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mi abuelo mambí.
La expedición del Honor
Hugo Crombet
Historiador
Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí Año 106, no. 1, 2015
I en la titulada Colonia Cubana de Nicoya,
(Mansión de Nicoya), provincia de Gua-
Desde que tengo uso de razón he escu- nacaste, fundada por el general Antonio
chado en mi entorno, casa y familia en Maceo en 1891, ni de visita, ni tampo-
general, acerca de las hazañas de mi abue- co a Baracoa o Alto de Palmarito, luga-
lo, tanto en la Guerra Grande, como en la res del desembarco y muerte en combate
llamada Tregua Fecunda, algunos datos de su padre, mi abuelo. Por ello, todo lo
—realmente muy pocos— de su estancia que se hablaba al respecto, resultaba to-
en Costa Rica y por último, lo relacionado talmente empírico y siempre envuelto en
con la expedición Costa Rica-Cuba (lla- un velo de carácter místico, como lo eran
mada por mí, la expedición del Honor) las biografías de algunos de los grandes
y, sobre las particularidades de su caída patricios que se estudiaban en nuestros
en combate, en Alto de Palmarito, Yate- libros de historia.
ras, Guantánamo, me llegaron,
en algunos casos, conceptos
familiares bastante confusos,
contradictorios e, incluso, preo-
cupantes por su indefinición.
Para desdicha mía, mi pa-
dre, que yo sepa, no se dedicó
a estudiar, o por lo menos, de-
jar constancia escrita de estos
eventos. Nunca regresó a Cos-
ta Rica, lugar de su nacimien-
to el 21 de noviembre de 1895, Parque en la Mansión de Nicoya. 41
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hospedamos en el hotel La Rusa, que por provincia de Oriente, venían barcos y go-
cierto para aquel entonces, era lo mejorci- letas, incluso barcos de guerra, transpor-
to de Baracoa, aunque todavía no contaba tando a cientos de veteranos de la guerra,
con cocina-comedor y había que efectuar que convertían este día en un verdadero
la alimentación, en un restaurancito, en acontecimiento patriótico-cultural-re-
el malecón, a unos 150-200 m del hotel. creativo en la ciudad, donde se realiza-
El siguiente día, lo invertimos en visi- ban numerosas actividades de todo tipo,
tar la ciudad y sus alrededores. en pleno tibaracón del río Duaba y sus al-
Por fin, el 1º de abril de 1990, nos lle- rededores. Actualmente, la celebración de
varon al lugar de la celebración del acto. tan fausta fecha se circunscribe a la pere-
Ahora comprendo, que por ser invita- grinación y el acto político-cultural, en el
dos, nos transportaron di-
rectamente a ese sitio, sin
realizar la peregrinación,
que tradicionalmente eje-
cutan los habitantes de la
ciudad, desde la casa donde
el patriota baracoeso Félix
Ruenes, lanzó del grito de
libertad (alzamiento), ese
propio día, hasta el lugar
del obelisco-monumento,
que se levantó por la déca-
da de los años treinta o cua-
renta, aproximadamente a
cuatro o cinco kilómetros, Obelisco que marca el lugar de la caída
de la ciudad. en combate del mayor general Flor Crombet. 43
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travesía realizada, el desembarco
o casi naufragio, como lo descri-
ben algunos de ellos, sus recorri-
dos por las intrincadas sierras del
macizo Nipe-Sagua-Baracoa, las
acciones militares y combates lle-
vados a cabo y, por fin, el destino
final de los 23 combatientes que ha-
bían desembarcado.
La idea completa me condujo a Maceo, de Raúl Aparicio; Crónicas de San-
más de 23 años de investigación (de 1990 tiago de Cuba, de Emilio Bacardí Mo-
en adelante), cuyos pormenores aparecen reau; Epistolario de Héroes, de Gonzalo
en el libro La expedición del Honor (Cien- Cabrales; Expediciones Cubanas, de Gas-
cias Sociales, 1999; Oriente, 2003 y 2013). par Carbonel; Baracoa, apuntes para su
Para mí fue una tremenda sorpresa y un historia, de José Ignacio Castro Lores;
motivo de orgullo, la selección del libro Flor Crombet, el Sucre cubano, de Fede-
para la edición del serial televisado de rico de Córdova y Quesada; Narraciones
15 capítulos La Odisea del Honor, por el históricas de Baracoa, de Ernesto de las
ICRT, apoyado por el Ministerio de Cul- Cuevas Morrillo; José Maceo, el león de
tura y las FAR, en el año 2013. Oriente, de Manuel Ferrer Cuevas; Anto-
nio Maceo, apuntes para la historia de su
II vida, de José Luciano Franco; Memoria
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taba en avanzado estado de gestación— y casi desfallecía de agotamiento y parecía
Ramón Reyes Ramírez para que coordi- que en aquel lomerío moriría irremisible-
naran con las autoridades locales y, jun- mente. Otros más nos sirvieron de guía
to conmigo, se movieran a los lugares de y en mis libros narro las particularida-
interés. Se incluía el transporte en yipis, des de la ayuda que cada uno de ellos me
mulos o caballos; alojamientos y alimen- brindó. Sin estos compañeros, que sufrían
tación, bueno, cuando fuera posible, como junto conmigo las inclemencias del tiem-
se vio más adelante. po, sofocos, hambre, sed, copiosos agua-
Esto se repitió en varios viajes y distin- ceros, así como las sorpresas y alegrías
tos años, y comenzó por Baracoa, playa de los “descubrimientos”, sencillamente
Duaba y otros sitios del recorrido. Dor- poco, muy poco hubiera conseguido en
míamos donde nos cogiera la noche si esta compleja, agotadora y casi intermi-
estábamos muy lejos de las bases y comía- nable tarea. Así, despacito, año tras año,
mos donde y cuando se podía, en muchas pude ir armando ese rompecabezas, que
ocasiones gracias a la generosidad de los al inicio parecía indescifrable.
habitantes de la zona.
