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Obtiene Resolucion

La Sentencia Constitucional Plurinacional 0209/2024-S2 aborda la acción de libertad interpuesta por una adolescente contra la decisión de una jueza que modificó el tipo penal de violación a estupro en un caso de abuso por parte de su profesor. La resolución critica la falta de perspectiva de género y el incumplimiento de estándares internacionales en la protección de víctimas de violencia sexual, así como la revictimización de la menor. Se solicita la nulidad de las resoluciones previas y la emisión de una nueva decisión fundamentada que garantice los derechos de la víctima.

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La Sentencia Constitucional Plurinacional 0209/2024-S2 aborda la acción de libertad interpuesta por una adolescente contra la decisión de una jueza que modificó el tipo penal de violación a estupro en un caso de abuso por parte de su profesor. La resolución critica la falta de perspectiva de género y el incumplimiento de estándares internacionales en la protección de víctimas de violencia sexual, así como la revictimización de la menor. Se solicita la nulidad de las resoluciones previas y la emisión de una nueva decisión fundamentada que garantice los derechos de la víctima.

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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0209/2024-S2

Sucre, 31 de mayo de 2024

SALA SEGUNDA
Magistrada Relatora: MSc. DAEN Brigida Celia Vargas Barañado
Acción de libertad

Expediente: 61134-2024-123-AL
Departamento: Santa Cruz

En revisión la Resolución 40/2023 de 6 de diciembre, cursante de fs. 58 a 61 vta.,


pronunciada dentro de la acción de libertad interpuesta por Edgar Pary
Chambi, ex Ministro de Educación a través de Germán Ruddy Sánchez
Coronado -apoderado-, en representación de la adolescente AA contra Albania
Chane Caballero Saavedra, Jueza de Instrucción y contra la Violencia
hacia la Mujer Primera -en suplencia legal de su similar Sexta- de la Capital
del departamento de Santa Cruz.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Por memorial presentado el 5 de diciembre de 2023, cursante a fs. 1 y 23 a 31 vta.,


la accionante a través de su representante, manifestó que:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

Dentro del proceso penal seguido por el Ministerio Público contra Ricardo Jaldín
Camacho -su profesor- por el delito de violación previsto y sancionado en el
art. 308 del Código Penal (CP), la Jueza de Instrucción y contra la Violencia hacia
la Mujer Primera -en suplencia legal de su similar Sexta- de la Capital del
departamento de Santa Cruz, con base en los chats que mantuvo con el
denunciado en la aplicación WhatsApp, concluyó que su relación fue de pareja
-sin considerar la consistencia de su relato sobre los hechos-, cambiando de
forma arbitraria el citado tipo penal por el de estupro, a pesar de ser evidente la
intimidación y violencia psicológica recibida y las amenazas de bajarle sus notas
en la Unidad Educativa e impedir que ingrese de forma directa a la universidad,
incluso con pérdida del incentivo de Bs1 000.- (mil bolivianos) para mejores
alumnos, es así que, mediante el Auto Interlocutorio 238 de 7 de octubre de
2023, dispuso la detención preventiva del prenombrado por ciento veinte días,
1
frente a la concurrencia de los riesgos procesales contenidos en los arts. 234.7 y
235.2 del Código de Procedimiento Penal (CPP).

De manera posterior, el detenido pidió cesación de la medida cautelar impuesta,


adjuntando para ello, certificación del Registro Judicial de Antecedentes Penales
(REJAP), Certificado de No Violencia (CENVI), certificado de antecedentes
policiales e informe psicológico evacuado por el régimen penitenciario; solicitud
que fue concedida por la Jueza demandada sin la debida fundamentación ni
motivación mediante Auto Interlocutorio 516/23 de 29 de noviembre de 2023,
dando por desvirtuado el numeral 7 -peligro efectivo para la víctima- del art. 234
del CPP, sin expresar valoración alguna sobre la desventaja y asimetría en razón
a su minoridad frente a su agresor que era su profesor, existiendo una
subordinación y superioridad al encontrarse como responsable de su educación,
tampoco empleó un juzgamiento con perspectiva de género y enfoque
interseccional, inobservando una interpretación favorable de la normativa especial
en pro de la víctima, como establece el art. 47 de la Ley Integral para Garantizar a
las Mujeres una Vida Libre de Violencia -Ley 348 de 9 de marzo de 2013-, en
atención al estándar más alto de protección por mandato de la SCP 2233/2013 de
16 de diciembre, desarrollado en la SC 0301/2011-R de 29 de marzo y las
Sentencias Constitucionales Plurinacionales 0711/2012, 0017/2019-S2,
0496/2020-S1 y 0555/2020-S1, no pudiendo los riesgos procesales ser limitados
a parámetros que no siempre se ajustan a supuestos preestablecidos.

El análisis para desvirtuar el numeral 2 del art. 235 del CPP, no consideró que
aún estaba pendiente una pericia psicológica forense y el hecho que fue
hostigada y amenazada; relato que goza de la presunción de verdad en el marco
del art. 193.c del Código Niña, Niño y Adolescente (CNNA), produciéndose la
libertad de su agresor sin haber transcurrido la mitad del plazo para realizar las
investigaciones, eludiendo su responsabilidad penal, negando su situación de
vulnerabilidad garantizada por las Sentencias Constitucionales Plurinacionales
0001/2019-S2, 0130/2018-S2 y 0353/2018-S2, poniendo en riesgo su integridad
como víctima, provocando un sentimiento de impunidad y revictimización.

I.1.2. Derechos y garantías supuestamente vulnerados

Denunció la lesión de sus derechos a una vida libre de violencia, al interés


superior de la niña, niño y adolescente, al acceso a la justicia, a la verdad de
las víctimas de violencia sexual y al debido proceso en sus componentes
fundamentación, motivación y congruencia interna y externa de las
resoluciones, citando al efecto los arts. 15, 58, 60, 115, 120 y 410.II de la
Constitución Política del Estado (CPE); y, 2, 3 y 9 de la Convención sobre los
Derechos del Niño.

I.1.3. Petitorio

Solicitó se conceda la tutela, disponiendo: a) La nulidad de los Autos


Interlocutorios 238 y 516/23; y, b) Se emita una nueva resolución motivada,
2
fundamentada con perspectiva de género y enfoque interseccional, conforme al
bloque de constitucionalidad.

I.2. Audiencia y Resolución del Juez de garantías

Celebrada la audiencia pública el 6 de diciembre de 2023, según consta en acta


cursante de fs. 52 a 57, se produjeron los siguientes actuados:
I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción

La accionante a través de su representante, ratificó el contenido íntegro del


memorial de acción de libertad, y ampliándolo expresó que: 1) Se emitieron los
Autos Interlocutorios 238 y 516/23 totalmente infundados y en franco
desconocimiento de los estándares internacionales para su protección; así como,
contrarios a los bloques de constitucionalidad y convencionalidad que ordenan
tutelar de forma reforzada y con la debida diligencia las recomendaciones de la
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la
Mujer (CEDAW) y la Convención sobre los Derechos del Niño; 2) En su declaración
detalló que fue víctima en reiteradas oportunidades del ilícito de violación, que al
ser de índole sexual no concurren testigos, siendo su relato de relevancia,
conforme estableció la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH)
en los fallos de los casos MZ vs. Bolivia, Campo Algodonero vs. México y Rosendo
Cantú vs. México, que brindan el estándar más alto de protección; 3) La acción de
libertad protege el derecho a la vida; así, la SCP 0414/2021-S3 de 28 de julio,
sostuvo que la vida libre de violencia y resguardo de la integridad física y psicológica
de la víctima debe ser protegida por el presente mecanismo de defensa, de manera
similar, la SCP 0619/2022-S3 de 10 de junio, precisó que se debe garantizar
también el derecho a vivir con dignidad o vivir bien; y, 4) La Jueza demandada no
observó la perspectiva de género ni el enfoque interseccional a tiempo de emitir el
Auto Interlocutorio 516/23, al considerar que bastaba con las certificaciones del
REJAP y CENVI y, un informe psicológico para desvirtuar el peligro efectivo para la
víctima previsto en el art. 234.7 del CPP, pese a la prohibición desplegada por la
SCP 0785/2020-S4 de 1 de diciembre, habiendo efectuado una interpretación al
margen de los estándares internacionales, considerando que cada riesgo procesal
tenía un determinado elemento de prueba, careciendo de un análisis integral sobre
todos los elementos de convicción.

I.2.2. Informe de la demandada

Albania Chane Caballero Saavedra, Jueza de Instrucción Anticorrupción y contra


la Violencia hacia la Mujer Primera de la Capital del departamento de Santa
Cruz, a través de informe escrito presentado el 6 de diciembre de 2023,
cursante de fs. 50 a 51, expresó que: i) No existe precisión en la lesión que
alega la accionante, al no identificar a cuál de los presupuestos de tutela de la
acción de libertad se enmarca su petición, tampoco se evidenció de qué
manera se encuentra en peligro su vida en el proceso penal que le sigue al
denunciado por el ilícito de estupro; ii) Se otorgó la cesación de la detención
preventiva al procesado mediante el Auto Interlocutorio 516/23, en
3
cumplimiento del art. 239.1 del CPP, al haber desvirtuado los riesgos procesales
que fundaban dicha medida cautelar, determinándose ratificar las medidas de
protección establecidas por el Ministerio Público, en el marco de los arts. 389,
389 bis y 389 ter del CPP, en cuyo proceso, la impetrante de tutela -de
diecisiete años- se constituyó en víctima, conforme a los indicios presentados y
advirtiéndose una relación consensuada y de afectividad entre ambos, según
los desdoblamientos que el Ministerio Público exhibió en audiencia de medidas
cautelares; y, iii) Contra el fallo que dispuso la cesación de la detención
preventiva del procesado, la accionante y el Ministerio Público formularon
recurso de apelación; el cual, se halla en la Sala Penal Segunda del Tribunal
Departamental de Justicia de ese departamento, para su resolución, resultando
improcedente la acción de libertad por subsidiariedad, conforme estableció la
SC 0160/2005-R de 23 de febrero.

I.2.3. Intervención del Servicio Legal Integral Municipal (SLIM)

La representante del SLIM del Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la


Sierra, en audiencia de garantías expresó que: a) Se adhirió a lo expresado por
la accionante, habiendo la Jueza demandada dictaminado resoluciones que
atentan contra la vida de la víctima, cuyos derechos se hallan reconocidos en el
art. 60 de la CPE, el bloque de constitucionalidad y los estándares internacionales
de la CEDAW, obviando lo previsto en los arts. 47, sobre la preferente aplicación
de ley especial en casos de conflicto de derechos, concordante con el
razonamiento de la SCP 0353/2018-S2 de 18 de julio, que precisó, en delitos de
violación, es suficiente la declaración de la víctima con relación a la presunción
de veracidad; y, 148 y 193.c, todos del CNNA, con relación al informe psicológico
en la que la víctima claramente relató los hechos; y, b) Según las Sentencias
Constitucionales Plurinacionales 0017/2019-S2 de 13 de marzo y 0064/2018-S2
de 15 de marzo, se deben emitir las resoluciones en ese tipo de delitos con
perspectiva de género. Por todo lo expuesto, pidió se conceda la tutela
solicitada, disponiendo la nulidad de los Autos Interlocutorios 238 y 516/23.

I.2.4. Resolución

El Juez de Sentencia Penal Noveno y Anticorrupción y Violencia contra la Mujer


de la Capital del departamento de Santa Cruz, constituido en Juez de garantías,
mediante Resolución 40/2023 de 6 de diciembre, cursante de fs. 58 a 61 vta.,
denegó la tutela solicitada, con base en los siguientes fundamentos: 1) A la
justicia constitucional no le corresponde ingresar a la ponderación y valoración
de elementos de prueba, siendo competencia de la jurisdicción ordinaria, tal
cual establecieron las Sentencias Constitucionales Plurinacionales 0281/2012 de
4 de junio y “0004/2013” -no precisó fecha-, lo contrario implicaría actuar como
una instancia casacional, transgrediendo el principio de la seguridad jurídica; y,
2) No existe una vinculación directa de los actos de la autoridad demandada
que afecte los derechos a la vida y al debido proceso de la accionante.

I.3. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional Plurinacional


4
Mediante Acuerdo Jurisdiccional TCP-AJ-SP-005/2021 de 22 de julio, se dispuso
la priorización en el sorteo de casos de niñas, niños y adolescentes con el fin de
hacer efectiva su atención prioritaria y eficaz protección; en cumplimiento a
dicha determinación, la Comisión de Admisión del Tribunal Constitucional
Plurinacional, sin aguardar el orden cronológico respectivo, procedió al sorteo
de la presente causa.
Asimismo, por decreto constitucional de 12 de marzo de 2024, cursante a fs. 81,
se dispuso la suspensión de plazo para la emisión de la correspondiente
resolución a objeto de recabar documentación complementaria; habiéndose
obtenido la misma, se reanudó el cómputo del plazo, a partir de la notificación
con el decreto constitucional de 29 de mayo de 2024 (fs. 139 a 141); por lo que,
la presente Sentencia Constitucional Plurinacional es pronunciada dentro del
término legal.

II. CONCLUSIONES

De la revisión y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se


establece lo siguiente:

II.1. Cursa Informe Psicológico de 4 de octubre de 2023, suscrito por Janneth


Cuellar Rodas, Psicóloga del SLIM de la Dirección de Género y Asuntos
Generacionales del Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la
Sierra, en el que consta la evaluación psicológica de la ahora accionante
en el marco de la denuncia interpuesta por su progenitora contra
Ricardo Jaldín Camacho (fs. 2 a 10).

