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Unidad 14

El documento aborda la estructura y funciones del Poder Judicial en Argentina, destacando la independencia y la dualidad entre la justicia federal y local. Se discuten los antecedentes filosóficos del poder judicial y su organización, así como la importancia del juicio por jurados y la reserva de jurisdicciones locales. Además, se menciona la Corte Suprema como el órgano máximo del poder judicial y su papel en la administración de justicia.

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  • Derecho Laboral,
  • Derecho Penal,
  • Derecho Comercial,
  • Justicia Provincial,
  • Poder Ejecutivo,
  • Justicia Internacional,
  • Competencia Federal,
  • Normas de Procedimiento,
  • Poder Legislativo,
  • Jurisdicción Provincial
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Unidad 14

El documento aborda la estructura y funciones del Poder Judicial en Argentina, destacando la independencia y la dualidad entre la justicia federal y local. Se discuten los antecedentes filosóficos del poder judicial y su organización, así como la importancia del juicio por jurados y la reserva de jurisdicciones locales. Además, se menciona la Corte Suprema como el órgano máximo del poder judicial y su papel en la administración de justicia.

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UNIDAD XIV

El Poder Judicial. Antecedentes. Régimen federal y el doble orden judicial:


justicia federal. Caracteres. Justicia local. Reserva de las jurisdicciones locales.
Art. 75 inc. 12 CN. Organización de la justicia federal y de la justicia provincial.
Juicio por jurados (Arts. 24, 75 inc. 12 y 118 CN).

El Poder Judicial. Antecedentes.

Montesquieu dijo que “juez es una boca muda que pronuncia las palabras de la
ley”.

Locke establece que: a) El poder legislativo constituye el poder supremo en


sentido estricto (Asamblea.), pero no es un poder absoluto: tiene que responder
de la confianza puesta en él y respetar la ley moral natural. b) El poder ejecutivo
es el encargado de realizar los mandatos del legislativo. c) El poder federativo
encargado de la seguridad del Estado y de las relaciones con el exterior.

Para Locke el poder judicial no es un poder independiente, siendo sólo un


aspecto del ejecutivo). Disponiendo que el Órgano judicial tiene una función
menguada, ya que solo actúa a pedido de parte, y que “el poder de juzgar es
casi nulo”.

Debilidad: la debilidad que se plantea del poder judicial es que este no posee ni
la bolsa ni la espada. La bolsa la tiene el PL ya que fija anualmente el
presupuesto general de gastos y cálculo de recursos de la administración
nacional, en base al programa general de gobierno y al plan de inversiones
públicas y aprobar o desechar la cuenta de inversión. La espada la posee el PEN,
debido a que es quien aplica la ley, o mejor dicho, quien la lleva a cabo

Al mismo tiempo una postura sostiene que el PJ no tiene una estructura


propia sino que depende de la que le otorgue el PL, y que su elección es
de segundo grado, ya que no es elegido por el pueblo, sino por los otros
dos órganos de gobierno, quienes si son legitimados por el pueblo.

Fortaleza: es el único poder que puede declarar la inconstitucionalidad de


una norma. Sus

órganos son permanentes: juez natural. Exclusividad del ejercicio, ya que


solo el PJ puede ejercer funciones jurisdiccionales. Incompatibilidad con
otras funciones. Sus funcionarios gozan de garantías, como la
inamovilidad del cargo y la intangibilidad salarial.
“La ley, la Constitución, el gobierno, son palabras vacías, si no se reducen a
hechos por la mano del juez, que en último resultado, es quien los hace realidad
o mentira” (Alberdi, “Bases…”, [Link])

El llamado “poder judicial” se compone de una serie de órganos que forman


parte del gobierno federal y que ejercen una función del poder del estado, cual
es la denominada “administración de justicia”, “jurisdicción” o “función
jurisdiccional”. A ello se añade ahora el Consejo de la Magistratura y el jurado
de enjuiciamiento.

Los órganos del poder judicial que genéricamente llamamos “tribunales de


justicia”, son los jueces naturales deparados a los habitantes por el art. 18 de la
constitución. Así como desde la parte orgánica visualizamos a la administración
de justicia en cuanto función del poder, desde la parte dogmática descubrimos
que el derecho de los habitantes a acudir en demanda de esa administración de
justicia configura el derecho a la jurisdicción. Las personas y entes colectivos en
cuanto disponen de ese acceso al poder judicial se denominan “justiciables”.

En primer lugar, conviene advertir que el poder judicial se compone de varios


órganos. Jueces y tribunales de múltiples instancias, más el Consejo de la
Magistratura y el jurado de enjuiciamiento, integran una estructura vertical,
que se corona en el órgano máximo y supremo, que es cabeza del poder
judicial: la Corte Suprema. A estos órganos, bien que componen el gobierno y
tienen a su cargo una función del poder, se los considera “no políticos”, por la
diferencia que acusan en relación con el órgano ejecutivo y con el congreso. Se
habla también, por eso, de independencia del poder judicial.

Con ello se apunta a remarcar la índole especial de la función judicial y de los


jueces en orden a la independencia e imparcialidad, respecto de todo
partidismo político. Pero el poder judicial, que integra el gobierno federal,
también es un “poder político” porque ejerce una función del estado; las
sentencias —todas y cualquiera, con independencia de cuál sea la materia que
resuelven— son actos políticos porque emanan de órganos del estado; también
las decisiones del Consejo de la Magistratura y del jurado de enjuiciamiento.

En primer lugar, el derecho constitucional del poder ha ordenado los órganos


judiciales en forma permanente mediante el establecimiento de los tribunales
de justicia y la eliminación de los tribunales de excepción, especiales o ad-hoc.
A esos tribunales preestablecidos se los denomina “jueces naturales”.

En segundo lugar, el estado reivindica para sí en forma privativa la función de


administrar justic ia. Está abolida la justicia privada, porque hay interés público
y legítimo en que los individuos resuelvan sus conflictos y pretensiones dentro
de la esfera del poder estatal. Por justicia “privada” hay que entender la justicia
por mano propia que cada uno se hace a sí mismo en sus conflictos con otro,
pero no las soluciones alternativas al proceso judicial que, de no estar
comprometido el orden público, son válidas cuando las partes en conflicto
resuelven, de común acuerdo y con pleno consentimiento, pactar en pie de
igualdad un mecanismo sustitutivo del proceso judicial, como puede ser el
sometimiento a arbitraje; la ley puede también, razonablemente, implantar la
etapa de mediación como previa al proceso judicial.

En tercer lugar, la función de administrar justicia en forma privativa, que se


asigna a los órganos judiciales, excluye también totalmente su arrogación y
ejercicio por el órgano ejecutivo y por el órgano

legislativo. Es una severa y tajante división de poderes, que encasilla a la


administración de justicia en el poder judicial, sin participación, delegación o
avocación de ninguna índole o hacia los otros dos poderes.

En cuarto lugar, no se admiten ni son constitucionales las influencias o


presiones externas, ni las instrucciones acerca del modo de ejercer la función.
Sólo la constitución y las leyes imponen obligaciones a los jueces. Ni siquiera los
órganos judiciales de instancia superior pueden intervenir en las sentencias o
resoluciones de los de instancia inferior, como no sea cuando la ley les da
oportunidad mediante recursos revisores.

En quinto lugar, el juez —tanto de jurisdicción federal como local— tiene


estabilidad en su cargo; ello quiere decir que es inamovible —si no siempre
vitaliciamente, sí durante el período para el cual ha sido designado—. De este
modo, la destitución sólo procede a título de excepción y de acuerdo a un
procedimiento también especial —por ej.: enjuiciamiento—.

En sexto lugar, el ejercicio de la función judicial apareja incompatibilidades casi


totales con toda otra actividad.

Cuando algún justiciable, disconforme con la actuación de la Corte durante


algún período de nuestra historia, ha alegado posteriormente ante dicho
tribunal la nulidad de sus anteriores pronunciamientos firmes, aspirando a que,
fuera de oportunidad procesal, se declararan inválidos, la Corte ha rechazado la
pretensión extemporánea. Esto tiene importancia no sólo por la preservación
de la cosa juzgada, sino por lo que significa en orden a la permanencia y
continuidad del poder judicial en cuanto “poder del estado”; la Corte, en suma,
ha dado a entender que no es posible, en ningún lapso histórico, considerar que
no ha existido el poder judicial.
La Corte Suprema sostiene asimismo que su supremacía, cuando ejerce la
jurisdicción que la constitución y las leyes le confieren, impone a todos los
tribunales, federales o provinciales, la obligación de respetar y acatar sus
decisiones, y por ende los jueces provinciales no pueden trabar o turbar en
forma alguna la acción de los jueces que forman parte del “poder judicial de la
nación”.

Régimen federal y el doble orden judicial: justicia federal. Caracteres.

El derecho o justicia federal es derecho nacional, pero solo una parte de él.
Tiene por objeto regular los poderes federales y sus competencias en la
prosecución de fines federales.

Las leyes federales refieren a la estructura de los órganos del estado federal (Ej.
Ley de ministerios, decreto-ley orgánico de la justicia federal, etc.) y ciertas
materias donde prevalece el interés federal (Ej. Delitos sometidos a la
jurisdicción federal, como estupefacientes, tenencia de armas de guerra,
precios máximos, etc.).

Respecto del derecho común, es decir, aquel derecho de fondo definido en el


Art. 75 inc. 12 CN, o sea los códigos Civil, Comercial, Penal, de Minería, y del
Trabajo y Seguridad Social, corresponde a la Nación, en cuanto así corresponda
a su jurisdicción.

Caracteres. La jurisdicción federal es:

De excepción (restrictiva, taxativa): debido a que surge de los poderes


delegados al gobierno federal, en tanto los no delegados siguen
correspondiendo a las Provincias. Por lo tanto deben interpretarse
de modo restrictivo, y si no aparece claramente su competencia
debe excluírsela.

Improrrogable: no puede ser ampliada por ley ni por voluntad de las


partes, pero si puede ser reducida.

Privativa y excluyente: en principio, la competencia federal por


razones de materia no se puede prorrogar en favor de la justicias
provinciales; pero si es prorrogable cuando se produce por razón
de las personas, ya sea por acuerdo o convención, si planteado el
pleito n sede provincial, el tiempo no objeta en tiempo y forma
esa jurisdicción, o aquel en cuyo beneficio se instituyo la justicia
federal, acude directamente a la provincial.
Justicia local. Reserva de las jurisdicciones locales. Art. 75 inc. 12 CN.

