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Lesiones Penal Especial

El documento aborda el concepto de lesiones en el contexto del derecho penal argentino, definiendo las lesiones como daños a la integridad física o psíquica de una persona. Se clasifican en leves, graves y gravísimas, según el Código Penal, y se analizan los requisitos para su tipificación, así como la importancia de la permanencia y debilitación en la salud de la víctima. Además, se discute la posibilidad de tentativa en lesiones y el tipo subjetivo del dolo involucrado en estos delitos.

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Lesiones Penal Especial

El documento aborda el concepto de lesiones en el contexto del derecho penal argentino, definiendo las lesiones como daños a la integridad física o psíquica de una persona. Se clasifican en leves, graves y gravísimas, según el Código Penal, y se analizan los requisitos para su tipificación, así como la importancia de la permanencia y debilitación en la salud de la víctima. Además, se discute la posibilidad de tentativa en lesiones y el tipo subjetivo del dolo involucrado en estos delitos.

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LESIONES:

Hablamos en la primera clase sobre el bien jurídico protegido


vida, y decíamos que dicha protección se extendía a la integridad física y
psíquica del hombre en todas sus manifestaciones: su vida, su estructura
corporal, la plenitud de su equilibrio fisiológico y del desarrollo de sus
actividades mentales.
Hasta aquí hemos visto delitos que atentan contra la extinción
de la vida, a continuación, veremos estos otros cuya afectación resulta ser la
integridad física o psíquica de una persona.
Digamos que lesionar es causar un daño en el cuerpo y la salud
de una persona. Se altera de esta manera la estructura física o se menoscaba
el funcionamiento del organismo del sujeto pasivo.
Lesión es el resultado de una violencia externa que comporta un
daño anatómico o fisiológico, es decir, una alteración en la integridad anatómica,
o un perturbación en la regulación del equilibrio funcional

El Código Penal Argentino distingue tres tipos de lesiones: las


lesiones leves, las graves y las gravísimas.
Veremos qué dicen los artículos 89,90 y 91 del Código Penal

ARTICULO 89. - Se impondrá prisión de un mes a un


año, al que causare a otro, en el cuerpo o en la salud, un daño que no
esté previsto en otra disposición de este código.

ARTICULO 90. - Se impondrá reclusión o prisión de uno


a seis años, si la lesión produjere una debilitación permanente de la
salud, de un sentido, de un órgano, de un miembro o una dificultad
permanente de la palabra o si hubiere puesto en peligro la vida del
ofendido, le hubiere inutilizado para el trabajo por más de un mes o le
hubiere causado una deformación permanente del rostro.
ARTICULO 91. - Se impondrá reclusión o prisión de tres
a diez años, si la lesión produjere una enfermedad mental o corporal,
cierta o probablemente incurable, la inutilidad permanente para el
trabajo, la pérdida de un sentido, de un órgano, de un miembro, del uso
de un órgano o miembro, de la palabra o de la capacidad de engendrar
o concebir.

A-LESIÓNES LEVES:

Una lesión leve es toda aquella que no sea grave o


gravísima, según las particularidades exigidas en cada caso por el
respectivo tipo penal. Se produce cuando se infringe a otro un daño en
el cuerpo o en la salud.

Daño en la salud configura una alteración en la estructura


interna o externa del sujeto pasivo, se produce una modificación no en
la estructura orgánica del ser humano sino en equilibrio funcional del
organismo. La salud en término de la Organización Mundial de la Salud
consiste en el completo estado de bienestar físico, mental y social y no
solamente la ausencia de enfermedad o dolencia.

Así no deberá tenerse en cuenta solamente que aquellas


personas que gocen de salud íntegra y completa puedan ser
únicamente los sujetos pasivos de este delito. En tal sentido alguien
que padece de una enfermedad o alguien que carece de tal equilibrio
por ora causal pueden también ser víctimas de este delito.

El dolor como la efusión de sangre no son necesarios


para dar por existente una lesión. No representan elementos
constitutivos del delito, siempre que no importen una alteración en la
integridad anatómica o una perturbación del equilibrio funcional. Puede
ocasionarse un daño en el cuerpo o en la salud de alguien no tiene
sensibilidad en esa parte del cuerpo y aún cuando el sujeto pasivo no
sienta dolor, el hecho será configurativo delito de lesiones. Se ha dicho
en tal sentido que como el daño en el cuerpo es cualquier cambio en la
estructura interna o externa de sujeto pasivo no se requiere de herida o
efusión de sangre.