II.2. Consta imputación formal de 5 de octubre de 2023, presentada por Ángela


Roció Medrano Urizar, Fiscal de Materia, dentro del proceso penal seguido
por el Ministerio Público a denuncia de la madre de AA -ahora peticionante
de tutela- contra Ricardo Jaldín Camacho, por la presunta comisión del
delito de violación, previsto y sancionado por el art. 308, con relación al
art. 310 inc. g), l) y m) del CP, requiriendo a la autoridad de control
jurisdiccional la detención preventiva del nombrado (fs. 11 a 16 vta.).

II.3. Se cuenta con acta de audiencia de consideración de medidas cautelares


celebrada el 7 de octubre de 2023, en la cual se dictó el Auto
Interlocutorio 238 de esa fecha, por Albania Chane Caballero Saavedra,
Jueza de Instrucción y contra la Violencia hacia la Mujer Primera de la
Capital del departamento de Santa Cruz -ahora demandada-,
determinando: “…LA MEDIDA EXTREMA CAUTELAR DE DETENCIÓN
PREVENTIVA para el imputado RICARDO JALDIN CAMACHO en el
Centro de Rehabilitación Santa Cruz Palmasola, siendo la misma en el
plazo de 120 días” (sic [fs. 94 a 106 vta.]).

II.4. Cursa acta de audiencia de cesación de la detención preventiva de 29 de


noviembre de 2023, dentro del supra citado proceso penal, en la que se
5
dictó el Auto Interlocutorio 516/23 de la misma data, cuya parte resolutiva
dispuso: “…medidas sustitutiva a la detención preventiva para el imputado
RICARDO JALDIN CAMACHO…” (sic), detallando a continuación: i) El
arraigo; ii) Un garante que tenga domicilio y trabajo; iii) La presentación
ante el Ministerio Público dos veces al mes; y, iv) Ratificó las medidas de
protección, señalando que: “…Ricardo Jaldín Camacho no puede acercarse
más a la señorita, ya lo han notificado con la medida de protección, por
ningún medio ni siquiera a través de terceras personas, ni siquiera por su
familia, ni a ella ni a su familia.

-Y también prohibición de transitar la puesto por los lugares donde habita


ella sea a s colegio, sea su casa, sea gimnasio” (sic), constando en dicho
acto procesal la formulación del recurso de apelación incidental por parte de
la defensa técnica de la víctima (fs. 127 a 133 vta.).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

La accionante a través de su representante denuncia la lesión de sus derechos a una


vida libre de violencia, al interés superior de la niña, niño y adolescente, al acceso a la
justicia, a la verdad de las víctimas de violencia sexual y al debido proceso en sus
componentes fundamentación, motivación y congruencia interna y externa de las
resoluciones; arguyendo que, dentro del proceso penal seguido por el Ministerio
Público contra su profesor por el delito de violación, la Jueza demandada no hubo
observado una administración de justicia con perspectiva de género y enfoque
interseccional; debido a que: a) En audiencia de medidas cautelares procedió a
cambiar el tipo penal de violación por estupro, concluyendo que existiría una relación
de pareja con su agresor, con base en chats mediante WhatsApp, pese a ser evidente
la intimidación y violencia psicológica y la consistencia de su relato sobre los hechos,
que goza de presunción de verdad según el art. 193.c del CNNA, determinando la
detención preventiva del prenombrado a través del Auto Interlocutorio 238 de 7 de
octubre de 2023, por concurrir los riesgos procesales de los arts. 234.7 y 235.2 del
CPP; y, b) Dispuso la cesación de la medida cautelar impuesta a su agresor por Auto
Interlocutorio 516/23 de 29 de noviembre de 2023, sin valoración alguna de la
desventaja, subordinación, superioridad y asimetría en razón de su minoridad
respecto del mencionado quien se encontraba como responsable de su educación,
apartándose de una interpretación favorable respecto de la víctima como establece el
art. 47 de la Ley 348, así como, del estándar más alto de la jurisprudencia
constitucional en relación a su protección, no pudiendo los riesgos procesales ser
limitados a parámetros que no siempre se ajustan a supuestos preestablecidos,
provocando un sentimiento de impunidad y revictimización al permitir que el
denunciado pueda eludir su responsabilidad.

En consecuencia, corresponde en revisión, verificar si tales extremos son


evidentes a fin de conceder o denegar la tutela solicitada.

III.1. El enfoque interseccional para el análisis de la violencia hacia


niñas y adolescentes mujeres
6
Vinculado con el tratamiento de niñas, niños y adolescentes, es
fundamental traer a consideración lo previsto por el art. 60 de la CPE, que
sostiene: “Es deber del Estado, la sociedad y la familia garantizar la
prioridad del interés superior de la niña, niño y adolescente, que comprende
la preeminencia de sus derechos, la primacía en recibir protección y socorro
en cualquier circunstancia, la prioridad en la atención de los servicios
públicos y privados, y el acceso a una administración de justicia pronta,
oportuna y con asistencia de personal especializado”.

Sobre la base de dicha normativa, la SCP 0394/2018-S2 de 3 de agosto,


a tiempo de abordar el enfoque interseccional en casos donde se analiza,
actos de violencia generados contra niñas, niños y adolescentes mujeres,
sostuvo lo siguiente:

“…el constituyente boliviano estableció que las niñas, niños; y, las y los
adolescentes gozan de especial protección y atención de sus derechos,
mediante la corresponsabilidad del Estado en todos sus niveles con la
familia y la sociedad, debiendo ser atendidos con preferencia en centros
de salud, en la escuela, entidades judiciales, por la Policía Boliviana,
entre otros.

Por su parte, los estándares de protección existentes en el ámbito


internacional, que constituyen fuente de obligación para el Estado, y que
a partir de los principios contenidos en los arts. 13 y 256 de la CPE,
pueden ser aplicados de manera preferente, si son más favorables a las
normas contenidas en nuestra Norma Suprema. En ese sentido, existen
una serie de instrumentos que tienen especial relevancia para la solución
del caso y que servirán como parámetro normativo y jurisprudencial para
ese propósito.

Pues bien, en el ámbito interamericano, la protección de los derechos de


los niños, niñas y adolescentes encuentra su sustento jurídico, en las
disposiciones contenidas en el art. 19 de la CADH, que establece que los
mismos, tienen derecho a las medidas de protección, que su condición
de menores, requieren por parte de su familia, de la sociedad y del
Estado. En similar sentido, el art. 16 del Protocolo Adicional a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales -Protocolo de San Salvador-,
reconoce por un lado, el derecho a medidas de protección; y por otro,
incorpora explícitamente una obligación para el Estado respecto a
adoptar medidas especiales de protección a fin de garantizarles la plena
maduración de sus capacidades física, intelectual y moral. Asimismo, el
art. VII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre (DADH), por su parte hace referencia a la protección y cuidado
especial del que gozan los niños; de igual modo, la Declaración de los
Derechos del Niño incorpora entre sus principios, el derecho a la
7
protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación;
y, el deber de ser siempre los primeros en recibir protección y socorro.

Ahora bien, un elemento importante en este acervo jurídico internacional


de protección de los niños, niñas y adolescentes, representa la adopción
y ratificación por parte de todos los Estados miembros de la Convención
sobre los Derechos del Niño; a través de lo cual, se consolida la vigencia
de sus preceptos dentro del derecho doméstico o interno de dichos
Estados, cuyo ámbito personal de protección, se circunscribe a las
personas menores de 18 años de edad.

La Convención sobre los Derechos del Niño, de la misma forma que los
otros instrumentos de derechos humanos, orienta y limita los actos del
Estado, sus instituciones y particulares, así como le impone deberes que
suponen la creación de las condiciones jurídicas, institucionales,
culturales y económicas, para garantizar el pleno goce y ejercicio de los
derechos reconocidos en la Convención, entre ellas, la dispuesta en su
art. 39, que señala: ‘Los Estados Partes adoptarán todas las medidas
apropiadas para promover la recuperación física y psicológica y la
reintegración social de todo niño víctima de: cualquier forma de
abandono, explotación o abuso (…). Esa recuperación y reintegración se
llevarán a cabo en un ambiente que fomente la salud, el respeto de sí
mismo y la dignidad del niño’.

En esta misma línea, la referida Convención incorpora entre los principios


básicos de la protección integral, a los de protección especial y de
efectividad. El principio de protección especial consignado a lo largo de
todo el articulado de la Convención, acuerda medidas especiales de
protección o adicionales, reafirmando en primer lugar, la aplicación de
aquellos derechos ya reconocidos a los seres humanos en general; y en
segundo lugar, establece normas que atañen exclusivamente a la niñez,
que representa una protección adicional, basadas en una atención
positiva y preferencial de los niños que se encuentran en situaciones de
desprotección, para restituir esta condición a parámetros normales de
protección.

A su vez, a través del principio de efectividad que se halla inserto en la


disposición del art. 48 del citado instrumento jurídico, se prescribe de
manera imperativa la tarea de adoptar mecanismos de cualquier índole,
tendientes a lograr la efectividad de los derechos de los niños y
desarrollo de garantías, incluidas institucionales y administrativas.

Descritas las normas internas e internacionales sobre la protección de


niñas, niños y adolescentes, cabe hacer referencia a las similares normas
vinculadas a mujeres víctimas de violencia sexual y las específicas
regulaciones conectadas a violencia contra niñas y adolescentes.

8
Así, el art. 15 de la CPE, señala:

I. Toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad física,


psicológica y sexual. (…)

II. Todas las personas, en particular las mujeres, tienen derecho a


no sufrir violencia física, sexual o psicológica, tanto en la familia como en
la sociedad.

III. El Estado adoptará las medidas necesarias para prevenir,


eliminar y sancionar la violencia de género y generacional (…),
tanto en el ámbito público como privado.

De este modo, se puede ver que el constituyente boliviano, sobre el


problema de la violencia contra la mujer, fue preciso en reconocerle un
derecho específico del que deriva la obligación para el Estado, en todos
sus niveles, no solo de investigar y sancionar actos de violencia contra la
mujer, sino, de actuar en las distintas etapas y manifestaciones de este
fenómeno, así como de ofrecer reparación y socorro a las víctimas a fin
de preservar su integridad; por tanto, cualquier inacción resultaría desde
el punto de vista jurídico, reprochable.

Asimismo, el Estado al ratificar un convenio internacional de derechos


humanos, adquiere la obligación de respetar y proteger los derechos
reconocidos en dicho instrumento. Así, la Convención Belém Do Pará de
9 de junio de 1994, ratificada por Bolivia mediante Ley 1599 de 18 de
agosto de igual año, se constituye en el primer Tratado Interamericano
que reconoce la violencia hacia las mujeres, como una violación de
derechos humanos; en cuyo art. 7, consigna los deberes que tienen los
estados, de adoptar políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar
la violencia contra la mujer, entre ellos, el de abstenerse de cualquier
acción o práctica de violencia contra la mujer, y velar, porque las
autoridades y funcionarios se comporten de acuerdo a esa obligación; es
decir, actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y
sancionar la violencia contra la mujer; adoptar medidas jurídicas
para conminar al agresor a abstenerse de hostigar, intimidar, amenazar,
dañar o poner en peligro la vida de la mujer, de cualquier forma, que
atente contra su integridad o propiedad; establecer procedimientos
legales, justos y eficaces para aquella que fue sometida a violencia, que
incluyan medidas de protección, juicio oportuno y acceso efectivo a esos
procedimientos.

En tal sentido, las obligaciones consignadas en los instrumentos


jurídicos de protección de los derechos de los niños, niñas y
adolescentes, que fueron anotados precedentemente, se
complementan y refuerzan para aquellos Estados Partes de los
mismos, con las obligaciones de la Convención Belém Do Pará,
9
dotando de contenido a la responsabilidad estatal de aplicar políticas
de prevención, sanción y eliminación de la violencia contra la mujer
con perspectiva de género. Así, el art. 9 de dicha Convención
establece, que los Estados tendrán especialmente en cuenta la
situación de vulnerabilidad a la violencia que pueda sufrir la
mujer, en razón, entre otras, por ser menor de edad o estar en
situación socioeconómica desfavorable.
Ahora bien, entre los estándares del Sistema Universal de Protección de
los Derechos Humanos, vinculados con la violencia de género, cabe
mencionar a la Recomendación 19 pronunciada por el Comité para la
Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Comité de la CEDAW),
que es una de las más relevantes en temas de violencia; afirmándose en
ella, que la violencia contra la mujer es una forma de discriminación que
impide gravemente que ésta goce de derechos y libertades en pie de
igualdad con el hombre. La Recomendación también señala que la
violencia contra la mujer conlleva responsabilidad estatal, no solamente,
por actos violentos cometidos por agentes estatales, sino por
particulares, cuando el Estado no implementa los mecanismos necesarios
para protegerlas de este tipo de violencia; y, cuando no adopta medidas
con la diligencia debida, para impedir la lesión de los derechos o para
investigar y castigar los actos de violencia e indemnizar a las víctimas.

En la misma Recomendación, el Comité de la CEDAW señala que los


Estados Partes, entre otras medidas, deben velar porque las leyes contra
la violencia y los malos tratos en la familia, la violación, los ataques
sexuales y otro tipo de violencia contra la mujer, protejan de manera
adecuada a todas las mujeres, respetando su integridad y su dignidad;
proporcionando protección y apoyo a las víctimas; capacitando a los
funcionarios judiciales, a los agentes del orden público y a otros
funcionarios públicos para que apliquen la Convención antes referida.

