La fiebre empresarial ha incrementado la velocidad de su crecimiento
porque, cuando la economía desacelera, la actividad empresarial se
exacerba. De hecho, los empresarios prosperan en los tiempos difíciles.
Cuando hay incertidumbre, siempre buscamos otras maneras de generar
ingresos. Si sabemos que no podemos confiar en los empleadores, entonces
comenzamos a buscar por nosotros mismos; creemos que ha llegado el
momento de movernos de la zona de confort y ser creativos para lograr salir
adelante en el aspecto económico.
Un estudio de la Reserva Federal de los Estados Unidos muestra que el
valor neto del hogar promedio para los empresarios es cinco veces mayor al
del valor de los empleados convencionales. Esto significa que los
empresarios tienen cinco veces más probabilidades de superar este
descalabro sin grandes daños, e incluso con más fuerza que antes del
mismo. Y eso sucede porque ellos crean su propia solidez económica.
Otro estudio reciente muestra que la mayoría de los votantes en los
Estados Unidos consideran que la actividad es la clave para resolver la
crisis económica actual. «La historia nos ha enseñado en muchas ocasiones
que estas nuevas compañías y el espíritu empresarial son la mejor forma de
reforzar una economía en recesión», explicó el director ejecutivo del
estudio.
¿En serio?
Quizá esa «mayoría de votantes estadounidenses» que dice creer en el
espíritu empresarial empezará a mover el trasero y, de verdad, hará algo al
respecto. Creo que es posible; sin embargo, tampoco espero con ansiedad
que eso suceda. En realidad, la economía en recesión que sí me interesa que
se fortalezca es la tuya.
Tal vez atravesamos tiempos que son difíciles en el aspecto financiero
para casi toda la gente, pero para algunos empresarios —aquellos que
tienen una mente con suficiente apertura para entender lo que voy a explicar
en los siguientes capítulos—, estos tiempos están impregnados de un gran
potencial económico. Porque no solamente llegó el momento de tener tu
propio negocio, también es el momento idóneo.
Como ya dije, cuando la situación se pone difícil, los más valientes
sacan lo mejor de sí. Y si lo anterior es verdad —y yo sé que lo es—,
entonces ya solo nos queda responder dos preguntas.
La primera: ¿Estás dispuesto a ser de los más valientes?
Y si tu respuesta fue: «Sí», entonces la segunda es: ¿Qué implica sacar
lo mejor de ti?
No puedo responder la primera pregunta por ti, pero sí sé con exactitud
la respuesta a la segunda. Este libro es sobre lo que implica «sacar lo mejor
de ti».
3
¿En dónde vives?
Así que has trabajado muy duro por años y has ido subiendo por la escalera.
Quizá continúas muy cerca del principio de la misma o, tal vez, ya casi
llegas a la cima. Pero eso no es lo importante. Lo que importa es esa
pregunta que has olvidado y que debiste preguntarte antes de invertir todo
ese tiempo y esfuerzo en escalar: ¿En dónde está apoyada la escalera?
Stephen R. Covey señala que el problema no es cuán rápidamente o
cuán alto subas, sino que la escalera esté apoyada en el muro incorrecto.
El propósito de este capítulo es que dejes de subir por un instante y
verifiques la posición de tu escalera. Y si no estás feliz con ella, que
encuentres el lugar a donde desearías moverla.
¿CÓMO PRODUCES EL DINERO QUE GANAS?
La mayoría de las personas asumen que su situación financiera está definida
por lo que cada quien gana, lo que vale, o por una combinación de ambos.
Y, sin duda, hay algo de verdad en ello. La revista Forbes define como
«adinerada» a una persona que gana más de un millón de dólares al año
(cerca de 83 333 dólares al mes, o poco menos de 20 000 a la semana), y
«pobre» a alguien que gana menos de 25 000 dólares al año.
Pero lo más importante no es la cantidad de dinero que generes, sino la
calidad del mismo. En otras palabras, no se trata de cuánto hagas, sino de
cómo y de su fuente de origen. Existen cuatro fuentes distintas de flujo de
efectivo. Cada una es muy diferente a las demás, y cada una determina un
estilo de vida específico que no tiene que ver con la cantidad de dinero que
se genere.
Después de publicar Padre Rico, Padre Pobre, escribí un libro en el que
se explicaba cada ámbito de estos cuatro tipos de ingresos. Mucha gente ha
dicho que El cuadrante del flujo de efectivo es lo más importante que he
escrito porque trata de asuntos fundamentales para quienes están listos para
realizar cambios verdaderos en su vida.
