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De La Línea de Pobreza Se Incrementa Con Rapidez. El Número de Personas Que Trabajan Después de Cumplir Los 65 Años También Va en Ascenso

El documento aborda la creciente crisis económica en Estados Unidos, destacando el aumento de la pobreza, el desempleo y la obsolescencia de la seguridad laboral tradicional. Se enfatiza la necesidad de adaptarse a la nueva era de la información y la importancia de asumir el control de las finanzas personales mediante el emprendimiento. A pesar de las dificultades, se argumenta que las recesiones pueden ser oportunidades para iniciar negocios exitosos.

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De La Línea de Pobreza Se Incrementa Con Rapidez. El Número de Personas Que Trabajan Después de Cumplir Los 65 Años También Va en Ascenso

El documento aborda la creciente crisis económica en Estados Unidos, destacando el aumento de la pobreza, el desempleo y la obsolescencia de la seguridad laboral tradicional. Se enfatiza la necesidad de adaptarse a la nueva era de la información y la importancia de asumir el control de las finanzas personales mediante el emprendimiento. A pesar de las dificultades, se argumenta que las recesiones pueden ser oportunidades para iniciar negocios exitosos.

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de la línea de pobreza se incrementa con rapidez.

El número de personas que trabajan después de


cumplir
los 65 años también va en ascenso.

En la década de los cincuenta, cuando General Motors era la empresa más


poderosa de los Estados Unidos, la prensa tomó una declaración del
presidente de GM y la convirtió en una frase publicitaria que duró décadas:
«Mientras GM avance, también lo hará el país». Pues bien, amigos, tal vez
ya no sea tan buena frase porque en 2009 GM cayó en bancarrota y, ese
mismo verano, el estado de California comenzó a pagar sus deudas con
pagarés en lugar de efectivo.
Justamente ahora está disminuyendo el porcentaje de estadounidenses
que son dueños de su propia casa. Los remates hipotecarios están a la alza,
y el número de familias de clase media a la baja. Las cuentas de ahorro, si
acaso existen, son cada vez más pobres, y el endeudamiento familiar es
cada vez mayor. El número de personas que viven oficialmente por debajo
de la línea de pobreza se incrementa con rapidez. El número de personas
que trabajan después de cumplir los 65 años también va en ascenso. La
cantidad de gente que quiebra se ha disparado hasta el cielo. Además,
muchos estadounidenses no tienen suficiente dinero para retirarse, pero ni
de broma.
¿Pudieron todas estas malas noticias atraer tu atención? Seguramente,
pero no estás solo. Los estadounidenses de todas partes ya dejaron de darle
vueltas al asunto y fingir demencia. ¡Genial! Ahora estás despierto y
consciente de lo que sucede. No es agradable, claro, así que analicémoslo
con cuidado para comprender qué significa y qué puedes hacer al respecto.