Paralelamente tampoco es necesario que haya existido


dolor en el sujeto pasivo, pues el daño no se caracteriza por el dolor
sino por las modificaciones que se han producido en el ataque en la
integridad física, con lo que podemos afirmar que puede existir lesión
en la medida que haya habido transformación de la estructura orgánica
del afectado aunque éste no haya experimentado dolor o sensación
desagradable alguna.

Límite mínimo para calificar el hecho como lesión:


Entendemos que tiene que tiene que existir una solución de
continuidad anatómica. La erosión (desgaste producido en la superficie
de un cuerpo por el roce o frotamiento de otro)., por ejemplo, se
manifiesta por una alteración de la continuidad epidérmica. En cambio,
una cachetada que produce un enrojecimiento de la piel no puede ser
calificada como lesión pues no importa una solución de continuidad
anatómica. Coincidente con lo antes expuesto se ha declarado que
para que un hecho sea configurativo del delito es necesario que el
mismo deje una secuela de cierta duración en el organismo de la
víctima, por lo que se deduce que el hecho de pegar una bofetada no
constituye lesión.

El límite mínimo de daño entonces estará dado por todo


tipo de perturbación del equilibrio orgánico que no importe un
debilitamiento permanente de la misma, ni exprese un proceso
patológico: la causación de fiebre o vómitos que no revelen un
debilitamiento en la salud serían ejemplos de límite mínimo de un daño
en la salud.

Por ello las lesiones lesiones levísimas o ínfimas son


típicas del artículo 89 código penal por cuanto la ley sólo exige la una
causación de daño en el cuerpo en la salud sin referencia en la medida
o entidad del mismo. Ahora bien, es necesario que ese mínimo daño
alcance una entidad compatible con el objeto de tutela judicial.

Como venimos viendo en esta materia, debemos recurrir


siempre a los principios constitucionales que conocemos para la
interpretación correcta de cualquier norma infra constitucional como lo
es el derecho penal. Así es que bien puede recurrirse al principio de
razonabilidad para encontrar la relación necesaria entre la afectación
del bien jurídico y la pena a imponer, no siendo suficiente la mera
invocación del dolor si no se ha demostrado cierta perdurabilidad en la
modificación externa o interna del complejo fisiológico que se dice
afectado.

Se exige también la existencia de una situación funcional


de cierta duración ya que la simple percepción desagradable no basta
para menoscabar la salud como estado de equilibrio funcional
orgánico.

Ese límite mínimo puede estar dado por el enrojecimiento


de la piel hola hinchazón edema constituye la mínima presión de la
construcción un daño levísimo en el cuerpo que aloja el hecho en el
tipo penal del artículo 89, que no fija la extensión del daño pues basta
que éste se produzca y que sea o pueda ser apreciado como tal.
De tal modo un daño, por insignificante que sea, implica
un atentado a la persona material por lo que resulta viable la
tipificación del delito de lesiones.

Consumación y tentativa: La lesión es un delito de


resultado y se consuma cuando se produce efectivamente el daño en
el cuerpo o en la salud de la víctima. Se planea el problema de
relacionado con la admisibilidad o no de la tentativa en las lesiones.
Soler entiende que existe la tentativa en lesiones expresando que es
posible que con medios específicamente enderezados a causar
determinada lesión se inicie la ejecución de un hecho que deba ser
calificado de lesiones cómo sería roscar una sustancia corrosiva en la
cara o disponerse a sacarle el ojo a una la víctima. Pero, dice Alejandro
Tazza, que los ejemplos de Soler son constituidos constitutivos de la
conducta descrita en el artículo 104 del Código Penal (veremos más
adelante abuso de armas y agresión con armas, especialmente el tema
relacionado con el dolo de esa figura) pues no puede dudarse que la
sustancia corrosiva es un arma Igualmente aquel que qué se dispone a
sacar el ojo a la víctima lo hará provisto de cualquier tipo de arma
punzante.

Sabemos que el delito de lesiones tiene característica de


ser material, o sea requiere de un resultado representado
precisamente por el daño que se causa. Desde ese punto de vista
parecería que no es óbice admitir la tentativa. Pero la gran dificultad
reside en determinar cuándo una lesión se encuentra en grado de
conato o tentativa dado la especial modalidad del elemento subjetivo.