Art. 5 CN “Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema


representativo republicano, de acuerdo con los principios, declaraciones y
garantías de la Constitución Nacional; y que asegure su administración de
justicia, su régimen municipal, y la educación primaria. Bajo de estas
condiciones el Gobierno federal, garante a cada provincia el goce y ejercicio de
sus instituciones”.

Art. 75 inc. 12 CN “Corresponde al Congreso: […] Dictar los Códigos Civil,


Comercial, Penal, de Minería, y del Trabajo y Seguridad Social, en cuerpos
unificados o separados, sin que tales códigos alteren las jurisdicciones locales,
correspondiendo su aplicación a los tribunales federales o provinciales, según
que las cosas o las personas cayeren bajo sus respectivas jurisdicciones; y
especialmente leyes generales para toda la Nación sobre naturalización y
nacionalidad, con sujeción al principio de nacionalidad natural y por opción en
beneficio de la argentina: así como sobre bancarrotas, sobre falsificación de la
moneda corriente y documentos públicos del Estado, y las que requiera el
establecimiento del juicio por jurados”.

Art. 75 inc. 15 CN “Corresponde al Congreso: […] Arreglar definitivamente los


límites del territorio de la Nación, fijar los de las provincias, crear otras nuevas, y
determinar por una legislación especial la organización, administración y
gobierno que deben tener los territorios nacionales, que queden fuera de los
límites que se asignen a las provincias”.

Genéricamente, puede hablarse de “jurisdicción” o fuero federal en oposición a


“jurisdicción” provincial, para distinguir el poder judicial federal del poder
judicial provincial. Ha sido la dicotomía tradicional en nuestra estructura
judiciaria.

Después de la reforma constitucional de 1994, ese deslinde necesita integrarse


y completarse con una tercera administración de justicia, que es la de la ciudad
autónoma de Buenos Aires, al margen de las otras dos.

Si en vez de hablar de “poder judicial federal” y “poder judicial provincial”


apelamos a “poder judicial federal” y “poder judicial local”, hay que hacer en el
último un desdoblamiento en: a) poder judicial provincial, y b) poder judicial de
la ciudad autónoma de Buenos Aires.
Los códigos mencionados en el Art. 75 inc. 12 CN, son los que legislan de
manera general y estable respecto de todo el territorio de la Republica. Se lo
suele llamar derecho sustantivo, de fondo, básico o elemental. El objetivo del
artículo ha sido lograr la uniformidad de las instituciones sustantivas,
salvaguardando la diversidad de jurisdicciones propia de una forma federal de
gobierno.

Las provincias no pueden válidamente abordar temas de derecho común


después de dictados los códigos nacionales. Ej. Materia de prescripción.

También el Congreso puede dictar normas para los territorios nacionales, para
la Capital Federal y los lugares donde operan establecimientos nacionales en las
provincias.

El Congreso opera aquí de manera análoga a la legislatura porteña.

Organización de la justicia federal

Juicio por jurados (Arts. 24, 75 inc. 12 y 118 CN).

Art. 24 CN “El Congreso promoverá la reforma de la actual legislación en todos


sus ramos, y el establecimiento del juicio por jurados”.

Art. 75 inc. 12 CN “Corresponde el Congreso: […] Dictar […] especialmente leyes


generales para toda la Nación […] las que requiera el establecimiento del juicio
por jurados ”.

Art. 118 CN “Todos los juicios criminales ordinarios, que no se deriven del
derecho de acusación concedido a la Cámara de Diputados se terminarán por
jurados, luego que se establezca en la República esta institución. La actuación
de estos juicios se hará en la misma provincia donde se hubiere cometido el
delito; pero cuando éste se cometa fuera de los límites de la Nación, contra el
derecho de gentes, el Congreso determinará por una ley especial el lugar en que
haya de seguirse el juicio”.

El constituyente propuso estos tribunales, sin indicar su grado y su actuación,


derivando esto al PL que debía dictar una ley con vigencia en todo el país. Y el
juzgamiento misma provincia donde se hubiere cometido el delito.

El Congreso nunca dicto la ley, ya que son solo clausulas discrecionales que
cobrarán plena vigencia cuando se haga operativa. Un sector de la doctrina más
radicalizado opina que la norma ha sido derogada por desuetudo.
En octubre del año 2018 se sancionó en la Provincia de Mendoza la ley 9.106
que establece la participación ciudadana en la administración de justicia a
través de la implementación de Jurados Populares para juzgar los delitos de
homicidio agravado previstos en el art. 80 del Código Penal de la Nación.

Nuestra Constitución Nacional otorga el derecho a los ciudadanos a participar


en los juicios penales y al acusado de ser juzgado por un Jurado Popular.
Los jurados desempeñan un papel vital y de suma importancia en el sistema
judicial de la provincia, y los cambios implementados representan una
modificación sustancial para consolidar las bases de nuestra democracia
republicana y la participación ciudadana en los actos del gobierno.

El juicio por jurados brinda mayor transparencia a las decisiones judiciales y


contribuye a incrementar la confianza de la ciudadanía en el sistema de justicia.
Constituye un profundo cambio cultural que involucra a toda la sociedad,
brindando a doce ciudadanos, elegidos al azar mediante sorteos públicos, la
posibilidad a través de la emisión de un veredicto, de decidir si un acusado es o
no culpable, generando un vínculo social de la comunidad con los asuntos de la
justicia.

Corte Suprema de Justicia de la Nación. Composición. Ley 26.183. Designación.


Remoción. Autoridades. Funcionamiento. Autonomía funcional: poderes de
reglamentación y de administración. Poderes implícitos. Tribunales inferiores.
Doble instancia. Fallos plenarios.

Corte Suprema de Justicia de la Nación y de la Provincia: Composición (Ley


26.183), autoridades, funcionamiento.

Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN).

Art. 108 CN “El Poder Judicial de la Nación será ejercido por una Corte Suprema
de Justicia, y por los demás tribunales inferiores que el Congreso estableciere en
el territorio de la Nación”.

La CSJN es el máximo tribunal nacional, expresamente creado por la CN. Su


calificativo como suprema es que es la última intérprete de la CN y es la que
custodia las garantías constitucionales.

Composición: la composición de la CSJN ha variado a lo largo de la historia


acorde a los intereses políticos. Hoy, debido a la ley 26.183, se establece
que “La Corte Suprema de Justicia de la Nación estará compuesta por
CINCO (5) jueces. Ante ella actuarán el Procurador General de la Nación y
los Procuradores Fiscales ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación y
los Defensores Oficiales ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación en
los términos de la Ley Nº 24.946 y demás legislación complementaria”.
Compuesta por los Dres. Carlos Rosenkrantz (Presidente), Elena Highton
de Nolasco (Vicepresidente), Juan Carlos Maqueda, Ricardo Lorenzetti y
Horacio Rosatti.
Requisitos de Elegibilidad: Art. 111 CN “Ninguno podrá ser miembro de la
Corte Suprema de Justicia, sin ser abogado de la Nación con ocho años de
ejercicio, y tener las calidades requeridas para ser senador”. Serian:

Ser Abogado de la Nación;

8 años en el ejercicio de la profesión;

Tener 30 años de edad.

6 años de ciudadanía.

Poseer una renta anual de 2000 pesos fuertes o entrada equivalente:


respecto de este punto, la renta sería equivalente a 3.300 kg de
oro fino, es decir, aproximadamente 3.000 dólares
estadounidenses mensuales (según Bidegain). Pero esta cláusula
tiene un sentido oligárquico, y se la puede considerar derogada
por desuetudo (derecho consuetudinario), además de resultar
ilegitima por ser discriminatoria.

Juramento: Art. 112 CN “En la primera instalación de la Corte Suprema, los


individuos nombrados prestarán juramento en manos del Presidente de
la Nación, de desempeñar sus obligaciones, administrando justicia bien y
legalmente, y en conformidad a lo que prescribe la Constitución. En lo
sucesivo lo prestarán ante el presidente de la misma Corte”.

Autoridades: según el Reglamento para la Justicia Nacional en su Art. 79 reza


“El Presidente de la Corte Suprema será elegido por mayoría absoluta de
votos de los ministros del Tribunal.

Durará tres años en el ejercicio de sus funciones y será reemplazado


sucesivamente por los demás ministros por orden de antigüedad. Si el
Presidente de la Corte Suprema se hiciere cargo del Poder Ejecutivo de la
Nación con arreglo a la ley de acefalía, el plazo fijado en el párrafo
precedente se prolongará hasta su cesación en el desempeño de la
Presidencia de la Nación”; y también reza el Art. 87 “A falta del
Presidente hará sus veces el Ministro Decano, quien podrá ser sustituido
por los demás ministros siguiendo el orden de su antigüedad”.
Funcionamiento: Art. 23 del Dec.-Ley 1285/52 “Facúltese a la Corte Suprema
de Justicia a dividirse en salas, de acuerdo al reglamento que a tal efecto
dicte. Basta que el mismo no esté en vigencia, las decisiones de la Corte
Suprema se adoptarán por el voto de la mayoría absoluta de los jueces
que la integran, siempre que éstos concordaren en la solución del caso; si
hubiere desacuerdo, se requerirán los votos necesarios para obtener la
mayoría absoluta de opiniones. La Corte actuará en tribunal pleno en los
asuntos en que tiene competencia originaria y para resolver las
cuestiones de inconstitucionalidad”.

Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza (SCJM).

Art. 142 CMza “El Poder Judicial de la Provincia será ejercido por una Suprema
Corte, cámaras de apelaciones, jueces de primera instancia y demás juzgados,
tribunales y funcionarios inferiores creados por ley”.

Es el máximo tribunal en la Provincia de Mendoza, expresamente creado por la


Constitución de la Provincia de Mendoza (CMza).

Composición: Art. 143 CMza “La Suprema Corte de Justicia se compondrá de


7 miembros por los menos y habrá un procurador para ella […]”.Art. 150
CMza “Los miembros de la suprema corte de justicia y su procurador
general, serán nombrados por el poder ejecutivo con el acuerdo del
senado […]”.

Requisitos de Elegibilidad: Art. 152 CMza “Para ser miembro de la Suprema


Corte y procurador de ella se requiere:

1 - Haber nacido en territorio argentino o ser hijos de padres nativos,


habiendo optado por la ciudadanía de sus padres, si hubiere nacido en
territorio extranjero.

2 - Haber cumplido 30 años de edad y no tener más de 70.