El mencionado Comité de la CEDAW, en la Recomendación General 33


de 3 de agosto de 2015, sobre el acceso de las mujeres a la justicia,
examinó las obligaciones de los Estados Partes, para asegurar que éstas
tengan acceso a dicho derecho, al advertir que existen obstáculos y
restricciones que les impiden efectivizarlo en el marco de la igualdad;
obstáculos que se producen en un contexto estructural de discriminación
y desigualdad, debido a factores como los estereotipos de género, leyes
discriminatorias, procedimientos interseccionales de discriminación, las
prácticas y los requisitos en materia probatoria; limitaciones que
constituyen violaciones persistentes a los derechos humanos de las
mujeres.

En dicha Recomendación, se hace referencia a la justiciabilidad,


estableciendo que se requiere el acceso irrestricto de la mujer a la
justicia, y para ello, recomienda que se debe mejorar la sensibilidad
del sistema de justicia a las cuestiones de género, empoderando a
10
las mujeres para lograr la igualdad de jure y de facto -de derecho y
hecho-; asegurando que los profesionales de los sistemas de justicia,
tramiten los casos, teniendo en cuenta las cuestiones de género; y,
revisando las normas sobre la carga de la prueba, para asegurar la
igualdad entre las partes, en todos los campos, en aquellas relaciones de
poder que priven a las mujeres a la oportunidad de un tratamiento
equitativo de su caso.
El mencionado Comité de la CEDAW, también recomienda a los Estados
Partes establecer y hacer cumplir recursos adecuados, efectivos,
atribuidos con prontitud, holísticos y proporcionales a la gravedad del
daño sufrido por las mujeres; recursos que deben incluir, según
corresponda, la restitución -reintegración-, la indemnización -en forma de
dinero, bienes o servicios- y la rehabilitación -atención médica,
psicológica y otros servicios sociales-. Asimismo, establece
recomendaciones específicas en la esfera del Derecho Penal,
encomendando que los Estados ejerzan la debida diligencia para
prevenir, investigar, castigar y ofrecer la reparación, por todos los delitos
cometidos contra mujeres, ya sea, perpetrados por agentes estatales o
no estatales; garantizando que la prescripción se ajuste a los intereses
de las víctimas, tomando medidas apropiadas para crear un
entorno de apoyo, que las aliente a reclamar sus derechos,
denunciar delitos cometidos en su contra y participar activamente en los
procesos; revisando las normas sobre pruebas y su aplicación
específicamente en casos de violencia contra la mujer; y, mejorando la
respuesta de la justicia penal a la violencia en el hogar.

Asimismo, la Decisión del Comité de la CEDAW, en el Caso, LC vs. Perú -


octubre 2011- basado en la Convención sobre la Eliminación de todas las
Formas de Discriminación contra la Mujer, resulta un importante
precedente en el ámbito de protección de los derechos de las mujeres y
niñas, por cuanto el Comité, además de abordar el derecho del aborto en
casos de violencia sexual, reconoció la obligación de protección
reforzada, que recae sobre las niñas, adolescentes y mujeres como
mayores víctimas de violencia sexual.

El mismo Comité, en la Recomendación General 33 sobre el acceso de las


mujeres a la justicia, examina las obligaciones de los Estados Partes para
asegurar que las mujeres tengan acceso a la justicia, siendo una de ellas,
el asegurar que las niñas cuenten con mecanismos independientes,
seguros, eficaces, accesibles, tomando en cuenta su situación e interés
superior.

Por su parte, el Sistema Interamericano de Protección de los Derechos


Humanos, a través de la Corte IDH, al tiempo de pronunciarse sobre los
derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes, en el Caso Veliz
Franco y otros Vs. Guatemala -Sentencia de 19 de mayo de 2014 sobre
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas-, sostiene en el
11
párrafo 133, que:

…en relación con niñas, los derechos y obligaciones antedichos deben


observarse en el marco del acatamiento del artículo 19 de la Convención
Americana y siendo pertinente, atendiendo a lo dispuesto en la
Convención Belém do Pará. El artículo 19 de la Convención establece,
como se ha dicho en otras oportunidades, el derecho de ‘los y las niñas a
(…) medidas especiales de protección que deben ser definidas según las
circunstancias particulares de cada caso concreto’. El Tribunal ha
indicado, asimismo, que ‘…la adopción de tales medidas […] corresponde
tanto al Estado como a la familia, la comunidad y la sociedad a la que el
niño o niña pertenece’. Además, la Corte ha reiterado que revisten
especial gravedad los casos en los cuales las víctimas de violaciones a
derechos humanos son niñas y niños quienes en razón de su nivel de
desarrollo y vulnerabilidad, requieren protección que garantice el
ejercicio de sus derechos dentro de la familia, de la sociedad y con
respecto al Estado’. En ese sentido, ‘han de ceñirse al criterio del interés
superior del niño las acciones del Estado y de la sociedad en lo que
respecta a la protección de los niños y a la promoción y preservación de
sus derechos’. Por otra parte, el artículo 7 de la Convención de Belem do
Para, sobre el que el Tribunal es competente (…) instituye deberes
estatales para ‘prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer
que especifican y complementan las obligaciones que tiene el Estado
respecto al cumplimiento de los derechos consagrados en la Convención
Americana, tales como los establecidos en los artículos 4, 5 y 7.

En consecuencia, es de notar que estos instrumentos jurídicos visibilizan


la vulnerabilidad a la que está expuesta la niñez, la cual se acentúa por la
condición de mujer, ello exige por su importancia, mayor diligencia de
parte de los actores políticos como el Estado y otros de carácter social
como la familia y la sociedad, cuando se trata de proteger y asegurar el
ejercicio de los derechos de las niñas y adolescentes, frente al hecho o
posibilidad de vulneración de los mismos, en los que subyacen actos de
violencia, con el fin de erradicarlos.

En el marco de dichas normas internacionales, el Estado boliviano


promulgó el Código Niña, Niño y Adolescente, mediante Ley 548 de 17
de julio de 2014, cuyo objeto es garantizar el ejercicio pleno e integral de
los derechos de la niña, niño y adolescente, implementando el Sistema
Plurinacional Integral de la Niña, Niño y Adolescente (SPINNA), para
garantizar la vigencia plena de sus derechos, mediante la
corresponsabilidad del Estado, a través de todas sus instituciones
públicas y privadas, en todos sus niveles, la familia y la sociedad. Este
nuevo instrumento legal se basa en once principios; cuales son, interés
superior, prioridad absoluta, igualdad y no discriminación, equidad de
género, desarrollo integral, corresponsabilidad, ejercicio progresivo de
derechos y especialidad.
12
En el Capítulo VIII del citado Código, se desarrolla el derecho a la
integridad personal y la protección contra la violencia a las niñas, niños y
adolescentes, priorizando el resguardo contra cualquier forma de
vulneración a su integridad sexual; disponiendo se diseñen e
implementen políticas de prevención y protección contra toda forma de
abuso, explotación o sexualización precoz. Así, el art. 145.I, establece
que: ‘La niña, niño y adolescente, tiene derecho a la integridad personal,
que comprende su integridad física, psicológica y sexual’.

Por su parte, el art. 148.II inc. a) del Código Niña, Niño y Adolescente
(CNNA), respecto a este sector poblacional, prevé el derecho de ser
protegidas y protegidos contra la violencia sexual; la cual es definida
como: ‘…toda conducta tipificada en el Código Penal que afecte la
libertad e integridad sexual de una niña, niño o adolescente’. Asimismo,
el art. 157 del CNNA, en el marco del derecho de acceso a la justicia,
establece:

I. Las niñas, niños y adolescentes, tienen el derecho a solicitar la


protección y restitución de sus derechos, con todos los medios que
disponga la ley, ante cualquier persona, entidad u organismo público o
privado (…)

IV. La preeminencia de los derechos de la niña, niño y adolescente,


implica también, la garantía del Estado de procurar la restitución y
restauración del derecho a su integridad física, psicológica y sexual. Se
prohíbe toda forma de conciliación o transacción en casos de niñas,
niños o adolescentes víctimas de violencia.

El art. 15 de la Ley de Protección a las Víctimas de Delitos Contra la


Libertad Sexual -Ley 2033 de 29 de octubre de 1999-, indica:

La víctima de delitos contra la libertad sexual tendrá, además de los


derechos y garantías reconocidas en la Constitución Política del Estado,
en el Código de Procedimiento Penal y demás leyes, los siguientes
derechos:

(…)

10. A la seguridad, por lo que la autoridad investigadora y la


jurisdiccional están obligadas a ordenar las medidas necesarias para la
protección de la víctima, sus familiares, dependientes y testigos de cargo,
de su domicilio y posesiones cuando se pongan en peligro por el
probable responsable o sus cómplices mediante actos de intimidación o
represalias;

11. A la renuncia del careo con el imputado. En caso de aceptación de la


13
víctima este debe realizarse en presencia de su defensor (…).

En esta misma línea, se promulgó la Ley Integral para Garantizar a las


Mujeres una Vida Libre de Violencia -Ley 348 de 9 de marzo de 2013-
con el objeto de establecer mecanismos, medidas y políticas integrales
de prevención, atención, protección y reparación a las mujeres en
situación de violencia; en ella se indica, que su aplicación es preferente
respecto a cualquier otra norma, debiendo ser utilizada de forma
inmediata para salvaguardar la vida, las integridades física, psicológica y
sexual de las mujeres en situación de violencia.

De la misma manera, la referida Ley implementó el Sistema Integral


Plurinacional de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la
Violencia en Razón de Género (SIPASSE), con el fin de garantizar a las
mujeres, una vida digna en el ejercicio de sus derechos; de igual forma,
modificó los artículos referentes a delitos que atentan la libertad sexual,
contenidos en el Código Penal.

El art. 6.1 de la citada Ley, conceptualiza la violencia como: ‘…cualquier


acción u omisión, abierta o encubierta, que cause la muerte,
sufrimiento o daño físico, sexual o psicológico a una mujer u otra
persona, le genere perjuicio en su patrimonio, en su economía, en su
fuente laboral o en otro ámbito cualquiera, por el sólo hecho de ser
mujer’.

Por lo que, si dicha conducta omisiva o de abstención, causare


sufrimiento psicológico para la mujer u otra persona, constituiría un
acto de violencia, lo cual, puede darse en los distintos ámbitos en los
que se desarrolla, incluidos el educativo y judicial. Dada la gravedad e
intensidad de la violencia contra las mujeres, se visibiliza a la mujer
como sujeto afectado en los contenidos de las tipificaciones penales,
buscando así la prevención de estos delitos, sumado a que el Estado
Plurinacional de Bolivia asume como prioridad, la erradicación de la
violencia contra las mujeres:

ARTÍCULO 3. (PRIORIDAD NACIONAL).

I. El Estado Plurinacional de Bolivia asume como prioridad la erradicación


de la violencia hacia las mujeres, por ser una de las formas más
extremas de discriminación en razón de género.

La declaratoria de prioridad nacional, implica que todas las instituciones


públicas deben adoptar las medidas y políticas necesarias para erradicar
la violencia contra las mujeres, asignando recursos económicos y
humanos suficientes, con carácter obligatorio. Asimismo, la Ley 348 que
acoge el contenido de las disposiciones nacionales e internacionales,
define como tareas específicas, coordinar y articular la realización de
14
instrumentos, servicios, acciones y políticas integrales de prevención,
atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres,
tanto en el nivel central del Estado como en las Entidades Territoriales
Autónomas (ETA). Rompiendo progresivamente las tradicionales
prácticas, procedimientos y decisiones, que revelan sesgos de género
que relativizaban los hechos de agresión hacia la mujer, y por ende, su
vida e integridad.
En este entendido, el art. 11 de la Ley Orgánica del Ministerio Público
(LOMP) -Ley 260 de 11 de julio de 2012-, establece que en los delitos
cometidos contra niña, niños y adolescentes, el Ministerio Público debe
brindar una protección inmediata a los mismos.

Conforme a lo anotado, si bien internamente tenemos un adecuado


desarrollo normativo; sin embargo, es evidente que las disposiciones
legales, en muchos casos, requieren ser interpretadas, considerando el
contexto de violencia -estructural y concreta- de la víctima, así como su
situación especial de vulnerabilidad. Es, en ese marco de interpretación,
que tanto las autoridades judiciales, como del Ministerio Público y la
Policía Boliviana, deben tomar en cuenta el enfoque interseccional,
cuando se trate de niñas o adolescentes víctimas de violencia, a efectos
de actuar inmediatamente, con prioridad, adoptando las medidas de
protección que sean necesarias, evitando todas aquellas acciones que se
constituyan en revictimizadoras y no tomen en cuenta el interés superior
de la niña o la adolescente.

En ese sentido, el enfoque interseccional permite dar concreción al


principio de igualdad, comprendido desde una perspectiva material; pues
analiza las situaciones que colocaron a una persona, en el caso concreto,
en mayores niveles de vulnerabilidad, con la finalidad de resolver el caso
aplicando medidas, cuando corresponda, que permitan reparar y
transformar las situaciones de subordinación, discriminación o violencia,
no solo de la víctima en concreto, sino también, de todas las personas
que se encuentren en situación similar” (las negrillas y subrayado
pertenecen al texto original).

