0% encontró este documento útil (0 votos)
21 vistas10 páginas

Delitos Omisivos Propios - Eunice

Los delitos omisivos propios en el Derecho Penal se refieren a la inacción culpable frente a situaciones que requieren intervención, sancionando a quienes no actúan cuando la ley lo exige. Un ejemplo claro es el delito de omisión de auxilio, que castiga a quienes no ayudan a personas en peligro evidente, reflejando un deber de solidaridad social. Estos delitos son considerados dolosos y no requieren un resultado lesivo, enfocándose en la violación del deber normativo de actuar.

Cargado por

Raquel Almerco
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
21 vistas10 páginas

Delitos Omisivos Propios - Eunice

Los delitos omisivos propios en el Derecho Penal se refieren a la inacción culpable frente a situaciones que requieren intervención, sancionando a quienes no actúan cuando la ley lo exige. Un ejemplo claro es el delito de omisión de auxilio, que castiga a quienes no ayudan a personas en peligro evidente, reflejando un deber de solidaridad social. Estos delitos son considerados dolosos y no requieren un resultado lesivo, enfocándose en la violación del deber normativo de actuar.

Cargado por

Raquel Almerco
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

DELITOS OMISIVOS PROPIOS

INTRODUCCIÓN

El Derecho Penal, en tanto sistema normativo de control social, tiene como misión fundamental
proteger los bienes jurídicos esenciales para la convivencia pacífica y ordenada de la sociedad.
Tradicionalmente, su atención ha estado centrada en la represión de conductas activas que
lesionan directamente esos bienes protegidos, como la vida, la libertad, la integridad física o el
patrimonio. Sin embargo, la evolución de las relaciones humanas, el aumento de las
interacciones sociales complejas y la progresiva internalización de valores como la solidaridad,
la responsabilidad y el respeto por la dignidad humana, han llevado a los ordenamientos jurídicos
modernos a reconocer que también las conductas omisivas, es decir, aquellas en las que el sujeto,
pudiendo actuar conforme a un deber legal, decide no intervenir, pueden revestir igual o incluso
mayor gravedad que muchos actos comisivos.

En este contexto surgen los delitos de omisión propia, una categoría especial dentro del Derecho
Penal que no sanciona una acción concreta realizada, sino la inacción culpable frente a una
situación que exige jurídicamente una intervención activa del sujeto. Estos delitos se caracterizan
por castigar a quien, encontrándose en una posición de deber y teniendo plena capacidad de
cumplirlo, omite una conducta que la ley expresamente le exige. Lo trascendente en estos casos
no es el daño efectivamente causado, sino la violación al deber jurídico de actuar que el
ordenamiento impone en situaciones determinadas para la salvaguarda de bienes jurídicos ajenos.

Desde una perspectiva normativa, se entiende que, en una sociedad organizada y jurídicamente
estructurada, existen mínimos de solidaridad exigibles a todos los ciudadanos, sobre todo en
contextos donde la pasividad puede traducirse en consecuencias irreparables para terceros. De
esta forma, los delitos omisivos propios reflejan una dimensión ética del Derecho Penal, que
busca motivar conductas de colaboración y asistencia mutua entre los miembros de la
comunidad, sin llegar a imponer obligaciones excesivas o heroicas.

Una de las manifestaciones más claras de este tipo de delitos en la legislación penal peruana es el
delito de omisión de auxilio, regulado en el artículo 127 del Código Penal, que sanciona al sujeto
que, encontrando a una persona en peligro evidente, no presta ayuda ni solicita socorro pudiendo
hacerlo sin riesgo personal. Este tipo penal encarna no solo un deber legal, sino también un
imperativo moral de asistencia que cobra especial relevancia en situaciones de emergencia.
CONCEPTO

En términos jurídicos, los delitos omisivos propios son aquellos en los que la conducta delictiva
se constituye exclusivamente por la omisión de realizar una acción impuesta por la ley, sin que
sea necesario que se produzca un resultado material o de daño. De acuerdo con la doctrina
clásica del Derecho Penal, se diferencia de los delitos de omisión impropia o comisión por
omisión, donde la omisión de una acción generaría una consecuencia, generalmente derivada de
un deber especial (como una relación de garante).

