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Articulos. Terminados..

La pubalgia, o osteopatía dinámica del pubis, es un síndrome doloroso común en deportistas, caracterizado por dolor en la ingle que puede irradiar hacia los aductores y abdominales. Su diagnóstico es complejo y requiere la exclusión de otras causas, siendo más prevalente en deportes de alta competición, especialmente en hombres. El tratamiento conservador incluye descanso, rehabilitación y reeducación muscular, con duración variable según la gravedad de la afección.

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La pubalgia, o osteopatía dinámica del pubis, es un síndrome doloroso común en deportistas, caracterizado por dolor en la ingle que puede irradiar hacia los aductores y abdominales. Su diagnóstico es complejo y requiere la exclusión de otras causas, siendo más prevalente en deportes de alta competición, especialmente en hombres. El tratamiento conservador incluye descanso, rehabilitación y reeducación muscular, con duración variable según la gravedad de la afección.

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PUBALGIA EN EL DEPORTISTA: ENFOQUE FISIOTERAPEUTICO

1.- DEFINICIÓN

La osteítis del pubis fue descripta por primera vez por Beer y Spinelli en 1924, como una
complicación de la cirugía urológica; sin embargo ha sido recientemente reconocida como una
causa potencial de dolor en la ingle entre los atletas . La osteopatía dinámica del pubis, también
conocida por pubalgia o entesitis pubiana, es el síndrome doloroso de la encrucijada pubiana. Es
un dolor difuso que se instala durante semanas o meses primero al realizar actividades deportivas
y después en la realización de las actividades de la vida diaria. Dicha afección es la expresión de
síntomas localizados a nivel de pubis, con irradiaciones dolorosas hacia los aductores, los
abdominales y los arcos crurales. Estas irradiaciones no son constantes, de acuerdo con la
gravedad de la pubalgia. El diagnóstico de pubalgia sólo es una constatación, pero no proporciona
ni la explicación ni la causa. Es necesario plasmar que no existe unanimidad en la literatura
revisada a la hora de crear una definición global para definir el dolor inguinal. En la literatura
científica publicada, se encuentran diferentes abordajes y diagnósticos para lo que pueden ser
diferentes términos de una misma patología. Por ello se hace necesario definir previamente
ciertos términos que se consideran de interés como: pubalgia atlética, osteítis de pubis y la hernia
del deportista

2.- ANTECEDENTES

Descripto por Beer en 1924 y Spinelli en 1932. Se presenta con dolor inguinal producido por stress
y tironeamiento (microavulsiones) de los músculos que se insertan en el pubis, es decir los
aductores y los músculos abdominales, rectos y oblicuos. Se debe excluir primariamente la
presencia de una hernia inguinal. Si además se descarta cualquier otra causa de dolor inguinal, el
padecimiento se denomina pubalgia atletica. Algunos le llaman osteitis del pubis. Predomina en
los deportistas de alta competición, entre los que destaca el fútbol, basketball, rugby corredores
de atletismo, hockey y otros, con preeminencia del sexo masculino. Al examen clínico se encuentra
que el dolor se exacerba con los movimientos de flexión y abducción de la cadera o con la
contracción de los músculos abdominales. También la rotación interna. Tomado del "Manual de
Ortopedia y Traumatología". 3ra Edición (1ra Edición Electrónica), 2010. Dr. Carlos A.N. Firpo.
Autor y Editor.

3.- EPIDEMIOLOGÍA

Se trata de una patología común en atletas y deportistas tanto en el nivel amateur como alto
rendimiento. Dentro del ámbito futbolístico, que corresponde al sector donde más afecta este tipo
de lesiones, la incidencia anual registrada oscila, según datos demográficos entre 12-16% (45),
1018% (28) y 12,5- 19,5% (46). En otro ámbito como son los corredores de fondo, se da entre
311,5% (28). De todas las lesiones relacionadas con el fútbol, la pubalgia representa como término
general el 5% de las lesiones totales y frecuentes (47). Por otro lado, la incidencia en la población,
generalmente centrada en deportistas, es de 5-18% (25). Esta cifra varía según los autores y el
lugar donde se haya realizado el estudio. La entidad más común en la lesiones de la ingle, son la
relacionadas con los aductores, seguido las relacionadas con el iliopsoas y después en relación a
los abdominales (47,46). Un dato comparativo entre la repercusión de esta lesión a nivel sub-elite
y nivel elite en fútbol, se vio que la incidencia de lesiones en la ingle en un estudio con jugadores
sub-elite fue de 0,4 lesiones en la ingle/1000 h (46), comparado con un estudio de la UEFA
Champions League, donde la incidencia era de 1,1 lesiones en la ingle/1000 h (45). Como se
observa la incidencia es menor en los deportistas de nivel sub-elite. Con respecto a la incidencia
por sexos, la población masculina se encuentra más afectada, probablemente por la mayor
práctica de los hombres en los deportes, en los que está más expuesto a sufrir dolor inguinal,
como fútbol, atletismo, hockey sobre hielo, futbol australiano

4.- CUADRO CLÍNICO

El cuadro clínico de la pubalgia se caracteriza por la presentación de una sintomatología de tipo


objetivo y una de tipo subjetivo. Los síntomas subjetivos son identificables, sobre todo, en el dolor
y la impotencia funcional que este conlleva. La sintomatología dolorosa presenta una intensidad
variable, que puede ir desde una simple molestia, cuya aparición está determinada por el stress de
las áreas anatómicas implicadas, hasta un dolor de intensidad tal que puede llegar a afectar la vida
normal de quien lo padece. Caminar, subir o bajar escaleras, el apoyo monopodal o bien un
cambio súbito de dirección durante la deambulación intensifican el dolor. También puede notarse
un clic al levantarse de un asiento, cambiar de decúbito en la cama o caminar por terreno desigual.
El paciente tiene una deambulación típica con aumento de la base de sustentación. La flexión de la
cadera, o bien la abducción y la rotación de la cadera en flexión, originan dolor. Sin embargo, estas
maniobras son indoloras con la cadera en extensión. La aparición del dolor puede manifestarse
después de una competencia y/o entrenamiento, puede manifestarse desde antes del mismo,
desaparecer durante la entrada en calor y volver a manifestarse en la continuidad de la actividad.
En los casos extremos, la sintomatología dolorosa impide la actividad. El dolor puede irradiarse,
extendiéndose hacia la musculatura aductora y/o abdominal, en dirección del perineo y de los
órganos genitales, generando, en tal modo, los posibles errores diagnósticos. La impotencia
funcional está obviamente en relación directa con la intensidad de la sintomatología dolorosa.
Desde el punto de vista objetivo, el paciente presenta dolor a la palpación y al estiramiento;
además, en este contexto, resulta útil observar como el paciente se mueve, camina y se desviste.

Isquiotibiales
El facultativo se coloca atrás del paciente y le pide que se incline hacia adelante como si quisiera
tocarse los pies con las manos. ANEXO 10 La positividad de este test depende de:

1) Si el paciente no alcanza las puntas de sus pies.


2) Si la estática de la rodilla se ve modificada: la rodilla puede adoptar una posición de flexión +
valgo o varo, asociados a rotaciones.

3) Si la estática de la bóveda plantar se ve modificada: El pie gira hacia adentro ofreciendo una
bóveda plantar aparentemente aplanada. El pie gira hacia afuera ofreciendo una bóveda
aparentemente cóncava.
4) Si las estáticas de rodilla y pie se ven modificadas conjuntamente.

Cuadrado lumbar Este test es positivo cuando la columna lumbar conserva una lordosis o una
rectitud durante la flexión hacia adelante. Como la retracción es a nivel lumbar, los isquiotibiales
son solicitados en excéntrico provocando una tendencia a recurvatum en rodilla. ANEXO 11
Isquiotibiales + cuadrado lumbar

La retracción de estos músculos posteriores a menudo es asociada. Los isquiotibiales imponen por
su retracción el flexum de rodilla y los cuadrados lumbares imprimen a la curvatura lumbar una
lordosis O un aplanamiento.ANEXO 12

Cuadrado lumbar Al sujeto sentado en un taburete con las manos cruzadas detrás de la nuca se le
pide que se incline delante colocando las rodillas entre los codos. En esta posición, la influencia de
los isquiotibiales sobre la pelvis se ve anulada. Este test es positivo si la columna dorsolumbar
presenta aplanamiento o una concavidad. En el caso de que la curvatura que inscribe sea convexa,
será considerado negativo.ANEXO 13 Y ANEXO 14

Isquiotibiales (flexión tumbada)

El paciente está en decúbito dorsal. El facultativo levanta sus pies para conducir las piernas poco a
poco hacia la vertical. 29 La positividad de este examen depende de: ANEXO 15 Y ANEXO 16 • Si el
sujeto no puede alcanzar los 900 sin que las rodillas o las bóvedas plantares se deformen.

• En caso de retracción bilateral de los isquiotibiales, los signos son simétricos:

a. El sujeto levanta las piernas 90 0 pero realiza flexión de rodilla.

b. El sujeto quiere estirar las rodillas pero levanta las nalgas.


c. El paciente acumula la flexión de rodillas y la elevación de la pelvis.

Cuadrado lumbar (flexión tumbado)

El test es llevado a cabo en la misma posición. La tensión del cuadrado lumbar hace que la pelvis se
ponga en anteversión. El resultado en los isquiotibiales es un estiramiento que puede repercutir
en un recurvatum de rodilla. ANEXO 17 Y ANEXO 18
La retracción de ambos cuadrados lumbares marca la positividad del test:

• La columna lumbar no descansa en el suelo cuando se levantan las piernas.

• Al acercarse a los 900 las rodillas se colocan en recurvatum y en rotación interna.

• El paciente en posición de pie presentara lordosis lumbar.


Test de movilidad de los psoas El psoas tiene un papel principalmente rotador interno, el cual
puede ser lordosante o cifosante de la columna lumbar. Este resultado varía dependiendo si
trabaja en relación con el cuadrado lumbar (lordosante) o si trabaja en relación con los
abdominales (cifosantes).

