Historia de la Argentina
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Historia de la Argentina
Historia de la Argentina
Desde los primeros habitantes hasta el presente
Historia precolombina de Argentina
Poblamiento inicial y paleolítico
Culturas agroalfareras
Poblaciones indígenas desde la conquista
Argentina parte del Imperio español
Descubrimiento y conquista
Entre la Conquista y el Virreinato
Virreinato del Río de la Plata
Formación del Estado argentino
Independencia
Autonomías provinciales
Organización Nacional
Argentina moderna
República conservadora
Primeras presidencias radicales
La «Década Infame»
Argentina contemporánea
Peronismo y antiperonismo
Durante el apogeo de la Guerra Fría
Recuperación de la democracia y globalización
Kirchnerismo y macrismo
Actualidad
Ubicación de la Argentina (incluyendo a las Islas Malvinas, la Antártida Argentina
y otros territorios reclamados) en América del Sur, y situación comparativa en un
planisferio.
La historia de la Argentina es la cronología de sucesos desde el comienzo del
primigenio poblamiento humano en el actual territorio de la República Argentina
hasta nuestra propia actualidad.
Se inicia con los vestigios más antiguos de seres humanos en suelo argentino,
detectados en el extremo sur de la Patagonia, que datan de hace unos 13 000 años.
Las primeras civilizaciones agroalfareras se establecieron en el noroeste andino
desde el siglo XVIII a. C.
La historia escrita de lo que es la Argentina comenzó con los registros del
cronista alemán Ulrico Schmidl en la expedición de Juan Díaz de Solís en 1516 al
Río de la Plata, hecho que anticipa la dominación española que se impondría en
parte de esta región.
En 1776 la Corona española creó el Virreinato del Río de la Plata, entidad
aglutinadora de territorios a partir de la cual, con la Revolución de Mayo de 1810,
comenzaría un proceso gradual de formación de varios Estados autónomos —llamados
provincias— o independientes, entre ellos el que llevó el nombre de Provincias
Unidas del Río de la Plata.
Con la declaración de la independencia el 9 de julio de 1816 y la derrota militar
del Imperio español en 1824 se formalizó la existencia soberana. En 1833 el Imperio
británico tomó militarmente las Islas Malvinas que entonces era una comandancia
militar de las Provincias Unidas, cuya devolución ha reclamado la Argentina desde
entonces.
Tras un prolongado período de guerras civiles, entre 1853 y 1860 se aprobó una
república federal con el nombre de República Argentina. Mediante guerras contra los
pueblos mapuche, tehuelche, ranquel, wichi y qom, conocidas como Conquista del
Desierto y Conquista del Chaco, la República Argentina tomó posesión de las
llanuras chaqueña y pampeana y de la Patagonia oriental, conformando su territorio
actual, el octavo más extenso del mundo.
Entre 1862 y 1930 transcurrió un largo período de estabilidad constitucional, en el
que debido a una gran ola migratoria proveniente sobre todo de Italia y España, la
población argentina creció cinco veces más rápido que la del mundo.
La implantación del sufragio universal para varones en 1912, completado con el
reconocimiento del derecho al sufragio a las mujeres en 1951, dio origen a una
serie de gobiernos electos por el voto popular, que se alternaron en el poder
partir de 1930 con dictaduras militares, gobiernos fraudulentos y gobiernos de
legitimidad limitada debido a las proscripciones políticas.
Luego de la derrota en 1982 en la guerra de las Malvinas contra el Reino Unido, la
última dictadura colapsó, siendo sus integrantes enjuiciados por graves crímenes de
lesa humanidad. En 1983 se inició un extenso período de democracia que continúa en
la actualidad, sucediéndose desde entonces diez presidentes pertenecientes a cuatro
partidos: Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá,
Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri,
Alberto Fernández y Javier Milei.
Poblamiento inicial
Mapa de las migraciones humanas fuera de África, versión de Naruya Saitou y
Masatoshi Nei (2002), del Instituto Nacional de la Genética del Japón,[1] que
coincide con la versión de Göran Burenhult (2000).[2]
Los primeros seres humanos que arribaron al actual territorio argentino parecen
haber llegado por el extremo sur de la Patagonia provenientes de lo que hoy es
Chile. Los restos más antiguos de la presencia humana se encuentran en Piedra Museo
(Santa Cruz) y se remontan al 11 000 a. C. Junto con los yacimientos de Monte Verde
(Chile) y Pedra Furada (Brasil) constituyen, hasta el momento, los sitios de
poblamiento más antiguos hallados en Sudamérica. Estos yacimientos sustentan la
teoría del poblamiento temprano de América (pre-Clovis).
