¡El oso blanco ha perdido sus calzoncillos!
¡RÁPIDO! ¡Ayúdale a encontrarlos!
Los Calzoncillos
del oso
blanco
¡Pobre oso blanco!
¡No encuentra sus calzoncillos!
- ¿Qué te pasa?
-Le pregunta su amigo el ratón.
- ¡He perdido mis calzoncillos!
- ¿Cómo eran los calzoncillos
que llevabas hoy, oso blanco?
-No me acuerdo…
-No te preocupes. ¡Gracias, ratón!
¡Los buscaremos juntos!
Mira estos calzoncillos de rayas de colores.
¡Son preciosos!
¿Y de quién son?
-¿Son los tuyos, oso blanco?
-No, ¡No son mis
calzoncillos!
¡Son los calzoncillos de la cebra!
Y son sus favoritos.
Estos calzoncillos están llenos de dulces y
golosinas.
¿Y entonces de quién son?
¡Qué buena pinta tienen!
-¿Son los tuyos, oso blanco?
-¡No, no son los míos, ratón!
Ñam, ñam, ñam.
¡Son los calzoncillos del cerdito goloso!
Aquí hay unos preciosos calzoncillos floreados.
¡Qué bonitos!
Pero, entonces, ¿de quién son?
-Estos calzoncillos son demasiado pequeños
para ti, oso blanco.
-Tienes razón.
¡Son los calzoncillos de la mariposa!
En estos calzoncillos pone: “Quiero a los ratones”.
-¡Estos SEGURO que son los tuyos, oso blanco!
Pero, bueno, ¿Y entonces de quién son?
-¡Qué va! ¡Esos no son los míos!
¡Oh! ¡No! ¡Son los calzoncillos del gato!
¡CORRE! ¡CORRE!
¡Hola! Unos calzoncillos a lunares con volantes.
-No son los tuyos…¿Verdad que no, oso
blanco? Echemos un vistazo.
-No, no son los míos.
Son los calzoncillos del pulpo.
¡Y solo tiene seis patas!
Estos calzoncillos con zanahorias están al revés.
-¿Son los tuyos?
-¡Ni hablar!
Pero, entonces, ¿de quién son?
¡Son los calzoncillos del conejo!
¡Y le quedan GENIAL en la cabeza!
!Mira Oso! unos calzoncillos mi-
niatura.
Pero, entonces, ¿de quién serán?
-No los veo ratón...
-Es que son muy pequeños Oso
- ¡Si son pequeños no son los míos!
¿De quién más podrán ser?
Pues de hormiga
Hmmm. Mira, aquí hay unos calzoncillos blancos. Fíjate bien…
-¿De quién serán?
¡Oh!
-¡Pero si llevas los calzoncillos puestos,
oso blanco! ¡No los has perdido!
- Vaya, olvidé que había estrenado mis
calzoncillos blancos.
- Ja, ja ja… ¡Los llevabas todo el rato!
-Lo siento ratón.
-¡No pasa nada, oso blanco! ¡Me alegro de
que los hayas encontrado!
Los calzoncillos del oso blanco, tan limpios y
resplandecientes.
Le encantas sus calzoncillos porque están
relucientes.
Los calzoncillos del oso blanco son nuevos y
agradables.
¿Verdad que a ti también te gustaría llevar
unos iguales?