El sujeto está tumbado sobre la espalda. Repliega una rodilla sobre la pelvis. La aprieta contra él
con sus dos manos y estira la pierna opuesta. La columna lumbar es puesta en cifosis por la flexión
de una cadera. Así fijada, permite comparar, invirtiendo la cadera flexionada, la capacidad que
tiene la otra pierna para alargarse. Como el alargamiento depende del psoas, éste se puede
evaluar así. ANEXO 19

Test de los aductores El paciente en decúbito dorsal, piernas flexionadas, pies en el suelo, separa
las rodillas lateralmente, juntas o por separado. ANEXO 20

Otra variante puede ser llevada a cabo con el sujeto sentado, piernas flexionadas, pies juntos. Se
bajan las rodillas lateralmente, separada o conjuntamente. ANEXO 21

5.- FISIOPATOLOGÍA

A) Osteoartropatía pubiana microtraumática (pubalgia traumática)

B) Pubalgia crónica: que presenta dos variantes:


• Pubalgia osteo-tendino-muscular de los aductores(enfermedad de los aductores o pubalgia baja)

• Patología parieto-abdominal (pubalgia alta)

Pubalgia traumática

La pubalgia traumática aparece como consecuencia de una agresión en le sínfisis del pubis. El
traumatismo directo es raro, por lo que se registran dos posibilidades. En primer lugar como
consecuencia de una caída sobre los pies, ya que las fuerzas de recepción en el suelo pueden ser
desiguales, una rama pubiana puede elevarse más que la otra ocasionando un cizallamiento del
pubis con estiramiento de los ligamentos pubianos. En segundo lugar, la pérdida de apoyo en el
suelo o un movimiento contrario por una oposición sobre la extremidad inferior provocará una
tensión súbita de los aductores. Esto puede deteriorar los ligamentos o las inserciones musculares
que se realizan en el pubis.

Pubalgia crónica Mientras que las causas de la pubalgia traumática se localizan en y alrededor del
pubis, la pubalgia crónica presenta un pubis víctima de un esquema funcional alterado. Aquí el
pubis no representa la causa de la pubalgia sino que las cadenas musculares del tronco y de los
miembros inferiores proporcionan el hilo conductor que nos permitirá el análisis de la pubalgia

6.- COMPLICACIONES
Los mecanismos responsables del dolor inguinal o púbico, son gestos repetitivos, como el chut a
un balón, cambios repentinos de ritmo, velocidad y dirección, como es el fintar, giros bruscos. La
biomecánica de la pelvis se ve influenciada por la acción del recto abdominal y los tres aductores,
que actúan de manera tangencial y en cierta medida antagónica, que resulta esencial para la
estabilidad de la base anterior de la pelvis. Esto quiere decir, que el recto abdominal crea una
tensión superoposterior, mientras que los aductores crean una tensión inferoanterior. Por lo que
la alteración o lesión tanto de la parte superior o inferior, conduce a fuerzas biomecánicas
anormales, provocando una inestabilidad muscular entre el recto abdominal y aductores. Dentro
de los mecanismos responsables de la lesión, el chut del balón, es uno de los imprescindibles,
sobre todo durante la práctica del fútbol, ya que causa un estrés en los músculos abdominales,
flexores y aductores de cadera. Por ello, si analizamos el mecanismo del chut, en el cual se
produce una hiperextension repetitiva del tronco en asociación con una hiperextensión y
abducción de cadera, puede crear fuertes fuerzas de cizalla a través de la sínfisis del pubis y
anterior de la pelvis, especialmente si 23 existe un desequilibrio muscular, como es el caso de
tener unos aductores de cadera potentes y abdominales débiles.
Diversos factores, que se pueden clasificar en internos o intrínsecos y externos o extrínsecos. Son
los siguientes:

Factores Intrínsecos:

Alteraciones estáticas posturales:

• Anteversion pélvica exagerada con hiperlordosis lumbar.

• Anomalía articular sacroiliaca.

• Anomalías columna lumbo-sacra.

• Desigualdad de longitud de miembros inferiores.


• Déficit posturales y de apoyo de miembros inferiores. Operaciones abdominales. Alteraciones
dinámicas musculares

• Hipertrofia, acortamiento y déficit de aductores.

• Deficiencia de abdominales.

• Acortamiento de lumbares.

• Debilidad de isquiotibiales.

• Déficit relativo de glúteos.

• Asimetría de fuerza bilateral Déficit cualitativo.


• Déficit de aptitud física.

• Deficiencia técnica de movimientos. Factor neurogenico:

• Cizallamiento muscular sobre el nervio crural.

• Irritación nerviosa por déficit posturales.

• Irritación nerviosa por inflamación local.


Factores extrínsecos: Microtraumatismos repetidos Errores de periodización:

• Exceso de cargas (volumen-intensidad).

• Déficit de recuperación.

• Exceso de competencia y/o competiciones. Incorrecta utilización de implementos. Otras causas:

• Superficies inadecuadas.
• Infiltraciones locales.

• Ausencia de calentamiento previo

7.- TRATAMIENTOS

Tratamiento Conservador El primer tratamiento y que más importa: el descanso sobre todo en
fase aguda. El reposo deportivo, es básico, puede durar desde tres a seis semanas en la que se
aplicara un trabajo de rehabilitación intensa encaminada a conseguir una serie de objetivos,
primero la desaparición del dolor en la inserción de los músculos aductores y disminuir la
contractura refleja del vientre muscular, mediante masoterapia (masaje transversal profundo de
Cyriax) hielo y terapia antiinflamatoria (aines). Posteriormente seguiremos con un programa de
reeducación muscular para reequilibrar la musculatura de la cintura pélvica y compensara el déficit
existente. Los datos en la literatura no muestran consenso sobre la duración del tratamiento
conservador de las pubalgias de los deportistas. Varía de 2 a 4 semanas para algunos autores, 3
meses para la mayoría de ellos e incluso puede durar hasta 6 meses. El tratamiento debe
adaptarse de acuerdo con diferentes criterios: o formas clinicopatológicas, la edad y la motivación
del paciente, el deporte, el tipo de 33 discapacidad y la intensidad del dolor. Combina un deportes
completos resto suficientemente prolongado para permitir la consolidación de elementos dañados
tendón-músculo-fascial, una primera fisioterapia analgésico y la rehabilitación de la construcción
de músculo y la medicación apropiada basada en no esteroide anti-inflamatorio o incluso
esteroides orales. En casos rebeldes, las infiltraciones se pueden agregar al tratamiento anterior.
Según la literatura, el tratamiento médico proporciona cura en aproximadamente el 80% de los
casos. En caso de fracaso del tratamiento conservador a largo plazo, se debe tener en cuenta la
indicación de cirugía.
Tratamiento Quirúrgico Algunos autores coinciden en que el tratamiento quirúrgico no debe
proponerse desde el principio, como primera línea, sino siempre después del tratamiento médico.
El tratamiento quirúrgico de la pubalgia ha sido objeto de mucho trabajo, ya que Nésovic hace más
de 30 años sin este tratamiento es objeto de un consenso real. La indicación de tratamiento
quirúrgico debe reservarse para los pacientes que no mostraron mejoría clínica evidente después
de recibir un tratamiento conservador bien realizado durante al menos 3 meses y es de etiología
abdominales. La ingle aparece a muchos autores, como un desequilibrio mecánico en el músculo
que puede ser corregida quirúrgicamente en dos maneras: o bien por una relajación de los
músculos aductores, se consideran demasiado fuerte, ya sea por tensión de los músculos grandes
del abdomen. El más famoso de la estabilización de las intervenciones púbico se que practicadas
por Nesovic, pero otras técnicas basadas en la reparación de CANAL prestado tratamientos de
hernias inguinales, tales como técnica de Bassini, la técnica de Shouldice, el procedimiento de
Lichtenstein, y laparoscopia preperitoneal también se usan. Nesovic describió en 1984, una
intervención que realiza un equilibrio por las fuerzas de abdominoplastia que entran en juego en la
sínfisis del pubis. La cirugía de Bassini consiste en una disección con incisión de la fascia del
oblicuo, una movilización del cordón y una resección del cremaster. La reparación se realiza
mediante suturas que bajan el tendón de la articulación al arco crural detrás del cordón. La fascia
del gran oblicuo se sutura frente al cordón. Este procedimiento no requiere una resección o
drenaje del nervio. Esta es la técnica más antigua. Se realiza bajo anestesia general o
raquianestesia. En 2003, Van Der Donckt [59] informaron de 41 casos de cirugía de la ingle en
atletas según la técnica de Bassini, incluyendo 14 bilateral, asociado con tenotomy del aductor
largo.Treinta y seis de los pacientes vuelven al mismo nivel. El tiempo de recuperación es 6.9
meses (6 a 15). En 2001, Ëkstrand informó 66 casos de pubalgia en futbolistas operados, incluidos
17 según la técnica de Bassini. Él nota un 87% de recuperación entre 6 y 8 semanas. En 1991,
Poglase informó 64 casos de pubalgia operados por futbolistas australianos, de acuerdo con la
técnica de Bassini modificada con parches.Describe el 93.8% de 34 los buenos resultados. En
nuestra serie, todos los pacientes fueron operados de acuerdo con la técnica de Bassini con
aponeurotomía de descarga tendinosa conjunta. La intervención fue bilateral en sujetos con
deficiencia objetiva de la pared abdominal en ambos lados. Esta técnica también fue utilizada por
Christel y Adrian. La relajación de los músculos aductores se puede realizar ya sea por tenotomía
percutánea, principalmente aductor largo o por abordaje quirúrgico directo ablación del
fibrocicatrización sentado en la inserción del ilion aductor. Este quirúrgicos tácticas, es relegado a
un segundo plano, ya que es, en primer lugar, considerado demasiado en descomposición que se
ofrecerá a los atletas de alto nivel y, por otro lado, debe reservarse para las formas de dolor
púbico secundaria a la tendinopatía "pura" de los aductores, es decir, sin ningún signo de
evocación de una insuficiencia de la pared abdominal. Muchos autores dan importancia al papel
de los aductores y proponen una técnica que combina un reequilibrio de la sección media y
tenotomía percutánea de aductores. Christel combina la tenotomy aductor mediante la
intervención de Nesovic en 20% de los casos, Meyers en el 23% de los casos. En nuestra serie, la
tenotomía percutánea del medio aductor en el lado de la sintomatología dolorosa se asoció con la
técnica de Bassini en el 80,5% de los casos. Muchos trabajos confirman los buenos resultados de la
cirugía en las formas rebeldes de la pubalgia. En un estudio prospectivo, Van Der Donckt ofrece
cirugía 41 futbolistas (27 unilateral, 14 bilateral) después del fracaso de la terapia conservadora
estándar, combinando el método de Bassini tenotomía percutánea del aductor largo. La
reanudación del deporte es en promedio de 7 meses (de 6 a 15 meses). La mayoría (90%)
encuentra el mismo nivel de competencia. El abordaje anterior es con mucho el más utilizado. Es
el más simple y el único posible bajo anestesia local. En nuestra serie, todos los pacientes fueron
operados por el anterior bilateral en el 54,7% de los casos, derecho unilateral en el 20,3% de los
casos, y unilateral dejaron en el 25% de los casos. La ruta posterior se usa en cirugía laparoscópica.
Camino pre peritoneal a través de la pared abdominal o a través de una incisión supra inguinal
lateral, o por un sub incisión de línea media umbilical, permitiendo el procesamiento a la vez
desde ambos lados. Para los resultados operativos, la lesión más común, lo más frecuentemente
encontrado por los autores, así como en nuestra serie es dehiscencia del suelo inguinal por lo
general asociada con atrofia y retracción del tendón conjunto. La falla del piso inguinal se encontró
en el 48% de los casos y el 61% de los casos retrospectivamente por Meyers y Adrian. En nuestra
serie, la falla del piso inguinal se encontró en el 91,4% de los casos. Ella siempre se ha asociado
con atrofia y retracción del tendón de la articulación. Se realizó una fasciotomía de alta en todos
estos pacientes. Taylor et al encontraron hernia inguinal en ocho de nueve casos. En nuestra serie,
se encontró una punta de hernia inguinal en 14 pacientes, ocho de ellos intraoperatoriamente.
Después de una laparoscopia o una intervención de Bassini, la estadía hospitalaria promedio fue
de 24 horas, como fue el caso en nuestra serie. Sin embargo, después de la intervención Nesovic,
se recomienda que el paciente permanezca en cama con una almohada debajo 35 de las rodillas
para aliviar las suturas y la posición de las caderas flexionadas. Los drenajes se retiran en el 48
ºhoras. La salida del sol tiene derecho a 8 º día. Las complicaciones postoperatorias generales
están representados principalmente por complicaciones
tromboembólicas, la retención y la infección del tracto urinario, mientras que las complicaciones
locales están representados principalmente por hematoma subcutáneo, neuralgia, dolor
recurrente y la infección de la pared . En un estudio reciente de 100 casos de síndrome de
intestino operado, se informaron cinco casos de hematoma. En nuestra serie, un hematoma
complicó una tenotomía percutánea. La mayoría de los cirujanos acuerdan comenzar la
reeducación solo después de 2 a 4 semanas de descanso postoperatorio. Se basó inicialmente en
un trabajo muscular isométrica a partir de alrededor de 15 º día postoperatorio y luego se
convirtió isotónica de la 6 ª semana. La recuperación de la actividad deportiva se produce entre el
60 º y 90 º día postoperatorio y debe ser progresiva . Gilmore propone un programa anterior de
recuperación deportiva, el entrenamiento se toma en el curso de la 5 ª semana. De hecho, es la
clínica la que debe guiar al terapeuta. Una buena flexibilidad de los aductores, una recuperación
satisfactoria de la correa abdominal, una prueba de contracción resistente a los aductores
negativos permite la reanudación de la práctica deportiva. En nuestra serie, el 83.59% de los
deportistas pudieron reanudar su actividad deportiva, de los cuales el 91.58% en el mismo nivel y
el 8.42% en un nivel inferior.
Tratamiento Fisioterapéutico.