El delito de lesiones presume un dolo indeterminado que


está dirigido a agraviar a otro acompañado de la previsión de poder
lesionar un derecho más importante y producir un daño mayor, pero sin
la voluntad positiva ofender también este derecho ulterior.

Acá seremos más explicativos: el que acomete a un


tercero con el fin de lesionarlo comenzando los actos ejecutivos genera
un problema que reside en determinar cuál es el tipo de lesión que
quería ocasionar. Por ejemplo si el autor arroja una piedra contra otra
persona pero yerra por la mala puntería no sabemos con cuál era su
propósito. Lo mismo que si una persona lanza una trompada contra un
tercero y éste esquiva el golpe, nadie puede negar que está dirigido
(en principio) con el fin de cometer el delito de lesiones, pero no puede
saberse “ex ante” cual de todas las lesiones hubiera causado.

En consecuencia podríamos afirmar que delito de


tentativa de lesiones leves no sería posible y la única alternativa de
admisión de tentativa de esta clase de hechos estaría dada cuando el
sujeto activo actúa con dolo directo en las lesiones graves o gravísimas
(que veremos a continuación) y no puede consumar su pretensión por
causas ajenas a su voluntad.

Tipo subjetivo: El contenido subjetivo del dolo de


lesiones tiene un anverso y un reverso. El primero es el propósito
indeterminado de dañar (“animus nocendi”), pero así mismo tiene que
existir ausencia del propósito de causar la muerte (“animus necandi”),
pues en caso contrario estaremos frente una tentativa homicidio.

Al respecto la definición de Carrara sobre lesiones es por


lo demás elocuentes puede destaca la necesidad de que no exista el
animus necandi. C Y dice que Cualquier acto que ocasiona en el
cuerpo de otro algún daño o dolor físico o alguna perturbación en la
mente con tal que al ejecutarlo no haya intención de causar la muerte
ni resultado letal sería una lesión.

Descartada aquella intencionalidad homicida, el delito se


se conforma tanto en el dolo directo como con dolo eventual.

Pueden presentarse algunas dificultades a la hora de


establecer la correcta tipicidad cuando la subjetividad del autor se
encuentra dirigida en forma específica a causar lesiones graves o
gravísimas y sin embargo se produce un resultado leve (se producen
lesiones leves). En este caso cierta doctrina opina que en estos casos
debería analizarse el tipo dentro de las lesiones graves o gravísimas
en grado de tentativa.

Pero como estamos en presencia de delitos de resultado


deberá analizarse junto con la subjetividad del autor, el medio que ha
empleado en el hecho, ya que si éste era totalmente idóneo para
causar la lesión pretendida, el hecho debería desplazarse solamente al
tipo penal que contemple el resultado producido, o sea, el delito de
lesiones leves consumadas.

Subsidiaridad: Vimos que en el artículo 89 “in fine“ dice :


”… un daño que no esté previsto en otra disposición de este código.
Se trata de un supuesto de subsidiaridad tácita.
Cuando dice al que causa un daño que no esté previsto en otra disposición
de este código significa entonces que el artículo 89 retrocede frente a los
artículos 90 ,91, 94 y 94 bis del Código Penal e igualmente ante lesiones
leves como resultado de otro delito.
Hay que tener en cuenta que en muchos otros delitos tipificados por nuestro
Código Penal se exige cierta violencia o implícitamente se encuentra compren-
dida alguna de actividad directiva sobre sujeto pasivo.
A modo de ejemplo el delito de robo se puede cometer ejerciendo
violencia sobre el sujeto pasivo y lo mismo sucede en algunas hipótesis de la
violación, por lo tanto si ilícito prevé implícitamente o expresamente esa modalidad
especialmente para su comisión, entendemos que las lesiones leves que puedan
producirse con tal motivo son parte del tipo básico constitutivo, por ejemplo robo o
violación, excepto que causaren lesiones de otra índole, en dónde entonces entran
en juego los principios del concurso delictivo según las características propias de ca-
da hecho.