3 - Ser abogado con título de universidad nacional y con 10 años de


ejercicio de la profesión u 8 de magistratura”.

Juramento: Art. 157 CMza “Los miembros de la Suprema Corte prestarán


juramento por Dios y la Patria o por la Patria y por su honor, ante el
Poder Ejecutivo, de desempeñar fielmente su cargo […]”.

Autoridades: Ley Provincial 4.969 Art. 1 “[…] La Presidencia será ejercida por
un período de dos (2) años, es reelegible y su designación resulta del voto
mayoritario de los miembros del Tribunal […]”.

Funcionamiento: Ley Provincial 4.969 Art. 2 “A los fines de su


funcionamiento, la Suprema Corte de Justicia se dividirá en tres Salas,
compuestas cada una de tres (3) miembros. Dos
(2) de ellas denominadas Primera y Segunda, formadas también por
elección de los miembros de la Corte, elegirán anualmente su propio
Presidente, el que no será reelegible. La Sala Tercera estará compuesta
por los Presidentes de las Salas Primera y Segunda y por el presidente de
la Corte quien será también Presidente de la Sala Tercera”.
Autonomía funcional: poderes de reglamentación y de administración.

Art. 113 CN “La Corte Suprema dictará su reglamento interior y nombrará a sus
empleados”.

El art. 113 le atribuye a la Corte la facultad de dictar su reglamento interior. Con


la creación del Consejo de la Magistratura, el actual “poder reglamentario”
amplio que antes ejercía la Corte en función de “superintendencia” y, en lo
referente a “lo procesal” más bien sobre la base de sus poderes implícitos, ha
decaído en mucho y suscita numerosas dudas en la doctrina.

Entre las diversas materias y finalidades que prevé la norma cuando otorga al
Consejo la competencia de dictar reglamentos, quizá no merezca duda intensa
la facultad para dictar los que hacen estrictamente a la organización judicial, si
por tal se entienden los aspectos estructurales; por ejemplo, el lugar de
instalación y el funcionamiento de los tribunales; los servicios de apoyo
(notificadores, personal administrativo, etc.). En cambio, los reglamentos para
la “prestación eficaz de los servicios de justicia” dejan la sensación de que
guardan un nexo muy estrecho con la función jurisdiccional, y que los órganos
(judiciales) que la tienen a su cargo son los que con más inmediatez y
experiencia disponen del conocimiento indispensable para dictarlos. Entre
medio, los reglamentos para preservar la “independencia de los jueces” no nos
merecen, por ahora, reparos.

Por la importancia de este poder reglamentario, nos queremos detener en los


reglamentos “relacionados con la eficaz prestación de los servicios de justicia”
—a tenor textual de la fórmula acuñada en el art. 114— que nos presenta una
novedad difícil de desentrañar.

Citando a Bielsa y Lozano, dirimir que el Consejo de la Magistratura no tiene


funciones judiciales y por ello no puede emitir reglamento ni acto alguno que
interfiera en un proceso.

Los reglamentos generales, o dicho en otros términos, los que contienen


normas generales para la tramitación de los procesos —en plural— interfieren
en la función propia de cada tribunal. Es verdad que un órgano ajeno al poder
judicial como es el congreso, dicta normas procesales para la tramitación de los
procesos, pero hay diferencia sustancial entre las leyes de procedimiento, y los
reglamentos para la administración judiciaria que dictara el Consejo de la
Magistratura.

Pesa la tradición, porque el “Reglamento para la Justicia Nacional” ha tenido


autoría en la Corte Suprema. El vocabulario del art. 114 incita a contestar que
ya no podría dictarlo ahora, porque la “eficaz prestación de los servicios de
justicia” deja la sensación de que lo abarca, ya que ese servicio de justicia viene
a ser la materia y la finalidad de aquel Reglamento. No obstante, no es fácil
consentir tal sustracción. (Ver nº 22 c).

Queda en claro, a la inversa, coordinando el art. 114 con el 113 que la Corte
retiene la competencia para dictar su propio reglamento interno, porque el art.
113 reproduce en este punto lo que decía el anterior art. 99.

El juez: designación, inamovilidad e intangibilidad. Incompatibilidades.


Responsabilidad. El Poder Judicial en la Constitución de Mendoza.

El juez: Nombramiento.

Hay que diferenciar entre:

Jueces de la CSJN: Art. 99 inc. 4 CN “El Presidente de la Nación tiene las


siguientes

atribuciones: […] Nombra los magistrados de la Corte Suprema con


acuerdo del Senado por dos tercios de sus miembros presentes, en sesión
pública, convocada al efecto”. En este sentido el PEN debería tener en
cuenta que la inclusión de nuevos miembros permita reflejar las
diversidades de género, especialidad y procedencia regional en el marco
del ideal de representación de un país federal. Producida una vacante en
la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACION, en un plazo máximo de
TREINTA (30) días, se publicará en el Boletín Oficial y en por lo menos
DOS (2) diarios de circulación nacional, durante TRES (3) días, el nombre
y los antecedentes curriculares de la o las personas que se encuentren en
consideración para la cobertura de la vacancia. Las personas incluidas en
la publicación que establece el artículo anterior deberán presentar una
declaración jurada con la nómina de todos los bienes propios, los de su
cónyuge y/o los del conviviente, los que integren el patrimonio de la
sociedad conyugal, y los de sus hijos menores. Adjuntar otra declaración
en la que incluirán la nómina de las asociaciones civiles y sociedades
comerciales que integren o hayan integrado en los últimos OCHO (8)
años, los estudios de abogados a los que pertenecieron o pertenecen, la
nómina de clientes o contratistas de por lo menos los últimos OCHO (8)
años. Establéese que el procedimiento para el nombramiento de
Magistrados de la CSNJ, instituido por el Decreto Nº 222 del 19 de junio
de 2003 será de aplicación para la designación del Procurador General de
la Nación y del Defensor General de la Nación.

Jueces Federales Inferiores: Art. 99 inc. 4 CN “El Presidente de la Nación tiene


las siguientes

atribuciones: […] Nombra los demás jueces de los tribunales federales


inferiores en base a una propuesta vinculante en terna del Consejo de la
Magistratura, con acuerdo del Senado, en sesión pública, en la que se
tendrá en cuenta la idoneidad de los candidatos”.
Jueces “en Comisión”: Art. 99 inc. 4 CN “El Presidente de la Nación tiene las
siguientes

atribuciones: […] Puede llenar las vacantes de los empleos, que requieran
el acuerdo del Senado, y que ocurran durante su receso, por medio de
nombramientos en comisión que expirarán al fin de la próxima
Legislatura”. La expresión en comisión tiene 2 acepciones:

El primero, refiere a la puesta en comisión de jueces provinciales a


raíz de una intervención federal, o de jueces federales o
provinciales por decisión de un gobierno de facto;

La segunda, alude al nombramiento de jueces interinos para llenar las


vacantes de los empleos. Estas designaciones no son aconsejables,
ya que los jueces del caso, al no ser definitivos, están expuestos a
presiones e influencias que pueden comprometer su
imparcialidad. Ej. El Presidente Macri, designó en comisión a los
jueces de la CSJN Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, durante el
receso del Congreso. El Senado,
posteriormente, ratificó tal designación.

Inamovilidad.

Art. 110 CN “Los jueces de la Corte Suprema y de los tribunales inferiores de la


Nación conservarán sus empleos mientras dure su buena conducta […]”.

Art. 99 inc. 4 “[…] Un nuevo nombramiento, precedido de igual acuerdo, será


necesario para mantener en el cargo a cualquiera de esos magistrados, una vez
que cumplan la edad de setenta y cinco años. Todos los nombramientos de
magistrados cuya edad sea la indicada o mayor se harán por cinco años, y
podrán ser repetidos indefinidamente, por el mismo trámite”.
El Principio de estabilidad e inamovilidad importa una garantía de imparcialidad,
ya que no debe someter sus decisiones al gusto del cuerpo electoral, debido a
que el juez no se somete a las elecciones populares.

El tercer párrafo del inciso introduce una innovación carente de tradición en el


régimen constitucional del poder judicial federal. Se refiere a la inamovilidad
vitalicia.

La lectura del actual art. 110, que mantiene sin reforma al que era art. 96, sigue
garantizando esa inamovilidad, pero la cláusula nueva que estamos analizando
en el art. 99 la respeta sólo hasta que el juez cumple la edad de setenta y cinco
años, momento en el que cesa en el desempeño de su cargo.

No obstante, es susceptible de un nuevo nombramiento con acuerdo del


senado —pero ya sin intervención previa del Consejo de la Magistratura—, que
tiene plazo de duración por cinco años y puede renovarse indefinidamente
mediante el mismo trámite.

La disposición transitoria undécima consigna que la caducidad de los


nombramientos y la duración limitada previstas en el art. 99 inciso 4º sólo
entrará en vigencia a los cinco años de sancionada la reforma.

La caducidad de la inamovilidad por edad plantea un serio problema, que no


queda subsanado por el hecho de que la norma no tenga aplicación inmediata
sino diferida. Lo proponemos así.

Siempre hemos entendido que cualquier funcionario público que accede a un


cargo mediante un nombramiento efectuado de conformidad con la normativa
vigente en ese momento, adquiere un derecho de función que se rige por ella, y
que no es susceptible de alterarse en su esencia durante el tiempo de
desempeño; una norma sobreviniente —así sea de la constitución— que reduce
el período, es inconstitucional cuando se aplica a quien, por su derecho de
función, tenía asignado uno mayor. Por ende, para los jueces que tenían al
entrar en vigor la reforma de 1994 ya garantizada su inamovilidad sin límite
temporal a la fecha de su designación y su acceso al cargo por el anterior art. 96
de la constitución, la reforma resulta inconstitucional en la medida en que les
amputa el desempeño al alcanzar la edad de setenta y cinco años.

En cambio, para los jueces que no se hallaban en funciones al entrar en vigor la


reforma, y cuyos nombramientos son posteriores, la nueva normativa
constitucional no ofrece reparo desde el punto de vista de su
constitucionalidad, por ser la vigente en el momento de la designación y del
acceso al cargo.
Sueldo.

Art. 110 CN “Los jueces de la Corte Suprema y de los tribunales inferiores de la


Nación […] recibirán por sus servicios una compensación que determinará la ley,
y que no podrá ser disminuida en manera alguna, mientras permaneciesen en
sus funciones”.

