I.
Introducción
Muy buenos días/tardes con todos.
Hoy quiero hablarles sobre un principio esencial dentro del proceso
penal peruano: el principio de continuidad del juicio oral.
Este principio garantiza que el juicio se desarrolle de forma ordenada,
sin interrupciones arbitrarias, y con una secuencia lógica que permita
al juez escuchar, valorar y decidir con base en una prueba producida
de manera auténtica y directa.
Cuando hablamos de continuidad no nos referimos solamente a un
tema de calendario, sino a un valor constitucional, vinculado al
debido proceso, al contradictorio y a la memoria inmediata del
juzgador.
II. Fundamento del principio
El principio de continuidad está regulado expresamente en el
artículo 356 y 360 del Código Procesal Penal, que establece que
el juicio debe desarrollarse en forma continua, y que solo puede
prolongarse en sesiones sucesivas, siempre al día siguiente o
subsiguiente, y solo si no puede concluirse en un día.
Este principio no es optativo, es una obligación legal del órgano
jurisdiccional. Se trata de un imperativo procesal, no de una
sugerencia.
Su finalidad es clara: garantizar que el juez pueda formar
convicción sobre el caso con base en lo que observa
directamente en audiencia, sin depender de grabaciones o
transcripciones.
III. Importancia y justificación
La continuidad no solo es una exigencia legal, sino una necesidad
procesal para preservar el contradictorio.
Cuando el juicio se realiza sin interrupciones, el juez mantiene en su
memoria los argumentos, los testimonios y las contradicciones.
Esto le permite deliberar con información fresca, viva, auténtica.
Como dice Ferrajoli, “la audiencia es la garantía de las garantías”.
Y Montero Aroca agrega que la oralidad exige concentración, y la
concentración exige continuidad.
De hecho, Mixán Máss lo resume con una frase muy clara:
“Caso empezado, caso terminado”.
Esto no significa que todo juicio deba terminar en un solo día, pero sí
que debe avanzar de manera continua y sin distracciones hasta
su conclusión.
IV. Aplicación práctica del principio
En la práctica, el principio de continuidad debe observarse en dos
niveles:
1. En procesos simples, donde hay pocos imputados o medios
probatorios, el juicio debe empezar y terminar en un solo día o
en días consecutivos.
2. En procesos complejos, la audiencia puede durar más
tiempo, pero debe desarrollarse en sesiones sucesivas, sin
interrupciones prolongadas, y siempre respetando el flujo lógico
de la producción probatoria.
El principio también prohíbe que se realicen otros juicios entre
sesiones del mismo caso, salvo situaciones excepcionales. Esto
está regulado en el artículo 360.5 del CPP.
V. Excepciones permitidas
Ahora bien, la ley sí contempla algunas excepciones al principio de
continuidad.
Estas están reguladas en el artículo 360 del CPP y se refieren a
situaciones de:
Enfermedad de algún sujeto procesal: juez, fiscal, defensor o
imputado.
Fuerza mayor o caso fortuito.
Cuando el Código lo disponga expresamente, como en los
casos de calificación jurídica distinta, retiro de acusación, o
presentación de prueba nueva.
Pero fuera de estas causales, no se puede suspender el juicio
libremente, ni por conveniencia administrativa ni por rutina.
VI. Derecho comparado
En otros países también se reconoce este principio como esencial.
En Colombia, la ley exige que el juicio se haga de forma
continua, preferiblemente en un solo día.
En España y Chile, las normas hablan de sesiones sucesivas
sin interrupción.
En Ecuador y Venezuela, incluso se limitan las posibilidades
de suspensión a una sola vez.
Todos estos sistemas coinciden en que la continuidad es una garantía
para el acusado, para las partes, y para el sistema judicial en su
conjunto.
VII. Reflexión final y propuestas
En conclusión, el principio de continuidad no es un mero
formalismo, sino una pieza central del juicio oral como espacio de
verdad y contradicción.
Una audiencia continua:
Fortalece el papel del juez.
Mejora la calidad de la prueba.
Y legitima la sentencia.
Para garantizar su cumplimiento, debemos:
Fortalecer la planificación de audiencias desde la etapa
intermedia.
Promover la dirección activa del juez.
Y evitar prácticas como las "mini sesiones" o la suspensión
automática por inasistencia de testigos.
Solo así podremos consolidar un proceso penal verdaderamente oral,
contradictorio, inmediato y justo.
Muchas gracias.