Car. Paratiroideo y T. Cervical
Car. Paratiroideo y T. Cervical
Volumen.1 Número.1
Enero–Abril 2006
Avalado por
2 6 9 15
■ Editorial
Director:
Mariano Moreno Azcoita
Redactor Jefe:
n la Reunión Nacional de Cirugía, celebrada en octubre del pasado año en Sevilla,
Francisco Angulo Moreles
ISSN: 0000-0000
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■ INTRODUCCIÓN
El carcinoma de paratiroides se presenta comúnmente en pacientes
con hiperparatiroidismo primario (HPTP). Su incidencia se estima
en un 1-5% de todos los casos de HPTP. Es habitualmente muy
funcional, con manifestaciones clínicas notorias y alteraciones bio-
químicas claras y evidentes, si bien se han descrito algunos casos de
baja secreción hormonal.
Es muy rara su descripción en pacientes con hiperparatiroidismo
secundario o terciario y sólo se recogen 18 casos en la literatura
médica1. Su diagnóstico histopatológico puede ser, en ocasiones,
difícil para poder diferenciarlos del adenoma, la hiperplasia o los
implantes de tejido paratiroideo —paratiromatosis—, si bien para
establecer el diagnóstico de carcinoma han de cumplir, como míni-
mo, los criterios morfológicos establecidos por Schantz y
Castleman2. Hay 2 recopilaciones: una realizada por el American
College of Surgeons (ACS) y otra llevada a cabo en nuestro país,
que han permitido orientar mejor su conocimiento. La distribu-
Figura 1. Ecografía cervical. Tumoración tiroidea.
ción por sexos es similar y se presentan más frecuentemente en la
cuarta década de la vida. La mayoría son casos esporádicos, aunque
se han descrito algunas formas familiares. En una revisión del ACS
realizada entre 1985 y 1995 se detectaron 286 casos tratados en
Estados Unidos3.
En la revisión efectuada en nuestro país, y en la que participa-
ron 193 servicios quirúrgicos, de 340 casos consultados se regis-
traron 2.657 intervenciones por enfermedad paratiroidea, de las
que 112 resultaron ser carcinomas paratiroideos (4,2%)4.
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líticos: glucosa, 138 mg/dl; Hb, 12 g/l; Hto, 39,9; VSG, 28; leu-
cocitos, 11.000/µl; la bilirrubina, creatinina, uratos, urea, sodio,
potasio y colesterol se encuentran dentro de límites normales. Se
observa calcemia de 14,4 mg/dl; potasemia, 3,4 mg/dl; fosfatasa
alcalina, 128 mU/ml; GOT, 34; GPT, 72; PTHi de 732 pg/nl;
calcitonina, T3, T4, TSH y tiroglobulina, dentro de límites nor-
males.
Se realiza un examen eco-Doppler de troncos supraórticos sin
detectar alteraciones significativas, salvo por el desplazamiento
lateral de la arteria carótida por un nódulo de localización tiroi-
dea izquierda.
La ultrasonografía cervical (fig. 1) muestra un lóbulo tiroideo
derecho normal. En el lóbulo izquierdo hay una masa quística
multiloculada de 4 × 5 cm de diámetro y parcialmente de dispo-
sición endotorácica. Se informa como nódulo tiorideo izquier-
do quístico. Los mismos hallazgos se detectan en la TAC (fig. 2).
La punción biopsia aspiración con aguja fina del nódulo
(PAAF) no contiene material suficiente para el estudio.
Desde un punto de vista clínico, parecía claro el diagnóstico y, al
ser una localización tan poco frecuente, se decidió completar el
estudio mediante una gammagrafía con sestamibi marcado con tec-
necio-99 para confirmar que se trataba de una lesión captante intra-
tiroidea y que no hubiese otra causa de HPTP. El estudio mostró
que era captante y lenta al lavado (fig. 3). Se estableció el diagnós-
tico de nódulo tiroideo izquierdo, compatible con carcinoma y se
programa para su intervención quirúrgica. En la intervención se
aprecia una masa tiroidea izquierda de características multilobuladas
en el interior del parénquima tiroideo. No hay adenomegalias per-
ceptibles. Se realiza hemitiroidectomía izquierda reglada.
El informe histopatológico es de adenoma quístico paratiroi-
deo de disposición intratiroidea con criterios de malignidad pre-
sentes (fig. 4).
Demostró macroscópicamente áreas de cambios degenerativos,
hemorragia extensa y necrosis. Existía encapsulación fibrosa gruesa,
invasión tumoral capsular, trabeculación y septos fibrosos, forma-
ción de rosetas epiteliales, pleomorfismo nuclear y mitosis visibles.
En el período postoperatorio, el nivel de calcio fue de 10,2
mg/dl y la parathormona intacta (PTHi) era de 45 pg/ml a las 24
h. El seguimiento de la paciente es normal hasta el momento
actual: un año.
■ COMENTARIOS Y DISCUSIÓN Figura 3. Gammagrafía con sestamibi marcado con tecnecio-99. Tiempo precoz
y tiempo tardío. Zona de hipercaptación retardada en la tumoración intratiroidea.
