PRINCIPIO DE TUTELARIDAD
El principio de tutelaridad en el derecho laboral significa que las leyes deben
proteger al trabajador porque, en la relación de trabajo, está en una posición más
débil frente al empleador. Como el trabajador depende del salario para su sustento
y generalmente tiene menos poder de negociación, el derecho laboral busca
equilibrar la balanza y darle ciertas ventajas legales. Esto se traduce en reglas que
aseguran condiciones mínimas de trabajo, salarios justos, estabilidad laboral y
otros derechos que no pueden ser reducidos o ignorados. Además, cuando hay
dudas en la interpretación de una norma, debe resolverse de la manera que más
beneficie al trabajador.
PRINCIPIO DE APLICACIÓN DECRECIENTE
El principio de aplicación decreciente en el derecho laboral significa que si existen
normas anteriores que otorgaban mejores condiciones o más beneficios a los
trabajadores, estas deben seguir aplicándose, aunque con el tiempo se aprueben
nuevas leyes o reglamentos que reduzcan esos derechos. Su propósito es evitar
que los trabajadores pierdan beneficios que ya tenían y garantizar que el avance
en materia de derechos laborales no vaya hacia atrás.
Este principio protege la estabilidad y la progresividad de los derechos laborales,
asegurando que cualquier cambio en la legislación no afecte negativamente al
trabajador.
PRINCIPIO EVOLUTIVO
Decir que el Derecho Laboral es evolutivo significa que está en continuo cambio.
Toda rama jurídica debe mantenerse viva, esto es, saber adaptarse a las
diferentes circunstancias cambiantes del quehacer humano. Esto implica que los
derechos de los trabajadores deben mejorar con el tiempo y ajustarse a las
nuevas realidades, como el avance de la tecnología, nuevas formas de trabajo y
mejores condiciones laborales. Las reglas del trabajo no deben quedarse en el
pasado, sino evolucionar para responder a las necesidades actuales de los
trabajadores y empleadores.
PRINCIPIO DE OBLIGATORIEDAD
El principio de obligatoriedad en el derecho laboral significa que las normas
laborales no son opcionales, sino que deben cumplirse de manera forzosa. Los
empleadores no pueden ignorarlas ni llegar a acuerdos con los trabajadores que
las contradigan. Para garantizar su cumplimiento, existen instituciones como los
Tribunales de Trabajo, que pueden hacer valer los derechos de los trabajadores y
sancionar a quienes no los respeten. Sin este principio, las leyes laborales serían
solo recomendaciones sin efecto real.
PRINCIPIO REALISMO
El derecho laboral se basa en un enfoque realista porque tiene en cuenta la
situación económica y social de las personas involucradas, es decir, no solo se
centra en la ley, sino que también toma en cuenta las condiciones y necesidades
reales de los trabajadores y empleadores. Este tipo de derecho busca alcanzar
soluciones justas, reconociendo las desigualdades que puedan existir entre las
partes, especialmente en lo que respecta a los trabajadores, y procura un
bienestar general para este sector. Además, es objetivo porque sus decisiones se
fundamentan en hechos concretos y tangibles, sin influencias externas o
prejuicios, y siempre bajo el marco de la ley. En este sentido, las autoridades que
deben resolver los conflictos laborales deben hacerlo con imparcialidad, aplicando
la legislación de trabajo de manera coherente y buscando siempre el bienestar
social en sus resoluciones.
PRINCIPIO DE SENCILLEZ
El principio de sencillez el derecho laboral, se refiere a la idea de que las normas y
procedimientos legales deben ser claros, comprensibles y fáciles de aplicar por
todas las personas, independientemente de su nivel educativo o conocimientos
jurídicos. Este principio busca que la ley no sea complicada ni difícil de entender,
de manera que las personas puedan conocer sus derechos y obligaciones sin
necesitar un conocimiento técnico especializado. Además, el principio de sencillez
también promueve la accesibilidad de la justicia, asegurando que los
procedimientos legales sean ágiles y prácticos para que todos puedan hacer valer
sus derechos de manera efectiva.