La retribución de los jueces no puede ser disminuida de manera alguna,


mientras estén en sus funciones. Esto tiene una doble razón histórica:

Impedir la domesticación de la justicia por parte de quienes elaboran el


presupuesto.

Proteger a los jueces de la fluctuación de la moneda.

Así, es una garantía de independencia del PJ que protege tanto al órgano


institución como al órgano individuo, y es aplicable a los tribunales provinciales
en virtud de que es un principio constitucional federal.

La CSJN advirtió que también protege a los jueces jubilados, ya que debieron
admitir un régimen severo de incompatibilidades profesionales.

Incompatibilidades y responsabilidad.

La constitución no contiene más disposición sobre incompatibilidad que la del


art. 34, que prohíbe a los jueces de las cortes federales serlo al mismo tiempo
de los tribunales de provincia. Pero se encuentra tan consustanciada la
incompatibilidad de otras actividades con el ejercicio de la función judicial, que
la ley no ha hecho más que recepcionar una convicción unánime: los jueces no
pueden desarrollar actividades políticas, administrativas, comerciales,
profesionales, etc., ni tener empleos públicos o privados. Por excepción, pueden
ejercer la docencia, y realizar tareas de investigación y estudios.

No hay que ver estas incompatibilidades como “prohibiciones” dirigidas a la


persona de los jueces para crearles cortapisas en sus actividades, sino como una
“garantía” para su buen desempeño en la magistratura y para el
funcionamiento correcto e imparcial de la administración de justicia.

Sistemas de designación de los jueces.

Nación.

Jueces de la CSJN: Art. 99 inc. 4 CN “El Presidente de la Nación tiene las


siguientes
atribuciones: […] Nombra los magistrados de la Corte Suprema con acuerdo
del Senado por dos tercios de sus miembros presentes, en sesión pública,
convocada al efecto”.

Jueces Federales Inferiores: Art. 99 inc. 4 CN “El Presidente de la Nación tiene las
siguientes

atribuciones: […] Nombra los demás jueces de los tribunales federales


inferiores en base a una propuesta vinculante en terna del Consejo de la
Magistratura, con acuerdo del Senado, en sesión pública, en la que se tendrá
en cuenta la idoneidad de los candidatos”.

A continuación describiremos el proceso de Selección de Jueces que hace el


Consejo de la Magistratura.

Art. 114 CN “[…] Serán sus atribuciones:

Seleccionar mediante concursos públicos los postulantes a las magistraturas


inferiores.

Emitir propuestas en ternas vinculantes, para el nombramiento de los


magistrados de los tribunales inferiores […]”.

El Consejo está compuesto por 4 comisiones, que desarrollaremos en la


unidad XV, pero en esta oportunidad nos ocuparemos de la comisión de
Selección de Magistrados y Escuela Judicial, ya que es de su competencia
llamar a concurso público de oposición y antecedentes para cubrir las
vacantes de magistrados judiciales, sustanciar los concursos, designar
jurados, evaluar antecedentes de aspirantes, confeccionar las propuestas de
ternas elevándolas al plenario del Consejo y ejercer las demás funciones que
le establecen la ley y el reglamento que se dicte en consecuencia.

a) Concurso. La selección se hará de acuerdo con la reglamentación que


apruebe el plenario del Consejo por mayoría de sus miembros, de
conformidad con las siguientes pautas:

Los postulantes serán seleccionados mediante concurso público de


oposición y antecedentes. Cuando se produzca una vacante la Comisión
convocará a concurso dando a publicidad las fechas de los exámenes y la
integración del jurado que evaluará y calificará las pruebas de oposición de
los aspirantes, poniendo en conocimiento de los interesados que dicho
concurso estará destinado a cubrir todas las vacancias que se produzcan
durante la sustanciación del concurso y hasta la decisión del plenario,
siempre y cuando se trate de la misma competencia territorial, de materia y
grado;

Previamente se determinarán los criterios y mecanismos de calificación de


los exámenes y de evaluación de los antecedentes;

Las bases de la prueba de oposición serán las mismas para todos los
postulantes. La prueba de oposición escrita deberá versar sobre temas
directamente vinculados a la función que se pretenda cubrir y evaluará
tanto la formación teórica como la práctica.

b) Procedimiento. El Consejo —a propuesta de la Comisión— elaborará


periódicamente listas de jurados para cada especialidad. Dichas listas
deberán estar integradas por jueces y profesores titulares, asociados y
adjuntos regulares, eméritos y consultos de derecho de las universidades
nacionales, públicas o privadas y que cumplieren además, con los requisitos
exigidos para ser miembro del Consejo.

La Comisión sorteará cuatro miembros de las listas, a efectos de que cada


jurado quede integrado por dos jueces y dos profesores de derecho. Los
miembros, funcionarios y empleados del Consejo no podrán ser jurados.

El jurado tomará el examen y calificará las pruebas de oposición de los


postulantes, elevando las notas a la Comisión, la que calificará los
antecedentes obrantes en la sede del Consejo. De todo ello, se correrá vista
a los postulantes, quienes podrán formular impugnaciones dentro de los
cinco días, debiendo la Comisión expedirse en un plazo de treinta días
hábiles. En base a los elementos reunidos y a la entrevista con los
postulantes, la Comisión determinará la terna y el orden de prelación que
será elevado al plenario junto con la nómina de los postulantes que
participarán de la entrevista personal.

La entrevista con el plenario será pública y tendrá por objeto evaluar su


idoneidad, aptitud funcional y vocación democrática.

El plenario podrá revisar de oficio las calificaciones de los exámenes


escritos, de los antecedentes, impugnaciones y dictámenes.

Toda modificación a las decisiones de la Comisión deberá ser


suficientemente fundada.
El plenario deberá adoptar su decisión por mayoría de dos tercios de
miembros presentes y la misma será irrecurrible.

La duración total del procedimiento no podrá exceder de noventa días


hábiles contados a partir de la prueba de oposición. El plazo sólo podrá
prorrogarse por treinta días hábiles más, mediante resolución fundada
del plenario, en el caso de que existieren impugnaciones.

El rechazo por el Senado del pliego del candidato propuesto por el Poder
Ejecutivo importará la convocatoria automática a un nuevo concurso
para cubrir la vacante de que se trate.
Provincia de Mendoza.

Jueces de la SCJM: Art. 150 CMza “Los miembros de la suprema corte de


justicia y su procurador general, serán nombrados por el poder ejecutivo
con el acuerdo del senado […]”.

Jueces Provinciales Inferiores: Art. 150 CMza “Los jueces de los tribunales
inferiores y los representantes del Ministerio Público, serán propuestos
por el consejo de la magistratura al poder ejecutivo y designados por este
con acuerdo del H. Senado. […] El consejo de la magistratura tendrá las
siguientes atribuciones:

Proponer al poder ejecutivo, en ternas vinculantes, el nombramiento de


jueces y representantes del misterio público, con excepción de los
miembros de la suprema corte de justicia y su procurador general.

Seleccionar mediante concursos públicos, los postulantes a los cargos


referidos en el apartado anterior”.

La selección de los candidatos a Magistrados se realizará en dos etapas.


En la primera la Comisión Asesora determinará la condición de idoneidad
técnica para el fuero o instancia a la que aspira dando una calificación de
aprobado o desaprobado. En la segunda etapa el Consejo de la
Magistratura podrá adjudicar hasta un total de diez (10) puntos. Todo
según la modalidad que se determina a continuación:

Evaluación de aspirantes: la primera etapa, de evaluación respecto a


la idoneidad técnica previa, estará a cargo de la Comisión Asesora
y la modalidad de evaluación y la selección de los interesados será
mediante la convocatoria a concurso público general de
aspirantes, los que deberán ser abiertos. En esta etapa la
evaluación se realizará en forma primero escrita y luego oral,
formulándose convocatorias y exámenes diferentes y únicos por
fuero e instancias.
Los aspirantes que hubieren resultado aptos, según la evaluación
de aprobado para el cargo al que aspira, integrarán la lista de
postulantes que será confeccionada por la Secretaría del Consejo
de la Magistratura, para cada fuero e instancia. La evaluación
técnica del aspirante que haya aprobado tendrá validez por un
término de dos (2) años, a partir de la publicación de la lista
referida.

Evaluación de postulantes: la segunda etapa, estará a cargo del


Consejo de la Magistratura consistirá en el concurso de
postulantes para cargos específicos. Sólo podrá ser considerado
postulante el aspirante que haya sido calificado por la Comisión
Asesora como aprobado para el cargo al que aspira. La Secretaría
del Consejo de la Magistratura confeccionará la lista de los
postulantes para cada fuero e instancia.

En los casos en que se evalúe postulantes para cargos del


Ministerio Público Fiscal o del Ministerio Público de la Defensa y
Pupilar, el Consejo deberá convocar al/la Procurador/a General o
al/la Defensor/a General, respectivamente, a participar en las
entrevistas y deliberaciones con voz y sin voto.

A quienes hayan optado por presentarse al concurso de


postulantes se les realizará los estudios psicológicos y físicos y se
evaluarán los antecedentes laborales científicos y académicos por
parte del Consejo de la Magistratura.

Remoción de los Jueces.

Nación.

Jueces de la CSJN: Art. 53 CN “Sólo ella (HCDN) ejerce el derecho de acusar


ante el Senado […] a los miembros de la Corte Suprema, en las causas de
responsabilidad que se intenten contra ellos, por mal desempeño o por
delito en el ejercicio de sus funciones; o por crímenes comunes […]”.
Véase lo explicado en el punto de juicio político de la unidad X.

Jueces Federales Inferiores: Art. 114 CN “[…] Serán sus atribuciones: […]
Decidir la apertura del procedimiento de remoción de magistrados, en su
caso ordenar la suspensión, y formular la acusación correspondiente […]”.
Art. 115 CN “Los jueces de los tribunales inferiores de la Nación serán
removidos por las causales expresadas en el Artículo 53, por un jurado de
enjuiciamiento integrado por legisladores, magistrados y abogados de la
matrícula federal.

Su fallo, que será irrecurrible, no tendrá más efecto que destituir al


acusado. Pero la parte condenada quedará no obstante sujeta a
acusación, juicio y castigo conforme a las leyes ante los tribunales
ordinarios.

Corresponderá archivar las actuaciones y, en su caso, reponer al juez


suspendido, si transcurrieren ciento ochenta días contados desde la
decisión de abrir el procedimiento de remoción, sin que haya sido dictado
el fallo.

