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El Silencio Monacal

El documento explora la importancia del silencio en la vida monástica y su relación con la espiritualidad, destacando que el silencio es un medio para acercarse a Dios y alcanzar la sabiduría. Se mencionan diversas enseñanzas de los Santos Padres que enfatizan que el silencio no es solo la ausencia de ruido, sino una forma profunda de comunicación y contemplación. Además, se discuten diferentes tipos de silencio y su significado en la vida del creyente, así como la necesidad de cultivar el silencio interior para vivir en paz y conexión con lo divino.

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El Silencio Monacal

El documento explora la importancia del silencio en la vida monástica y su relación con la espiritualidad, destacando que el silencio es un medio para acercarse a Dios y alcanzar la sabiduría. Se mencionan diversas enseñanzas de los Santos Padres que enfatizan que el silencio no es solo la ausencia de ruido, sino una forma profunda de comunicación y contemplación. Además, se discuten diferentes tipos de silencio y su significado en la vida del creyente, así como la necesidad de cultivar el silencio interior para vivir en paz y conexión con lo divino.

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EL SILENCIO MONACAL

San Basilio el Grande, cuando estaba en el desierto, le escribió a su

amigo San Gregorio de Nacianzo, las siguientes líneas: “Aunque podría

hablarte de tantas cosas, estando en este refugio, especialmente sobre

toda clase de frutos que crecen aquí, el más dulce de todos es, sin duda,

el silencio, porque me libera del desasosiego de la ciudad”.

A partir de las enseñanzas de los Santos Padres de la Iglesia, podemos

aprender que el silencio es un “misterio de la vida futura” (San Isaac el

Sirio).

El silencio puede ser de tres clases, porque “unos callan para recibir el

elogio de los demás, otros, por encendida devoción a las buenas obras,

y otros, porque son capaces de conversar secretamente con nuestro

Buen Dios, y sus mentes son llamadas a este diálogo misterioso”.

San Arsenio el Grande, señalando que más grande es ése que calla para

Dios, que el que habla por Él, dice,

“Uno habla todo el día por Dios y a todos los forasteros recibe en su

casa; pero otro eligió el silencio y la paz, porque la morada de la paz es

el silencio permanente” (Apotegmas de los Santos Padres).


San Juan Clímaco dice,

“El hablar mucho es trono de la vanagloria, mientras que el silencio

consciente es la madre de la oración, porque el que conoce su falta,

domina su propia lengua”.

Entonces, demostrando que el temor de morir ayuda al hombre a

mantener y ganar el silencio, dice:

“Ése al que le preocupa su muerte, controla sus palabras, y el que ha

obtenido el llanto del alma, como si de fuego se tratara, huye de todo

palabrerío”.

San Basilio el Grande, cuando estaba en el desierto, le escribió a su

amigo San Gregorio de Nacianzo, las siguientes líneas:

“Aunque podría hablarte de tantas cosas, estando en este refugio,

especialmente sobre toda clase de frutos que crecen aquí, el más dulce

de todos es, sin duda, el silencio, porque me libera del desasosiego de

la ciudad”.
Un anciano del libro de los Apotegmas, demostrando que de la justa

medida y del silencio se obtiene la sabiduría, dice,

“El silencio es la madre de los pensamientos sabios”.

Otro, al ser preguntado por un discípulo suyo, sobre qué es el silencio y

qué beneficio obtiene el hombre a practicarlo, respondió,

“Hijo, el silencio consiste en permanecer solo en tu celda, con

sabiduría y con temor de Dios, guardando tu mente de todo

pensamiento incorrecto. Tal clase de silencio te dará diversas bondades,

porque libra al monje de las encendidas flechas del maligno,

protegiéndolo de ser cazado por ellas”.

(Traducido de: Arhimandrit Cleopa Ilie, Urcuş spre Inviere, Editura

Trinitas, Iaşi, 1998, p. 306)

………………………………………………………………………………………………

…….

E L S I L E N C I O en la vida del monje

Los monjes de vida contemplativa pueden ser considerados como “hijos

del silencio.”
El monje se habitùa a vivir con su cuerpo y con un alma en perfecto

silencio:

-Silencio en los labios,

-Silencio del corazòn,

-Silencio de la mente.

Los sentidos externos dejan todo apego, toda curiosidad de ojos y oìdos.

Dejan las cosas materiales y toda afectividad por todos los seres

creados.