• Uno de los objetivos del tratamiento será reducir la inflamación y el dolor, para ello podemos
utilizar masaje de descarga y estiramientos de la musculatura que hemos encontrado acortada
en la valoración. Además, podemos ayudarnos de electroterapia con estos fines.
• Trabajaremos de manera excéntrica los músculos hipertónicos, que generalmente son: psoas,
aductores e isquiosurales, pero debemos valorar individualmente cada caso. Además debemos
buscar una activación y fortalecimiento de hipotónicos que normalmente son: glúteos, recto
abdominal, oblicuos y transverso entre otros.

• En caso de que el origen de la pubalgia esté en la afectación de otras estructuras (contracturas,


puntos gatillo, entesopatías…) realizaremos el tratamiento de dichos problemas, con técnicas
como punción seca, cyriax o electrolisis percutánea.

• En caso de disfunciones articulares, sobretodo en sacroiliacas, cadera y sínfisis del pubis las
manipulaciones o las movilizaciones articulares serán de gran ayuda.

• Una vez controlado el dolor y la inflamación en la primera fase, comenzaremos con actividad sin
impacto, realizando bicicleta o carrera en piscina. Más adelante siempre con mucha cautela
comenzaremos con la carrera y el gesto deportivo.

TRATAMIENTO FISIOTERAPÉUTICO DE LA PUBALGIA DEL DEPORTISTA TRATAMIENTO

ETAPA 10 FASE AGUDA (Semana 1, Semana


2) Objetivos:
• Proteger área lesionada.

• Control del dolor.

• Evitar posiciones antálgicas


• Mantener movilidad. 37 Técnicas:

• Reposo de actividad deportiva o laboral que provoque molestia y/o dolor.

• Masaje en fricción transversa. Cyriax

• Elongación según tolerancia del paciente.


• Ultrasonido continuo (1,5 W/cm2; IMhz). TENS (100hz, 15mA, 30 minutos)

• Crioterapia.

• Fortalecimiento y/o mantenimiento de capacidades de miembros no afectados.

ETAPA 11 0 FASE SUB-AGUDA

(Semana 3-Semana 4) Condiciones de inicio

• Disminución de signos y síntomas de inflamación Objetivos: Mejorar la flexibilidad y el ROM.


Promover la curación de estructuras dañadas. Controlar dolor e inflamación.

Técnicas: o Crioterapia (de acuerdo a cese o no de sintomatología dolorosa).

o Ultrasonido continuo (1,5 W/cm2 ; IMhz 7 minutos) o TENS (100hz, 15mA, 30


minutos) o Trabajo muscular isométrico o Trabajo isométrico de los
aductores o Trabajo isométrico de los abductores o Trabajo isométrico de los
rectos del abdomen o Trabajo isométrico de los oblicuos

Trabajo excéntrico de miembros inferiores y porción inferior de tronco


Estiramientos estáticos de: o Psoas o Cuádriceps o Isquiotibiales o Aductor mayor,
medio, menor o Recto interno o Abdominales

Hidroterapia. Técnicas de PNF o Patrón de flexión y extensión de la primitiva de miembro


inferior en estabilización rítmica o Patrón de extensión, aducción y rotación externa en pivot
para fortalecer el aductor
o Patrón de extensión, aducción y rotación externa utilizando la técnica de
contraer-relajar para mejorar la flexibilidad.

Trabajo de fuerza de la musculatura no implicada o


Pectorales en banco plano o Dorsales en polea alta o Remo en polea baja o Hombros
con barras y mancuernas Hacia el final de esta etapa:

Trabajo propioceptivo sobre base estable y para favorecer el control de la zona media

ETAPA 111 0 ETAPA DE REEDUCACIÓN POR LA FUNCIÓN ANALITICA (Semana 5-Semana 8)


Condiciones de inicio o Cese de la sintomatología dolorosa en un 50% Objetivos:
Reinstalar función precoz sin dolor. Minimizar riesgos de recidiva.

o Técnicas: o Ejercicios aeróbicos. o Ejercicios de propiocepción sobre bases


estables o Ejercicios coordinativos

o Fortalecimiento analítico de la musculatura afectada: aductores y


abdominales Actividades en cadena cinética cerrada Estiramientos estáticos
de:

o Psoas o Cuádriceps o Isquiotibiales o Aductor mayor, medio, menor o Recto


interno o Abdominales

Hacia el final de la etapa:

Se progresa a ejercicios propioceptivos incorporando bases inestables Ejercicios


pliométricos (NIVEL O)

Se compone de pequeños saltitos realizados con ambos pies o con un pie, variando la
dirección y la modalidad para cada serie, pero sin desplazamiento en el espacio.
ETAPA IV O ETAPA DE REEDUCACIÓN POR EL MOVIMIENTO INTEGRADO (Semana
9Semana12)

Condiciones de inicio:

• ROM normal sin dolor

• Ausencia de dolor durante la marcha

• Ausencia de inflamación en la zona lesionada Acuerdo terapeuta-médico-deportista.


Objetivos: Alcanzar una recuperación integral de los aspectos motores y funcionales a
través del trabajo de campo y el entrenamiento progresivo.

Técnicas: Ejercicios de propiocepción progresando a bases inestables de mayor


complejidad, incluyendo el elemento de juego hacia el final de la etapa.

o Ejercicios coordinativos Trabajos de pliométrico. (NIVEL l) Fortalecimiento


muscular más intenso
o Ejercicios en el campo (trote lineal, cambios de dirección, slalom en conos, etc.) o
Ejercicios de velocidad Trabajos con el elemento de juego

ETAPA V O RETORNO A LA ACTIVIDAD DEPORTIVA (Semana 12-semana14) Condiciones


de inicio

Niveles de fuerza adecuados a las exigencias deportivas Óptima relación entre grupos
musculares agonistas y antagonistas Niveles propioceptivos necesarios para el máximo
rendimiento deportivo Obtención de valores promedio en los test funcionales Conseguir
un índice de simetría aceptable para la función a realizar (85%) en pruebas analíticas y
funcionales Apto psico-físico

Realizar actividades deportivas exitosamente

Objetivos: Retomar el entrenamiento habitual Disminuir el riesgo de recidiva Técnicas:

Entrenamiento habitual con el grupo de trabajo Mantenimiento de niveles óptimos de:


Fuerza o Velocidad o Flexibilidad o Propiocepción o Coordinación Trabajos pliométricos

(NIVEL 2) ETAPA VI O ETAPA DE EDUCACIÓN DEPORTIVA Comienza desde el momento


mismo de la lesión y continúa durante toda la vida deportiva.

o Objetivos: Enseñar conductas preventivas o


Mantener al mínimo el riesgo de recidiva o
Aconsejar sobre higiene postural o
Conservar valores adecuados a la función en
las capacidades motoras