Así fuimos “descubriendo” lugares, III
recorridos, etc. Durante las numerosas
visitas al terreno, desempeñaron un pa- Acompañado por Cholo entrevisté al ma-
pel fundamental un grupo de compañe- trimonio de Rafael Jiménez Fuentes y
ros, conocedores de sus zonas, quienes Carmen Paumier Galán, quienes duran-
se turnaban, según se adelantaba el tra- te años han venido cuidando con sus pro-
bajo de campo. Algunos de ellos son: el pios medios y esfuerzos el obelisco en la
ingeniero Sebastián Croissiert Tamayo, playa de Duaba, y en Alto del Pino, recibí
de las personas que mejor conoce, todo explicaciones acerca del primer combate
el macizo Nipe-Sagua-Baracoa; el gene- —el propio día 1º— y de las caracterís-
ral de brigada y héroe de la República de ticas físicas del lugar en aquel entonces, 47
indicado por Asícimo Pérez Martínez (de coincidían con lo narrado en los libros y
76), y la ubicación del primer campamento con las descripciones de los expediciona-
en la finca Juncal, confirmado por Arísti- rios. Realmente extraordinarios resultan
des Navarro Navarro (de 80), según le ha- esos testimonios orales, trasmitidos de
bían contado sus padres y tíos. Cantalisio padres a hijos y narrados ahora como si
Hernández Suárez (de 100) dio referencias ellos hubieran sido actores activos o pasi-
de un tío suyo, de la familia Hernández, vos. Llama la atención la avanzada edad de
que ayudó a los expedicionarios a cruzar los testimoniantes, muchos de ellos entre
el Toa en una balsa o en una cayuca. Para los 80 y 100 o más años. Sorprende muy
reconocer el lugar del campamento de gratamente ser testigo de la importan-
la finca Juncal, cruzamos el río Toa en una cia capital, que para este tipo de investi-
balsa de bambú, como posiblemente lo hi- gación, tienen las tradiciones orales de la
cieron los expedicionarios. zona: un apoyo inestimable.
La ruta, con sus particularidades, des- La ruta seguida entre Vega del Zapo-
de la finca Juncal hasta el campamento en te y el campamento en el anochecer del
la Vega del Zapote, en la ribera del río Bar- día 5 resulta bastante confusa y existen
budo, dos o tres días después, que pasaba numerosas contradicciones entre los re-
por la finca Núñez, Los Negritos, Los Pi- latos de los propios expedicionarios, es-
tises y El Barreno fue descrita por Reinal- tudios posteriores del Ejército Nacional
do Pérez Pérez, Nano (de 52), Estanislao y los testimonios recogidos. Lo cierto es
Cuza Monje (de 65), Carlos Galano Go- que acamparon el día 4 en Río Frío (re-
mero (de 49), Ecuperio Blanco Calderón gión de Viento Frío), lugar paradisíaco,
(de 80), Jesús Rodríguez Reyes (de 77) y en las márgenes del río Barbudo, donde
Nemesio Machado Monje (de 77 años). también nos bañamos —¡fría de verdad
¡Tremenda experiencia fue bajar des- el agua!, se los aseguro.
de la loma de las Mujeres hasta el campa- Siguieron la loma de la Gurbia, ba-
48 mento en Vega del Zapote!, y si fue difícil jaron al río Quiviján o Quivijancito y
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las Mujeres. ¡No quiero ni acordarme de rio se encontraba completamente perdido,
ello! Entonces comprendí perfectamente, en ese infierno verde, pues los guías ha-
porque fue maldecida por todos los expe- bían extraviado completamente el rumbo.
dicionarios que la mencionaron. ¡Terri- A esto debemos sumar, la falta casi total de
ble!, tanto la subida, como la bajada, ¡algo alimento —lo único que encontraban a su
espantoso! paso eran naranjas agrias y babosas (Poli-
Para explorar esos lugares, recibimos mita picta)— y los torrenciales aguaceros
significativo apoyo del general Francisco que los empapaban las 24 horas, amén de
González López, Pancho, no solo por la los ríos crecidos, etcétera.
zapa ya mencionada, sino que nos acogió Al acampar en las inmediaciones de
en su campamento El Frijol, en el pico Ga- Puriales, el guía se orientó y anunció que
lán, para mí el lugar más frío del mundo, si seguían ese camino, al otro día llega-
donde para bañarse, lavarse o afeitarse rían al cafetal Los Dos Brazos, territorio
en los amaneceres —la diana tocaba so- de acción de los feroces indios de Yate-
bre las 4:30 o las 5:00 de la madrugada—, ras. Y en efecto, al mediodía del día 7,
había que pensarlo y repensarlo. Yo dor-
mía vestido, con el abrigo puesto y la fra- Entre la Vega del Zapote y río Frío,
zada y ¡para qué contarles!, sencillamente el grupo de expedicionarios tuvo que
insoportable.
