BIOLOGIA
INSTITUTO: MONTESSORI
C.C.T 12PBH0075
PROFESOR: GASTON SANCHEZ
12 de marzo 2025
HECHO POR:
CRISIA TORRES
INTRODUCCION:
Los procesos bioquímicos que sustentan la vida en los organismos están intrínsecamente
ligados a la transformación de energía. Dos de los ciclos metabólicos más fundamentales en
este contexto son el Ciclo de Calvin y el Ciclo de Krebs. A pesar de que ambos desempeñan
un papel crucial en el metabolismo celular, operan en contextos distintos: el Ciclo de Calvin es
parte de la fotosíntesis y se encarga de la fijación del carbono en los organismos autótrofos,
mientras que el Ciclo de Krebs es una fase central de la respiración celular, encargada de la
producción de energía en las mitocondrias de células eucariotas. Este ensayo explorará las
diferencias y similitudes entre estos ciclos, analizando su importancia, sus productos y su
impacto en el equilibrio energético de los seres vivos.
Resumen del CICLO DE KALVIN
El Ciclo de Calvin, también conocido como el ciclo de fijación del carbono o fase oscura de la
fotosíntesis, es un conjunto de reacciones bioquímicas esenciales para la vida en la Tierra. Se lleva
a cabo en el estroma de los cloroplastos de las células vegetales y en algunos organismos
fotosintéticos, como algas y cianobacterias. Este proceso no depende directamente de la luz, pero
sí de los productos generados en la fase luminosa de la fotosíntesis, específicamente ATP
(adenosín trifosfato) y NADPH (nicotinamida adenina dinucleótido fosfato reducido), que
proporcionan la energía y los electrones necesarios para la conversión del dióxido de carbono
(CO₂) en moléculas orgánicas.
El objetivo principal del Ciclo de Calvin es la fijación del carbono, es decir, la conversión del CO₂
atmosférico en compuestos orgánicos que sirven como base para la producción de azúcares y
otros biomoléculas necesarias para el crecimiento y desarrollo de las plantas. Este proceso es
clave dentro del ciclo del carbono, ya que permite la transformación de una molécula inorgánica
en compuestos orgánicos que sostienen las redes tróficas y proporcionan energía a los seres
vivos.
Fases del Ciclo de Calvin
El ciclo consta de tres fases principales: fijación del carbono, reducción y regeneración de la
ribulosa-1,5-bisfosfato (RuBP).
1. Fijación del carbono:
El ciclo inicia cuando la enzima RuBisCO (ribulosa-1,5-bisfosfato carboxilasa oxigenasa)
captura el CO₂ de la atmósfera y lo une a una molécula de ribulosa-1,5-bisfosfato (RuBP).
Esta unión produce un compuesto inestable de seis carbonos, que se divide rápidamente
en dos moléculas de 3-fosfoglicerato (3-PGA), cada una con tres carbonos.
Este es el paso clave donde el carbono inorgánico se convierte en una forma utilizable
dentro del metabolismo de la planta.
2. Reducción:
En esta etapa, el 3-PGA es transformado en gliceraldehído-3-fosfato (G3P), una molécula
rica en energía.
Para ello, se utilizan ATP y NADPH, que transfieren energía y electrones al 3-PGA,
convirtiéndolo en una molécula más reducida.
Esta fase es crucial porque el G3P es el precursor de la glucosa y otros azúcares.
3. Regeneración de RuBP:
No todo el G3P producido se usa para formar glucosa. La mayor parte se recicla para
regenerar RuBP, permitiendo que el ciclo continúe.
Para regenerar RuBP, se requieren varias reacciones químicas en las que intervienen
moléculas de ATP, reorganizando los carbonos hasta reconstruir las cinco moléculas de
RuBP necesarias para la siguiente ronda del ciclo.
Balance Energético y Productos del Ciclo de Calvin
Para sintetizar una molécula de glucosa (C₆H₁₂O₆), el Ciclo de Calvin debe completarse seis veces,
consumiendo un total de:
6 moléculas de CO₂
18 moléculas de ATP
12 moléculas de NADPH
Cada vuelta del ciclo produce dos moléculas de G3P, pero solo una de ellas se usa para la síntesis de
azúcares y otras biomoléculas, mientras que el resto se destina a la regeneración de RuBP.
Importancia del Ciclo de Calvin
El Ciclo de Calvin es fundamental para la vida en la Tierra, ya que permite la conversión de la energía
solar en energía química almacenada en los carbohidratos. Sin este proceso, las plantas y otros
organismos autótrofos no podrían sintetizar materia orgánica a partir del CO₂, lo que afectaría
directamente a los ecosistemas y la disponibilidad de alimentos para los heterótrofos, incluyendo a
los seres humanos.
Además, el ciclo contribuye a la regulación de los niveles de CO₂ en la atmósfera, desempeñando un
papel crucial en el equilibrio del carbono y en la mitigación del cambio climático.
Factores que Afectan la Eficiencia del Ciclo de Calvin
El funcionamiento del ciclo puede verse afectado por varios factores:
Disponibilidad de CO₂: A mayor concentración de CO₂, mayor eficiencia en la fijación de carbono.
