EL ÚLTIMO SEGUNDO
Alan Escobar Ll.
Carlos siempre había soñado con llevar a su equipo de baloncesto a la gran final del torneo
escolar. Cada tarde, después de clases, él y sus compañeros entrenaban en la cancha de la
escuela, bajo la mirada atenta del entrenador Ramírez. No era fácil, pero su esfuerzo
comenzaba a dar frutos: habían superado todas las rondas y ahora estaban a punto de
enfrentarse al equipo más fuerte del campeonato.
El día de la final, Carlos sintió los nervios recorrer su cuerpo al entrar en el enorme estadio.
Las luces brillaban intensamente, la multitud aplaudía y el sonido del balón rebotando en
el suelo llenaba el ambiente. El equipo rival, los Tigres, eran rápidos y precisos. Desde el
primer minuto, el partido fue intenso.
Al llegar al último cuarto, el marcador estaba empatado. Carlos sentía la presión, pero
Javier, su mejor amigo, le dio una palmada en la espalda y le dijo: “Confía en ti, este es tu
momento.” Con solo cinco segundos en el reloj, Carlos recibió el pase, esquivó a un
defensor y lanzó el balón desde la línea de tres puntos.
El estadio quedó en silencio mientras el balón volaba en el aire… y entró justo cuando sonó
la chicharra. ¡Habían ganado! El equipo celebró con emoción, abrazándose y saltando.
Carlos levantó la mirada y vio al entrenador Ramírez sonriendo orgulloso.
Ese día, Carlos aprendió que el esfuerzo, la confianza y el trabajo en equipo pueden hacer
realidad cualquier sueño.