III.2. Los derechos de la víctima de violencia en razón de género


frente a los del imputado dentro de un contexto constitucional

Sobre este tópico, la SCP 0017/2019-S2, desplegó los primeros criterios


de protección de los derechos de la víctima en caso de violencia en razón
de género, equiparando un equilibrio entre los derechos de la víctima y
del imputado dentro de las acciones de defensa, repasando lo entendido
en la SCP 0815/2010-R de 2 de agosto, al sostener que: “…el derecho
procesal penal, no solo debe operar como manifestación del poder
sancionador del Estado, a favor del incriminado, sino, que debe
procurar también por los derechos de la víctima, haciendo:
‘…compatibles los intereses de ambos sujetos procesales, pues, el
15
perjudicado con el delito no puede convertirse en una pieza suelta e
ignorada por la política criminal del Estado ya que, como se ha explicado,
los derechos de los sujetos procesales constituyen valores y principios
reconocidos por la Constitución Política’.

En la misma línea, la SC 1388/2011-R de 30 de septiembre, señala que


todo hecho punible, genera una colisión entre las garantías
fundamentales de la víctima, del imputado, y en último término, de la
sociedad; por ello:

…se requiere lograr un justo equilibrio entre los derechos


constitucionales de la víctima y las garantías procesales del
imputado, que naturalmente nadie niega y todos deben
respetar; así encontramos entre los valores en el que se sustenta el
Estado Plurinacional, el ‘equilibrio’ y ‘el bienestar común’ reconocidos por
el art. 8.II de la CPE; valores éstos que forman parte del concepto ‘buen
vivir’ y del modelo Boliviano de ‘Estado de Derecho del vivir bien’,
asumiendo el Estado una responsabilidad fundamental.

En el marco de la jurisprudencia anotada precedentemente, es evidente


que en las diferentes acciones de defensa, que llegan a
conocimiento de la jurisdicción constitucional, emergentes de
procesos penales, no se debe pasar por alto el equilibrio que se
busca entre los derechos del imputado y de la víctima;
especialmente, cuando éstos se encuentran en conflicto. En ese sentido,
ya sea que la acción de defensa sea presentada por la víctima o
por el imputado, este Tribunal debe considerar los derechos de
la otra parte dentro del proceso penal; y por ende, sus resoluciones
no pueden limitarse a analizar el problema jurídico planteado en la acción
de defensa de manera unilateral, sino también, examinando el
contexto y los derechos en conflicto, cuando corresponda; más aún,
tratándose de los casos de violencia hacia las mujeres, en los cuales, se
deben aplicar los estándares initernacionales e internos para la tutela de
sus derechos, conforme se analizará en el siguiente fundamento” (las
negrillas y el subrayado son nuestros).

Más adelante, el mismo fallo constitucional, a tiempo de considerar el


derecho de las mujeres a vivir libres de violencia y discriminación,
desplegó una interpretación conforme a los tratados internacionales de
Derechos Humanos, precisando los siguientes estándares aplicables:
actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y
sancionar la violencia contra la mujer; establecer medidas de
protección de las víctimas de violencia y agresión contra la
mujer; mejorar la sensibilidad del sistema de justicia a las
cuestiones de género; y, el cumplimiento de una reparación
integral y compensación justa del daño causado.

16
III.3. El necesario análisis del problema jurídico integral en acciones
de defensa por hechos de violencia en razón de género

Al respecto la SCP 0017/2019-S2 estableció la necesidad de desplegar un


enfoque integral en casos de violencia en razón de género en acciones
de defensa, sosteniendo que: “…es obligación del Tribunal Constitucional
Plurinacional, analizar el problema jurídico planteado en las acciones de
defensa de manera integral, considerando los derechos de las partes en
conflicto; más aún, tratándose de casos que emerjan de hechos de
violencia en razón de género; pues en éstos asuntos, aun el peticionante
de tutela sea el imputado, corresponderá analizar el contexto del proceso
penal, para verificar si se cumplieron los estándares internacionales e
internos respecto a la protección de los derechos de las mujeres; de lo
contrario, se cohonestaría actuaciones contrarias a la normativa
internacional e interna; incumpliendo con las responsabilidades
internacionales asumidas por el Estado boliviano.

Entendimiento, que es coherente con el principio de verdad material


contemplado en el art. 180.I de la CPE, a partir del cual, de acuerdo a la
jurisprudencia constitucional, la o el juzgador debe buscar la paz social,
la aplicación de la justicia y el respeto a los derechos humanos,
encontrando la verdad de los hechos, por encima de mecanismos
formales o procesales; con la finalidad que las partes, accedan a una
justicia material, eficaz y eficiente. Así, la SCP 1662/2012 de 1 de
octubre, entendió en el Fundamento Jurídico III.3, que el contenido del
principio de verdad material:

…implica la superación de la dependencia de la verdad formal o la que


emerge de los procedimientos judiciales, por eso es aquella verdad que
corresponde a la realidad, superando cualquier limitación formal
que restrinja, parcialice o distorsione la percepción de los
hechos a la persona encarga de juzgar a otro ser humano, o de
definir sus derechos y obligaciones, dando lugar a una decisión injusta e
irrazonable que no responda a los principios, valores y valores éticos
consagrados en la Norma Suprema de nuestro país, a los que todas las
autoridades del Órgano Judicial y de otras instancias, se encuentran
impelidos de aplicar, entre ellas, al principio de verdad material, por
sobre la limitada verdad formal.

El principio de verdad material no solo es predicable respecto a las o los


jueces, sino, que como todo principio, se irradia hacia la actividad de las
y los diferentes operadores jurídicos, cuyas actuaciones se enmarcan en
la debida diligencia, en el marco de los estándares de la Corte IDH y lo
previsto expresamente por el art. 86.11 de la Ley 348; según el cual, las
decisiones administrativas o judiciales, que se adopten respecto a
casos de violencia contra las mujeres, deben considerar la
verdad de los hechos comprobados, por encima de la formalidad
17
pura y simple.

En mérito a lo anotado, esta Sala del Tribunal Constitucional


Plurinacional, considera que en las acciones de defensa que emerjan de
procesos judiciales o administrativos en los que se debatan hechos de
violencia hacia las mujeres, la justicia constitucional está obligada
a efectuar un análisis integral del problema jurídico, sin
limitarse a la denuncia efectuada por la o el accionante, sino
también, analizando los derechos de la víctima y las
actuaciones realizadas por las autoridades policiales, fiscales o
judiciales, de acuerdo al caso; pues, solo de esta manera, se
podrá dar cumplimiento a las obligaciones asumidas por el
Estado y se respetarán los derechos de las víctimas de
violencia en razón de género, entre ellos, el derecho a la vida, a
la integridad física, psicológica y sexual, así como a una vida
libre de violencia” (resaltado y subrayado agregados).

III.4. El derecho de las mujeres a vivir libres de violencia y


discriminación; y, el consiguiente deber del Estado y la sociedad
de eliminar toda forma de violencia en razón de género

Sobre el particular, la SC 0017/2019-S2 sostuvo que: “La magnitud de


la violencia contra las mujeres a nivel nacional e internacional y los
resultados adversos que ocasiona a la víctima, pone de manifiesto el
grave problema que la sociedad enfrenta. Detrás de estos cuadros de
violencia contra la mujer, se devela una discriminación estructural,
resultante de categorías, roles y diferencias culturales y sociales, donde
predominó y continúa predominando una visión patriarcal; es decir, la
posición subordinada de la mujer respecto del varón, se origina en una
estructura social construida sobre la base de un modelo de
masculinidad hegemónica; ya que en el caso de la mujer, no existen
razones naturales o biológicas que la releguen a una posición de
subordinación o dependencia; puesto que, su situación no es asimilable
a otros sectores poblaciones, que por sus características físicas o
psíquicas resultan vulnerables. Sin embargo, la construcción cultural y
social vista desde una visión patriarcal, es la que tiende a situarla en un
escenario de desigualdad.

Ahora bien, la violencia de género, se presenta como un reflejo de esta


situación de desigualdad, basada en la distribución de roles sociales que
fueron transcendiendo históricamente; lo cual, engloba a las diversas
aristas que adquiere la violencia contra la mujer, que según el espacio
físico o personal en el que ocurre el hecho de violencia, comprende
aquella que la mujer sufre en el ámbito doméstico o familiar. Ello, nos
demuestra que la violencia hacia las mujeres, y en particular, la
violencia en el seno familiar, no es un problema que deba
resolverse entre particulares, por la trascendencia y
18
connotación social que adquirió, como una violación a los
derechos humanos de las mujeres y los demás miembros del
núcleo familiar, que limita el desarrollo pleno de sus
potencialidades, y que el Estado no puede desatender.

(…)

…los Estados Partes; por una lado, deben identificar los actos que
constituyen violencia y su carácter vulnerador de los derechos humanos;
y por otro, su procedencia específica de las pautas culturales, en
concreto, de la visión patriarcal, que atribuye diferentes características y
roles a mujeres y varones, ubicándolos en una jerarquía distinta, en la
que el varón ostenta un lugar superior, mientras se perpetúa la condición
inferior que se le atribuye a la mujer en la familia, el lugar de trabajo, la
comunidad y la sociedad.

(…)

El reconocimiento de los derechos a la integridad física, psicológica y


sexual; y, a una vida digna, no podría adquirir efectividad en un
escenario de violencia; razón por la que, se requiere del Estado, acciones
positivas -medidas legislativas, administrativas, entre otras-, que atenúen
esta situación, a fin de garantizar el ejercicio efectivo de los mismos.

Ahora bien, una de las pautas que guían a la justicia constitucional, es el


principio de interpretación conforme a los Tratados Internacionales sobre
Derechos Humanos; por el cual, las normas internas deben ser
interpretadas sobre la base no solo del texto constitucional, sino también,
de las disposiciones normativas consignadas en los instrumentos
internacionales en materia de Derechos Humanos, a partir de lo
dispuesto en los arts. 13 y 256 de la CPE y a la aplicación preferente de
los Tratados Internacionales en Derechos Humanos, siempre que el
reconocimiento o interpretación que derive de éstos, contenga un
estándar de protección más favorable al derecho en cuestión.

En ese marco, a continuación se anotarán algunos de los estándares más


importantes, aplicables al caso, sobre el derecho de las mujeres a una
vida libre de violencia y las obligaciones que genera para el Estado:

i) Debida diligencia: El Comité Para la Eliminación de la Discriminación


Contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés), supervisa el
cumplimiento de las normas contenidas en la Convención Sobre la
Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer; la
cual, se constituye en el instrumento jurídico internacional del Sistema
Universal de Protección de los Derechos Humanos, que significó un
importante avance en el reconocimiento de la igualdad de los derechos
entre hombres y mujeres.
19
El CEDAW, emitió la Recomendación General 19 de 29 de enero de
1992 -sobre La Violencia Contra la Mujer-; la cual, afirma que la violencia
contra la mujer es una forma de discriminación, que impide gravemente
que ésta, goce de derechos y libertades en pie de igualdad con el
hombre; y que dicha violencia, conlleva responsabilidad estatal, no
solamente por actos violentos cometidos por agentes estatales, sino por
particulares, cuando el Estado no implementa los mecanismos necesarios
para proteger a las mujeres, y cuando no adopta medidas con la
diligencia debida, para impedir la lesión de los derechos o para investigar
y castigar los actos de violencia e indemnizar a las víctimas.

El mismo CEDAW, en la Recomendación General 33 de 3 de agosto de


2015, sobre el Acceso de las Mujeres a la Justicia, encomendó a los
Estados a ejercer la debida diligencia para prevenir, investigar, castigar y
ofrecer la reparación, por los delitos cometidos contra mujeres, ya sea,
perpetrados por agentes estatales o no estatales; garantizando que la
prescripción se ajuste a los intereses de las víctimas, tomando medidas
apropiadas para crear un entorno de apoyo, que las aliente a reclamar
sus derechos, denunciar delitos cometidos en su contra y participar
activamente en los procesos; revisando las normas sobre pruebas y su
aplicación específicamente en casos de violencia contra la mujer,
mejorando la respuesta de la justicia penal a la violencia en el hogar. Por
su parte, en el Sistema Interamericano de Protección de los Derechos
Humanos, la Convención Interamericana Para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia Contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), en
su art. 7, establece, entre otras, las obligaciones de los Estados de:

b. actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y


sancionar la violencia contra la mujer;

c. incluir en su legislación interna normas penales, civiles y


administrativas, así como las de otra naturaleza que sean necesarias para
prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (…).

Asimismo, el Estado boliviano al ratificar la Convención de Belém do


Pará, mediante Ley 1599 de 18 de octubre de 1994; por ende, asume la
norma de la debida diligencia; en ese sentido, la violencia hacia la mujer
es un asunto que compromete y responsabiliza al mismo, que está
obligado a realizar acciones -legislativas, administrativas y judiciales-
para prevenir, intervenir, erradicar y sancionar los diferentes tipos de
violencia ejercidos contra la mujer, entre ellos, la violencia en la familia.
Para ello y como punto de partida, se dejó atrás aquella postura pasiva,
en la cual, se sostenía que por principio, todas las cuestiones relativas a
la familia formaban parte de la esfera privada de sus integrantes, y por lo
tanto, estaban exentas de toda intromisión estatal.

20
En Bolivia, esta problemática inicialmente fue abordada desde la
perspectiva privada, a partir de la promulgación de la Ley Contra la
Violencia en la Familia o Doméstica -Ley 1674 de 15 de diciembre de
1995-.

