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Inmigración en el Perú según la nacionalidad de origen
Inmigración durante la colonia
La inmigración durante la época republicana
Inmigración americana
Inmigración europea
Inmigración africana
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Inmigración oceánica
Inmigración extranjera en el Perú en la actualidad
Véase también
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Inmigración en el Perú
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La inmigración en el Perú es una actividad que se ha producido desde la época del
Virreinato, con españoles, africanos y asiáticos, a lo largo de su época
republicana y hasta nuestros días, con los movimientos migratorios más importantes
de América Latina (principalmente Venezuela, Ecuador y Colombia), Asia (sobre todo
de Japón, China y Corea del Sur) y Europa (en su mayor parte España, Italia,
Francia y Alemania).
En el Perú se encuentran diversas comunidades de ascendencia de diversos países
europeos, principalmente debido a que se trató de una migración por lazos
familiares, vecinales y de amistad, ocurrido desde mediados del Virreinato del
Perú. Los migrantes llegaban como prestadores de servicios, profesionales,
comerciantes e inversores al próspero virreinato y, después de la proclamación de
independencia, a la república.
Inmigrantes!
Noticiario peruano de la década de 1940 filmado por Productora Huascaran, parte de
la colección de la Biblioteca Nacional del Perú.
¿Problemas al reproducir este archivo?
Los europeos que llegaron al Perú tomaron posiciones importantes en la vida
económica peruana aunque sin llegar a penetrar en las élites. Hubo miembros de la
burguesía europea que llegaron como empleados de las grandes casas comerciales de
Europa, si bien algunos estuvieron de paso, otros tantos formaron familias con
mujeres peruanas radicando definitivamente en el Perú.[1]
Según Giovanni Bonfiglio, los peruanos que tienen algún ancestro directo de la
inmigración de los siglos XIX y XX, principalmente, europea no-hispánica, y en
menor medida del resto del continente americano podrían representar alrededor del
7% del total nacional.[2] Este segmento se halla en todo el país, mayormente en
Lima y principales centros urbanos del país. No existen cifras exactas sobre el
número de entradas de españoles durante el virreinato, aunque podría calcularse el
ingreso de 250 mil personas sin contar las entradas graduales de moros
cristianizados, italianos, portugueses y algunos serbocroatas,[3] aunque en menor
medida. Durante los siglos XIX y siglo XX se calcula que ingresaron cerca de 150
mil europeos al país, asimismo una considerable entrada de chinos y japoneses. Sin
embargo, buena parte de ellos retornaron a su país. Los africanos ingresaron
durante los primeros años del virreinato, debido a su condición de esclavos buena
parte murieron. Del total de las migraciones se calcula que poco más del 90% se
asentaron definitivamente en territorio nacional, promedio mayor que la media
sudamericana del 60%.[2] A su vez, la población peruana descendiente de europeos no
hispanos directos e indirectos principalmente de origen italiano, portugués,
francés, alemán, británico, croata, turco, estadounidense, polaco, judío asquenazi
y otros grupos menores.
Inmigración en el Perú según la nacionalidad de origen
Inmigración en el Perú según la nacionalidad de origen
N.º País Cantidad Año Fuente
1.° Bandera de Venezuela Venezuela 1 719 882 venezolanos 2024 [4]
2.º Bandera de Colombia Colombia 89 610 colombianos 2025 [5]
3.º Bandera de Ecuador Ecuador 23 809 ecuatorianos 2025 [5]
4.º Bandera de la República Popular China China 21 774 chinos 2025 [5]
5.º Bandera de Argentina Argentina 15 773 argentinos 2025 [5]
6.º Bandera de Chile Chile 15 228 chilenos 2025 [5]
7.º Bolivia 14 982 bolivianos 2025 [5]
8.º Bandera de Estados Unidos Estados Unidos 14 547 estadounidenses 2025 [5]
9.º Bandera de Brasil Brasil 13 452 brasileños 2025 [5]
10.º Bandera de España España 12 112 españoles 2025 [5]
11.º Cuba 8 557 cubanos 2025 [5]
12.º México 6 590 mexicanos 2025 [5]
13.º Italia 5 117 italianos 2025 [5]
14.º Alemania 3 595 alemanes 2025 [5]
15.º Bandera de Francia Francia 3 529 franceses 2025 [5]
16.º Bandera de Corea del Sur Corea del Sur 2 387 surcoreanos 2025 [5]
17.º Bandera del Reino Unido Reino Unido 2 355 británicos 2025 [5]
18.º Uruguay 2 275 uruguayos 2025 [5]
19.º Bandera de la República Dominicana República Dominicana 1 903 dominicanos