B- LESIONES GRAVES:

Es muy importante aclarar antes de entrar al estudio de


las lesiones graves y gravísimas que hay dos criterios que presiden las
lesiones descriptas en los artículos 90 y 91 en este Código. Estos son
la debilitación y la pérdida. La debilitación importa una modificación
peyorativa en el cuerpo en la salud, o sea, en la integridad anatómica o
en la regulación del equilibrio funcional, con una duración permanente
no perpetua. La pérdida equivale a La abolición de una determinada
función (caminar, hablar, concebir, trabajar, etc.)

En tal sentido se ha sostenido que para evaluar el grado


de las lesiones debe tenerse en consideración que el debilitamiento
alude a una disminución funcional sin que ella desaparezca; se mide
con relación al modo como se cumpliera la función antes. La
permanencia alude a la persistencia de resultado por tiempo
prolongado y se plantea como la probabilidad estimada (diagnóstico)
de que la evolución natural o los procedimientos científicos ordinarios
no puede eliminar la deficiencia constitutiva de un daño
reconstituyendo la estructura corporal o devolviendo la función a su
anterior eficacia. Subsiste la lesión aun cuando la eficacia anterior
puede devolverse por elementos sustitutivos artificiales (prótesis) o
reconstruir la estructura corporal por medio de otros elementos o de
procedimientos quirúrgicos especiales (cirugía estética, trasplante de
órganos). La debilitación significa una disminución de ciertas funciones
vitales para el ser humano como la salud, sentido, órgano, miembro o
palabra. La función no debe perderse sino que se conserva pero
debilitada. Supone la permanencia de la función pero disminuida en su
capacidad de acción o de resistencia anterior al hecho la disminución.
La disminución debe ser de grado tal que el nuevo estado funcional
cumpla deficientemente la tarea antes desarrollada.

Por lo tanto, es evidente que cuando el legislador ha


querido calificar más gravemente las consecuencias de lesiones lo ha
sido por los resultados que las mismas se desprenden para la salud de
la víctima una distinta tipificación según la gravedad e intensidad del
daño en el cuerpo como la salud de la persona agredida.

Debilitación permanente de la salud: Ha de advertirse


que en el artículo 91 (lesiones gravisimas) se prevé el supuesto
de que la lesión causa una enfermedad mental o corporal
incurable.

Indudablemente la debilitación no es enfermedad Esta


última supone un proceso patológico morboso en evolución
susceptible de modificaciones y aún de desaparecer. La
insanidad incurable que reza el artículo 91 del Código Penal
debe deducirse del pronóstico que el perito médico esté en
condiciones de formular en caso concreto.

La debilitación es la consecuencia de un estado morboso


ya extinguido, pero que predispone al organismo
permanentemente a la enfermedad o la fatiga. El individuo
debilitado, dice Moreno, es un sujeto disminuido en sus posibles
actividades y restringido en su acción. Así la herida de arma
blanca que lesiona un pulmón o bien la cavidad inguinal, puede
provocar un estado general de languidez por dificultades
respiratorias, o en su caso una hernia. Son casos que importan
una debilitación permanente de la salud.

Debilitación permanente de un sentido: Los sentidos


representan el conjunto de tejidos perfectamente diferenciados
que nos permiten percibir a través de los de las terminales
nerviosas, las sensaciones del mundo externo. Tales sentidos
son vista, olfato, gusto, oído, tacto, equilibrio, sentido térmico y
muscular.

La ley exige dos requisitos debilitación y permanencia.


Hará debilitación de un sentido cuando disminuya la función
cumplida por el mismo. Así la pérdida de un ojo impondrá la
disminución de la vista Eso no significa -por cierto- su pérdida
total.

En lo que se refiere al segundo requisito, o sea la


permanencia, ha de recalcarse que no significa la
irreparabilidad, o bien perpetuidad. La permanencia implica una
duración constante.

La diferencia de los dos conceptos (permanencia o


perpetuo) se relaciona con la duración del efecto de la lesión, lo
cual es bastante relativo y todo depende de la exactitud de
pronóstico médico.
Por ello es que la disminución de la agudeza visual
equivalente a la casi ceguera, distinguiendo de la víctima la
forma y el tamaño de los objetos debe calificarse como lesiones
graves y no gravísimas, toda vez que media la debilitación
permanente y no la pérdida del sentido de la vista.

Debilitación permanente de un órgano: Por órgano, a


los fines de artículo 90 y 91, debe interpretarse en sentido
funcional y no anatómico. Dicho término designa el conjunto de
tejidos que actúan simultáneamente en ejercicio de una función
determinada. En anatomía un órgano es un riñón, pero en el
lenguaje del Código Penal son ambos riñones, o sea la función
renal.