Posteriormente, a través de la Ley Integral Para Garantizar a las Mujeres


una Vida Libre de Violencia -Ley 348 de 9 de marzo de 2013-, dada la
gravedad e intensidad de la violencia contra la mujer, se visibiliza a la
misma como sujeto afectado en los contenidos de las tipificaciones
penales, buscando así la prevención de estos delitos, sumado a que el
Estado Plurinacional de Bolivia asume como prioridad, la erradicación de
la violencia hacia las mujeres, en el marco de lo dispuesto en su art. 3.I,
que tiene el siguiente texto: “El Estado Plurinacional de Bolivia asume
como prioridad la erradicación de la violencia hacia las mujeres, por ser
una de las formas más extremas de discriminación en razón de género”.

La declaratoria de prioridad nacional, implica que todas las instituciones


públicas deben adoptar las medidas y políticas necesarias para erradicar
la violencia contra las mujeres, asignando los recursos económicos y
humanos suficientes con carácter obligatorio. Asimismo, la Ley 348 que
acoge el contenido de las disposiciones internacionales, define como
tareas específicas coordinar y articular la realización de instrumentos,
servicios, acciones y políticas integrales de prevención, atención, sanción
y erradicación de la violencia hacia las mujeres, tanto en el nivel central
como con las entidades territoriales autónomas (ETA). Rompiendo
progresivamente las tradicionales prácticas, procedimientos y decisiones,
que revelan sesgos de género, que relativizaban los hechos de
agresión hacia la mujer, y por ende, su vida e integridad.

ii) Protección a las víctimas: El CEDAW, en la referida


Recomendación General 19, señala que los Estados Partes, entre otras
medidas, deben velar porque las leyes contra la violencia y los malos
tratos en la familia, la violación, los ataques sexuales y otro tipo de
agresión contra la mujer, protejan de manera adecuada a todas las
mujeres, respetando su integridad y su dignidad; proporcionando
protección y apoyo a las víctimas; capacitando a los funcionarios
judiciales, a los agentes del orden público y a otros funcionarios públicos,
para que apliquen la Convención Sobre la Eliminación de Todas las
Formas de Discriminación Contra la Mujer .

Por otra parte, la Convención de Belém do Pará, en el art. 7.d. y f.


establece que los Estados tienen el deber de:

d. adoptar medidas jurídicas para conminar al agresor a abstenerse de


hostigar, intimidar, amenazar, dañar o poner en peligro la vida de la
mujer de cualquier forma que atente contra su integridad o perjudique
su propiedad; (…)
21
f. establecer procedimientos legales justos y eficaces para la mujer que
haya sido sometida a violencia, que incluyan, entre otros, medidas de
protección, un juicio oportuno y el acceso efectivo a tales
procedimientos; (…).

iii) Sensibilidad de la justicia por temas de género -perspectiva


de género-: El mencionado CEDAW, en la citada Recomendación
General 33, examinó las obligaciones de los Estados Partes, para
asegurar que éstas tengan acceso a dicho derecho, al advertir que
existen obstáculos y restricciones que les impiden efectivizarlo en el
marco de la igualdad; asimismo, hace referencia a la justiciabilidad,
estableciendo que se requiere el acceso irrestricto de la mujer a la
justicia; y para ello, recomienda que se debe mejorar la sensibilidad
del sistema de justicia a las cuestiones de género, empoderando a
las mujeres para lograr la igualdad de jure y de facto -de derecho y
hecho-; asegurando que los profesionales de los sistemas de justicia,
tramiten los casos, teniendo en cuenta las cuestiones de género; y,
revisando las normas sobre la carga de la prueba, para asegurar la
igualdad entre las partes, en todos los campos, en aquellas relaciones de
poder que priven a las mujeres a la oportunidad de un tratamiento
equitativo de su caso.

En el mismo sentido, la Convención de Belém do Pará, en su art. 8,


establece que los Estados Partes deben adoptar, entre otras, medidas
específicas para modificar los patrones socioculturales de conducta de
hombres y mujeres, para contrarrestar prejuicios, costumbres y todo tipo
de prácticas, que se basen en la premisa de la inferioridad o superioridad
de cualquiera de los géneros o en los papeles estereotipados para el
hombre y la mujer, que legitimizan o exacerban la violencia contra la
misma; así, como para fomentar la educación y capacitación del personal
en la administración de justicia, policial y demás funcionarios encargados
de la aplicación de la ley, así como del personal, a cuyo cargo esté la
concreción de las políticas de prevención, sanción y eliminación de la
violencia contra la mujer.

En el marco de lo anotado, la Corte Interamericana de Derechos


Humanos (Corte IDH), en el Caso Gonzáles y Otras (“Campo
Algodonero”) vs. México, en la Sentencia de 16 de noviembre de 2009,
sobre Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas, estableció
que debían removerse todos los obstáculos de jure o de facto -de
derecho y hecho- que impidan la debida investigación de los hechos y el
desarrollo de los respectivos procesos judiciales; además, que debía
incluirse una perspectiva de género en la investigación.

Por ende, en los procesos penales, la perspectiva de género debe ser


adoptada desde el inicio de la etapa preparatoria, tanto en el control
22
jurisdiccional como en la fase de la investigación.

iv) Reparación integral a la víctima: El CEDAW, también recomienda


a los Estados Partes, establecer y hacer cumplir recursos adecuados,
efectivos; atribuidos con prontitud, holísticos y proporcionales a la
gravedad del daño sufrido por las mujeres; recursos, que deben incluir,
según corresponda, la restitución -reintegración-, la indemnización -en
forma de dinero, bienes o servicios- y la rehabilitación -atención médica,
psicológica y otros servicios sociales-.

Por su parte, la Convención de Belém do Pará, señala en su art. 7.g, la


obligación para los Estados de establecer los mecanismos
judiciales y administrativos necesarios para asegurar que la
mujer objeto de violencia, tenga acceso efectivo al
resarcimiento, reparación del daño u otros medios de
compensación justos y eficaces. Por tanto, la protección que
otorgan los Estados, a través de este instrumento internacional, se
extiende a los distintos momentos en los que se identifiquen indicios de
violencia que afecta el ejercicio de los derechos de las mujeres, pero
va más allá, ya que la simple sanción al agresor no resulta
suficiente; pues lo que se busca, es la reparación y
compensación justa del daño causado, superando la naturaleza
sancionadora del hecho de violencia, encaminándose hacia un
enfoque integral para cumplir con la debida diligencia en casos
de violencia contra las mujeres. Todo lo cual, representa la
obligación de los Estados de adecuar sus estructuras orgánicas,
procesos y procedimientos; y, de armonizarlos con la
Convención de Belém do Pará; lo cual, aconteció con la Ley 348 en
el caso boliviano, conforme se analizará en el punto siguiente” (las
negrilla corresponden al texto original).

III.5. Análisis del caso concreto

De la prueba aparejada al expediente constitucional, se tiene antecedentes


de la causa penal seguida por el Ministerio Público contra Ricardo Jaldín
Camacho a denuncia de la madre de AA ahora accionante, por la presunta
comisión del delito de violación, previsto y sancionado por el art. 308, con
relación al art. 310 inc. g), l) y m) del CP, expidiéndose Informe
Psicológico de 4 de octubre de 2023, suscrito por Janneth Cuellar Rodas,
Psicóloga del SLIM de la Dirección de Género y Asuntos Generacionales
del Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra presentado a
la Fiscal de Materia a cargo de la investigación (Conclusión II.1);
constando asimismo imputación formal de 5 de octubre de 2023, por el
citado ilícito, disponiendo la Jueza de Instrucción Anticorrupción contra la
Violencia hacia la Mujer Primera de la Capital del departamento de Santa
Cruz -ahora demandada-, mediante Auto Interlocutorio 238 de 7 de igual
mes y año, la detención preventiva del prenombrado; decisión judicial que
23
dio por concurrentes los riesgos procesales previstos en los arts. 234.7 y
235.2 del CPP (Conclusiones II.2 y 3); de igual forma, fue remitida acta de
audiencia de consideración de medidas cautelares de 29 de noviembre
2023, conteniendo el Auto Interlocutorio 516/23 de la misma data, emitido
por la autoridad judicial demandada, dictándose la cesación de la
detención preventiva del sindicado, y en su lugar pronunció medidas
sustitutivas (Conclusión II.4).
Conforme los datos consignados en la parte conclusiva de este fallo
constitucional, la accionante a través de su representante denuncia que
en el proceso penal, la Jueza demandada no juzgó la causa con
perspectiva de género, omitiendo abordar un enfoque de
interseccionalidad dada su condición de víctima adolescente y mujer;
toda vez que, en sus determinaciones: 1) No considero que fue víctima
de intimidación y violencia psicológica, conforme a los hechos expresados
en su relato, pues a pesar de disponer por Auto Interlocutorio 238 la
detención preventiva de Ricardo Jaldín Camacho por el tiempo de ciento
veinte días, modificando el tipo penal de violación por el de estupro,
provocó se transgreda la presunción de verdad prevista en el art. 193.c
del CNNA; y, 2) En el Auto Interlocutorio 516/23, que determinó la
cesación de la medida cautelar de última ratio a favor de su agresor, no
efectuó consideración alguna de la desventaja, subordinación,
superioridad y asimetría en razón de su minoridad con relación a quien
se encontraba como responsable de su educación, desplegando una
interpretación desfavorable de la normativa especial en pro de la víctima,
al margen de lo establecido por el art. 47 de la Ley 348 y el estándar
más alto de la jurisprudencia constitucional, provocando un sentimiento
de impunidad y revictimización al eludir la responsabilidad penal del
imputado.

Delimitado como se encuentra el objeto procesal que dio lugar a la


acción de libertad, previamente a su análisis, resulta pertinente
considerar el desarrollo doctrinal sentado por la jurisprudencia
constitucional referente a equipararse los derechos de la víctima en
relación a los del imputado en un contexto de violencia, así como, en
virtud de un examen integral del problema jurídico en casos que
emerjan hechos de violencia en razón de género; ello, con el fin de
advertir si existió o no la observancia de estándares internacionales en
su tramitación, en cuyos escenarios, “…la justicia constitucional está
obligada a efectuar un análisis integral del problema jurídico,
sin limitarse a la denuncia efectuada por la o el accionante, sino
también, analizando los derechos de la víctima y las actuaciones
realizadas por las autoridades policiales, fiscales o judiciales …”
(SCP 0017/2019-S2); de modo que, el examen de la presente acción de
defensa, se sustenta en la necesidad de un análisis integral por la
incidencia de los derechos de la víctima frente a las actuaciones de la
autoridad judicial demandada.

24
Ahora bien, hecha la citada consideración, por las particulares
connotaciones del caso que nos ocupa, el análisis se abordará a partir
de los dos actuados procesales cuestionados -Auto Interlocutorio 238 y
Auto Interlocutorio 516/23-; empero, no sin antes considerar lo
señalado y concluido en el Informe Psicológico expedido por la
Psicóloga del SLIM de la Dirección de Género y Asuntos Generacionales
del Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra, así como,
los argumentos de la imputación formal presentada por la Fiscal de
Materia asignada al caso.

En ese sentido, la primera prueba documental -emergente de la entrevista a


la víctima AA-, describe: “…un día en agosto, me tocaba la ultima hora con
el profesor Jaldín (se llama Ricardo), nosotros le decimos profe Jaldín, él
me decía que para que no tenga problemas, con el pase de ingreso
a la universidad él me podría ayudar, y los 1000 bs que les dan a
los mejores alumnos del colegio, como yo tenía buenas notas, me
podían dar ese premio, empezamos a hablar con mi profesor
Jaldín (denunciado), me explicaba en clases, yo le tome más confianza,
después fue escribiéndome en mi teléfono, a un inicio como profesor,
después como me quedaba continuamente en los cursos, me decía que
mejor nos hablemos en privado, como pareja, yo le decía que no,
pero el insistía mucho, mi profesor me decía que yo podía perder
mi pase libre y los 1000 bs., si dejaba de hablarlo, que él podía
cambiar las notas del sistema. …me decía que tenía que ir con él en
su auto, porque si no iba con él, le iba a mostrar al director y a
mis padres, nuestras conversaciones, yo tenía miedo que le digan
a mi madre, me decía que suba a su movilidad (…) mi profesor me
tenía que llevar donde me recogió, pero me llevó a un motel no
se su nombre, yo iba atrás en el auto, me dijo que tendríamos
una charla sobre mis papeles, cuando llegamos al motel
entramos al cuarto, nos pusimos [a] charlar después él me dijo
que teníamos que tener intimidad, como la pareja que éramos, él
fue la primera persona con la que tuve relaciones sexuales, me
dijo que me sacara mi ropa, él se sacó su ropa, tuvimos
relaciones sexuales, yo le dije que no quería hacer eso, pero mi
profesor me dijo, que si no le hacía caso él le avisaría al director,
que causaría muchos problemas, que mi madre se iba a enterar,
me obligo a tener relaciones sexuales con él (…) mi profesor me
decía que lo bese en la boca, a mí me daba asco y me ponía a
llorar, yo le decía que tenía que irme con mi mamá (…),
continuamente me escribía para salir, yo le decía que no porque mi madre
no me dejaba salir, cambie de ruta para ir a mi casa, por otro lado, pero él
me perseguía, siempre me encontraba, después de dos meses, yo estaba
agarrando micro para ir al gimnasio, cuando mi profesor paro en
su auto donde yo estaba y me dijo subí o y sabes lo que va a
pasar, subí y me llevo a un motel diferente, donde me exigía que
tengamos sexo (…) a comienzos de marzo, yo vivía en otro lugar
25
cambie de ruta de los micros, pero mi profesor estaba esperándome para
ir a su casa, a hacer unas impresiones, el seguía siendo mi profesor, yo
seguía siendo la presidenta del curso, fuimos para su casa el bajo, saco los
documentos, yo le dije que tenía que irme, él no me devolvió, de donde
me alzo en su auto…” (sic); dicho relato describe la manera de actuar del
sindicado -profesor- imputado por el delito de violación, quien con
promesas y amenazas procedía a trasladar en su auto a la menor, víctima
de violación -según narra su contenido- a un motel, a objeto de tener
relaciones sexuales.

