Sábado, 29 de marzo de 2025
LA IMPORTANCIA DE LA
EDUCACIÓN ADVENTISTA
Pastor Adolfo Suárez - Teólogo y educador, es el actual decano
del Seminario Adventista Latinoamericano de Teología (SALT) y
Director del Espíritu de Profecía de la División Sudamericana de la
IASD. Máster y doctor en Ciencias Religiosas, con posdoctorado en
Teología, es autor de varios libros y miembro de la Sociedad Teológica
Adventista y de la Sociedad de Literatura Bíblica.
INTRODUCCIÓN
Hoy es un sábado especial. Es el quinto sábado de la Educación
Adventista. Esta mañana quiero hablar sobre la importancia de la
educación cristiana y, más específicamente, sobre la importancia de
la educación adventista.
En el Antiguo Testamento de la Biblia, es posible entender la
educación mediante tres significados:
TEXTOS CLAVES
1. Prov. 22:6. Señalar, mostrar y orientar.
2. Prov. 29:17; Heb. 12:6. Disciplinar, corregir, amonestar.
3. Prov. 3:13; 4:1. Discernimiento, sabiduría, conocimiento, iluminación.
Por lo tanto, la educación tenía que ver con orientación preventiva,
acción correctiva y conocimiento/sabiduría.
En el Nuevo Testamento también vemos tres elementos:
1. Col. 1:24-29. La instrucción del ser humano en el conocimiento
divino, con el fin de restablecer la comunión con el Creador, para
disfrutar los beneficios del plan de salvación.
2. 2 Tim. 3:16-17. La educación del creyente para que alcance la
perfección que Dios requiere de él.
3. 2 Tim. 2:15. La preparación de los santos, con el objetivo de
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capacitarlos para cumplir íntegramente los preceptos de la Gran
Comisión.
También notamos tres elementos importantes en la educación
del NT: información, formación y transformación. Como se puede
observar, la educación era algo serio e importante en los tiempos
bíblicos. Particularmente, la educación cristiana adventista es algo
muy valioso en los tiempos actuales. Pero, ¿por qué la educación
adventista es tan importante hoy?
LA EDUCACIÓN ADVENTISTA
Además de la familia, la educación escolar también tiene un papel
esencial en la formación de nuestros hijos. Nuestros hijos e hijas
pasan gran parte de su tiempo y de su vida en la escuela. Por lo tanto,
la escuela es fundamental.
No soy ingenuo para pensar que todo es perfecto en la escuela
adventista. ¿Acaso hay algo perfecto en este mundo? No lo hay.
Es verdad que a veces somos negligentes en la Escuela Adventista;
es cierto que a veces no adoptamos los mejores métodos; es cierto
que no siempre impartimos buenas clases; es cierto que cometemos
errores.
¿POR QUÉ CREO EN LA EDUCACIÓN ADVENTISTA?
Pero, a pesar de las críticas que pueda haber contra la educación
adventista, contra las escuelas adventistas, les digo que yo creo en
la educación adventista. ¿Saben por qué? Por estas razones:
1. Porque en la Escuela Adventista los Profesores Aman a los
Alumnos.
Los educadores adventistas transmiten a los educandos un
mensaje inconfundible: “Te amo como Dios te ama”. Los educadores
adventistas no enseñan para hacerse ricos ni porque estaban sin
empleo y lo único que les quedó fue dar algunas clases. ¡No! Los
educadores adventistas aman a los educandos y aman su vocación.
2. Porque los Profesores Son Competentes y Sabios.
Los educadores adventistas están muy bien preparados: técnica,
personal y moralmente. Los educadores adventistas participan
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regularmente en cursos, conferencias, seminarios. Están siempre
actualizados. Es reconfortante para los padres saber que sus hijos
no están siendo preparados para el futuro con herramientas del
pasado. ¡De ninguna manera! Sus hijos están siendo enseñados con
los métodos más apropiados.
3. Porque los Profesores Son Modelos.
Los educadores adventistas son ejemplo en el lenguaje, los
hábitos alimentarios, las relaciones, la competencia profesional, la
espiritualidad, la ética y la moral.
4. Porque se Enseña la Biblia y los Valores Cristianos.
Los educandos tienen clases de enseñanza religiosa impartidas
por profesores con sólida formación religiosa, moral y pedagógica.
En las clases de religión, los educandos hablan y viven situaciones
relacionadas con los valores bíblico-cristianos, claramente
demostrados en la vida de cada empleado de la escuela.
Quiero hablar un poco de la Biblia. La Biblia no es importante solo
para el crecimiento moral o espiritual de los estudiantes; incluso en el
aspecto cognitivo hay un gran beneficio en su estudio. ¿Saben cómo?