La doctrina de Klaus Tiedemann señala que la omisión propia se configura cuando una persona
no lleva a cabo una acción que la ley considera obligatoria, y no se requiere que ello dé lugar a
un daño. En su obra Derecho Penal: Parte General, Tiedemann menciona que la omisión es
penalmente relevante no por los efectos que produce, sino porque vulnera un deber normativo
claro y expreso.

Características de los Delitos Omisivos Propios

1. INFRACCIÓN DE UN DEBER LEGAL


El fundamento de los delitos omisivos propios radica en la infracción de un deber legal
que exige una acción. Según el Código Penal peruano, se contempla la obligación de
actuar en diversas situaciones. Por ejemplo, el artículo 127, que establece el delito de
omisión de auxilio (si no se socorre a una persona en peligro de muerte), impone un
mandato de acción explícito. Este tipo de delito penaliza la inacción ante situaciones
donde la ley espera una intervención, ya que se infringe el deber de solidaridad social.

2. NO SE EXIGE UN RESULTADO LESIVO


En los delitos omisivos propios, no es necesario que se produzca un resultado lesivo. La
jurisprudencia peruana sostiene que el ilícito se configura simplemente por la omisión de
la acción. Esto está en línea con la doctrina de Humberto Ávila, quien en su obra Tratado
de Derecho Penal explica que lo relevante es la violación del deber de actuar, no los
efectos de esa omisión.

3. DELITOS DOLOSOS
Los delitos omisivos propios se consideran exclusivamente dolosos. Esto quiere decir que
se requiere la voluntad y conciencia de no actuar frente a una obligación legal. No se
contempla la modalidad culposa (por negligencia o imprudencia) en este tipo de delitos.
El Tribunal Constitucional peruano, en diversas sentencias, ha aclarado que la tipificación
de los delitos omisivos propios como dolosos subraya la importancia de la intención y el
conocimiento del sujeto respecto a su omisión. Este enfoque está plasmado en su
jurisprudencia, como en la STC 00037-2006.

4. CAPACIDAD DE ACTUAR
En la teoría del Derecho Penal, se establece que para que exista responsabilidad penal por
la omisión, debe existir la posibilidad real de actuar. El artículo 20 del Código Penal
peruano establece que no se puede sancionar por omisión cuando no es posible realizar la
acción exigida por la ley, por razones físicas o psíquicas. El Código Penal alemán
(Strafgesetzbuch, § 13) refuerza este principio al señalar que no se puede punir por la
omisión si el sujeto no estaba en condiciones de actuar.

5. FUNDAMENTO NORMATIVO
Los delitos omisivos propios están expresamente tipificados en el Código Penal, como se
observa en el artículo 127, que establece el delito de omisión de auxilio. Esta disposición
es un ejemplo claro de cómo el Derecho Penal peruano regula la omisión de conductas
específicas que tienen un impacto en el bienestar de otros. De acuerdo con la
jurisprudencia peruana, la sanción de la omisión se fundamenta en la necesidad de
proteger bienes jurídicos como la vida y la integridad física.

EJEMPLO Y APLICACIÓN EN LA JURISPRUDENCIA

Un caso práctico claro de delito omisivo propio es la omisión de auxilio en situaciones de


emergencia. En el fallo STC 00444-2011 del Tribunal Constitucional peruano, se resolvió que, si
una persona es testigo de un accidente de tránsito y tiene la capacidad de auxiliar a las víctimas,
pero no lo hace, incurre en responsabilidad penal por omisión de auxilio, sin que sea necesario
que el daño se materialice o que el sujeto haya causado una consecuencia negativa directa.
ANÁLISIS DEL DELITO DE OMISIÓN DE SOCORRO

El delito de omisión de socorro, tipificado en el artículo 127 del Código Penal peruano, es una
figura del Derecho Penal que sanciona la falta de acción ante una situación de emergencia en la
que una persona se encuentra en peligro manifiesto y grave. La ley penal establece que quien no
actúe para auxiliar a la víctima, siempre que esté en condiciones de hacerlo sin que implique un
riesgo para sí mismo o para terceros, incurrirá en responsabilidad penal. Este tipo de delito es un
claro ejemplo de delito omisivo propio, ya que la tipificación penal no exige un resultado
material adicional, sino que se sanciona la omisión de una acción impuesta por la ley.