Continua señalando la entrevista a la víctima que su profesor, “…mandaba


con diferentes alumnos, que me dejen impresiones de imagen, adentro de
esas imágenes avía un sobre con dinero con 50 bs, 100 bs, que era para
que me ayude en lo necesitara, en mediados de abril mi profesor me dijo
que suba a su auto, que vayamos a charlar, que, sino ya sa[b]ia lo que iba
a pasar, subí a su auto, me llevo de nuevo a un motel, le dije que no
quería tener relaciones sexuales con él, pero él me dijo que teníamos que
tener relaciones sexuales como una pareja, me dijo que me saque mi ropa
que si no lo hacía le diría a mi madre, me trato, me grito, me dijo que yo
tenía que hacerlo, porque yo era su mujer, sino todos mis sueños se iban
a caer, que el movería sus influencias par que me perju[diquen] a mí y a
mis padres, tuvimos relaciones sexuales de nuevo, él me decía que lo bese
me obligaba, yo le decía que quería irme, el solo se levantaba y me decía
cámbiate vámonos, me dejaba de donde me recogía y se iba…

Yo con mi denunciado tuve en 5 oportunidades relaciones sexuales, todas


las veces fue en un motel, que mi profesor me llevaba, yo no le conté esto
a nadie, por miedo y vergüenza, de mis padres…” (sic). Narración de los
hechos que hacen entrever una interacción de manera reiterativa entre
el agresor imputado y la víctima, señalando esta última que fue obligada
y presionada sin que haya habido consentimiento alguno de su parte,
sindicándole a su profesor como la persona que la obligó a tener
relaciones sexuales en cinco oportunidades, bajo amenaza de que sino
accedía a sus deseos sexuales, comunicaría al director y a su madre,
concluyendo el mencionado Informe Psicológico que se provocó
inestabilidad emocional a la menor, recomendando el mismo que: “…se
realice una investigación social y que se actué como corresponde a la ley,
precautelando su salud físico y emocional de la adolescente…” (sic).

Seguidamente, cabe considerar el requerimiento de imputación formal, cuyo


análisis de subsunción de los hechos y conducta del imputado, dedujo:
“…los elementos de convicción han demostrado que el ciudadano
RICARDO JALDIN CAMACHO, agredió sexualmente a la víctima, en
varias ocasiones quien aprovechando que era el maestro encar[gado] de
[impartir] la [forma]ción estudiantil de la víctima este la sedujo asiéndola
creer que la ayudaría en sus notas y el ingreso a la [uni]versidad, a cambio
de tener un acceso carnal en la victima, la misma que bajo chantajes y
26
manipulaciones accedía a que la llevara a los moteles y abuse sexualmente
de la misma así como se tiene manifestado en el informe psicológico
realizado a la víctima. Por lo que el denunciado ha adecuado su accionar al
delito de VIOLACION, previsto y sancionado por el art. 308 con relación al
Art. 310 Inc. G) L) y M) del Código Penal” (sic). requerimiento fiscal que
solicitó la imposición de aplicación de la medida cautelar más gravosa, bajo
la concurrencia de elementos de convicción suficientes para sostener que el
imputado es con probabilidad autor del ilícito que se le endilga; así como,
de concurrir los riesgos procesales de fuga, al no tener arraigo natural y
constituirse en un peligro efectivo para la víctima y la sociedad, y al estar el
procesado cumpliendo funciones de educador en la misma Unidad
Educativa de la víctima, solicitando en su petitorio: “…la DETENCION
PREVENTIVA del imputado RICARDO JALDIN CAMACHO el Ministerio
Público solicita a su Autoridad el plazo de 180 DÍAS, para la investigación
considerando que a la fecha faltan actos investigativos por realizar como
ser: la DECLARACION ANTICIPADA, de la víctima, la INPECCCIÓN
OCULAR DEL LUGAR DEL HECHO, LA DECLARACION DE LOS
TESTIGOS, CAMARA GESSELL A LA VICTIMA y otros actos
investigativos que son de vital importancia” (sic), infiriendo que concurrirían
los riesgos procesales de fuga previsto en el art. 234.7 y de obstaculización
establecido en el art. 235.2 del CPP.

Retomando el análisis del problema jurídico, teniendo presente el


antecedente fáctico que dio lugar al proceso penal, del cual emerge la
presente acción tutelar, amerita ingresar a considerar los citados Autos
Interlocutorios denunciados por presuntamente resultar vulneratorios a los
derechos de la impetrante de tutela, así se tiene lo siguiente:

i) Sobre el denunciado Auto Interlocutorio 238

En el proceso penal que sigue el Ministerio Público por la presunta


comisión del delito de violación contra Ricardo Jaldín Camacho, la
Jueza demandada dictaminó su detención preventiva mediante Auto
Interlocutorio 238, en el cual -según el contenido de la acción de
libertad-, dicha autoridad de manera arbitraria hubo modificado el tipo
penal de violación por el de estupro, obviando considerar la existencia
de intimidación y violencia psicológica que ejerció el agresor contra la
hoy impetrante de tutela, pues tal cual se detalló en el relato de los
hechos, el reclamo en lo sustancial, es el accionar y modo de juzgar
de la prenombrada autoridad con ausencia de perspectiva de género y
enfoque interseccional.

Dichos cuestionamientos en sede constitucional, llevan a la necesidad de


considerar el origen, así como, las razones que llevaron a la Jueza
demandada a emitir el Auto Interlocutorio 238, al cual se acusa de
cambiar el tipo penal de violación por el de estupro, sin presuntamente
considerar que se ven involucrados derechos de una mujer adolescente
27
víctima de un delito en razón de género. Al respecto se tiene lo que a
continuación se detalla:

a) Sobre la autoría, la autoridad de control jurisdiccional estableció que:


“…el tipo penal de estupro establece claramente; Art. 309 ‘Quien,
mediante seducción o engaño, tuviera acceso carnal con persona de
uno y otro sexo mayor de catorce (14) y menor de dieciocho (18)
años, será sancionado con privación de libertad de tres a seis años.’
Aparentemente aun las relaciones sexuales hayan sido consentidas,
ella ha sido seducida, porque no tiene más que 17 años, y la parte
imputada tiene 67 años, ha sido engañada para tener relaciones
sexuales por temas de ayuda aparentemente de ayuda económica.
Con sus agravantes que hace referencia la representante del Ministerio
Público, con respecto al inc. G); el imputado es su profesor, está
encargado de su educación, y es prohibido, y como profesor debe
tener conocimiento que no debe tener relaciones sexuales con sus
estudiantes, o al menos que haya concluido el colegio. No ha habido
esa violencia que requiere el tipo penal de violación, sino se adecua al
tipo penal de estupro, y con la agravante del inc. G) el Art. 310
del CP. …ha habido seducción y engaño, aparentemente ha tenido
seducción por el tema que él le ayude a ingresar a la Universidad, le
proporcionaba ayudas económicas, y por las tantas charlas de una u
otra forma la seducción. ES SUFICIENTE INDICIO PARA
ACREDITAR LA PROBABILIDAD DE AUTORÍA DEL TIPO
PENAL DE ESTUPRO ART. 309 CON RELACION AL ART. 310
INC. G) DEL CP. CONFORME LO ESTABLECE EL ARTÍCULO
233 EN SU NUMERAL-1 DE LA LEY 1173” (sic);

b) Sobre el peligro de fuga, previsto en el art. 234.7 del CPP, sostuvo:


“…el imputado realmente es un peligro para la víctima, porque el
imputado en su condición de profesor que debía cuidar, proteger a
sus alumnos la ha seducido, la ha engañado, ha mantenido una
relación de afectividad, además de vulnerar la ética se constituye en
un delito. Por lo que concurre este numeral del art. 234
num.7) del CPP” (sic); y,

c) Respecto del peligro de obstaculización previsto por el art. 235.2 del


CPP se fundamentó lo siguiente, “…Se tiene que realizar el anticipo
de prueba de Cámara Gesell, y de igual manera se tiene que tomar
la declaración de Pedro Roca Vargas el Director del Centro Educativo.
Respecto al desdoblamiento del celular no se tiene de qué manera va
a obstaculizar respecto a esta actuación, por lo que se tiene que
realizar solo dos actuaciones, la Declaración del profesor y la
audiencia de Cámara Gesell, por lo que concurre el núm. 2) del
art. 235 del CPP” (sic); determinación judicial, que de manera
posterior dispuso “…LA MEDIDA EXTREMA CAUTELAR DE
DETENCION PREVENTIVA para el imputado RICARDO JALDIN
28
CAMACHO en el Centro de Rehabilitación Santa Cruz Palmasola,
siendo la misma en el plazo de 120 días” (sic).

Ahora bien, el desglose y argumentación, respecto de la probabilidad


de autoría que llevaron a la Jueza demandada a disponer la detención
preventiva del procesado, estuvo basado en que las relaciones
sexuales hubieran sido consentidas entre el imputado y la víctima,
arguyendo que esta última fue seducida por su corta de edad de
diecisiete años, en relación a la parte imputada de sesenta y siete
años, siendo engañada para tener relaciones sexuales bajo chantaje
de ayudarla económicamente; entonces, la citada autoridad a fin de
justificar que lo ocurrido se adecua al delito de estupro y no violación,
fue porque presuntamente se trataba de una relación consentida con
la víctima, lo que a prima facie, nos lleva a considerar el contenido
literal del art. 308 del Código Penal (CP) que transcribe: “Quien
mediante seducción o engaño, tuviere acceso carnal con persona de
uno u otro sexo mayor de catorce (14) y menor de (18) años, será
sancionado con privación de libertad de tres a seis años”, contenido
normativo que no alude como elemento constitutivo del tipo el
consentimiento; por consiguiente, la referida interpretación no se
ajusta a los presupuestos y configuración del ilícito de estupro.

Asimismo, en el mismo punto de análisis de la probabilidad, con


relación a la existencia de intimidación y violencia psicológica por las
amenazas de bajarle sus notas en la Unidad Educativa e impedir que
ingrese de forma directa a la universidad, cabe considerar la entrevista
psicológica informativa de la adolescente, donde sostuvo que: “…mi
profesor me decía que yo podía perder mi pase libre y los
1000 bs. si dejaba de hablarlo, que él podía cambiar las notas del
sistema. …me decía que tenía que ir con él en su auto, porque
si no iba con él, le iba a mostrar al director y a mis padres,
nuestras conversaciones, yo tenía miedo que le digan a mi
madre, me decía que suba a su movilidad (…) mi profesor me
tenía que llevar donde me recogió, pero me llevó a un motel
no se su nombre, yo iba atrás en el auto, me dijo que
tendríamos una charla sobre mis papeles, cuando llegamos al
motel entramos al cuarto, nos pusimos [a] charlar después él
me dijo que teníamos que tener intimidad, como la pareja que
éramos…” (sic).

En el marco de lo relacionado precedentemente, el referido Auto


Interlocutorio, omite verter un criterio objetivo sobre las aseveraciones
que la impetrante de tutela hubo expresado a tiempo de realizarse la
entrevista psicológica; es decir, la autoridad demandada no consideró
la consistencia de los hechos expuestos por la víctima, de cuya
exposición se puede advertir con objetividad, la concurrencia de los
siguientes aspectos: 1) Era evidente el elemento de la desventaja
29
existente entre el agresor y la víctima, donde el primero, en edad es
mayor (sesenta y siete años) que la hoy impetrante de tutela
(diecisiete años); y, 2) El agresor, dada su condición de educador y
depender de una entidad pública, se colocaba por excelencia en
posición de garante, respecto de la víctima; lo que, por supuesto hace
patente y evidente la existencia de una brecha de desigualdad.

En consecuencia, el elemento de la edad, así como, la calidad de


profesor frente a la alumna, ameritaban un escrutinio y mayor
consideración de los presupuestos exigidos por la jurisprudencia
sentada en delitos de violencia contra mujeres en razón de género,
denotando del contenido del citado Auto Interlocutorio la ausencia de
un despliegue argumentativo respecto de tal análisis, emergiendo en
ese sentido la siguiente interrogante: ¿De haber considerado en el
análisis los criterios de interseccionalidad y la perspectiva de género,
se hubiera modificado el tipo penal?, la respuesta será
“probablemente no”, y ello por supuesto pudo haber incidido en no
solo calificar la concurrencia de los riesgos procesales previstos en los
arts. 234.7 y 235.2 del CPP, pues en el entender de la autoridad
judicial demandada, el delito de estupro sería menos relevante que el
de violación, y ese criterio ciertamente repercutió en establecer qué
riesgos procesales eran patentes el día de la audiencia cautelar,
inconsistencias que dieron lugar a un análisis sesgado del contexto
jurídico, pues no se puede dejar de lado, que el proceso penal tiene
como víctima a una mujer adolescente en situación de vulnerabilidad.