Por lo tanto ya es pacífico en la doctrina y la


jurisprudencia que por órgano debe entenderse un conjunto de
tejidos que cumplen una determinada función, y será la tarea del
perito indicar al juez el grado de disfunción comprometido para
una racional valoración de la lesión.

La pérdida de unos dientes puedo consistir en una lesión


grave cuando por su número implica la disminución masticatoria.

Debilitación permanente de un miembro: Como es


sabido el cuerpo humano está constituido por cabeza el tronco y
las extremidades. Los miembros son, pues, los brazos y las
manos, las piernas y los pies. Conforme la interpretación de los
artículos 90 y 91 del Código Penal debe entenderse que el
término miembros es en un sentido funcional y no puramente
anatómico en consecuencia la pérdida una mano importa una
lesión grave; de dos una gravísima. Lo importante es la función
se desempeña el miembro queda debilitada o perdida.

Por cierto que la pérdida de un dedo en principio no


significa debilitamiento de la función que cumple o desarrolla la
mano, pero todo dependerá de qué dedo es el destruido. Si se
trata del pulgar, evidentemente será debilitada la función prensil.

Debilitación permanente de la palabra: La palabra es


la posibilidad de prestar el pensamiento mediante la articulación
vocal. Ella consiste no sólo en la voz articulada sino en la
función de que dichos sonidos expresen ideas y pensamientos.

Si la lesión se produce en los órganos periféricos


(paladar, labios, dientes) no impide la articulación vocal aún
cuando no sea con una perfecta claridad la conducta se
encuadrará en el tipo de escrito del artículo 89 del Código Penal
(por ejemplo no puedo pronunciar con claridad la r o la rr). Será
comedido del perito foniatra determinar si la lesión impide la
articulación de palabras o solamente de algunas consonantes.
En estos casos de lesión se clasifica de gravísima.

Peligro de vida: El artículo 90 del Código Penal califica


de graves la lesión hubiese puesto en peligro de vida del
ofendido. La ley utiliza un modo verbal que indica una acción o
conducta que realmente haya producido un peligro en la vida del
ofendido, no se trata de fundar la gravedad de lesión en meras
conjeturas.

Por peligro de vida debe entenderse peligro actual y no


puramente aleatorio puesto que, en rigor de la verdad, todo
lesión puede provocar complicaciones infecciosas o tetánicas de
las cuales surgen eventuales período de vida, pero esto no se
refiere el artículo, si no al peligro realmente corrido por la víctima
causante una lesión. En este sentido se sostuvo que peligro de
vida que se refiere el artículo 90 del Código Penal debe surgir de
la lesión recibida y no de las circunstancias ajenas en la misma.
Agregándose que toda lesión grave por peligro de vida debe
juzgarse conforme a la naturaleza de las cosas sin considerar
una intervención quirúrgica exitosa, porque ella es un agregado
social que escapa a la finalidad de la acción.

Es por todo ello que peligro de vida debe medirse


independientemente de aquellas circunstancias que puedan
jugar a favor del mantenimiento de la vida por los medios
artificiales o quirúrgicos, evaluándose solamente si la acción
impetrada era suficiente como para poder ocasionar la muerte
sujeto pasivo aún cuando éste hubiese salvado su vida por
acción de un tercero o asistencia médica recibida.

Duración de la enfermedad o incapacidad para el


trabajo: El Código Penal considera que la lesión es grave si la
víctima se le hubieran inutilizado para trabajo por más de un
mes. Cuando se hace referencia a la inutilización para el trabajo,
no elude al que desarrolla la víctima sino a cualquier trabajo o
mejor dicho a la imposibilidad de desarrollar este en este lapso
algún tipo de ocupación. Esta ocupación no se trata de un
concepto de índole económica sino funcional. Con relación a ello
debe entenderse que la ley se ha querido referir a cualquier
clase de trabajo y no solamente para que constituye la
ocupación habitual de la víctima. Tal es así que no podría
sostenerse para sostener en un caso concreto que se trata de
lesiones leves, la circunstancia de que el lesionado sea un
rentista que no necesita trabajar para vivir. Ya que la inutilización
para el trabajo de que habla la ley no ha de entenderse la
circunscripción a un trabajo determinado, sino a la posibilidad o
a la mera capacidad de efectuarlo. Incluso se da esta hipótesis
cuando la víctima no tenía trabajo o cuando se trata de un
individuo que no se encuentra en una etapa laborativa de su
vida (niños y ancianos). Para la ley no interesan las pérdidas
económicas que ocasiona la selección si no simplemente un
parámetro para planificar aquella como grave. Se entiende por el
mes el lapso o periodo de tiempo que transcurre en un
determinado día de un mes hasta el mismo día del mes
siguiente aunque no hayan transcurrido 30 días o se supere
dicha cantidad.