2025 [5]
20.º Bandera de Japón Japón 1 789 japoneses 2025 [5]
21.º Bandera de Paraguay Paraguay 1 607 paraguayos 2025 [5]
22.º Bandera de Belice Belice 1 605 beliceños 2025 [5]
23.º Bandera de Canadá Canadá 1 572 canadienses 2025 [5]
24.º Bandera de la India India 938 indios 2022 [6]
25.º Rusia 916 rusos 2022 [6]
26.º Bandera de Australia Australia 857 australianos 2022 [6]
27.º Países Bajos 772 neerlandeses 2022 [6]
28.º Bandera de Portugal Portugal 770 portugueses 2022 [6]
29.º Guatemala 715 guatemaltecos 2022 [6]
30.º Suiza 701 suizos 2022 [6]
31.º Costa Rica 613 costarricenses 2022 [6]
32.º Bélgica 596 belgas 2022 [6]
33.º Bandera de Honduras Honduras 588 hondureños 2022 [7]
34.º El Salvador 584 salvadoreños 2022 [6]
35.º Bandera de Filipinas Filipinas 536 filipinos 2022 [7]
36.º Bandera de Vietnam Vietnam 496 vietnamitas 2022 [6]
37.º Panamá 431 panameños 2022 [6]
38.º Nicaragua 426 nicaragüenses 2022 [6]
39.º Polonia 387 polacos 2022 [6]
40.º Ucrania 350 ucranianos 2022 [6]
41.º Bandera de Rumania Rumania 318 rumanos 2022 [6]
42.º Bandera de Turquía Turquía 279 turcos 2022 [6]
43.º Austria 263 austriacos 2022 [6]
44.º Bandera de Israel Israel 263 israelíes 2022 [6]
45.º Suecia 249 suecos 2022 [6]
46.º Noruega 240 noruegos 2022 [6]
47.º Bandera de Sudáfrica Sudáfrica 201 sudafricanos 2022 [7]
48.º Bandera de Pakistán Pakistán 194 pakistaníes 2022 [6]
49.º Egipto 177 egipcios 2022 [6]
50.º Bandera de Irlanda Irlanda 173 irlandeses 2022 [6]
51.º Bandera de Dinamarca Dinamarca 172 daneses 2022 [6]
52.º Bandera de Nueva Zelanda Nueva Zelanda 171 neozelandeses 2022 [6]
53.º Bandera de Tailandia Tailandia 164 tailandeses 2022 [6]
54.º Bandera de la República de China República de China 164 taiwaneses 2022
[6]
55.º Bandera de Indonesia Indonesia 160 indonesios 2022 [6]
56.º Bandera de Serbia Serbia 160 serbios 2022 [6]
57.º Hungría 110 húngaros 2022 [6]
58° Bandera de Marruecos Marruecos 110 marroquíes 2022 [6]
58.º Bandera de Bulgaria Bulgaria 109 búlgaros 2022 [6]
57.º Bandera de Haití Haití 105 haitianos 2021 [8]
60.º Finlandia 94 finlandeses 2021 [8]
Otros países 1 899 extranjeros 2022 [6]
Todos los países 1 998 961 extranjeros 2025 [6]
Inmigración durante la colonia
Corriente colonizadora española
Artículo principal: Colonización española de América
Hasta el siglo XVI los españoles no superaban los 200 mil en toda América, de los
cuales poco más del 30% fueron andaluces, un 28% fueron de Extremadura y Castilla-
La Mancha, y un 39% fueron de León y Castilla La Vieja. Durante este periodo
también ingresaron algunos españoles del norte, judíos, lusitanos, genoveses,
sicilianos, napolitanos, alemanes (incluido austríacos), griegos y flamencos. En
este periodo el carácter de las sociedades americanas estuvo marcado por la
influencia extremeña y andaluza.[9]
Durante el siglo XVI, el Virreinato del Perú fue el principal polo de atracción
para españoles en América, a tal punto que del 100% de españoles arribados al
llamado Nuevo Mundo, el 36% lo hacía hacia el Perú virreinal.[9]
Entre 1500 y 1550 el 38% de los españoles en el Virreinato del Perú fueron
andaluces, el 26.7% de Castilla, el 14.7% de Extremadura, el 7.6% de León y el 0.8%
de Asturias y Galicia. Desde 1550 en adelante se incrementa el número porcentual de
extremeños y castellanos en desmedro del porcentaje de andaluces. Ya durante el
siglo XVII el porcentaje de inmigración hacia el Virreinato del Perú disminuye
aumentando el flujo hacia Nueva España.[9]
A partir de los siglos XVII y XVIII, y a pesar de las penurias y peligros que
representaba el viaje transoceánico en esas épocas, muchos españoles arribaban a
Sevilla para embarcarse rumbo al Nuevo Mundo; en la mayoría de los casos se trataba
de familiares de españoles ya asentados en América, otros tantos animados por
declaraciones de aquellos que regresaban del Nuevo Mundo hacia España. Al mismo
tiempo las leyes fueron endureciéndose hasta tal punto que se limitaba el ingreso
de protestantes, judíos y moros, pues se les consideraba una influencia negativa
para los americanos a quienes se les consideraba todavía débiles en la fe; también
se prohibió el ingreso de aquellos que recién se convertían a la fe católica, los
gitanos y los sentenciados por el Santo Oficio. A pesar de estas prohibiciones,
algunos sí lograron afincarse en América.[9]
La ex Miss Mundo y conductora María Julia Mantilla, es descendiente de los primeros
conquistadores que se asentaron en Trujillo.