Estos primeros habitantes del territorio argentino se dedicaban a la caza de
milodones[3] (mamífero parecido a un gran oso con cabeza de camello, ya extinguido)
y de Hippidion saldiasi[3] (caballos sudamericanos que desaparecieron hace 8000
años), además de llamas gráciles, guanacos y ñandúes.[3]
Cerca de allí, también es posible ver las pinturas de manos y guanacos estampadas
7300 a. C. en la Cueva de las Manos (río Pinturas, provincia de Santa Cruz). Se
trata de una de las expresiones artísticas más antiguas de los pueblos
sudamericanos y ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la
Unesco.
Para el año 9000 a. C. ya había comenzado el poblamiento de la pampa, en tanto que
la zona del Noroeste del país comenzó a ser habitada hacia el 7000 a. C.
Historia precolombina
Esta sección es un extracto de Historia prehispánica de Argentina.[editar]
Cueva de las Manos, a orillas del río Pinturas, en la provincia de Santa Cruz, 7300
a. C. El arte más antiguo de Sudamérica.
La historia prehispánica de la Argentina hace referencia a los desarrollos
culturales locales del actual territorio de la República Argentina previos a la
conquista y colonización por parte de España.
El primer registro poblacional del territorio actualmente controlado por la
Argentina se encuentra en Piedra Museo (Santa Cruz) y se remonta al 11000 a. C.
Junto con los yacimientos de Monte Verde (Chile) y Pedra Furada (Brasil)
constituyen, hasta el momento, los sitios de poblamiento más antiguos hallados en
Sudamérica. Estos yacimientos sustentan la teoría del poblamiento temprano de
América (pre-Clovis). Cerca de allí, también es posible ver las pinturas de manos y
guanacos estampadas en el 7300 a. C. en la Cueva de las Manos (río Pinturas,
provincia de Santa Cruz). Para el año 9000 a. C. ya había comenzado el poblamiento
de la pampa, en tanto que la zona del Noroeste del país comenzó a ser habitada
hacia el 7000 a. C.
Hacia el 13.er o 12.º milenio AP se registra presencia humana en Los Toldos y
Piedra Museo.[4] Entre los pueblos originarios, los cazadores y recolectores
habitaron la Patagonia, la región pampeana y el Gran Chaco. Los agricultores se
instalaron en el noroeste, Cuyo, las sierras de Córdoba y después en la
mesopotamia. Tastil, en el noroeste, fue la ciudad precolombina más grande ubicada
en el actual territorio argentino, con una población de 2000 habitantes.[5]
Los primeros rastros de vida humana en este territorio corresponden a pueblos de un
nivel cultural paleolítico que tres mil años atrás incorporaron los primeros
aportes culturales mesolíticos y neolíticos.[6] Hasta la época de la conquista y de
la colonización europea, el territorio argentino ha estado ocupado por diversos
pueblos originarios, con diferentes organizaciones sociales que se pueden dividir
en tres grupos principales:[7][8]
Cazadores y recolectores de alimentos básicos canoeros oceánicos, como los yaganes
o yámana y los haush en Tierra del Fuego y los canales fueguinos. Cazadores y
recolectores, que habitaban la Patagonia, la Pampa y el Chaco.
Cazadores avanzados y recolectores de alimentos como los pámpidos, en el centro-
este: hets en las praderas y estepas de la región pampeana y norpatagónica; y
chonks en la Patagonia ―invadidos desde el s. XVIII por los mapuches alfareros
procedentes de la zona cordillerana de la Patagonia― y los qom y wichi en la región
chaqueña.[9] También pertenecen a este grupo los pámpidos charrúas y minuanes, que
habían incorporado la cerámica.