El silencio hace màs disponible a todo creyente para vivir en la

presencia de Dios y descubrir el Misterio. El silencioso penetra los

secretos de la contemplaciòn.

Con el silencio el hombre va desapareciendo y su ser externo va

perdiendo valor y poco a poco va retornando a la primitiva gracia

recibida de Dios antes de la primera caìda del paraìso terrenal y està

ordenada a la visiòn beatìfica.

El silencioso penetra en el secreto. Permanece en su “yo” profundo:

“Calla, islas para que puedas escucharme,” ( Is 41, 1 ). Asì vive en un

presente que no tiene un mañana. Dios habla en el silencio y por eso el

solitario calla.
La tarea primordial es dejarse formar, martillar, estructurar del silencio

que le da el poder de vivir y de morir.

EL ARTE DE LAS ARTES

El arte de las artes no està en amar o conocer, està en saber vivir en

silencio. Entonces se genera el conocimiento y el amor, la humildad y la

virginidad del corazòn.

En esta ciencia espiritual, el silencioso no se olvida de los hombres,

Dios a travès de èl, consuela, vigoriza, guìa y acompaña a todo ser

viviente.

Es el arte que permite vivir en estado de oraciòn sin distraerse y

elevando cada dìa a sus hermanos para hacer germinar el grano de

trigo, de mostaza, de arròz, de todo esto de que habla la tradiciòn

cristiana del Oriente y Occidente. En una palabra el silencio del

eremita, sella el compromiso de la vida interior y es la manera perfecta

de guardar “el secreto del rey.”

SAN BRUNO EN SU CARTA A RODOLFO


Afirma San Bruno que “aquello que la soledad y el silencio del desierto

ocasiona de utilidad y de gozo divino a cuantos aman, sòlo saben decirlo

aquellos que lo experimentan.”

La mìstica del silencio es esencialmente contemplativa y da la gracia de

vivir y estar de corazòn a corazòn con Dios.

MAXIMO BALDINI

Dice que el tema del silencio puede ser actual o no actual. No obstante

se puede pensar, segùn otros muchos estudiosos que el silencio es

indudablemente actual, quizà mucho màs de lo que nunca ha sido. Este

autor traer los siguientes testimonios:

Sontag, dice que el hablar se ha convertido en una esclavitud como el

alcohol. Nuestra civilizaciòn es de palabras fantasmas, llenss sòlo de

ruido.

Las palabras crean confusiòn, no son la palabra. Es màs bien una

alusinaciòn de vientos, de vagas charlatanerìas de la vida cotidiana que

hace notar la nostalgia del valor del silencio.

Se ha dicho que “el silencio pertenece a la estructura fundamental del

hombre.”
Para Gandhi el silencio “dilata el espacio de tiempo de nuestra vida.”

Bossuet ve en el silencio un medio privilegiado para “conseguir la

propia salvaciòn.”

ISAAC DE NINIVE

“Si amas la verdad, sè amante del silencio, a semejanza del sol, este te

harà luminoso y te librarà de los fantasmas de la ignorancia. El silencio

nos une a Dios mismo.

GERHARD TERSTEEGEN

“Por el selencio son reconocidos los que llevan a Dios en el corazòn.”

IGNACIO SILONE

En ningùn siglo, la palabra ha sido tan tergiversada, como lo es ahora

de su fin natural que es el de comunicarse con los hombres. Hablar es

engañar y engañarse que a menudo se hacen sinònimos.

El poeta de nuestros tiempos, como el mìstico, ha probado al menos,

por una vez en su vida el deseo de “morir de silencio.”


PICARD, escribe: “El silencio pertenece a la esctructura fundamental

del hombre.”

Para Pischari, el tiempo es “un grande maestro de verdad.”

Lavelle, dice: “el tiempo es la forma màs perfecta del pudor.”

San Pablo de la Cruz trata del silencio como “la llave de oro que

conserva el tesoro de la virtud.”

San JUAN DE JESUS MARIA: El silencio tiene cierta afinidad con la

contemplaciòn divina y el rapto del alma en cuanto hace tambièn en ella

comprender, sin estrèpitos de palabras, cosas superiores a la capacidad

del mundo.

El silencio no es la mera ausencia de ruido, es la paz. No es mutismo. El

hombre debe callar, no ser mudo. Sòlo la persona puede estar en

aquella recogida calma que se llama silencio.