Inmigración Morisca
Durante el primer siglo de colonización española, hubo un flujo migratorio de
Moriscos (ex-musulmanes españoles Cristiano nuevo, incluido Hispano-Bereberes),
siendo registrados en las partidas bautismales de 1538 a 1548 o en actos notariales
de 1550 a 1560. La primera ola fue conformada en su gran mayoría por Esclavas
blancas tras la Reconquista de Granada (por lo menos unas 300 mujeres para 1549),
ayudando a suplir la escasez de mujeres españolas en los primeros tiempos de
conquista (en 1537 había en Lima 380 españoles, de las que solo 14 eran mujeres),
así como de la mayoría masculina de esclavos negros; siendo los esclavos moros
mucho más cotizados (incluso entre la Nobleza indígena) y con precios más elevados
que los negros. Aunque también hubo moriscos libres que entraron como mano de obra
con permiso especial del Rey (pues oficialmente estaba prohibido legalmente la
participación de moriscos en la empresa cristiana de la conquista, por miedo a que
sean Musulmanes en secreto). Se daría una segunda ola durante la Unión ibérica por
medio de los musulmanes portugueses y también de espías al servicio del Imperio
otomano.[10] Se asentaron en su gran mayoría en la costa peruana, cuyo clima
desértico era muy semejante al del Desierto de Arabia.[11]
“Muchas esclavas blancas habían pasado a América y ellas participaron en la
verdadera Conquista del Perú de 1532 a 1535”
James Lockhart (El mundo hispánico-peruano. 1535-1560)
La comunidad morisca llegó a exportar su Bioma (como Camellos y Palmeras) la
Arquitectura morisca y Arte mudéjar con influencias Árabes (en materia de patios,
zaguanes, rejas, balcones, adornos), así como expresiones con influencia de rasgos
islámicos culturales en el criollismo (sobre todo en la gastronomía dulce[12] con
postres como la Mazamorra morada, el Alfajor o el Turrón de Doña Pepa[13]), además
de algunos aportes en Misticismo. Con el paso del tiempo muchos esclavos moriscos
lograron conseguir su libertad por medio de enlaces matrimoniales (usualmente
Encomenderos u Oidores) o por prestar muy buenos servicios a sus empleadores, y
solían ascender a las mejores condiciones sociales de la época (como los casos de
Cristóbal de Burgos, Beatriz Salcedo, etc.), llegando muchos a regresar a España en
vez de quedarse permanentemente en Perú. Sin embargo, es probable que esta minoría
morisca camuflada haya sufrido de discriminación, puesto que para el siglo XVII la
palabra "morisco" se refería al hijo de un español y de una mestiza mulata
(teniendo 3/4 de sangre blanca y 1/4 de sangre negra en la Casta).[11]
Debidamente sustentada la presencia de la mujer morisca en la primera época de la
Conquista del Perú, estimamos del caso mencionar algunos de sus aportes culturales
que han dejado huella en la Historia del Perú. En este recuento de información
advertimos que el desarrollo de sus actividades en Indias, que se inician bajo la
denominación de “esclava blanca”, tiene un destino muy diferente al de sus
congéneres de condición, mas no de raza. De las labores domésticas pasan a las de
administradoras de bienes, consejeras del amo, madre de sus hijos, libertas con un
mayor desenvolvimiento en el medio social, para finalmente regresar a España en
condiciones ampliamente superadas. Todo este conjunto de hechos determinó que su
contribución, a través de diversos aportes culturales, fuese también de mayor
aceptabilidad. El ejemplo más evidente lo constituye la moda en el vestir. Según se
dice, Lima nace observando el paso gracioso de damas cubiertas, al más típico
estilo musulmán, dejando entrever solamente un ojo. Esta moda denominada “tapada”
fue criticada en los primeros años del Virreinato. Dícese que el intento de un
Virrey por hacer desaparecer esta forma de vestir no tuvo éxito cuando le
advirtieron que su propia esposa gustaba vestirse de tapada. Esta vestimenta, que
perduró hasta mediados del siglo pasado, se identifica con la ciudad de Lima, pero
su origen morisco es preciso reconocerlo.
La cocina es otro renglón importante donde plasmaron su buen gusto. En la variada
cocina peruana actual se aprecian rasgos orientales en su preparación y
presentación. Ello es más evidente en los dulces y pastelería, que causan
admiración a los viajeros árabes por la similitud con sus gustos.
El análisis de estos aportes podría continuar con el folklore, donde pese a las
prohibiciones de la Inquisición, se filtraron tonadas y danzas moriscas. También
ellas, que actuaron en forma abierta respecto a su identificación de origen,
debieron asesorar al artesano morisco o al español, y más tarde al indio, para
legarnos tantas expresiones, hasta hoy visibles, en materia de patios, zaguanes,
rejas, balcones, adornos, que han perdurado a pesar de que ellas, las inspiradoras,
ya no estaban presentes. Las casonas de Lima de los siglos XVI al XVIII conservan
elementos propios de una arquitectura islámica que han sorprendido a viajeros
europeos que recorrieron el Perú desde 1580, como es el caso del italiano Carletti.