moverse por dentro del río, sobre
Entre la Vega del Zapote y río Frío, el
grupo de expedicionarios tuvo que mo-
piedras enormes y entre farallones
verse por dentro del río, sobre piedras inaccesibles, hasta que trazaron una
enormes y entre farallones inaccesibles, trocha a puro machete, en la margen
hasta que trazaron una trocha a puro conocida como la trocha de Maceo,
machete, en la margen conocida como la que luego siguió siendo conservada
trocha de Maceo, que luego siguió siendo y utilizada por los habitantes de la
conservada y utilizada por los habitantes zona, hasta mediados del siglo pasado. 49
gular denominación; pero al siguiente, al Igual que con las locaciones anteriores,
volver a pasar por el lugar, nos detuvimos nos costó mucho trabajo localizar la fin-
y averiguamos el porqué. Resulta que na- ca La Alegría, pues la placa que la señala-
die sabía quién había sido Garrido ni el ba, no coincidía con nuestros criterios de
porqué de ese nombre; pero la acción de lugar, por lo que nos llevó también dos o
Garrido fue perseguir ferozmente a los ex- tres viajes confirmar la verdad. ¿Qué ha-
pedicionarios, prácticamente exterminar bía pasado? Pues sencillamente que dicha
la expedición, dar muerte con sus indios placa, por ser muy pesada, había sido co-
al general Crombet y casi eliminar a An- locada en un lugar lejano al real, pero más
tonio y José Maceo y, en general, servir cómodo para sus colocadores. Esta mis-
fielmente a la Corona española durante ma situación de las placas señalizadoras,
toda la guerra (Esta situación la informé nos afectó también en otros lugares, difi-
a los órganos del Partido en Guantánamo cultando y retrasando la ubicación de si-
y Yateras, y aunque no conozco el resulta- tios de interés.
do, espero que este asunto fuera adecua- A partir de la emboscada, se hizo más
damente resuelto). difícil seguir los recorridos y accionar de
El día 8, los expedicionarios bajaron los tres grupos y sus integrantes, por lo
de Alto de Bejuquera y se movieron hasta que detallaremos en primer término lo
la finca La Alegría, don- relacionado con el gru-
de cayeron en una em-
El grupo quedó dividido po dirigido por el coro-
boscada preparada por en tres: uno con el general nel Cebreco, quien tomó
Garrido, en la cual se les Antonio y cinco hombres rumbo suroeste y llegó a
hicieran algunos prisio- más, otro con los generales la casa de Telesforo Drike
neros y el grupo que- Crombet y José Maceo, y y Petrona Lovaina, en la
dó dividido en tres: uno cuatro expedicionarios zona de Santa Cruz, ya
con el general Antonio y y el tercero con el coronel sobre el día 13, donde
50 cinco hombres más, otro Cebreco y cuatro mambises. pudieron contactar con
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de los Indios fuimos acompañados por el viéramos a un anciano del lugar, que decía
historiador de la provincia, José Sánchez que conocía acerca de los hechos. Esto fue
Guerra, lo que nos permitió contactar con a mediados del año 1996, en que se cum-
la hija del actual cacique, pues su padre no plió el centenario de la caída en combate
estaba presente. En sus inmediaciones lo- del general Antonio Maceo.
calizamos la ya referida cueva y, posterior- Encontramos a Epifanio, ciego, inváli-
mente, no sin esfuerzos, las ruinas de la do y acostado en una camita, y comencé
casa de Telesforo y Petrona, en la zona de a preguntarle. Por su avanzada edad, de
Santa Cruz, donde por fin lograron con- las cosas que decía resultaban “identifica-
tactar con el mambí Francisco Bejerano. bles y útiles” solo unas pocas. Habló de la
Hasta aquí se ha detallado en forma muerte del general Crombet y mi asombro
lineal y continua el itinerario; pero real- fue muy grande, cuando dijo que “[…] él
mente, estos datos se descubrieron, confir- estaba en Felicidad de Yateras, visitando
maron o localizaron, durante varios años a su novia Ramona Lescaille, y vio el mo-
y numerosos viajes a la región de nuestro mento en que llevaron allí el cadáver de
interés —si mal no recuerdo unos 12-14—, Flor”. Pensé que estaba delirando o con-
poco a poco, tramo a tramo, lugar a lugar… fundido con algún relato de personas de
aquella época que había escuchado: está-
IV bamos en 1996 y él me hablaba de algo
ocurrido cien años atrás y para entonces
A Epifanio Pelegrín Vilches lo contac- tenía ya novia y todo…
té precisamente en las inmediaciones de
esta finca, específicamente en el poblado Estos datos se descubrieron,
de Bernardo, en Yateras. confirmaron o localizaron, durante
Íbamos hacia un lugar conocido como varios años y numerosos viajes a la
Los Indios de Garrido, cuando los compa- región de nuestro interés, poco a poco,
ñeros del PCC de la zona nos pidieron que tramo a tramo, lugar a lugar… 51
años. Así, Epifanio aportó datos impor- acompañados de Ramón Reyes Ramírez
tantes y lo más emotivo fue que nos contó y Ramón Ortiz Reyes, desde la llamada
que, cuando regresaba de Felicidad, tro- loma del Cilindro, en la vía Mulata, por
pezó con otro grupito de rebeldes y les ad- un dificultoso camino, subiendo traba-
virtió que no siguieran ese camino, que josamente, hasta el obelisco que señala el
estaba ocupado por los españoles y que infausto hecho, en el pico Santo, La Co-
habían matado al general Flor Crombet. brera o Alto de Palmarito, como quieran
Ese otro grupo, necesariamente tuvo que llamarlo.