La grandeza de los temas de la Biblia, la impresionante simplicidad de
sus declaraciones y la belleza de sus imágenes despiertan y elevan
los pensamientos como ningún otro libro es capaz de hacer. El estudio
de ningún otro libro puede transmitir tal poder mental como lo hace
el estudio y comprensión de las verdades sublimes de la Palabra de
Dios. Además, ningún otro libro puede satisfacer las inquietudes de
la mente o los anhelos del corazón. Para un auténtico cristiano, ser
guiado por la Escritura es fundamental para el estilo de vida que Dios
quiere que vivamos.
5. Porque en la Escuela Adventista Nuestros Hijos Están Seguros.
El ambiente de la Escuela Adventista es seguro, acogedor y
placentero. El lenguaje de todos es limpio, la vestimenta es adecuada,
el refrigerio es saludable, los juegos son sanos. No hay presión, no
hay miedo, no hay humillación. Se vive en paz.
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6. Porque en la Escuela Adventista Nuestros Hijos se Desarrollan
Integralmente.
Los educandos de la Escuela Adventista se desarrollan
intelectualmente, físicamente, socialmente, emocionalmente y
espiritualmente.
7. Porque en la Escuela Adventista Hay un Clima de Respeto.
Todos son respetados, independientemente de su raza, nivel
socioeconómico, religión o apariencia física.
8. Porque en la Escuela Adventista Hay un Clima Espiritual.
En la Escuela Adventista no solo se habla de religión, sino que se vive
la religión. Se percibe espiritualidad auténtica en todos los eventos y
programas.
9. Porque en la Escuela Adventista Nuestros Hijos Son Preparados
para Esta Vida y para la Venidera.
En la Escuela Adventista se habla de ingresar a la universidad, sí.
Hablamos del mercado laboral, sí. Pero ese no es el tema principal.
El tema principal es vivir bien en esta vida, para vivir mejor en la vida
venidera, al lado de Dios.
En este punto 9, quiero enfatizar algo. Es imperativo incentivar el
desarrollo de los deberes prácticos de la vida diaria, así como el
ejercicio de una verdadera ciudadanía. Por ello, aunque los alumnos
deben ser instruidos en diversos campos del conocimiento, para
dominar la teoría, también debemos tener cuidado de enseñarles a
cumplir los deberes prácticos de la vida diaria.
No tengo duda de que, al cumplir con los deberes prácticos de la
vida diaria, los niños, los jóvenes y los adolescentes comienzan
a comprender lo que significa la buena y sana convivencia con los
demás. Pequeños gestos vividos en el entorno familiar y escolar
pueden traducirse en una vida adulta de respeto al prójimo. Y en lo
que respecta a la ciudadanía, la escuela adventista incentiva a los
estudiantes a involucrarse en trabajos comunitarios, ya sea visitando
y ayudando en guarderías, orfanatos, asilos, etc., o promoviendo
su participación en campañas ocasionales de recolección de
alimentos, ropa, entre otros. La participación en programas de
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carácter comunitario y ciudadano despertará en los niños, jóvenes
y adolescentes el sentido de respeto por la dignidad ajena y los
sensibilizará ante las desgracias que otros puedan estar viviendo.
10. Porque en la Escuela Adventista se Educa para Salvar.
En la Escuela Adventista se enseña para salvar; los alumnos son
informados, formados y transformados.
Es por estas y otras razones que confío en la educación adventista.
Como dije antes, no soy ingenuo; no cierro los ojos ante los problemas
ni minimizo las dificultades. Pero sé que, a pesar de todo, mis hijas
están estudiando en un buen lugar, en el mejor lugar.
Proverbios 22:6 nos recuerda que tenemos un serio compromiso
con nuestros hijos e hijas. Leamos el versículo.
Sin duda, matricular a nuestros hijos en la Escuela Adventista hace
que estén menos expuestos a las malas influencias de la sociedad en
general, y ciertamente hay un bajo índice de apostasía entre aquellos
que estudian o han estudiado en las escuelas adventistas, ya que
allí nuestra fe es cultivada y fortalecida. Les digo con convicción que
tengo un “santo orgullo” por nuestra educación.
ALGUNAS RAZONES POR LAS QUE DEBEMOS VALORAR LA
EDUCACIÓN ADVENTISTA
1RA RAZÓN:
Porque los objetivos de la educación adventista no están limitados
por cosas terrenales, existenciales y humanistas. Nuestros objetivos
alcanzan el Cielo, ya que lo que más desea la educación adventista es
preparar a nuestros hijos para la ciudadanía celestial.
Si tuviera que resumir los objetivos generales de la educación
adventista en diez frases cortas, diría lo siguiente:
1. Llevar al estudiante a conocer y practicar la voluntad de Dios,
enfatizando la relación con Él.
2. Promover la Biblia como la Palabra de Dios, teniendo en sus
principios el referente de conducta.
