EL TABLERO DE CONTROL O BALANCED SCORECARD COMO HERRAMIENTA
DE SEGUIMIENTO A LA GESTIÓN
CAROLINA ROJAS CARVAJAL
El tablero de control, conocido universalmente como Balanced Scorecard (BSC),
aparece como el método básico de gestión estratégica moderna. Este sistema de gestión
del rendimiento, desarrollado por Robert Caplan y David Norton en la década de 1990,
excede la visión financiera solo para ofrecer una perspectiva holística de la organización.
Su valor radica en la capacidad de traducir la visión y la estrategia de los objetivos,
indicadores, metas e iniciativas coordinados, divididos en cuatro perspectivas clave:
economías, clientes, procesos internos y aprendizaje y crecimiento (Kaplan y Norton,
1996).
Esta multidimensionalidad es exactamente lo que permite a las organizaciones no
solo monitorear su desempeño anterior, sino también liderar sus acciones futuras contra
la creación de un valor sostenible. La introducción de BSC refleja los cambios
paradigmáticos de los enfoques reactivos y dimensionales que se centran en las
mediciones económicas históricas, contra la gestión proactiva y generalizada. En lugar
de limitarse a cuánto dinero ganó o perdió, BSC nos llama a reflexionar sobre cómo se
logró, qué impacto en los clientes, los procesos internos fueron efectivos y cómo la
organización aprende y se adapta al futuro. Esta visión integrada es esencial en un
entorno empresarial dinámico donde la adaptación e innovación es tan importante como
la rentabilidad inmediata (Olve et al., 2004).
Sin embargo, las críticas a BSC no son infrecuentes. Uno de los desafíos más
importantes es su implementación correcta. La selección de un conjunto de indicadores
no es suficiente; El verdadero valor del BSC es el ajuste estratégico de estos indicadores
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con la visión de la organización. Muchas empresas fallan, considerando el BSC como un
sistema de medición simple sin integrarlo por completo en su gestión estratégica y toma
de decisiones (Nørrklit, 2000). Además, la elección de los indicadores puede ser
subjetiva y, si no se realiza firmemente, puede causar información sobre la sobrecarga
o medir aspectos no esenciales.
Otro punto de fricción es la oposición a los cambios culturales, que a menudo se
asocia con su implementación, ya que requiere un nuevo enfoque de comunicación,
cooperación y responsabilidad en todos los niveles de la organización. A pesar de esta
crítica, la resistencia y el desarrollo de BSC durante décadas demuestran su fuerza y
adaptabilidad. Su capacidad para aclarar la estrategia, anunciar objetivos para toda la
organización, ajustar las iniciativas y medir el progreso lo convierte en una herramienta
indispensable para la gestión moderna. BSC no es un agente universal, sino una
estructura fuerte que, cuando se implementa adecuadamente, permite a las
organizaciones navegar por la complejidad del mercado y lograr sus objetivos
estratégicos de manera más efectiva.
Ventajas y Metodología del Seguimiento a la Gestión mediante el Tablero de
Control o Balanced Scorecard
El Balanced Scorecard (BSC) es mucho más que un conjunto de indicadores; es un
sistema de gestión estratégica que permite a las organizaciones clarificar su visión y
estrategia, y luego traducirlas en acción. A continuación, se sintetizan sus principales
ventajas y su metodología:
Ventajas del Balanced Scorecard
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Visión Integral del Desempeño: A diferencia de los sistemas de medición
tradicionales centrados únicamente en lo financiero, el BSC ofrece una perspectiva
multifacética del desempeño organizacional. Considera cuatro perspectivas
fundamentales:
Financiera: Mide el rendimiento económico y el valor para los accionistas (Kaplan
& Norton, 1996).
Clientes: Evalúa la satisfacción y lealtad del cliente, y la propuesta de valor para
ellos.
Procesos Internos: Se enfoca en la eficiencia y efectividad de los procesos que
crean valor para los clientes y los accionistas.
Aprendizaje y crecimiento: mide la capacidad de la organización para introducir
innovaciones, mejorar y crecer, incluidos el capital humano, la tecnología y el clima
organizacional. Esta visión holística permite a las organizaciones no solo comprender lo
que ha sucedido, sino también por qué esto ha sucedido y qué se necesita para hacer el
futuro. Adaptación estratégica: BSC actúa como un mapa estratégico, que es una
representación visual de objetivos estratégicos, causas y condiciones. Esto facilita la
comunicación de la estrategia en todos los niveles de la organización y garantiza que
los esfuerzos individuales y departamentales cumplan con los objetivos globales (Kaplan
y Norton, 2004). Las interconexiones directas entre diferentes perspectivas BSC ayudan
a evitar la optimización del subsistema a expensas de la estrategia general.