ser el del general Antonio, pues el de Ce- Pocas veces he sentido una emoción
breco, se movía ya hacia el sur. Es decir tan grande, dentro del conjunto de las
que, en 1996, existía aún viva una perso- que habíamos experimentado hasta el
na que había hablado con Maceo. Fabu- presente y las que continuaríamos expe-
loso, pero totalmente cierto. rimentando al recorrer y estudiar ese lu-
Pues bien, por su parte, el grupo de Flor gar, abonado por la sangre de esos héroes
y José se encontraba en la margen opues- metro a metro, reviviendo en nuestras
ta a la emboscada de La Alegría y se mo- mentes el desarrollo de esa acción bélica
vió en dirección oeste. Pasaron el día 9 de y sintiéndonos actores de ese momento.
abril escondidos por la zona, evitando las No voy a detallar hechos que están per-
emboscadas de los indios que los perse- fectamente expresados en las actas que,
guían ferozmente e intentando localizar por encargo del municipio de Yateras, se
al resto de los expedicionarios, en espe- levantaron el 27 de agosto de 1922, repro-
cial al general Antonio. ducidas a su vez en el libro Flor Crombet,
El día 10, continuaron rumbo al oes- el Sucre cubano, de Federico de Córdova
te y al subir el llamado pico Santo o Alto y en La expedición del Honor, del autor
de Palmarito, sobre las 11:00 horas, cho- de este trabajo.
caron con una avanzada española, com- Recorrimos el trayecto que siguió el
52 puesta por los indios, donde murieron el cadáver del general Crombet, bajando del
pico Santo, hasta el poblado de San An- Chivás y Ramona Lescaille —la novia de
drés, Monte Verde y, por fin, Felicidad Epifanio Pelegrín Vilches, el hombre de
de Yateras, donde fue enterrado en el ce- 126 años—, habían preparado el cadáver
menterio del cafetal Jagüey, inmediato a de Flor, antes de sepultarlo.
este poblado. El general José Maceo, después del dis-
Sobre su enterramiento, exhumación y paro y su lanzamiento por el farallón, es-
traslado a Guantánamo y, finalmente, su capó milagrosamente de los indios de
ubicación en el Retablo de los Héroes, en Yateras; contuso, lesionado y muy afec-
el cementerio de Santa Ifigenia, de San- tado por la caída, permaneció escondido
tiago de Cuba, ver anexo titulado “Cómo por la zona del Bejuco; después continuó
se localizó la tumba de Flor Crombet en solo por rumbo oeste, en un terreno to-
Felicidad de Yateras”, donde se detalla talmente desconocido; pasó cerca del ca-
paso a paso cómo, entre los años 1995 y serío de Guayabal de Yateras, próximo
1996, esta pudo ser localizada por mí y el a Palenque (¿Loma Colorada?), La Mu-
papel que desempeñó en ello Berta Porti- nición, Vega Grande, La Mansión y la
llo Belón, hija de Julia Belón Chivás, Chi- loma de Alto del Pinar, sitio donde mató
cha, quien contó que su mamá Magdalena de un disparo una paloma y se la comió
cruda, dado su estado de hambre, fiebre
Magdalena Chivás y Ramona y desfallecimiento.
Lescaille, habían preparado el Esta loma de Alto del Pinar o loma de
cadáver de Flor, antes de sepultarlo. La Paloma, como me gusta llamarla, se 53
La loma de La Paloma.
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de estaban acampados los expediciona- bló de personas que vivían en lugares muy
rios. El general y sus compañeros llegaron intrincados, quienes debían conocer algo
a la llamada loma Colorada donde hi- al respecto. Luego de más de dos horas a
cieron campamento y, a los pocos minu- caballo, arribamos a una casa de bien di-
tos, fueron sorprendidos por los indios: fícil acceso. En cuanto llegamos, mujeres
dos cayeron prisioneros, y Maceo y los y niños se movieron y casi se escondieron
restantes lograron escapar y continuaron en la cocina —había llegado gente extra-
rumbo oeste. ña—, desde donde los veíamos sacar curio-
Parece que tanto el guía Eustaquio Ro- samente las cabezas, intentando averiguar
dríguez como el que hirió de muerte a Flor quiénes éramos y qué queríamos. Cos-
después se unieron a las tropas mambisas, tumbres de la zona, según me explicaron
pues años después, recorriendo el caserío después.
de La Bamba, en unión del periodista de la Después de saludar al “hombre de la
TV guantanamera José Mejías, llegamos a casa”, me identifiqué como historiador y
la casa de los descendientes de aquel hom- le pregunté el tiempo que hacía que vivía
bre, quienes lo consideraban “un gran pa- en ese lugar; respondió que toda su vida
triota” y exhibían en la sala de su modesta —era un campesino de unos 50-55 años—,
casa un retrato suyo. por lo que presumí que algo pudiera in-
El intrincado lugar donde acamparon formar acerca del tema.