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3. Estimular el estudio, la protección y la conservación de la naturaleza
creada por Dios.
4. Incentivar el uso de las facultades mentales en la adquisición y
construcción del conocimiento.
5. Promover la adquisición de hábitos saludables mediante el
conocimiento del cuerpo y las leyes que lo rigen.
6. Promover el desarrollo del pensamiento crítico y reflexivo,
haciendo que el estudiante sea un pensador y no un mero repetidor
de los pensamientos de otros.
7. Fomentar el desarrollo de los deberes prácticos de la vida diaria,
así como el ejercicio de una verdadera ciudadanía.
8. Promover la autonomía y la autenticidad, fundamentadas en los
valores bíblico-cristianos.
9. Favorecer el desarrollo de una autoestima positiva, del sentimiento
de aceptación y de seguridad.
10. Rescatar las buenas relaciones interpersonales, así como el
espíritu de cooperación.
Observemos que los objetivos de la educación adventista son
amplios y van mucho más allá de la propuesta de cualquier otro
sistema educativo.
En este primer punto quiero agregar algo más: todo verdadero
conocimiento y desarrollo tienen su origen en el conocimiento de Dios.
Sobre este objetivo se basa todo el sistema educativo adventista. La
educación que se fundamenta en Dios es capaz de renovar la mente,
transformar el espíritu y colocar al estudiante frente a las grandes
lecciones de la vida, pues Él es la fuente de sabiduría.
Fundamentar la educación en Dios no significa dar un paso en la
oscuridad ni refugiarse en la espiritualidad ignorando la preparación
académica. Significa ofrecer a los niños, jóvenes y adolescentes la
única base segura sobre la cual construir sus vidas. Esto es esencial
para nosotros.
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2DA RAZÓN:
La educación adventista va mucho más allá de simplemente cumplir
con las directrices del sistema educativo nacional. La educación
adventista cumple las órdenes de Dios, hace la voluntad de Dios.
Si tuviera que resumir los objetivos de la educación adventista en
cuanto a la formación de nuestros alumnos en diez párrafos cortos,
diría lo siguiente:
1. Queremos alumnos leales a Dios y que valoren las cuestiones
espirituales. Más allá de valorar el conocimiento secular, la educación
adventista prioriza el cultivo de la rectitud de corazón y la lealtad
hacia Dios.
2. Queremos alumnos con un carácter íntegro. La educación
adventista se preocupa por crear condiciones para que el estudiante
desarrolle una conducta recta, con la expectativa de que se convierta
en alguien útil, con un valor moral e integridad inquebrantable.
3. Queremos alumnos que tengan equilibrio emocional. La educación
adventista entiende que los sentimientos y emociones también son
educables, y que es posible desarrollarlos y transformarlos. Así, el
alumno puede aprender a dominar sus emociones, controlar sus
actitudes y actuar siempre con bondad, aun ante las injusticias.
4. Queremos alumnos capaces de tomar decisiones. La educación
adventista fomenta el diálogo para desarrollar el razonamiento que
les permita hacer elecciones conscientes.
5. Queremos alumnos con pensamiento crítico y reflexivo. Deben
aprender a emitir juicios sólidos y a fundamentar sus decisiones en
argumentos razonados.
6. Queremos alumnos que demuestren obediencia consciente a
los principios y normas. Es importante desarrollar en el alumno
la disposición a obedecer. Sin embargo, no se debe exigir una
obediencia ciega ni impuesta. En última instancia, la obediencia debe
ser el resultado de una elección y no de una coacción.
7. Queremos alumnos con conocimiento y vivencia de las leyes de
la salud. La educación adventista se preocupa por promover en el
alumno la adquisición de buenos hábitos de salud, evitando el culto al
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cuerpo, pero valorándolo como templo de Dios.
8. Queremos alumnos que tengan relaciones saludables. El alumno
necesita desarrollar su inteligencia interpersonal, relacionándose
adecuadamente con pequeños y grandes grupos, cooperando con
todos, fortaleciendo la unión entre la familia y los amigos.
9. Queremos alumnos comprometidos y responsables. La educación
adventista tiene como objetivo desarrollar en el alumno el compromiso
y la responsabilidad, pues hay una satisfacción personal en usar las
propias manos, el intelecto y las aptitudes en el cumplimiento de los
diversos deberes.
10. Queremos alumnos con desprendimiento de sí mismos y espíritu
de solidaridad. La educación adventista procura cultivar en los
alumnos el interés por la comunidad, así como fomentar en ellos un
espíritu filantrópico. La satisfacción que experimentan los niños al
ser útiles y practicar actos de abnegación para ayudar a los demás
es el placer más saludable que pueden experimentar.
Estos objetivos, presentados de manera resumida, demuestran
que la educación adventista va mucho más allá de los objetivos
propuestos por cualquier sistema educativo en cualquier país. Por
eso debemos valorarla.