Y en cuanto a las construcciones religiosas, el estilo morisco y mudéjar, lejos de
desvanecerse con el tiempo, se acentuaron. Tal es el caso, que llega a oídos de
Carlos III esta realidad, que lo induce a firmar una Pragmática mediante la cual
recomienda a la Iglesia no dejarse llevar por arquitecturas que nada tienen que ver
con nuestra Santa Religión.
Jaime Cáceres Enríquez
Movimientos migratorios europeos durante el Virreinato del Perú
Durante el virreinato del Perú el flujo migratorio desde Europa hacia el llamado
Nuevo Mundo estuvo a cargo de la Casa de contratación de Sevilla; esta institución
debió encargarse del registro de los viajeros pero en la práctica no todos los
españoles que obtenían permiso para viajar a América lo hicieron, así como no todos
los que arribaron a América tenían permiso para hacerlo.[9]
Durante el periodo colonial del territorio peruano, la presencia de extranjeros
procedentes de imperios antagónicos a España fue casi inexistente y no llegaron a
constituir minorías importante, como es el caso de los extranjeros procedentes de
Inglaterra, Francia y Holanda. Hay que destacar también que el término
«extranjero», fue muy difuso durante el periodo imperial español que incluía
Hispanoamérica, Filipinas, Sicilia, Milán, Alemania, Flandes, Portugal y las
colonias griegas.[9]Durante la época de la Unión Ibérica (1580-1640), en el Perú se
dio un aumento en la circulación de pueblos asiáticos como Chinos, Japoneses, así
como Hindúes e Indonesios de la India portuguesa, además de africanos negros, por
medio de las rutas navales del Imperio portugués en las Indias Orientales,
destacando los comerciantes portugueses de origen judío (quienes eran el mayor
número de extranjeros con permiso de la Corona de Castilla para comerciar en los
Reynos del Perú) como un sector mercantil clave en el comercio peruano colonial
(dominando el trafico negrero y el comercio de vestimentas chinas). Usualmente los
chinos y japoneses se asentaban en el puerto de El Callao para el trabajo de
carpintería de barcos o en tiendas artesanales de Lima, mientras que los hindúes e
indonesios terminaban siendo esclavos o criados de la burguesía colonial. Un chino
llamado Juan Pablo destaco en la construcción de El Puente de Piedra de Lima en el
año 1608.[14]
El mayor flujo de judíos sefardíes durante el Virreinato se produjo el periodo de
persecución judía que desarrolló el reino de Portugal y España, estos judíos
dejaron su religión debido a la intolerancia religiosa que se vivía en aquella
época.[15] Muchos de los sefardíes que llegaron al Perú en la época colonial eran
conversos; casi todos ellos fueron asimilados por la población cristiana en general
y muchos de sus descendientes están en la sierra norte del Perú y la selva alta
cercana a ella, incluyendo la conexión con Ecuador.
Para el año 1792, del total de españoles en el Virreinato del Perú, el 42% se
concentraba en Lima, Arequipa y Cusco.[16]
La inmigración durante la época republicana
Según Giovanni Bonfiglio, el intento de atraer inmigrantes al Perú fue un interés
constante en la política de todos los gobiernos ubicados entre la independencía y
las primeras décadas del siglo XX. Bonifiglio señala que la historia de la
inmigración en el Perú republicano puede dividirse según la política de inmigración
del Estado.[17]
Un primer período se sitúa entre los años 1830 y 1850. En ese entonces el Estado
buscaba, de acuerdo a la ideología liberal, intemacionalizarse y poblar sus
extensos y aún poco conocidos territorios nacionales. Para ello se dieron varios
dispositivos legales que favorecer la inmigración-colonización. Estas facilidades
no evidencian proyectos concretos de inmígración, sino simplemente tentativas para
poblar zonas de colonización de la selva que no estuvieron acompai'ladas de
acciones prácticas y consecuentes con los intereses del Estado. El siguiente
período es el de 1850-1880. La expansión de la economía nacional promovida por el
comercio del guano dio lugar a la aparición de nuevas actividades para las cuales
se requería urgentemente de fuerza de trabajo. Sin embargo, lejos de darse una
inmigración europea, los trabajadores que fmalmente ingresaron al Perú fueron los
"culíes chinos".[17]
El auge de las exportaciones del guano coincide con el incremento del porcentaje de
población extranjera en la capital peruana. Hacia 1857, Lima llegó a tener un 23%
de extranjeros.[18] La crisis posterior y el agotamiento del guano se reflejó en
una disminución de los extranjeros a tal punto que en 1876 los extranjeros
representaban el 18.6%; a partir de ahí el flujo de extranjeros en Lima no se
repuso hasta principios del siglo XX cuando la economía peruana logra recomponerse.