Sin embargo, en condiciones de baja concentración, la RuBisCO puede unirse al oxígeno en lugar
del CO₂, desencadenando un proceso llamado fotorrespiración, que reduce la eficiencia del ciclo.
Temperatura y agua: Un ambiente adecuado es esencial, ya que temperaturas muy altas pueden
afectar la actividad de la RuBisCO y provocar pérdidas de agua por transpiración.
Intensidad lumínica: Aunque el ciclo en sí no requiere luz, depende de los productos generados
en la fase luminosa de la fotosíntesis. Si la luz es insuficiente, la producción de ATP y NADPH
disminuirá, reduciendo la eficiencia del ciclo.
Comparación entre el Ciclo de Calvin
y el Ciclo de Krebs
El Ciclo de Calvin y el Ciclo de Krebs son procesos metabólicos fundamentales en los seres vivos, pero
cumplen funciones opuestas y ocurren en diferentes tipos de células y orgánulos.
El Ciclo de Calvin es un proceso anabólico que ocurre en el estroma del cloroplasto de organismos
autótrofos, como plantas, algas y cianobacterias. Su función principal es la fijación del carbono, es decir,
la transformación del CO₂ en compuestos orgánicos, como la glucosa, utilizando la energía proveniente
del ATP y NADPH generados en la fase luminosa de la fotosíntesis. Este ciclo no requiere directamente la
presencia de luz, pero depende de los productos de la fase luminosa. Para producir una molécula de
glucosa, el ciclo debe completarse seis veces y utiliza como intermediarios clave el gliceraldehído-3-
fosfato (G3P) y la ribulosa-1,5-bisfosfato (RuBP).
Por otro lado, el Ciclo de Krebs es un proceso catabólico que ocurre en la matriz mitocondrial de
organismos aeróbicos, incluyendo plantas, animales, hongos y muchas bacterias. Su función es la
obtención de energía a partir de la oxidación del Acetil-CoA, un compuesto derivado de la glucosa,
ácidos grasos y aminoácidos. A diferencia del Ciclo de Calvin, el Ciclo de Krebs requiere oxígeno
indirectamente, ya que los transportadores de electrones generados en el proceso (NADH y FADH₂)
alimentan la cadena de transporte de electrones, donde se produce la mayor parte del ATP celular.
Durante cada vuelta del ciclo, se liberan moléculas de CO₂, se genera ATP y se producen intermediarios
clave como citrato, α-cetoglutarato y oxaloacetato.
Ambos ciclos están interconectados a nivel bioquímico y ecológico. El Ciclo de Calvin permite la síntesis
de azúcares que, posteriormente, pueden ser utilizados en el Ciclo de Krebs para la producción de
energía en los organismos heterótrofos. Además, el CO₂ liberado en el Ciclo de Krebs es reutilizado en el
Ciclo de Calvin, cerrando así el ciclo global del carbono en la biosfera.
En conclusión, aunque el Ciclo de Calvin y el Ciclo de Krebs son procesos metabólicos distintos en
función y localización, ambos desempeñan un papel clave en el equilibrio energético de los seres vivos.
Mientras que el primero permite la fijación del carbono y la producción de compuestos orgánicos, el
segundo se encarga de la obtención de energía a partir de su degradación, asegurando la continuidad
del flujo de materia y energía en los ecosistemas.
CONCLUSION
El Ciclo de Calvin y el Ciclo de Krebs son procesos metabólicos esenciales que permiten el
mantenimiento del flujo de materia y energía en los organismos vivos. Aunque tienen funciones
opuestas, ambos desempeñan un papel crucial en la transformación de compuestos químicos
para la vida.
El Ciclo de Calvin, presente en los organismos autótrofos, es un proceso anabólico que permite la
fijación del carbono atmosférico y la producción de azúcares, esenciales para la alimentación de
los seres vivos. Por otro lado, el Ciclo de Krebs, que ocurre en la mayoría de los organismos
aeróbicos, es un proceso catabólico en el que se degradan moléculas orgánicas para la obtención
de energía en forma de ATP, necesaria para la supervivencia celular.
A pesar de sus diferencias, estos ciclos están interconectados a nivel ecológico y bioquímico: el
CO₂ liberado en el Ciclo de Krebs es reutilizado en el Ciclo de Calvin para la síntesis de materia
orgánica, cerrando así el ciclo global del carbono. Esta relación simbiótica entre ambos procesos
refleja la armonía y el equilibrio bioquímico que sustenta la vida en la Tierra.
Comprender la importancia de estos ciclos no solo permite conocer mejor el funcionamiento del
metabolismo celular, sino también el impacto que tienen en el medio ambiente y la producción
de energía. En un mundo donde el cambio climático y la eficiencia energética son desafíos
globales, el estudio de estos procesos resulta fundamental para el desarrollo de estrategias que
optimicen la producción agrícola, la reducción de emisiones de carbono y la búsqueda de fuentes
de energía sustentables.