3RA RAZÓN:
La educación adventista tiene un origen divino. No tenemos cientos
de escuelas y colegios porque seamos astutos. No tenemos miles de
alumnos alrededor del mundo simplemente porque seamos buenos.
¡Nada de eso! Estamos creciendo y mejorando, y seguiremos
mejorando, porque la educación adventista nació en la mente de
Dios. Nuestra origen es divina. Por eso no renunciamos a principios,
normas ni características especiales.
4TA RAZÓN:
La educación adventista predica y practica la verdad. Por favor, no
estoy siendo triunfalista ni soñador. Creo que, a pesar de nuestras
fallas humanas, estamos en el camino de la verdad. Gracias a Dios.
¿Necesitamos mejorar? ¡Claro que sí! Pero estamos en el camino de
la verdad.
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5TA RAZÓN:
La educación adventista se preocupa por restaurar la imagen
de Jesús Cristo en nuestros alumnos. ¡Eso es maravilloso! Y esa
restauración no es solo espiritual, sino también física, mental, social
y emocional. ¿Qué otra educación ofrece esto a nuestros hijos?
Ninguna. El trabajo de la educación adventista es, en esencia, un
trabajo de redención: los profesores son evangelistas diarios. ¡Esto
es asombroso!
6TA RAZÓN:
Los profesores son vocacionados y consagrados. Es cierto que
de vez en cuando algunos profesores fallan. Pero, ¿quién no falla?
Sin embargo, por encima de todo, tenemos buenos modelos en las
aulas. Los profesores y profesoras son dedicados, responsables y
vocacionados.
Quisiera recordar las seis razones por las que debemos valorar la
educación adventista:
1. Porque los objetivos de la educación adventista no están limitados
por cuestiones terrenales, existenciales y humanistas.
2. Porque la educación adventista va más allá de simplemente cumplir
con las directrices del sistema educativo legal del país.
3. Porque la educación adventista tiene un origen divino.
4. Porque la educación adventista predica y practica la verdad.
5. Porque la educación adventista se preocupa por restaurar la
imagen de Jesús en nuestros alumnos.
6. Porque los profesores son vocacionados y consagrados.
CONCLUSIÓN
Quiero terminar este sermón con una cita apropiada para este
momento: “Todo estudiante debe ser instruido y fuertemente
impulsado a considerar que el propósito principal de su vida y de
sus estudios es conocer a Dios y a Jesucristo, que es la vida eterna”
(Juan 17:3), y, en consecuencia, colocar a Cristo en la base como el
único fundamento de todo conocimiento y aprendizaje saludable.
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¿Saben de quién es esta declaración tan hermosa? Es la declaración
de misión de los fundadores de la Universidad de Harvard
(anteriormente Harvard College), escrita en 1643. En su origen, estos
fundadores puritanos comprendían cuál era la verdadera educación,
aquella que transforma. Este era también el caso de muchas otras
universidades famosas, que lamentablemente hoy están lejos de ese
ideal.
La educación adventista se basa en sólidos objetivos y en una sólida
filosofía. Y nunca podemos olvidar esto, para recordar quiénes
fuimos y quiénes somos. Esto nos ayudará a no desanimarnos en el
camino, pero también a mantenernos humildes y evitar el sentido de
autosuficiencia. Porque, como dice el sabio, “Dios nos hizo simples y
rectos, pero nosotros lo complicamos todo” (Eclesiastés 7:29).
El fortalecimiento de los objetivos y la filosofía de la educación
adventista no depende únicamente de las escuelas ni de los
profesores. Depende de cada padre y de cada madre.
No tenemos nada que temer cuando educamos a nuestros hijos en
los caminos del Señor. Soplarán vientos, pero dormiremos tranquilos,
sabiendo que hicimos todo lo que debíamos hacer bajo la orientación
de Dios. Que, por la gracia de Dios y con nuestro esfuerzo, podamos
construir buenas familias aquí en la Tierra. Y que nuestra familia
esté completa cuando comience la eternidad. Para ello, defendamos
y practiquemos la educación que está en el corazón de Dios: la
Educación Adventista.
Concluyo con una cita de Elena de White, del libro Educación, p. 19:
“Aquel que coopera con el propósito divino, transmitiendo a la
juventud el conocimiento de Dios y moldeando su carácter en armonía
con el Suyo, realiza una obra elevada y noble. Despertando el deseo
de alcanzar el ideal de Dios, presenta una educación que es tan alta
como el Cielo y tan amplia como el Universo; una educación que no
puede completarse en esta vida, sino que se prolongará en la vida
venidera; una educación que garantiza al estudiante su promoción
de la escuela preparatoria de la Tierra al curso superior: la escuela
celestial.”
Amén.
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