EL SILENCIO COMO FORMA DE COMUNICACION

El silencio no es mudo; lo que es mudo no es silencio. Es una forma de

comunicaciòn (en su significado màs profundo, es la comunicaciòn a la


segunda potencia); el mudo en cambio, se aisla y nos excluye de toda

comunicaciòn.”

EL SILENCIO NO ES ENFERMEDAD

No se trata de un taciturno por temperamento o enfermedad. Se es

silencioso por atenciòn, por cocentraciòn, recogimiento, meditaciòn,

oraciòn.

El silencio no se resuelve en el mero callarse de los labios. No es

ùnicamente exterior, es un hecho de todos nuestros miembros y màs

aun de nuestra alma.

EL MAS SUBLIME SILENCIO

Donde hay silencio de palabra, de acciòn, de actitudes, se da el màs

sublime silencio. Se le podrà llamar “el silencio del silencio.” Es una

expresiòn de un estado interior. Se puede callar y ser todavìa bulloso,

de hecho si los labios callan, el ànimo puede estar en el tumulto y, al

contrario, se puede hablar y ser silencioso, si las palabras que son

pronunciadas son palabras salidas de nuestro silencio interior.


ABBA POEMEN, de los padres del desierto, dice que hay quienes

parecen en silencio pero en su corazòn juzgan a los otros: estos hablan

continuamente. En cambio, otros tienen necesidad de hablar todo el

dìa, desde la mañana hasta la noche, pero en realidad, guardan silencio

porque nada dicen que no sea de utilidad espiritual.” ( Apotegma ).

RUIDOS QUE HACEN SILENCIO

No debemos olvidar nunca que “todos los ruidos que nos rodean hacen

mucho menos estrèpido que nosotros mismos. El verdadero ruido es el

eco que las cosas tienen en nosotros. No es el hablar el que rompe

inevitablemente el silencio.

La sede de la palabra de Dios es el silencio, si cuando hablamos, nos

limitamos a repetir aquella palabra, no cesamos de callar.”

EL SILENCIO NO ES UN FENOMENO SIMPLE

No existe un sòlo tipo de silencio, sino una pluralidad de silencios. El

silencio no es un fenòmeno simple como podrìa inicialmente parecer,

sino màs complejo. El silencio, a ejemplo, no tiene una sola forma de

expresiòn, un sòlo significado, puede asumir, en efecto, mùltiples

significados.
LAVELLE, escribe “Hay un silencio de clausura, un silencio reservado,

un silencio de mortificaciòn, un silencio de amenza, un silencio de

còlera, un silencio de rencor.

Hay tambièn un silencio de aceptaciòn, un silencio de promesa, un

silencio que lleva el peso de todos los recuerdos sin evocar ninguno, un

silencio que toma en elecciòn todas las posibilidades sin preferir

ninguna.

Hay silencio de pesadez que oprime en tal modo que la màs pequeña

palabra que serìa para mi una liberaciòn, es un silencio fràgil del cual

temo la ruptura, rige la hostilidad irritada de no encontrar medios

suficientemente fuertes para manifestarse, es un silencio de amitad

plena, felìz de haber superado todas las palabras y haberlas dejado

inùtiles.

Silencio de admiraciòn y de desprecio

Hay un silencio de admiraciòn y uno de desprecio, hace sentir la

presencia del cuerpo como una carga que no se puEde llevar; otras

veces en cambio, parece abolirlo, como si se hubiera convertido en un

espìritu puro.
Existe un silenio que tiene algo de divino, pero tambièn un silencio que

viene del demonio. Existe el silencio inautèntico asì como existe la

palabra inautèntica.

GANDHI, dice: “El silencio inspirado por el pànico no es silencio.” “Sòlo

en el silencio nos preparamos para la realizaciòn personal.”

San GREGORIO MAGNO, dice que existe un “silencio rumoroso” que es

el silencio de odio, de envidia, que es desesperaciòn. Los taciturnos

cuando ven los males de los otros, y se quedan silenciosos, son como

aquellos que ven las heridas y no las quiren curar; se hace responsable

de la muerte, porque no quiere echar fuera el veneno, que habrìa

podido curar con sus palabras. Si el mucho silencio no fuera una culpa,

el profeta no dirìa: “Ay de mì, porque he callado.”

Quien ama el silencio, ama tambièn la palabra esencial. El sabe que “la

palabra màs bella no expresa el silencio, lo vuelve insensible...las

palabras màs bellas son las voces del silencio como el “icerberg” sobre

el agua, si se acaba se pierde el ligamen; asì con el silencio, es “lo

esencial de toda palabra.

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