 FUNDAMENTO Y FINALIDAD DEL DELITO DE OMISIÓN DE SOCORRO

El delito de omisión de socorro está basado en la necesidad de proteger la vida y la


integridad física de las personas, promoviendo una responsabilidad solidaria entre los
miembros de la sociedad. El ordenamiento jurídico busca fomentar la solidaridad mínima,
de manera que cualquier persona en una situación de emergencia pueda intervenir, dentro
de sus posibilidades, para prevenir un daño mayor a una víctima. En palabras de la
doctrina de César Villanueva en su obra Derecho Penal, este delito responde al interés
social de protección de los bienes jurídicos fundamentales, como la vida y la integridad
personal, y establece que la omisión frente a situaciones críticas puede ser tan dañina
como la acción criminal.

 ELEMENTOS TÍPICOS DEL DELITO DE OMISIÓN DE SOCORRO

1. Situación de Emergencia
El artículo 127 del Código Penal exige que la víctima se encuentre en un peligro
manifiesto y grave, es decir, que haya una amenaza inmediata y seria para su vida o
integridad física. Este peligro puede derivarse de diversas circunstancias, tales como
accidentes de tránsito, agresiones físicas, desastres naturales o cualquier otra situación en
la que la intervención inmediata pueda evitar un daño mayor. Es fundamental que la
víctima esté en un estado de vulnerabilidad, para que se configure el delito. En este
sentido, Humberto Ávila, en su Tratado de Derecho Penal, resalta la necesidad de que el
peligro sea manifiesto, lo que implica que cualquier persona pueda percatarse claramente
de la gravedad de la situación.
2. Capacidad del sujeto de actuar
El agente (quien omite el auxilio) debe tener la capacidad material y psicológica de
prestar ayuda. Esta capacidad incluye tanto la posibilidad física de intervenir (estar en el
lugar adecuado, no estar incapacitado para actuar, etc.), como la capacidad mental (la
ausencia de obstáculos psicológicos que impidan el auxilio). Además, el agente debe
tener conocimiento de la situación de emergencia y ser capaz de actuar ante la misma.
Según la jurisprudencia del Tribunal Supremo de España, una persona puede estar exenta
de responsabilidad si se demuestra que no tenía la capacidad de ofrecer socorro debido a
circunstancias personales o de salud, como se observa en la STC 206/2002.

3. Ausencia de riesgo para el auxiliador


El delito de omisión de socorro no exige que el sujeto actúe en condiciones extremas o
heroicas, pero sí debe estar libre de riesgos significativos para sí mismo o para terceros.
Esto significa que el deber de socorro no obliga a una persona a exponerse a un riesgo
grave o mortal para auxiliar a la víctima. Klaus Tiedemann, en su obra Derecho Penal:
Parte General, explica que la obligación de actuar cesa cuando el auxiliador se ve
amenazado de manera seria, lo que implica que no se le puede exigir un sacrificio
desmedido en aras de cumplir con la ley.

4. Sujeto genérico
El artículo 127 utiliza la fórmula “el que”, lo que implica que cualquier persona puede ser
autora del delito de omisión de socorro, sin necesidad de que exista una relación especial
con la víctima o una situación de garante. No es necesario que el sujeto tenga un vínculo
familiar o de dependencia con la persona en peligro; basta con que se encuentre en el
lugar adecuado para intervenir. Según la doctrina de Jorge Gómez Gallo, este elemento
refleja el principio de solidaridad mínima, al obligar a todos los miembros de la sociedad
a actuar cuando sea posible, independientemente de su relación con la víctima.

 LA OMISIÓN DE SOCORRO EN LA JURISPRUDENCIA

El Tribunal Constitucional Peruano ha reconocido que la omisión de socorro es un delito


de naturaleza dolosa, es decir, que requiere la voluntad consciente de no actuar ante una
situación de auxilio. Esto es importante, ya que una omisión culposa (por negligencia) no
encajaría dentro de la figura penal de omisión de socorro, sino que podría derivar en otro
tipo de responsabilidades. Un ejemplo relevante es la STC 00037-2006, en la que el
Tribunal ratificó la necesidad de que el sujeto tenga plena conciencia del peligro y la
posibilidad de intervenir sin riesgo para sí mismo o para terceros.

