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Informe Minero - Sharon.

El documento analiza los principios que rigen el uso y gestión de recursos hídricos en Perú, destacando la Ley N° 29338 como marco normativo fundamental. Se enfatiza la importancia del acceso al agua como un derecho humano y la necesidad de una gestión sostenible y equitativa, involucrando a la población y respetando las costumbres de comunidades nativas. Además, se promueve un modelo de gobernanza que equilibra la autoridad central con la participación local en la toma de decisiones sobre el agua.

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El documento analiza los principios que rigen el uso y gestión de recursos hídricos en Perú, destacando la Ley N° 29338 como marco normativo fundamental. Se enfatiza la importancia del acceso al agua como un derecho humano y la necesidad de una gestión sostenible y equitativa, involucrando a la población y respetando las costumbres de comunidades nativas. Además, se promueve un modelo de gobernanza que equilibra la autoridad central con la participación local en la toma de decisiones sobre el agua.

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FACULTAD DE DERECHO Y HUMANIDADES

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

Título del Trabajo de Investigación


Principios que Rigen en el Uso y Gestión de Recursos Hídricos

AUTOR(ES):
Vereau Paredes, Sharon Daiana ([Link]/0000-0003-2876-7054)

ASESOR:

Dr. Diego Saúl Graus Veloz

LINEA DE INVESTIGACION
Derecho público y privado

LINEA DE RESPONSABILIDAD SOCIAL UNIVERSITARIA


Fortalecimiento de la democracia, liderazgo y ciudadanía

CHIMBOTE — PERÚ
2025
INDICE
I. INTRODUCCION............................................................................................................ 1

II. DESARROLLO ............................................................................................................... 3

2.1. LEY DE RECURSOS HIDRICOS – LEY 29338 ................................................... 3

2.2. PRINCIPIOS QUE RIGEN EN EL USO Y GESTION DE RECURSOS


HIDRICOS……………………………………………………………………………………..3

2.2.1 Principio de prioridad en el acceso al agua ...................................................... 3

2.2.2. Principio de participación de la población y cultura del agua ....................... 4

2.2.3. Principio de Seguridad Jurídica .................................................................... 4

2.2.4. Principio de respeto de los usos del agua por las comunidades campesinas
y comunidades nativas................................................................................................... 5

2.2.5. Principio de descentralización de la gestión pública del agua y de autoridad


única……………………………………………………………………………………………5

2.2.6. Principio de gestión integrada participativa por cuenca hidrográfica ........... 6

III. CONCLUSIONES ...................................................................................................... 8

IV. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.......................................................................... 9


I. INTRODUCCION
El agua, es un elemento indispensable para la vida en el planeta, constituye un
recurso natural esencial, renovable y estratégico para el desarrollo sostenible de
las sociedades. Precisamente, la ONU señala que el agua está en el epicentro del
desarrollo sostenible y es fundamental para el desarrollo socioeconómico, la
energía, la producción de alimentos, los ecosistemas y para la supervivencia de los
seres humanos.
Asimismo, en dicho contexto, el reconocimiento del derecho humano al agua y su
gestión responsable están respaldados por la legislación nacional e internacional,
que establecen principios y procedimientos para garantizar su acceso,
disponibilidad, calidad y sostenibilidad en beneficio de las generaciones presentes
y futuras. En adición, Diaz (2012) señala, que el ordenamiento jurídico peruano ha
reconocido el derecho al agua potable como un derecho fundamental, al considerar
que el agua es el principal recurso natural por ser imprescindible para la vida y la
salud. (p. 01)
Ahora bien, el aprovechamiento de los recursos hídricos en el Perú se encuentra
regulado por la Ley N° 29338, Ley de Recursos Hídricos, y su respectivo
Reglamento, los cuales constituyen el marco normativo que rige el uso, gestión y
conservación del agua en todas sus formas. Asimismo, Soto (2010) refiere que el
agua al ser un bien de dominio público, su administración solo puede ser otorgada
y ejercida en armonía con el bien común, la protección ambiental y el interés de la
nación. Es por ello, que la referida norma ha incluido una serie de principios que
rigen el uso y gestión de los recursos hídricos, orientados a garantizar su
sostenibilidad, equidad y eficiencia en beneficio de toda la población. (p. 5)
Además, esta normativa reconoce que, si bien los particulares pueden acceder al
recurso hídrico mediante un procedimiento administrativo que les otorgue un
derecho de uso, dicho acceso debe garantizar la sostenibilidad y equidad en la
distribución del agua, de conformidad con su disponibilidad y relevancia ambiental,
social y económica. En este contexto, se establecen una serie de principios que
orientan la actuación de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) como ente rector del
Sistema Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos. Estos principios, como el
de valoración del agua y gestión integrada, prioridad en el acceso al agua,
seguridad jurídica, sostenibilidad y eficiencia, no solo cumplen un rol normativo,