[19]
A pesar de esto la tendencia fue la disminución gradual de la inmigración
extranjera. En 1908 los extranjeros constituían el 9,3% y en 1920 representaban el
7,1%. A finales del siglo XIX e inicios del XX, las colonias extranjeras más
importantes demográficamente fueron los chinos, seguidos de los italianos. Del
total de extranjeros en Lima, los chinos e italianos representaban el 60%, estos
eran seguidos por los ecuatorianos que representaban el 5%, alemanes 3% e ingleses
2%, el resto de extranjeros fue menos importante demográficamente.[19]
Inmigración americana
Centro Cultural Brasil-Perú, en Lima. Fue fundado en 1962. Brasil es el segundo
país americano más poblado.
Instituto Cultural Peruano Norteamericano. En realidad se trata de un instituto
cultural peruano estadounidense, y no de toda Norteamérica. Fue fundado en 1938.
Según Bonfiglio, durante los siglos XIX y XX ingresaron alrededor de 100 mil
personas provenientes del continente americano,[2] a lo que se suma la migración
producida en la última década.
Para el año 2008, el Perú alberga a un total de 64 303 residentes extranjeros
permanentes,[20] de estos se tiene que:
Más de 9 000 (el 14%) son de Argentina.
5 800 de Estados Unidos.
5 655 de Chile.
4 549 de Bolivia.
4 353 de Colombia.
3 626 de Brasil.
Entre los años 2004 y 2014 el número de ciudadanos extranjeros que ingresaron al
Perú para trabajar de manera temporal o en calidad de residentes se incrementó en
793%, según la Superintendencia Nacional de Migraciones.[21] Una novedad de este
periodo es el aumento de inmigrantes colombianos respecto al siglo XX, siendo esta
la inmigración americana de mayor crecimiento, si bien en la suma total la colonia
argentina seguía siendo la más grande en aquel entonces.[21]
La inmigración boliviana junto con la colombiana, y a diferencia de las demás
migraciones, mantiene su alto porcentaje en el Perú no solo en zonas urbanas sino
también rurales. Según datos del INEI de 2012, 11,5% del total de inmigrantes
bolivianos residen en zonas rurales, el dato más alto de entre todas las
comunidades americanas. De todas las PEA ocupadas de migrantes americanos en el
Perú, la boliviana tiene el porcentaje de trabajadores independientes más alto
(38,8% en 2012), principalmente por comercio y servicios.[22]
Hacia fines de 2018, la comunidad venezolana era la colonia inmigrante de origen
americano más numerosa en el Perú, contando con 635 000 personas residiendo en el
territorio nacional,[23] convirtiéndose además en la ola migratoria más importante
del siglo XXI en el Perú.[24] Actualmente se estima que la comunidad de extranjeros
más numerosa en el Perú sigue siendo la de Venezuela con más de 1 millón y medio en
el país.[4]
Inmigración venezolana
Artículo principal: Inmigración venezolana en el Perú
Inmigración colombiana
Artículo principal: Inmigración colombiana en el Perú
Inmigración argentina
Artículo principal: Inmigración argentina en el Perú
Inmigración brasileña
Artículo principal: Inmigración brasileña en el Perú
Inmigración ecuatoriana
Artículo principal: Inmigración ecuatoriana en el Perú
Inmigración cubana
Artículo principal: Inmigración cubana en el Perú
Inmigración chilena
Artículo principal: Inmigración chilena en el Perú
Inmigración europea
Artículo principal: Inmigración europea en el Perú
Asociación Cultural Peruano Británica, es un instituto cultural fundado en 1937.
Desde la independencia del Perú en adelante las élites propiciaron una
europeización del Perú, pero no se puede hablar de políticas migratorias hasta
finales de la década del 40 del siglo XIX. Antes de esto el Perú estuvo sumergido
en problemas políticos y caudillismos que alejaron a la población extranjera del
país.
Como antecedentes de las políticas migratorias, el entonces presidente del Perú,
José de San Martín declara en 1821 el libre ingreso de extranjeros dándoles
libertad para iniciar industrias en el país. Luego en 1823 constitucionalmente se
declara naturalizados peruanos a todo aquel extranjero que tuviera como mínimo 5
años viviendo en el Perú. En 1826, Simón Bolívar, bajo su título de autoridad
suprema del Perú, disminuye los años de naturalización de extranjeros a 3.
Posteriormente el fugaz presidente Felipe Salaverry decretaría que todo ciudadano
del mundo sería peruano si pisa el territorio y se inscribe en el Registro Cívico.
A pesar de todas estas leyes los extranjeros en el Perú seguían siendo pocos, sin
embargo las entradas se registraban de a pocos de forma espontánea, libre e
independientemente del estímulo del Estado.
El impulso para el ingreso de extranjeros al Perú fue la explotación del guano que
propició una gran demanda comercial que fue cubierta por colonos europeos. Se
pueden distinguir dos tipos de colonos europeos, los que ingresaron para el trabajo
obrero y los que ingresaron como parte de una élite. El primer grupo estuvo formado
en su mayoría por colonos italianos, españoles y portugueses que llegaron desde
zonas rurales; y el grupo de élite estuvo formado por ingleses, franceses y
alemanes que venían en representación de grandes empresas europeas.
