AGUA Y CULTURAS
La importancia del agua en las civilizaciones antiguas: Tartessos
Tartessos: una cultura nacida entre aguas
Por: Julio M. Román Punzón, becario del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada
Con el nombre de Tartessos se hace referencia a un es- de la cultura tartésica orientalizante, tendrá un amplio
pacio geográfico, ubicado en el suroeste peninsular, radio de influencia, que alcanza por el oeste las costas
que se desarrolló entre el último tercio del segundo mi- atlánticas peninsulares, por el norte las tierras meri-
lenio y el año 550 a.C., periodo que viene llamándose dionales de Extremadura, y por el este las tierras de la
Orientalizante Tartésico, para diferenciarlo de otros Alta Andalucía. Su relación con el agua viene marcada
fenómenos culturales similares contemporáneos, co- no sólo por la ocupación geográfica de este reino, en
mo los de Etruria o la provincia griega. Centrada en las el valle del Guadalquivir y alrededores, sino también
actuales provincias de Huelva, Sevilla, Córdoba y Cá- porque este recurso es la base de sus actividades agrí-
diz, donde se definen más claramente los caracteres colas, comerciales e industriales.
T
artessos es el resultado de la tartesia asimile conocimientos y la famosa Erytheia, junto a las
interacción entre las socie- costumbres del mundo oriental, en aguas sin límites, de raíces de plata,
dades herederas del Bronce una suerte de interacción cultural en del río Tartessos, ‘dio a luz’ en una
Final surpeninsular y las nuevas ide- la cual se reelaborarían las influen- cueva de la roca”.
as y costumbres traídas por los colo- cias externas y se incorporarían a Años más tarde, ya en época ro-
nizadores fenicios en el siglo IX a.C. sus propias tradiciones de acuerdo mana, el griego Estrabón (III, 2, 11)
No obstante, los primeros contactos con sus intereses. En estos momen- señalaría que: “Parece ser que, en
con los comerciantes fenicios se ori- tos se fechan acontecimientos tan tiempos anteriores, llamaron al Be-
ginarían a partir del siglo X a.C., te- importantes como la difusión de la tis Tartessos… Y como el río tiene
niendo como escenario la costa me- escritura o la generalización de dos desembocaduras, dícese tam-
ridional de la Península Ibérica, avances técnicos como el torno de bién que la ciudad de Tartessos, ho-
atraídos por su potencial agropecua- alfarero, la metalurgia del hierro o el mónima del río, estuvo edificada
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rio y sus abundantes recursos mine- cultivo de la vid y el olivo, vitales anteriormente en la tierra situada
rales. Fue este hecho el que permitió para esta civilización. entre ambas, siendo llamada esta
a esta región verse pronto incorpora- La primera referencia escrita en región Tartessos”.
da a las redes comerciales de larga la que podemos observar la relación Entre otras consideraciones, de
distancia, lo cual la convirtió en una de Tartessos con el agua se la debe- tipo mitológico y geográfico, lo
zona privilegiada en el panorama mos al poeta griego Estesícoro de más destacable de estas citas es que
peninsular y destino de un buen nú- Himera, quien en una obra fechable el propio nombre del río, Tartessos,
mero de manufacturas elaboradas en en torno a finales del siglo VII o co- nuestro actual Guadalquivir, identi-
regiones muy alejadas. mienzos del VI a.C., la Geroneida, fique al reino tartesio, de la misma
Así, será a partir del siglo VIII dice, en referencia al nacimiento de forma que ocurriese en la antigüe-
a.C., en el conocido como Periodo Eurytion, el boyero del mítico rey dad con el binomio río Baetis-pro-
88 Orientalizante cuando la sociedad tartesio Gerión: “Justo enfrente de vincia Baetica.
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El agua en la actividad
agrícola y ganadera
Durante el siglo VII a.C., la de-
manda de productos agropecuarios
impulsó la colonización de nuevas
tierras cultivables, las vegas fluvia-
les y las tierras de campiña. La co-
lonización fenicia aportó el cultivo
de nuevas variedades de cereales y
leguminosas y, probablemente,
también se introdujeran en este mo-
mento otros frutales, plantas de
huerta y hierbas medicinales y tex-
tiles. Cultivos que vinieron acom-
pañados de nuevas técnicas avanza-
das, las cuales necesitaron, en mu-
chos casos, de grandes cantidades
de agua para su desarrollo. A buen
seguro, la agricultura de regadío
hubo de ser aquí ciertamente im-
portante. Tanto es así, que los culti-
vos se convirtieron en la base eco-
nómica sobre la cual se fundamentó
el incremento demográfico tartesio
entre los siglos VIII y VI a.C.