en la loma Colorada estuve tratando de Le solicité información, ya la hubiera
localizarlo durante tres años. Una vez fe- recibido de sus padres o vecinos, sobre
lizmente identificado —casi de pura suer- la presencia o tránsito de Antonio Ma-
te cuando ya nos retirábamos otra vez, ceo por la zona. Se quedó pensativo unos
desencantados de la búsqueda fallida—, instantes, como repasando su memoria
nos convencimos de que era muy posible y al fin respondió, muy categórico: “¡¡¡Él
que después de ellos no hubiera pasado no vive por aquí!!!” En un principio no
nadie más por el lugar. A su localización entendí su respuesta, creí que no había 55
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Armesto (de 47) mencionaron la acampa- Cubano, caja 43, Costa Rica y libro 54 de
da y lugar del Mangal de Soledad (en la sus finanzas; Libro Azul de Costa Rica, de
escuela actual); Evelio Álvarez Macía (de Jones Bascom; Maceo en Costa Rica,
74), ahijado de José Fuentes (Che Mena), de Manuel González Zeledón (con notas de
habló de la ubicación de su casa y también José Luciano Franco); Album de vistas de
la de Félix Aguilar, a la salida de Mayarí Costa Rica, de Fernando Zamora. Y, como
Arriba (donde actualmente están los tan- es lógico, repasé algunos de los libros an-
ques de combustible), última parada del tes señalados, como los de Raúl Aparicio,
general Maceo, y nos llevó al lugar don- José Luciano Franco, Abelardo Padrón,
de se encontraba el campamento mambí Manuel J. de Granda, Enrique Loynaz
de Vega Bellaca, lugar de su contacto con del Castillo, Federico de Córdova y al-
las fuerzas rebeldes el 18 de abril de 1895. gún otro de nuestro interés. Poco, pero
por ahí comenzamos.
VI El historiador y amigo de la familia
Abelardo Padrón Valdés —autor de va-
Con todos estos datos —aunque vuelvo a rios libros sobre patriotas insignes, entre
precisar, que no fueron obtenidos de for- ellos el de Flor Crombet—, ante mis recla-
ma lineal, sino en varios viajes y años de mos de datos acerca de la ruta marítima,
trabajo de campo y entrevistas a muchí- me informó que conocía a un historiador
simos más residentes de la región investi- costarricense, nombrado Armando Var-
gada, que los que aquí se señalan—, tenía gas Araya, quien escribía sobre la presen-
casi completa la idea que les expresé en el cia de los cubanos en su país y, en especial,
acápite I, de llevar la investigación hasta del general Antonio Maceo y podría saber
el origen, con la radicación de los futuros algo del vapor Adirondack. Me puse con-
expedicionarios, en la Republica de Costa tento al saberlo; pero existía una pequeña
Rica, la fundación por el general Maceo de dificultad, don Armando se encontraba
la colonia agrícola en ese país y algo de su radicado en Londres; aunque para suerte 57
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apoyo a mi investigación. Eso demuestra dación Alejo Carpentier, y se comprome-
el amplio espíritu cooperativo y la gene- tió a ayudarme con los trámites, para la
rosidad que siempre la caracterizaron. La presentación. Accedí a presentar mi pro-
querida y admirada doctora Rosa Elena yecto de libro y, de forma conjunta —en
Simeón es otra persona a quien agradecer honor a la verdad, fue ella la que llevó el
de todo corazón, su contribución y gran- peso principal de la documentación—, así
deza de espíritu. lo hicimos. Jamás pensé en llegar a nada
En fin, en dicho libro, encontré, no concreto, hasta que… ¡Sorpresa enorme!
solo los datos técnicos del buque, que ya Un buen día, meses después, una llamada
tenía a través de don Armando y la em- telefónica de la Fundación Alejo Carpen-
bajada británica, sino de todos los barcos, tier, me informaba que el jurado integrado
de la línea inglesa Atlas, que viajaban des- por los prestigiosos intelectuales Graziella
de Nueva York a Puerto Limón en Cos- Pogolotti, Salvador Arias y Edel Morales
ta Rica y eran los utilizados por todos los había concedido el primer premio a mi
exiliados cubanos que se movían por el proyecto de libro La expedición del Ho-
área, incluido José Martí. nor, en el género investigación. Así todo
Además el libro traía una historia del este esfuerzo, compartido con tantas per-
principio y fin de cada nave, así como un sonas, se materializó, en un modesto li-
esquema de su silueta y una historia ge- bro, publicado por la editorial Ciencias
neral de la propia línea Atlas. Indiscuti- Sociales (1999). La presentación estuvo a
blemente, fue un aporte de enorme valor cargo del entonces viceministro de Cul-
para mi investigación. tura Rafael Bernal Alemany y se realizó
Aunque mucho había conseguido, en el Memorial José Martí. Magalys Mar-
continuaba buscando más y más infor- tín Quijano fue la verdadera promotora e
mación, aunque solo por satisfacción per- impulsora del éxito alcanzado por la in-
sonal. Hasta entonces, no había pensado vestigación resumida en el libro La expe-
en publicación alguna y mucho menos dición del Honor; a ella, toda mi gratitud. 59
ba para trasladar a más de una persona, almorzar para “no perder tiempo”, pues
mi prima Flora me ofreció acompañar- pensaba que quizás no podría viajar más
la en el viaje, pues su salud a ese país y debía aprovechar
no era buena y no se atrevía En Costa Rica, al máximo la oportunidad
a hacerlo sola. Por supuesto pude conocer a toda que se me brindaba. Accedí
acepté y comencé las com- una numerosísima a información y documen-
plejas gestiones para viajar a familia, de la rama tos fundamentales para mi
ese país, que de hecho, aun de mi abuela, investigación, muchos de los
se mantienen, para quien cuales pude fotocopiar, y da-
la guanacasteca
viaje con pasaporte no diplo- tos suministrados por va-
nicoyana, Elena
mático, de servicio u oficial. rios historiadores que muy
De nuevo mi mando Castillo Baltodano, así gentilmente me acogieron y
superior me concedió el como a los de la rama ayudaron en todo sentido,
correspondiente permiso Morales Sequeira, un informaciones que dieron
y allá volamos; en mi caso, poco menos numerosa. pie más adelante, junto a lo
por primera vez y con un antes conseguido y detalla-
ambicioso plan para obtener toda la in- do, a la hasta entonces impensada segunda
formación posible en interés de mi in- edición del libro. Entre estos historiado-
vestigación, plan que, por cierto, cumplí res, se destacaron por su gran ayuda, don
con creces. Armando Vargas Araya, ya radicado en su
Nos alojamos en una casa de oración, país, y don Miguel Guzmán Stein.