En el caso, la omisión de considerar el enfoque interseccional y la


perspectiva de género, no ha permitido advertir a la juzgadora la
vulneración de derechos de la impetrante de tutela, a partir de un
criterio de desigualdad con base en el elemento de la edad,
habiéndose inobservado los parámetros exigidos por la Convención
Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra
la Mujer (Convención de Belém do Pará), en cuyo art. 9 establece como
criterio interpretativo sobre las obligaciones internacionales de los
Estados, que éstos tendrán especialmente en cuenta, la situación de
vulnerabilidad a la violencia que pueda sufrir la mujer, en
razón, entre otras, de su raza o de su condición étnica, de migrante,
refugiada o desplazada, así, como embarazada, discapacitada, menor
de edad, anciana o que se encuentre en situación
socioeconómica desfavorable o afectada por situaciones de
conflictos armados o de privación de su libertad. Enfoque que, ya fue
abordado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en
el caso del Penal Miguel Castro Castro vs. Perú, a través de la Sentencia
de 25 de noviembre de 2006, sobre Fondo, Reparaciones y Costas, en
el párrafo 259 inc. i), en el que la Corte hizo referencia a la violencia
sexual contra las mujeres que se encuentran bajo la custodia del
Estado, señalando que: “…Las mujeres han sido víctimas de una
30
historia de discriminación y exclusión por su sexo, que las ha hecho más
vulnerables a ser abusadas cuando se ejercen actos violentos contra
grupos determinados por distintos motivos, como los privados de
libertad... ”. La misma Corte IDH, en el caso González y Otras (“Campo
Algodonero”) vs. México, a través de la Sentencia de 16 de noviembre
de 2009 sobre Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas, en
el párrafo 408, analizó la violencia de género a partir de los elementos
de pobreza y edad, al hacer referencia a los derechos de las víctimas
menores de edad, indicando: “408. (…) el Estado debe prestar especial
atención a las necesidades y los derechos de las presuntas víctimas en
consideración a su condición de niñas, como mujeres que pertenecen a
un grupo en una situación vulnerable”.

En ese marco, el enfoque interseccional antes descrito, debe ser


utilizado en el presente caso, considerando, que la víctima es una
mujer víctima de violencia sexual; y por otra, es una
adolescente, análisis que permitirá comprender de mejor manera la
situación de vulnerabilidad de la misma, así como identificar los criterios
reforzados de protección previstos en nuestra Constitución Política del
Estado, como en instrumentos internacionales sobre derechos humanos
respecto a niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual.

Ahora bien, a partir de los antecedentes ya expuestos, se tiene que, la


Jueza demandada concluyó que: No existió el elemento de la
violencia que requiere el tipo penal de violación, que si bien
existió seducción y engaño, debido a una promesa de ingreso a
la universidad y la entrega de ayuda económica, así como de
existir varias charlas entre el agresor y la víctima, estos se
traducen en elementos que solo llevan a establecer la
concurrencia del ilícito de estupro. El razonamiento expresado por la
mencionada Jueza deja en evidencia lo siguiente: i) Objetivamente se
advierte que la decisión asumida, fue construida a partir de una
metodología positivista, aplicando mecánicamente la ley, primando el
silogismo jurídico, omitiendo aplicar el principio de constitucionalidad y la
primacía de los derechos humanos; ii) El decisum de la autoridad, omitió
considerar los elementos sociales que rodearon la problemática, como
ser la condición de estudiante de la adolescente; iii) Se puede advertir
que en el caso, concurría una evidente discriminación indirecta y
estructural, pues uno de los titulares de la Unidad Educativa “Humberto
Vásquez Machicado”, aprovechando su rol de educador, desvió la misión
y visión que tiene la educación, que conforme al art. 80 de la CPE, tiene
el objetivo de la formación integral de las personas, el fortalecimiento de
la conciencia social, así como el desarrollo de competencias, aptitudes y
habilidades, perpetrando actos en contra de la integridad sexual de la
víctima, que propiamente no responden al rol de un educador, como el
mismo reconoce en audiencia de medidas cautelares de 7 de octubre de
2023 (fs. 121) cuando señala: “…Fue un error mío, tengo 34 años como
31
docente, es la primera vez que me pasa eso, caí, solo tuve ese error,
después de tantos años de trabajo, solo digo que fue consentido, no fue
violencia, tampoco bajo amenaza” (sic); conducta y accionar que se
reitera, no condice con los fines y objetivos de la educación boliviana;
iv) La posición del agresor respecto de la víctima (educador-educando),
devela una evidente desigualdad y discriminación, precisamente por los
conceptos de subordinación y superioridad, elementos que fueron
aprovechados para acceder carnalmente a la víctima; y, v) En ese
marco, las circunstancias que rodeaban el hecho ilícito denunciado
puesto a consideración de la autoridad jurisdiccional, demostraban la
existencia de una relación asimétrica de poder entre el imputado y la
víctima, que revelaba la concurrencia grosera de esquemas estructurales
de desigualdad, y era precisamente obligación y función de la autoridad,
transformar esa desigualdad materializando el derecho a la igualdad
material o sustantiva, garantizando un real acceso a la justicia a favor de
la víctima, remediando esa relación asimétrica de poder.

No obstante de lo referido, el yerro consistente en una actuación


omisiva, generada por la autoridad jurisdiccional, deja concluir que la
misma no observó el estándar de la debida diligencia como herramienta
y norma para juzgar con perspectiva de género, distorsionando con su
decisión, los criterios de prevención, investigación y sanción que deben
primar en la actuación de todo servidor público, cuando conocen
hechos de violencia contra la mujer.

En ese entendido, el decisorio adoptado por la Jueza demandada,


incurre en un sesgo de género por la errónea y preconcebida
idea de haber concurrido al consentimiento en las relaciones
sexuales, existentes entre el agresor y la víctima, atribuyendo
ello a la conducta de la víctima, minimizando su entorno social, la
existencia de una relación asimétrica de poder, la concurrencia de
criterios de desigualdad, discriminación y violencia, pues presuntamente
a decir de la autoridad demandada, las “charlas existentes”,
eliminarían el elemento de la violencia, omitiendo considerar
los elementos descritos precedentemente, dando a entender la
concurrencia de una supuesta relación afectiva entre la víctima y
su agresor, y la consecuente presunción de consentimiento
para que la impetrante de tutela acceda a tener relaciones
sexuales con su educador.

En ese contexto, se concluye que, la Jueza demandada en la primera


parte de su análisis vinculado a la identificación y/o delimitación del
tipo penal sobre cuya base adoptó su decisión final, omitió insertar
en su análisis el criterio de interseccionalidad, así como el
deber de juzgar con perspectiva de género, haciendo caso omiso
de la Recomendación 19 pronunciada por el Comité de la CEDAW, en
la cual se concluyó que: “…la violencia contra la mujer es una forma
32
de discriminación que impide gravemente que ésta goce de derechos
y libertades en pie de igualdad con el hombre”, omisión de análisis
que, por supuesto tuvo su incidencia a momento de efectuar el
examen de concurrencia de los riesgos procesales.

En ese entendido, el acto jurisdiccional sometido a control de


constitucionalidad, carece de un enfoque integral, en el marco de las
normas internacionales e internas que protegen a las mujeres víctimas
de violencia en razón de género desplegadas en los Fundamentos
Jurídicos III.2 y 3 de este fallo constitucional, y lo previsto en la Ley
348; actuación de la autoridad demandada que no puede ser
convalidada, aun el Auto Interlocutorio en estudio no hubiera sido
impugnado; de lo contrario, se estarían incumpliendo los compromisos
internacionales asumidos por el Estado boliviano en referencia a los
derechos de las víctimas de violencia en razón de género, en franca
protección de un justo equilibrio entre los derechos constitucionales de la
víctima y las garantías procesales del imputado, correspondiendo en
consecuencia conceder la tutela sobre este punto de análisis, con la
consecuente anulación del citado Auto Interlocutorio.

ii) Respecto de las denuncias del contenido del Auto


Interlocutorio 516/23

En audiencia de cesación de la detención preventiva impetrada por el


imputado, llevada a cabo el 29 de noviembre de 2023, la Jueza
demandada dictó el Auto Interlocutorio 516/23, disponiendo a favor de
Ricardo Jaldín Camacho medidas sustitutivas a la detención preventiva,
fallo al cual, la accionante le atribuye no haber efectuado consideración
alguna de la desventaja, subordinación, superioridad y asimetría en
razón de su minoridad con relación a quien se encontraba como
responsable de su educación, apartándose de una interpretación
favorable de la normativa especial para la víctima, como establece el
art. 47 de la Ley 348 y del estándar más alto de la jurisprudencia
constitucional, lo que provoca un sentimiento de impunidad y
revictimización al eludir la responsabilidad penal del denunciado. Para la
dilucidación de este punto, cabe considerar lo aseverado por el fallo que
dispuso la citada cesación de la medida de última ratio al procesado; el
cual, a tiempo de revisar los riesgos procesales que fundaron la inicial
detención preventiva, razonó lo siguiente:

a) Con relación al riesgo procesal consistente en el peligro de


fuga, a partir del art. 234.7 del CPP

“Y se ha presentado como pruebas de descargo por la


defensa del imputado, la renuncia voluntaria dirigida al Lic. Pedro
Nelson Roca Vargas por Ricardo Jaldín Camacho con carnet de
identidad C.I. 923243 Cochabamba dirigida al director de la Unidad
33
Educativa Humberto Vásquez Machicado, el aviso asegurado,
antecedente que no tiene nada que ver. informe psicológico
realizado por la psicóloga María José Pardo Parada, realizado de la
Dirección Departamental de Régimen Penitenciario, que refiere en su
conclusiones que él (…) imputado no demuestra ninguna
psicopatología grave con características introvertida a lo que no
repercute de manera significativa ni en su salud mental, ni tampoco
en su desenvolvimiento social, y en cuánto l[o] emocional present[a]
indicadores como sujeto normales pero adaptados, agudeza en
observación dificultades sexuales, agresión compensatoria,
inmadurez y rechazo al contacto, tiene miedo de lo que le impida
lograr las cosas que quiere, programa del curso que ha hecho,
cursos.

Se tiene las medidas de protección en fecha 22 de noviembre,


además se presenta como prueba de descargo la medi[da] de
protección que estableció la señora fiscal, está a favor de [la víctima
menor de edad y su madre] de las cuales han sido notificados en
fecha 22 de noviembre del año 2023, por lo que de manera
objetiva se desvirtúan numeral 7) del artículo 234 del CPP, en el
sentido de que se consideró que el imputado era un peligro
para la victima porque el imputado era su profesor y
estaban en contacto con ella, al haber renunciado se
desvirtúa el numeral 7 del art 234 del CPP” (sic [negrillas y
subrayado añadidos]).

El análisis abordado por la autoridad judicial demandada,


claramente se aparta de los cánones de protección a favor de las
mujeres víctimas de violencia en razón de género, priorizando los
derechos del imputado en desmedro de la víctima al referir que el
imputado no puede estar detenido preventivamente porque aun
faltaría el anticipo de prueba de cámara Gessell, pese a que la
víctima a través de su progenitora hizo conocer que, aún no se
encontraba preparada para someterse al mismo, alegato que no fue
escuchado en el marco de los elementos desarrollados ampliamente
en el Fundamento Jurídico III.3 de este fallo constitucional, el cual
establece que todos los jueces y tribunales que conozcan de delitos
que impliquen violencia contra las mujeres, deben dar prevalencia a
los derechos de las mujeres víctimas de violencia, a objeto de
eliminar la violencia en razón de género, no observándose
mínimamente la jurisprudencia y la normativa referente al
cumplimiento de la prioridad nacional en su tramitación y atención,
asumida por el Estado Plurinacional de Bolivia respecto a los delitos
de violencia contra las mujeres a aplicarse.

Al respecto, tomando en cuenta que el proceso penal del cual


emerge esta acción tutelar tiene como víctima a una mujer
34
adolescente por la comisión de delitos contra la libertad sexual,
resulta también imprescindible esbozar el Fundamento Jurídico III.1
de este fallo constitucional, que desarrolla el enfoque interseccional
tanto en los procesos ordinarios como en las acciones de defensa,
aperturando la posibilidad de mirar más allá de lo cuestionado del
proceso penal en la medida de lo posible, en sentido que el problema
jurídico que dio origen al proceso penal debe tramitarse a la luz del
equilibrio entre los derechos del imputado y la víctima en particular,
ante casos de violencia contra la mujer, criterio que no se advierte
por concurrente, en el análisis abordado por la autoridad
jurisdiccional.

En el caso en particular, el peligro efectivo para la víctima o el


denunciante debe ser materialmente verificable, lo que supone
la existencia de elementos comprobables respecto a la
situación concreta de las víctimas. Conforme a ello, en el
marco de las normas internacionales e internas glosadas en los
Fundamentos Jurídicos III.1 y 2 de la presente Sentencia
Constitucional Plurinacional “ …desde una perspectiva de
género, en los casos de violencia contra las mujeres,
corresponderá que la autoridad fiscal y judicial,
considere la situación de vulnerabilidad o desventaja,
en la que se encuentre la víctima o denunciante
respecto al imputado; las características del delito,
cuya autoría se atribuye al imputado; y, la conducta
exteriorizada por éste, contra la víctima o denunciante,
antes y con posterioridad a la comisión…” (negrillas y
subrayado agregados [SCP 0394/2018-S2]).