Deformación en el rostro: El artículo 90 edl Código


Penal dice que de su parte final:”…si la lesión…le hubiere
ocasionado una deformación permanente de rostro…”. No toda
herida en el rostro importa una deformación, pues para que la
lesión sea grave tiene que alterar la armonía del rostro de la
víctima.

Para que pueda considerarse típica una deformación del


rostro en los términos artículo 90 del Código Penal, la lesión debe
haber ocasionado al sujeto pasivo una cicatriz que efectivamente le
produzca una modificación sustancial de la simetría del rostro o una
alteración del equilibrio de la fisonomía, o sea, una configuración
antiestética perceptible por los demás. En consecuencia no es
necesario que se produzca una total deformación o mutilación de
cualquier forma produciendo una sensación de repulsa, si no basta que
se determine una alteración una alteración de las facciones en forma
permanente.

El rostro es la parte anterior de la cabeza, comprendida


entre la parte superior del hueso frontal y la barbilla, entre una oreja y
la otra oreja, comprendiendo los pabellones auriculares.

C-LESIONES GRAVÍSIMAS:

Veremos las características del tipo objetivo:

Enfermedad mental o corporal cierta o probablemente


incurable: Al estudiar lesiones graves ya hemos visto la diferencia
entre debilitación permanente de la salud y enfermedad corporal cierta
o probablemente incurable. Aquí, como dice Gómez, el pronóstico
médico asume una importancia principalísima, que impone al experto y
a la justicia la extrema cautela y el más estricto control.

La enfermedad cierta o probablemente incurable importa


un proceso patológico por efecto de un estado morboso que renueva
en, contraposición a los efectos sucesivos de condiciones morbosas ya
extinguidas que caracterizan el debilitamiento de la salud.

Inutilidad permanente para el trabajo: Se trata de una


de la misma afección labora que la prevista en las lesiones graves con
la diferencia que en este caso la misma es de carácter permanente y
no temporal.

Pérdida de sentido, órgano, miembro o de su uso:


Cuando hemos hecho referencia a las lesiones graves dijimos que
estas se caracterizan por el criterio de debilitación; en cambio las
lesiones gravísimas luden a la pérdida, de un sentido, de un órgano o
de un miembro o bien de la inutilidad permanente perpetua para
trabajar.

A título de ejemplo puede decirse que la extirpación de un


brazo constituye una lesión gravísima puesto que la ley no se refiere a
la pérdida de la función sino la pérdida de la estructura orgánica
destinada a una función, aunque no sea la fuente exclusiva de ella.

Ello es así por cuanto en el concepto de lesiones


gravísimas, la extensión del vocablo órgano atrapa tanto la pieza
anatómica que realiza actualmente la función como un conjunto de
órganos que la cumplen. En este último supuesto debe entenderse no
sólo para los casos de funciones que son cumplidas por órganos
compuestos, que no son únicos. Contrariamente, en aquellos órganos
anatómicos únicos como el brazo que, contribuye a una función común
con otros distintos, la extirpación de esa pieza anatómica da lugar a la
lesión gravísima.

Abarca la pérdida de cualquier sentido, de un órgano o un


miembro, como también la de su uso. En este caso no existe pérdida
materialmente hablando del órgano o del miembro, sino que se inutiliza
en forma permanente su función.

Pérdida de la palabra: Esta pérdida iene que ser


permanente, siendo provocada lesiones cerebrales irreparables o bien
en los órganos de la fonación.

Capacidad para engendrar o concebir: La pérdida de la


capacidad para concebir la pérdida de la capacidad de prevista en el
artículo 91 del Código Penal en su parte final constituye lisa y
llanamente la supresión de una especie de función especial función del
ser humano esto es la de perpetuarse.