dirigida por mi prima sor Florita, quien Con mi prima Yolanda, descendien-
residía allí. te de Teodosia Sequeira, quien tuvo un
En Costa Rica, pude conocer a toda hijo de sus relaciones con mi abuelo, vi-
una numerosísima familia, de la rama de sitamos Mansión, lugar donde el general
mi abuela, la guanacasteca nicoyana, Ele- Maceo fundó la Colonia Cubana en 1891
60 na Castillo Baltodano, así como a los de y nos alojamos, entre enormes atenciones
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por los mambises; realicé numerosas en- dad. Estaba montada sobre pilotes, que
trevistas a familiares y descendientes de la protegían de las numerosas serpientes
los colonos cubanos, que allí acompa- venenosas de la zona, de las cuales vi al-
ñaron al general Maceo; excavamos en gunas. Gran cantidad de monos (congos
las ruinas y conseguimos sacar pesados aulladores) nos despertaba cada amane-
ladrillos refractarios del horno del central cer y rondaban la casa cientos de pájaros
y otros objetos museables. Además, mis increíblemente bellos, que decoraban el
primos me regalaron la primera llave te- selvático entorno.
legráfica que, en 1895, funcionó en la co- En Puerto Limón, fuimos directa-
lonia y monedas del comisariato (tienda) mente a conversar con la alcaldesa y le
que allí existió, hasta bastante bien entra- explicamos nuestros intereses; nos apo-
do el siglo xx. Estuvimos en la bella es- yó en todo sentido. Entrevistamos a los
cuela, nombrada Antonio Maceo, cuyos historiadores de la ciudad y del puerto,
primeros maestros fueron los hermanos que, por cierto, no tenían la más mínima
del general Enrique Loynaz del Castillo información acerca de que en esa ciudad
y en cuyo parque, con el mismo nombre,
repleto de mangos —se dice que cuba- Recorrí metro a metro toda la región,
nos—, hay un busto de bronce del Titán,
las ruinas del central azucarero
donado por Cuba, y los restos de piezas del
antiguo central, todo ordenado, diseñado
fundado por los mambises; realicé
y reconstruido por la arquitecta cubana numerosas entrevistas a familiares y
Thelbia Marín, en la década del sesenta. descendientes de los colonos cubanos,
Llegué a la ciudad de Nicoya y la re- que allí acompañaron al general
corrí, incluso su iglesia colonial, posi- Maceo; excavamos en las ruinas y
blemente la más antigua del país, donde conseguimos sacar pesados ladrillos
se casó mi abuelo con Elena Castillo, en refractarios del horno del central y
1892, y fueron bautizados mi tía Flora otros objetos museables. 61
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para explorar en los archivos militares… me permitió acceder a todos los fondos y
Todos reímos la ocurrencia y, luego, olvi- documentos de manera expedita. En esa
damos del asunto. La gran sorpresa lle- búsqueda, encontré prácticamente todo
gó cuando, meses después, me llamaron lo relacionado con la presencia de los co-
desde Sevilla y me informaron que la go- lonos cubanos en Costa Rica desde su lle-
bernación de Andalucía me invitaba a vi- gada, la organización de la expedición, su
sitar el país con todos los gastos pagados, salida de Puerto Limón, la travesía, el de-
incluidos los pasajes. sembarco y las acciones posteriores. Aho-
Llegamos a la bella ciudad sevillana, ra sí tenía completo lo ocurrido en Costa
nos alojamos en la casa de los cónsules y, al Rica y Cuba en relación con la expedición
otro día, ya entraba al local del Honor. ¡Una fabulosa
de los Archivos de Indias, Pude estudiar el archivo documentación!
radicados en esa ciudad. personal de quien fue A estos datos y docu-
Nos acreditaron con un capitán general en mentos, se sumaron otros,
documento que permitía Cuba, Camilo García obtenidos mediante visitas
el acceso a cualquier ar- de Polavieja, donado al Archivo Nacional y al de
chivo español; aunque, en por su familia, donde la Asamblea de ese país en
realidad, en este no pudi-
encontré varias cosas de Madrid. Este viaje, como
mos obtener mucha infor- el de Costa Rica, resultó de
interés relacionadas con
mación relacionada con importancia capital para
el tema de nuestro interés, los generales Maceo y el trabajo. No obstante, no
pues guardaban documen- Crombet, en la década pude localizar, a pesar de
tos nada más que hasta va- del setenta, y de la los esfuerzos realizados,
rios años antes de la fecha expulsión de Antonio los documentos que se le
que estábamos localizan- durante su visita ocuparon al general Flor
do: 1891 en adelante. De to- a Cuba en 1890 Crombet, cuando cayó en
das formas, pude estudiar (Paz del Manganeso). combate, los que fueron 63
calizados, pero que en algún lugar de los Esta carta, con una traducción libre, fue
archivos militares españoles se encuen- incluida lógicamente como gran novedad,
tran “enterrados”. en un anexo del libro, como interesante e
A mi regreso, luego de contarle detalla- importante aporte a nuestra historiografía.
