Nacido en Ayacucho el 10 de noviembre de 1836, el que luego
sería Mariscal del Perú dejó una marca indeleble en las crónicas de
nuestro país, pues protagonizó una vida cargada de gestas militares y
travesías políticas.
Pero su proeza no se limitó al frente de batalla, sino que se inmortalizó
al liderar la resistencia en la sierra central contra la ocupación chilena,
en la conocida Campaña de la Breña, como (1881-1883).
Durante el enfrentamiento con los chilenos, Cáceres, quien dominaba
el quechua, logró establecer un vínculo especial con la población indígena. Gracias a esto, pudo formar
un ejército regular apoyado por guerrillas conocidas como montoneras. Sus propios soldados lo
llamaban “Taita Cáceres”, mientras que sus adversarios en el sur lo apodaban “El Brujo de los Andes”
por su habilidad para eludir las maniobras enemigas y aparecer en el campo de batalla de manera casi
sobrenatural, lo que le dio una fama legendaria.
Durante la Campaña de la Breña, Cáceres logró tres victorias importantes: Pucará, Marcavalle y
Concepción. Aunque sufrió una derrota en Huamachuco, no se rindió. Se retiró a Ayacucho, donde siguió
organizando la resistencia y motivando a los montoneros para que enfrentaran al ejército chileno. En
diciembre de 1883, las tropas chilenas tuvieron que retirarse hacia Lima, la cual fue desocupada en
agosto de 1884, lo que marcó el final de la guerra de acuerdo con el Tratado de Ancón, al que Cáceres se
opuso.
Después de la guerra, Perú entró en la época del Segundo Militarismo (1884-1895), durante la cual los
principales jefes militares de la guerra contra Chile dominaron la política. Andrés Avelino Cáceres se
rebeló contra Miguel Iglesias, quien tuvo que dejar el poder y convocar elecciones, resultando Cáceres
elegido como presidente. En su primer gobierno (1886-1890), Cáceres fundó el Partido
[Link] su mandato, en 1888, Manuel González Prada pronunció un famoso discurso en
el Teatro Politeama, criticando duramente al pasado republicano y a sus líderes, incluyendo a Cáceres, y
mostrando su fuerte sentimiento antichileno. Este discurso se dio en un evento para recaudar fondos
para recuperar Tacna y Arica, que aún estaban en poder de Chile. Durante este período, también se
desarrolló el indigenismo, un movimiento que buscaba superar la discriminación hacia los indígenas, con
figuras destacadas como Clorinda Matto de Turner.
Para enfrentar la crisis fiscal y la deuda externa causada por la guerra, Cáceres firmó el polémico
Contrato Grace en 1889. Según este acuerdo, los bonistas ingleses cancelarían la deuda peruana, que
ascendía a 51 millones de libras esterlinas, a cambio de la entrega de los ferrocarriles por 66 años, tres
millones de toneladas de guano, y el compromiso de pagar 33 anualidades de 80,000 libras. Los bonistas
formaron la Peruvian Corporation en Londres para administrar los ferrocarriles, y también se
comprometieron a completar algunos tramos ferroviarios y construir otros. Cáceres fue reelegido en
1894, comenzando su segundo mandato presidencial (1894-1895), que fue mucho más breve que el
primero. Su reelección provocó una fuerte oposición, liderada por Nicolás de Piérola, fundador del
Partido Demócrata, que formó la Coalición Nacional junto con la Unión Cívica de los civilistas. La guerra
civil de 1895 se debió, entre otros factores, a la resistencia contra la permanencia de los militares en el
poder y a la reelección de Cáceres, cuya gestión había sido duramente criticada, especialmente por la
firma del Contrato Grace.
Después de la guerra civil, Cáceres se exilió en Buenos Aires hasta 1899, luego vivió en París, y fue
Ministro Plenipotenciario en Italia (1905-1911) y Alemania (1911-1914). Al regresar a Perú en 1915,
promovió la elección de José Pardo y Barreda, pero al no recibir su apoyo, Cáceres respaldó el
movimiento que lo derrocó en 1919. Fue honrado con el título de Mariscal el 10 de noviembre de ese
año. Andrés Avelino Cáceres falleció en Lima el 10 de octubre de 1923.
El Tratado de Ancón, oficialmente llamado Tratado de Paz y Amistad entre Chile
y Perú, fue firmado el 20 de octubre de 1883 por los representantes de ambos
países: Jovino Novoa Vidal de Chile y José Antonio de Lavalle de Perú. Este
tratado, elaborado en Ancón y firmado en Lima, puso fin a la Guerra del Pacífico
y definió las relaciones entre Chile y Perú después del conflicto.
El tratado tiene 14 artículos. El primero restablece la paz, mientras que el
segundo establece que Perú cede de manera permanente e incondicional el
departamento de Tarapacá a Chile. El tercer artículo indica que Chile ocuparía
las provincias de Tacna y Arica por diez años, tras lo cual se realizaría un
plebiscito para decidir su futuro. Otros artículos tratan temas financieros y
comerciales, como la explotación de guano y salitre, las deudas peruanas y las
indemnizaciones a los ciudadanos chilenos expulsados de Perú. Los últimos
artículos reconocen los actos administrativos y judiciales durante la ocupación
y la ratificación del tratado.
Las negociaciones ocurrieron mientras Lima estaba ocupada por el ejército
chileno y fueron lideradas por el gobierno de Miguel Iglesias, que estaba más
dispuesto a ceder a las demandas chilenas. Sin embargo, hubo oposición
dentro de Perú, como la del presidente provisional Lizardo Montero, quien
estaba en Arequipa y se oponía a ceder territorio. Tras la batalla de
Huamachuco en agosto de 1883 y la huida de Montero a Bolivia, el líder militar
Andrés Avelino Cáceres aceptó el tratado como una realidad inevitable.