1
DEDIC
ATORI
Dedico este trabajo a todos los hombres y mujeres
que integran la Policía Nacional del Perú, quienes, con
dedicación y sacrificio, se enfrentan diariamente a los
A
desafíos de velar por el bienestar y la seguridad de la
sociedad. También lo dedico a quienes luchan por
preservar los valores éticos en su labor, demostrando
que es posible actuar con integridad, justicia y
respeto en cada acción que realizan. Que este
esfuerzo sea un reconocimiento a su compromiso y
una invitación para que su ejemplo inspire a las
futuras generaciones de agentes policiales.
2
AGRAD
ECIMIE
La ética y los valores en la función policial son la base
para construir una institución sólida, confiable y
NTO
respetada por la ciudadanía. Una policía que actúa con
integridad, justicia y transparencia no solo garantiza la
seguridad y el orden, sino que también refuerza los
principios de un Estado democrático. Reconocemos que
los desafíos son numerosos, pero afirmamos que el
compromiso con la ética y los valores no debe ser
negociable, pues representan el camino hacia una
sociedad más equitativa y una relación más cercana
entre la institución policial y la comunidad a la que sirve.
3
ÍNDICE
Introducción.................................................................................................................................5
CAPITULO I...................................................................................................................................6
AREA PROBLEMÁTICA...............................................................................................................6
CAPITULO II................................................................................................................................11
Objetivo General....................................................................................................................11
Objetivos Específicos:.............................................................................................................11
CAPITULO III...............................................................................................................................12
MARCO TEORICO....................................................................................................................12
Etica de la Policia Nacional del Peru - Juan Carlos Ruiz - 2019............................................12
Seguridad ciudadana y ética policial: Retos en el contexto peruano - José Luis Pérez
Guadalupe - 2018...............................................................................................................13
CAPITULO IV...............................................................................................................................16
MARCO TEORICO OPERACIONAL............................................................................................16
Ética y valores en función policial.......................................................................................16
Fallas de ética en la PNP.....................................................................................................19
Actitudes de un Profesional policial...................................................................................22
Análisis y Discusión sobre la Ética en la Función Policial........................................................26
Análisis...............................................................................................................................26
Discusión............................................................................................................................28
CAPITULO V................................................................................................................................30
Conclusiones..........................................................................................................................30
CAPITULO VI...............................................................................................................................33
CAPITULO VIII.............................................................................................................................36
Aplicación en labor policial.....................................................................................................36
BIBLIOGRAFIA.............................................................................................................................37
4
Introducción
La ética y los valores en la función policial del Perú constituyen un componente
esencial para garantizar un desempeño profesional alineado con los principios
democráticos y el respeto por los derechos humanos. La Policía Nacional del
Perú no solo es responsable de mantener el orden público y velar por la
seguridad ciudadana, sino también de actuar como un modelo de integridad,
equidad y justicia dentro de la sociedad. Esto implica que cada acción realizada
por los agentes policiales debe estar orientada no solo a cumplir con los
objetivos institucionales, sino también a promover y proteger los valores
fundamentales que sostienen el tejido social. En el contexto peruano, la función
policial enfrenta desafíos significativos que ponen a prueba la ética y los
valores de quienes integran esta institución. La corrupción, el abuso de
autoridad, la discriminación y el uso excesivo de la fuerza son problemas
recurrentes que no solo afectan la percepción pública de la Policía Nacional,
sino que también debilitan su legitimidad y efectividad. Estos problemas no
surgen de manera aislada, sino que están profundamente vinculados a factores
estructurales como la falta de capacitación en ética profesional, la insuficiencia
de mecanismos de supervisión, y la presión de operar en un entorno social
complejo y a menudo conflictivo. La ética policial en el Perú debe ir más allá de
la simple observancia de normas y reglamentos; debe convertirse en un
compromiso personal y colectivo que guíe las decisiones en todo momento,
incluso en situaciones de alta presión o incertidumbre. En este sentido, valores
como la honestidad, la transparencia, el respeto por la dignidad humana y la
imparcialidad deben ser los principios rectores del actuar policial. Sin embargo,
alcanzar este estándar ético requiere un esfuerzo sostenido por parte de las
instituciones, que deben proporcionar una formación integral y continua en
valores y ética profesional, además de establecer sistemas efectivos de
supervisión y sanción para prevenir y corregir conductas indebidas.
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CAPITULO I
AREA PROBLEMÁTICA
“Corrupción dentro de las fuerzas policiales”
La corrupción dentro de las fuerzas policiales es un fenómeno multifacético que
involucra varias prácticas ilegales o inmorales que socavan la integridad de la
institución y afectan gravemente la confianza pública en la policía. Uno de los
aspectos más comunes de la corrupción es el soborno, en el que los agentes
reciben dinero o favores a cambio de no cumplir con su deber de hacer cumplir
la ley. Este tipo de corrupción puede tomar diversas formas, como no arrestar a
un sospechoso, no investigar un crimen o ignorar violaciones de la ley, todo a
cambio de compensaciones materiales. En algunos casos, los sobornos son
solicitados activamente por los agentes, quienes pueden pedir dinero o favores
para realizar su trabajo de manera parcial o, en algunos casos, ni siquiera
hacerlo. Por otro lado, la extorsión es otra forma grave de corrupción que
ocurre cuando un oficial usa su poder y autoridad para intimidar a una persona
y obtener beneficios personales. Un agente corrupto puede amenazar a un
individuo con arrestarlo o conllevar consecuencias legales si no se le paga una
cierta cantidad de dinero. A menudo, esto ocurre en situaciones en las que las
personas sienten que están a merced de la policía y no tienen más opción que
ceder a las demandas de los oficiales para evitar consecuencias negativas,
como la detención, el encarcelamiento o incluso el maltrato físico. La extorsión
también puede implicar la creación de acusaciones falsas, con el objetivo de
forzar a alguien a pagar para evitar que las falsas denuncias avancen. Otro
aspecto relacionado con la corrupción policial es la manipulación de pruebas y
el encubrimiento de delitos. En algunos casos, los oficiales de policía pueden
alterar o destruir pruebas para proteger a individuos o grupos involucrados en
actividades ilícitas. Esto es particularmente peligroso, ya que mina la integridad
de todo el sistema de justicia y hace que los verdaderos culpables queden
impunes. La manipulación de pruebas puede incluir la plantación de evidencia
falsa para incriminar a un inocente, la alteración de los informes policiales o la
destrucción de materiales que puedan ser utilizados en juicios. A veces, los
agentes corruptos también se encargan de encubrir delitos cometidos por otros
miembros de la policía o por personas poderosas, creando una red de
6
impunidad que perpetúa la corrupción dentro de la institución. La negligencia y
desinterés en la investigación de delitos también puede ser una manifestación
de la corrupción policial. Algunos oficiales, en lugar de cumplir con su deber de
investigar a fondo los crímenes, prefieren cerrarlos rápidamente por diversas
razones, como la falta de tiempo, la falta de interés o, en el peor de los casos,
la implicación de personas poderosas o protegidas. En estos casos, los policías
eluden las investigaciones completas, a menudo por falta de voluntad para
enfrentarse a personas influyentes o por la posibilidad de recibir sobornos o
beneficios de esas mismas personas. Esto no solo impide que se haga justicia,
sino que fomenta un ambiente de impunidad y desconfianza en la policía.