Según Bonfiglio, los peruanos que tienen algún directo antepasado europeo no
hispano de la migración de los siglos XIX y XX y en menor medida los descendientes
de europeos migrados del continente americano podrían representar alrededor del 7%
del total nacional,[2] y sumando a los descendientes de europeos no hispanos
migrados antes del siglo XIX y a los descendientes de europeos y estadounidenses
migrados en las últimas décadas, la población peruana descendiente de europeos no
hispanos principalmente de origen italiano, portugués, francés, alemán, británico,
croata, turco, estadounidense, polaco, judío askenazi y otros grupos menores podría
estimarse en alrededor 2,7 millones de personas, es decir aproximadamente un 9% del
total nacional [cita requerida], más allá si una parte de este grupo ya sean
mestizos culturalmente y/o étnicamente. Los descendientes de italianos y
portugueses se hallan en todo el país, parte de los descendientes de alemanes se
hallan también en la selva central y norte. Mientras que en Lima y principales
centros urbanos del país se hallan en mayor medida los descendientes de todo este
segmento en general. Del total de las migraciones se calcula que poco más del 90%
se asentaron definitivamente en territorio nacional, promedio mayor que la media
sudamericana que cifran en 60%.[2]
Inmigración española
Mario Vargas Llosa, escritor peruano y Premio Nobel.
Artículo principal: Inmigración española en el Perú
Actualmente se estima que 5 800 000 peruanos tienen mayoritariamente sangre
española abarcando más del 20% de la población total (no incluida inmigración
vasca). Por otro lado la gran mayoría de la población tienen sangre española en
diferentes grados, aun cuando parte de ellos sean considerados mestizos o cuasi
nativos culturalmente. Entre 1968 a 1990 producto de la 'inmigración española
asistida' Perú absorbe el 5% de inmigrantes españoles después de Venezuela 46,5%,
Argentina 11,9%, Brasil y México,[25] al 2009 existen cerca de 7000 españoles de
nacimiento residiendo en Perú. Gran número de peruanos de ascendencia española
ocupan cargos y actividades importantes en el quehacer nacional, parte de ellos se
hallan mezclados con la posterior migración relativa de europeos al país.
Inmigración vasca
Excanciller José Antonio García Belaúnde, con presidente Obama y su esposa.
La inmigración vasca en el Perú data desde tiempos de la colonia y aún antes, desde
la conquista misma. Cuando numerosos vascos emigraban al Perú junto con familias
enteras para poblar las ciudades importantes.
En el siglo XVII, se fundaron en Arequipa y Lima hermandades vasco-peruanas con la
finalidad de canalizar ayuda entre todos, y dar apoyo económico y moral a quien sea
necesario.[26] Es posible que en otros centros poblados importantes del Perú, como
ocurrió en México y otros países de América, los vascos, navarros y «de las Cuatro
Villas de la costa de la Montaña» se hubiesen organizado y agrupado con la misma
finalidad, siguiéndose con este proceso en los siglos XIX y XX, la emigración vasca
se incrementó por situaciones personales y económicas, pero también por motivos
políticos, tales como las guerras carlistas y la guerra civil española. Actualmente
existen numerosos centros vasco-peruanos en las ciudades donde estos dejaron
huella, reiterando una vez más su fraterna identificación con sus costumbres
ancestrales.[27]
Si grande fue la presencia vasca en la Conquista y Virreinato del Perú, también
esta se hizo presente y con mucha fuerza en la formación de la República peruana.
Por lo pronto, de los nueve jefes peruanos que acompañaron a Bolívar y Sucre en las
batallas que sellaron la independencia americana (Ayacucho y Junín) cinco eran de
origen vasco (La Mar y Cortázar, Gamarra, Salaverry, Vivanco y Orbegoso), siendo la
figura más respetable un vasco-criollo, don Hipólito Unanue, prestigioso
investigador médico peruano originario de Arica.[28]
En el siglo XX siguen los rastros euskéricos en el Perú y cinco de sus presidentes
llevan apellido vasco. Algunos con clara conciencia de su origen, otros no
ignorantes de su raíz y uno sin la menor idea de quiénes fueron sus ancestros.
Ellos fueron Nicolás de Piérola, a quien le constaba su origen navarro; Augusto B.
Leguía, se sabía vasco por Leguía y por Salcedo; Manuel Odría, conocía hasta la
cuna de su origen (Azpeitia) y en sus horas de ocio no se separaba de un trío de
cantantes vascos; Fernando Belaúnde, no ignoraba sus raíces; y Juan Velasco, al
parecer, desconocía su origen. Existieron durante la colonia núcleos españoles de
raíces vascas bien asentadas dentro del territorio nacional, como el caso de las
minas de Potosí y el actual departamento de Arequipa, así como en el norte del Perú
(Áncash, Cajamarca y La Libertad) en todos ellos, apellidos como Cossío, Belaúnde,
Llosa, Goyeneche, Arrambide, Albizuri, Arancibia, Ruiz de Somocurcio, Vergara,
Irarrazabal, Andía, Larramendi, Olazábal, Amez, Amezaga, Arteaga, Egúsquiza,
Balmaceda, Villaorduña, Gareca, Larrea, entre otros, se establecieron y han
protagonizado gran parte de la vida económica y política del Perú como República.