Los agricultores con cerámica como los guaraníes y las culturas andinas y
derivadas. A partir del segundo milenio, los avá (un pueblo amazónido conocido
desde el siglo XVII por los españoles como «guaraníes») invadieron el NEA y la
Región del Litoral; eran cultivadores de mandioca y avaty o maíz en forma de roza
(tala y quema de florestas) y por ello semisedentarios.[7] Las culturas centradas
en la agricultura y ganadería del norte eran puramente sedentarias, y habían
desarrollado redes comerciales englobadas en el conjunto actualmente llamado
«quechua»; tras establecer un sistema cuasi estatal en torno a señoríos locales,
fueron sometidos por el imperio incaico hacia el año 1480. Influidos por estas
culturas andinas, otros pueblos como los diaguitas, calchaquies y huarpes
desarrollaron una agricultura y ganadería de menor desarrollo, adaptada a las
condiciones de las regiones llanas y serranas del centro de la actual Argentina y
de Cuyo.[7]
En los siglos XIV y XV, el Imperio incaico conquistó parte de las actuales
provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, el extremo oeste de la provincia de Tucumán,
la parte oeste de las provincias de La Rioja y San Juan, el noroeste de la
provincia de Mendoza y, probablemente, el norte de la de Santiago del Estero,[10]
incorporando sus territorios al Collasuyo, que era la parte sur del Tahuantinsuyo o
regiones de tal imperio.
Tradicionalmente, se atribuye la conquista al monarca inca Túpac Yupanqui. Varios
señoríos de la región, como los quechuas, los likanantai (atacamas), los huarpes,
los diaguitas y otros, intentaron resistir, pero los incas lograron dominarlos,
trasladando a sus territorios a los mitimaes o colonos deportados de las tribus de
los chichas, que habitaban en lo que es el suroeste del actual territorio
boliviano. Otros, como los sanavirones, los lule-tonocoté y los henia-kâmîare
(popularmente llamados «comechingones»), resistieron con éxito la invasión incaica
y se mantuvieron como señoríos independientes.[7]
Crearon centros agrícolas y textiles, asentamientos (collcas y tambos), caminos (el
«camino del inca»), fortalezas (pucarás) y santuarios de alta montaña. Algunos de
los principales son el pucará de Tilcara, la tambería del Inca, el pucará de
Aconquija, el santuario de Llullaillaco, el shincal de Londres y las ruinas de
Quilmes.
La «Argentina Colonial» (1516-1810)
Artículo principal: Conquista y colonización española de la Argentina
El Planisferio de Cantino (1502) muestra la Línea de Tordesillas con la que se
dividió el mundo en 1494. Sería aproximadamente el meridiano 60 en medidas
actuales. En su extremo inferior izquierdo puede verse en blanco la zona (aún
ignota por entonces) en la que se encuentra el actual territorio argentino.
Universidades virreinales del Imperio español en América y Filipinas.
La conquista española de parte del actual territorio argentino se realizó mediante
tres esfuerzos independientes: expediciones desde España hacia el Río de la Plata y
el Paraguay, expediciones organizadas en el Perú para ocupar las tierras del
Tucumán, y expediciones de Chile hacia Cuyo. De allí surgen las tres grandes
subdivisiones: Nueva Andalucía (después dividida en Río de la Plata y Guayrá-
Paraguay), Córdoba del Tucumán, y el Corregimiento de Cuyo. Las primeras dos
pertenecieron al Virreinato del Perú, la última a la Capitanía General de Chile. En
1779 las tres pasaron a formar parte del nuevo Virreinato del Río de la Plata.
Teniendo en cuenta que en el Imperio español la unidad social se concebía a través
de la unidad de la Fe de la Iglesia católica, gracias a la bula Sublimis Deus del
papa Pablo III de 1537 se declaró a los indígenas hombres con todos los efectos y
capacidades de cristianos.[11] Hoy en día, gracias al mestizaje, la población de
los países hispanoamericanos comparte antepasados indígenas y europeos, en diversos
grados.[cita requerida]
En este período se produjo la muerte de la mayor parte de la población indígena en
la catástrofe demográfica en América tras la llegada de los europeos, que llevó a
su vez al Imperio Español a introducir a millones de esclavos secuestrados en el
África subsahariana. Simultáneamente y a pesar de la prohibición impuesta por los
estatutos de limpieza de sangre, se produjo un generalizado mestizaje de la
población, en el que los hombres españoles mantuvieron relaciones sexuales—muchas
veces forzadas —con decenas y hasta cientos de mujeres indígenas y negras. Esta
situación causó un proceso de aculturación en los sectores no nacidos en España y
de ambigüedad ante el hecho de la conquista. El artista argentino Víctor Heredia
expresa este dilema en su obra Taki Ongoy:
Lo que debiéramos averiguar de una vez por todas a esta altura es ¿quiénes somos?,
¿los conquistadores o los conquistados?
