TEMA 5: PASO DE LA FILOSOFÍA ANTIGUA A LA MEDIEVAL,
TOMÁS DE AQUINO Y DESCARTES
1.- LA FILOSOFÍA HELENÍSTICA
En este periodo destacan tres grandes filosofías: el epicureísmo, el estoicismo y el
escepticismo.
1.1.- Epicureísmo
Es un sistema filosófico fundado por Epicuro de Samos.
Sostiene que la felicidad consiste en buscar el placer como una evitación del dolor. Los
placeres que le gustan al hombre son los que éste necesita para llegar a la felicidad. Es
mejor el pequeño disfrute.
Para Epicuro la filosofía era una forma de terapia para el alma, diciendo que “Vana es la
palabra del filósofo que no cura ningún sufrimiento del hombre”. Proponía la
realización de la vida buena y feliz mediante el control inteligente de placeres y dolores,
la ataraxia y los vínculos de amistad.
La ataraxia (impermutabilidad de ánimo) supone que como tenemos que evitar sufrir,
tenemos que evitar todas aquellas cosas que nos provoquen dolor o sufrimiento, es
decir, no aceptar la realidad. También hay que evitar la existencia de dioses y su miedo
porque no pueden meterse en la vida humana; por otra parte, tenemos que evitar el
miedo al destino y a la muerte.
Para Epicuro, la presencia del placer o felicidad era un sinónimo de la ausencia de dolor,
o de cualquier tipo de aflicción: el hambre, la tensión sexual, el aburrimiento, etc. Era
un equilibrio perfecto entre la mente y el cuerpo que proporcionaba la serenidad, que
ellos denominaban ataraxia. Veían el universo gobernado por la casualidad, sin la
interferencia de dioses.
1.2.- Estoicismo
Es una filosofía de ética personal basada en su sistema lógico y sus puntos de vista
sobre el mundo natural, creada por Zenon de Citium. Los estoicos creían que todo
alrededor operaba según una ley de causa y efecto que dotaba al universo de una
estructura racional.
Pensaban que las personas no podemos controlar lo que pasa a nuestro alrededor, pero sí
podemos controlar lo que pensamos sobre estos eventos, en vez de imaginar una
sociedad ideal falsamente positiva.
Toda la naturaleza está regida por unas causas, la naturaleza tiene su propio devenir. La
ataraxia servía para el control de la voluntad. Ante una mala situación tenemos que
sumarnos a la totalidad del destino.
2.- LA FILOSOFÍA MEDIEVAL. ETAPAS
El paso de la filosofía antigua a la filosofía medieval está marcado por el cristianismo.
Se desarrolló en dos etapas diferenciadas:
La Patrística es la primera manifestación filosófica medieval de importancia, cuyas
fuentes son los Padres de la Iglesia. Este grupo supuso ponerse a la altura que los
filósofos griegos, y respondieron a los grandes interrogantes de la Filosofía Griega. El
máximo representante fue Agustín de Hipona.
La Escolástica es una nueva corriente de pensamiento que se extiende por Europa. Se
empezaron a crear las primeras escuelas monacales. En los monasterios volvieron a
estudiar obras de Platón con el cristianismo. También crearon las escuelas palatinas, y
posteriormente las escuelas catedráticas de las que surgen las universidades.
2.1.- El cristianismo
La Patrística trata de buscar la racionalidad cristiana. El cristianismo introdujo nuevas
ideas o temas de debate filosófico:
Monoteísmo: la existencia de un Dios único es incuestionable, frente a la
pluralidad de divinidades del mundo griego y romano.
Creacionismo: de la nada empieza a existir algo. Dios crea el mundo a partir de
la nada, mientras que en la filosofía griega se defendía la eternidad del mundo.
Omnipotencia: las leyes que gobiernan la naturaleza son obra de la voluntad
divina, que no está sometida a ninguna instancia superior. Esta idea está
vinculada en el cristianismo a los milagros. Choca con la filosofía griega, ya
que, para ellos, el orden del universo funciona en cuanto a su necesidad.