Inmigración italiana
Artículo principal: Inmigración italiana en el Perú
Mario Testino, fotógrafo peruano de estrellas, junto a la supermodelo Kate Moss.
La emigración de italianos hacia el Perú se inició en los siglos XVI y XVII
haciéndose posible debido a la alianza que España tenía con algunos estados
italianos. En aquella época estados tales como el Ducado de Milán, el Reino de
Nápoles y la República de Génova formaban parte de la órbita española y muchos
italianos (especialmente ligures) fueron reclutados debido a la falta de capitanes
expertos en la marina española.
Estos primeros emigrantes fueron en gran parte marineros, comerciantes, clérigos y
algunos artistas renacentistas, representantes de la escuela romana de pintura,
como los casos del jesuita manierista Bernardo Bitti y el de Mateo Pérez de Alesio,
autor de la imagen bíblica del Antiguo Testamento en la Capilla Sixtina. Ambos
ejercieron una influencia decisiva en la formación de la escuela de pintura
colonial del Perú.
A mediados del siglo XIX y con el auge del guano se inició una reducida ola
migratoria de pequeños grupos de italianos integrados por capitanes, marinos y
tripulantes de veleros. En el año de 1850 el naturalista y hombre de ciencia
milanés Antonio Raimondi llegó a Lima, empezando su enciclopédico estudio del Perú
como geógrafo y científico.
Los italianos llegaron al Perú a consecuencia de la expansión de actividades
marino-mercantiles del puerto de Génova hacia América a partir de 1833. Por esta
razón su asentamiento e inserción se hizo por medio del sector comercial de la
economía nacional en un momento determinante en la historia del País: la coyuntura
del guano. Lejos de ser una inmigración de fuerza de trabajo, la presencia italiana
en el Perú fue ante todo una inmigración libre de individuos asociados a
actividades comerciales que vieron en el Perú buenas oportunidades para invertir
capitales y energías.[29]
En 1857 los italo-peruanos eran 3 142 y ya en 1876 alcanzaron a ser casi 10 000,
concentrados muchos en la capital y en el Callao, otros grupos se asentaron en
Arica, Iquique y Tacna, y un grupo de inmigrantes italianos fundó la ciudad de La
Merced (Chanchamayo) en la selva central del Perú. Como consecuencia de la guerra
del Pacífico, muchos de ellos se marcharon. La inmigración de extranjeros italianos
tuvo motivos distintos y con configuraciones distintas. La colonia italiana se
vuelve numerosa en 1872 bajo el patrocinio de la Sociedad de inmigración europea de
Lima.[19] Algunos italianos arribados a Lima, se dedicaron al comercio de abarrotes
y talleres artesanales; con el paso de los años un grupo de italianos, incluso
llegó a formar parte de la élite limeña.[19]
Antes de la Primera Guerra Mundial hubo una emigración de algunos centenares de
pobres campesinos italianos, originarios del sur de Italia (Campania, Calabria) y
del Véneto.[30] Durante la Segunda Guerra Mundial, y al igual que los japoneses,
muchos italianos fueron perseguidos por defender el régimen político de aquella
época. Actualmente la inmigración italiana se ha estabilizado y desde 1970 casi
nadie emigra de Italia al Perú. En 2007 las autoridades italianas declararon que
casi 26 000 personas de pasaporte italiano estaban residenciadas en el Perú, pero
muchas tienen doble pasaporte y son descendientes de italianos (que han nacido en
el Perú y que han solicitado el pasaporte italiano para trabajar en Italia).
Según el Registro de los Italianos Residentes en el Extranjero, del Departamento
del Interior y Ordenación del Territorio de Italia, en su informe de 2009, cifró en
30.223 las personas de nacionalidad italiana con residencia en el Perú.[31] De este
número, 28.000 son peruanos descendientes de italianos que obtuvieron la ciudadanía
italiana por medio de la embajada.[32] En la actualidad, se estima en 500 000 el
número de descendientes italianos en el Perú.[33]
Inmigración francesa
Artículo principal: Inmigración francesa al Perú
Mariana Larrabure de Orbegoso, modelo peruana y ex Miss Perú 1998.
Durante los siglos XIX y XX, llegaron inmigrantes franceses de forma espontánea al
Perú, especialmente durante el periodo entre 1700 y 1725. Por esta razón, son
numerosos los apellidos de origen francés en este país.[34] La predominancia de
estos migrantes galos provino de la parte suroeste de Francia (Pirineos Atlánticos
y región de Burdeos), aunque también una porción notable declaró haber venido de la
región parisina.