ES UN NUEVO SIGLO

Siendo niño, mis padres me enseñaron la misma fórmula del éxito que
seguramente te dieron a ti: ve a la escuela, estudia con ahínco y obtén
buenas calificaciones para que puedas conseguir un empleo seguro, bien
pagado y con prestaciones. Y entonces, tu empleo se hará cargo de ti.
Sin embargo, la anterior es una noción de la era industrial, y nosotros ya
no estamos en ella. Tu empleo no se hará cargo de ti. El gobierno tampoco
se hará cargo de ti. Nadie lo hará. Es un nuevo siglo y las reglas ya
cambiaron.
Mis padres creían en la seguridad de tener un empleo, en las pensiones
de las empresas, en Seguridad Social y en Medicare. Pero todas estas son
ideas desgastadas y obsoletas, remanentes de una época que ya se fue. En la
actualidad, la seguridad de tener empleo es solo una broma, y la mera
noción de tener un trabajo de por vida en una sola compañía —ideal que
con tanto orgullo defendió IBM en sus buenos tiempos—, es tan anacrónica
como una máquina de escribir.
Muchas personas creyeron que sus planes de retiro 401(k) estaban a
salvo porque los respaldaban acciones de blue-chip y fondos mutualistas,
así que, ¿qué podría salir mal? Pero luego resultó que todo salió mal. La
razón por la que estos conceptos, que alguna vez fueron como vacas
sagradas, ya no pueden seguir dando leche es porque ahora todos son
obsoletos: las pensiones, la seguridad de un empleo y la certeza de una
jubilación. Repito, son ideas perpetuadas de la era industrial, pero los siglos
han pasado, vivimos la era de la información y necesitamos acciones y
pensamientos congruentes con este tiempo.
Por suerte, la gente ya comenzó a escuchar y aprender. Es una lástima
que se necesite de sufrimiento y dificultades para entender las lecciones.
Pero bueno, al menos, ya estamos aprendiendo. Cada vez que atravesamos
por una crisis importante —como la caída de las puntocom, la crisis
económica post 9/11, el pánico financiero de 2008 o la recesión del 2009—,
más gente comprende que las antiguas redes de protección ya no podrán
sostenernos.
El mito corporativo terminó. Si pasaste años subiendo por la escalera de
una empresa, ¿alguna vez te detuviste a contemplar el panorama? ¿Cuál
panorama?, me preguntas. El trasero de la persona que está frente a ti. Eso
es lo que tienes al frente. Si quieres seguir viendo eso por el resto de tu
vida, entonces tal vez este libro no es para ti. Pero si estás harto de mirar el
trasero de alguien más, entonces continúa leyendo.

QUE NO TE VUELVAN A ENGAÑAR

En este preciso momento el desempleo continúa creciendo. Para cuando


termines de leer estas palabras, ¿quién sabe? La situación podría haber
cambiado. No te engañes, cuando el valor del empleo y los bienes raíces
vuelvan a girar y el crédito se afloje de nuevo, como inevitablemente
sucederá, no vuelvas a ceder ante la sensación de falsa seguridad que los
metió, a ti y al resto del mundo, en este desastre financiero desde el
principio.
En el verano de 2008 los precios de la gasolina subieron hasta cuatro
dólares por galón. Las ventas de camionetas se desplomaron como piedra y,
de repente, todo mundo andaba en un automóvil pequeño o híbrido. Pero
piensa en lo que sucedió después: para 2009 los precios ya habían bajado a
dos dólares y, ay, Dios mío, ¡la gente volvió a comprar camionetas!
¡¿Cómo?! ¿De verdad creemos que los precios van a permanecer así de
convenientes? ¿Que bajaron para siempre y que, por tanto, es bastante
lógico comprar autos que consumen gasolina a lo loco? ¿En serio podemos
ser tan ciegos? (Estoy tratando de ser amable, pero la palabra que usaría es
«estúpidos»).
Por desgracia la respuesta es: «Sí». No solo nos engañan una vez:
permitimos que lo hagan una tras otra. Desde niños, seguramente
escuchamos, leímos o nos contaron la fábula de «La hormiga y la cigarra»;
sin embargo, la mayoría se aferra a vivir con la visión de la cigarra.
No permitas que los encabezados te distraigan. Siempre hay algún
rumor idiota que trata de captar tu atención para que no te ocupes del serio
asunto de construir tu vida. Es solo ruido. Sin importar si se trata de
terrorismo, recesión o el escándalo electoral más reciente, en realidad no
tiene nada que ver con lo que necesitarías estar haciendo hoy para construir
tu futuro.
En la Gran Depresión mucha gente logró crear fortunas. Asimismo, en
los tiempos de los mayores auges, como el de los bienes raíces en la década
de los ochenta, millones y millones de personas se negaron a hacerse cargo
de su futuro —gente que ignoró todo lo que voy a compartir contigo en este
libro— y terminó teniendo fuertes dificultades económicas o en bancarrota.
Y, de hecho, la mayoría continúa en la misma situación.
Pero el problema no es la economía, sino tú.
¿Estás molesto por la corrupción del ámbito corporativo? ¿Estás
enojado con Wall Street y los grandes bancos por permitir que sucediera
esta crisis? ¿Con el gobierno por no hacer lo necesario, por hacer
demasiado o por equivocarse tanto y no hacer lo correcto? ¿Estás molesto
contigo mismo por no asumir el control desde antes?
La vida es difícil. Pero ¿qué piensas hacer al respecto? Quejarte y
despotricar no asegurará tu futuro. Tampoco te servirá culpar a Wall Street,
a los grandes banqueros, al Estados Unidos corporativo, ni al gobierno.
Si deseas un futuro sólido, necesitas crearlo. La única forma de que
asumas el control de tu futuro es haciéndote cargo de tu fuente de ingresos.
Necesitas tener tu propio negocio.
2