Anatómicamente, las glándulas paratiroides se caracterizan, sobre
todo, por la extrema variabilidad de su número, dimensiones,
forma y localización. Aunque en la mayor parte de la población venidos y su frecuencia se estima en el 1-5% de los casos de hiper-
—85-90% según las series— están presentes 4 glándulas —2 supe- paratiroidismo (HPP) como valor promedio. Existe riesgo de
riores y 2 inferiores—, este número está sujeto a variaciones. En hiper o hipovaloración de la frecuencia real del carcinoma parati-
el 3-6% de los casos sólo se encuentran 3 glándulas paratiroides y roideo, sobre todo en estadios iniciales, por la dificultad que hay a
en aproximadamente un 7-13% de los individuos pueden hallarse veces para diferenciarlo de un adenoma.
5 o más glándulas. Asimismo debe destacarse la existencia de loca- Probablemente, su incidencia real sea mayor de la estimada y,
lizaciones extremadamente atípicas: falta de descenso, inclusión además de los adenomas descritos, también pueden serlo algunos
tímica, inclusión mediastínica y localización intratiroidea5. carcinomas de bajo grado de diferenciación, aparte de aquellos en
El carcinoma de paratiroides es un proceso poco frecuente. Su los que hay realmente una metaplasia carcinomatosa sobre un ade-
incidencia se cifra en el 0,2-5,1% de los cuadros de HPTP inter- noma previo. Se ha descrito la aparición de un carcinoma años
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a b
c d
Figura 4. Histopatología. a) Atipias nucleares. b) Invasión tiroidea. c) Invasión tiroidea y necrosis central. d) Trabeculación fibrosa.
después de la intervención de un adenoma y en la misma localiza- 10/15 pacientes con carcinoma paratiroideo esporádico. Dichos
ción. cambios no se describen en los adenomas de naturaleza benigna7.
Dentro de la variabilidad existente, cada vez se va conociendo Así mismo, la aparición de un carcinoma en enfermos someti-
mejor el comportamiento biológico del tumor. En general, es de dos a hemodiálisis se ha registrado sobre una patología hiperplási-
lenta evolución, con tendencia a la invasión local y ganglionar ca diferente como es el hiperparatiroidismo secundario8. También
regional en fases avanzadas, así como a la producción de metásta- se ha descrito su presentación en el tejido trasplantado tras parati-
sis a distancia, fundamentalmente pulmonares, hepáticas y óseas. roidectomía total en el hiperparatiroidismo nefrogénico.
De acuerdo con Schantz y Castleman2, los criterios histopatoló- Debido al pequeño número de casos descritos en el hiperpartiroidis-
gicos clásicos que definen la existencia de un carcinoma paratiroi- mo renal, solamente podemos especular en cuanto a los factores de
deo son: a) invasión capsular; b) trabeculación fibrosa; c) invasión riesgo que puedan favorecer su desarrollo: la radiación externa previa,
vascular; d) mitosis visible, y e) disposición trabecular. En ocasiones, el estímulo continuado de la hipocalcemia o los factores genéticos pue-
para poder establecer un diagnóstico de certeza, hay que practicar den desempeñar un cierto papel. El cambio maligno de un adenoma
estudios inmunohistoquímicos. Asimismo se sabe la dificultad diag- o hiperplasia a adenocarcinoma secundario a la uremia puede ser asi-
nóstica existente, sobre todo en el diagnóstico histopatológico, mismo una posibilidad. Hay una asociación muy conocida, pero infre-
entre adenoma, hiperplasia y carcinoma paratiroideo de bajo grado cuente, entre el hiperparatiroidismo familiar, como la parte de neopla-
de malignidad, si bien recientes técnicas inmunohistoquímicas lo sia endocrina múltiple tipo 1 y el carcinoma de paratiroides.
facilitan. Concretamente, la pérdida de parafibromina ha demostra- Distinguir entre enfermedad benigna o maligna es difícil tanto
do ser un predictor del comportamiento biológico del carcinoma en el preoperatorio como intraoperatoriamente, incluso tras la
paratiroideo6. evaluación histopatológica. En una revisión amplia, el 86% de
Se han descrito anomalías genéticas tales como las del gen supre- los casos no fue diagnosticado de modo adecuado inicialmente
sor del retinoblastoma y mutación del gen HRPT2 asociado a por el cirujano3.
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Se debe sospechar un cáncer de paratiroides en las siguientes de calcio. La mortalidad por cáncer de paratiroides ocurre rara-
circunstancias: a) edad menor de 50 años; b) valores muy eleva- mente debido a la metastatización tumoral en sí misma, y general-
dos de calcio y PTH —generalmente 10 veces por encima del mente es el resultado de la secreción excesiva de PTH, con produc-
límite normal—; c) síntomas óseos evidentes —presentes en el ción de grandes desajustes metabólicos, fundamentalmente hipercal-
40-70% de los pacientes— y litiasis renal —30-60%—; d) afec- cemia y sus consecuencias.
tación del nervio recurrente, y e) masa cervical palpable —30- Los regímenes actuales de quimioterapia y radiación no han ofre-
50% de los casos.
La aspiración con aguja fina y la simple biopsia incisional, así
cido resultados positivos. •
como la resección incompleta, pueden causar siembra local de
células tumorales. La exéresis en bloque con tejido adyacente, ■ Bibliografía
cuando sea posible, es el procedimiento de elección. 1. Khan MW, Worcester EM, Straus FH 2nd, Khan S, Staszak V, Kaplan EL.