Suspender absolutamente todas actividades que provocan síntomas dolorosos, y, si necesario,


buscar la ayuda de otra persona para realizar acciones y movimientos críticos. Si se sigue
practicando actividades estresantes para la zona púbica, se corre el riesgo de agravar la tendinitis
hasta la condición crónica. Un terapeuta fisico puede ayudar a evitar una mala postura durante las
actividades diarias (trabajo, sueño, etc.). A veces, estas acciones son suficientes para recuperarse.
Es esencial realizar ejercicios de estabilización lumbopélvica (también conocidos como CORE) en
los cuales se trabaja la parte abdominal, lumbar, glútea… ya que en la pelvis se insertan los
músculos más grandes y el segundo más potente, dicen, que es el glúteo mayor. Por tanto, todos
los ejercicios que ayuden a estabilizar la pelvis es la mejor prevención para esta patología,
8.- RESULTADOS
En general, el tratamiento y la rehabilitación están diseñados para aliviar el dolor, restaurar el
rango de movimiento, restaurar la fuerza y la función de retorno. Aunque estas pautas se
describen para la progresión, no todas las personas responderán de la misma manera. La
experiencia clínica y el juicio con un razonamiento clínico sólido deben tenerse en cuenta al
ejecutar el plan de atención específico de un paciente. La evaluación adecuada y las habilidades de
diagnóstico para identificar y especificar la diferencia entre la pubalgia atlética y la alteración
inguinal permiten un plan de rehabilitación eficaz y eficiente. La aplicación de protocolos para las
etapas de la rehabilitación operativa y no quirúrgica ayuda a garantizar que se aborden todos los
aspectos de la función y se previene una nueva lesión. El objetivo de este trabajo es tener un buen
enfoque terapéutica para poder elaborar estrategias de rehabilitación en deportistas que sufren
de esta patología, identificar los diversos factores de riesgo potencialmente lesivos para sufrir
dolor en la zona inguinal y/o púbica, buscar evidencia y relación entre la epidemiología y la
predisposición a sufrir una lesión inguinal o púbica, tratar de descifrar el complejo mecanismo
lesional multifactorial del dolor inguinal o púbica.

9- CANTIDAD DE PACIENTES

Estudio epidemiológico Descubierto por Spinelli, hace casi un siglo, el diagnóstico y manejo de la
pubalgia sigue siendo la fuente de un dilema aún vivo. En 1966, Cabot (reportó 202 casos de
pubalgia en 42,000 futbolistas, o 22 0.5% por un período de 30 años. Un estudio yugoslavo de
1977 sobre 1475 futbolistas encontró 92 (6,24%) dolores de la ingle . En 1980 Peterson y Renstrom
encontraron en sus estudios prospectivos que el 5% de las quejas entre los futbolistas se
encontraban en el nivel de la ingle . Gibbon en una encuesta (n = 2335) evalúa la morbilidad de la
pubalgia en 92 clubes profesionales europeos. Muestra cómo el fútbol de alto nivel aún es
golpeado por la pubalgia. Casi uno de cada cuatro jugadores se ve afectado durante la temporada
bajo revisión, del 25 al 32% de estos jugadores reinciden durante la misma temporada. La pubalgia
representa mucho más que el 5% de la patología del futbolista presentada por Gilmore. La
pubalgia alcanza al joven deportista en plena actividad con una frecuencia máxima entre 20 y 30
años .Christel reveló una edad de inicio entre 18 y 40 años con un promedio de 25 años. Arezki
reveló una frecuencia máxima entre 22 y 24 años y Taylor una edad promedio de 24 con extremos
de 13 y 33 años. La edad promedio de nuestra población fue de 25.8 años con extremos de 16 y 46
años y una frecuencia máxima de entre 20 y 24 años. Se observó un claro predominio masculino
en todos los estudios.Christel, en su investigación, presentó 2 mujeres de los 65 casos operados .
Adrian y Volpi presentaron a una mujer en su estudio. La mayoría de nuestros pacientes (96.9%)
eran varones.

10.- BIBLIOGRAFÍA

PUBALGIA EN EL DEPORTISTA: ENFOQUE FISIOTERAPEUTICO. BARZOLA YANQUI, JIM IAN.


UNIVERSIDAD INCA GARCILASO DE LA VEGA (2018) 2020

PUBALGIA EN EL DEPORTISTA:
ENFOQUE FISIOTERAPEUTICO

ARTICULO N°1

REHABILITACIÓN DEPORTIVA DE PUBALGIA POST. PRP


1.- DEFINICIÓN

La pubalgia es una entidad clínica compleja, no sólo por su difícil diagnóstico sino por la diversidad
en la terminología utilizada para definirla. Como indica Montero (2007)11 se encuentran términos
tales como: entesopatía pubiana, pubalgia, pubitis, osteítis del pubis, sinfisitis púbica, síndrome
pélvico artrósico, osteopatía dinámica del pubis, inguino cruralgia traumática, enfermedad de los
aductores, osteopatía pubiana, osteopatía púbica, hernia deportiva, pubalgia deportiva, pubalgia
atlética, lumbo-abdomino-pubalgia y lumbo pubalgia. Independientemente de la gran variedad de
definiciones, lo cierto es que su aparición es especialmente frecuente en deportistas. Entendida en
éste ámbito por Gil Rodas y cols. (2010)12 como:

“Una patología inflamatoria de la sínfisis púbica y de las estructuras osteo-articulares y tendinosas


que la recubren.”

Fue descrita por primera vez en deportistas por Beer en 1924 y Spinelli en 1932 como un síndrome
de los músculos aductores y/o del músculo recto abdominal bajo. Concebida como dolor púbico,
que puede irradiar a la región de los aductores y a la región abdominal baja, forma parte de la
presentación clínica de una gran variedad de lesiones, tanto en las estructuras
músculoesqueléticas como de patologías del sistema nervioso periférico, genitourinario, digestivo
y de enfermedades reumáticas. Según la bibliografía13 la pubalgia se presenta con mucha más
frecuencia en el género masculino, en una proporción de 5:1. Esto no es debido a las diferencias
morfológicas existentes entre ambos sexos14, sino a la práctica de actividad deportiva
tradicionalmente asociada al sexo masculino. Existen muchas lesiones derivadas de la práctica
deportiva que son descritas como las principales fuentes de dolor en ésta zona.

En este sentido, Tarín Naranjo y cols. (2010)15 definen la Pubalgia como:

“Una manifestación de un exceso de solicitación mecánica de diferentes estructuras


músculoesqueléticas localizadas en la cintura pélvica, sobrepasando su capacidad de regeneración
y predisponiéndolas a lesionarse (lesión por exceso de uso).”

Las lesiones de las estructuras inguinales representan entre el 2% y el 7% de todas las lesiones
padecidas por deportistas y atletas de élite. En el ámbito deportivo las lesiones músculotendinosas
de rectos abdominales y aductores del muslo, la debilidad de las paredes inguinales, las hernias
inguinales y la osteoartropatía de la sínfisis son propuestas como las principales fuentes locales de
pubalgia o dolor inguinal. Muchos pacientes presentan dos o más patologías a la vez, por lo que es
necesario un buen diagnóstico diferencial para elegir el tratamiento adecuado. Renström (1992)16
establece una clasificación de los diferentes deportes en los que la pubalgia se manifiesta con más
frecuencia. En ella el fútbol aparece en primer lugar con el 50%, seguido por las carreras de larga
distancia, el rugby, la halterofilia y el ciclismo. En cualquier caso, la mayoría de los estudios
demuestran la gran incidencia de dolor inguinal en deportistas sometidos a un entrenamiento
intensivo y diario en deportes que requieren movimientos explosivos de las extremidades
inferiores, aceleraciones rápidas, movimientos de rotación de la columna y la cadera, cambios
bruscos de dirección, desplazamientos laterales y gestos repetitivos y constantes. Es importante
remarcar que dentro del ámbito deportivo la pubalgia se presenta especialmente en los meses en
los que hay un aumento importante del número de competiciones, de la carga y el volumen de
entrenamiento, y una disminución de los periodos de recuperación.

Objetivo general:

• Determinar cuáles son los cambios funcionales y en relación al dolor, que se observan en
pacientes deportistas entre 20 y 45 años con diagnóstico de pubalgia, que fueron tratados
con PRP

• Los Objetivos específicos son:


• Evaluar el grado de funcionalidad posterior a las aplicaciones de PRP
• Valorar la intensidad de dolor que presentan los pacientes después de las aplicaciones de
PRP

• Comparar el grado de dolor y de recuperación funcional que presentan los pacientes


luego de cada aplicación de PRP

• Identificar las estrategias de tratamiento utilizadas por el equipo kinésico


• Identificar posibles modificaciones en las estrategias kinésicas utilizadas, después de cada
aplicación de PRP, según modificaciones de dolor y funcionalidad

2.- ANTECEDENTES

Enfermedades inflamatorias: Entesopatía aductora Osteítis del pubis Sinfisitis púbica

Enfermedades infecciosas: Osteomielitis púbica Artritis séptica

3.- EPIDEMIOLOGÍA
Los resultados demuestran que la clase 2 presenta una incidencia de patología muy superior
(7,58%), siendo el grupo 3 el que presenta menos riesgo de lesión.

4.- CUADRO CLÍNICO

POBLACIÓN: Pacientes adultos con pubalgia deportiva en rehabilitación, aptos para la aplicación
de PRP.

MUESTRA: No probabilística de 8 pacientes deportistas adultos con pubalgia deportiva en


rehabilitación, aptos para la aplicación de PRP que concurren a un centro de rehabilitación
deportiva de la ciudad de Mar del Plata durante el año 2016. El criterio de selección será por
conveniencia. La elección de los sujetos deberá cumplir con los siguientes criterios de inclusión:

• Paciente deportista con diagnóstico de pubalgia deportiva que no tuvo buenos resultados con el
tratamiento conservador

• Necesidad terapéutica de aplicación de PRP

• Consentimiento para aplicación de PRP

• Continuidad en la rehabilitación deportiva a lo largo de la investigación Los criterios de exclusión


serán los siguientes: (propias del diagnóstico diferencial)

• Presencia de hernia inguinal al momento de la rehabilitación

• Presencia de fractura pélvica por estrés al momento de la rehabilitación


• Presencia de patologías infecciosas, del sistema nervioso periférico, genitourinario, digestivo o
enfermedades reumáticas al momento de la rehabilitación

• Presencia de patología muscular o tendinosa de psoas, recto femoral, sartorio, TFL, glúteo, etc. al
momento de la rehabilitación

• Presencia de patologías articulares (coxofemoral, columna lumbar, sacroilíaca) al momento de la


rehabilitación
Operalización de las variables de estudio:

SEXO • Definición conceptual: Condición orgánica por la cual se distingue el hombre de la mujer.