El hilo de plata

El 13 de julio de 2009 la revista Time presentó un reportaje en la página 2,


llamado «10 preguntas para Robert Kiyosaki». Una de las preguntas que me
hicieron fue: «¿Existe la posibilidad de crear compañías nuevas en medio
de esta turbulenta economía?».
«¡¿Bromeas?!», fue lo primero que pensé. Pero mi respuesta fue la
siguiente:

Este es el mejor momento. El verdadero empresario surge en los


malos tiempos. A los empresarios no les importa si el mercado sube
o baja. Los empresarios crean mejores productos y procesos, así
que, cada vez que alguien dice: «Oh, las oportunidades son menos
ahora», es porque se trata de un perdedor.

Ya escuchaste una enorme cantidad de malas noticias sobre la economía.


¿Estás listo para las buenas nuevas? Bien, pues las malas noticias son
también las buenas. Te diré lo mismo que a la revista Time: Una recesión es
el mejor momento para comenzar tu propio negocio. Cuando la economía
se desacelera, el espíritu empresarial se aviva como una estufa de leña bien
provista en una fría noche de invierno.

Pregunta: ¿Qué tienen en común los imperios de Microsoft y Disney


además de que ambos son exitosos negocios multimillonarios que se
han convertido en marcas reconocidas en todo el mundo?

Respuesta: Que ambos se iniciaron durante una recesión.

De hecho, más de la mitad de las empresas que conforman el promedio


industrial del Dow Jones empezaron a funcionar en una recesión.
¿Por qué? Es sencillo: en tiempos de incertidumbre económica, la gente
se vuelve creativa. Las personas salen de su zona de confort y toman la
iniciativa para lograr salir adelante. Es parte del antiguo y sano espíritu
empresarial estadounidense en su máxima expresión. Cuando la situación se
pone difícil, los más valientes sacan lo mejor de sí.
Para empezar, el mercado para nuevas oportunidades madura en los
tiempos de desafío económico. Hace cinco años, cuando el valor de los
bienes raíces se fue hasta el cielo y había crédito disponible por todos lados,
en realidad no había gente hambrienta. Todo mundo tenía la barriga llena,
se sentía seguro y solo estaba en busca de ingresos alternativos. A los
empleados no les preocupaba la estabilidad financiera de sus empleadores
ni si continuaría habiendo un cheque de nómina en su futuro.
Pero ahora que los recortes son a gran escala, y todo mundo está
preocupado por lo que vendrá, hay millones de personas reevaluando su
situación financiera con mucha seriedad, y que se dan cuenta de que si
quieren tener un futuro seguro en el que puedan confiar, necesitarán
elaborar y echar a andar el plan B. Hoy en día la gente está más ansiosa que
nunca por ganar algo extra de dinero y, debido a lo mismo, está más
receptiva y dispuesta a abrir su mente a nuevas posibilidades.
De hecho, la situación ya era así desde antes de la catástrofe económica.
El interés por controlar nuestro futuro económico comenzó a surgir en los
ochenta, y se exacerbó particularmente a principios del nuevo siglo. Esto es

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