Además, la corrupción en las fuerzas policiales también puede manifestarse en
el trato desigual y discriminatorio hacia ciertos grupos o personas. A veces, los
agentes pueden actuar de manera parcial debido a prejuicios raciales, étnicos,
de género o sociales, lo que resulta en un trato injusto de individuos o
comunidades. Esta discriminación puede ser tanto explícita como implícita, ya
que algunos oficiales actúan de manera que favorecen a ciertos grupos,
mientras que marginan y criminalizan a otros. Este tipo de corrupción no solo
es inmoral, sino que también contribuye a la erosión de la confianza en las
instituciones de seguridad pública y alimenta la división social y racial. Un
fenómeno particularmente dañino es el cierre de filas o la cultura de "omertà"
dentro de la policía, en la que los agentes que cometen actos de corrupción o
violaciones de la ley son protegidos por sus compañeros. Este tipo de cultura
no solo fomenta la impunidad, sino que también dificulta que los agentes
honestos denuncien los actos corruptos, ya que pueden temer represalias o ser
excluidos dentro de la institución. El "código de silencio" dentro de la policía
crea un ambiente donde los actos ilícitos pasan desapercibidos o no se
sancionan adecuadamente, lo que refuerza la corrupción dentro de las filas de
la institución. Los líderes corruptos o que toleran la corrupción dentro de las
fuerzas policiales también son un factor crítico. Si los altos mandos o los
oficiales de mayor rango están involucrados en prácticas corruptas o son
permisivos con las acciones ilícitas de sus subordinados, esto crea un entorno
en el que la corrupción se perpetúa y se institucionaliza. Cuando la corrupción
alcanza los niveles más altos de la policía, puede ser extremadamente difícil
erradicarla, ya que los mecanismos de control internos se ven socavados o
7
incluso manipulados por quienes deberían garantizar la integridad de la
institución. Las dificultades económicas y la falta de recursos también juegan
un papel importante en la corrupción dentro de las fuerzas policiales. En
muchas ocasiones, los oficiales reciben salarios bajos y enfrentan condiciones
laborales difíciles, lo que puede aumentar la tentación de recurrir a prácticas
corruptas. Cuando los agentes no tienen el apoyo adecuado para realizar su
trabajo, pueden verse obligados a aceptar sobornos o recurrir a la extorsión
para complementar sus ingresos. La falta de formación adecuada, el acceso
limitado a tecnologías y herramientas de trabajo, y las malas condiciones
laborales crean un caldo de cultivo para la corrupción, ya que los policías
pueden sentir que no tienen otra opción que ceder ante las presiones externas.
La falta de rendición de cuentas y mecanismos de supervisión también
contribuye al problema. Sin sistemas efectivos de monitoreo, control y sanción,
los agentes corruptos pueden actuar con impunidad. Las investigaciones
internas en muchos casos son inadecuadas o no se llevan a cabo con la
rigurosidad necesaria, lo que permite que los actos corruptos queden sin
castigo. La ausencia de una estructura que permita la denuncia segura de la
corrupción o el abuso por parte de otros miembros de la policía dificulta aún
más la lucha contra este problema. Además de las formas de corrupción y los
factores que ya he mencionado, existen otros aspectos importantes que
amplían la comprensión del problema de la corrupción dentro de las fuerzas
policiales. Algunos de estos factores son más sutiles o menos visibles, pero
igualmente influyen en la persistencia de la corrupción dentro de las
instituciones de seguridad. Aquí te amplío más detalles sobre el tema:
Una de las causas estructurales de la corrupción en la policía es la falta de
transparencia en los procesos de selección y promoción. En muchas
ocasiones, el ascenso de los oficiales no está basado en mérito o en el
desempeño ético, sino en favores, conexiones o relaciones informales dentro
de la institución. Si los ascensos son otorgados de manera arbitraria o basada
en lealtades personales y no en el compromiso con el servicio público y la
justicia, esto puede crear un ambiente donde los oficiales corruptos alcanzan
puestos de poder, lo que facilita la corrupción a todos los niveles de la fuerza
policial. Este tipo de cultura interna puede ser difícil de cambiar si las prácticas
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de selección y promoción no son transparentes y basadas en criterios claros y
objetivos. Otro factor que alimenta la corrupción en las fuerzas policiales es la
falta de apoyo psicológico y emocional para los oficiales. El trabajo policial,
especialmente en entornos de alta criminalidad o violencia, es sumamente
estresante y puede afectar la salud mental de los agentes. Muchos policías, al
no contar con el apoyo necesario, pueden enfrentar la tentación de recurrir a la
corrupción como una forma de lidiar con el estrés, la frustración o la
desesperación económica. La ausencia de programas de bienestar psicológico
dentro de las fuerzas policiales puede llevar a los agentes a adoptar
comportamientos corruptos, ya que buscan aliviar de alguna manera las
tensiones de su labor, y hacerlo a través de medios ilícitos puede parecerles
una salida fácil. La cultura del "todo está permitido" dentro de algunas fuerzas
policiales también juega un papel fundamental en la corrupción. En algunas
ocasiones, la policía puede estar tan infiltrada por la corrupción que se crea
una atmósfera donde se considera normal actuar fuera de la ley. Los oficiales
corruptos pueden justificar sus acciones diciendo que todos lo hacen, que no
hay otro modo de "salir adelante" o que no hay forma de luchar contra un
sistema tan viciado. En este tipo de cultura, la ética no es vista como una
norma, sino como una opción que no siempre tiene consecuencias. Este
comportamiento puede volverse un hábito que se transmite de generación en
generación dentro de la policía, creando un círculo vicioso de corrupción. La
falta de recursos y el mal manejo de los mismos también tienen un impacto
profundo en la corrupción dentro de las fuerzas policiales. En muchos casos,
las policías no tienen el equipo, el personal o el financiamiento adecuado para
hacer su trabajo de manera eficiente. Esto puede crear una sensación de
impotencia y frustración entre los agentes, lo que lleva a algunos a recurrir a la
corrupción para "suplir" la falta de recursos. Por ejemplo, los agentes pueden
decidir aceptar sobornos o extorsionar a la población como una forma de
obtener lo que necesitan para cumplir con sus funciones o simplemente para
mejorar sus condiciones de vida. Además de las presiones internas que
fomentan la corrupción, los agentes también pueden verse influenciados por
factores externos, como la influencia de grupos criminales. En algunas
regiones, las organizaciones criminales tienen una gran influencia sobre la
policía, ya sea a través de sobornos, amenazas o intimidaciones. Los
9
narcotraficantes, las bandas organizadas o los grupos de extorsionadores
pueden ofrecer a los policías incentivos económicos o incluso protección a
cambio de su colaboración en actividades ilegales. Esto puede manifestarse de
diversas maneras, desde proporcionar información sobre operaciones policiales
hasta realizar favores en investigaciones o encubrir delitos cometidos por estos
grupos. La infiltración de actores externos, como el crimen organizado,
complica aún más la lucha contra la corrupción, ya que muchos oficiales se ven
atrapados en un dilema entre su lealtad a la institución y las amenazas o
incentivos de los actores criminales. En algunas fuerzas policiales, también
existe el fenómeno de la negligencia organizacional, donde las malas prácticas
son toleradas o incluso incentivadas desde niveles superiores de la jerarquía.