El tratamiento quirúrgico radical en estadios locorregionales Parathyroid carcinoma in secondary and tertiary hyperparathyroidism. J Am Coll
proporciona supervivencias que han llegado a 81 y 180 meses. Surg. 2004;199:312-9.
Debe ser la actitud inicial única y correcta en cuanto sea posible. 2. Schantz A, Castleman B. Parathyroid carcinoma. A study of 70 cases. Cancer.
Se debe asociar una disección ganglionar funcional solamente en 1973;31:600-5.
casos de afectación macroscópica evidente. Los cirujanos que 3. Echenique Elizondo M. Carcinoma de paratiroides: resultados de una encues-
ta. Cir Esp. 2001;69:108-14.
realizan cirugía paratiroidea deben sospechar su existencia en las
4. Hundahl SA, Fleming ID, Fremgen AM, Menck HR. Two hundred eighty-six
siguientes circunstancias: a) tamaño glandular mayor de 3,3 cm; cases of parathyroid carcinoma treated in the [Link] 1985-1995: a National
b) color pálido y dureza de ésta; c) existencia de invasión de Cancer Data Base Report. The American College of Surgeons Commission on
estructuras vecinas, y d) presencia de afectación ganglionar linfá- Cancer and the American Cancer Society. Cancer. 1999;86:538-44.
tica, aunque observada solamente en el 15% de los casos. 5. Akerstrom G, Rudberg C, Grimelius L, Bergstrom R, Johansson H, Ljunghall
El índice de recidiva local del carcinoma paratiroideo se sitúa S, et al. Histologic parathyroid abnormalities in an autopsy series. Hum Pathol.
1986;17:520-7.
en el 30-65% y sobre este hecho se llega a establecer el diagnós-
6. Tan MH, Morrison C, Wang X, Haven CJ, Zhang C, ZhaoP, et al. Loss of
tico definitivo. Para ello son necesarios seguimientos prolonga- parafibromin immunorectivity is a distinguishing feature of parathyroid carcino-
dos debido a la habitual lenta evolución del proceso8. ma. Clin Cancer Res. 2004;10:6629-37.
La supervivencia general para el cáncer paratiroideo en enfer- 7. Shattuck TM, Valimaki S, Obara T, Gaz RD, Clark OH, Shoback D, et al.
mos no renales se ha estimado en el 69-85% a los 5 años y en un Somatic and germ-line mutation of the HRPT2 gene in sporadic parathyroid
56-70% a los 10 años. La supervivencia a los 5 y 10 años en el carcinoma. N Engl J Med. 2003;349:1722-9.
carcinoma recurrente es del 50 y 35%, respectivamente. En los 8. Cheah WK, Rauff A, Lee KO, Tan W. Parathyroid carcinoma: a case series.
Ann Acad Med (Singapore). 2005;34:443-6.
casos de enfermos renales en diálisis, la supervivencia registrada
más prolongada es de 9,5 años.
Si se demuestra enfermedad metastásica, el tratamiento debe
enfocarse a disminuir las cifras de calcio y PTH. En estos casos,
Correspondencia: M. Echenique-Elizondo.
la posibilidad de curación es, en general, limitada. La paliación Departamento de Cirugía. U.D. de [Link] del País Vasco.
más efectiva es la eliminación quirúrgica de cuanto tejido tumo- P. Dr. Begiristain, 105. 20014 San Sebastián. Guipúzcoa. España.
ral sea posible —cirugía citorreductora—, si bien el uso de bis- Correo electrónico: gepecelm@[Link]
fosfonatos puede conseguir una reducción temporal de las cifras
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Tumor cervical
L. Pérez-Ruiz, S. Ros-López, A. Pelayo-Salas y X. Maravall-Royo
Servicio de Cirugía General. Unidad de Cirugía Endocrina. Hospital Universitario Arnau de Vilanova. Lleida. España.
■ INTRODUCCIÓN
La presencia de una tumoración cervical es causa frecuente de
una consulta médica que obliga al facultativo a poner en marcha
una serie de pruebas que orienten el diagnóstico. La existencia
de una masa laterocervical, que se desplaza con los movimientos
de la deglución, con compromiso de vía respiratoria y digestiva
alta, nos obliga a pensar en un bocio, si además las pruebas com-
plementarias indican esta causa. Pero la presentación atípica de
otras patologías puede inducir un error diagnóstico preoperato-
rio. La anatomía patológica de la pieza nos dirá la realidad de la
entidad responsable del cuadro, con lo que tendremos que reo-
rientar el proceso para ver si el paciente ha resuelto el problema
por el que consultó. Asimismo tendremos que tener en cuenta
lo que se podría haber hecho para contar con un diagnóstico
preoperatorio incluso en el caso de tratarse de entidades poco
frecuentes.
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■ INTRODUCCIÓN
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Figura 4. Tránsito
esofagoyeyunal realizado
el vigésimo séptimo día
del postoperatorio inicial
donde se observa la
integridad de la anastomosis
esofagoyeyunal (flechas
rojas), y en imágenes más
tardías una pequeña fuga
residual (flechas blancas).
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mortalidad en función de los criterios de SIRS, y los pacientes mediante amoxicilina-ácido clavulánico— y la inmunodepresión
con 4 criterios tienen una mortalidad del 17% (fig. 6)4. o inmunosupresión —sin estos factores de riesgo, en este caso.