Actitud ante la verdad: el cristianismo considera que sus doctrinas tienen origen
divino, y por tanto, carecen de error. La filosofía cristiana nace para defender la
doctrina cristiana frente a quienes la critican.
Encarnación: Dios se hace hombre en la forma de un niño nace en un sitio muy
deplorable.
Concepción lineal de la historia: el cristianismo concibe la historia como un
proceso lineal, abierto, en el cual Dios irrumpe dotándola de sentido. Los
griegos tenían una concepción cíclica de la historia.
La noción de libre albedrío: el hombre ha sido creado libre, con capacidad para
volverse hacia Dios o apartarse de él. No estamos condicionados, si no que,
somos nosotros los que nos liberamos o los que nos condenamos.
3.- SAN AGUSTÍN: FILOSOFÍA Y RELIGIÓN
San Agustín es el representante de la Patrística. El objetivo de su filosofía es alcanzar la
verdad y la felicidad.
3.1.- Razón y fe
Es uno de los primeros autores en los que se aborda la relación entre razón y fe, filosofía
y religión. Destacan las siguientes ideas:
Razón y fe, filosofía y teología, no tienen que ir separadas. Ambas disciplinas
deben aspirar a la verdad.
La fe no suplanta a la inteligencia, sino que la estimula e ilumina. Le otorga al
hombre como recompensa la inteligencia. La fe supone la racionalidad.
Razón y fe pueden y deben colaborar entre sí. “Creo para comprender,
comprendo para creer”. “Deseo aprender la verdad no solo con la fe sino
también con la inteligencia”. Son dos caminos, que se mezclan, y una verdad.
Los caminos para alcanzar esa verdad, Dios, son:
-La razón nos lleva a la fe
- La fe que hemos alcanzado ilumina a la razón
- La razón iluminada por la fe ve lo que, si no sería inalcanzable, y ayuda a
la fe a desarrollar sus contenidos.
3.2.- Teoría del conocimiento
Una de sus ideas más significativas es la Teoría de la Iluminación: el ser humano no
puede conocer si no es iluminado por Dios. La razón accede a los conocimientos gracias
a la luz de la fe.
A la luz de Dios, el hombre descubre las verdades eternas. La verdad es último término
coincide con Dios, por lo que demostrar la verdad en el entendimiento coincide con la
demostración de la existencia de Dios.
El proceso por el cual los hombres pueden tener acceso a estas verdades requiere dos
condiciones:
Camino de la interioridad: el hombre penetra en sí mismo y descubre verdades y
conceptos ilimitados, ya que utiliza el concepto de bien, de belleza, etc. Nuestra
mente es depositaria de verdades eternas. Esas verdades solo pueden existir
mediante los conceptos de bien, de belleza y las ideas de verdad. La naturaleza
participa de belleza porque ha sido creada por Dios. Dios ilumina la inteligencia
al hombre para acabar reconociendo estas verdades.
Camino de la iluminación.
4.- TOMÁS DE AQUINO
4.1.- El problema de fe y razón
¿Cómo pueden llegar a conciliar la filosofía y la teología?
La fe es una forma de conocimiento, es un asentimiento que hace nuestro
entendimiento. En el caso del cristianismo es un asentimiento del entendimiento a las
verdades reveladas por Dios, las cuales son razonables y accesibles a la razón humana
en algún grado. La fe no solo implica la aceptación de verdades que la razón puede
comprender, sino también aquellas que, aunque no sean directamente accesibles por la
razón humana, son reveladas por Dios y deben ser aceptadas como parte de la doctrina
cristiana. Estas últimas, al no ser plenamente comprensibles por la razón, son
consideradas irracionales, pero no contradictorias a la razón, ya que la revelación divina
siempre tiene coherencia con la verdad última que la razón busca.