Cuando los altos mandos no toman acciones decisivas para sancionar la
corrupción o no establecen protocolos claros para la detección de
comportamientos ilícitos, se está permitiendo que los agentes corruptos
continúen con sus prácticas. Esta pasividad organizacional puede ser
igualmente perjudicial que la corrupción directa, ya que crea un ambiente de
impunidad y genera una cultura de permisividad en la que los agentes honestos
se sienten desmotivados o impotentes ante la corrupción que observan en su
entorno. En términos de soluciones, el fortalecimiento de la formación ética
desde el inicio de la carrera policial es crucial. Sin embargo, la capacitación
debe ser constante y no limitarse a una sola fase de la formación. Es necesario
establecer programas de formación continua que aborden cuestiones éticas,
morales y de derechos humanos a lo largo de toda la carrera del oficial,
reforzando así los valores fundamentales de la institución y recordando a los
agentes su responsabilidad con la sociedad. La formación debe ir más allá de
la teoría y contar con situaciones prácticas que permitan a los oficiales
enfrentar escenarios éticos reales, evaluando su capacidad para tomar
decisiones justas y responsables. Los mecanismos de control externo son
igualmente esenciales para combatir la corrupción dentro de las fuerzas
policiales. Esto incluye la creación de entidades independientes que supervisen
las actividades policiales y examinen las denuncias de corrupción, abuso de
poder o violaciones de derechos humanos. Las auditorías externas y los
organismos de supervisión, como defensorías del pueblo o comisiones de
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derechos humanos, juegan un papel vital al proporcionar una capa adicional de
responsabilidad y transparencia.
CAPITULO II
Objetivo General
Reducir la corrupción dentro de las fuerzas policiales mediante la
implementación de reformas estructurales, el fortalecimiento de la ética
profesional, y el establecimiento de mecanismos de control y supervisión
eficaces, con el fin de mejorar la integridad institucional y recuperar la
confianza pública en las fuerzas del orden.
Objetivos Específicos:
1. Fortalecer la formación ética y profesional de los agentes policiales a
través de programas de capacitación continua que promuevan los
valores de integridad, justicia y responsabilidad social, y que se integren
de manera transversal en todas las etapas de su carrera.
2. Implementar sistemas de supervisión interna y control externo que
permitan la detección temprana de actos corruptos, mediante auditorías,
investigaciones independientes y la creación de comisiones de vigilancia
que aseguren la transparencia de las acciones policiales.
3. Establecer mecanismos seguros y efectivos para la denuncia de
corrupción dentro de las fuerzas policiales, garantizando la protección de
los denunciantes de represalias y promoviendo la participación activa de
los oficiales y la ciudadanía en la supervisión de la actividad policial.
4. Reformar los procesos de selección, promoción y evaluación de los
oficiales policiales para asegurar que los ascensos y ascensos estén
basados en el mérito, el desempeño ético y la capacidad profesional,
eliminando prácticas informales o clientelistas que fomenten la
corrupción.
5. Mejorar las condiciones laborales y salariales de los policías con el fin de
reducir la presión económica que puede llevar a la corrupción,
asegurando una remuneración adecuada que permita a los agentes
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cumplir con sus responsabilidades sin recurrir a prácticas ilícitas para
complementar sus ingresos.
CAPITULO III
MARCO TEORICO
Etica de la Policia Nacional del Peru - Juan Carlos Ruiz - 2019
La presente investigación es importante porque tiene que ver con la
aplicación de la Deontología en la formación de la conciencia profesional de
los estudiantes de la Escuela Técnica Superior de la PN sabiendo que la
moral está en el plano de hecho, y la ética en el plano de derecho, es en
esta asignatura donde se toca temas arduos y difíciles como son la ética y
la moral. La investigación determina el Impacto del desarrollo de la
asignatura de Legislación Policial en la formación de la conciencia
profesional en los estudiantes de la Escuela Técnica Superior de la
Policía Nacional del Perú sede Cusco. La investigación consta de dos
partes conformada por el primer título, referente al marco teórico
(aspectos teóricos) y el segundo título referido al trabajo de campo (aspectos
prácticos). La ética es la disciplina filosófica que tiene por objeto el,
estudio de la moral humana, desde el punto de vista de su justificación.
Intercambio los juicios de valores cuando se aplican a la distinción del bien
y el mal, Trata de los principios o pautas de la conducta humana, que
se rige por un conjunto de valores Importancia. La ética juega un papel
gravitante en el cumplimiento de la función policial, pues la policía como
primer eslabón del sistema de justicia; ostenta por delegación de los
titulares, el poder de policía, con capacidad para proteger y por
12
consiguiente para poner límites a los derechos y libertades de las
personas, en los casos que lo determine la ley. Que la Policía Nacional,
como institución responsable de la salvaguarda de la vida y los bienes de
las personas, así como de la persecución de aquellos que transgreden
las normas sociales, debe establecer hacia su interior una serie de
regulaciones que rijan la conducta moral de sus miembros, en procura de
que estos se constituyan en paradigmas para los ciudadanos a los que
están llamados a servir. Que la sujeción a los principios de respeto y
consideración mutua, demanda la observación de normas morales, que
aseguren el buen funcionamiento de la Policía Nacional, para que la relación
entre sus miembros se produzca de manera armoniosa, donde cada individuo
se debe identificar con el cumplimiento de sus obligaciones dentro de un
marco legal y reglamentariamente establecido, a fin de crear las bases
para constituir el orden ético en la Institución policial. Que la conducta
exigida de manera rigurosa a los miembros de la Policía Nacional,
está orientada al logro del cumplimiento del deber, sujeto a los valores
institucionales.
