Pablo envió esta carta para defender a sus débiles hijos en la fe de la provincia de Galacia, frente a las
incursiones de los judaizantes, quienes aprovechaban la ausencia del apóstol para enseñar su conocida
mezcla de "Ley y gracia", queriendo limitar la Iglesia al ámbito de la nación de Israel.
¿Quiénes eran los judaizantes? Se distinguían de los judíos incrédulos que rechazaban a Jesús y
perseguían a sus seguidores. Los judaizantes aceptaban a Jesús como su Mesías nacional. Su error
consistía en no aceptar la revelación que Dios dio a Pedro al enviarle a la casa de Cornelio (Hechos
10:10-16, 44-45; 11:1-3, 18-20).
Fue en Antioquia donde los judaizantes alzaron su grito de alarma en medio de los creyentes gentiles: "Si
no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos", turbando en gran manera a los
primeros convertidos(Hechos 15:1). En vista del peligro de que la Iglesia quedase dividida, Pablo,
Bernabé y otros hermanos de Antioquía, subieron a Jerusalén, para explicarles el evangelio de la gracia,
la locura de la cruz, la salvación que no es por obras, sino provocada por el sacrificio de Jesús, su muerte
y su resurrección nos abrió el camino, el único camino para salud del hombre(Gálatas 2:1-10).
En un principio la gran mayoría de los creyentes pensaban como los judaizantes, ya que la predicación del
Evangelio se limitaba a Jerusalén y a los judíos, sin que nadie comprendiera aún que el Evangelio había de
extenderse universalmente, ofreciéndose la salvación en igualdad de condiciones tanto a gentiles como a
israelitas. Eso les habría parecido algo incompatible con las promesas especiales que Dios había dado a
su pueblo terrenal, a los circuncisos, a los encargados de recibir y transmitir la Palabra de Dios. La Iglesia
se consideraba todavía como el "Remanente fiel" de Israel, que había reconocido y aceptado a su Mesías,
quien pronto volvería para bendecir a su pueblo arrepentido (Hechos 3:17-26). No se dudaba de que los
gentiles podían ser bendecidos, pero sólo a través del verdadero Israel.
Pablo queda sorprendido de que los gálatas estuviesen dispuestos a dejar el único Evangelio por algo que
pretendía ser "otro", pero ningún ser humano o angelical tenía autoridad para proclamar un Evangelio
diferente de aquel que habían recibido.(cap.1:6-9).
Catorce años después de su conversión subió a Jerusalén con Bernabé y Tito para confrontar la posición
de los gentiles frente al judaísmo. Hubo intento de someter a los creyentes gentiles a la servidumbre de
la Ley. Jacobo, Cefas y Juan reconocieron la "gracia" especial que Pablo había recibido como apóstol de
los gentiles, dándole a él y a Bernabé la "derecha de compañerismo" para la evangelización. (cap. 2:1-9)
Desde el versículo 11 en adelante queda registrado el altercado de pablo con Pedro, pues éste había
cambiado con la llegada de los Judíos, que impedían que se junten con los Gentiles, y de esta manera no
se les predicaba, incluso Bernabé fue llevado con esas enseñanzas. (cap. 2:11-21)
En el capítulo 3 Les reprocha haber sido infieles a todo cuanto Dios había hecho en medio de ellos por la
predicación de Cristo crucificado, (Gálatas 3:1-5). Tanto en este capitulo como en el 4 explica el evangelio
de la gracia y como las obras de la ley son hechas nulas para la salvación. Pablo sabía que los judaizantes
recalcarían la imposibilidad de conseguir bendiciones aparte de Abraham, el padre de Israel, quien
recibió las promesas y el pacto. Muy hábilmente Pablo recurre al mismo ejemplo, recalcando el hecho de
que Abraham fue justificado por la fe (Gálatas 3:6; Génesis 15:6), entonces los verdaderos hijos de
Abraham son aquellos que participan del mismo principio fundamental de la fe.
En el capítulo 5 Pablo explica lo que es la verdadera libertad, libertad del yugo de servidumbre, que era
toda la ley, y que esta y la gracia no son complementos, sino que en Cristo la ley carece de efectividad,
porque la salvación es por la obra expiatoria de Jesús (vers. 1-6). Ustedes corrían bien, ¿Quién os impidió,
estorbó a no obedecer la verdad ? Vers.7, esta desviación de la verdad parecía tan simple, como cumplir
con un rito para no sufrir persecución, Pablo lo comparo con la levadura, un poco de ella leuda toda la
masa (vers. 9). Desde el versículo 13 explica la diferencia entre la obras carne y el fruto del espíritu,
aclarando que los que son de Cristo han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias.
Llegamos al capítulo 6 donde le insta al amor fraternal vers.2, la responsabilidad personal y no grupal,
mirando la viga de nuestro ojo y no la mota (del griego kárphos: astilla) del ojo de tu hermano (Mateo
7:1-5) esto por los propios Judaizantes que veían incumplida la ley entre los cristianos gentiles y no se
daban cuenta de si mismos que ni ellos podían cumplir todos los puntos de la ley que exigían a los
demás, incluso querían circuncidarlos para no perseguirlos y gloriarse de la ley. A esto les dice: “lejos esté
de mi gloriarme en la ley, sino en la cruz de Jesucristo” (vers. 14, Gálatas 2:20) y esto me lleva a que el
mundo constantemente me crucifique.
Las obras no valen nada en Cristo, sino andar en nueva vida(vers. 15, Romanos 6:4, 2 Corintios 5:17) .
Termina la carta diciendo, que para él nada es un trabajo duro, molesto, fatiga porque llevaba la marca de
Cristo. El apóstol Pablo estaba hablando de las marcas de su cuerpo. Corresponde a la palabra griega
"stígma", que significa "cicatrices". Si uno quería ver la letra o escritura de Jesús, podía mirar el cuerpo
de Pablo. En 2 Corintios 11:23-27 dice:... Ahora las marcas representaban los sufrimientos de Pablo, que
él había soportado por causa del Señor Jesús