Comunicación clara de la estrategia: la simplicidad y la claridad del formato BSC
facilita los objetivos complejos de comunicación para toda la organización. Como un
conjunto de indicadores limitado y coordinado, todos los empleados pueden
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comprender cómo sus acciones contribuyen al logro de la estrategia global, que
contribuye a un sentido de propósito y responsabilidad común.
Enfoque en Impulsores de Valor Futuro: Más allá de los resultados financieros
pasados, el BSC pone énfasis en los impulsores de valor que generarán el éxito a largo
plazo. Las perspectivas de clientes, procesos internos, y aprendizaje y crecimiento son
consideradas "indicadores de futuro", ya que reflejan las capacidades y acciones que
conducirán a futuros resultados financieros positivos (Kaplan & Norton, 1996).
Facilita la Toma de Decisiones Basada en Datos: Al proporcionar un conjunto
equilibrado de métricas, el BSC ofrece a los gerentes una base sólida para la toma de
decisiones. Permite identificar áreas de mejora, asignar recursos de manera más efectiva
y ajustar la estrategia en función del rendimiento real y las condiciones del mercado.
Metodología del Balanced Scorecard
La introducción de BSC se basa en un proceso estructurado, generalmente en
cuatro fases principales:
Definición de visión y estrategia: el primer paso es formular claramente la misión,
la visión y los valores de la organización, así como sus largos objetivos estratégicos. Es
importante que la administración suprema esté involucrada y ejecute este proceso
porque la estrategia es el polo central de BSC. Mapas estratégicos y perspectivas de
desarrollo: se ha creado un mapa estratégico a partir de la estrategia que visualiza la
causa y el impacto de los objetivos. Estos objetivos se agrupan en cuatro perspectivas
de BSC (económicos, clientes, procesos internos, aprendizaje y crecimiento). Se hace a
cada propósito de preguntas importantes para ayudar a determinar los indicadores.
Selección de Indicadores, Metas e Iniciativas Estratégicas:
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Indicadores (KPIs - Key Performance Indicators): Para cada objetivo estratégico, se
seleccionan uno o más indicadores clave de desempeño que permitan medir el progreso.
Estos deben ser relevantes, medibles, alcanzables, pertinentes y con un plazo definido
(SMART).
Metas: Se establecen metas específicas y desafiantes para cada indicador,
indicando el nivel de desempeño deseado en un período determinado.
Iniciativas Estratégicas: Se definen los proyectos o programas que la organización
llevará a cabo para alcanzar los objetivos y las metas establecidas. Estas iniciativas deben
ser específicas y tener responsables y plazos claros.
Implementación, Comunicación y Seguimiento:
Implementación: Se integra el BSC en los sistemas de gestión existentes,
incluyendo la planificación operativa, la asignación de recursos y los sistemas de
incentivos.
Comunicación: Se comunica el BSC a toda la organización, asegurando que todos
los empleados comprendan la estrategia y cómo contribuyen a ella.
Seguimiento y Adaptación: El BSC no es estático; se revisa y ajusta periódicamente
para asegurar su relevancia y efectividad. El desempeño se monitorea regularmente, se
analizan las desviaciones y se realizan los ajustes necesarios en la estrategia o en las
iniciativas. Este ciclo de retroalimentación constante es fundamental para el aprendizaje
organizacional y la mejora continua.
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En resumen, el Balanced Scorecard es una metodología robusta que permite a las
organizaciones transformar su estrategia en acción, monitorear el desempeño de
manera integral y adaptarse a un entorno en constante cambio. Su éxito radica en la
capacidad de ir más allá de los números financieros, integrando perspectivas clave que
impulsan el valor a largo plazo y fomentan una cultura de gestión estratégica en toda la
organización.
Referencias
Kaplan, R. S., & Norton, D. P. (1996). The Balanced Scorecard: Translating Strategy
into Action. Harvard Business School Press.
Kaplan, R. S., & Norton, D. P. (2004). Strategy Maps: Converting Intangible Assets
into Tangible Outcomes. Harvard Business School Press.
Nørreklit, H. (2000). The balance on the Balanced Scorecard—a critical analysis of
its assumptions. Management Accounting Research, 11(1), 65-88. DOI:
10.1006/mare.1999.0121
Olve, N. G., Petri, C. A., & Roy, J. (2004). Balanced Scorecard in Practice: A Dynamic
Approach to Strategy Implementation. John Wiley & Sons.
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