Dado el tipo de IAP y la gravedad del paciente, se optó por la Además de E. coli y Bacteroides fragilis, patógenos “básicos” de
relaparotomía abreviada —control abierto del foco de infección la infección intrabdominal, gérmenes como Enterococcus spp.,
mediante la apertura del lado izquierdo de la laparotomía sub- Enterobacter spp. y Candida spp. se presentan con más frecuencia
costal bilateral—, drenaje de la colección y conservación de la en la IAP. Así pues, el tratamiento antibiótico debería cubrir los
anastomosis. A pesar de la falta de evidencia, la presencia de fuga patógenos básicos, el enterococo y las enterobacterias con un
de contraste y la repercusión sistémica de la infección aconsejan perfil de resistencias más elevado como Enterobacter spp., Citro-
realizar un control rápido y efectivo de la IAP. El drenaje percu- bacter spp., Morganella spp. o Pseudomonas spp. Siguiendo las re-
táneo hubiera sido una opción en el caso de un absceso residual comendaciones del Consenso Español, la cobertura mediante pi-
sin fuga de contraste en un paciente de gravedad moderada5. peracilina-tazobactam, imipenem o meropenem cumpliría el es-
La conservación de la anastomosis fue posible dados los signos pectro antibacteriano mencionado6.
indirectos de defecto parcial de aquélla. Otros gestos que com- Piperacilina-tazobactam es en la actualidad la combinación anti-
plementaron el tratamiento de la IAP fueron la colocación de un biótica de más espectro antibacteriano. Sin embargo, no cubre las
drenaje torácico para la evacuación de un derrame pleural im- BLEAS. En la actualidad, se observa un incremento en la prevalen-
portante y la colocación de un catéter venoso central para nutri- cia de estos patógenos tanto en la comunidad como en los hospita-
ción parenteral postoperatoria. les y el tratamiento antibiótico previo, principalmente con cefalos-
porinas de tercera generación, es uno de los principales factores de
Valor de la toma de muestra de la IAP riesgo. A pesar de que este paciente sólo había recibido amoxicili-
para tinción de Gram y cultivo na-ácido clavulánico, en el cultivo del absceso subfrénico del día de
Durante el tratamiento quirúrgico de la IAP, es obligado tomar la intervención creció Klebsiella pneumoniae. En la actualidad, E. coli
una muestra significativa —a partir de la colección purulenta— y K. pneumoniae son las principales enterobacterias que producen
y en cantidad suficiente —muestra en jeringa y en vial de trans- con más frecuencia BLEAS. En España se ha documentado que
porte, no en escobillón—. La tinción de Gram puede orientar hasta un 17% de los aislados de K. pneumoniae producen BLEAS.
hacia el tipo de flora predominante —flora mixta en este caso— El tratamiento de las infecciones por enterobacterias produc-
y a detectar formas filamentosas que orienten hacia la presencia toras de BLEAS se realiza mediante los carbapenémicos. El pa-
de infección fúngica. Estos hallazgos son de capital importancia ciente del caso clínico recibió ertapenem, pero otros tratamien-
en el diseño del tratamiento antibiótico empírico. tos válidos hubieran sido imipenem o meropenem. A diferencia
de ertapenem, imipenem y meropenem se han probado en pa-
Tratamiento antibiótico empírico cientes críticos con expansión de volumen extracelular y presen-
y sobre antibiograma de la infección tan un perfil farmacocinético más favorable —volumen de dis-
intrabdominal postoperatoria tribución (Vd), 0,2 frente a 0,12 l/kg de imipenem-meropenem
El diseño del tratamiento antibiótico empírico debe tener en frente a ertapenem, respectivamente.
cuenta el tipo de infección intrabdominal —nosocomial y del
tracto digestivo superior—, la gravedad del paciente —4 criterios Tratamiento antibiótico de Staphylococcus
de SIRS, a caballo entre la gravedad moderada y severa— y los aureus meticilín-resistente
factores de riesgo para la presencia de patógenos resistentes como La prevalencia de MRSA en España se sitúa alrededor del 24%,
son el tratamiento antibiótico previo —sólo profilaxis antibiótica aunque se detecta cierta variabilidad en función de la región sa-
nitaria y del nivel asistencial del hospital estudiado. Sin embargo,
dada la prevalencia actual, la presencia de cocos grampositivos
% en la tinción de Gram debe alertar acerca de la posible presencia
50
46%
de MRSA y agilizar el proceso de identificación. El paciente del
45 FC: 93 ppm presente caso clínico manifestaba como factores de riesgo de in-
FR: 28 esp/min
40 fección por MRSA la presencia de infección postoperatoria pro-
T: 38,1 ºC
35 longada y la aplicación de medidas invasivas. Ante el cultivo po-
Hemograma: 13.400 l (85N, 15L)
30 sitivo para MRSA, se añadió al tratamiento antibiótico vanco-
25
micina, 500 mg/6 h i.v. Sin embargo, a pesar la correcta
20% sensibilidad del MRSA para la vancomicina, se apreció persis-
20 17% 16% tencia de la infección con cultivos positivos para MRSA en la
15
10% herida quirúrgica y en el protocolo de sepsis por catéter.
