TRANSTORNOS CONVULSIVOS
Las convulsiones son perturbaciones intermitentes del sistema nervioso central causadas
por descargas eléctricas repentinas y desordenadas en las neuronas cerebrales. Esto
puede resultar en alteraciones sensoriales, movimientos convulsivos, cambios en la
cognición o una combinación de estos síntomas.
Aumento de la incidencia: Las convulsiones en personas mayores de 65 años son
ahora comunes, siendo la población de adultos mayores la que presenta la mayor
incidencia de convulsiones de nuevo inicio (después de los neonatos).
Causas: Las causas más frecuentes son eventos vasculares cerebrales, cáncer
cerebral, traumatismo craneal, enfermedad de Alzheimer, trastornos metabólicos e
infecciones del sistema nervioso central.
Presentación clínica: Las convulsiones en personas mayores son similares a las de
otros grupos de edad, excepto por la ausencia de convulsiones petit mal.
Asociación con lesiones: El inicio de convulsiones después de los 65 años suele ser
sintomático y se asocia con lesiones, aumentando su incidencia con cada década.
Enfermedad de Alzheimer: Los pacientes con enfermedad de Alzheimer avanzada
tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir convulsiones no provocadas.
VALORACIÓN
Historial del paciente: Es crucial obtener un historial detallado del paciente,
incluyendo preguntas sobre traumatismos previos, eventos vasculares cerebrales,
enfermedades inmunocomprometedoras, diabetes, insuficiencia orgánica,
consumo de alcohol y otros factores relevantes.
Nivel de alerta: Evaluar el nivel de alerta del paciente es importante, ya que la
confusión postictal puede durar desde minutos hasta horas después de una
convulsión generalizada.
Examen físico: Se debe realizar un examen físico completo, incluyendo la
búsqueda de traumatismos en la cabeza y el cuerpo, evaluación de fiebre y
erupciones cutáneas (posibles indicadores de meningitis), y valoración de las
pupilas.
Evaluación neurológica: Una vez que el paciente esté alerta, se debe evaluar el
habla, el lenguaje y las deficiencias motoras, buscando signos de un posible
evento vascular cerebral. Un déficit focal puede indicar un trastorno cerebral
subyacente grave.
MANEJO.
Manejo de pacientes con convulsiones:
Evaluación neurológica: Es crucial evaluar el estado neurológico del paciente
después de una convulsión, especialmente si presenta fiebre, rigidez en el cuello,
pupilas desiguales o debilidad motora. Un examen anormal puede indicar
condiciones subyacentes graves como meningitis.
Protección: Se debe proteger al paciente de lesiones durante la convulsión,
retirando objetos peligrosos y evitando sujetarlo con fuerza.
Oxigenación: Una vez que la convulsión cesa, administrar oxígeno al paciente,
incluso si está confuso y no coopera, utilizando una mascarilla no recirculante
cerca de su rostro.
Control de glucosa: Medir la glucosa en sangre, ya que la hipoglucemia puede
causar convulsiones. Si los niveles son bajos, administrar dextrosa o glucosa
según protocolos locales.
Vía intravenosa: Establecer una vía intravenosa, especialmente si el paciente
experimenta convulsiones repetidas sin recuperar la conciencia (estado
epiléptico). Considerar benzodiacepinas según protocolos locales y trasladar al
hospital urgentemente.
Protección adicional: Acolchar objetos duros cercanos al paciente con
almohadas y mantas.
Controversia sobre la restricción física:
No recomendada: La restricción física en pacientes mayores no se recomienda
debido al riesgo de dañar su piel frágil y afectar su sentido de control e
independencia.
Último recurso: Solo considerar la restricción si el paciente es violento y
representa un peligro para sí mismo o para otros, y después de intentar calmarlo
sin éxito.
Aplicación cuidadosa: Si es necesaria la restricción, aplicarla con suavidad y
cuidado extremos, continuando los intentos de calmar al paciente.
DISMINUCIÓN DEL NIEVEL DE CONCIENCIA
Prioridad: La principal preocupación en pacientes con niveles reducidos de
conciencia es asegurar la protección de la vía aérea y proporcionar soporte ventilatorio
si es necesario.