La razón es una facultad del alma cuya actividad consiste en razonar. A través de
deducción o de inducción llegamos a una conclusión que a su vez coincide a través de la
fe.
Estas dos formas de conocimiento son complementarias. Según Tomás de Aquino, las
dos provienen de Dios y Dios no se puede contradecir.
Las verdades o conclusiones (reveladas por Dios al hombre y que podemos saber a
través de la razón) obtenidas son llamadas Preámbulos de Fe. Estos preámbulos son:
Dios existe, la inmortalidad del alma y el bien. La filosofía y la teología son saberes
complementarios.
4.2.- Crítica de Santo Tomás de Aquino: Metafísica
La existencia no perfecciona la realidad de un ser. Para él los entes no son como decía
Aristóteles (materia + forma) porque hay entes que no están formados por materia. Los
entes están formados por esencia y por existencia (algo distinto que confiere existencia,
pero no perfecciona).
Entonces, Dios es el único ser cuya esencia y existencia son lo mismo, es decir, su
existencia es necesaria y no depende de nada más. En todos los demás entes, la
existencia es recibida y no forma parte de su esencia, mientras que en Dios, esencia y
existencia se identifican, lo que lo convierte en el Ser necesario y la causa primera de
todo lo que existe.
La distinción entre esencia y existencia en Santo Tomás de Aquino es fundamental en su
metafísica y tiene profundas implicaciones filosóficas y teológicas. Según él, en todos
los seres creados, la esencia (lo que una cosa es) y la existencia (el hecho de que esa
cosa es) son principios distintos. Esto significa que los seres contingentes no existen por
sí mismos, sino que reciben su existencia de otro, lo que lleva a la necesidad de un ser
en el que esencia y existencia sean idénticas: Dios.
Dios, según Santo Tomás, es el Acto Puro de Ser, es decir, no tiene una esencia que
limite su existencia, sino que simplemente es el Ser en sí mismo. Esto lo diferencia de
todos los entes finitos, cuyo ser es recibido y limitado. Esta idea se desarrolla en su
famosa "Tercera Vía", la prueba de la existencia de Dios basada en la contingencia, en
la que concluye que debe existir un Ser necesario que otorgue la existencia a todo lo
demás.
4.3.- El problema de la moral
Según Tomás de Aquino, la primera necesidad de la voluntad humana es el libre
albedrío, porque sin él no tendría sentido castigar, premiar, ordenar o prohibir nada. La
libertad es el fundamento de la responsabilidad moral del hombre, y por tanto la
condición del problema moral.
¿Cuál es el fin hacia cuya realización está orientado el ser humano, y qué llamamos
felicidad? La ética tomista es una ética de la felicidad que se interroga por la manera de
alcanzar este estado de perfeccionamiento y plenitud humanos. Por tanto, la felicidad, al
igual que en Aristóteles, consistirá en la actividad racional.
La felicidad suprema se alcanza a partir de la búsqueda de la verdad. Consiste, por
tanto, en la actividad contemplativa. Ésta culmina en el conocimiento de Dios. En
conclusión, la felicidad suprema consistirá en hacer uso de nuestro entendimiento
imperfecto para aprehender (conocer la totalidad de algo) a Dios.
Aquino distingue tres fines naturales, de los cuales brotan tres deberes morales:
- En tanto que sustancia: el ser humano tiende a conservar su propia existencia. El
cumplimiento de esta, impone el deber moral de procurar la conservación de la
existencia.
- En cuanto que animal: el ser humano tiende a procrear. De esta tendencia se
deducen las normal relativas a la procreación y el cuidado de los hijos.
- En tanto que ser racional: el hombre tiende por naturaleza a conocer la verdad y
a vivir en sociedad. Surgen las obligaciones morales de buscar la verdad y ser
justo.
Estos tres deberes componen la ley natural, el principio moral deducido a partir de las
tendencias naturales del ser humano. ¿Cómo llega el hombre a comprenderla? El
hombre precisa de una disposición natural para poder obrar conforme a la razón, a la
que Aquino llama sindéresis, por la cual el hombre entiende los primeros principios.