Los franceses se dedicaron al comercio en detalle y de artículos de lujo, sin
embargo, fueron los pequeños artesanos quienes conformaron el sector más numeroso
de esta diáspora.[34] A mediados del siglo XIX, llegó el mayor número de
inmigrantes franceses -se estiman alrededor de quince mil- coincidiendo con el
mayor flujo de migrantes europeos al Perú.[cita requerida]
Inmigración portuguesa
Artículo principal: Inmigración portuguesa al Perú
La inmigración portuguesa en el Perú, se inició en la época del virreinato. Fue una
migración gradual sin presentarse masivamente, sin embargo, esta fue continua hasta
nuestros días. Antiguamente venían de sobremanera en calidad de marineros a lo
largo de la costa peruana, posteriormente entraron a la selva peruana por la ruta
del atlántico siguiendo el curso del río Amazonas y últimamente se registra
entradas de portugueses brasileros a las ciudades circundantes de la frontera
peruano-brasilera.
Inmigración alemana
Artículo principal: Inmigración alemana en el Perú
Pozuzo es la única colonia austro-alemana en el mundo y está localizado en la selva
central del Perú.
Allan Wagner Tizón, expresidente del consejo de ministros peruano de ascendencia
germánica.
Ingresaron al Perú unos 12 000 inmigrantes alemanes, en busca de nuevas
oportunidades. Pero, a diferencia de las demás migraciones europeas (italiana,
croata, británica, etc.) que fueron espontáneas, hubo una migración germánica que
se inició por el auspicio del gobierno peruano con el propósito de colonizar la
región amazónica.
El 4 de junio de 1853, el Gobierno del Perú suscribió un contrato con Cosme Damián
Schutz y Manuel Ijurra, para trasladar 13 000 alemanes y tiroleses a la región del
Bajo Amazonas, en un plazo de seis años. Por este concepto, se pagaría a Schutz e
Ijurra una prima de treinta pesos por cada colono que trajeran. En 1854, Schutz
parte a Alemania para convenir la llegada de los colonos, pero en esa época Ramón
Castilla encabezó la Revolución Liberal de 1854, dificultando el cumplimiento del
contrato. En marzo de 1855, fallece su socio Manuel Ijurra en Nueva York.[35]
Habiendo caducado el contrato sin haberse cumplido, Cosme Damián Shutz le propuso a
Ramón Castilla un proyecto para impulsar la inmigración europea, suscribiendo un
nuevo contrato el 6 de diciembre de 1855, con el fin de llevar al Perú 10 000
inmigrantes alemanes, esta vez a Pozuzo.[35]
En 1856, Schutz viaja a Alemania, pero debido al fracaso del contrato anterior y al
ataque de los periódicos alemanes, solamente pudo reunir 302 inmigrantes
procedentes del Tirol (Austria). El 20 de julio de 1857, estos aventureros se
embarcaron en Amberes (Bélgica), en la fragata Norton, arribando 296 inmigrantes al
Callao el día 8 de agosto del mismo año.[35]
Una vez en territorio peruano, fueron embarcados a Huacho y desde allí, empezaron
un largo recorrido a lomo de mula hasta Cerro de Pasco, atravesando la cordillera.
Luego se dirigieron al río Marcas, donde se había planeado establecer la colonia.
En junio de 1859, llegaron a Pozuzo solamente 172 colonos, pues el resto se
dispersó debido a las dificultades de la travesía y al escaso apoyo del gobierno.
[35]
Rápidamente esta colonia obtuvo buenos resultados agrícolas en su producción de
arroz, caña de azúcar, yuca, coca y café, razón por la cual el gobierno les
suprimió la remesa.[1]
Años posteriores, los caminos hacia Pozuzo se deterioraron por las lluvias,
quedando incomunicados y sin su remesa del estado quedaron a su suerte en la selva
amazónica. En 1880 la colonia de Pozuzo contaba con 299 hombres y 266 mujeres; y se
mantuvieron como un grupo cerrado en la región.[1]
Véase también: Categoría: Peruanos de ascendencia alemana
Inmigración británica
Asociación Cultural Peruano Británica, fundada en 1937.
Jaime Bayly, escritor, presentador y periodista.
Artículo principal: Inmigración británica en el Perú
Desde los inicios de la República hubo militares británicos que apoyaron la causa
independentista. Entre ellos, se encuentran Lord Cochrane, el vicealmirante Martin
George Guise, el general William Miller, el comandante Jorge Young Holmes, el
capitán Frederick Elmore y el general John Thomond O'Brien, quien fue secretario y
ayudante de campo de don José de San Martín. Algunos de ellos se asentaron en el
Perú, como William Miller o Martin George Guise, que se casó con Juana María del
Valle y Riestra.
Algunos de los primeros diplomáticos en el Perú fueron de origen británico. Entre
estos se encuentran Charles Thomas Rowcroft, que fue asesinado durante la Guerra de
Independencia, y John Dartnell Loder, casado con una hija de Guise y cuyos nietos
fueron Emilio Althaus Dartnell y Jorge Chávez Dartnell.
La comunidad peruana de origen británico se concentra en ciudades importantes como
Lima, Arequipa y Trujill