En la ley especial a que se refiere el Artículo 114, se determinará la


integración y procedimiento de este jurado”.

El procedimiento ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados será


oral y público y deberá asegurar el derecho de defensa del acusado. El
fallo que decida la destitución deberá emitirse con mayoría de dos
tercios de sus miembros.

a) Causales de remoción. Se considerarán causales de remoción de los


jueces de los tribunales inferiores de la Nación, de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 53 de la Constitución Nacional, el mal
desempeño, la comisión de delito en el ejercicio de sus funciones y los
crímenes comunes. Entre otras, se considerarán causales de mal
desempeño las siguientes:

1. El desconocimiento inexcusable del derecho.

2. El incumplimiento reiterado de la Constitución Nacional, normas


legales o reglamentarias.

3. La negligencia grave en el ejercicio del cargo.

4. La realización de actos de manifiesta arbitrariedad en el ejercicio de


sus funciones.

5. Los graves desórdenes de conducta personales.

6. El abandono de sus funciones.

7. La aplicación reiterada de sanciones disciplinarias.


8. La incapacidad física o psíquica sobreviniente para ejercer el cargo. En
este caso, no se producirá la pérdida de beneficios previsionales
establecida en el artículo 29 de la Ley 24.018.

b) Procedimiento: El procedimiento para la acusación y para el juicio será


regulado por las siguientes disposiciones:

1. Los miembros del Jurado de Enjuiciamiento deberán excusarse y


podrán ser recusados por las causales previstas en el Código Procesal
Penal de la Nación. La recusación será resuelta por el Jurado de
Enjuiciamiento, por el voto de la mayoría de sus miembros y será
irrecurrible.

2. El procedimiento se iniciará con la presentación de la acusación


formulada por el plenario del Consejo de la Magistratura, previo
dictamen de la Comisión de Disciplina y Acusación, de la que se le correrá
traslado al magistrado acusado por el término de diez días.

3. Contestado el traslado se abrirá la causa a prueba por el término de


treinta días, plazo que podrá ser prorrogado por un plazo no superior a
quince días, por disposición de la mayoría del jurado, ante petición
expresa y fundada.

Ambas partes podrán ofrecer todos los medios de prueba que contempla
el Código Procesal Penal de la Nación, bajo las condiciones y límites allí
establecidos, pudiendo ser desestimadas —por resoluciones fundadas—
aquellas que se consideren inconducentes o meramente dilatorias.

Todas las audiencias serán orales y públicas y sólo podrán ser


interrumpidas o suspendidas cuando circunstancias extraordinarias o
imprevisibles lo hicieran necesario.

Concluida la producción de la prueba o vencido el plazo respectivo, el


representante del Consejo de la Magistratura y el magistrado acusado o
su representante, producirán en forma oral el informe final en el plazo
que al efecto se les fije, el que no podrá exceder de treinta días. En
primer lugar lo hará el representante del Consejo de la Magistratura e
inmediatamente después lo hará el acusado o su representante.
Producidos ambos informes finales, el Jurado de Enjuiciamiento se
reunirá para deliberar debiendo resolver en un plazo no superior a
veinte días.

Se aplicarán supletoriamente las disposiciones del Código Procesal Penal


de la Nación, en tanto no contradigan las disposiciones de la presente o
los reglamentos que se dicten.

c) Aclaratoria. Contra el fallo sólo procederá el pedido de aclaratoria, el


que deberá interponerse ante el jurado dentro de los tres (3) días de
notificado.

Provincia de Mendoza.

Jueces de la SCJM: Art. 163 CMza “Los miembros de la Suprema Corte y el


procurador de ella serán enjuiciables en la misma forma que el
gobernador de la Provincia y pueden ser acusados por cualquier
habitante de ésta, que goce de la plenitud de sus derechos civiles ”. Art.
109 CMza “[…] los miembros de la Suprema Corte y el procurador de ésta,
son acusables en juicio político ante la Legislatura por mal desempeño,
desorden de conducta, faltas o delitos en el ejercicio de sus funciones o
por crímenes comunes. Cualquier habitante de la Provincia, en pleno goce
de su capacidad civil, puede presentar su acusación a los efec tos de
provocar el enjuiciamiento

Toda acusación contra un funcionario sujeto a juicio político por la


Legislatura, deberá presentarse a la Cámara de Diputados, donde se
observarán los trámites y formalidades siguientes”.

Jueces Provinciales Inferiores: Art. 164 CMza “Los jueces de las Cámaras de
apelaciones, los de primera instancia, los fiscales, asesores y defensores,
pueden ser acusados por las mismas causas a que se refiere el artículo
109, ante un Jury de Enjuiciamiento compuesto de los miembros de la
Suprema Corte y un número igual de senadores y un número también
igual de diputados que serán nombrados anualmente por votación
nominal en la primera sesión que celebren las respectivas Cámaras.

Este Jury será presidido por el presidente de la Suprema Corte o por su


reemplazante legal y no podrá funcionar con menos de la mitad más uno
de sus miembros. En caso de empate decidirá el presidente del Jury, aun
cuando ya hubiese votado al pronunciarse el fallo.

Art. 165 CMza. “La acusación será presentada al presidente del Jury,
quien deberá citar a los demás miembros que los componen, dentro de
las 48 horas, observando las siguientes reglas que la Legislatura podrá
ampliar, por medio de una ley reglamentaria, pero sin restringirlas ni
alterarlas:

1 - La acusación se hará por escrito, determinando con toda precisión los


hechos que le sirven de fundamento.

2 - El presidente del Jury, dará traslado al acusado por el término de 10


días, dándole copia de la acusación y de los documentos que la instruyan.
Contestada la acusación o en rebeldía del acusado, si no hubiera
contestado dentro del término establecido, el Jury decidirá por votación
nominal y por mayoría de votos de la totalidad de sus miembros, si
procede la continuación del juicio o si debe desestimarse la acusación. En
el primer caso, el juicio se abrirá a prueba por el término de 30 días y el
acusado quedará suspendido en el ejercicio de sus funciones.

3 - Desde el momento en que el Jury declare que procede la acusación,


intervendrá el procurador de la corte en representación del ministerio
público y sin perjuicio de la participación del acusador particular.

4 - Los miembros del Jury no son recusables, pero el acusado tendrá


derecho a recusar sin causa a uno de ellos.

5 - En este juicio las partes podrán hacer uso de todos los medios de
prueba admitidos por la ley.

6 - El acusado podrá comparecer por sí o por apoderado y si no


compareciese será juzgado en rebeldía.

7 - Se garantiza en este juicio la libre defensa y la libre representación.

8 - Concluido el proceso, el Jury discutirá en sesión secreta, el mérito de la


prueba y terminada esta discusión, se designará día para pronunciar en
sesión pública, el veredicto definitivo, lo que se efectuará por votación
nominal, sobre cada cargo, por sí o por no.

9 - Ningún acusado podrá ser declarado culpable por menos de la


mayoría absoluta de los miembros que componen el Jury.

10 - El fallo condenatorio no tendrá más efecto que la destitución del


acusado, salvo el caso de que el motivo de la condenatoria fuere la
perpetración de delitos, que estuvieren sujetos a la justicia ordinaria, en
cuyo caso el Jury deberá pasar los antecedentes al ministerio fiscal.
11 - Declarado absuelto el acusado, quedará ipso facto restablecido en la
posesión de su empleo y a salvo las acciones civiles o criminales a que
hubiere lugar.

Art. 166 - La absolución de un funcionario, por fallo de la Legislatura o del


Jury de enjuiciamiento, no impedirá las acusaciones o acciones que por
delitos puedan instaurarse ante los tribunales ordinarios, ni será en modo
alguno, requisito previo para ejercitarlas antes o después de cesar en sus
funciones”.

Art. 167 CMza “Producida acusación por delitos comunes, contra un


miembro de la Legislatura o contra cualquiera de los funcionarios sujetos
a juicio político ante la Legislatura o ante el Jury de Enjuiciamiento y
existiendo mérito bastante en las constancias del proceso para decretar
la prisión preventiva, comunicados los antecedentes a petición de parte, a
instancia fiscal o de oficio por el juez, a la Cámara legislativa a que
pertenezca el acusado, a la Cámara de Diputados o al Jury, en los
respectivos casos, deberá procederse al desafuero o a la suspensión del
acusado, a los efectos de la substanciación formal de la causa,
proveyéndose la acefalía con arreglo a esta Constitución y a la ley.

No podrá allanarse la inmunidad ni resolverse el desafuero sino por el


voto de la mitad más uno de los miembros que componen la Cámara
respectiva, o la Cámara de Diputados, o el Jury”.

Doctrina y jurisprudencia. Bianchi, Alberto, “Una meditación acerca de la


función institucional de la Corte Suprema”, en LL. 1997-B-994. CSJN. “Fiscal
contra Calvete”, Fallos 1-340.

Jurisprudencia

Fallo: “Ministerio Público c/ Benjamín Calvete”

Tribunal: Corte Suprema de Justicia de la Nación

Fecha: 19 de Septiembre de 1884.

Sumario:

El Procurador Fiscal, en cumplimiento de una resolución del Senado, acusó ante


un juez seccional de la Nación al Sargento Mayor Benjamín Calvete, por haber
publicado en un diario un comunicado donde -a su juicio- se injuriaba y
amenazaba al senador Martín Piñero por un discurso pronunciado en una
sesión del Congreso.

El juez de primera instancia se declaró incompetente. La Corte revocó el auto


apelado y lo devolvió al juzgado para que, en ejercicio de su jurisdicción,
procediera y resolviera lo que correspondiera por derecho.

Algunas cuestiones planteadas:

Funcionario público - Inmunidad - Libertad de prensa - Injurias. (Mayoría:


Considerando 2°)

Jurisdicción - Delitos cometidos por la prensa - Constitución Nacional- Leyes


comunes. (Mayoría: Considerandos 4° y 5°).

Estándar aplicado por la Corte:

La Constitución Nacional se vería frustrada si los libelos impresos contra los


legisladores por sus opiniones emitidas en el Congreso no pudieran ser
acusados ante los tribunales de la Nación, toda vez que la inmunidad de que
gozan aquellos es un derecho creado por la Constitución Nacional y debe ser
regido por ella y por las leyes del Congreso.

La abstención que el art. 32 de la Constitución Nacional impone a la jurisdicción


federal está circunscripta a las infracciones de las leyes comunes que pueden
ser castigadas por la justicia provincial, pero esto no se extiende a los delitos
que, aun cometidos por la prensa, v iolan a la Constitución, pues el juicio de las
que se cometen en su contra y las leyes del Congreso no pertenece al fuero
provincial.

