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Definitiva Peliç

Ulises regresa a Ítaca tras un largo viaje, solo para descubrir que su esposa Penélope se ha casado con Ícaro, un joven troyano, mientras él era dado por muerto. Lleno de ira y tristeza, Ulises, junto a su amigo Sócrates, planea un ataque a Lirneso para rescatar a Penélope y vengar la muerte de su hijo. Después de una feroz batalla, Ulises logra liberar a Penélope, pero queda con un profundo deseo de venganza por la pérdida de su hijo y su amigo.

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Definitiva Peliç

Ulises regresa a Ítaca tras un largo viaje, solo para descubrir que su esposa Penélope se ha casado con Ícaro, un joven troyano, mientras él era dado por muerto. Lleno de ira y tristeza, Ulises, junto a su amigo Sócrates, planea un ataque a Lirneso para rescatar a Penélope y vengar la muerte de su hijo. Después de una feroz batalla, Ulises logra liberar a Penélope, pero queda con un profundo deseo de venganza por la pérdida de su hijo y su amigo.

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El Regreso inesperado de Ulises

Ítaca fué un pequeño pueblo al que Ulises, un joven y valiente caballero, regresó de un
intrépido viaje en busca de su hogar. Este emocionado de volver a ver a su esposa
Penélope y su hijo Telémaco, Se dirigió a su humilde morada con la intención de
encontrarse con ellos. Al abrir la puerta de su casa, se llevó la sorpresa de que ni su mujer
ni su hijo se encontraban ahí. Así que decidió ir a visitar a Sócrates, su fiel amigo de
confianza, que lo había acompañado desde que eran jóvenes.

Cuando Sócrates le abrió la puerta a Ulises, no pudo creer lo que estaba viendo. Este le
abrazó y le invitó a sentarse para tomar un té. Sócrates, emocionado, comenzó a contarle
todo lo que pasó en el pueblo de Ítaca y lo mucho que le había echado de menos. Pero
cuando Ulises mencionó a su esposa, este cambió su cara a una tristeza repentina.
Sócrates suspiró y le contó a Ulises que, como había tardado demasiado en volver, le
dieron por muerto y Penélope fue obligada a casarse hace un mes con un joven
pretendiente troyano llamado Ícaro, y que se habían marchado a vivir a un pueblo muy
lejano de ahí llamado Lirneso. Ulises le preguntó detenidamente toda la información del
paradero de su esposa y la identidad de Ícaro.

Ulises, invadido por la tristeza y la ira, se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta. Pero
antes de marcharse, mencionó estas palabras: "Todos aquellos que hayan osado
ayudar a esa sabandija a obtener la mano de Penélope sufrirán un gran
castigo tarde o temprano". Con mucha rabia acumulada y miedo de perder a su
amada esposa, se dirigió velozmente al puerto de Ítaca, donde reunió a todas sus tropas y
tras planificar detenidamente el viaje, se marcharon rumbo a Lirneso.

Ulises pasó noches seguidas sin dormir porque temía que su esposa Penélope se haya
enamorado de Ícaro o de que la hayan lastimado. Tras meses de viaje y obstáculos que
tuvieron que esquivar en la alta mar, por fin llegaron a Lirneso. Ulises, acompañado de su
amigo Sócrates, ordenó a su ejército mantenerse en sus posiciones, ocultos de la vista del
ejército troyano hasta que fuera medianoche. A la llegada de la hora esperada, Ulises se
introdujo en la ciudad sigilosamente, donde logró pasar las grandes murallas que rodeaban
la ciudad y ordenó a sus guardias que rodearan el castillo. Este trajo consigo varios de los
mejores guerreros conocidos por sobrevivir a la guerra de Troya y además a Sócrates, que
también era conocido por sus grandes habilidades con el arco y la espada.

Desesperado por encontrar a su esposa y a su hijo, fué derrotando a cada guardia que se
encontraba en el camino. Cuando llegó finalmente a los aposentos en los que descansaban
su mujer e Ícaro, dió un fuerte golpe a la puerta, lo que ocasionó que esta se rompiera y que
ambos se despierten con un fuerte susto. Ícaro cogió su espada rápidamente y corrió en
dirección a Ulises. Este le esquivó y le clavó la espada en el hombro, lo que ocasionó que
este se enfadase y le tirará al suelo de una patada además de ponerle la espada en el
cuello y le dijo: "Parece que vas a perder esta batalla , te crees muy
valiente, pero solo eres un rey muy cobarde ,no me cabrees más, Ulises.
¿No tienes suficiente con que haya matado a tu hijo? ¿También quieres
que lo haga con tu amada Penélope?" Penélope, horrorizada por lo que estaba
viendo, intentaba soltarse de las cuerdas a las que la habían atado para evitar que
escapara.

De repente, apareció Sócrates, lo que hizo que Ícaro soltara rápidamente a Ulises y
comenzara a pelear con él. Ulises, en el suelo, debilitado y dolido por la muerte de su hijo
intentó levantarse, pero cuando se giró en dirección de la pelea, vió cómo, de repente, su
fiel compañero y mejor amigo se cayó al suelo con una espada en la cabeza. Al ver que
esto pasó, se le llenó el corazón de ira, lo que hizo que se lanzara encima de Ícaro,
haciendo que este se tropiece y se caiga por la ventana.

Ulises, tras observar tal trágica muerte, se dirigió rápidamente hacia su esposa y le soltó de
las cuerdas. Acto seguido, esta, con gran velocidad, le abrazó y le contó todo lo que había
sufrido y lo mucho que le había añorado. Ulises, tras escuchar que muchos guardias se
dirigían al lugar, cogió de la mano a Penélope y, antes de escaparse, le puso en la mano a
Sócrates su collar.

Tras eso, este, rápidamente acompañado de su amada, se escapó rumbo a Ítaca. Aunque
Ulises aún tenía sed de venganza por la muerte de su hijo y su fiel amigo…

CONTINUARÁ

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