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Nulidad y Anulabilidad

La Ley 39/2015 establece las condiciones bajo las cuales los actos administrativos de las Administraciones Públicas son nulos de pleno derecho o anulables. La nulidad se aplica en casos como la lesión de derechos constitucionales o la incompetencia del órgano que emite el acto, mientras que la anulabilidad se refiere a infracciones del ordenamiento jurídico. Además, se permite la convalidación de actos anulables para subsanar vicios, manteniendo la validez de los actos que no se vean afectados por la nulidad o anulabilidad.

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Nulidad y Anulabilidad

La Ley 39/2015 establece las condiciones bajo las cuales los actos administrativos de las Administraciones Públicas son nulos de pleno derecho o anulables. La nulidad se aplica en casos como la lesión de derechos constitucionales o la incompetencia del órgano que emite el acto, mientras que la anulabilidad se refiere a infracciones del ordenamiento jurídico. Además, se permite la convalidación de actos anulables para subsanar vicios, manteniendo la validez de los actos que no se vean afectados por la nulidad o anulabilidad.

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NULIDAD Y ANULABILIDAD

Ley 39/2015, de 1 de Octubre, del


Procedimiento Administrativo
Común de las Administraciones
Públicas.

TÍTULO III. De los actos administrativos


CAPÍTULO III. Nulidad y anulabilidad

Artículo 47. Nulidad de pleno derecho.


1. Los actos de las Administraciones Públicas son nulos de pleno derecho en los
casos siguientes:

a) Los que lesionen los derechos y libertades susceptibles de amparo


constitucional.
b) Los dictados por órgano manifiestamente incompetente por razón de la
materia o del territorio.
c) Los que tengan un contenido imposible.
d) Los que sean constitutivos de infracción penal o se dicten como consecuencia
de ésta.
e) Los dictados prescindiendo total y absolutamente del procedimiento
legalmente establecido o de las normas que contienen las reglas esenciales para la
formación de la voluntad de los órganos colegiados.
f) Los actos expresos o presuntos contrarios al ordenamiento jurídico por los
que se adquieren facultades o derechos cuando se carezca de los requisitos
esenciales para su adquisición.
g) Cualquier otro que se establezca expresamente en una disposición con rango
de Ley.

2. También serán nulas de pleno derecho las disposiciones administrativas que


vulneren la Constitución, las leyes u otras disposiciones administrativas de rango
superior, las que regulen materias reservadas a la Ley, y las que establezcan la
retroactividad de disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de
derechos individuales.

Artículo 48. Anulabilidad.


1. Son anulables los actos de la Administración que incurran en cualquier
infracción del ordenamiento jurídico, incluso la desviación de poder.
2. No obstante, el defecto de forma sólo determinará la anulabilidad cuando el
acto carezca de los requisitos formales indispensables para alcanzar su fin o dé lugar
a la indefensión de los interesados.
3. La realización de actuaciones administrativas fuera del tiempo establecido
para ellas sólo implicará la anulabilidad del acto cuando así lo imponga la naturaleza
del término o plazo.

Artículo 49. Límites a la extensión de la nulidad o anulabilidad de los actos.


1. La nulidad o anulabilidad de un acto no implicará la de los sucesivos en el
procedimiento que sean independientes del primero.
2. La nulidad o anulabilidad en parte del acto administrativo no implicará la de
las partes del mismo independientes de aquélla, salvo que la parte viciada sea de tal
importancia que sin ella el acto administrativo no hubiera sido dictado.

Artículo 50. Conversión de actos viciados.


Los actos nulos o anulables que, sin embargo, contengan los elementos
constitutivos de otro distinto producirán los efectos de éste.

Artículo 51. Conservación de actos y trámites.


El órgano que declare la nulidad o anule las actuaciones dispondrá siempre la
conservación de aquellos actos y trámites cuyo contenido se hubiera mantenido
igual de no haberse cometido la infracción.

Artículo 52. Convalidación.


1. La Administración podrá convalidar los actos anulables, subsanando los vicios
de que adolezcan.
2. El acto de convalidación producirá efecto desde su fecha, salvo lo dispuesto en
el artículo 39.3 para la retroactividad de los actos administrativos.
3. Si el vicio consistiera en incompetencia no determinante de nulidad, la
convalidación podrá realizarse por el órgano competente cuando sea superior
jerárquico del que dictó el acto viciado.
4. Si el vicio consistiese en la falta de alguna autorización, podrá ser convalidado
el acto mediante el otorgamiento de la misma por el órgano competente.

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