Víctor Heredia[12]
El 20 de noviembre de 1542, el rey Carlos I de España firmó en Barcelona por real
cédula las llamadas Leyes Nuevas, un conjunto legislativo para las Indias entre las
cuales dispuso la creación del Virreinato del Perú en reemplazo de las antiguas
gobernaciones de Nueva Castilla y Nueva León, al tiempo que la sede de la Real
Audiencia de Panamá fue trasladada a la Ciudad de los Reyes o Lima, capital del
nuevo virreinato.
y te ordenamos y mandamos que en las provincias o reinos del Perú resida un virrey
y una audiencia real de cuatro oidores letrados y el dicho virrey presida en la
dicha audiencia la cual residirá en la ciudad de los reyes por ser en la parte más
convenible porque de aquí adelante no ha de haber audiencia en panamá.
Leyes Nuevas
El flamante virreinato comprendió en un inicio y durante casi trescientos años gran
parte de Sudamérica y el istmo de Panamá, bajo diversas formas de control o
supervigilancia de sus autoridades. Abarcaba una inmensa superficie que
correspondía a los actuales territorios que forman parte de las repúblicas de
Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Panamá, Perú y
toda la región oeste y sur del Brasil. Quedaban exceptuadas Venezuela, bajo
jurisdicción del Virreinato de Nueva España a través de la Real Audiencia de Santo
Domingo, y Brasil, que integraba el Imperio portugués.
Imperio español de Felipe II, Felipe III y Felipe IV (de 1556 a 1665) incluyendo
los territorios cartografiados y reclamados, reclamaciones marítimas (mare clausum)
y otros aspectos.
El Virreinato del Río de la Plata, previo a la Revolución de Mayo.
En el período virreinal la mayor parte del actual territorio argentino no pudo ser
conquistado por el Imperio español, debido a la resistencia opuesta por los pueblos
indígenas que habitaban esos territorios, principalmente en las llanuras chaqueña,
pampeana y la Patagonia.
En la pampa y la Patagonia dominaron los pueblos tehuelches hasta que en el siglo
XVIII ingresó un gran contingente mapuche proveniente de la región de Arauco,
mapuchizando los pueblos que habitaban la Patagonia norte y la pampa, región que
tomó el nombre de Puelmapu.
En la llanura chaqueña dominaron los pueblos wichi y kom. En la región de los ríos
alto Paraná y alto Uruguay los jesuitas instalaron misiones indígenas guaraníes
organizadas como repúblicas teocráticas de tipo comunitario, con el fin de proteger
a sus miembros de las prácticas esclavistas de los encomenderos españoles y los
bandeirantes portugueses, que llevó a la Guerra Guaranítica entre 1754 y 1756.
La zona del Río de la Plata fue disputada en el período entre el Imperio español y
el Imperio portugués, dentro de la confrontación que ambas potencias mantenían a
escala global, generando una fuerte confrontación entre brasileños y rioplatenses
que llegó al enfrentamiento bélico en la guerra de los Siete Años y luego durante
la guerra hispano-portuguesa de 1776-1777.
Expediciones iniciales al Río de la Plata
Los primeros europeos que llegaron a lo que actualmente es la Argentina, lo
hicieron buscando un paso hacia el continente asiático. Por entonces América era
solo un obstáculo entre España y las riquezas de Catay y Cipango en Asia. La zona,
además, estaba ubicada aproximadamente sobre la Línea de Tordesillas, la división
del mundo que se estableció por tratado entre España y Portugal y por lo tanto
tenía, para ambos países la condición de frontera aún no ocupada.
Aunque existen muchas discusiones sobre la autenticidad de los viajes de Américo
Vespucio, varios historiadores aceptan como un hecho que participó de la primera
expedición europea (portuguesa) en llegar al actual territorio argentino, más
específicamente al Río de la Plata en 1502.
