Un texto es una composición de signos codificados en un sistema de escritura que
forma una unidad de sentido. También es una composición de caracteres
imprimibles (con grafema) generados por un algoritmo de cifrado que, aunque no
tienen sentido para cualquier persona, sí puede ser descifrado por su destinatario
original. En otras palabras, un texto es un entramado de signos con una intención
comunicativa que adquiere sentido en determinado contexto.
Las ideas que comunica un texto están contenidas en lo que se suele denominar
«macroproposiciones», unidades estructurales de nivel superior o global, que
otorgan coherencia al texto constituyendo su hilo central, el esqueleto estructural
que cohesiona elementos lingüísticos formales de alto nivel, como los títulos y
subtítulos, la secuencia de párrafos, etc. En contraste, las «microproposiciones» son
los elementos coadyuvantes de la cohesión de un texto, pero a nivel más particular
o local. Esta distinción fue realizada por Teun van Dijk en 1980.[1]
El nivel microestructural o local está asociado con el concepto de cohesión. Se
refiere a uno de los fenómenos propios de la coherencia, el de las relaciones
particulares y locales que se dan entre elementos lingüísticos, tanto los que remiten
unos a otros como los que tienen la función de conectar y organizar.
También es un conjunto de oraciones agrupadas en párrafos que habla de un tema
determinado.
Texto lingüístico
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De acuerdo con Greimas, es un enunciado ya sea gráfico o fónico que nos permite
visualizar las palabras que escuchamos y que es utilizado para manifestar el
proceso lingüístico. Mientras Hjelmslev usa ese término para designar el todo de
una cadena lingüística ilimitada (§1).
En lingüística, no todo conjunto de signos constituye un texto.
Se le llama texto a la configuración de lengua o habla y se utilizan signos
específicos (signo de la lengua o habla) y está organizada según reglas del habla o
idioma.
Texto como "diálogo" y texto como "monólogo"