• Definición operacional: Condición orgánica por la cual se distingue el hombre de la mujer dentro
de los componentes de la muestra. Los datos se registrarán en una matriz teniendo en cuenta las
siguientes categorías: - Femenino - Masculino

EDAD

• Definición conceptual: Tiempo en años de existencia desde el nacimiento.


• Definición operacional: Tiempo en años de existencia desde el nacimiento de los pacientes
sometidos al estudio. Los datos fueron obtenidos a través de la búsqueda en la ficha kinésica de
cada paciente. La información se registra en matriz de datos.

DEPORTE REALIZADO

• Definición conceptual: Actividad física reglamentada, que se practica de forma individual o


grupal, cuya práctica supone entrenamiento. Generalmente de carácter competitivo, se realiza
con fines recreativos, profesionales, sociales o para el mantenimiento o mejora de la salud.

• Definición operacional: Actividad física reglamentada practicada por el paciente, ya sea con fines
competitivos, recreativos, profesionales, sociales o para el mantenimiento o mejora de su salud.
Los datos se obtendrán por medio de búsqueda en la ficha kinésica de cada paciente y se
registrarán en la matriz de datos, teniendo en cuenta las siguientes categorías: - Fútbol -
Atletismo - Básquet - Rugby - Otro

CARGA DEL ENTRENAMIENTO

• Definición conceptual: Frecuencia y volumen de entrenamiento.


• Definición operacional: Frecuencia, representada por la cantidad de veces que el deportista
asiste a su entrenamiento en una semana. Y volumen, expresado en cantidad de horas de
entrenamiento por día. Los datos se obtendrán por medio de encuesta a cada paciente y se
registrarán en matriz de datos, estableciendo las siguientes categorías:

- Frecuencia:
• vez por semana
• veces por semana
• veces por semana
• veces por semana veces por
semana - -Volumen:
- menos de 1 hora
- entre 1 y 2 horas - más de 2 horas

TIPO DE ENTRENAMIENTO

• Definición conceptual: Características del entrenamiento, en relación a las cualidades


desarrolladas en el mismo y el o los grupos musculares trabajados.

• Definición operacional: Características del entrenamiento realizado por el deportista, en


relación a las cualidades desarrolladas en el mismo: fuerza, resistencia, potencia, elasticidad,
velocidad; y el o los grupos musculares trabajados.
Los datos se obtendrán por medio de encuesta a cada paciente y se registrarán en matriz de datos,
estableciendo las siguientes categorías:

- Entrenamiento de fuerza y potencia de abdominales + estiramientos de aductores

- Entrenamiento sólo de fuerza y potencia abdominal

- Entrenamiento de fuerza y potencia inespecífica

- Otro

EVALUACIÓN DEL DOLOR

• Definición Conceptual: Evaluación del síntoma de dolor, el cual se define como:


Experiencia sensorial y emocional desagradable con daño tisular actual o potencial en términos de
dicho daño.

• Definición Operacional: Evaluación del síntoma de dolor (según intensidad, región y


momento de aparición), el cual se define como: Experiencia sensorial y emocional
desagradable que tienen los pacientes con pubalgia deportiva, con daño tisular actual o
potencial en términos de dicho daño.

Los datos sobre la intensidad del síntoma se obtienen mediante la escala numérica verbal de
valoración del dolor, después de cada aplicación de PRP y se registran en grilla de datos teniendo
en cuenta los siguientes criterios:

- 0= No dolor

- 1 y 2= Dolor leve
- 3 a 6= Dolor moderado

- 7 y 8= Dolor intenso

- 9 y 10= Máximo dolor imaginable

Los datos sobre región donde se produce el dolor se obtendrán a través de anamnesis y
exploración física (evaluación palpatoria por digito puntura y elongación pasiva de aductores)
realizadas al paciente después de la primera aplicación de PRP y se registrarán en grilla de datos
teniendo en cuenta los siguientes criterios:

- Unilateral (derecho o izquierdo)

- Bilateral - Dolor púbico

- Dolor subpúbico

- Dolor suprapúbico Los datos sobre momento de aparición del dolor se obtendrán a través de
anamnesis realizada al paciente después de la primera aplicación de PRP y se registrarán en grilla
de datos teniendo en cuenta los siguientes criterios:
- Tras la práctica deportiva
- Durante y después de la actividad 5.- FISIOPATOLOGÍA

6.- COMPLICACIONES

Por medio de la observación se ponen de manifiesto la postura y la marcha. El paciente con


tendinopatía inguinal presenta una postura antálgica y una marcha anómala con aumento de la
base de sustentación. Con respecto a la valoración de la movilidad, la flexión de la cadera o la
abducción y la rotación externa de la misma en flexión originan dolor. Sin embargo, estas
maniobras son indoloras con la cadera en extensión. Tanto la sínfisis como la articulación
sacroilíaca gozan de poca movilidad. La palpación de las estructuras músculo tendinosas en
comparación con el lado contralateral ayuda a clarificar las zonas sensibles. Y las pruebas
especiales tales como el test de los aductores, la sentadilla completa, la marcha de pato y el test
de compresión lateral permiten descartar o no el diagnóstico. La sospecha inicial de que el
paciente padece pubalgia viene dada por la presencia de las manifestaciones clínicas descriptas,
en un paciente con antecedentes de cirugía o deportistas. La complejidad e inespecificidad de los
síntomas mencionados obliga a descartar patologías de similar presentación. El diagnóstico
diferencial más frecuente para la Pubalgia del deportista está en relación a lesiones de la
musculatura aductora, lesiones de la musculatura abdominal y la hernia inguinal del deportista.
Lencina (2002) indica que la entesopatía pubiana deportiva involucra tres entidades nosológicas
bien diferenciadas: la entesopatía aductora, la osteítis del pubis y la patología abdominal del canal
inguinal posterior. Mientras que Montero (2007) por su parte, indica que también existe confusión
entre la sinfisítis púbica, la osteomielitis púbica y la artritis séptica, al momento del diagnóstico.
Ante éste panorama se hace necesario describir, a grandes rasgos, las patologías mencionadas y
aclarar los términos utilizados, para poder comprender la diferencia entre ellos y que el
diagnóstico diferencial sea lo más certero posible. Desconocer la existencia de éstas etiologías y
sus características hace, muchas veces, impreciso el diagnóstico.

7.- TRATAMIENTOS

TEST COMO SE REALIZA QUE MIDE “Core Stability”

El paciente en decúbito supino, rodillas flexionadas y plantas de los pies apoyados en el suelo,
realiza la elevación de una pierna extendida Se observa si los pacientes logran o no, realizar la
elevación del miembro sin movimientos pélvicos compensatorios. Se valora de ésta manera la
estabilidad lumbo pélvica (ELP)

“Test de Gap” o “Squeeze test” Paciente decúbito supino, con caderas en flexión de 60°/70°, se
solicita una contracción isométrica de aductores contra resistencia. Se puede realzar con rodillas
flexionadas o extendidas. Es un test de provocación que mide el estrés de la sínfisis púbica. Si
aparece un dolor sordo e intenso el test es positivo, pudiendo confirmar el diagnóstico de
entesopatía aductora.
Estiramiento pasivo del aductor largo Paciente en sedestación con flexión de rodillas, caderas en
abducción máxima y rotación externa, plantas de los pies juntas. La prueba pone en tensión a los
músculos aductores. Si genera molestias compatibles con el cuadro, la prueba es positiva.

Existen diversas escalas que ayudan a detectar y medir el dolor. En un paciente que se comunica
verbalmente se puede utilizar la Escala Numérica Verbal de Walco y Howite, la cual va de 0 a 10
puntos, donde el 0 representa el punto de “no dolor” y el 10 el “el máximo dolor imaginable”. El
paciente debe elegir el número que refleja el nivel de su dolor y la distancia desde el punto 0 a la
marcada por el paciente representa la intensidad del dolor. Los valores 1 y 2 significan dolor leve,
un valor entre 3 y 6 un dolor moderado, 7 y 8 implican la presencia de dolor intenso y un valor
superior a 9 implica la presencia del máximo dolor imaginable. También se utiliza la palpación del
punto doloroso, por medio de digito puntura, (ya sea en la inserción del aductor largo, del recto
del abdomen, de la sínfisis púbica o del psoas) y la prueba de elongación pasiva de aductores; las
pruebas son positivas si despiertan dolor. Respecto al término función, Parra Sierra (2003)48
afirma: “La función motora es la habilidad para aprender o demostrar de forma diestra y eficiente
el asumir, mantener, modificar y controlar la postura49 y los patrones de movimiento50”.

Continuando con las estrategias de tratamiento y dentro de las terapias manuales, las más
utilizadas además de las movilizaciones pasivas, son el masaje reflejo y el masaje transversal
profundo o Cyriax sobre la inserción del tendón aductor, el vendaje funcional, los ejercicios
excéntricos, así como también los distintos métodos de estiramiento de aductores, isquiotibiales y
flexores de cadera, tales como la técnica de contracción-relajación o el stretching. Sin embargo
autores como Zuil y Martínez Cepa (2008)51, no avalan la utilidad de éstos últimos y aseguran:
“Los resultados son estadísticamente significativos a favor del programa de entrenamiento
muscular”, en los cuales se hace hincapié en la importancia del fortalecimiento y trabajo de
coordinación de la musculatura estabilizadora de pelvis y columna lumbar, así como de aductores
(musculatura estabilizadora del complejo lumbo-pélvico), varios estudios concuerdan en que el
trabajo del transverso y otros músculos estabilizadores consiguen mejorar la sintomatología
dolorosa. El Vendaje funcional, como asegura Ferrándiz (2003)52, es una técnica que permite
limitar, contener o inhibir el movimiento que produce dolor, haciendo de esta manera que el
periodo de recuperación se reduzca. Un tipo de vendaje muy utilizado en la actualidad es el
vendaje neuromuscular (VNM), Kinesiology taping o Kinesiotape, técnica de vendaje desarrollada
por Kenzo Kase en los años 70´. Como afirma Domínguez (2011)53: “La técnica favorece los
procesos de autocuración del cuerpo y con ello, la recuperación de la homeostasis a través de la
aplicación de una cinta adhesiva sobre la piel con el objetivo de facilitar y normalizar todos los
parámetros que actúan sobre el mismo”. La cinta se coloca con diferentes tensiones (entre 0% y
100%) y el posicionamiento específico del segmento corporal sobre el que se aplica hace que se
produzcan diversos efectos sobre el organismo, influyendo directa o indirectamente, sobre el
músculo y el tendón. Dentro de los programas activos de rehabilitación, el ejercicio excéntrico54
se presenta como una herramienta clave, no sólo en los casos traumáticos de pubalgia sino
también en los crónicos. El fortalecimiento muscular excéntrico ha demostrado una notable
solvencia como estrategia terapéutica en el manejo de las tendinopatías55 crónicas. En situación
de tendinosis56, el tendón parece incapaz de progresar hacia un ciclo de curación activo y necesita
de estímulos que combatan esa quietud bioquímica de sus tenoblastos. El ejercicio excéntrico se
erige como una de las alternativas más defendidas por los investigadores y más secundadas por los
clínicos. Medina Porqueres (2011) asegura: “El objetivo es acortar los periodos los de
recuperación, optimizar los resultados en términos de funcionalidad y evitar recidivas”. La