10 7% Asumiendo la sensibilidad del MRSA a la vancomicina, el fracaso
5 3% del tratamiento antibiótico se debe casi siempre a la dificultad de la
0 vancomicina en conseguir valores terapéuticos —concentraciones
No SIRS 2 SIRS 3 SIRS 4 SIRS Sepsis Sepsis Shock
grave séptico terapéuticas por encima de la CMI durante el tiempo adecuado en-
Figura 6. Relación entre mortalidad (columna de ordenadas) y grado de
tre las dosis, T > AUC/CMI (AUC/CMI, área debajo de la curva
SIRS (abscisas) (tomada de Rangel-Fausto et al 4). de dosis y tiempo en relación con la CMI). Además, al igual que los
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aminoglucósidos, presenta una baja fijación proteica y se distribuye serción de la sonda, peritonitis por vertido de solución enteral,
principalmente en el compartimiento extracelular. Este glucopépti- etc.—. Además, la frecuente presentación de íleo postoperatorio
do presenta un Vd de alrededor de 0,5 l/kg que en este paciente re- hace que la intolerancia a la nutrición enteral prolongue aún más
presenta unos 45 l. En condiciones de infección persistente, hipoal- la malnutrición de este tipo de enfermos.
buminemia y perfusiones i.v., se produce expansión del volumen Sin embargo, la NPT a través de un catéter central tampoco
extracelular y aumento del Vd del antibiótico y es necesario medir está exenta de complicaciones y la sepsis por catéter es la más
las concentraciones plasmáticas frecuentemente7. frecuente. En este paciente la NPT significó un soporte nutri-
Así pues, ante de la persistencia de infección por MRSA se cional inmediato y cuantificable inmediatamente después de la
optó por el cambio a linezolid, antibiótico del grupo de las oxa- reintervención. Sin embargo, en el contexto de infección persis-
zolidonas, bacteriostático de vida media larga, activo contra tente y que el tránsito esofagoyeyunal realizado el vigésimo sép-
otros cocos grampositivos multirresistentes y con propiedades timo día (fig. 4) demostró la integridad de la anastomosis y sólo
farmacocinéticas más favorables (Vd, 0,7 kg). se observó una mínima fuga de contraste, se decidió colocar una
sonda nasoyeyunal guiada por radioscopia para realizar nutrición
Conducta a seguir ante el síndrome febril enteral hasta el restablecimiento completo del paciente9.
postoperatorio
En este tipo de pacientes, a pesar de la amplia cobertura antibiótica, Candidiasis en el paciente quirúrgico:
es muy frecuente la aparición de fiebre. Es preciso realizar una eva- diagnóstico y tratamiento
luación sistemática para descartar infección urinaria, respiratoria y del Candida spp. se considera un patógeno emergente en el ámbito de la
sitio quirúrgico. En este paciente los cultivos de orina y la radiología infección quirúrgica. La candidiasis esofágica es muy frecuente en
de tórax no revelaron infección activa urinaria ni respiratoria, y se pacientes intervenidos que han recibido tratamiento antibiótico me-
observó un correcto desbridamiento de la herida quirúrgica, por lo diante betalactámicos de amplio espectro y soporte nutricional me-
que la sospecha se centró en la vía subclavia usada para la nutrición diante NPT. Este paciente presentaba disfagia y evidencia de candi-
parenteral. El protocolo más aceptado del manejo de la sospecha de diasis orofaríngea, síntomas presentes en un elevado porcentaje de
infección por catéter consiste en la toma de 2 hemocultivos periféri- pacientes afectados de candidiasis esofágica. En estas circunstancias,
cos, frotis de la conexión de la vía y del punto de entrada en la piel. no es preciso realizar una endoscopia digestiva y podemos iniciar el
Se procede a heparinizar el catéter y, si se confirma la sospecha, a re-
tirarlo, cultivando a su vez la punta del catéter8. Una vez instaurado
tratamiento mediante fluconazol, 200 mg/12 h (3-12 mg/kg). •
el correcto tratamiento antibiótico, y dada la necesidad de proseguir ■ Bibliografía
con la NPT, se volvió a colocar una nueva vía central. 1 Pickleman J, Watson W, Cunningham J, Fisher S, Gamelli R. The failed gastroin-
testinal anastomosis: an inevitable catastrophe? J Am Coll Surg. 1999;188:473-82.
Evaluación y tratamiento del absceso 2. Saario I, Schroder T, Tolppanen E, Lempinen M. Total gastrectomy with
intrabdominal residual esophagojejunostomy. Analysis of 100 consecutivepatients. Am J Surg. 1986;
Después de unos días de apirexia, el paciente presentó de nuevo fie- 151:244-6.
bre alta, con buena tolerancia hemodinámica y escasa repercusión 3. Montravers P, Gauitz R, Muller C, Marmuse J, Fichelle A, Desmons J.
Emergence of antibiotic-resistant bacteria in cases of peritonitis after intraabdo-
sistémica. Una nueva TAC demostró la presencia de una colección minal surgery affects the efficacy of empirical antimicrobial therapy. Clin Inf
residual en el espacio subfrénico izquierdo (fig. 3). En esta ocasión Dis. 1996;23:486-94.
se decidió realizar el control del foco de infección mediante el dre- 4. Rangel-Fausto M, Pittet D, Michele C, Hwang T. The natural history of the
naje percutáneo guiado por TAC. systemic inflammatory response syndrome (SIRS): a prospective study. JAMA.