Igualmente, la ganadería bovina
y de ovicápridos fue una de las acti-
vidades económicas principales del
mundo tartésico, beneficiándose de
la frecuencia de pastos y humeda-
les, más abundantes que en la actua-
lidad, que existían en este espacio
geográfico. De nuevo, el agua se al-
za como un elemento indispensable
en la actividad ganadera, pues sin
su concurso la existencia de pastos
donde alimentar a la cabaña no se-
ría posible.
Estas actividades económicas
permiten esclarecer otro fenómeno
evidenciado en Tartessos, y es la
aparente ausencia de templos o edi-
ficios de culto para el Bronce Final
tartesio. Serían los ríos y los hume-
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dales asociados a los tramos infe-
riores de sus cuencas, los medios
naturales que en gran medida sus-
tentaban a la comunidad humana y
a sus rebaños, los verdaderos luga-
res sagrados de la sociedad tartesia.
Lavado de metales
La riqueza en metales del sudo-
este peninsular permitió la explota-
Arriba, reconstrucción, según Bendala, del paisaje antiguo en la desembocadura del Guadalquivir (tomado
ción de cobre y estaño, indispensa- de Alvar, 1995) y, abajo, mapa de yacimientos orientalizantes en el Valle del Guadalquivir (tomado de
bles para la obtención del bronce, Fernández, 1997, p. 41). 89
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así como de oro, plata y hierro. De
todas ellas, destacamos la extrac- El perfil: Julio M. Román Punzón
ción de plata, que fue el principal
atractivo que tuvo Tartessos en su
Julio M. Román Punzón es un joven investiga-
época orientalizante. Tanto es así, dor de la Universidad de Granada, con un
que dicha actividad económica fue destacado expediente académico que le ha
el motor que generó la transforma- permitido disfrutar de numerosas becas, co-
ción de la sociedad tartésica. mo la Beca Predoctoral del Plan Propio de la
universidad granadina que le ha permitido
También aquí el agua es un ele- doctorarse recientemente con la tesis Contri-
mento principal para algunas de bución al poblamiento de época clásica en la
las actividades de tratamiento del Vega Oriental de Granada. El yacimiento del
mineral extraído, como es el lava- Cerro de la Mora (Moraleda de Zafayona,
Granada), obteniendo la máxima califica-
do del mismo, y que debieron rea- ción.
lizarse, si no en el mismo lugar de Román Punzón cuenta con un buen número
extracción, sí en los poblados cer- de trabajos científicos que abarcan desde la
canos, en los que se realizaba un época ibérica hasta la tardía antigüedad en
primer tratamiento del mineral an- la Bética, así como otros méritos científicos
como conferencias, direcciones de excavación, etc. Entre todos ellos, cabría destacar sus
tes de ser embarcado y comerciali- libros Mundo funerario rural en la provincia de Granada durante la Antigüedad Tardía
zado. (Universidad de Granada, 2004) o Contribución al poblamiento de época clásica en la
Vega oriental de Granada. El yacimiento del Cerro de la Mora (Moraleda de Zafayona,
Las vías fluviales Granada) (Universidad de Granada, 2005).
y el comercio
La navegación por vía marítima
y fluvial ha sido, prácticamente indudable es que supieron aprove- bles, como el Guadiana, el Genil, el
hasta el siglo pasado, la forma más char la navegabilidad del río Gua- Guadiamar, el Guadalete, el Corbo-
rápida y económica de viajar. Hoy dalquivir (que aún en época romana nes o, incluso, el Tinto y el Odiel; y
día no está claro que los tartesios tu- podía remontarse hasta Cástulo, en por otro lado, las zonas pantanosas
viesen los medios y la experiencia Jaén). que tan abundantes fueron en el te-
suficiente como para embarcarse en Pero no sólo navegaron por di- rritorio tartesio.