 COMPARACIÓN CON OTROS TIPOS DE OMISIÓN

A diferencia de los delitos de omisión impropia, donde la omisión de un acto genera un


resultado de daño (como en el caso de la omisión de un deber de garante), en los delitos
de omisión propia, como el de omisión de socorro, la conducta delictiva radica
exclusivamente en la inacción frente a una situación de emergencia, sin que se necesite un
daño adicional. Esto se traduce en que la conducta omisiva no depende de un daño
concreto (como un fallecimiento o lesiones) para que se configure el delito, sino que
basta con la inactividad ante el peligro evidente.

 PENA Y CONSECUENCIAS JURÍDICAS

De acuerdo con el artículo 127 del Código Penal Peruano, el delito de omisión de socorro
está penado con pena privativa de libertad, lo que implica una sanción penal para aquellos
que incumplen el deber de auxiliar en situaciones de emergencia. La pena es variable y se
impondrá en función de las circunstancias del caso, como la gravedad del peligro o si la
omisión generó un daño posterior. La doctrina peruana, citada en la obra Manual de
Derecho Penal de Pedro V. Rodríguez, señala que el Estado tiene la obligación de
sancionar la omisión de socorro para promover la solidaridad social y evitar que las
personas permanezcan indiferentes ante el sufrimiento ajeno.

TIPICIDAD EN LA OMISIÓN PROPIA

La tipicidad es un concepto fundamental en el Derecho Penal, pues describe los elementos


objetivos y subjetivos que deben cumplirse para que una conducta sea considerada delictiva
según el Código Penal. En el contexto de los delitos omisivos propios, la tipicidad se refiere a la
conducta pasiva del sujeto, que no cumple con una obligación legalmente impuesta, resultando
en un quebrantamiento del deber de actuación.
La omisión propia es un tipo de delito de mera inactividad, lo que significa que la conducta
delictiva radica en la falta de acción frente a una situación que exige una intervención. Para que
se configure un delito omisivo propio, no es necesario que se produzca un resultado material
(como un daño o lesión); lo relevante es que el sujeto no realice una acción que la ley le ordena.

 TIPO OBJETIVO

El tipo objetivo del delito de omisión propia está compuesto por una serie de elementos
esenciales que permiten identificar la conducta delictiva, los cuales se explican a continuación:

Acción esperada

El primer requisito del tipo objetivo es que exista un deber de actuar por parte del sujeto. En los
delitos de omisión propia, el Derecho Penal impone un mandato de acción, es decir, se espera
que el agente realice una conducta activa, como asistir a una persona en peligro (por ejemplo, el
delito de omisión de socorro), o cumplir con un deber específico de acción establecido en una
norma. La omisión se convierte en delictiva cuando se incumple este mandato y se omite una
acción que la ley exige expresamente.

La jurisprudencia del Tribunal Supremo de España resalta que este deber de actuar no puede ser
un imperativo genérico o abstracto; debe estar definido claramente en la norma aplicable para
que el agente tenga conocimiento de su obligación. De acuerdo con la STC 101/2006, una
omisión no será punible si el sujeto no tenía conocimiento claro del deber de actuar.

Capacidad de actuar

El tipo objetivo también exige que el sujeto esté en condiciones de realizar la acción esperada. Es
decir, el agente debe tener la capacidad física y la capacidad cognitiva para cumplir con el deber
legal que le corresponde. Esto implica que, aunque el sujeto esté en conocimiento de la situación
que requiere intervención, no podrá ser penalizado si no tiene la posibilidad material o
psicológica de actuar. Si una persona se encuentra imposibilitada físicamente de realizar una
acción (por ejemplo, si se encuentra en una situación de grave discapacidad o está atrapada en un
accidente), no se puede imputar la omisión como delito.