El drenaje percutáneo de los abscesos intrabdominales requiere 1995;273:117-23.
que los abscesos sean únicos y que presenten una “ventana” ade- 5. Guirao X, Franch-Arcas G. Infección intraabdominal postoperatoria y fístulas in-
testinales. En: Guirao X, Arias-Díaz X, editores. Infecciones quirúrgicas. Guías clí-
cuada para su abordaje, condiciones que cumplía el absceso del nicas de la Asociación Española de Cirujanos. Madrid: Arán Ediciones; 2006.
paciente el decimonoveno día de la primera intervención. Cuan- 6. Tellado J, Sitges-Serra A, Barcenilla F, Palomar N, Serrano R, Barberán J, et
do el absceso es multilocular, presenta una comunicación con el al. Pautas de tratamiento antibiótico empírico de las infecciones intrabdominales.
intestino o es preciso atravesar parénquimas sólidos para acceder a Rev Esp Quimioterap. 2005;18:179-86.
la cavidad, la decisión de realizar el drenaje percutáneo dependerá 7. Mehrotra R, De Gaudio R, Palazzo M. Antibiotic pharmacokinetic and
de la experiencia del equipo y de la gravedad del paciente. pharmacodynamic considerations in critical illness. Intensive Care Med. 2004;
2004:2145-56.
8. Liñares J, Domínguez M, Martín R. Current laboratory techniques in the
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El soporte nutricional ha sido fundamental en la buena evolu- parenteral nutrition: a pragmatic study. Nutrition. 2001;17:1-12.
ción de este paciente. En la reintervención, a pesar de que no se
evidenció una fuga grosera de la anastomosis esofagoyeyunal, se
Correspondencia: X. Guirao-Garriga.
decidió realizar NPT intravenosa dado que la colocación de una
Hospital de Figueres. C/ Rector Aroles, s/n.
sonda de yeyunostomía hubiera alargado la intervención y faltan 17600 Figueres. Girona. España.
evidencias que apoyen el empleo sistemático de esta técnica nu- Correo electrónico: xguirao@[Link]
tricional, dado que no está ausente de complicaciones —desin-
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sospecha de perforación de colon, se realiza una laparotomía ur- to casos asociados a abscesos perirrectales, tras la colocación de
gente. En dicha cirugía se encuentra abundante líquido libre in- bandas hemorroidales o en hernias incarceradas, perforación de
traabdominal serohemático y se evidencia la rotura traumática de divertículo de colon o del apéndice, entre muchos otros. En
la pared abdominal en costado derecho, con un orificio de unos 5 nuestro caso hubo una contusión con aplastamiento y abrasión
cm lateral y superior a la cresta ilíaca con desinserción de los obli- de la piel en un medio contaminado —un jardín— y después
cuos. Se reduce la herniación del colon ascendente y se observa una herida quirúrgica en el muslo para la fijación de la cadera.
una placa necrótica de unos 4 cm con perforación central (fig. 2). Esto era suficiente para explicar la aparición de dicha infección.
Se realizan hemicolectomía derecha con ileostomía terminal en Sin embargo, conociendo la evolución posterior del paciente, su
fosa ilíaca izquierda y fístula mucosa del colon transverso en hipo- origen más probable podría ser el colon herniado, que creemos
condrio izquierdo —por estimarse que la sepsis, la necesidad de pudo evolucionar progresivamente en los siguientes días hacia la
drogas vasoactivas, la politransfusión y la fascitis necrosante vecina incarceración, isquemia, necrosis y finalmente la perforación.
eran factores de riesgo para una anastomosis— y cierre simple del En cuanto al diagnóstico de la fascitis necrosante, puede ser
defecto de pared. difícil y requiere un alto índice de sospecha, dada la escasa afec-
Posteriormente, la evolución ha sido favorable. Tras 12 días de tación externa de la piel. En nuestro caso, los cambios de las le-
ventilación mecánica pudo ser extubado con buena tolerancia clí- siones cutáneas estaban además enmascaradas con la evolución
nica y oximétrica y se retiró el hemofiltro conservándose la fun- de las abrasiones y el hematoma secundarios al traumatismo. La
ción renal. Se han realizado curas diarias agresivas y 15 días des- evolución del paciente hacia un cuadro séptico, a pesar de que
pués de la hemicolectomía se colocó por vía anterior una malla las pruebas de imagen sugerían sólo la existencia de un hemato-
dual en el orificio de herniación inicial —por su nueva apertura y ma secundario a la fractura, hicieron sospechar una infección. El
evisceración de asas de delgado—. Un mes después del traumatis- que la herida exudara mucho contenido seroso y que hubiese
mo inicial, el paciente se encuentra en planta, afebril y tolerando gas eran más característicos de la fascitis necrosante; sin embargo,
dieta oral. Se ha retirado la tracción esquelética, está realizando el gas podía haber sido introducido al disecar planos durante la
ejercicios de rehabilitación y, dado el buen aspecto de los tejidos fijación de la cadera. El diagnóstico definitivo se realizó durante
de la herida, se ha comenzado con cierre asistido por vacío (VAC) la cirugía por la falta de resistencia de las fascias a la disección ro-
y se han aproximado los bordes distales según la técnica de “cor- ma y la observación de abundante gas y tejidos desvitalizados.