La conciencia de la ley natural es la manifestación en el hombre de la ley eterna. Por
tanto, Dios como autor del orden universal que se expresa en esa ley eterna, es el
principio último del orden moral. La totalidad del universo está sometida a una sola
ordenación dada su causa creadora, Dios. Esta ordenación divina del universo es la ley
natural.
El comportamiento del resto de los seres naturales, que no son el hombre, se regula
mediante leyes físicas, cuyo complimiento no pueden evitar, ya que carecen de libertad.
El hombre, es libre, por lo que su conducta no es ordenada por leyes físicas, sino por
una ley moral que señala lo correcto, pero deja en manos del hombre la elección de su
realización. La ley natural es aquella parte de la ley eterna que regula específicamente la
acción libre de los seres humanos.
La felicidad se alcanza obrando conforme a la ley natural, puesto que así consigue el
hombre realizar plenamente sus fines. La tendencia superior del ser humano es la
racionalidad, y una felicidad secundaria radica en ser prudente y justo en la convivencia.
Como seres naturales debemos procurar el bien común. Como la voluntad es
inconstante, es necesario desarrollar hábitos estables que ayuden a elegir el bien según
la ley natural. Estos hábitos son las virtudes morales:
- Prudencia: aplicar la ley a cada situación
- Justicia: buscar el bien de los demás. El derecho debería ponerse de manifiesto
para respetar estas leyes.
- Templanza: controlar los deseos
- Fortaleza: superar las dificultades
Por otra parte, la ley positiva ordena en la vida social el fundamento último. Es la ley
natural. En filosofía del derecho defienden que la ley positiva no se tiene que basar en
otra ley o fundamento previo.
5.- LA FILOSOFÍA DEL RENACIMIENTO
El siglo XIV es el siglo del criticismo. Crítica a la filosofía griega, a la escolástica, a los
tomistas y a la metafísica. Destacan varias cosas:
1. Nominalismo: gira entorno a los universales y a la pregunta ¿hay esencias? No
hay esencias, lo que hay son nombres que ponemos a las cosas. Hay
conocimiento sensible e individuos.
2. Separación de la teología y de la filosofía: la filosofía comienza a adquirir
autonomía respecto a la teología. Se plantea que la razón y la fe tienen ámbitos
diferenciados y que no es necesario recurrir a la metafísica para explicar el
mundo natural.
3. Preocupación por las cuestiones humanas: aparece un interés creciente por la
vida terrenal, la política, la ética y la sociedad, lo que allana el camino hacia el
humanismo renacentista.
4. Humanistas: llamamiento a la dignidad del ser humano y al estudio de las
humanidades clásicas. Se rescatan textos de la Antigüedad y se impulsa el
conocimiento en áreas como la literatura, la historia y la filosofía moral.
Tras el descubrimiento de América, se preguntan si los indígenas tenían alma.
Discuten acerca de cuestiones teológicas y morales.
5. Revolución científica: ocurre un cambio de paradigma diferente a lo que se tenía
hasta entonces (física aristotélica). Destacan Francis Bacon, Galileo Galilei,
Kepler y Copérnico. La revolución científica finaliza con Newton. Kepler lleva a
cabo el estudio de las órbitas elípticas. La clave de la ley científica es la
matematización de la ley física. También se crea el método científico que
consiste en seguir una serie de pasos para alcanzar una ley general. Las
consecuencias de la revolución científica son:
- Metodológicas: observación, experiencia, verificación empírica,
inducción y matematización.
- Filosóficas: derrumbamiento de la autoridad aristotélica. Cambia el
concepto de ciencia (no lo óntico, sino lo fenoménico es el objeto de la ciencia).
- Religiosas: autonomía de la ciencia frente a cualquier autoridad.
