REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA DEFENSA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL POLITECNICA DE LA FUERZA
ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA
NUCLEO FALCON-EXTENSION PUNTO FIJO
Capitalismo Y Socialismo: Un Debate Histórico Y Vigente
Integrantes:
Mariargen Zavarce C.I 30.490.783
Profesora: Elba Carrasquero
Crismar Hernández C.I 28.767.682
Asignatura: DIN. III
Fabbio Galante C.I 31.543.956
Meryneis Márquez C.I
Emanuel Duarte C.I 30.941.160
Vicente Montilla C.I 27.962.722
Franchesca Cocom C.I 28.767.394
Franklin Arguello C.I 28.679.578
Capitalismo Y Socialismo: Un Debate Histórico Y Vigente
El debate entre capitalismo y socialismo ha sido uno de los más importantes en la
historia de la humanidad, y ha generado diversas propuestas y soluciones a lo
largo del tiempo. En el siglo XIX, Karl Marx se preguntó cómo la industrialización
en Europa había llevado a la explotación de los trabajadores y la concentración de
la riqueza en manos de los dueños de las fábricas. Marx creía que la civilización
europea había pasado por diferentes etapas, desde el comunismo primitivo hasta
el feudalismo y el capitalismo. Esta teoría se encuentra en el Manifiesto Histórico,
donde Marx y Engels explican que cada etapa del desarrollo social lleva en sí el
germen de su propia destrucción y la transformación en la siguiente.
Según Marx, la primera etapa de la civilización europea fue el comunismo
primitivo, una época en la que los bienes escaseaban y todos los miembros de la
comunidad se les repartía según su necesidad. En esta época se desarrolló la
agricultura y otras técnicas que permitieron conservar y acumular bienes, lo que
llevó a la segunda etapa, el esclavismo. Por primera vez, se dividen las clases
sociales, las que trabajan y las que poseen los medios de producción. Poseen
incluso a los trabajadores. En esta época existe la creencia de que los poderosos,
reyes y sacerdotes, los son gracias a que cuentan con el favor divino. Es también
en esta época que aparece el Estado y lentamente va dando paso a la tercera
etapa, el feudalismo.
En el feudalismo, los trabajadores ya no son esclavos, sino siervos, pero siguen
sometidos a sus señores, dueños de las tierras ya quienes se les debe pagar
tributo. Al final del feudalismo, gana dinero y poder una clase social de artesanos y
comerciantes que habitualmente vivían en villas o burgos cercanos a los feudos.
Marx los llama burgueses. Los burgueses empiezan a asociarse ya juntar su
dinero para crear empresas y financiar negocios más grandes, como viajes
arriesgados. Estas empresas se llaman sociedades por acciones y al dinero
reunido con el propósito de que crezca se le llama capital. Por otro lado, se
promueven las ideas de libertad, democracia e igualdad, lo que da origen a
grandes revoluciones como la Revolución Francesa, donde la nobleza y el clero
pierden el poder o hasta la cabeza. Y quienes ahora tienen la autoridad son los
dueños del capital, los capitalistas.
La cuarta etapa, el capitalismo, surgió a partir de la Revolución Industrial en
Europa. En el capitalismo, los medios de producción, como las tierras,
herramientas y fábricas, son propiedad privada. Hay libertad de mercado y todo el
mundo tiene derecho de comprar y vender lo que le apetezca, incluido el propio
trabajo, y de negociar los precios según les convenga. Aquí se habla de la mano
invisible del mercado. La idea de que las acciones económicas individuales,
aunque parezcan egoístas, contribuyen al bienestar de la sociedad en su conjunto.
El capitalista ideal es, por lo tanto, que las leyes y el Estado intervienen lo menos
posible en el mercado. Libertad de empresa. Cualquiera puede empezar un
negocio asumiendo los riesgos y obteniendo los beneficios. Esto propicia la
competencia y la innovación. Para él, el capitalismo era esencialmente injusto y
tendría que cambiar. Marx creía que la obtención de la plusvalía, o sea, la
ganancia que el capitalista espera obtener por su inversión, era una forma de robo
y contribuía al enriquecimiento del capitalista y el empobrecimiento del trabajador,
creando acumulación del capital y formando monopolios y oligarquías.
Por otro lado, el capitalismo es un sistema económico que se basa en la propiedad
privada de los medios de producción y la libertad de mercado. Adam Smith, uno
de los principales economistas que defendieron el capitalismo, creía que las
acciones económicas individuales, aunque parezcan egoístas, contribuyen al
bienestar de la sociedad en su conjunto. Smith argumentaba que la competencia
en el mercado era necesaria para fomentar la innovación y la eficiencia, y que la
intervención del Estado en el mercado debía ser mínima. Según Smith, la mano
invisible del mercado aseguraba que los precios se ajustaran de manera eficiente
y que los recursos se asignaran de manera óptima.
Sin embargo, es importante destacar que la visión de Smith sobre el capitalismo
no era completamente laissez-faire (término francés que significa "dejar hacer" o
"dejar pasar".) Smith creía que el Estado tenía un papel importante que
desempeñar en la protección de los derechos de propiedad y en la provisión de
bienes públicos, como la educación y la infraestructura. Además, Smith
argumentaba que el capitalismo solo podía funcionar correctamente si se basaba
en una sociedad justa y moral, donde los individuos actuaran con responsabilidad
y respeto hacia los demás
Marx y Friedrich Engels publicaron el Manifiesto Comunista, que instaba a los
trabajadores a unirse y luchar para arrebatarle el poder a los capitalistas. Para
ellos, una sociedad ideal sería comunista, sin clases sociales ni propiedad privada.