Seguridad ciudadana y ética policial: Retos en el contexto peruano - José
Luis Pérez Guadalupe - 2018
Por antigüedad, impacto e influencia, la comunidad académica peruana de
ciencias sociales es la más consolidada de la región andina. Mientras en
Perú la antropología y la sociología se fundaron como carreras universitarias
en las décadas del cuarenta y cincuenta, su institucionalización fue más
tardía en Ecuador (años setenta) y Bolivia (años ochenta) (Martínez 2008,
Barragán 2008). Un caso similar ocurrió con la Historia. Mientras que en
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Ecuador y Bolivia presenta un desarrollo institucional reciente (años setenta y
ochenta respectivamente) y con débil expansión editorial, en el Perú es una
disciplina de relativa demanda y creciente actividad editorial. Sus
antecedentes se remontan a la temprana institucionalización de las ciencias
sociales en algunas universidades en las cuales, desde mediados de la
década del cuarenta, se comenzaron a formar las primeras generaciones de
científicos sociales. Entre las primeras disciplinas que adquirieron estatus
universitario estuvo la antropología. Tempranamente en 1942 y 1945, se
fundaron la Sección de Arqueología y Antropología, y el Instituto de Etnología
y Arqueología en la Universidad San Antonio Abad del Cusco y la
Universidad Nacional Mayor San Marcos de Lima, respectivamente. El
arraigo y legitimidad de la antropología en Perú, tuvo como antecedente
directo la notable influencia del indigenismo desarrollista mexicano, que le
proporcionó horizonte político e ideológico en las primeras décadas del siglo
XX. Pero sobre todo se apoyó en el indigenismo “nacional” (marcado por los
escritos de José Carlos Mariátegui y Luis Valcárcel) y los estudios sobre
folklore en las décadas del treinta y cuarenta. En los lugares donde ocurrió
este fenómeno, como Lima, Cusco, Ayacucho y Puno, se conformaron
distintas tradiciones intelectuales y políticas. Difundidas desde las
universidades regionales, estos intelectuales le imprimieron una especificidad
particular a sus temas y visiones del país. En Cusco, por ejemplo, el
indigenismo regional se fusionó con el folklore; en Ayacucho un sector del
indigenismo radical se encontró con el maoísmo; y en Lima, una postura más
cosmopolita en cuanto a influencias teóricas e ideológicas, adoptó tanto el
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maoísmo, la teoría latinoamericana de la dependencia, como un abierto
estructuralismo de inspiración francesa. La expansión de la antropología
alcanzó su mayor auge durante las décadas del sesenta y setenta. Durante
esos años llegó a esbozarse una comunidad académica antropológica que
logró tender puentes y diálogos entre regiones, entre distintas escuelas de
enseñanza en la universidad, pero en cuya relación arrastraban también
diversas fisuras de orden regional, étnico y de clase. Pese a este desarrollo
desigual, esta comunidad académica estuvo articulada alrededor de
paradigmas y motivaciones comunes, más allá de claras diferencias políticas
y teóricas. ¿Cuál fue ese paradigma común? Queda claro que la antropología
en Perú fue heredera del indigenismo, y pese a múltiples influencias teóricas,
se articuló alrededor de una “comunidad epistémica” (Cetina 1999) y a una
ideología que se ha venido en llamar “andinismo” (Starn 1992) o,
parafraseando a Thomas Kuhn, “paradigma indigenista” (Ansión 1994). Tuvo
un ámbito de estudio bastante definido: la sociedad rural, y dentro de ella, las
comunidades indígenas/ campesinas andinas. Un rito de pasaje que
contribuyó a configurar su identidad disciplinar: el trabajo de campo en zonas
remotas y “exóticas”. Sobre todo, tenía una misión que le otorgó legitimidad
social y política: contribuir desde la escritura de decenas de monografías
sobre comunidades campesinas, a la ampliación de la cartografía del
imaginario nacional, visibilizando etnográficamente a poblaciones indígenas,
culturas, “razas” y grupos étnicos, hasta entonces excluidos del relato de la
comunidad imaginada del Perú oficial. Parafraseando a la historiadora Nancy
Appelbaum (2017), el indigenismo y la antropología andinista contribuyeron a
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dibujar el paisaje de la nación, aunque desde el contorno de una geografía
racializada, o amestizada, como sugiere Lilia Moritz Schwarcz para el caso
brasileño (Moritz Schwarcz 2017). A todo esto, la Amazonía tuvo una
preocupación residual, como si se tratara de un territorio etnográfico vacío, el
punto muerto del imaginario nacional.
CAPITULO IV
MARCO TEORICO OPERACIONAL
Ética y valores en función policial
La ética en la función policial es un tema fundamental para garantizar la
legitimidad de las fuerzas del orden, la confianza pública y el respeto por los
derechos humanos. La ética policial se refiere al conjunto de principios y
normas que guían el comportamiento de los oficiales de policía en el ejercicio
de su función, asegurando que actúen con integridad, justicia y
responsabilidad. La función policial no solo implica hacer cumplir la ley, sino
también proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos, lo que
coloca a los agentes en una posición de gran poder. Debido a esta autoridad,
es esencial que los oficiales actúen dentro de los márgenes establecidos por
la ley y los principios éticos que rigen la profesión, como la imparcialidad, la
honestidad, el respeto y la transparencia. El respeto a los derechos humanos
es uno de los pilares fundamentales de la ética policial. Los oficiales deben
ser conscientes de que su trabajo puede implicar la restricción de la libertad
de las personas, la utilización de la fuerza o el control sobre situaciones
potencialmente peligrosas. En este contexto, deben actuar con prudencia y
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proporcionalidad, garantizando que sus decisiones no vulneren los derechos
de los individuos, incluso cuando estén en una situación de conflicto. La ética
policial exige que los agentes utilicen la fuerza solo cuando sea
absolutamente necesario y de manera proporcional a la amenaza, y siempre
respetando la dignidad humana. La imparcialidad y la objetividad también son
aspectos centrales de la ética en la policía. Los oficiales deben ser
imparciales al tomar decisiones, sin que influyan prejuicios, estereotipos o
cualquier tipo de discriminación. La función policial debe estar orientada por
el principio de justicia, lo que implica tratar a todas las personas por igual,
independientemente de su origen, raza, género, religión o estatus social. La
imparcialidad no solo asegura que la policía actúe de manera justa, sino que
también promueve la confianza pública en las instituciones de seguridad. La
transparencia en las acciones policiales es otro componente clave de la ética
policial. Los agentes deben rendir cuentas por sus actos, y la institución
policial debe garantizar que las decisiones tomadas por los oficiales sean
claras y verificables. La transparencia también implica la existencia de
mecanismos de control y supervisión, tanto internos como externos, que
permitan a la sociedad monitorear el comportamiento de los agentes y
asegurarse de que se respeten los estándares éticos y legales. La prevención
de la corrupción es una de las mayores preocupaciones éticas dentro de las
fuerzas policiales. La corrupción dentro de la policía puede ser una amenaza
significativa para la justicia y el estado de derecho. La aceptación de
sobornos, la malversación de recursos o el abuso de poder son prácticas que
no solo afectan la efectividad de la policía, sino que socavan la confianza de
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la ciudadanía en las instituciones. Los agentes deben ser conscientes de su
responsabilidad y la importancia de mantener una conducta ejemplar en todo
momento. La integridad personal de los agentes es otra parte esencial de la
ética policial. La policía debe estar compuesta por individuos que posean
altos estándares de moralidad, pues sus decisiones afectan directamente la
vida y la seguridad de las personas. Los oficiales deben actuar conforme a
sus principios personales y profesionales, y estar comprometidos con la
justicia, la verdad y el bien común.
El liderazgo ético dentro de la institución policial también juega un rol crucial.
Los altos mandos deben ser modelos a seguir, no solo en términos de
habilidades profesionales, sino también en cuanto a valores y
comportamientos éticos. Los líderes dentro de la policía tienen la
responsabilidad de crear un ambiente que promueva el respeto, la honestidad
y la justicia, y de sancionar las conductas incorrectas que puedan surgir
dentro de la institución. Además, deben velar por la formación ética de los
nuevos oficiales, asegurándose de que comprendan la importancia de estos
principios en su trabajo diario.