Fisioterapia, dentro de los métodos que emplean medios físicos, es entendida por la
Confederación Mundial de la Fisioterapia (W.C.P.T.), como: “Arte y ciencia del tratamiento físico,
es decir, el conjunto de técnicas que mediante la aplicación de agentes físicos curan, previenen,
recuperan y readaptan a los pacientes susceptibles de recibir tratamiento físico”. En una revisión
bibliográfica sobre fisioterapia en la pubalgia se hace referencia a varios estudios, entre ellos se
hace hincapié al ensayo clínico de Hölmich, et al (1999) donde se proponen como técnicas de
fisioterapia, además del entrenamiento activo, la utilización de láser sobre los puntos dolorosos de
la inserción del tendón del aductor y TENS. También nombran el estudio de casos de Rodríguez et
al (2001) en el que se propone, junto con el programa de reentrenamiento muscular, un protocolo
de aplicación de electro estimulación, láser y ultrasonido. Gil Rodas (2010) asegura que se pueden
mejorar los síntomas del cuadro con crioterapia. Ésta terapéutica, tendrá efecto sobre la
temperatura local, el tono muscular y el dolor. El frío mediante la aplicación de hielo o en forma de
criomasaje en la zona de dolor, genera un enfriamiento local que va acompañado de una acción
analgésica y antiespasmódica, ya que modifica la sensibilidad de la piel y la conductibilidad
nerviosa. Con esta técnica solo se logran resultados transitorios mientras dure el efecto, por lo que
se aconseja su utilización para facilitar movilizaciones pasivas y estiramientos. En cuanto al
abordaje de la pubalgia deportiva crónica, se presenta como última opción, la cirugía. El
tratamiento quirúrgico es una opción en aquellos casos en los que no se han tenido buenos
resultados con los tratamientos conservadores. Lencina (2002) menciona tres indicadores para
optar por la intervención quirúrgica: En primer lugar, aquellos casos de pubalgia crónica refractaria
al tratamiento conservador, con persistencia de la sintomatología después de tres meses de
tratamiento de rehabilitación protocolizado. En segundo lugar, los casos de pubalgia crónica baja,
con dolor a nivel de la inserción de los aductores. Por último, aquellos casos de dolor con
maniobra de Valsalva59 positiva o sin ella a nivel del anillo inguinal externo. Según el relevamiento
bibliográfico, no hay consenso basado en la evidencia científica sobre el procedimiento quirúrgico
más adecuado. Los principales procedimientos utilizados son: la tenotomía del aductor mediano
(largo), el curetaje de la sínfisis púbica y la artrodesis de la sínfisis púbica. Como expresa Rodas
(2010)60: “La tenotomía del aductor mediano es la técnica más utilizada en pacientes con mucha
sintomatología aductora”. El curetaje de la sínfisis es una técnica que puede ser significativamente
beneficiosa para los atletas que tienen sintomatología de sínfisis púbica y que desean
reincorporarse rápidamente a la práctica deportiva. La colocación de una malla retro-púbica es
una técnica efectiva para el tratamiento de pacientes con mucha sintomatología “abdominal”. La
artrodesis de la sínfisis púbica en los casos de osteítis de pubis con inestabilidad vertical de la
sínfisis en algunos casos ha estado descrita con resultados poco concluyentes, afirma Rodas. La
rehabilitación del deportista con pubalgia es un proceso complejo que resulta de un abordaje
interdisciplinario y de la aplicación integrada de varios procedimientos y métodos. En la actualidad
los médicos traumatólogos eligen como complemento terapéutico la introducción de factores de
crecimiento a través de la aplicación de Plasma Rico en Plaquetas, o sangre autológica del
paciente, para el manejo clínico de la recuperación, sobre todo en casos de tendinopatía crónica
de ligamentos y tendones. Rivero González y cols. (2010)61 aseguran que la introducción de los
mismos en las articulaciones, tendones y ligamentos estimula el proceso natural de reparación
tisular. “La reparación de la lesión de partes blandas se ha definido como la sustitución de las
matrices celular y extracelular dañadas o ausentes por matriz y células nuevas. El proceso
reparador se concreta en la regeneración de tejido nuevo, el cual es idéntico, estructural y
funcionalmente, al tejido original” Jurado Bueno (2008) Uno de los métodos para introducir
factores de crecimiento al tendón es a través de la inyección de plasma rico en plaquetas. Las
plaquetas62 son extremadamente ricas en tejido conectivo y factores de crecimiento. Para poder
ser utilizadas deben estar concentradas y para ello debe realizarse previamente un proceso
especial de centrifugado. El proceso de preparación de PRP comienza con la obtención de una
muestra de sangre del paciente, la cual es depositada en tubos de ensayo con anticoagulantes y
centrifugada mediante un proceso especial, durante determinado tiempo y a determinadas
revoluciones, para lograr separar los elementos formes del plasma. Este último es altamente
concentrado, es decir, que posee un alto contenido en plaquetas jóvenes. Los factores de
crecimiento contenidos en esta preparación inciden especialmente en las etapas iniciales de la
inflamación y proliferación , acortando la duración de las mismas, lo que acelera

significativamente la recuperación funcional de la lesión. Para el tratamiento se utiliza la fracción


(0,5ml) situada inmediatamente por encima del sedimento o serie roja (ver imagen N° 5) la cual se
extrae con jeringa y aguja y se administra bajo control ecográfico, por medio de la infiltración
percutánea justo en el foco de la lesión. El cual también se localiza ecográficamente y se reagudiza
durante la aplicación. Asegura Jurado Bueno (2008) que si la clínica remite se repite la infiltración a
la semana.
Se calcula que cada inyección de plasma de 2 o 3 ml contiene 3.31 millones de plaquetas, una
cuenta plaquetaria cinco veces mayor a la que se encuentra en la sangre normal, que contienen a
su vez gran cantidad de factores de crecimiento. Estos factores son proteínas secretadas por varios
tipos de células, específicamente son mediadores biológicos naturales que poseen un importante
efecto en la formación de nuevo tejido ya que regulan la proliferación, diferenciación y quimiotaxis
celular (propiedades importantes en la regeneración de tejidos blandos y duros).

Existen FC derivados de plaquetas (PDGF), factores parecidos a la insulina (IGF) o FC fibroblástico


(FGF). Cada FC específico se corresponde con un determinado tejido, sin embargo para obtener un
resultado positivo es necesaria la intervención de varios factores en la concentración adecuada y
en el momento justo. Para eso existen cinco familias de FC que se pueden clasificar según tipo y
función. El tratamiento completo, desde la extracción de sangre hasta la aplicación de la inyección,
dura menos de 30/40 minutos. Explican los expertos64 que después del tratamiento inicial se debe
hacer un seguimiento a las 6 u 8 semanas para evaluar el progreso. Las inyecciones se dan cada 8 o
12 semanas y normalmente con 2 o 3 aplicaciones es suficiente. Se recomienda abandonar los
corticoesteroides y antiinflamatorios ya que interfieren en la capacidad de regeneración del tejido.
El tratamiento puede durar entre 6 y 16 semanas, aunque los resultados de la aplicación se ven
influidos por el método de obtención y su empleo.

Si bien algunos estudios sugieren una mejora en el 80% al 85% de los casos, con un alivio completo
del dolor, mejora de la movilidad y destreza, Rivero González y cols. (2010) aseguran que para
obtener el máximo beneficio en el tratamiento se debe incorporar, como terapia adicional, un
adecuado plan de rehabilitación. Algunos estudios demostraron que la inyección de plasma por sí
sola, sin ejercicios excéntricos, no supone mayores resultados en cuanto al dolor y recuperación
funcional.

o Técnicas manuales
- Osteopatía
- Vendaje funcional
- Taping Neuromuscular
- Acondicionamiento postural (entrenamiento de la musculatura estabilizadora de
pelvis, columna lumbar y aductores)

- Movilización pasiva del tendón


- Masaje trasversal profundo (MTP o Cyriax)
- Técnicas de elongación y flexibilidad
- Técnicas de estiramiento (miofascial, miotendinoso)
- Fortalecimiento muscular excéntrico
Otras técnicas manuales o Técnicas que emplean
medios físicos (fisioterapia):

- Electroestimulación
- Magnetoterapia
- Láser
- TENS
- Ultrasonido
- Crioterapia
- Tecaterapia - Otras
8.- RESULTADOS