En 1516 el navegante español Juan Díaz de Solís visitó lo que actualmente se conoce
como Argentina, navegando el actual Río de la Plata, al que denominó Mar Dulce por
su escasa salinidad. Llegó hasta la actual isla Martín García[13] y murió tras
navegar un breve trecho del río Uruguay. Al regresar la expedición a España, una de
las carabelas naufragó en Santa Catarina, quedando abandonados allí dieciocho
náufragos. Uno de ellos, Alejo García, fue el primero en conocer la leyenda del Rey
Blanco, sobre un país rico en plata, realizando una excursión hasta la región de
Potosí en donde se halla el Cerro Rico, donde se hizo de un enorme tesoro de piezas
de plata. Al volver murió en un combate con los indios payaguaes.
En 1519 y 1520 Fernando de Magallanes recorrió toda la costa de la actual Argentina
durante la Expedición de Magallanes-Elcano, hasta el estrecho que lleva su nombre,
al que llegó el 21 de octubre de 1520.
En 1525 fray García Jofre de Loaísa dirigió una expedición que recorrió la
Patagonia e incluso se establecieron brevemente en el Puerto Santa Cruz para
reparar dos naves.
En 1526 el italiano Sebastián Gaboto tomó contacto en Santa Catarina (en Brasil)
con los guaraníes que habían pertenecido a la expedición de Alejo García y decidió
ir hacia el Imperio de Plata, navegando aguas arriba el Río de la Plata conocido
entonces como río de Solís. El 9 de junio de 1527 Gaboto ordenó establecer dos
fuertes: uno en el actual territorio uruguayo (San Salvador) y otro, al que llamó
Sancti Spiritus, primer asentamiento europeo en el actual territorio argentino, en
la actual provincia de Santa Fe. Un expedicionario de Gaboto, Francisco César,
llegó posiblemente a Córdoba. Gaboto remontó también el río Paraná, el río Paraguay
y el río Bermejo.
Diego García de Moguer llegó a Sancti Spiritus poco después de Gaboto e intentó
imponer su autoridad. Sin embargo el hambre y las derrotas con los timbúes y
charrúas los obligaron a volver a España, donde difudieron las noticias sobre el
Rey Blanco y el Río de la Plata.
Portugueses y españoles aceleraron entonces los planes para tomar posesión de esa
región, que ambos consideraban estaba de su lado de la Línea de Tordesillas.
En 1531 Portugal envió una gran expedición al mando de Martín Alfonso de Souza para
tomar posesión del Río de la Plata y expulsar a los españoles. Llegó hasta la isla
Martín García, que rebautizó Santa Ana. Se internó por el río Uruguay y se enteró
de que los españoles del fuerte de San Salvador habían sido derrotados. Decidió
entonces retirarse al cabo de Santa María (donde actualmente se encuentra La
Paloma, Uruguay). Allí realizó mediciones astronómicas y llegó a la conclusión de
que estaba del lado español de la Línea de Tordesillas, por lo que volvió a
Portugal sin realizar fundación alguna.
Colonización del Río de la Plata (1527-1580)
En la exploración y conquista que Sebastián Caboto hizo del Río de la Plata, el 9
de junio de 1527 construyó un fuerte en la desembocadura del río Carcarañá en el
río Paraná, a unos 50 km al norte de la actual ciudad de Rosario, al que dio el
nombre de Sancti Spiritus. Este fue el primer establecimiento español en lo que hoy
día es la República Argentina. Cerca de su ubicación se levantó después el pueblo
de Gaboto, en la provincia de Santa Fe, para conmemorar el hecho.
En una expedición posterior, en febrero de 1528, Diego García de Moguer al mando de
una expedición de tres naves, se detuvo a explorar la zona del Río de la Plata.
Navegando en abril por el río Paraná, encontró de improviso el fuerte Sancti
Spiritus. Sorprendido e indignado, ordenó al capitán Caro (designado por Sebastián
Gaboto), que abandonase el lugar, ya que esa era conquista que solo a él le
pertenecía por haber sido designado por Castilla para explorar esas tierras. Pero
vencido por los ruegos de Caro y su gente para que fuese en auxilio de Gaboto,
García siguió aguas arriba y entre lo que hoy día son las localidades de Goya y
Bella Vista se encontró con el piloto veneciano, quien le obligó a cooperar en la
búsqueda de la Sierra de la Plata, y juntos exploraron el río Pilcomayo, para
seguir después hacia el estrecho.