Al analizar los delitos de calumnias e injurias -con respecto a la interpretación


de los tipos penales que consagran delitos que pueden ser cometidos por medio
de la prensa- el Tribunal sostuvo que, con arreglo a los arts. 14, 32 Y 33 de la
Constitución Nacional, la libertad de prensa tiene un sentido más amplio que la
mera exclusión de la censura previa, por lo que es necesario evitar
interpretaciones del art. 113 del C.P. frustra torios de tal derecho, con igual
alcance que si mediara aquélla (“Pérez, Eduardo y otro”; Fallos: 257:308).

§ Nota complementaria:

Posteriormente, la Corte exigió como requisito ineludible de la responsabilidad


penal la positiva comprobación de que la acción ilícita podía ser atribuida al
procesado tanto objetiva como subjetivamente (“Lectoure, Juan Carlos”; Fallos:
303:267, entre muchos otros).
La Justicia Federal. Competencia. Arts. 116 y 117 CN. Clases de competencia
federal: por las personas, las materias y los lugares. Competencia de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación. Arts. 116 y 117 CN. Competencia originaria y
exclusiva. Competencia apelada.

La Justicia Federal. Competencia. Arts. 116 y 117 CN.

La competencia federal es la facultad conferida por la Constitución y las leyes al


Poder Judicial de la Nación a fin de que pueda administrar justicia en los casos,
sobre las personas y en los lugares que las normas indicadas determinan.

Como desarrollamos en la unidad XIII, la competencia federal o el derecho


federal es:

De excepción (restrictiva, taxativa): debido a que surge de los poderes


delegados al gobierno federal, en tanto los no delegados siguen
correspondiendo a las Provincias.
Por lo tanto deben interpretarse de modo restrictivo, y si no
aparece claramente su competencia debe excluírsela.

Improrrogable: no puede ser ampliada por ley ni por voluntad de las


partes, pero si puede ser reducida.

Privativa y excluyente: en principio, la competencia federal por


razones de materia no se puede prorrogar en favor de la justicias
provinciales; pero si es prorrogable cuando se produce por razón
de las personas, ya sea por acuerdo o convención, si planteado el
pleito n sede provincial, el tiempo no objeta en tiempo y forma
esa jurisdicción, o

aquel en cuyo beneficio se instituyo la justicia federal, acude


directamente a la provincial.

Esto surge de manera clara de los siguientes artículos:

Art. 116 CN “Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la


Nación, el conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos
regidos por la Constitución, y por las leyes de la Nación, con la reserva hecha en
el inc. 12 del Artículo 75: y por los tratados con las naciones extranjeras: de las
causas concernientes a embajadores, ministros públicos y cónsules extranjeros:
de las causas de almirantazgo y jurisdicción marítima: de los asuntos en que la
Nación sea parte: de las causas que se susciten entre dos o más provincias; entre
una provincia y los vecinos de otra; entre los vecinos de diferentes provincias; y
entre una provincia o sus vecinos, contra un Estado o ciudadano extranjero”.

Art. 117 CN “En estos casos la Corte Suprema ejercerá su jurisdicción por
apelación según las reglas y excepciones que prescriba el Congreso; pero en
todos los asuntos concernientes a embajadores, ministros y cónsules
extranjeros, y en los que alguna provincia fuese parte, la ejercerá originaria y
exclusivamente”.

Clases de competencia federal: por las personas, las materias


y los lugares. Arts. 116 y 117 CN

Por las personas:

asuntos en que la Nación sea parte;

las causas que se susciten entre dos o más provincias;

entre una provincia y los vecinos de otra;

entre los vecinos de diferentes provincias;

entre una provincia o sus vecinos, contra un Estado o ciudadano


extranjero;

causas concernientes a embajadores, ministros públicos y cónsules


extranjeros.

Por las materias:

las causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución, y por
las leyes de la Nación, con la reserva hecha en el inc. 12 del
Artículo 75: y por los tratados con las naciones extranjeras;

de las causas de almirantazgo y jurisdicción marítima.

Por el lugar:

Causas relativas a los establecimientos Federal de utilidad nacional


que el Gobierno hubiese emplazado en algún lugar del territorio
de la Nación.
Causas que se impetren en el ámbito de la Capital Federal, con
expresa reserva de los derechos de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, en los términos del art. 129 CN.

Corte Suprema de Justicia de la Nación: Arts. 116 y 117 CN.


En virtud de lo visto en el punto anterior, vamos a poder establecer la
clasificación de la competencia de la CSJN, del siguiente modo:

Competencia Originaria y Exclusiva: no es susceptible de ampliarse,


restringirse o modificarse por las normas legales infraconstitucionales.
Pero el derecho consuetudinario la ha modificado por sustracción y por
adición. Tiene entonces 2 fuentes:

Constitucional: Art. 117 CN “[…] en todos los asuntos concernientes a


embajadores, ministros y cónsules extranjeros, y en los que alguna
provincia fuese parte, la ejercerá originaria y exclusivamente”.

Derecho Infraconstitucional: cuestiones de competencia suscitadas


entre jueces del país que no tengan un órgano superior jerárquico
común que deba resolverlo; conflicto entre los poderes; recurso
de aclaratoria contra sus propias sentencias; recurso de
reconsideración para revisar las sanciones disciplinarias aplicadas
por la propia CSJN, etc.

Competencia Apelada Ordinaria: Por apelación ordinaria de las sentencias


definitivas de las cámaras nacionales de apelaciones, en los siguientes
casos:

Causas en que la Nación, directa o indirectamente, sea parte, cuando


el valor disputado en último término, sin sus accesorios sea
superior a doscientos millones de pesos ($ 200.000.000);

Extradición de criminales reclamados por países extranjeros;

Causas a que dieron lugar los apresamientos o embargos marítimos


en tiempo de guerra, sobre salvamento militar y sobre
nacionalidad del buque, legitimidad de su patente o regularidad
de sus papeles.

Competencia Apelada Extraordinaria: Por recurso extraordinario en los


casos de los artículos 14 de la Ley N° 48 y 6° de la Ley N° 4055 (que
veremos más adelante); y en los recursos
directos por apelación denegada.
6. El Recurso Extraordinario: Arts. 14, 15 y 16 Ley 48. Objeto. Requisitos
comunes, propios y formales. Procedimiento. Efectos. Recurso de queja.
Requisitos. Recurso de gravedad institucional. Recurso por sentencia
arbitraria. Requisitos.

El Recurso Extraordinario: Arts. 14, 15 y 16 Ley 48. Objeto. Requisitos


comunes, propios y formales. Procedimiento. Efectos.

Art. 14 de la Ley 48 “Una vez radicado un juicio ante los Tribunales de


Provincia, será sentenciado y fenecido en la jurisdicción provincial, y sólo podrá
apelarse a la Corte Suprema de las sentencias definitivas pronunciadas por los
tribunales superiores de provincia en los casos siguientes:

1° Cuando en el pleito se haya puesto en cuestión la validez de un Tratado, de


una ley del Congreso, o de una autoridad ejercida en nombre de la Nación y la
decisión haya sido contra su validez.

2° Cuando la validez de una ley, decreto o autoridad de Provincia se haya puesto


en cuestión bajo la pretensión de ser repugnante a la Constitución Nacional, a
los Tratados o leyes del Congreso, y la decisión haya sido en favor de la validez
de la ley o autoridad de provincia.

3° Cuando la inteligencia de alguna cláusula de la Constitución, o de un Tratado


o ley del Congreso, o una comisión ejercida en nombre de la autoridad nacional
haya sido cuestionada y la decisión sea contra la validez del título, derecho;
privilegio o exención que se funda en dicha cláusula y sea materia de litigio”.

Art. 15 de la Ley 48 “Cuando se entable el recurso de apelación que autoriza el


artículo anterior, deberá deducirse la queja con arreglo a lo prescripto en él, de
tal modo, que su fundamento aparezca de los autos y tenga una relación directa
e inmediata a las cuestiones de validez de los artículos de la Constitución, leyes,
Tratados o comisiones en disputa, quedando entendido, que la interpretación o
aplicaciones que los tribunales de provincia hicieren de los códigos Civil, Penal,
Comercial y de Minería, no dará ocasión a este recurso por el hecho de ser leyes
del Congreso, en virtud de lo dispuesto en el inciso 11, artículo 67 de la
Constitución”.

Art. 16 de la Ley 48 “En los recursos que tratan los dos artículos anteriores,
cuando la Corte Suprema revoque, hará una declaratoria sobre el punto
disputado, y devolverá la causa para que sea nuevamente juzgada; o bien
resolverá sobre el fondo, y aun podrá ordenar la ejecución especialmente si la
causa hubiese sido una vez devuelta por idéntica razón”.
El Recurso Extraordinario Federal (REF) es la vía procesal que permite elevar a la
CSJN todo expediente en el que se haya dictado una sentencia definitiva,
emanada de cualquier superior tribunal de la causa del país, a fin de plantearle
a aquella, temas de derecho federal (inconstitucionalidad, interpretación de
leyes nacionales, impuestos, etc).

Objeto:

Sus fines son: a) tutelar la primacía del derecho federal; b) proteger la


supremacía de la CN y de las leyes de la Nación; c) uniformar la
aplicación del derecho federal.

Requisitos comunes:

previa intervención de un tribunal judicial federal o provincial que


haya: tenido lugar en un juicio y concluido con una sentencia;

decisión en la sentencia de una cuestión que sea judiciable;

gravamen o agravio para quien deduce el recurso, con interés


personal en la cuestión;

subsistencia actual de los requisitos anteriores en el momento en que


la Corte va a sentenciar la causa.

Requisitos Propios:

existencia en la causa de una cuestión (o caso) constitucional (o


federal);

relación directa entre esa cuestión constitucional y la solución que la


sentencia recurrida ha dado al juicio;

que la sentencia recurrida haya sido contraria (y no favorable) al


derecho federal invocado por el proponente;

existencia de: sentencia definitiva dictada por el superior (último)


tribunal competente de la causa (para resolver la cuestión
constitucional).
Respecto de las resoluciones objetables veremos que son aquellas
sentencias definitivas dictadas por el superior tribunal de la causa, es decir,
aquel tribunal que tiene conocimiento inmediato anterior a la CSJN. Estamos
hablando de las Cámaras Federales o Nacionales de Apelaciones, como así
también un juzgado de primera instancia donde la sentencia sea irrecurrible;
la Cámara Nacional de Casación en lo Penal; y en el orden provincial, los
superiores tribunales de justicia (Ej. En Mendoza, la SCJM).
La resolución debe incluir una “cuestión federal” y ser contraria al derecho
federal. Así, se reconocen:

Cuestión federal simple: cuando se discute la interpretación de una


norma de derecho federal.