El cuadrante de flujo de efectivo representa los distintos métodos en que se
genera el ingreso de dinero. Por ejemplo, un empleado gana dinero con su
empleo y trabajando para alguien más o para una compañía. El
autoempleado es una persona que gana dinero trabajando para sí misma, ya
sea como un operador autónomo o a través de un pequeño negocio. Los
dueños de negocios tienen una empresa grande, que se define por lo general
como un negocio de 500 empleados o más, y que genera ganancias. Los
inversionistas ganan dinero por medio de sus distintas inversiones —dicho
de otra forma, a través de dinero que produce más dinero—.
E = Empleado
A = Autoempleado
D = Dueño de negocio
I = Inversionista
¿A cuál cuadrante perteneces tú? Es decir, ¿de cuál cuadrante proviene
la mayor parte del ingreso que utilizas para vivir?
EL CUADRANTE E
Una abrumadora mayoría aprende, vive, ama y deja esta vida por completo
dentro del cuadrante E. Nuestro sistema educativo y cultural nos entrena,
desde que nacemos hasta que morimos, a vivir en el cuadrante E.
La filosofía que opera en este mundo es la misma que mi padre pobre
—mi verdadero padre— me enseñó y, probablemente, la misma que tú
aprendiste al crecer: asiste a la escuela, estudia mucho, saca buenas
calificaciones y consigue un buen empleo en una compañía importante.
EL CUADRANTE A
Impulsada por la necesidad de ejercer más libertad y autodeterminación,
mucha gente migra del cuadrante E al A. Este es el lugar adónde va la gente
para «tener logros propios» e ir detrás del sueño americano.
El cuadrante A incluye un amplio rango de poder de ganancias, que va
desde la adolescente freelance que cuida niños o hace paisajismo y que
apenas va comenzando en la vida, hasta el muy bien pagado abogado,
asesor u orador que tiene una firma propia.
Pero, sin importar si ganas 8 dólares la hora u 80 000 al año, el
cuadrante A casi siempre resulta ser una trampa. Tal vez creíste que habías
«corrido a tu jefe», pero, en realidad, lo único que sucedió fue que
cambiaste de jefes. Sigues siendo empleado; la única diferencia es que,
cuando quieres culpar de tus problemas al jefe, resulta que el jefe eres tú.
El cuadrante A puede ser un lugar muy ingrato y hostil porque aquí todo
mundo se desquita contigo. El gobierno se desquita contigo porque inviertes
todo un día de la semana tan solo para cumplir con tus obligaciones
fiscales. Tus empleados se desquitan contigo, también los clientes, y tu
familia también lo hace porque nunca pasas tiempo con ella. ¿Pero cómo
podrías hacerlo? Si tomas tiempo libre, pierdes ventaja. No tienes tiempo
libre porque, si quieres tomarte unos días, el negocio deja de producir
dinero.
De una manera bastante objetiva, la «A» es una de autoesclavizante:
realmente no eres dueño del negocio, más bien, el negocio es tu dueño.
EL CUADRANTE D
El cuadrante D es el lugar a donde va la gente que quiere crear grandes
negocios. La diferencia entre un negocio de este cuadrante y uno del
anterior es que en el cuadrante A, tú trabajas para el negocio, y en el D, el
negocio trabaja para ti.
Yo tengo muchos negocios del cuadrante D, entre los cuales se incluye
mi compañía de manufacturas, el negocio de bienes raíces, empresas
mineras, y otras.
Quienes viven y trabajan en el cuadrante D se protegen contra toda
recesión porque tienen control sobre la fuente de su propio ingreso.
EL CUADRANTE I
Esto no es difícil en absoluto. Mi padre rico me enseñó a vivir en el
cuadrante I, jugando Monopolio, y todos sabemos bien de qué se trata:
cuatro casas verdes, un hotel rojo; cuatro casas verdes, un hotel rojo.
CAMBIAR DE EMPLEO NO SIGNIFICA CAMBIAR DE
CUADRANTE
Ahora permíteme explicarte por qué es tan importante entender los distintos
cuadrantes. ¿Cuántas veces has escuchado a alguien que se queja de su
empleo, decide hacer un cambio y, años después, termina quejándose
exactamente de lo mismo que antes?
Sigo trabajando y trabajando mucho, pero no logro progresar.