dón de zapato” con el fin de acelerar el proceso de cicatrización. El tratamiento precoz con antibióticos de amplio espectro y des-
A pesar de que serán necesarias al menos 3 intervenciones quirúr- bridamiento quirúrgico mejoran la supervivencia de dicha infec-
gicas más para la resolución de las lesiones —reconstrucción del ción. La tasa de mortalidad oscila en un 29-76% —y es mayor
tránsito intestinal, cirugía plástica y cirugía programada de cade- cuando se localiza en retroperitoneo— y suele deberse a sepsis o
ra— ya es posible analizar las características especiales del caso y su fallo multiorgánico1. En nuestro caso fue necesario además realizar
interés desde un punto de vista formativo. una hemicolectomía derecha por perforación, que influyó de for-
ma decisiva en la evolución del paciente.
Respecto a las lesiones de colon aisladas tras un traumatismo
■ COMENTARIOS Y DISCUSIÓN cerrado abdominal, hay que recordar que son lesiones muy raras
—incidencia del 0,3%, sólo del 0,15% como única lesión abdo-
La fascitis necrosante es una infección de partes blandas poco fre- minal y menor aún la hernia traumática de colon a través de la
cuente y muy grave, descrita sobre todo en pacientes inmunodepri- pared abdominal—. Éstas, además, son difíciles de diagnosticar y
midos, que se caracteriza por una necrosis extensa que afecta sobre muchas veces se detectan casualmente durante una cirugía urgen-
todo a fascias y, en menor medida, a tejido celular subcutáneo y te que ha sido indicada por la sospecha clínica o radiológica de
músculos. Su localización más frecuente es la pared abdominal o las otras lesiones asociadas. No disponemos actualmente de ninguna
extremidades, al igual que en este caso. prueba diagnóstica, ni una combinación de ellas, que sea específi-
El daño tisular y la toxicidad sistémica que se producen podrían ca y segura para descartarla2. Así, en casos como el publicado por
estar causados por la liberación de toxinas bacterianas y citocinas Devendra et al3 en el año 2002 —de herniación traumática de
endógenas. La bacteria responsable puede ser única de la flora de colon transverso a través del recto anterior abdominal—, pudo
la piel —un estreptococo betahemolítico tipo A— o más rara- observarse en una radiografía lateral de tórax, pero en casos como
mente un Vibrio patógeno. Pero lo más habitual es la infección el nuestro el diagnóstico puede ser más complejo. Desafortuna-
polimicrobiana y sobre todo la asociación sinérgica de bacterias damente, la existencia de dicha lesión es un factor independiente
aeróbicas grampositivas —como los enterococos—, gramnegati- predictor de un aumento de la morbilidad y de la estancia en
vas —como E. coli— y anaerobios —como bacteroides— cultiva- UCI2. Por todo eso es muy importante pensar en el mecanismo
dos en nuestro caso. de producción de las lesiones y sospecharlo. En nuestro caso, la
La entrada del patógeno puede darse a través de cualquier herniación del colon a través de la musculatura de la pared lateral
traumatismo —desde pequeñas abrasiones, cortes, contusiones, del abdomen pasó desapercibida en la valoración inicial. A pesar
mordeduras de animales o picaduras de insectos— y como com- de una exploración abdominal aparentemente normal al ingreso,
plicación de una herida quirúrgica o asociado a úlceras cutáneas, se realizó una ecografía en la que no se observó líquido libre y,
inyección de drogas por vía parenteral, de insulina subcutánea o probablemente, el hematoma de partes blandas secundario al he-
tras la simple canalización de un catéter. También se han descri- matoma dificultó la detección de la hernia. Si revisamos retros-
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o cáncer de colon que, incluso, han llegado a salir a través del ■ Bibliografía
muslo y han debutado con enfisema subcutáneo en la extremi- 1. Green RJ, Dafoe DC, Raffin TA. Necrotizing fasciitis. Chest. 1996;110:219-29.
dad1. 2. Williams MD, Watts D, Fakhry S. Colon injury after blunt abdominal trau-
En cuanto a la utilización del VAC para las curas, diremos que ma: results of the EAST multi-institutional hollow viscus injury study. J Trau-
comenzamos a usar el sistema a partir de las 3 semanas, cuando ma. 2003;55:906-12.
las curas eran muy limpias (fig. 4) y vigilando el efecto de la aspi- 3. Devendra K, Mahajan JK, Rao K. Herniation of transverse colon into parietal
ración en la malla colocada en el defecto de pared, observándose wall alter blunt trauma. J Trauma. 2002;52:810.
la aparición rápida de tejido de granulación tal y como se descri- 4. Rodríguez C, Barone JE, Wilbanks TO, Rha C, Millar K. Isolated free fluid
on computed tomographic scan in blunt abdominal trauma: a systematic review
be en la literatura médica7. La técnica de “cordón de zapato” o of incidence and management. J Trauma. 2002;53:79-85.
del vessel loop, descrita por Harris en 1993, ha tenido buenos re- 5. Feliciano DV. Management of traumatic retroperitoneal hematoma. Ann
sultados en el cierre diferido de heridas con importante retrac- Surg. 1990;211:109-23.