Este principio está reflejado en la doctrina de Alfonso Ferrer quien sostiene que el tipo de los
delitos omisivos propios requiere de una posibilidad efectiva de intervención, es decir, que el
sujeto debe estar en condiciones de ofrecer ayuda sin poner en peligro su propia integridad física
o la de otros.

Inactividad relevante

La omisión que constituye un delito debe ser relevante, es decir, no basta con cualquier inacción.
Se debe tratar de una inactividad relevante en relación con la norma que ordena actuar. La
inactividad significativa es la que se configura como el quebrantamiento de la obligación jurídica
de actuar. La doctrina de López Olivares subraya que no todo tipo de inacción será punible; sólo
aquella que surja de una obligación jurídica claramente establecida.

No se exige nexo causal

Una característica distintiva de los delitos de omisión propia es que no se requiere probar un
nexo causal entre la omisión y un resultado concreto. A diferencia de los delitos de comisión,
donde se exige que la acción del agente produzca un resultado (como el daño o el perjuicio), en
los delitos de omisión propia la conducta omisiva en sí misma es penalmente relevante, incluso si
no se llega a producir ningún daño.

Este enfoque es ratificado por Juan Montero Aroca, quien en su obra Derecho Penal Parte
General señala que, en el caso de la omisión propia, el tipo penal está enfocado en el
incumplimiento de una obligación de acción, sin que el resultado tenga que ser parte del tipo
penal. Así, el incumplimiento por parte del sujeto de la obligación de actuar se considera
suficiente para que se configure la tipicidad del delito.

 2. TIPO SUBJETIVO

El tipo subjetivo de los delitos omisivos propios hace referencia a la voluntad del agente de no
cumplir con el deber de actuación exigido por la norma. En este sentido, se considera que la
omisión de socorro, o cualquier otro delito omisivo propio, se configura en el ámbito del dolo
directo, ya que el sujeto conoce la situación de peligro y la obligación de intervenir, pero decide
conscientemente no hacerlo.

Dolo directo

En el delito de omisión propia, el agente debe actuar con dolo directo, lo que implica que tiene
pleno conocimiento de la situación de peligro y la obligación de ayudar, pero decide
deliberadamente no intervenir. La voluntad del sujeto es esencial, ya que no se le puede
responsabilizar penalmente por no intervenir si no tiene conocimiento de su deber de actuación,
o si no toma una decisión consciente y voluntaria de no actuar.

Carlos Sánchez Vázquez, en su obra Teoría General del Derecho Penal, subraya que el dolo en
los delitos de omisión propia se configura cuando el agente tiene plena conciencia de la situación
de emergencia y de su capacidad para actuar, pero decide no hacerlo por razones que pueden ser
variadas, como desinterés, indiferencia o incluso egoísmo.

Conciencia y voluntad

El tipo subjetivo exige conciencia y voluntad en el agente. Esto quiere decir que el sujeto debe
ser consciente de que existe un peligro real y grave, y debe estar igualmente consciente de que
tiene la capacidad de intervenir para evitar un daño mayor. Según la teoría de José Cerezo Mir, el
dolo se configura no solo cuando el agente conoce la situación de peligro, sino también cuando
se dispone a no hacer nada frente a esa situación.

Inexistencia de culpa punible

En la omisión propia, la responsabilidad culposa (por negligencia o imprudencia) no se


contempla, salvo que el legislador lo tipifique expresamente. Esto significa que la omisión de
socorro, por ejemplo, no será punible si el agente no actuó por un error de apreciación de la
situación, pero si actuó con la intención de no ayudar, su comportamiento puede considerarse
doloso. La tipicidad de este tipo de delitos está reservada a aquellos casos en que existe un dolo
directo, es decir, una decisión consciente de no actuar frente a un peligro manifiesto.

En este sentido, el Tribunal Constitucional Peruano, en su jurisprudencia, ha establecido que los


delitos omisivos propios requieren que el sujeto esté plenamente consciente de la situación y, si
no actúa, lo haga de forma intencional y no por negligencia. Esto se basa en que, en la omisión
propia, la inacción voluntaria es lo que configura el delito, no un error o desinterés sin la
conciencia de que se está incumpliendo un deber legal.

También podría gustarte