La formación ética continua es necesaria para que los agentes mantengan
altos estándares en su trabajo. Los programas de formación ética no deben
ser solo una parte inicial del entrenamiento, sino que deben ser continuos a lo
largo de la carrera de cada policía. Esto incluye la capacitación en derechos
humanos, el uso adecuado de la fuerza, la resolución de conflictos, la gestión
de la corrupción y la construcción de una relación de confianza con la
comunidad. Un agente que recibe formación ética continua estará mejor
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preparado para tomar decisiones correctas y justas en situaciones complejas.
Los desafíos éticos son diversos y pueden variar según el contexto en el que
los oficiales de policía operen. En algunas áreas, los agentes pueden verse
tentados a ceder a la corrupción debido a la falta de recursos o la presión de
grupos criminales. En otros casos, pueden enfrentarse a dilemas éticos
cuando se les exige tomar decisiones difíciles que implican riesgos para la
seguridad pública. El trabajo policial en situaciones de alto estrés o en zonas
de conflicto también puede poner a los oficiales en situaciones en las que se
cuestiona la aplicación adecuada de la ética. En estos casos, la formación
ética y la supervisión efectiva son esenciales para asegurar que los policías
actúen de manera correcta.
Fallas de ética en la PNP
Las fallas éticas en un policía pueden manifestarse de diversas maneras,
afectando no solo la integridad personal del agente, sino también la confianza
pública y el buen funcionamiento de la institución policial. Algunas de las
fallas éticas más comunes en el ámbito policial incluyen:
1. Abuso de poder: Uno de los problemas éticos más graves es el
abuso de la autoridad que un oficial de policía puede ejercer sobre los
ciudadanos. Esto puede incluir el uso excesivo de la fuerza,
intimidación o la toma de decisiones basadas en su poder y no en el
respeto por los derechos humanos. Los agentes que abusan de su
poder pueden causar daños físicos, emocionales y psicológicos a las
personas, y también contribuyen a la percepción negativa de la policía.
2. Corrupción: La corrupción policial es una de las fallas éticas más
comunes y perniciosas. Esto incluye el soborno, la extorsión, el robo o
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el uso indebido de recursos públicos. Un policía corrupto puede
aceptar sobornos para ignorar delitos, proteger a delincuentes o
manipular la ley para su propio beneficio. La corrupción socava la
confianza pública en la policía y crea un entorno de impunidad en el
que los ciudadanos pierden la confianza en las instituciones
encargadas de protegerlos.
3. Discriminación y prejuicios: Los prejuicios y la discriminación
basados en la raza, el género, la clase social, la orientación sexual o
cualquier otra característica personal son fallas éticas graves en la
policía. Los oficiales que permiten que sus prejuicios influyan en su
toma de decisiones no solo violan los principios de imparcialidad y
justicia, sino que también perpetúan desigualdades y violencia
institucionalizada. La discriminación puede manifestarse en la
detención o el trato injusto de ciertas comunidades o grupos.
4. Falta de transparencia y responsabilidad: Los policías tienen la
responsabilidad de rendir cuentas por sus actos. Sin embargo, algunos
agentes pueden caer en la falta de transparencia, ocultando su
comportamiento o no siendo claros sobre las decisiones que toman en
el ejercicio de su trabajo. Esto incluye la omisión de informes, el
encubrimiento de acciones indebidas o la manipulación de pruebas
para justificar un arresto o una intervención. La falta de
responsabilidad disminuye la confianza pública y pone en riesgo la
integridad del sistema judicial.
5. Uso indebido de la fuerza: El uso excesivo de la fuerza es una de las
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fallas éticas más críticas dentro de la policía. Los oficiales de policía
están autorizados para usar la fuerza cuando sea necesario y
proporcional, pero algunos pueden recurrir a ella de manera
inapropiada, ya sea por miedo, frustración o abuso de poder. El uso
excesivo de la fuerza puede llevar a lesiones graves o incluso la
muerte de los ciudadanos, y contribuye a una percepción de
autoritarismo y violencia dentro de las fuerzas del orden.
6. Impunidad: La falta de sanciones por parte de las instituciones
policiales frente a comportamientos éticamente cuestionables genera
un ambiente de impunidad. Los agentes que cometen faltas éticas o
violaciones de la ley pueden sentirse protegidos si no enfrentan
consecuencias por sus actos, lo que fomenta la repetición de
conductas corruptas o violentas. La impunidad dentro de las fuerzas
policiales también puede ser vista como una falla ética por la falta de
mecanismos efectivos de supervisión y control.
7. Conflictos de interés: Los oficiales de policía deben tomar decisiones
objetivas, pero en ocasiones se ven involucrados en conflictos de
interés que afectan su juicio. Esto puede ocurrir si un policía tiene
relaciones cercanas con individuos o grupos vinculados a actividades
delictivas o si sus intereses personales influyen en el desempeño de
sus funciones. Los conflictos de interés comprometen la imparcialidad
y la justicia, creando oportunidades para el abuso de poder o la
corrupción.
8. Negligencia o falta de diligencia: La falta de cuidado y
21
responsabilidad en el cumplimiento de las funciones policiales también
representa una falla ética. La negligencia puede incluir la omisión de
tareas importantes, la falta de investigación adecuada en casos de
delitos o el no seguir los protocolos establecidos. Este tipo de
comportamiento pone en riesgo la seguridad pública y muestra una
falta de compromiso con el servicio que los oficiales deben brindar a la
comunidad.
9. Desinformación y manipulación: Algunos policías pueden
involucrarse en la difusión de información falsa o parcializada, ya sea
para proteger su reputación, justificar acciones incorrectas o manipular
la opinión pública. La desinformación socava la confianza en las
instituciones y puede llevar a la injusticia, especialmente si se ocultan
hechos relevantes en un caso o se malinterpretan los eventos.
10. Violación de la privacidad y abuso de la tecnología: En la era
digital, los policías tienen acceso a una gran cantidad de información
personal, a través de bases de datos, sistemas de monitoreo o redes
sociales. El uso indebido de esta información, como la invasión de la
privacidad de los ciudadanos o el acceso sin autorización a datos
confidenciales, es una violación ética. Además, el abuso de las
tecnologías de vigilancia para controlar o intimidar a personas fuera de
su jurisdicción o de manera no autorizada es una falla ética grave.
Actitudes de un Profesional policial
Las actitudes que un policía debe presentar son fundamentales para el
desempeño efectivo de su labor y para fomentar una relación positiva con la
comunidad. Estas actitudes no solo están relacionadas con la habilidad
22
profesional, sino también con el comportamiento ético y moral que se espera
de los agentes de policía en el ejercicio de sus funciones. Aquí te menciono
algunas de las actitudes más importantes que debe tener un policía:
1. Imparcialidad: Un policía debe ser imparcial y tratar a todas las
personas con equidad, sin importar su raza, género, religión, estatus
social o cualquier otra característica. La imparcialidad garantiza que
las decisiones y acciones del policía estén basadas en los hechos y en
la ley, no en prejuicios o favoritismos. Esta actitud es crucial para
asegurar que los derechos de todos los ciudadanos sean respetados
de manera igualitaria.