6.- RENÉ DESCARTES
Descartes es el padre de la gnoseología moderna. Estuvo activo durante la primera
mitad del siglo XVII. Es muy crítico del conocimiento sensible. Rasgos del
racionalismo:
- Confianza absoluta en la razón: sostienen que la razón humana es el medio más
confiable para alcanzar el conocimiento, considerándola superior a la
experiencia sensorial.
- Origen del conocimiento, la razón como fuente : el conocimiento verdadero
proviene exclusivamente de la razón. El conocimiento científico se identifica
con el racional. La información proveniente de los sentidos es confusa y no
constituye un conocimiento válido.
- Teoría de las ideas innatas: existen ideas que no proceden de la experiencia, sino
que son innatas en la razón, por ejemplo, los principios matemáticos. Las ideas
innatas no significan que el ser humano nazca con ellas de manera explícita, sino
que la razón tiene una predisposición natural a formarlas.
- Modelo deductivo: el conocimiento debe organizarse como un sistema
deductivo, similar a las matemáticas. A partir de principios evidentes por sí
mismos, se deducen las demás verdades.
- Importancia del método: los racionalistas estaban inspirados en el éxito de la
matemática en la física, buscan aplicar el método matemático a todas las
ciencias.
- Diferencia con el empirismo: los dos parten de la ciencia moderna. El
racionalismo enfatiza el carácter matemático de la ciencia, mientras que el
empirismo resalta la experiencia y la experimentación.
6.1.- El proyecto cartesiano: punto de partida y objetivo
El origen del proyecto cartesiano es el problema del conocimiento: ¿puedo conocer?, y
si puedo conocer, ¿qué puedo conocer? ¿cómo es que puedo conocer? ¿cuál es el punto
de partida? Todas estas cuestiones proceden de la gnoseología.
Lo primero que debemos resolver es ¿puedo conocer algo? (origen del conocimiento),
es el problema de la certeza (conocimientos ciertos e indudables). En cuanto a la
pregunta ¿y qué puedo conocer?, lo que podríamos conocer serían los límites del
conocimiento.
Tiene lugar un sometimiento de todo a la razón y lo que no pase lo clasificaremos como
malo, y lo que sí como bueno.
La metafísica o raíces del conocimiento para Descartes, es resolver esas cuestiones hay
que crear una metafísica que fundamente el resto de saberes. Cuando sepamos el origen
del conocimiento determinaríamos si la metafísica es válida.
El primer error por el que no hemos llegado a la certeza es que, la razón no ha seguido
un método riguroso, hay que seguir un método para garantizar la validez y la certeza del
conocimiento:
6.1.1.- Origen del método: el método matemático
Las matemáticas son el saber universal, la ciencia paradigmática porque en ella hay
progreso y unanimidad. El método matemático es el ideal para la construcción de una
filosofía universalmente válida, para investigación científica y para la unidad
sistemática de todas las ciencias. El método deberá tener las siguientes características:
- Evidencia y claridad.
- Simplicidad, es decir, que conste del mínimo número del mínimo número de
reglas o preceptos.
- Fecundidad: capacidad de generar verdades nuevas, ilimitadas y universales a
partir de las verdades previas y seguramente poseídas, a partir de la razón.
- Universalidad extensiva a todas las ramas del saber.
Pasos del método:
1) Evidencia: no debemos aceptar algo como verdadero si no se presenta a la mente
o si no es evidente de manera clara y distinta. Supone la claridad y la distinción
(unos axiomas son distintos a otros).
2) Análisis: dividir o descomponer la dificultad compleja en sus partes simples
hasta llegar a los elementos más simples aprehensibles por la intuición. Estas
ideas claras y distintas son los principios a partir de los cuales se despliega todo
el conocimiento de la misma manera que los axiomas en las matemáticas son
verdades evidentes, a través de las que demostramos otras verdades por su
conexión con ellas.
3) Síntesis: consiste en sintetizar las partes de nuestro trabajo, ir ascendiendo desde
las ideas más simples a las más complejas gradual y ordenadamente. Es la
función conjunta de las ideas y de las partes del trabajo.