Con el objetivo de determinar cuáles son los cambios, en relación al dolor y la función, que se
observan en pacientes deportistas con pubalgia post aplicación de PRP, se plantearon al comienzo
de éste estudio determinados objetivos específicos que pudieron cumplirse luego de realizar el
análisis de los datos recabados en el trabajo de campo. El instrumento utilizado para recolectar los
datos ha permitido la obtención de gran cantidad de datos, algunos de ellos van a volcarse de
manera resumida en este apartado, ya que no son suficientes como para realizar conclusiones al
respecto. Algunos puntos se refieren a las características del entrenamiento de cada paciente,
otros a la evaluación postural y a la evaluación muscular. Todas esas pruebas se han realizado en
una sola instancia, con el objetivo de ampliar el diagnóstico y detectar las posibles causas de
Pubalgia en cada caso, pero no se han repetido posteriormente como para permitir realizar
comparaciones y evaluar cambios a lo largo del tiempo, que es lo que se planteó como objetivo
principal de éste estudio. En lo que respecta a las características del entrenamiento de los
pacientes, se puede decir que la muestra manifestó entrenar un promedio de 3.87 días a la
semana en un promedio de 1,75 horas cada estímulo. Y que el tipo de entrenamiento estaba
orientado a trabajar ejercicios de fortalecimiento tanto como de estiramiento y elongación.
Teniendo en cuenta la clasificación de deportistas según calidad del entrenamiento de Montes
González (2002)66 presente en el marco teórico de ésta tesis y estando éste punto en relación con
los factores desencadenantes extrínsecos de la lesión, se puede decir que la muestra de éste
estudio estaría clasificada como Clase 1, es decir, individuos que presentan riesgo medio de sufrir
Pubalgia ya que entrenan con regularidad, realizando fortalecimiento de la musculatura abdominal
y estiramiento de la musculatura aductora. Con respecto a la evaluación postural realizada en
Pelvis y MMII a través de observación directa, se puede decir que la totalidad de la muestra
presentó algún tipo de alteración postural en alguna estructura y en alguno de los planos
observados, lo que justificó la postura antálgica que presentaban algunos pacientes. La rodilla fue
la estructura más afectada, ya que reflejó alteraciones en un 75% de los casos, es decir 6 de 8
pacientes mostraron alteración en el plano frontal o sagital con rodillas en varo, valgo o
recurvatum. Los pies fueron los que siguieron en un 62,5% de los casos, presentando alteraciones
como pie plano y cavo. Al momento de realizar la evaluación postural se tuvo en cuenta como
estudio complementario, el espinograma con medición de MMII, lo que destacó la presencia de
dismetría en 3 de los 4 casos que habían realizado la medición de sus miembros, es decir que sólo
el 50% de la muestra contaba con el estudio. Cabe destacar que los datos obtenidos por medio de
espinograma son importantes, ya que mostraron una diferencia de longitud de miembros
inferiores que osciló entre 3mm y 5 mm. Hubiera sido interesante contar con el espinograma de la
totalidad de la muestra ya que el acortamiento de las extremidades es uno de los factores
desencadenantes intrínsecos de Pubalgia deportiva. En la evaluación muscular llevada a cabo en
aductores, abdominales, cuádriceps e isquiotibiales, se detectaron sólo tres casos con presencia de
disbalance muscular entre los cuatro grupos musculares evaluados. Sólo uno de los casos reveló
un disbalance importante, mientras que los otros dos fueron uno moderado y otro leve, el resto
de la muestra no reveló diferencias. Estos datos llaman la atención debido a que según Busquet
(2003) un desequilibrio de las fuerzas musculares de los grupos antagonistas que se insertan en el
pubis ha sido postulado como la principal causa de Pubalgia. En lo que se refiere a las evaluaciones
realizadas en tres instancias consecutivas, correspondientes cada una de ellas a las aplicaciones de
PRP, se puede concluir que los cambios funcionales son los que menos modificaciones han
registrado a lo largo del tratamiento en comparación con los cambios observados en cuando al
dolor. Comparando los dos test funcionales realizados, se puede concluir que el Test de GAP o
prueba de contracción isométrica de aductores, registró más cambios favorables en relación a la
prueba de ELP o Core Stability. Cinco casos con cambios favorables en el primero, frente a un solo
registro de cambio en el segundo. Cabe destacar que los tres casos que no registraron
modificaciones en el Test de contracción isométrica tampoco lo hicieron en la prueba de
estabilidad pélvica. Es importante aclarar respecto a la prueba de Core Stability o ELP que la
mayoría de la muestra no encontró inconvenientes para realizarla, lo que hace pensar que hubiera
sido atractivo llevar a cabo alguna otra prueba especial más compleja, como la sentadilla completa
o la marcha de pato, ambas citadas por Medina Porqueres (2008). El dolor como síntoma clave de
la Pubalgia ha sido la variable que más cambios ha registrado en la muestra a lo largo del
tratamiento. Es destacable recordar que el intenso dolor que pueden despertar las patologías
inflamatorias de ésta zona, especialmente en el aductor medio, se explican por la rica inervación y
poca irrigación que caracteriza la región. En lo que respecta a ésta muestra, el dolor se mantuvo a
lo largo del tiempo y fue mermando de forma gradual. Si bien no desapareció por completo, fue la
variable que más cambios registró en cuanto a la disminución en la intensidad percibida por los
pacientes. En relación a la evolución total, el 100% de la muestra reflejó disminución en la escala
de valoración, aunque hay que aclarar que el mayor registró se dio entre la primer y segunda
evaluación, es decir luego de la segunda aplicación de PRP. Distinto fue lo que sucedió en las
evaluaciones funcionales, donde los cambios más notorios se dieron entre la segunda y tercera
instancia evaluativa, es decir luego de la tercer aplicación de plasma. Es de remarcar que los únicos
casos que no registraron disminución en la intensidad de dolor en la segunda prueba, tampoco
registraron modificaciones en los resultados de los test funcionales en ninguna instancia. En lo que
atañe al tratamiento médico y a las aplicaciones de PRP es necesario aclarar que se evaluó a los
pacientes durante tres instancias que se corresponden con tres aplicaciones de plasma. Algunos
pacientes ya se encontraban en tratamiento al momento de iniciar éste estudio y otros aún
continúan con aplicaciones y en rehabilitación kinésica. Si bien el 100% de la muestra mostró
afectación del Aductor medio y por ende fue la estructura donde se aplicó el plasma en todos los
casos de ésta investigación; salvo algunas excepciones que adjuntaron también afección de Recto
anterior del cuádriceps o de la sínfisis púbica, estructuras también inyectadas en esos casos; el
intervalo de aplicación de PRP fue particular para cada paciente, registrándose un mínimo de 10
días y un máximo de 20 días, lo que para ésta muestra registró un promedio de 14,37 días de
intervalo entre una aplicación y la siguiente. En cuanto al tratamiento kinésico, se pudo observar
que la adherencia al tratamiento fue alta, ya que los pacientes asistieron al centro en un promedio
de 4.25 días a la semana. Al describir las estrategias kinésicas utilizadas por el equipo rehabilitador
se pudo determinar que las técnicas manuales prevalecen frente a las técnicas que utilizan medios
físicos, siendo las más utilizadas en ésta muestra, los ejercicios de fortalecimiento excéntrico, los
ejercicios de elongación y flexibilidad, seguidos de la técnica de Anclaje como técnica de
elongación de las fascias, el masaje transversal profundo o Cyriax, el Taping neuromuscular y el
PSP (Posturas Secuenciales Propioceptivas), ésta última técnica no estaba especificada en el
instrumento de ésta investigación y fue adosada por la profesional. En lo referido a las técnicas
que utilizan medios físicos, la Magnetoterapia y la crioterapia fueron utilizadas en la totalidad de la
muestra. Se agregó el uso de Tecaterapia o Radiofrecuencia sólo en dos casos. Durante el trabajo
de campo se pudieron detectar algunas modificaciones en las estrategias terapéuticas llevadas a
cabo por los kinesiólogos, quienes fueron descartando o agregando algunas técnicas conforme
avanzaba el tratamiento y los resultados de las evaluaciones realizadas. Siempre teniendo en claro
el objetivo de mermar el dolor y mejorar la función de los pacientes. La rehabilitación del
deportista con Pubalgia es un proceso complejo que necesita de un abordaje interdisciplinario y de
la aplicación integrada de varios procedimientos y técnicas. La aplicación de PRP como
complemento terapéutico en aquellos casos más crónicos de tendinopatía aductora se ha vuelto el
método de elección, sobre todo en deportistas de alto rendimiento. El abanico de posibilidades
terapéuticas médicas y kinésicas para tratar la Pubalgia deportiva se despliega, pero tanto la
bibliografía consultada como los profesionales entrevistados coinciden en que el tratamiento con
PRP por sí sólo no lograría ningún cambio en cuanto al dolor y la recuperación funcional si no
estuviera acompañado del estímulo kinésico. El plasma es el vehículo que favorece una
recuperación más rápida, pero sin el estímulo mecánico que aportan las técnicas kinésicas no
obtendría los mismos logros. Una planificación terapéutica adecuada, consiente y adaptada a la
realidad del deportista, es necesaria. De la misma manera que es imprescindible el trabajo en
equipo. Desde nuestro rol es imprescindible destacar la importancia de un trabajo preventivo, ya
que estamos ante un proceso que, con información adecuada, puede detectarse, diagnosticarse y
trabajarse a tiempo para prevenir de esta manera su progresión a una cronicidad que pueda dejar
al deportista fuera de competencia.

9- CANTIDAD DE PACIENTES

El trabajo de campo de esta investigación consistió en la evaluación de 8 pacientes con Pubalgia


que concurren a un centro de rehabilitación kinésica de la ciudad de Mar del Plata. Se realizaron
tres evaluaciones, cada una de ellas fue llevada a cabo a los pocos días de la aplicación de PRP
correspondiente y estuvieron siempre a cargo del equipo kinésico responsable de la rehabilitación.
Cabe destacar que las tres instancias evaluadas corresponden sólo a una parte del tratamiento
médico y kinésico, muchos de los pacientes que conforman la muestra aún continúan en
rehabilitación al momento de presentación de ésta tesis. En todas las evaluaciones se llevaron a
cabo las mismas pruebas y test, realizándose cada una de ellas de la misma manera para mantener
las condiciones evaluativas. La muestra estuvo compuesta por 8 pacientes, 6 de ellos de sexo
masculino y 2 de sexo femenino, en edades comprendidas entre los 21 y 42 años. Todos con
diagnóstico de Pubalgia. De la totalidad de la muestra sólo 2 pacientes coincidieron en la práctica
de fútbol, mientras que los otros no coincidieron registrándose los siguientes deportes: vóley,
patín carrera, escalada y trekking de montaña, básquet, rugby y jiujitsu. El 100% de la muestra
mostró afectación del Aductor medio, y sólo tres casos involucraron además otra estructura, el
paciente 1 sumó a la afectación unilateral izquierda del Aductor medio al Recto anterior del
cuádriceps, mientras que los pacientes 2 y 3 involucraron además del aductor medio en forma
bilateral a la sínfisis púbica. El paciente 4 al igual que el 1 mostró afectación unilateral izquierda
del Aductor medio, los pacientes 5 y 6 afectación unilateral derecha y por último, los casos 7 y 8
afectación bilateral del aductor sin afectación de otra estructura

10.- BIBLIOGRAFÍA

REHABILITACIÓN DEPORTIVA DE PUBALGIA POST. PRP, UNIVERSIDAD FASTA, FACULTAD DE


CIENCIAS MEDICAS, LIC. KINESIOLOGIA. TUTOR: SERGIO RIOS, Co TUTORA:LIC. ELINA GONZALEZ,
Co TUTOR: Dr. MARTIN ARIEL SALESI, ASESORAMIENTO METODOLOGICO: Dr. Mg. VIVIAN
MINNAARD (16
-20).