2. Respeto: El respeto hacia los derechos de los demás, hacia la ley, y
hacia los principios de justicia es una actitud esencial para cualquier
policía. El respeto por la dignidad humana y el trato justo hacia los
ciudadanos, incluso en situaciones difíciles, son características que
fortalecen la relación de la policía con la comunidad y ayudan a
prevenir abusos de poder.
3. Responsabilidad: Un policía debe ser responsable en el desempeño
de sus funciones. Esto implica actuar con diligencia, tomar decisiones
basadas en la ley y el sentido común, y asumir las consecuencias de
sus actos. La responsabilidad también implica ser consciente de que la
policía tiene el deber de proteger a la sociedad y hacer cumplir la ley
de manera justa y efectiva.
4. Integridad: La integridad es una actitud fundamental para cualquier
oficial de policía. Esto implica ser honesto, transparente y ético en
23
todas las acciones. La integridad personal y profesional garantiza que
un policía no ceda a la corrupción, no abuse de su poder y mantenga
un comportamiento recto en todo momento. La integridad es esencial
para que la policía gane y mantenga la confianza pública.
5. Empatía: La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de los
demás, comprender sus sentimientos y actuar con compasión. Un
policía debe ser capaz de manejar situaciones delicadas con
comprensión, especialmente cuando trata con víctimas de delitos,
personas en situación de vulnerabilidad o individuos que enfrentan
crisis emocionales. La empatía ayuda a desescalar situaciones tensas
y favorece una intervención más humana y respetuosa.
6. Disciplina: La disciplina es crucial dentro de las fuerzas policiales. Un
policía debe seguir las normas, los procedimientos y los protocolos
establecidos para garantizar el orden, la seguridad y la justicia. La
disciplina también significa mantener el autocontrol en situaciones
estresantes, evitando reacciones impulsivas o fuera de lugar que
puedan escalar un conflicto innecesariamente.
7. Compromiso con la justicia: Un policía debe estar comprometido con
la justicia en todos los aspectos de su trabajo. Esto no solo implica
hacer cumplir la ley, sino también asegurarse de que las decisiones
tomadas se basen en principios de equidad y moralidad. El
compromiso con la justicia significa actuar en beneficio del bien común
y proteger los derechos fundamentales de las personas.
8. Proactividad: Un policía debe ser proactivo en la prevención de
24
delitos y en la resolución de problemas dentro de la comunidad. La
actitud proactiva implica identificar riesgos o situaciones
potencialmente peligrosas antes de que se conviertan en un problema
y tomar medidas para mitigarlos. Esto incluye la colaboración con la
comunidad y otros actores sociales para fortalecer la seguridad
pública.
9. Capacidad de trabajo en equipo: Aunque un policía puede tomar
decisiones de manera individual, muchas veces trabajará en conjunto
con otros oficiales, instituciones o miembros de la comunidad. Tener
una actitud colaborativa y respetuosa hacia el trabajo en equipo es
esencial para coordinar esfuerzos, mejorar la seguridad y enfrentar los
desafíos de manera más eficaz.
10. Valor y determinación: Un policía debe tener el valor de enfrentar
situaciones peligrosas o desafiantes, y la determinación de hacer lo
correcto incluso cuando se enfrenta a presiones externas o amenazas.
La valentía en el ejercicio de la autoridad debe ir acompañada de un
juicio adecuado para tomar decisiones responsables y de acuerdo con
la ley.
11. Adaptabilidad: La capacidad de adaptarse a diferentes situaciones,
contextos y tipos de personas es fundamental. Un policía debe ser
flexible y capaz de ajustarse a situaciones cambiantes, ya sea en
intervenciones de rutina, en situaciones de emergencia o en contextos
complejos donde las circunstancias varían rápidamente.
12. Confianza en uno mismo: La confianza en sí mismo es importante
25
para tomar decisiones firmes y liderar en situaciones difíciles. Sin
embargo, la confianza no debe llevar a la arrogancia; debe ir
acompañada de humildad, siempre reconociendo los propios límites y
la necesidad de mejorar constantemente.
13. Autocontrol: El autocontrol es una actitud vital, especialmente en
situaciones de alta presión o conflicto. Un policía debe ser capaz de
gestionar sus emociones y mantener la calma cuando se enfrenta a la
agresión o al estrés. Esto es esencial para evitar respuestas
impulsivas o violentas que puedan escalar la situación.
14. Discreción: Los policías deben ser discretos en su trato con la
información sensible. Esto incluye respetar la privacidad de los
individuos, manejar con cautela la información confidencial y evitar
difundir rumores o juicios prematuros. La discreción es esencial para
mantener la integridad de las investigaciones y la confianza pública.
15. Honestidad: La honestidad es una actitud clave que define la
reputación de un policía. Los oficiales deben ser sinceros en sus
informes, declaraciones y durante las investigaciones. La honestidad
es fundamental para garantizar que se haga justicia y que no se
alteren los hechos ni se oculten pruebas.
Análisis y Discusión sobre la Ética en la Función Policial
La ética en la función policial es un pilar esencial para la construcción de una
sociedad democrática y justa. Los agentes de policía, como servidores
públicos, tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad y el bienestar
de la ciudadanía, protegiendo sus derechos y asegurando el respeto por la
ley. Sin embargo, las fallas éticas dentro de las fuerzas policiales pueden
26
socavar la confianza pública y afectar la legitimidad de las instituciones
encargadas de la seguridad.
Análisis
En primer lugar, es necesario entender que la función policial no se limita
únicamente a hacer cumplir la ley; también involucra la promoción de la
justicia, la equidad y el respeto por los derechos humanos. En este contexto,
las actitudes y comportamientos de los oficiales son determinantes para el
éxito de la labor policial. Las fuerzas de seguridad están investidas con una
autoridad considerable, lo que conlleva una gran responsabilidad: el poder de
restringir la libertad de los ciudadanos, utilizar la fuerza y tomar decisiones
que pueden tener repercusiones significativas en la vida de las personas. Por
ello, la ética se convierte en una guía fundamental para las acciones
policiales, pues garantiza que los oficiales actúen de manera justa,
proporcional y respetuosa.
Sin embargo, diversos factores pueden influir en el comportamiento ético de
los oficiales. Entre estos, la corrupción es uno de los más peligrosos. En
algunos contextos, la corrupción policial no solo afecta la eficiencia de la
institución, sino que también perpetúa la impunidad y debilita el estado de
derecho. El soborno, la extorsión y el abuso de poder se convierten en
prácticas que erosionan la confianza de la sociedad en las fuerzas del orden.
La transparencia y la rendición de cuentas se presentan como antidotos
cruciales ante estos problemas, pues permiten que las malas prácticas sean
detectadas y corregidas. Otro aspecto fundamental en el análisis de la ética
policial es la imparcialidad. Los agentes de policía deben actuar sin
prejuicios, independientemente del estatus social, raza, género u orientación
27
sexual de las personas involucradas. La discriminación y el uso de
estereotipos pueden afectar negativamente la calidad de la intervención
policial, llevando a injusticias y perpetuación de desigualdades. Esto no solo
va en contra de los principios éticos, sino que también crea un ciclo de
desconfianza entre la comunidad y la policía, lo que puede dificultar la
cooperación y aumentar las tensiones sociales. La formación ética continua
es otro aspecto clave en el análisis. La ética no debe ser vista como un
conjunto de reglas que se aprenden una sola vez durante el proceso de
formación, sino como un valor que debe ser reforzado a lo largo de toda la
carrera del policía. La falta de capacitación y la ausencia de mecanismos de
supervisión adecuados pueden contribuir a que los oficiales adopten
comportamientos inapropiados o no estén preparados para manejar
situaciones complejas de manera ética. Además, los oficiales deben ser
capacitados no solo en las leyes y procedimientos, sino también en el manejo
de emociones, en la resolución de conflictos y en el respeto a los derechos
humanos.