1
sino que funcionan como directrices fundamentales para armonizar el derecho
individual al acceso con la necesidad de preservar un recurso vital y limitado.
Así, la implementación de estos principios permite que el otorgamiento de derechos
de uso de agua se lleve a cabo en condiciones de transparencia, legalidad y
responsabilidad ambiental, garantizando tanto la conservación del recurso como su
aprovechamiento racional en beneficio de las generaciones presentes y futuras. De
esta manera, se concreta el propósito del Sistema Nacional de Gestión de los
Recursos Hídricos (SNGRH) de articular las acciones del Estado hacia una gestión
integrada y sostenible del agua en el país.
Siendo así, el presente informe tiene como objetivo analizar estos principios que
rigen el uso y gestión de los recursos hídricos, evaluando su relevancia dentro del
marco normativo vigente y su aplicación concreta en los procedimientos de
otorgamiento de derechos de uso de agua, con el fin de contribuir a una
comprensión integral del modelo de gestión hídrica que promueve el Estado
peruano.

2
II. DESARROLLO
2.1. LEY DE RECURSOS HIDRICOS – LEY 29338
La Ley de Recursos Hídricos – Ley N.º 29338, se promulgo en marzo del 2009,
marcando un hito en la normativa hídrica del país, al reemplazarse después de
cuatro décadas la antigua Ley General de Aguas de 1969.
Ahora bien, dicha Ley regula diversos aspectos como los usos permitidos del
recurso hídrico, los derechos y licencias de uso, la planificación y protección de
fuentes, la infraestructura hidráulica, el régimen económico del agua, entre
otros. Asimismo, es importante destacar que toda la aplicación de esta
normativa se rige por un conjunto de principios que orientan la gestión del agua
en el Perú. Estos principios, como la valoración del agua, la sostenibilidad, la
eficiencia, la gestión por cuenca, la seguridad jurídica, la participación
ciudadana, buscan garantizar que el uso del recurso hídrico sea equitativo,
racional y respetuoso del ambiente, en beneficio tanto de las generaciones
presentes como futuras.
2.2. PRINCIPIOS QUE RIGEN EN EL USO Y GESTION DE RECURSOS
HIDRICOS
2.2.1 Principio de prioridad en el acceso al agua
El acceso al agua para la satisfacción de las necesidades primarias de la
persona humana es prioritario por ser un derecho fundamental sobre
cualquier uso, inclusive en épocas de escasez.
Dicho principio establece que el agua debe destinarse en primer lugar a
cubrir las necesidades básicas de las personas, como la preparación de
alimentos, el consumo directo y el aseo personal. Este es el llamado uso
primario, que representa el núcleo del derecho al agua, que es esencial
para garantizar el derecho a la vida y la salud de las personas. De manera,
que dicho derecho impone en los estados los deberes de respetar,
protegerlo y garantizar su accesibilidad para toda la población. El deber
de respeto supone que los estados aseguren que las actividades de sus
instituciones, agencias y representantes no interfieran con el acceso de
las personas al agua. Ya que, se reconoce que el acceso al agua, es un
derecho social fundamental que debe ser garantizado por el Estado.
Ahora bien, dicha ley regula un orden de prioridad: uso primario, uso