Cuestión federal compleja directa: cuando se debate la compatibilidad


entre una norma y la CN.

Cuestión federal compleja indirecta: al estudiarse al armonía u oposición


entre una regla federal superior con su inferior.

Requisitos Formales:

introducción oportuna y clara (o planteo “en tiempo”) de la cuestión


constitucional en el juicio, por parte de quien luego interpone el recurso
(se llama también “reserva del caso federal” para el recurso futuro).

mantenimiento sucesivo de dicha cuestión en todas las instancias del


juicio;

interposición por escrito del recurso contra la sentencia definitiva, con


debido fundamento y con relación completa de las circunstancias del
juicio que se vinculan a la cuestión constitucional planteada.

Procedimiento: el litigante debe introducir la “cuestión federal alegando normas


de derecho federal, desde el primer momento, y debe ser mantenida en las
distintas instancias previas a la CSJN. Si la cuestión federal no aparece al
inicio del pleito, puede introducirse luego de una sentencia de primera o
segunda instancia alegando una “arbitrariedad sorpresiva”.

Una vez dictada la sentencia definitiva por el superior tribunal de la causa, el


litigante debe interponer ante ese mismo tribunal en el plazo de 10 días el
REF, que debe ser fundado, y bastarse a sí mismo, de tal modo de que con
una simple lectura surjan todos los elementos necesarios para resolverlos.
Su interposición suspende el efecto ejecutorio de la sentencia.
La CSJN incorporo algunos requisitos de forma muy severamente, como la
extensión de 40 páginas con 26 renglones cada una, debiendo relatar las
circunstancias relevantes del caso; su relación con la cuestión de derecho
federal; la interposición oportuna; la demostración del agravio personal,
concreto y actual; y refutar los fundamentos de la sentencia apelada.

De la presentación en que se deduzca el recurso se dará traslado por DIEZ


(10) días a las partes interesadas, notificándolas personalmente o por
cédula. Contestado el traslado, o vencido el plazo para hacerlo, el tribunal
de la causa decidirá sobre la admisibilidad del recurso.

Si lo concediere, previa notificación personal o por cédula de su decisión,


deberá remitir las actuaciones a la Corte Suprema dentro de CINCO (5) días
contados desde la última notificación, puede disponer ciertas vistas (al
Procurador o al Defensor) o si le parece medidas para mejor proveer.

También puede descartar discrecionalmente el REF mediante el “Writ of


Certiorari negativo”, es decir que la Corte, según su sana discreción, y con la
sola invocación de esta norma, podrá rechazar el recurso extraordinario, por
falta de agravio federal suficiente o cuando las cuestiones planteadas
resultaren insustanciales o carentes de trascendencia.

Cuando la Corte Suprema conociere por recurso extraordinario, la recepción


de la causa implicará el llamamiento de autos.

A contrario sensu, el “Writ of Certiorari positivo” le permitirá a la CSJN admitir


un REF al que le faltasen ciertos recaudos.

Efectos: la CSJN puede:

Rechazar el REF, quedando el fallo recurrido firme.

Revocar el fallo apelado:

hará una declaratoria sobre el punto disputado, y


devolverá la causa para que sea nuevamente
juzgada por el tribunal superior de la causa. Esto se
lo conoce como Reenvió.

o bien resolverá sobre el fondo.

Recurso de queja.
El recurso de queja es la vía procesal por la cual cuando el superior tribunal de
la causa no otorga el REF, el recurrente puede acudir directamente ante la CSJN
mediante dicho recurso para atacar el rechazo y abrir el REF.

El plazo para interponer la queja será de CINCO (5) días, con la ampliación que
corresponda por razón de la distancia, es decir, quedarán ampliados los plazos
fijados a razón de UN (1) día por cada DOSCIENTOS (200) kilómetros o fracción
que no baje de CIEN (100), contados desde la sede del superior tribunal de la
causa.

La Corte podrá desestimar la queja sin más trámite, exigir la presentación de


copias o, si fuere necesaria, la remisión del expediente.

Si la queja fuere por denegación del recurso extraordinario, la Corte podrá


rechazar este recurso por falta de agravio federal suficiente o cuando las
cuestiones planteadas resultaren insustanciales o carentes de trascendencia.

Si la queja fuere declarada procedente y se revocare la sentencia, se tiene en


cuenta que la Corte Suprema, hará una declaratoria sobre el punto disputado, y
devolverá la causa para que sea nuevamente juzgada; o bien resolverá sobre el
fondo, y aun podrá ordenar la ejecución especialmente si la causa hubiese sido
una vez devuelta por idéntica razón.

También la CSJN incremento los requisitos a los fines de interponer la queja, no


debiendo exceder las diez páginas, y debe refutar todos los argumentos por los
cuales el superior tribunal no otorgó formalmente el REF.

Recurso de “gravedad institucional”.

La CSJN ha manejado 2 criterios de “gravedad institucional”:

De mínima: cuando en un proceso se discuten temas que exceden el mero


interés de las partes.

De máxima: cuando se plantean temas de macro política que comprometan


las instituciones

básicas de la Nación, la buena marcha de las instituciones o casos que


conmuevan a la sociedad entera.

Este concepto ha sido utilizado para disminuir la exigencia de ciertos recaudos


de procedencia del recurso extraordinario, e incluso para fundamentar la
apelación per saltum; así como también para habilitar el recurso, aunque no
contenga una “cuestión federal”; y para seleccionar los casos a resolver según el
“writ of certiorari”.

Recurso por “sentencia arbitraria”.


Es una creación pretoriana de la CSJN, estableciendo que las sentencias que no
importan una derivación razonada del derecho vigente, ya que resultan
arbitrarias por violar las reglas del debido proceso y del derecho de defensa en
juicio. Reconociéndose así 2 tipos de arbitrariedad:

Normativa:

Sentencias infundadas;

Sentencias que arremeten contra la ley aplicable;

Sentencias basadas en normas inexactas;

Sentencias que sustentan la mera voluntad de los jueces; etc.

Fáctica:

Sentencias que prescinden de pruebas;

Sentencias dictadas en oposición a las pruebas;

Sentencias basadas en pruebas inexistentes;

Valoración arbitraria de la prueba; etc.

Recurso “per saltum”.

“Per saltum” (o “by pass”) significa procesalmente saltea-miento de instancias


en un proceso. En otros términos, significa alcanzar la instancia última de la
Corte Suprema sin haber recorrido todas las inferiores a ella que, para cada
proceso, están previstas en las leyes de procedimiento aplicables a él. Tal forma
de abreviar las etapas y la duración del proceso es siempre reputada
excepcional, porque responde a situaciones de urgencia y gravedad institucional
de alta intensidad en la causa en que el salteamiento se produce. Al “certiorari”
se le llama “by pass” porque hace de puente hacia la Corte desde el tribunal
cuya decisión llega a ella con salteamiento de instancias intermedias.

Para Bidart Campos, el “per saltum” sin ley del congreso que lo prevea es
inconstitucional.
Doctrina y jurisprudencia. Palacio de Caeiro, Silvia B.; “Constitución Nacional
en la doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación”; Ed. La Ley, [Link].;
2011; cap. X; pág. 461, Competencia originaria. Fallo CSJN. “Zavalía, José Luis
c/provincia de Santiago del Estero y Estado Nacional”; LL. 2004 –F- 513.

Jurisprudencia:

Fallo: “Zavalía, José Luis c/ Santiago del Estero, Provincia de y Estado Nacional
s/ amparo”

Tribunal: Corte Suprema de Justicia de la Nación

Fecha: 21 de septiembre de 2004.

Antecedentes:

José Luis Zavalía, senador nacional por la Provincia de Santiago del Estero, en tal
carácter y por su propio derecho, presentó una acción de amparo contra el
Estado Nacional y contra la provincia referida a fin de que se declare la
ilegalidad, ilegitimidad e inconstitucionalidad de la ley 6667, publicada en el
Boletín Oficial de ese Estado provincial el 5 de agosto del corriente año, por la
cual el interventor federal declaró la necesidad de la reforma parcial de la
Constitución de la Provincia de Santiago del Estero y convocó a elecciones para
elegir convencionales constituyentes para el 31 de octubre de 2004. En forma
paralela y mientras dure la sustanciación del proceso, requiere que se dicte una
medida cautelar por medio de la cual se suspenda el acto comicial hasta tanto
se pronuncie el Tribunal de manera definitiva.

La Corte declaró su competencia originaria en los términos del art. 117 de la


Constitución Nacional e hizo lugar a la medida cautelar pedida y en
consecuencia suspendió el llamado a elecciones para convencionales
constituyentes dispuesto.

Estándar aplicado por la Corte:

La Corte Suprema destacó que la Constitución Federal de la República se adoptó


para su gobierno como Nación y no para el gobierno particular de las provincias,
las cuales según la declaración del art. 105, tienen derecho a regirse por sus
propias instituciones, y elegir por sí mismas sus gobernadores, legisladores y
demás empleados; es decir, que conservan su soberanía absoluta en todo lo
relativo a los poderes no delegados a la Nación, como lo reconoce el art. 104.
Por ello, una de las más importantes misiones de la Corte consiste en
interpretar la Constitución Nacional de modo que el ejercicio de la autoridad
nacional y provincial se desenvuelvan armoniosamente, evitando interferencias
o roces susceptibles de acrecentar los poderes del gobierno central en
detrimento de las facultades provinciales y viceversa, ya que del logro de ese
equilibrio debe resultar la adecuada coexistencia de dos órdenes de gobierno
cuyos órganos actuarán en dos órbitas distintas, debiendo encontrarse sólo
para ayudarse.

Así, afirmó que si bien la Constitución Nacional garantiza a las provincias el


establecimiento de sus instituciones y la elección de sus autoridades sin
intervención del gobierno federal (arts. 5° y 122), las sujeta a ellas y a la Nación
al sistema representativo y republicano de gobierno (arts. 1° y 5°) y encomienda
a la Corte el asegurarla (art. 116) con el fin de lograr su funcionamiento y el
acata-miento a aquellos principios que todos en conjunto acordaron respetar al
concurrir a la sanción de la Constitución Nacional.