Discusión
La discusión sobre la ética en la función policial involucra una reflexión sobre
el papel de la policía dentro de la sociedad y la relación de poder que
establecen con la ciudadanía. Si bien la policía tiene la misión de garantizar
el orden y la seguridad, es esencial que actúe siempre con el compromiso de
proteger los derechos fundamentales de las personas. En este sentido, el
abuso de poder, el uso indebido de la fuerza o la corrupción son conductas
inaceptables que no solo afectan la eficacia de la policía, sino que también
dañan la legitimidad de la institución ante la sociedad. Es importante destacar
28
que la ética policial no es un concepto abstracto, sino que debe ser reflejada
en prácticas concretas, tanto en el trato con los ciudadanos como en las
decisiones que toman los agentes. La imparcialidad, la honestidad, el respeto
y la transparencia son los principios que deben guiar cada acción policial. La
presencia de estos valores en el trabajo diario de un policía contribuye a
fortalecer la relación con la comunidad y a construir un sistema de justicia
más equitativo y confiable. En el ámbito policial, la ética está profundamente
vinculada a la formación y a la supervisión. Un policía debe ser
constantemente evaluado, no solo por sus habilidades técnicas, sino también
por su comportamiento ético. La institución policial debe contar con sistemas
claros y efectivos de control interno que permitan detectar posibles fallas
éticas, como la corrupción, el abuso de poder o la discriminación. En este
sentido, la promoción de la ética dentro de la policía debe ser un esfuerzo
conjunto que involucre a las autoridades policiales, las instituciones
gubernamentales y la sociedad civil. Por otro lado, la policía debe
comprender que la ética no es un requisito exclusivo para la gestión interna,
sino que tiene un impacto directo en la confianza que la sociedad deposita en
ellos. La confianza pública es esencial para el éxito de cualquier estrategia de
seguridad y para la legitimidad de la policía. Los ciudadanos que perciben
que la policía actúa de manera ética y justa tienen más probabilidades de
cooperar con las autoridades y apoyar las políticas de seguridad. En
contraste, los abusos o fallas éticas generan desconfianza y pueden conducir
al rechazo y la resistencia social. Se debe tener en cuenta que la ética en la
policía no solo se refiere a la conducta de los oficiales individuales, sino
29
también al comportamiento institucional. Es crucial que las fuerzas policiales
cuenten con políticas claras y bien definidas sobre la conducta ética, así
como mecanismos de rendición de cuentas y sanciones efectivas para
aquellos que violen los principios fundamentales. Además, los líderes dentro
de la policía deben ser ejemplos a seguir, demostrando que la ética es un
valor central no solo en la teoría, sino también en la práctica diaria.
CAPITULO V
Conclusiones
La ética y los valores en la función policial son elementos fundamentales para
asegurar que las fuerzas del orden actúen con responsabilidad, justicia y en
pleno respeto a los derechos humanos. Los policías no solo son agentes
encargados de hacer cumplir la ley, sino que deben ser guardianes de la
justicia, promotores de la equidad y respetuosos de la dignidad de todas las
personas. La correcta aplicación de la ética en el ejercicio de su labor es
esencial para garantizar una convivencia pacífica, un entorno seguro y una
administración de justicia que sea confiable y respetuosa de los principios
30
democráticos. Uno de los pilares más importantes de la ética policial es la
imparcialidad, que obliga a los oficiales a tratar a todas las personas por
igual, sin discriminación alguna, y a actuar siempre en función de los hechos
y la ley, no de prejuicios o influencias externas. Esta imparcialidad es vital
para evitar abusos de poder y garantizar que las intervenciones de la policía
no se vean afectadas por factores como el estatus social, la raza, el género o
la religión de las personas. Cuando un policía actúa de manera imparcial, no
solo cumple con su deber profesional, sino que también refuerza la confianza
de la comunidad en su institución. La integridad y la honestidad son valores
clave que deben regir el comportamiento de un policía. La honestidad en la
recopilación de información, en la formulación de informes y en el trato con
los ciudadanos es esencial para evitar la corrupción y el abuso de autoridad,
que son problemas graves dentro de las fuerzas policiales. La integridad
implica no solo actuar con rectitud en el ejercicio de la función pública, sino
también ser ejemplo para los demás, demostrando que la ética debe ser un
principio no negociable. La falta de integridad y la corrupción en las filas
policiales no solo dañan la credibilidad de la institución, sino que perpetúan
un ciclo de injusticia que afecta a toda la sociedad. Por otro lado, la empatía
y el respeto hacia los derechos de los individuos son esenciales para
garantizar que los agentes de policía no solo cumplan con la ley, sino que
también actúen de manera humana y comprensiva, especialmente cuando
interactúan con personas en situaciones vulnerables. La policía no solo debe
ser vista como un cuerpo encargado de controlar y sancionar, sino también
como un servicio que escucha, comprende y ayuda a la ciudadanía. La
31
empatía en los oficiales de policía ayuda a resolver conflictos, evitar el uso
innecesario de la fuerza y fomentar una cultura de paz y comprensión dentro
de la sociedad. La responsabilidad es un principio crucial en la ética policial.
Los agentes deben ser conscientes de las consecuencias de sus acciones y
estar dispuestos a rendir cuentas por ellas. Cada decisión tomada por un
oficial tiene el potencial de impactar profundamente en la vida de las
personas, por lo que es esencial que actúen con un sentido de
responsabilidad tanto hacia la sociedad como hacia la institución que
representan. La responsabilidad implica también reconocer los propios
errores y trabajar en la mejora continua para ser más eficaces en el
cumplimiento de la ley y la protección de los derechos ciudadanos. Es
importante resaltar que la ética policial no debe entenderse únicamente como
un conjunto de principios que los agentes deben seguir, sino también como
una parte integral de la cultura institucional. Las fuerzas policiales deben ser
organizaciones que promuevan y refuercen estos valores no solo a través de
la formación continua, sino también mediante mecanismos de control,
supervisión y rendición de cuentas. Las políticas claras, las investigaciones
internas y las sanciones para aquellos que violen las normas éticas son
fundamentales para mantener la integridad de la institución. El
entrenamiento ético continuo y la supervisión adecuada son vitales para
asegurar que los policías no solo estén bien preparados desde el punto de
vista técnico, sino también desde una perspectiva ética. Las situaciones a las
que se enfrentan los oficiales a menudo son complejas y demandan una toma
de decisiones rápida y basada en principios sólidos. Por ello, un sistema
32
educativo y formativo que refuerce constantemente los valores éticos es
fundamental para prevenir la corrupción, el abuso de poder y otros
comportamientos indeseados dentro de la fuerza policial. La confianza
pública es otro aspecto que no se puede pasar por alto en el análisis de la
ética en la función policial. La relación entre la policía y la comunidad debe
ser de mutuo respeto, y para lograrlo, es necesario que los agentes actúen
con transparencia y justicia. Cuando la comunidad percibe que la policía
actúa de manera ética, honesta y justa, está más dispuesta a colaborar y
cooperar con las fuerzas de seguridad, lo que a su vez mejora la eficacia de
las políticas de seguridad y el trabajo policial en general. Por el contrario, los
comportamientos corruptos o abusivos destruyen esta confianza y dificultan
el trabajo de la policía, creando un ambiente de desconfianza y resentimiento.