4) Enumeración: consiste en repasar minuciosamente los pasos anteriores para
asegurar que se hicieron bien, es decir, controla o comprueba todos los pasos que
se han dado en las operaciones anteriores.
6.2.- La duda cartesiana
Lleva a cabo un ejercicio de duda. Duda de aquellos contenidos que no son ni claros ni
distintos. Descartes no pretende ser un escéptico, va a dudar como método, lo que
llamamos Duda Metódica, para aliar verdades y para ver si después de dudar halla
verdades. No quiere caer en el escepticismo porque es inviable y si se dudara de todo de
manera absoluta, nunca se podría llegar a ningún conocimiento cierto. Por ello, la duda
metódica no es un fin en sí misma, sino un medio para alcanzar verdades indudables.
Lo que hace es suspender el juicio:
- Primero duda del conocimiento sensible: los argumentos que utiliza consisten en
que a veces tenemos la sensación de que los sentidos nos han mentido, lo que
lleva a no fiarse de ellos. Si el conocimiento sensible no fuese verdadero, la
ciencia existencial no sería verdadera porque su fuente principal no sería
verdadera.
- El segundo motivo es la imposibilidad de distinguir con claridad el sueño de la
vigilia. A veces en sueños tenemos una sensación muy intensa y pensamos que
estamos despiertos. No tiene garantía de que lo que vemos en estado de vigilia
sea producto de un sueño. Si no sabemos distinguir el estado de vigilia y el
sueño, se estaría poniendo en duda la propia existencia de un mundo real.
Cuestiona el propio conocimiento científico si este se apoyara en la observación.
6.2.1.- La primera verdad y la naturaleza del “yo”
Dudar lleva inevitablemente a una certeza fundamental: la existencia del sujeto que
piensa. Al dudar, se está pensando, y pensar implica existir. De ahí surge el principio
clave de Descartes: “Pienso, luego existo”.
Este pensamiento prueba la existencia del yo, entendido como una sustancia pensante
(sustancia: lo que no necesita de nada para existir), “res cogitans”, independiente del
cuerpo. Yo es una cosa que piensa, es pensamiento. Pensar es ver, no estoy diciendo que
lo que veo es cierto. Es un acto de intentar comprender. Sabemos lo que escuchamos e
intentamos comprender donde estamos y el estado en el que nos encontramos. Es un
acto de conciencia, son actos psíquicos, vivencias, lo que Descartes llama IDEAS. Lo
que si que sabemos que existe es un “yo”, que es una verdad indudable en la que ocurre
y se lleva a cabo todas estas cosas.
La certeza en Descartes se basa en la percepción clara y distinta de una idea. Su primera
verdad, el cogito ("Pienso, luego existo"), es indudable porque se presenta con total
evidencia. A partir de esta certeza fundamental, Descartes establece su criterio general
de verdad: todo aquello que se perciba con igual claridad y distinción debe ser
considerado verdadero.
Sin embargo, la certeza enfrenta un obstáculo: la posibilidad de un Dios engañador, un
Genio Maligno que se regodea en el error humano, que podría hacer que incluso lo
evidente sea falso. Para garantizar la validez de su criterio, Descartes necesita probar la
existencia de Dios y demostrar que no es un engañador. Solo así podrá extender su
certeza más allá del cogito y fundamentar el conocimiento con absoluta seguridad. La
existencia de un Dios buena es la garantía de todo el conocimiento.
Antes de demostrar la existencia de Dios, Descartes analiza las ideas que tiene el yo y su
relación con la realidad externa. Su teoría de la realidad objetiva de las ideas permite
pasar de las ideas en la mente a la realidad fuera de ella, primero a Dios y luego al
mundo material.
La pregunta clave es si las cosas de las que tenemos ideas existen realmente fuera de
nosotros. Para responderla, Descartes distingue entre ideas según su contenido: algunas
tienen más realidad objetiva que otras. Su causa debe tener al menos tanta realidad
formal como la idea misma.
