Universidad Mariano Gálvez de Guatemala
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales
Dra. Tania Aracely Joaquín Castillo
Medicina Forense
Caso médico legal
Lesly Fernanda Flores Sagastume
050-12-8932
Sección: “B”
Análisis Médico Legal del Caso
Gabriel Fernández (EE.UU.)
Antecedentes del Caso Gabriel Fernández
Gabriel Fernández fue un niño de ocho años que murió el 24 de mayo de 2013 en California,
tras sufrir abuso físico y psicológico extremo por parte de su madre, Pearl Fernández, y su
pareja, Isauro Aguirre. Desde muy pequeño, Gabriel vivió en un entorno familiar inestable.
Fue criado por sus abuelos hasta que su madre reclamó su custodia en 2012. A partir de
entonces, comenzó un patrón de tortura constante: golpes con objetos, quemaduras,
encierros, privación de comida, y obligarlo a ingerir sustancias insalubres. Estas agresiones
fueron denunciadas por su maestra y familiares en múltiples ocasiones, pero las instituciones
encargadas principalmente el Departamento de Servicios para Niños y Familias (DCFS) no
actuaron de forma efectiva.
El 22 de mayo de 2013, Gabriel fue llevado inconsciente al hospital con heridas severas en
todo el cuerpo y muerte cerebral. Falleció dos días después. La autopsia reveló múltiples
fracturas, traumatismos y signos de abuso prolongado. Este caso generó indignación pública
y cuestionamientos hacia el sistema de protección infantil por su negligencia. También puso
en evidencia prejuicios sociales, ya que Aguirre justificó parte del abuso por sospechas sobre
la orientación sexual del niño. Su historia fue documentada en la serie de Netflix “The Trials
of Gabriel Fernández”, que muestra los errores del sistema y la brutalidad del crimen.
Avances de la Investigación
Tras el fallecimiento de Gabriel Fernández el 24 de mayo de 2013, las autoridades de
California iniciaron una investigación criminal que rápidamente reveló un patrón sistemático
de tortura y negligencia institucional.
• Gabriel había sido golpeado rutinariamente con un bate de béisbol, obligado a comer
arena para gato y sus propias heces, y se le negaba comida o asistencia médica.
• Profesionales del colegio y familiares habían reportado señales de maltrato en al
menos 6 ocasiones, sin recibir respuesta adecuada por parte del DCFS.
• Los médicos del hospital informaron de inmediato a la policía sobre el estado del
cuerpo de Gabriel, que presentaba múltiples lesiones visibles: contusiones,
quemaduras, dientes arrancados, fracturas en el cráneo y costillas, y evidencia
de abuso sexual.
• La autopsia concluyó que la causa de muerte fue un traumatismo craneal severo,
compatible con abuso físico prolongado.
• La policía arrestó a Pearl Fernández y a su pareja Isauro Aguirre el mismo día.
• Durante los interrogatorios, Aguirre admitió haber golpeado a Gabriel repetidamente,
mientras que Pearl mostró una actitud indiferente frente a la situación. Ambos fueron
acusados de asesinato en primer grado con circunstancias especiales de tortura,
lo cual los hacía elegibles para la pena de muerte.
Conclusión del Caso Judicial
• Isauro Aguirre fue condenado a pena de muerte en 2018 tras un juicio que lo
encontró culpable de asesinato en primer grado con circunstancias especiales
de tortura.
• Pearl Fernández se declaró culpable de asesinato y fue condenada a cadena
perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
• Cuatro trabajadores sociales del DCFS enfrentaron cargos por negligencia,
pero finalmente se desestimaron, aunque sus empleos fueron terminados.
Probables Delitos
Según el código penal de California
• Homicidio agravado por tortura: Según el Código Penal de California (sección
187), el asesinato con crueldad o con intención de tortura es agravado.
• Tortura: Bajo el artículo 206 del mismo código, cualquier acto que cause dolor
severo intencional puede ser juzgado como tortura.
• Negligencia institucional: Aunque no resultó en condena penal para los trabajadores
sociales, se demostró una violación a los deberes éticos y administrativos.
Según el código penal de Guatemala
• Homicidio con Circunstancias Agravantes (Artículo 123 y 124 del Código Penal)
Artículo 123: Comete homicidio quien diere muerte a una persona. Pena: 15 a 40
años de prisión.
• Artículo 124: Si el homicidio se comete con alevosía, premeditación, ensañamiento
o por medio de actos crueles, la pena se agrava.
En el caso de Gabriel, hubo tortura prolongada, sevicia y ensañamiento, por lo que encajaría
como homicidio agravado.
• Tortura (Ley contra la Tortura, Decreto 47-2007) La tortura está tipificada
como delito autónomo en Guatemala. Se considera tortura todo acto en que se
inflija dolor físico o psíquico con intención de castigar, intimidar o discriminar. Pena:
25 a 30 años de prisión.
En este caso, los agresores sometieron al niño a golpes, quemaduras, hambre, encierro y
humillaciones, constituyendo tortura sistemática.
• Maltrato contra menores (Artículo 186 del Código Penal y Ley de Protección
Integral de la Niñez y Adolescencia - PINA). Quien ejerza violencia física,
psicológica o negligencia grave contra un menor incurre en delito de maltrato. Pena:
1 a 3 años de prisión, aumentada si hay lesiones graves o muerte.
Gabriel fue víctima de maltrato continuo y grave, agravado por el resultado de muerte.
• Omisión de denuncia (Artículo 457 del Código Penal). Funcionarios públicos o
particulares que, teniendo conocimiento de un delito, no lo denuncian, cometen
omisión de denuncia. Pena: de multa.
Funcionarios del sistema de protección infantil habrían incurrido en este delito al no
actuar ante las señales de maltrato.
• Discriminación (Artículo 202 bis del Código Penal) La discriminación por
orientación sexual real o percibida es delito. Pena: 1 a 3 años de prisión y multa.
Según testimonios, parte del castigo a Gabriel fue motivado por la percepción de que era
homosexual, lo cual podría configurar este delito.
Conclusión legal
Desde la perspectiva del derecho penal guatemalteco, los actos cometidos en el caso de
Gabriel Fernández serían sancionables por:
• Homicidio agravado
• Tortura
• contra menores
• Omisión de denuncia (para los funcionarios)
• Discriminación por orientación sexual
Estos delitos, en su conjunto, reflejan una violación extrema de los derechos humanos del
niño y ameritarían penas de más de 50 años de prisión bajo la legislación guatemalteca.
Conclusión personal
El caso Gabriel Fernández representa una falla sistémica tanto en el ámbito familiar como
institucional. La evidencia era clara y abundante, pero las acciones preventivas nunca se
llevaron a cabo. La investigación, aunque efectiva en condenar a los agresores, expone una
deficiencia crítica en los mecanismos de protección infantil. El enfoque del juicio fue justo
y proporcional, pero queda una sensación amarga debido a que las instituciones responsables
no fueron penalizadas judicialmente, lo que permite que esta clase de negligencias persistan.
Este caso demuestra la importancia de la actuación temprana de médicos, psicólogos,
maestros y trabajadores sociales como parte de la red médico-legal, que debe proteger a los
menores en riesgo.