largas rutas por el Mediterráneo, si cho río, sin duda la principal vía El litoral atlántico presentaba en
bien hay investigadores que opinan fluvial y el eje vertebral de la re- aquellos años lagunas litorales o es-
que no sólo eran navegantes aveza- gión, sino que utilizaron como vías tuáricas que hacían accesibles a la
dos, sino que sus rápidas y sólidas de comunicación, por un lado, toda navegación marítima puntos que
naves alcanzaban hasta las atlánti- una serie de ríos que, en mayor o más tarden serán, en el mejor de los
cas Islas Casitérides. Pero lo que es menor tramo, también eran navega- casos, puertos fluviales, como el de
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El río Guadalquivir, al que esta cultura dio el nombre de Tartessos, identifica una amplia región en la que se asentó este reino. Las imágenes muestran el curso
90 fluvial desde Alcolea del Río y Villaverde del Río, en Sevilla. Fotos: J.I. Ruiz Cecilia, 2006.
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La cercanía al agua
fue un elemento
esencial para
los Tartessos
en la ocupación
de su territorio,
en el valle
del Guadalquivir
Sevilla. Así, los poblados se insta-
laron en cerros próximos a dichas
lagunas y vías fluviales para trafi-
car con los excedentes de su pro- Vista actual de las Marismas de Doñana (tomado de Cano, 1987, p. 243). La agricultura de regadío fue
la base económica en la que se fundamentó el incremento demográfico tartesio entre los siglos VIII y VI
ducción agroganadera o minero- a.C. pero fueron los ríos y humedales los medios naturales que sustentaron la comunidad humana.
metalúrgica. Vemos en este caso
como la cercanía al agua fue un ele-
mento esencial en la ocupación del plotación de los productos del mar industria un producto secundario de
territorio, basado en la importancia en la época tartésica está cada vez gran importancia en la posterior
de las vías fluviales como rutas de mejor documentada: evidencias del historia económica de la Bética, el
comunicación e intercambio. consumo masivo de moluscos (ber- garum, sabrosa salsa elaborada con
berechos, navajas, almejas), crustá- los desperdicios del pescado em-
La explotación pesquera ceos y peces de muy diversa índole pleado para las salazones, que ya
En un espacio geográfico en el (atún, raya, esturión, dorada), así era muy celebrada y consumida en-
que el agua estaba tan presente en como la obtención de sal marina. tre los atenienses del s. IV a.C.
todos los aspectos de su vida, no es Paralelamente a esta actividad, Todo ello llevó a la proliferación
extraño que la actividad pesquera, se desarrollaría la manipulación de factorías pesqueras y conserve-
tanto marítima (litoral) como flu- conservera y comercialización de ras en el litoral atlántico andaluz, en
vial, fuese de una importancia con- sus derivados, que puede remontar- las cuales el atún constituyó el pro-
siderable para los tartesios. La ex- se al siglo VII a.C. Destaca en dicha ducto protagonista.
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Entre la actividad industrial de los Tartessos destaca la producción minero-metalúrgica, como demuestran los diferentes hallazgos encontrados: a la izquierda,
el tesoro de El Carambolo (tomado de Fernández, 1997, p. 35); y a la derecha, espadas del depósito ritual de la Ría de Huelva (tomado de Lledó, 2000).
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enigmas de Tartessos. Cátedra,
Madrid.
– Aranegui Gasco, C. 2000. Ar-
gantonio. Rey de Tartessos. Lle-
dó Rosa, J.C. (Coord.), Arganto-
nio. Rey de Tartessos, pp. 21-35.
Ministerio de Educación y Cul-
tura, Madrid.
– Belén, M. 2000. El País: territo-
rio y poblamiento. Lledó Rosa,
J.C. (Coord.), Argantonio. Rey
de Tartessos, pp. 79-115. Minis-
terio de Educación y Cultura,
Madrid.