ción de piel tras fasciotomías realizadas en síndromes comparti- 6. Duruisseau O, Msika S, Molassoko JM, Brochard M, Bedrici Y, Coblence JF.
mentales8. En nuestro caso está disminuyendo las dimensiones Postraumatic retroperitoneal rupture of the right colon simulating a retroperito-
del defecto de piel mientras granula tejido por encima de la ma- neal hematoma. J Trauma. 1997;42:741-2.
lla y llega el momento de la cirugía plástica. 7. Garner G, Ware DN, Cocanour CS, Duke JH, McKinley BA, Kozar RA, et
al. Vacuum-assisted wound closure provides early fascial reaproximation in trau-
En conclusión, la herniación de la porción retroperitoneal del ma patients with open abdomens. Am J Surg. 2001;182:630-8.
colon en el traumatismo abdominal cerrado es poco frecuente y 8. Zorrilla P, Marín A, Gómez LA, Salido JA. Shoelace technique for gradual
puede ser difícil de diagnosticar en un politraumatizado. Una closure of fasciotomy wounds. J Trauma. 2005;59:1515-7.
fractura de cadera compleja —producida por un traumatismo
con impacto directo en región inguinal, fosa ilíaca derecha y re-
Correspondencia: C. Martínez-Santos.
gión interna del muslo con posterior aplastamiento lateral sobre Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo.
glúteos y cistado derechos— debe hacernos pensar en la posibili- Hospital Costa del Sol.
dad de una lesión de colon asociada, sobre todo si evoluciona Ctra. Nacional 340, km 187. 29600 Marbella. Málaga. España.
hacia la aparición de una fascitis necrosante. • Correo electrónico: msantosc@[Link]
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[Link]@[Link].
Normas de publicación
L
os casos seleccionados para su publicación de- Se concluirá con un breve apartado, a modo de refle-
berán tener un interés relevante desde el punto xión y resumen, de las características más importantes
de vista formativo y/o docente por problemas con las principales consecuencias formativo-docentes, y
diagnósticos y/o terapéuticos que se plantean en la se incluirá un resumen de la situación actual del proble-
práctica clínica habitual, sin que para ello sea necesario ma planteado y sus diferentes opciones.
que se trate de casos raros o poco frecuentes.
Los casos se selecccionarán por su interés formativo/do- 4. Bibliografía. Se incluirán un máximo de 8 citas, de
cente, sin que en ello influya la escasa frecuencia del caso, acuerdo con las normas publicadas en Cirugía Española:
puesto que la intención primordial es el planteamiento y “Requisitos de uniformidad para manuscritos presenta-
solución de casos prácticos. dos para publicación en revistas biomédicas”, elabora-
Los trabajos deberán ser originales y no podrán haber sido dos por el Comité Internacional de Editores de Revis-
publicados en ningún otro medio. Se enviarán a CIRUGÍA. tas Médicas. Los nombres de las revistas deben abreviar-
CASOS CLÍNICOS por correo electrónico a la dirección: se de acuerdo con el estilo usado en el Index
casosclinicos@[Link]. Medicus/Medline:“List of Journals Indexed”.
En la primera hoja se incluirá el título del trabajo, el 5. La extensión del trabajo debe tener un máximo de 8-
nombre de los autores, cuyo número no debe ser supe- 10 páginas DIN A4, con letra arial de 12 puntos a 1,5
rior a 4, el servicio y el hospital de procedencia con di- espacios de interlineado.
rección, código postal, teléfono y la dirección de correo
electrónico para la comunicación con el primer autor o 6. Se recomienda que los casos sean muy gráficos, por lo
responsable del trabajo. que podrán incluirse las figuras y/o tablas que los auto-
Cada caso constará de los siguientes apartados: res consideren útiles. Se incluirán un mínimo de 2 figu-
ras y un máximo de 4. En cuanto a las tablas, deberá ha-
1. Introducción. Deberá ser lo más breve posible, pro- ber un máximo de 2. Las figuras (fotos) se enviarán en
porcionando la información necesaria sobre el interés soporte digital, intentando que sean de la máxima cali-
del caso que se presenta. Su extensión no debe sobrepa- dad posible (300 puntos por pulgada como mínimo) en
sar 15 líneas. cualquier formato.
2. Descripción del caso. Será lo más detallada posible, in- 7. El Comité Editorial se reserva el derecho a que el ca-
cluyendo las dudas y/o problemas planteados para su so pueda ser comentado por un experto.
diagnóstico y tratamiento, ya sea por las dificultades inhe-
rentes al caso o por las complicaciones que han surgido. 8. En hoja aparte se incluirán 4-5 preguntas tipo test de
respuesta múltiple (5 respuestas posibles), entre las que
3. Comentarios y Discusión. Deberán comentarse aque- sólo una será verdadera. Cada respuesta deberá acompa-
llos datos relevantes del caso que se presenta, indicando ñarse de una explicación que no debe superar 4 líneas de
las razones por las que se ha utilizado determinado pro- texto, y siempre que sea posible con la cita bibliográfica
cedimiento diagnóstico y terapéutico, tanto en el plante- que avale la respuesta. El Comité Editorial podrá incluir
amiento inicial como al abordar las complicaciones. alguna pregunta.
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Cuestionario de autoevaluación
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