3
poblacional y finalmente el uso productivo, el cual está destinado a
actividades económicas como la agricultura, pesca, energía, industria,
minería, turismo, entre otras. En síntesis, este principio asegura que el
agua primero se use para vivir, luego para abastecer colectivamente, y
después, para actividades económicas.
2.2.2. Principio de participación de la población y cultura del agua
El Estado crea mecanismos para la participación de los usuarios y de la
población organizada en la toma de decisiones que afectan el agua en
cuanto a calidad, cantidad, oportunidad u otro atributo del recurso.
Fomenta el fortalecimiento institucional y el desarrollo técnico de las
organizaciones de usuarios de agua. Promueve programas de educación,
difusión y sensibilización, mediante las autoridades del sistema educativo
y la sociedad civil, sobre la importancia del agua para la humanidad y los
sistemas ecológicos, generando conciencia y actitudes que propicien su
buen uso y valoración.
Este principio hace referencia a la valoración del agua y la participación
de la población en su gestión. Ello, implica fomentar en la población una
conciencia sobre el valor del agua, la necesidad de usarla de manera
responsable y sostenible, y la importancia de participar en su gestión, lo
que se logra a través de la educación, la sensibilización y la promoción de
prácticas que respeten la importancia del agua para la vida. Es así que, el
Estado, a través de entidades como la Autoridad Nacional del Agua (ANA),
no actúa de forma aislada, sino que crea y promueve espacios de diálogo
y coordinación entre diversos actores sociales, económicos y
ambientales. Esta organización evidencia cómo se implementan
mecanismos que permiten la participación activa tanto de los usuarios
directos del agua (como agricultores, empresas de servicios, comisiones
de usuarios) como de la población organizada (ONGs, comunidades,
gobiernos locales, entre otros).
2.2.3. Principio de Seguridad Jurídica
El Estado consagra un régimen de derechos para el uso del agua.
Promueve y vela por el respeto de las condiciones que otorgan seguridad
jurídica a la inversión relacionada con su uso, sea pública o privada o en

4
coparticipación.
Se establecen las condiciones bajo las cuales las personas, las empresas
o el mismo Estado pueden utilizar este recurso. Precisamente, el Estado
tiene la responsabilidad de promover y asegurarse de que se respeten las
condiciones que dan seguridad legal a quienes invierten dinero en
proyectos relacionados con el uso del agua. Ya sea que esta inversión
provenga del gobierno, de empresas privadas o de una combinación de
ambos el Estado debe garantizar que las reglas se apliquen en la realidad
y sean eficientes.
2.2.4. Principio de respeto de los usos del agua por las comunidades
campesinas y comunidades nativas
El Estado respeta los usos y costumbres de las comunidades campesinas
y comunidades nativas, así como su derecho de utilizar las aguas que
discurren por sus tierras, en tanto no se oponga a la Ley. Promueve el
conocimiento y tecnología ancestral del agua.
Reconoce que estas comunidades tienen una relación ancestral, práctica
y cultural con el agua, y por tanto, el Estado debe garantizar el respeto de
sus usos y costumbres en relación con este recurso, siempre que no
vayan en contra de lo que dice las leyes.
Asimismo, el artículo 64 de dicha ley, refuerza esta idea, señalando que
el Estado reconoce y respeta el derecho de estas comunidades a utilizar
las aguas que se encuentran en sus territorios o que fluyen a través de
ellos. Esto incluye también el derecho sobre las cuencas de donde nacen
estas aguas. Aunado a ello, este derecho de uso abarca diferentes
propósitos, como actividades económicas (agricultura, ganadería, etc.),
transporte (en ríos navegables), la supervivencia básica de la comunidad
(agua para consumo, higiene) y sus prácticas culturales y espirituales
ligadas al agua.
2.2.5. Principio de descentralización de la gestión pública del agua y de
autoridad única
Para una efectiva gestión pública del agua, la conducción del Sistema
Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos es de responsabilidad de
una autoridad única y desconcentrada. La gestión pública del agua