– Bendala Galán, M. 1985. Tartes-
sos. Historia General de España
y América, pp. 595-642. Rialp,
Madrid.
– Cano García, G. (Dir.). 1987.
Según la mitología tartésica las aguas conducían las almas al más allá, de ahí que durante las ceremonias
fúnebres se arrojaran los muertos al agua, junto a su ajuar personal, tal y como recrea este enterramiento Geografía de Andalucía, tomo I.
en la Ría de Huelva (tomado de Ruiz-Gálvez, 1995). Ediciones Tartessos, Sevilla.
– Escacena Carrasco, J. L. 2000.
Los negocios del campo. De la
El culto funerario y su industria, del comercio y del
relación con el agua El agua estaba mar. Lledó Rosa, J.C. (Coord.),
El frecuente hallazgo de armas Argantonio. Rey de Tartessos,
de bronce en las aguas de los ríos de presente en todos los pp. 117-135. Ministerio de Edu-
esta zona, junto con la extraña au- aspectos de la vida cación y Cultura, Madrid.
sencia de evidencias funerarias de – Fernández Gómez, F. 1997. Ca-
los tartesios durante el Bronce Fi- tartésica: comercio, tálogo de la Exposición “Teso-
nal, ha llevado a algunos investiga- industria, muerte... ros de la Antigüedad en el Valle
dores a proponer la realización de del Guadalquivir”. Obra Social
unas prácticas funerarias consisten- y Cultura de Cajasur-Junta de
tes en arrojar los muertos al agua Andalucía, Sevilla.
(inhumados o después de haberlos do no sólo a sus riquezas naturales – Fernández Jurado, J.; García
quemado) conjuntamente con su (particularmente mineras y agríco- Sanz, C.; Rufete Tomico, P.
ajuar personal. Las armas recupera- las, estando, así mismo, la última 1997. De Tartessos a Onuba. 15
das de los estuarios y vados de los tan determinada por la abundancia años de arqueología en Huelva.
ríos (como el famoso hallazgo de de agua), sino también a la comer- Diputación de Huelva, Huelva.
las espadas de la Ría de Huelva) se- cialización de éstas a través de las – Ruiz-Gálvez, M.L. 1995. El sig-
rían la evidencia material de estas aguas mediterráneas y atlánticas. nificado de la Ría de Huelva en
ceremonias fúnebres, las cuales el contexto de las relaciones de
tendrían un doble simbolismo: sa- Bibliografía intercambio y de las transforma-
grado, ya que en la mitología de – Alvar Ezquerra, J. 1995. De Ar- ciones producidas en la transi-
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muchos pueblos las aguas condu- gantonio a los romanos. La Ibe- ción Bronce Final/Edad del Hie-
cen las almas al más allá, y profano, ria protohistórica. Historia de rro. Ruiz-Gálvez, M.L. (Ed.), Ri-
con un significado político-econó- España, 2. Colección Historia tos de paso: la Ría de Huelva en
mico mediante el cual se reivindi- 16. Temas de hoy, Madrid, 1995. el mundo del Bronce Final Euro-
caría el dominio y los derechos de – Alvar Ezquerra, J. 2000. Fuentes peo. Complutum Extra 5, pp.
tránsito sobre un territorio, precisa- literarias sobre Tartessos. Lledó 129-155. Universidad Complu-
mente representado en estos puntos Rosa, J.C. (Coord.), Argantonio. tense de Madrid, Madrid.
estratégicos de comunicaciones. Rey de Tartessos, pp. 37-67. Mi- – Torres Ortiz, M. 2002. Tartessos.
Como hemos podido ver a lo lar- nisterio de Educación y Cultura, Biblioteca Archaeologica His-
go de estas líneas, Tartessos fue una Madrid. pana 14. Studia Hispano-Phoe-
cultura nacida entre aguas, y cuyo – Alvar Ezquerra, J.; Blázquez nicia 1. Real Academia de la
92 desarrollo y florecimiento fue debi- Martínez, J.M. (Eds.). 1993. Los Historia, Madrid.
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