Causas: La disminución del nivel de conciencia puede ser causada por diversas
razones, incluyendo traumatismos craneoencefálicos, hipoglucemia y sobredosis de
medicamentos.
Prioridad: La prioridad principal es asegurar la vía aérea y la ventilación del
paciente, especialmente en casos de sospecha de herniación cerebral.
Herniación Cerebral: La herniación cerebral es una condición preocupante que
puede progresar rápidamente a coma e insuficiencia respiratoria. Se requiere
ventilación agresiva y líquidos intravenosos para mantener la presión arterial. La
hiperventilación puede ayudar a reducir la presión intracraneal.
Evaluación de la Glucosa: Después de asegurar la circulación, la vía aérea y la
respiración, se debe verificar la glucosa en sangre. Si es baja, administrar
glucosa o dextrosa. Si no hay glucómetro disponible, considerar administrar
glucosa/dextrosa y naloxona.
Transporte Urgente: Los pacientes con nivel reducido de conciencia deben ser
transportados urgentemente a un centro médico.
Causas Reversibles: Muchas causas de disminución de la conciencia son
tratables si se reconocen a tiempo, como meningitis, encefalitis, hemorragia
subaracnoidea, sobredosis, hipoglucemia, etc.
Acción Rápida: Los proveedores de atención prehospitalaria deben actuar
rápidamente con tratamiento inmediato o transporte urgente.
PERDIDA DE CONCIENCIA
VALORACIÓN
Importancia del historial: El historial del paciente, especialmente en adultos
mayores, es crucial para determinar la causa de la pérdida de conciencia. Se
deben investigar afecciones preexistentes y medicamentos recetados.
Preguntas clave: El Cuadro 10-10 (no visible en la imagen) contiene preguntas
clave para obtener información relevante.
Evaluación inicial: Se debe evaluar la circulación, la vía aérea y la respiración
del paciente, asegurando la permeabilidad de la vía aérea y la adecuada
ventilación.
Evaluación inicial: Se debe evaluar la permeabilidad de la vía aérea, la
respiración y el pulso del paciente. Si alguno de estos signos es insuficiente, se
deben seguir los protocolos de Soporte Vital Básico (SVB) y Soporte Vital
Avanzado (SVA).
Estado mental: Evaluar el estado mental del paciente utilizando la escala AVDI
(Alerta, Verbal, Dolor, Inconsciente).
Traumatismo: Inspeccionar la cabeza y el cuello en busca de signos de
traumatismo (laceraciones, signo de Battle, hematomas, contusiones) y palpar el
cráneo en busca de fracturas. Revisar la nariz y las orejas en busca de líquido
cefalorraquídeo o sangre.
Infección: Determinar si hay fiebre o erupciones cutáneas que sugieran
meningitis o encefalitis. Si no hay traumatismo, revisar la rigidez del cuello.
Causa de la ausencia de respuesta: Examinar las pupilas para determinar su
tamaño y reactividad.
o Pupilas pequeñas y reactivas con depresión respiratoria: Sugieren
sobredosis de narcóticos (administrar naloxona según protocolo local).
o Pupilas desiguales: Pueden indicar herniación cerebral debido a una
lesión que ocupa espacio (hemorragia intracerebral).
o Pupilas fijas y dilatadas: También pueden indicar herniación cerebral
por aumento de la presión intracraneal.
Otras causas de herniación cerebral: Traumatismo, tumor o absceso cerebral.
Manejo: Un paciente con cualquier indicio de herniación cerebral requiere
atención urgente.
Herniación cerebral: La herniación cerebral puede causar respiración
deprimida o ausente y fluctuaciones en la tensión arterial y la frecuencia
cardíaca.
Tríada de Cushing: El aumento de la presión sistólica, la ampliación de la
presión del pulso, la bradicardia y un patrón respiratorio irregular se conocen
como tríada de Cushing, un signo de herniación cerebral.
Importancia de la evaluación: Nunca se debe subestimar a un paciente con
nivel reducido de conciencia, ya que su condición puede cambiar rápidamente.
Posibilidad de reversibilidad: Con un manejo adecuado, la condición del
paciente con nivel reducido de conciencia puede ser reversible.