5
comprende también la de sus bienes asociados, naturales o artificiales.
Este principio establece que para que la gestión del agua por parte del
gobierno sea realmente efectiva, debe haber una única autoridad
responsable de dirigir todo el sistema nacional de gestión de los recursos
hídricos. Además, esta autoridad debe ser desconcentrada, lo que
significa que, aunque una entidad central, dirige y supervisa la gestión,
esta tiene oficinas o representaciones en diferentes regiones o zonas del
país que pueden tomar decisiones o ejecutar funciones específicas. En
este caso, dicha autoridad es la Autoridad Nacional de Ambiente (ANA).
Además, este principio señala que la gestión pública del agua no se limita
solo al agua en sí misma, sino que también abarca los bienes que están
relacionados con ella, ya sean naturales (como los ríos, lagos, humedales)
o artificiales (como represas, canales, plantas de tratamiento).
2.2.6. Principio de gestión integrada participativa por cuenca hidrográfica
El uso del agua debe ser óptimo y equitativo, basado en su valor social,
económico y ambiental, y su gestión debe ser integrada por cuenca
hidrográfica y con participación activa de la población organizada. El agua
constituye parte de los ecosistemas y es renovable a través de los
procesos del ciclo hidrológico.
Este principio establece que el agua debe utilizarse de la mejor manera
posible y de forma justa para todos, considerando su importancia para la
sociedad, la economía y el medio ambiente. Esto significa que al decidir
cómo se usa el agua, se deben tener en cuenta las necesidades de las
personas, el desarrollo económico y la salud de los ecosistemas
acuáticos.
Además, la gestión del agua debe realizarse de manera integrada,
tomando como unidad de planificación y gestión la cuenca hidrográfica.
Una cuenca es todo el territorio cuyas aguas fluyen hacia un mismo río,
lago o mar. Gestionar el agua por cuencas permite considerar las
interconexiones entre las diferentes partes del sistema hídrico y coordinar
las acciones de los distintos usuarios y actores dentro de ese territorio.
Dicho principio, subraya dos características esenciales del agua:
• Forma parte integral de los ecosistemas: El agua no es un recurso

6
aislado, sino que forma parte esencial de los ecosistemas naturales:
ríos, lagos, humedales, glaciares, bosques, entre otros. En estos
ecosistemas, el agua cumple funciones vitales como sustentar la
biodiversidad, regular el clima y permitir la vida vegetal y animal.
• Es un recurso renovable a través de los procesos naturales del
ciclo hidrológico: Se repone naturalmente, gracias al ciclo
hidrológico, aunque esta renovación tiene límites y puede verse
afectada por la contaminación y el cambio climático, por lo que su
gestión sostenible es crucial.

7
III. CONCLUSIONES
La Ley de Recursos Hídricos – Ley N.º 29338 establece un marco normativo
moderno que garantiza el acceso, uso y gestión sostenible del agua,
reconociéndola como un recurso vital y de interés público, cuyo uso debe
priorizarse en función del bienestar humano y ambiental.

Los principios reconocen que el agua es mucho más que un simple recurso
económico, concibiéndola como un bien común fundamental para la vida y la
dignidad humana (prioridad del acceso), con un profundo valor social (satisfacción
de necesidades), económico (base para actividades productivas) y (componente
crucial de los ecosistemas). Su gestión debe equilibrar estas múltiples dimensiones.

Se promueve un modelo de gobernanza del agua que va más allá de la gestión


puramente estatal. Se enfatiza la necesidad de involucrar activamente a los
usuarios, las comunidades organizadas (participación y cultura del agua) y, en
particular, a las comunidades campesinas y nativas (respeto de usos ancestrales)
en la toma de decisiones. La estructura de autoridad única pero descentralizada
busca equilibrar la coherencia nacional con la adaptación a las realidades locales.

8
IV. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Diaz, O. (2012). El derecho humano al agua potable en la jurisprudencia del


Tribunal constitucional. Revista de Derecho. 13, 1-14.
[Link]

Soto, M. (2010). ¿Agua Sí, Mina No?: La Guerra por el Acceso y


Aprovechamiento del Recurso Hídrico en el Sur del País. Derecho y
Sociedad. 62-79. [Link]

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