damente al entonces viceministro prime- Simultáneamente a mis contactos con
ro de Cultura, Rafael Bernal Alemany, los don Armando Vargas, en Londres, y la
nuevos elementos obtenidos tanto en Cos- embajada inglesa, en La Habana, con la
ta Rica, como en España e Inglaterra, este intención de obtener información acerca
manifestó: “Todo esto obliga a una nue- del barco Adirondack y del potencial jui-
va edición, pues hay tantas cosas nuevas cio al dueño de la goleta Honor, contacté
e importantes, que bien lo amerita”. Así, con el funcionario de nuestro consulado
La expedición del Honor tuvo su segun- en Barbados Helmuth Domemech, con los
da edición, esta vez por expresa indica- mismos requerimientos, pues, en defini-
ción de Bernal, quien responsabilizó con tiva, todo estaba muy relacionado con ese
ella a la Editorial Oriente. archipiélago que había sido colonia ingle-
Pocos días después, recibí una nueva sa y los acontecimientos previos al arribo
llamada de la embajada inglesa, pidiéndo- por Duaba desde la isla Fortuna permi-
me que pasara por allá, pues tenían algo de tían presuponer que podían haber queda-
interés para mí. Me entregaron un docu- do registrados en sus archivos.
mento que estaba enterrado en los archi- Y, efectivamente, en mayo del año
vos consulares del Ministerio de Asuntos 1998, me fue remitida una copiosa do-
Exteriores británicos: nada más y nada cumentación de los referidos archivos,
menos que una carta inédita del Dele- consistente en casi toda la información
gado del PRC, José Martí, dirigida a la relacionada con la llegada de los expedi-
Secretaría de Relaciones Exteriores, en cionarios —catalogados como filibuste-
la que explicaba las particularidades de ros— a la isla Fortuna, su permanencia,
64 la muerte el capitán de la goleta Honor, salida e, incluso, su arribo a territorio
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puesto, fotos de uno que otro documento, Mansión de Nicoya, colonia cubana en
como ejemplo. Costa Rica, fundada por el general An-
Además, pude contar con folletos don- tonio Maceo en 1891, destinada a acoger
de se reflejaba la historia de este archipié- a un numeroso grupo de veteranos de las
lago, croquis y mapas de las islas, incluida Guerras Grande y Chiquita, “pinos nue-
Fortuna. Un documento muy importante vos” y amigos revolucionarios de Centro y
reflejaba la vinculación de la línea de va- Suramérica, con el fin de lanzarlos sobre la
pores inglesa Atlas, con las autoridades Isla, en la guerra necesaria que, inevitable-
coloniales de Bahamas. En fin, el archivo mente, estallaría en nuestro país, gracias
y bibliografía ganó en calidad y cantidad a la puerta que dejara abierta la Protesta
de datos relacionados, con este tránsito de de Baraguá, guerra que venía siendo or-
la expedición, por estos lugares. ganizada por el Delegado del PRC; sobre
Puerto Limón, único puerto de ese tipo
IX hacia el Atlántico, su historia, desarrollo
y papel decisivo jugado en la vida de Cos-
Con todos estos nuevos elementos ob- ta Rica, lugar de salida de la expedición
tenidos en Costa Rica, archivos españo- en el Adirondack; sobre los Indios de Ya-
les, ingleses y bahamenses, sumados a un teras, despiadados y terribles enemigos al
conjunto de ligeras correcciones, adicio- servicio de la Corona española, en las tres
nes y puntualizaciones del contenido de guerras de independencia del siglo xix.
la edición anterior, entró en imprenta la Como elementos importantes, se inclu-
nueva, que vio la luz, en las primeras se- yeron numerosos documentos, en muchos
manas del año 2003. Aunque estaba pre- casos inéditos, obtenidos en los archivos e
vista su presentación en la Feria del Libro investigaciones ya mencionados, los que
de ese año, no pudo realizarse. enriquecieron considerablemente la nueva
Tenía razón el compañero Rafael Bernal, oferta y, como caso especial y de carácter
cuando planteó que lo que se necesitaba, no trascendental, la carta, también inédita 65
cluyeron como anexos 19 fotocopias de ría su ejecución inminente, todo lo que re-
documentos, en esta nueva se alcanzó la lata en ellas, por injusto que pueda parecer,
cantidad de 61, que apoyaban, amplia- se ajusta a la estricta verdad.