A todo esto, en Sancti Spiritus, los españoles descuidaron la defensa del fuerte, y
en septiembre de 1529, antes del amanecer, los indígenas tomaron por asalto la
fortaleza. Sebastián Gaboto y Diego García de Moguer se encontraban en ese tiempo
en el asentamiento de San Salvador, preparando hombres y embarcaciones, y no sabían
nada de lo que se estaba desarrollando en Sancti Spiritus, hasta que vieron llegar
a Gregorio Caro con los supervivientes, y la terrible noticia de la destrucción del
fuerte. Inmediatamente Gaboto y García se dirigieron al fuerte intentando rescatar
a sus hombres. En los alrededores de Sancti Spiritus hallaron algunos cadáveres
completamente mutilados; los bergantines defondados y hundidos, los almacenes
saqueados e incendiados. Solo dos cañones quedaron como testigos de la primera
fortaleza que se levantó en tierra argentina.
El 24 de agosto de 1534, Diego García de Moguer, viaja de nuevo en la carabela
Concepción hacia el Río de la Plata, pasa por la isla de Santiago de Cabo Verde,
luego al Brasil, donde desciende el estuario de los ríos Uruguay y Paraná y funda
el primer asentamiento de la ciudad de Santa María del Buen Aire.
En 1536 Pedro de Mendoza fundó el Puerto de Santa María del Buen Ayre. Sin embargo,
el asentamiento fracasó debido a las hambrunas y los enfrentamientos con las tribus
indígenas. Algunos de los habitantes de la población, privados de alimentos y
sitiados por los indígenas locales, se vieron llevados al canibalismo. La ciudad
fue abandonada, y sus pobladores se establecieron en Asunción, que se constituyó en
centro de operaciones español en la región.
Mapa del Paraguay o Provincia del Río de la Plata, alrededor de 1600
Para 1573, no existían poblaciones hechas por europeos a lo largo del río Paraná,
territorio al que cronistas como Martín del Barco Centenera, llamaban el «Argentino
Reyno». Es así que Juan de Garay, partiendo de la ciudad de Asunción, acompañado
por los mancebos de la tierra y los planos de la ciudad, fundan Santa Fe en los
márgenes de este gran río, como nudo de comunicaciones entre la salida del Río de
la Plata y el Paraguay, con el Tucumán y Cuyo, el Alto Perú y Chile. Resulta así
que esta ciudad histórica, se transforma en la primera planificada en el
territorio, sobre la base de los ideales arquitectónicos renacentistas. Mientras
que en Europa, este modelo no se pudo llevar a cabo, América en general y Santa Fe
en particular, son evidencias concretas de este nuevo proceso de urbanización
planificado en cuadrículas, con un orden preestablecido a diferencia de las
anteriores poblaciones. Elementos que hoy pueden verse claramente en el Parque
Arqueológico de Santa Fe la Vieja en Cayastá.[14]
En este Argentino Reyno, solo Santa Fe existió por varios años y es allí en donde
viven los primeros pobladores a quienes se llamó argentinos. Martín del Barco
Centenera da cuenta de ello en su poema histórico "La Argentina", publicado en
1602.[15]
En 1580, saliendo desde Santa Fe, Juan de Garay refundó la Ciudad de la Trinidad y
Puerto de Santa María de los Buenos Ayres, que con el tiempo sería conocida
simplemente como Buenos Aires. Esta ciudad formaba parte de la Gobernación de la
Nueva Andalucía, dentro del Virreinato del Perú, con sede en Lima.
En el siglo XVII se establecieron las misiones jesuíticas guaraníes. Fueron pueblos
misionales fundados por la "Compañía de Jesús" entre los guaraníes y pueblos
afines, que tenían como fin evangelizar a los indios de las actuales provincias de
Misiones y Corrientes, en Argentina, y de importantes territorios actualmente en el
Paraguay. Cumplieron exitosamente su tarea hasta que en el año 1768, el rey español
Carlos III ordenó expulsar a los jesuitas.
Colonización del Tucumán (1549-1593)
En 1549, el capitán Juan Núñez de Prado fue premiado por el Virrey del Perú. Pocos
años antes los dominios españoles en los territorios incas habían sufrido una grave
crisis. Tras las denuncias de Fray Bartolomé de las Casas, el Emperador Carlos V
dictó nuevas leyes que daban gran