Sin embargo, no se puede pasar por alto que la función policial no está
exenta de desafíos, como el estrés, la presión social y las situaciones de
violencia, que pueden poner a prueba la ética de los oficiales.
CAPITULO VI
Recomendaciones
Es crucial que las fuerzas policiales implementen programas de formación
ética de manera constante a lo largo de la carrera de los oficiales. La ética
debe ser un componente esencial en la formación inicial y también en los
programas de actualización. La capacitación debe abordar no solo las leyes y
procedimientos, sino también los valores fundamentales como la
imparcialidad, la honestidad, el respeto y la empatía. La formación ética debe
33
ser dinámica, adaptándose a los nuevos desafíos que enfrentan los agentes
en el terreno. Las instituciones policiales deben contar con mecanismos de
control interno eficaces que permitan detectar y sancionar conductas
inapropiadas. Es fundamental crear estructuras de supervisión que sean
independientes y transparentes para que los abusos de poder y la corrupción
puedan ser identificados rápidamente y se tomen las medidas correctivas
necesarias. Las autoridades policiales deben promover la transparencia en
todas sus acciones, desde la recopilación de información hasta la toma de
decisiones en el terreno. Implementar sistemas claros de rendición de
cuentas, donde los oficiales informen y justifiquen sus acciones, contribuirá a
fortalecer la confianza pública en la policía. Esto también incluye la creación
de canales seguros y accesibles para que la ciudadanía pueda reportar
abusos o malas prácticas sin temor a represalias. Dado que los oficiales de
policía enfrentan situaciones de estrés y presión, es esencial desarrollar
programas de apoyo psicológico y bienestar emocional para ellos. Estos
programas pueden ayudar a los oficiales a manejar situaciones difíciles de
manera ética, evitando que el agotamiento o el estrés afecten su
comportamiento profesional. El bienestar emocional de los agentes también
puede contribuir a reducir la violencia y mejorar la calidad del servicio que
prestan a la comunidad. Es fundamental fomentar la participación activa de la
ciudadanía en los procesos de supervisión y control de las fuerzas del orden.
Crear comités de vigilancia comunitaria y establecer mecanismos de
retroalimentación pueden ayudar a asegurar que la policía actúe con
transparencia y responsabilidad. Además, la colaboración entre la policía y la
34
comunidad contribuye a fortalecer los lazos de confianza y cooperación, lo
que mejora la eficacia en las labores de seguridad. La ética debe ser un valor
central dentro de la cultura organizacional de las fuerzas policiales. Es
necesario que los altos mandos y líderes policiales den el ejemplo,
demostrando con sus actos que la ética y la transparencia son principios
fundamentales en su trabajo. Además, debe existir un sistema de incentivos
para premiar el comportamiento ético y de sanciones claras y firmes para
aquellos que violen los principios establecidos. Utilizar tecnologías modernas
para registrar y monitorear las intervenciones policiales puede ser una
medida eficaz para garantizar la transparencia. El uso de cámaras corporales
y sistemas de monitoreo digital puede ayudar a asegurar que las acciones de
los agentes sean conformes con los principios éticos. Además, las
plataformas digitales pueden ser utilizadas para que los ciudadanos puedan
presentar quejas o reportar incidentes de manera rápida y accesible. Es
esencial que la policía tenga protocolos claros y bien definidos sobre el uso
de la fuerza, que estén alineados con los principios éticos y los derechos
humanos. Estos protocolos deben ser revisados periódicamente para
asegurarse de que sigan siendo efectivos y proporcionales a las situaciones
que enfrentan los oficiales. La capacitación sobre cómo manejar conflictos sin
recurrir a la violencia también es esencial para prevenir abusos. Los sistemas
de evaluación del desempeño de los policías deben incluir parámetros éticos,
evaluando no solo las habilidades técnicas de los oficiales, sino también su
comportamiento en cuanto a respeto a los derechos humanos, imparcialidad
y transparencia. Esto permitiría una valoración más integral de los oficiales,
35
promoviendo la ética en su labor diaria. Las fuerzas policiales deben fomentar
la cooperación con otras instituciones, tanto gubernamentales como no
gubernamentales, para promover una cultura de ética y valores en el ámbito
de la seguridad. Esto puede incluir alianzas con organizaciones que
promuevan los derechos humanos, organismos de control de la corrupción y
grupos de la sociedad civil que trabajen por una policía más transparente y
responsable.
CAPITULO VIII
Aplicación en labor policial
En el día a día de un policía, la aplicación de los principios éticos y los valores
debe ser una práctica constante y consciente. Un oficial de policía debe
incorporar estos principios en cada acción y decisión que tome mientras
interactúa con la comunidad y con sus compañeros. Un aspecto fundamental
es la imparcialidad; por ejemplo, al enfrentarse a situaciones de conflicto, debe
actuar sin prejuicios, asegurándose de tratar a todos de manera equitativa, sin
36
importar su origen, creencias o estatus. Este comportamiento ayuda a construir
confianza con la ciudadanía, ya que se sienten seguros de que recibirán un
trato justo, sin favoritismos ni discriminación. La honestidad y la integridad
también son claves en las interacciones diarias. Al realizar informes o testificar
en investigaciones, el oficial debe mantener siempre la verdad, evitando
cualquier alteración de los hechos. De igual manera, la transparencia en sus
acciones, como la justificación clara de las decisiones tomadas en el terreno,
contribuye a evitar malentendidos y a fortalecer la legitimidad de su labor. Si un
policía comete un error, debe asumir la responsabilidad de manera abierta,
mostrando disposición para corregirlo. La empatía juega un papel esencial al
tratar con personas en situaciones difíciles. Al interactuar con personas que
pueden estar angustiadas, frustradas o en crisis, un policía debe mostrar
comprensión y paciencia, buscando siempre una resolución pacífica y
respetuosa. Esto puede ser particularmente importante en situaciones de
arresto o control, donde la forma en que el oficial maneja la situación puede
influir directamente en el resultado y en la percepción pública de su trabajo. La
responsabilidad es otra cualidad que debe guiar al policía en su labor diaria.
Esto no solo implica cumplir con las normativas y procedimientos establecidos,
sino también asegurarse de que sus decisiones no causen daño innecesario.
En un contexto de alta presión, como puede ser un enfrentamiento o una
intervención de alto riesgo, la capacidad de un policía para evaluar
adecuadamente la situación y actuar de manera proporcional es fundamental
para garantizar que sus acciones sean éticas.
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ANEXOS
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