En tal sentido, cuando se denuncia que han sido lesionadas expresas


disposiciones constitucionales que hacen a la esencia de la forma republicana
de gobierno y del federalismo, en el sentido que da a esos términos la Ley
Fundamental, y que constituyen los pilares del edificio por ella construido con
el fin irrenunciable de afianzar la justicia, no puede verse en la intervención de
la Corte una intromisión ni un avasallamiento de las autonomías provinciales,
sino la procura de la perfección de su funcionamiento, asegurando el
acatamiento de aquellos principios superiores que las provincias han acordado
respetar al concurrir al establecimiento de la Constitución Nacional, y que la
Nación debe garantizar.

Manifestó que en el caso, toda vez que se pretende resguardar las garantías
previstas en los arts. 5° y 122 de la Constitución Nacional, se debe concluir que
la causa corresponde en razón de la materia a la competencia originaria
exclusiva y excluyente prevista en el art. 117 de la Constitución Nacional ya que
el asunto se presenta como de aquéllos reservados a su jurisdicción.

Aclaró que si bien quedan excluidos de la jurisdicción originaria de la Corte


Suprema los casos que requieren para su solución la aplicación de normas de
derecho público local y el examen o revisión en sentido estricto de actos
administrativos de las autoridades provinciales, o legislativos de carácter local,
ese principio cede cuando la pretensión se funda exclusivamente en
prescripciones constitucionales de carácter nacional, en leyes del Congreso, o
en tratados, de tal suerte que la cuestión federal sea la predominante en la
causa.
Afirmó que tal situación se presenta en una causa si en la sentencia definitiva
no se entrará en la revisión en sentido estricto de actos administrativos de
“naturaleza” pública local, sino que deberá examinarse y determinarse si, en el
marco de los arts. 5°, 6° y 122 de la Constitución Nacional, y de acuerdo a la ley
25.881, sancionada por el Congreso de la Nación, a la que cabe atribuirle un
inequívoco carácter federal, el interventor federal en Santiago del Estero tiene
facultades para disponer la reforma parcial de la Constitución.

Entendió que las intervenciones no se han instituido para cercenar derechos a


los habitantes de las provincias sino para garantizarlos plenamente en su
ejercicio, ni causan cesantía de la personería jurídica de los estados, que son de
existencia necesaria. El hecho de que los interventores no sean funcionarios
legales de las provincias, en cuanto su designación emana del gobierno nacional
y sus atribuciones y responsabilidades se relacionan con el poder que
representan y no con los poderes locales, implica que la función de tales
funcionarios federales no puede extenderse más allá de los límites que les
asigna la Constitución y la ley, pero ello no obsta al ejercicio de sus funciones de
representantes necesarios del Estado intervenido, mientras se organizan los
poderes locales.

La cesantía temporaria de los poderes intervenidos no significa la destrucción


de su personalidad, cuya representación pública y privada asumen los
interventores para cumplir y hacer cumplir las leyes locales, así como los
derechos y las obligaciones de aquél, en virtud de la soberanía nacional que
representan, delegada implícitamente por la Constitución y es en mérito de
estas atribuciones que no se interrumpe en las provincias intervenidas la
percepción de sus impuestos, ni su inversión, ni la ejecución de las obras
públicas.

En su opinión, los actos de naturaleza local emanados de los interventores


federales no pierden ese carácter por razón del origen de su investidura, y caen
en consecuencia bajo la jurisdicción de los tribunales locales, sin perjuicio,
según el caso, de la inmunidad que cabe reconocerle al interventor en el
ejercicio de sus funciones específicas y en tanto funcionario delegado del
gobierno federal.

El interventor federal tiene un doble carácter, y, en consecuencia, también lo


tienen los actos que realiza; representa al gobierno federal, pero es también un
representante promiscuo y necesario de la provincia hasta tanto sean
reorganizados los poderes locales, es decir que actúa con una doble
personalidad y realiza actos que gozan de una u otra naturaleza y que pueden
ser calificados de diversa manera.
Entendió que aceptar la radicación de las actuaciones donde se cuestiona la ley
local dic tada por el interventor federal que declara la necesidad de la reforma
parcial de la Constitución provincial en la instancia originaria de la Corte
Suprema es la única forma de garantizarle al Estado provincial un juez imparcial,
dado que su calidad y preexistencia a la Nación misma impide someterlo a los
jueces federales, a favor de quienes incluso no podría renunciarla cuando la
competencia se determina en razón de la materia, pues el respeto a su
condición de Estado y la presencia de razones institucionales y federales se lo
impediría.

Y si bien la acción de amparo de manera general es procedente en los litigios


que caen dentro de la competencia originaria de la Corte -porque de otro modo
en tales controversias quedarían sin protección los derechos de las partes en los
procesos contemplados en el actual art. 43 de la Constitución Nacional y por la
ley 16.986-, al tratarse la cuestión debatida de un problema atinente a la
determinación de las órbitas de competencia entre los poderes del gobierno
federal y los de un Estado provincial, parece poco compatible el régimen
invocado y los mecanismos previstos en la ley mencionada y la acción
declarativa -que también tiene una finalidad preventiva- resulta un medio
plenamente eficaz y suficiente para satisfacer el interés de la actora.

Respecto de las medidas cautelares, señaló que si bien por vía de principio, no
proceden respecto de actos administrativos o legislativos habida cuenta de la
presunción de validez que ostentan, tal doctrina debe ceder cuando se los
impugna sobre bases prima facie verosímiles.

Indicó que la finalidad de ese proceso consiste en asegurar la eficacia práctica


de la sentencia y la fundabilidad de la pretensión que constituye su objeto no
depende de un conocimiento exhaustivo y profundo de la materia
controvertida, sino de un análisis de mera probabilidad acerca de la existencia
del derecho discutido, y ello es lo que permite que el juzgador se expida sin
necesidad de efectuar un estudio acabado de las distintas circunstancias que
rodean toda relación jurídica.

A raíz de ello, decidió hacer lugar a la medida cautelar solicitada y suspender el


llamado a elecciones para convencionales constituyentes al entender que de
proseguirse el proceso de reforma constitucional ya iniciado con el ejercicio de
las facultades preconstituyentes que el actor niega al interventor federal y
dictarse una sentencia favorable a esa pretensión, o bien la decisión podría ser
ineficaz frente a los actos ya cumplidos o bien éstos podrían quedar viciados de
nulidad, con el consiguiente trastorno institucional que ello acarrearía y la inútil
realización de importantes erogaciones. En cambio, si la sentencia fuese
desfavorable, la temporaria suspensión de aquí.

Common questions

Con tecnología de IA

La inamovilidad de los jueces en su cargo se fundamenta en la independencia judicial, asegurándoles estabilidad en el cargo durante el período para el cual han sido designados, con la destitución procediendo solo por excepción y bajo un procedimiento especial como el enjuiciamiento. Esto promueve la independencia del juez frente a influencias externas y garantiza el funcionamiento continuo del poder judicial como un poder del estado .

La Corte Suprema juega un papel crucial en garantizar el funcionamiento constitucional al interpretar disposiciones que afectan la forma republicana de gobierno y el federalismo, estableciendo que su intervención no infringe autonomías provinciales sino que asegura el respeto a principios superiores que las provincias acordaron respetar, garantizando así el perfeccionamiento del sistema federal .

Las intervenciones federales en provincias argentinas están diseñadas para proteger los derechos de los habitantes y asegurar el funcionamiento de las instituciones conforme a la Constitución. Estas intervenciones no cercenan la autonomía provincial sino que garantizan los derechos en su totalidad, ejerciendo una función delimitada por la ley y la Constitución para situaciones excepcionales .

La independencia del poder judicial se garantiza al establecer que la retribución de los jueces no puede ser disminuida mientras estén en funciones. Esto tiene una doble razón histórica: impedir la domesticación de la justicia por quienes elaboran el presupuesto y proteger a los jueces de la fluctuación de la moneda, siendo una garantía de independencia del PJ que protege al órgano e individuo .

La estructura jurídica argentina concilia la jurisdicción federal y provincial estableciendo que la jurisdicción federal es excepcional y restrictiva, derivada de poderes delegados al gobierno federal, mientras que los no delegados corresponden a las provincias. Esto significa que la competencia federal se limita a materias específicas o personas, y no puede ser ampliada por ley ni por voluntad, garantizando que las jurisdicciones locales no se alteren con la legislación federal que corresponde a materias nacionales .

El Presidente de la Nación tiene la atribución de nombrar a los magistrados de la Corte Suprema, pero este proceso es controlado mediante la obligación de contar con el acuerdo del Senado por dos tercios de sus miembros presentes en sesión pública, lo que asegura un control legislativo sobre el poder ejecutivo en este proceso fundamental .

Los jueces de los tribunales inferiores de la Nación pueden ser removidos por causales expresadas en el Artículo 53, como mal desempeño, comisión de delitos en funciones, o crímenes comunes. El procedimiento de remoción es decidido por un jurado de enjuiciamiento compuesto por legisladores, magistrados y abogados, cuyo fallo es irrecurrible, limitándose a destituir al acusado, pero permitiendo el procesamiento por otros delitos ante tribunales ordinarios .

El sistema constitucional asigna a los órganos judiciales la función exclusiva de administrar justicia, excluyendo su ejercicio por los poderes legislativo y ejecutivo. Esto implica que sólo la Constitución y las leyes imponen obligaciones a los jueces y que las resoluciones judiciales no pueden ser modificadas por otros poderes, garantizando así una estricta división de poderes .

La jurisdicción federal en el sistema judicial argentino es de excepción, restrictiva y privativa respecto de ciertas materias de interés nacional, mientras que la justicia local se reserva a las jurisdicciones provinciales según el Art. 5 y Art. 75 CN, asegurando que los códigos nacionales no alteren las jurisdicciones locales. Así, la jurisdicción se distribuye según la naturaleza de casos y personas, respetando la autonomía provincial .

El sistema de selección de jueces a nivel federal asegura idoneidad y transparencia mediante concursos públicos organizados por el Consejo de la Magistratura. Este organismo está encargado de sustanciar los concursos, evaluar candidatos, y elevar propuestas en ternas vinculantes al Presidente, quien los nombra con acuerdo del Senado. Este proceso incluye evaluaciones técnicas, psicológicas, y de antecedentes, y es supervisado por la Comisión de Selección de Magistrados .

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