No obstante de ello, se tiene que la autoridad demandada,


vinculado con el peligro de fuga, contenido en el art. 235.7 del
CPP, concluyó que el mismo estaría desvirtuado, por la sola
renuncia al cargo de profesor del imputado; sin embargo, omitió
considerar lo expresado por la defensa de la víctima en audiencia
que sostuvo: “…Más allá de ello señora juez una de las
circunstancias que fundaron la detención preventiva del hoy
imputado, no fue la posición de que él es el docente de la
supuesta alumna que sufrió la agresión sexual, sino fue la
intimidación que causó y la violencia psicológica y sexual que
causo en la víctima y dicha violencia psicológica y sexual se ve
acreditado en el estudio o en el informe psicológico que se le hizo
a la víctima. Donde refiere que la obligo a tener relaciones
sexuales, intimidándola respecto a un[as] conversaciones de
Whatsapp donde ellos tuvieron como supuestamente eran
enamorados, que el profesor le decía le voy a avisar a tu madre al
director. Ahí está la violencia psicológica y está en la fuerza de
poder tener relación sexual con la supuesta víctima…” (sic).
35
En efecto, independientemente de la renuncia o no del imputado,
la autoridad demandada, no consideró la situación de
vulnerabilidad y desventaja, en la cual se encontraba la víctima
respecto del imputado, menos consideró las características del
delito. En efecto, esta jurisdicción constitucional, cuando se refiere
a las características del delito, advierte que el mismo ha tenido
una connotación de origen en una unidad educativa pública al cual
asistía la víctima; empero, tal cual relata el Informe Psicológico de
4 de octubre de 2023, relacionado en el requerimiento fiscal de
imputación formal de 5 del mismo mes y año, se hace
referencia a diversos momentos y escenarios que
proporcionó la víctima, tales como la ida a asistencia a un
gimnasio, la ruta que abordaba desde su domicilio a la
Unidad Educativa, el cambio de domicilio y de ruta a la
hora de tomar el servicio público de transporte, etc. Estos
elementos sin duda, constituyen y forman parte de las
características en las que se cometió el delito, que sumado al
estado de desventaja y superioridad, obligaban a la Jueza
demandada resolver el pedido de cesación de la detención
preventiva, con un enfoque interseccional al haberse advertido
múltiples factores de discriminación en contra de la víctima, pero
sobre todo materializando el acceso a la justicia en un plano de
igualdad material y/o sustantiva, respondiendo positivamente a las
normas del bloque de constitucionalidad, combatiendo la
discriminación y garantizando el acceso a la justicia, conforme a
las herramientas para juzgar con perspectiva de género; sin
embargo, esa labor no fue abordada en el Auto Interlocutorio
516/23, a más de haber expuesto una motivación insuficiente,
basada únicamente en la renuncia que presentó el imputado a su
fuente de trabajo, desconociendo que ello, en modo alguno le
quita el título y/o las prerrogativas que como docente del sector
educación ha adquirido; y,

b) Respecto al riesgo procesal de obstaculización a partir del


art. 235.2 del CPP

La autoridad demandada, expuso como razonamiento de su


decisión, lo que a continuación se transcribe:

“…se estableció que se tenía que tomar el anticipo de prueba de


cámara Gessel, la cual fue señalada para fecha 24 de octubre del
año 2023, conforme manifiesta la defensa de Ricardo Jaldín
Camacho, de antecedentes procesales se evidencia que dicha
audiencia no se llevó adelante porque pese a que estaba presente
el imputado con su abogado, y el SLIM manifiesta de qué dice
textualmente: he tratado de comunicarme con la victima para que
36
puedan apersonarse a esta audiencia de cámara Gessel, la cual no
he tenido contacto con ella, le he llamado en reiteradas ocasiones
y no me contesta solicito pueda señalar otra audiencia. Esta el
señalamiento de audiencia de anticipo de fecha 30 de octubre el
año 2023, y estaban legalmente notificados también todos, y
también se le pregunta otra vez al abogado de SLIM, ¿Por qué no
asiste la victima?, y el SLIM dice no tengo conocimiento, pero me
voy a poner en contacto con ella. Aquí manifiesta la juez titular
que se tiene que solucionar esta situación que uno puede ser
que sea notificado y que no aparece la víctima. Pero
además en esta audiencia se ha escuchado que la víctima no
quiere todavía realizarse el anticipo de prueba, que no
está preparada, la víctima le habría manifestar a su mamá de
que no está preparada.

Considerando que evidentemente no se puede obligar a la víctima


a realizarse un anticipo de prueba, pericias u evaluaciones
psicológicas sino desea, pero tampoco una persona no puede
estar detenida preventivamente en un centro de
Rehabilitación Santa Cruz PALMASOLA condicionando su
libertad en base a las decisiones de la parte civil, toda vez
que PALMASOLA no es un hotel vacacional la libertad de una
persona no puede estar sujeta a la voluntad de la parte civil,
ninguna medida cautelar puede ser condicionada o puede ser
conceptualizada como un anticipo de condena, en consecuencia
bajo el principio de favorabilidad y el derecho a la libertad, para la
suscrita no concurriría este aspecto y más cuando la mama de la
víctima manifiesta reitero que (…) quiere realizarse el anticipo de
prueba, y tal vez nunca quiera

…Además que dice el artículo 7, articulo 221 y articulo 222 del


Código de Procedimiento Penal, establecen que las medidas
cautelares deben aplicarse de forma restrictiva, y lo que menos
sea agravie en la condición de una persona. Reitero ninguna
medi[da] cautelar puede ser considerada como un anticipo de
condena PALMASOLA no es un hotel vacacional (…) habiéndose
desvirtuado los motivos que fundaron la detención preventi[va] en
consecuencia corresponde considerar lo peticionado por la defensa
de Ricardo Jaldín Camacho” (sic).

El análisis realizado por la autoridad demandada, desde todo


punto de vista, es evacuado con evidente ausencia de criterio de
sensibilidad, respecto del delito perpetrado por el imputado en
contra de la hoy impetrante de tutela, pues como se expresó en el
presente fallo constitucional, la presunta concurrencia del
consentimiento en los delitos vinculados con la libertad
sexual, merecen un análisis diferenciado y con enfoque de
37
interseccionalidad, cuando se trate de delitos de violencia
cometidos contra la mujer, más si se trata de casos en los
que la víctima se encuentra en situación de vulnerabilidad,
que como en el caso se trata de una mujer adolescente,
totalmente subordinada por la superioridad que ostentaba
el imputado, al ser este su educador, lo que dejaba en
evidencia la concurrencia de una relación de poder, que
debió ser objeto de análisis, conforme así lo estableció la
Recomendación General 3 del Mecanismo de Seguimiento de la
Convención Belém do Pará (MESECVI), vinculado al elemento del
consentimiento -en sus variables de ausencia o concurrencia del
consentimiento-, en los delitos de violencia sexual.

Si bien el derecho a la libertad de una persona, no puede ser


restringido indefinidamente, en el caso concreto, el hecho de no
concretarse el anticipo de prueba -declaración en cámara Gesell-,
no responde como fríamente lo asevero la autoridad judicial “…a
la voluntad de la parte civil…” (sic), pues bien expreso la
progenitora de la víctima en audiencia al señalar: “…Las primeras
veces que mi hija tenía una depresión muy fuerte, que no quería
salir ella, no quería hacer nada paraba todo el día encerrada no
quería comer ella.

…Ella ya no quiere, ya recién está asistiendo a terapia y un


poquito a medio que se quiere soltar, pero sigue así que quiere no
quiere…” (sic). En tal sentido, la justicia constitucional no advierte
que sea tan solo la falta de voluntad “de la parte civil” -que dicho
sea de paso, se trata de un concepto que ya fue superado en el
actual proceso penal-, al contrario, se tiene que en audiencia de
cesación de detención preventiva, se hizo patente el estado
sensible por el cual aún se encontraba atravesando la víctima;
alegatos que fueron desoídos por la autoridad demandada.
Aspecto que deja entrever que, la víctima no fue oída con las
debidas garantías en el curso del proceso, inobservándose el
mandato plasmado por el art. 8.1 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos (CADH), sumado al hecho de haber
omitido efectuar un análisis integral del problema jurídico en casos
de violencia en razón de género, conforme así lo estableció la
SCP 0017/2019-S2.

En efecto, el criterio jurisdiccional expresado en el Auto


Interlocutorio 516/23, al margen de referirse inapropiadamente a
la víctima “como parte civil”, omite considerar incluso que el
Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos, a
través de la Corte IDH, en el caso Fernández Ortega y otros
vs. México, párrafo 124, estableció que los delitos sexuales como
la violación, resultan experiencia sumamente traumática y con
38
severas consecuencias físicas y psicológicas para las víctimas,
incluso pueden constituirse en actos de tortura; en tal sentido, no
es suficiente motivación para arribar a la decisión expresada en el
merituado fallo, el hecho de no existir “voluntad” por parte de la
víctima, constituyéndose ello en un criterio sesgado de las
particularidades del delito, entendiéndose la supresión de
derechos de la ahora impetrante de tutela.
Bajo ese contexto, la justicia constitucional llega a evidenciar que
el problema jurídico que dio origen al proceso penal debe ser
examinado y analizado a la luz del equilibrio entre los derechos del
imputado y de la víctima en particular, ante casos de violencia
contra la mujer, entendiéndose que el Estado a través de los
operadores de justicia, debe enmarcarse en las normas
constitucionales e internacionales pertinentes, en cuyo contexto
resalta la preferencia que se debe dar a los derechos de las
víctimas, pero especialmente de las mujeres; por lo que en el
caso, si bien, como se concluyó se concedió la cesación de la
detención preventiva del procesado al haberse desvirtuado los
riesgos procesales que fundaban la misma, estos tuvieron su
origen en un Auto Interlocutorio que vulneró derechos de una
adolescente mujer víctima de violencia; y que por ende, sus
efectos también alcanzan a los actos posteriores o emergentes de
aquel, como es el Auto Interlocutorio 516/23, deviniendo en
consecuencia también en la anulación de este actuado judicial.

En similar sentido, considerando que la denunciante -madre de la


adolescente impetrante de tutela- formuló recurso de apelación
incidental en audiencia de 29 de noviembre de 2023 contra el Auto
Interlocutorio 516/23 de cesación de la detención preventiva del
procesado -tal como se tiene de la Conclusión II.4 del presente fallo
constitucional-, cabe aclarar que en los casos de violencia hacia las
mujeres no corresponde aplicar ningún criterio de subsidiariedad
por el riesgo que corren sus derechos a la vida, a la integridad y a
la no violencia, conforme lo entendieron las Sentencias
Constitucionales Plurinacionales 0033/2013 de 4 de enero y
0019/2018-S2 de 28 de febrero. En ese entendido, al ser inminente
la concesión de tutela, conforme al análisis descrito ut supra, en
virtud del principio de la seguridad jurídica que este Tribunal debe
garantizar en todo proceso puesto a su consideración, se llega a
establecer que el eventual fallo de alzada a ser dictado en virtud del
mencionado recurso de apelación resulte ineficaz, además de
emerger de un análisis sin abordar los derechos de una
adolescente, mujer y víctima de violencia por la Jueza demandada,
debiendo en consecuencia la resolución de alzada correr similar
efecto a la decisión que lo originó, ameritando consecuentemente
disponer su nulidad, siempre que el mismo haya sido ya emitido.

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Por todo lo expuesto en la presente Sentencia Constitucional Plurinacional,
es evidente que la Jueza de Instrucción Anticorrupción y contra la
Violencia hacia la Mujer Primera -en suplencia legal de su similar Sexta- de
la Capital del departamento de Santa Cruz, con la emisión de los Autos
Interlocutorios 238 y 516/23, ha generado una lesión del derecho a vivir
una vida libre de violencia, acceso efectivo a la justicia, al debido proceso
en sus elementos fundamentación y motivación, así como, haber
inobservado incorrectamente el principio del interés superior de la niña,
niño y adolescente, como el principio de verdad material. Habiendo este
Tribunal advertido total ausencia del criterio de interseccionalidad que
rodeaba la problemática, omitiendo examinar la causa con perspectiva de
género, reconocido como una obligación internacional del Estado
boliviano, conforme así se tiene de la normativa internacional e interna
que fue citada ampliamente en los fundamentos jurídicos de este fallo
constitucional.

En consecuencia, el Juez de garantías al haber denegado la tutela impetrada,


no obró de forma correcta.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Segunda; en virtud de la


autoridad que le confieren la Constitución Política del Estado y el art. 12.7 de la Ley
del Tribunal Constitucional Plurinacional; en revisión, resuelve: REVOCAR la
Resolución 40/2023 de 6 de diciembre, cursante de fs. 58 a 61 vta., pronunciada
por el Juez de Sentencia Penal Noveno y Anticorrupción y Violencia contra la
Mujer de la Capital del departamento de Santa Cruz; y en consecuencia,
CONCEDER la tutela solicitada, disponiendo:

1° Anular los Autos Interlocutorios 238 de 7 de octubre y 516/23 de 29 de


noviembre, ambos de 2023, así también el Auto de Vista que pudo haber
resuelto los recursos de apelación incidental formulados por los sujetos
procesales contra el segundo Auto Interlocutorio señalado, pronunciados en el
proceso penal seguido por el Ministerio Publico a denuncia de la madre de la
adolescente AA contra Ricardo Jaldín Camacho; y,

2° Ordenar que la Jueza demandada, o la que a la fecha se encuentre asumiendo


la titularidad del Juzgado de Instrucción y contra la Violencia hacia la Mujer
Sexta de la Capital del departamento de Santa Cruz, a que dentro del plazo de
cuarenta y ocho horas de notificada con la presente Sentencia Constitucional
Plurinacional, lleve a cabo la audiencia de consideración de medidas cautelares
a objeto de que se pronuncie un nuevo auto interlocutorio de medidas
cautelares, en el marco de los fundamentos jurídicos desarrollados en este fallo
constitucional.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional


Plurinacional.
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MSc. DAEN Brigida Celia Vargas Barañado MSc. Karem Lorena Gallardo Sejas
MAGISTRADA MAGISTRADA

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