La pérdida esta función puede derivar en múltiples


factores como contusiones heridas de arma blanca o bien causas
fisiológicas tales como las enfermedades que afecten los órganos de
concepción o la de generación.

La calificativa de que se trata debe regir aunque lesión se


infiera en la época que le sujeto pasivo carecía de capacidad de
engendrar o concebir, por ejemplo un niño.

El delito de contagio venéreo: En este delito se lesiona


el bien jurídico representado por la salud.

El delito exige un elemento subjetivo especial. Es


preciso que el autor conozca asertivamente que está contaminando.

D- ARTÍCULOS 92 Y 93. CIRCUNSTANCIAS


CALIFICATIVAS DEL DELITO DELESIONES.

ARTICULO 92. - Si concurriere alguna de las circunstancias


enumeradas en el artículo 80, la pena será: en el caso del artículo 89, de
seis meses a dos años; en el caso del artículo 90, de tres a diez años; y en
el caso del artículo 91, de tres a quince años

La disposición comentada eleva la penalidad de las lesiones ya


sean estas leyes, graves o gravísimas, cuando se dé algunas de las
circunstancias del artículo 80 al que nos remitimos, pues ya lo hemos
estudiado en la primera clase.

ARTICULO 93. - Si concurriere la circunstancia enunciada en


el inciso 1º letra a) del artículo 81, la pena será: en el caso del artículo 89, de
quince días a seis meses; en el caso del artículo 90, de seis meses a tres
años; y en el caso del artículo 91, de uno a cuatro años.

Aquí el calificante es atenuado (opera igual que cuandoo


vimos homicidios atenuados) pero aplicado a lesiones graves y
gravísimas. La pena se atenuará por el estado de emoción violenta.
Recordamos que es tal cuando existe una disminución en la capacidad
reflexiva del autor.

E- LESIONES CULPOSAS

ARTICULO 94. - Se impondrá prisión de un (1) mes a


tres (3) años o multa de mil (1.000) a quince mil (15.000) pesos e
inhabilitación especial por uno (1) a cuatro (4) años, el que por
imprudencia o negligencia, por impericia en su arte o profesión, o por
inobservancia de los reglamentos o deberes a su cargo, causare a otro
un daño en el cuerpo o en la salud.

Si las lesiones fueran de las descriptas en los artículos 90


o 91 y fueren más de una las víctimas lesionadas, el mínimo de la pena
prevista en el primer párrafo, será de seis (6) meses o multa de tres mil
(3.000) pesos e inhabilitación especial por dieciocho (18) meses.

(Artículo sustituido por art. 3° de la Ley N° 27.347 B.O.


6/1/2017).
Este articulo lude a las lesiones culposas y nos remitimos a
lo que se ha explicado sobre homicidio culposo en cuanto a la técnica
de estudio de la figura culposa.

ARTICULO 94 bis. - Será reprimido con prisión de uno (1) a


tres (3) años e inhabilitación especial por dos (2) a cuatro (4) años, si las
lesiones de los artículos 90 o 91 fueran ocasionadas por la conducción
imprudente, negligente o antirreglamentaria de un vehículo con motor.
La pena será de dos (2) a cuatro (4) años de prisión si se
verificase alguna de las circunstancias previstas en el párrafo anterior y el
conductor se diese a la fuga, o no intentare socorrer a la víctima siempre y
cuando no incurriera en la conducta prevista en el artículo 106, o estuviese
bajo los efectos de estupefacientes o con un nivel de alcoholemia igual o
superior a quinientos (500) miligramos por litro de sangre en el caso de
conductores de transporte público o un (1) gramo por litro de sangre en los
demás casos, o estuviese conduciendo en exceso de velocidad de más de
treinta (30) kilómetros por encima de la máxima permitida en el lugar del
hecho, o si condujese estando inhabilitado para hacerlo por autoridad
competente, o violare la señalización del semáforo o las señales de tránsito
que indican el sentido de circulación vehicular, o cuando se dieren las
circunstancias previstas en el artículo 193 bis, o con culpa temeraria, o
cuando fueren más de una las víctimas lesionadas.

La reforma operada por la ley 27.347 independizó las


lesiones causadas por cualquier medio de aquellas cometidas por la
conducción de un vehículo.

Ver para los agravantes lo que se ha explicado sobre el


artículo 84 del código Penal.

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