ban o verificaban datos ofrecidos den-
tro del texto. X
Agregábamos en su composición las
Confidencias de Frank Agramonte, por su Una tercera edición, al calor de la pues-
excepcional carácter narrativo y el testi- ta en pantalla del serial dramatizado “La
monio acerca de los avatares de la expe- Odisea del Honor”, salió a la luz a princi-
dición, desde la decisión sobre el mando, pios del 2013 y fue su presentación, conjun-
su organización, travesía, desembarco, re- tamente con el referido serial, el día 17 de
corridos y acciones terrestres, hasta el des- julio de ese año, en el Memorial José Mar-
tino final de cada uno de los 23 heroicos tí, con la asistencia de los compañeros Abel
expedicionarios. Lo considerábamos de Prieto, asesor del presidente de los Conse-
importancia vital conjuntamente con el jos de Estado y Ministros; Rafael Bernal
libro Memorias Revolucionarias, de Ma- Alemany, ministro de Cultura; Eusebio
nuel de Jesús Granda Odio, el otro actor Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de
y testigo presencial de estos hechos. Sin La Habana; René González Barrios, pre-
embargo, no fue autorizada su inclusión sidente del Instituto de Historia de Cuba
y el documento permanece inédito has- y otras personalidades, historiadores, pe-
ta el presente. En dichas confidencias, el riodistas y público en general. El local es-
comisionado Frank Agramonte plasma taba totalmente lleno, a pesar del torrencial
algunas críticas de mayor o menor en- aguacero con que nos premió la tarde.
vergadura, sobre las acciones del general Además del autor del libro, asistieron
Antonio Maceo, relacionadas con la de- los compañeros Roly Peña y Eduardo Váz-
cisión sobre el mando de la expedición, quez, director y guionista del serial, acom-
66 particularidades de su organización y pañados de un selecto colectivo técnico y
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cidos en esa nación, además de otras per- autoridades del gobierno y la población.
sonas, ha contribuido en cierta medida, a De nuevo, doña Marta Arauz jugó un pa-
un acercamiento entre ambos pueblos de pel importante en la organización de las
forma indirecta o directa: actividades.
En el año 2002, por iniciativa de don En el 2008, se descubrió, en poder de
Armando Vargas Araya, se efectuó por la una prestigiosa familia costarricense, el
alcaldía de la ciudad de Nicoya, un Ca- revólver que el general Maceo entregó a
bildo Maceísta, donde por aclamación las autoridades y que portaba cuando fue
se aprobó rescatar el nombre original del objeto del atentado realizado por agentes
poblado de Mansión, por el de Mansión españoles en San José, durante la noche
de Maceo, así como declarar ciudadanos del 10 de noviembre de 1894. Esta arma
ilustres a los generales Antonio y José Ma- fue devuelta a la ciudad heroica de San-
ceo, Flor Crombet, Tomás Maceo, Enri- tiago, en una emotiva y patriótica activi-
que Loynaz del Castillo y María Cabrales dad cultural el 15 de marzo del 2012, por
de Maceo. una delegación costarricense, país que
En el siguiente año, esta vez por idea no hacía acto de presencia en Cuba, des-
del Centro de Estudios de la familia Ma- de hacía más de 34 años —figuraron un
ceo Grajales, de Santiago de Cuba, y con ministro y un viceministro, acompañados
el impulso decisivo de doña Marta Arauz
Mora, biznieta del general Flor Crombet,
se firmó un convenio de colaboración en- Durante la celebración de la Reunión
tre el Cantón de Nicoya y la Ciudad He- Iberoamericana, en San José, la
roica de Santiago de Cuba; aunque, por delegación cubana visitó la Mansión
cierto, nada en concreto se ha materiali- y se develó allí un busto del general
zado hasta el presente. Flor Crombet, fundido por el escultor
Desde ese propio año, doña Marta ha santiaguero Alberto Lezcay, en el
llevado a participar en la llamada Fiesta de parque de este poblado. 67
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10 de abril, así como el día 11, del desembarco de Martí y Gómez, por Playitas de Ca-
jobabo, todo esto en el año 1995.
Aprovechando el regreso de una práctica de control en Alto de Palmarito (lugar
de su caída en combate) hacia Guantánamo —teníamos que pasar por el poblado de
Felicidad—, le planteé al miembro del buró del PCC, Ramon Ortiz, la necesidad de
intentar averiguar, al transitar por ese poblado, donde estaba el cafetal Jaguey y, si
era posible, visitarlo.
Al llegar, preguntamos y preguntamos, pero nadie nos daba razón… hasta que ya
a punto de retirarnos, le preguntamos a un moreno viejo y este nos indicó donde se
encontraba lo que el llamó, el antiguo cafetal Jaguey del Grillo, a unos dos kilóme-
tros del pueblo.
A través de potreros y cruzando cercas, buscamos una vivienda donde nos pudie-
ran informar al respecto y, por fin, llegamos a una casa antigua, señorial, que era pre-
cisamente la “casa asiento” del cafetal, que había sido y aún era, de la familia Preval.
A nuestro requerimiento de si existía algún cementerio en los alrededores, nos
respondieron afirmativamente y señalaron hacia un palmar, como a unos 400 me-
tros de lo que había sido el cementerio del cafetal. Indagamos si sabían algo sobre el
enterramiento allí del general Flor Crombet y contestaron con precisión, que sí, que
ahí estuvo; pero no se pudo precisar el sitio exacto: no existía ninguna señal, pues el
río Yateras, se había desbordado hacía años y había arrasado con el cementerio, por
lo que lo ubicaron en otro lugar.
Solicitamos datos de alguna persona que pudiera ampliar la información y nos en-
comendaron a Bertha Portillo Belon, hija de Julia Belon Chivás, Chicha, quien vivía
detrás de la panadería del pueblo. Hacia allá fuimos y la encontramos; nos identifi-
camos y enseñamos una foto, salida hace años en la revista Bohemia, en la que se ex-
plicaba, donde se depositó el cadáver de mi abuelo. Para gran sorpresa nuestra, dijo
que, por supuesto, la conocía, pues ahí había nacido. 69