6.3.- La existencia de Dios
Según Descartes, la idea de un Dios infinito y perfecto no puede provenir de un ser
finito como el yo. Por lo tanto, solo Dios mismo puede ser su causa, lo que prueba su
existencia. Dios está por encima de las leyes de la naturaleza y del cosmos porque
podría cambiar la naturaleza según su voluntad, es decir, el universo depende de Dios.
6.3.1.- Argumentos de la existencia de Dios
Según Descartes, la idea de un Ser Perfecto o Infinito (Dios) no puede provenir de la
nada ni de un ser imperfecto como el yo, que duda y es finito. Aplicando el principio de
causalidad, concluye que solo un ser verdaderamente perfecto puede ser la causa de esa
idea. Por lo tanto, su existencia es necesaria.
Para demostrarlo, Descartes utiliza tres argumentos fundamentales:
1. La idea de perfección: Entre las ideas innatas que posee el ser humano, se
encuentra la idea de un ser infinitamente perfecto. Dado que somos seres finitos
e imperfectos, no podríamos haber generado por nosotros mismos esta idea. Solo
un ser que posea realmente esa perfección puede ser su causa. Así, la existencia
de la idea de Dios en nuestra mente es prueba de que Dios existe.
2. La dependencia del ser humano: si yo existiese por mí mismo, es decir, si
hubiese sido autor de mí mismo y tuviese la capacidad de pensar cosas perfectas,
me hubiese hecho sin limitaciones y perfecto. Pero, como no es así, no me he
hecho a mí mismo, me hace falta otro ser que me haya puesto en existencia:
Dios. Las imperfecciones que hallo en mí no están en Dios.
3. El argumento ontológico: La idea de un ser absolutamente perfecto implica
necesariamente su existencia, de la misma forma en que la idea de un triángulo
incluye el que sus ángulos sumen 180°. Ser perfecto significa poseer todas las
perfecciones, y la existencia es una de ellas. Negar la existencia de Dios sería
contradictorio, ya que sería pensar en un ser perfecto que carece de una
perfección esencial: la existencia.
De este modo, Descartes concluye que la existencia de Dios es tan evidente y necesaria
como una verdad matemática. Esto le permite superar la duda inicial y sentar las bases
para el conocimiento seguro, ya que, si Dios no es un engañador, podemos confiar en
que lo que percibimos con claridad y distinción es verdadero.
6.4.- Las tres sustancias: Dios, mundo y hombre
Dios garantiza la verdad y la validez de los razonamientos, el conocimiento y la
existencia del mundo. La bondad de Dios en la filosofía de Descartes asegura que
nuestras percepciones claras y distintas son confiables, ya que, al ser un ser no
engañador, no nos permitiría estar sistemáticamente equivocados en lo que percibimos.
Dios es una sustancia infinita de la cual depende todo. Lo primero que conozco con mis
ideas (contenidos de conciencia, percepciones), no el mundo.
Descartes supone que hay un mundo que llama SUSTANCIA EXTENSA o 2res
extensa”, cosas que ocupan un lugar en el espacio, materia. No hay nada en el espacio
que no pertenezca a las 3 realidades: Dios, pensamiento y materia o mundo material.
En cuanto al hombre, por una parte, hay pensamiento (res cogitans) y por otra, cuerpo
(res extensa). Ambas son realidades sustanciales por lo que hay un divorcio o
separación absoluta entre ellas. Entonces se pregunta como conciliarlas. Hay una
relación de dependencia, ya que, lo que te pasa al cuerpo les afecta a los pensamientos.
Descartes no podía explicarlo. Dice que el cuerpo y el alma tienen en común la glándula
pineal, donde se relacionan o se conectan ambos, lo cual es absurdo porque el alma es
inextensa, es decir, no puede ocupar una parte solo. Esto se llama problema de
comunicación de las sustancias. Son dos elementos autónomos, realidades distintas.