En una sociedad comunista, los medios de producción serían propiedad colectiva
y la planificación económica estaría en manos de la comunidad. Marx creía que el
socialismo sería una etapa transitoria hacia el comunismo, en la que se
establecería la propiedad social de los medios de producción y se planificaría la
economía de manera colectiva.
Ambos sistemas tienen sus ventajas y desventajas. El capitalismo ha llevado a un
gran desarrollo tecnológico e industrial, y ha propiciado la competencia y la
innovación. Por ejemplo, la Revolución Industrial en Inglaterra en el siglo XIX fue
un resultado directo del capitalismo. Sin embargo, también ha llevado a la
concentración de la riqueza en manos de unos pocos, la explotación de los
trabajadores y la degradación del medio ambiente. Por otro lado, el socialismo ha
buscado la igualdad social y la justicia económica, pero ha llevado a la
concentración de poder político y la falta de incentivos para la innovación y la
eficiencia. Por ejemplo, la Unión Soviética, Cuba y otros países socialistas
experimentan una enorme concentración de poder político y una falta de
incentivos para la innovación.
A pesar de que el debate entre capitalismo y socialismo ha sido muy polarizado,
Es importante destacar que no todo es blanco o negro en el debate entre
capitalismo y socialismo. La mayoría de los países actualmente tienen sistemas
que mezclan en diferentes proporciones una economía capitalista con aspectos
socializados. Estos sistemas se conocen como economías mixtas y buscan
garantizar el bienestar de la población a través de políticas sociales, como la
seguridad social, la educación y la salud pública. En estas economías, el Estado
interviene en el mercado para corregir las fallas del mercado y garantizar la
igualdad de oportunidades.
Además de las economías mixtas, existen otras propuestas que buscan un
equilibrio entre el capitalismo y el socialismo. Por ejemplo, el anarquismo
propugna por abolir el Estado, eliminar toda jerarquía y autoritarismo y trabajar en
base a la cooperación y el beneficio mutuo. Otro ejemplo es, el anarquismo que
propugna por abolir el Estado, eliminar toda jerarquía y autoritarismo y trabajar en
base a la cooperación y el beneficio mutuo. También existen ejemplos de
comunidades que han adoptado prácticas de trabajo comunitario y la toma de
decisiones de manera colectiva, como en Cherán o los caracoles zapatistas. Estas
comunidades son ejemplos de organizaciones que buscan un equilibrio entre el
capitalismo y el socialismo, y que promueven la igualdad social y la justicia
económica.
Cherán es una comunidad indígena en México que ha adoptado prácticas de
trabajo comunitario y la toma de decisiones de manera colectiva. En 2011, los
habitantes de Cherán se organizaron para proteger sus bosques de la tala ilegal y
la violencia de los grupos criminales. Crearon un sistema de vigilancia comunitaria
y establecieron un gobierno autónomo que toma decisiones de manera colectiva y
democrática. En Cherán, la propiedad de la tierra es comunal y los recursos
naturales son administrados por la comunidad.
Los caracoles zapatistas son comunidades autónomas en México que surgieron a
raíz del levantamiento zapatista en 1994. Estas comunidades se rigen por el
sistema de gobierno autónomo y la toma de decisiones de manera colectiva. Los
medios de producción son colectivos y las decisiones las toma una Junta de Buen
Gobierno, cuyos miembros son rotativos y no reciben sueldo. Los caracoles
zapatistas promueven la igualdad social y la justicia económica, y han creado
sistemas de educación y salud comunitarios.
Estas comunidades son ejemplos de propuestas alternativas que buscan un
equilibrio entre el capitalismo y el socialismo, y que promueven la igualdad social y
la justicia económica. A pesar de que estas propuestas pueden tener limitaciones
y desafíos, muestran que existen otras formas de organización económica y social
que pueden ser viables y efectivas.
Por lo tanto, es necesario reflexionar sobre los problemas actuales que enfrenta la
humanidad, como el cambio climático, la desigualdad social y la pobreza, y buscar
soluciones que permitan un desarrollo sostenible y justo para todos. En este
sentido, es importante considerar la implementación de políticas públicas que
fomenten la innovación, la igualdad y la justicia social.
La sociedad siempre puede cambiar y buscar nuevas formas de organización
económica y social. Es importante que los ciudadanos se involucren en el debate y
la toma de decisiones sobre el futuro de sus países y del mundo en general. La
democracia participativa y la transparencia en la gestión pública son
fundamentales para garantizar una sociedad justa y equitativa.
En conclusión, el debate entre capitalismo y socialismo ha sido uno de los más
importantes en la historia de la humanidad y sigue siendo relevante en la
actualidad. Ambos sistemas tienen sus ventajas y desventajas, y han surgido otras
propuestas que buscan un equilibrio entre ambos. Es importante reflexionar sobre
los problemas actuales que enfrenta la humanidad, como el cambio climático, la
desigualdad social y la pobreza, y buscar soluciones que permitan un desarrollo
sostenible y justo para todos. La sociedad siempre puede cambiar y buscar
nuevas formas de organización económica y social, y es importante que los
ciudadanos se involucren en el debate y la toma de decisiones sobre el futuro de
sus países y del mundo en general. Las propuestas alternativas, como el tequio o
trabajo comunitario y la toma de decisiones de manera colectiva, las economías
budistas y las comunidades autónomas, muestran que existen otras formas de
organización económica y social que pueden ser viables y efectivas. En última
instancia, es importante que la sociedad busque un equilibrio entre la eficiencia
económica y la justicia social, y que se promueva un desarrollo sostenible y
equitativo para todos