REHABILITACIÓN
DEPORTIVA DE

PUBALGIA POST. PRP

ARTTCULO N°2
PUBIALGIA
1.- DEFINICIÓN

En la pelvis, gran pieza ósea intermedia entre la columna lumbar y las caderas, se insertan y
transcurren gran cantidad de músculos con potentes tendones, fundamentales para la movilidad
del tronco, columna, pelvis, caderas y rodillas, y de importantísima acción en la bipedestación, la
deambulación y la carrera. Dentro de la pelvis, la sínfisis del pubis representa una pequeña
superficie ósea donde se insertan y convergen varias inserciones musculares, actuando sobre la
misma en dos direcciones diferentes5, 11. Tendremos así la musculatura abdominal, suprapúbica,
representada por el recto anterior y el piramidal, que se insertan en el borde superior de la sínfisis,
actuando en sentido vertical craneocaudal, y los oblicuos mayor, menor y transverso, que se
insertan también en la sínfisis pero por fuera de los anteriores y siguiendo una dirección que,
como su nombre lo indica, es oblicua de afuera hacia adentro. Por el otro lado, la musculatura
aductora, infrapúbica, constituida por los aductores mayor, mediano y menor y el recto interno,
insertándose en la región inferior del pubis y parte de la rama isquiopubiana, actuando
oblicuamente hacia abajo y en sentido distal .

2.- ANTECEDENTES

Nos llamó la atención lo incapacitante de esta lesión, ya que ninguno de los deportistas atendidos
muchos de ellos futbolistas profesionales, podía practicar actividades deportivas durante el
transcurso de la misma. Como la gran mayoría de los deportistas que padecían pubialgia eran
futbolistas y en menor proporción jugadores de rugby, relacionamos esta patología con algún
gesto deportivo en común a ambos, encontrando como factor desencadenante de la misma el
impacto del pie con la pelota, es decir, el shot o disparo.

3.- EPIDEMIOLOGÍA

4.- CUADRO CLÍNICO

En la pubialgia, como su nombre lo indica, el principal síntoma es el dolor, referido muchas veces
con características punzantes, urentes, cortantes y hasta desgarrantes . Comienza en forma
insidiosa después de un intenso entrenamiento o de un partido disputado en terreno duro o
barroso, localizado generalmente sobre el tendón del aductor mediano. Al principio duele durante
el calentamiento precompetitivo, desaparece durante la práctica del deporte para reaparecer al
finalizar el mismo. Toda esta secuencia de dolor está relacionada con fenómenos de
vascularización e hiperemia del tendón. En su faz inicial desaparece con el reposo, pero en su
punto más álgido le impide al deportista subir escaleras, mantener relaciones sexuales, darse
vuelta en la cama y obviamente cualquier actividad deportiva. De acuerdo con la distribución
topográfica del dolor, tendremos una inguinocruralgia cuando está localizado a nivel de la región
inguinal, una pubialgia cuando está localizado en la región púbica y, por último, puede estar
localizado en la inserción de los aductores6 . Se irradia frecuentemente por los bordes de los
rectos anteriores, cara inferior del uslo, periné y testículos. Los tres lugares de elección para
pesquisar el dolor son el borde superior de la sínfisis, en plena región pilosa, la inserción tendinosa
del aductor mediano en el pubis y el orificio superficial del trayecto inguinal. En la inspección
buscaremos cicatrices de operaciones abdominales, predisponentes de esta patología,
alteraciones en los pies, rodillas, columna, pelvis y acortamientos en los miembros inferiores. El
signo de Malgaigne consiste en la protrusión y abombamiento de los músculos oblicuos sobre el
pliegue inguinal, atribuido a su debilidad11. Recordemos que el dolor puede exacerbarse
realizando maniobras contra resistencia, ya sea elevando los miembros inferiores y la cabeza en
decúbito dorsal (para la pubialgia propiamente dicha) u oponiéndose a la aducción de la cadera en
posición de flexoabducción (para la tendinitis del aductor). Según la sintomatología, podremos
entonces hablar de un síndrome bajo, cuando el dolor esté localizado en la región de los
aductores; un síndrome alto cuando está situado a nivel de la inserción caudal de los
rectosoblicuos y uno mixto cuando se combinan los anteriores. Por otro lado, pueden ser uni o
bilaterales y el dolor tiene la característica de ser migratriz, pasando frecuentemente de región
aductora a la abdominal y viceversa.

5.- FISIOPATOLOGÍA

Se trata de una entesitis, es decir de una patología de inserción, también llamada osteotendinitis,
que afecta primariamente los tendones de los músculos abdominales y aductores en su inserción
en la sínfisis, considerada zona de estrés, debido a las tracciones violentas y reiteradas que sobre
ella se producen, sobre todo en algunos deportes agresivos para esa región, como el fútbol, donde
el shot (disparo) es el gesto más repetido que hace contraer a todos estos músculos. Si como es
frecuente la pubialgia cursa con una larga evolución, se afectará secundariamente el hueso
subcondral; es decir, tendremos al principio una fase tendinosa y luego, una fase osteocondral,
objetivada radiográficamente. A todo esto debemos agregar el concepto de inestabilidad e
hipermovilidad a nivel de la sínfisis dado por el desequilibrio o desbalance de las fuerzas tractoras
de ambos grupos musculares. Coincidimos con otros autores en que para que se produzca la
entesitis, precedida la mayor de las veces por una tendinitis, sobre todo del aductor mediano,
deben existir factores intrínsecos o predisponentes y factores extrínsecos o desencadenantes 3, 7.
Entre los primeros, encontramos acortamiento de un miembro inferior (en numerosos casos);
hiperlordosis con anteversión pelviana, pies planos, genu varo, pacientes con antecedentes de
operaciones abdominales como apendicectomía, varicocele, hernioplastia, hidrocele, hipotonía de
los rectos anteriores abdominales y varios con patología del trayecto inguinal como hernias,
pilares dolorosos, anillos dilatados y debilidad de los músculos oblicuos con protrusión sobre el
pliegue inguinal. Entre los factores extrínsecos figuran los deportes agresivos para la región
pubiana, como el fútbol, rugby, esgrima; el sobreentrenamiento, como sucede en las
pretemporadas y jornadas de entrenamiento en doble turno; el mal entrenamiento, al realizar
exceso de ejercicios abdominales en anteversión pelviana y, por último, el estado del terreno
donde se practica el deporte, ya que los pisos duros o con barro predisponen a las tendinopatías3 .
Algunos autores sostienen que el equilibrio pelviano está dado por dos fuerzas opuestas: una
retroversora, atribuida a los músculos retroversores como el glúteo mayor, isquiosurales y
abdominales, y otra anteversora, atribuida a la gravedad y a los músculos anteversores, como el
psoas ilíaco, sartorio, tensor de la fascia lata y recto anterior del cuádriceps. Aseguran que en
individuos de hábito asténico se altera este equilibrio, aumentando la ante versión pelviana, la
hiperlordosis lumbar, acortándose el psoas, hipotrofiándose los abdominales, apareciendo la
pubialgia alta. El aductor mediano también se acorta, se contractura y aparece al traccionar la
pubialgia baja. Por último, recordemos que durante las distintas fases que tiene el shot, no sólo
traccionan de la pelvis los músculos que en él actúan, sino que sincrónicamente la extremidad
contralateral aporta el punto de apoyo desde el cual se lanza el shot, estabilizando el cuerpo. Esto
es sólo posible por la contracción activa y continuada de los músculos aductores y abdominales de
este lado.

6.- COMPLICACIONES

Síndrome de los rectos-aductores.

- Osteopatía de la sínfisis del pubis.

- Osteopatía dinámica del pubis.

- Inguinocruralgia traumática.

- Patología microtraumática del pubis.

- Osteítis pubiana traumática.

7.- TRATAMIENTOS

Podrá ser médico, kinésico o quirúrgico. El tratamiento médico consistirá en el reposo deportivo
absoluto en la fase aguda. Se administrarán analgésicos y antiinflamatorios esteroideos y no
esteroideos, en forma alternada. Los combinamos con antineuríticos y derivados de los
gangliosidos. Si la sintomatología no desaparece, realizamos infiltraciones corticoanestésicas en la
zona del dolor, una por semana hasta un total de tres, como último recurso previo a la cirugía.
Realce en el calzado cuando existe acortamiento de un miembro inferior. El tratamiento kinésico
acompaña al tratamiento médico. Este incluye: ultrasonido, microondas, laserterapia,
magnetoterapia, masaje transversal profundo, tracción lumbar y electroanalgesia. Son muy
importantes los ejercicios de elongación del músculo psoas-ilíaco y fortalecimiento de los rectos
oblicuos y aductores. Si al cabo de por lo menos dos meses de tratamiento médico kinésico y
reposo deportivo, persisten los síntomas, entrando en la fase osteocondral, se decidirá por el
tratamiento quirúrgico, el cual dependerá del tipo de pubialgia a tratar. Básicamente se realizan
dos tipos de operaciones: de descarga como las tenotomías y de refuerzo, como son las plásticas
de la pared abdominal. Si se trata de una pubialgia baja, se hará tenotomía del aductor mediano,
acompañada muchas veces con la del recto interno. Si el dolor se irradia por la cara interna del
muslo, también realizamos la neurotomía de la rama sensitiva del nervio obturador externo. La
tenotomía del aductor se puede hacer por una incisión sobre el mismo tendón, en forma
percutánea, o a través de la incisión inguinal de la hernioplastia cuando es una patología mixta. Si
se trata de una pubialgia alta, se hará una tenotomía de los rectos anteriores sobre la sínfisis. Si es
realmente una inguinocruralgia o se detecta alguna patología sobre el trayecto inguinal con
debilidad de los oblicuos o un orificio superficial complaciente o doloroso, aunque no se encuentre
patología herniaria, se procederá a reforzar la pared descendiendo el tendón conjunto a la arcada
crural. En algunos casos completamos esta técnica con la neurotomía de las ramas abdominales de
los nervios abdominogenitales. No tenemos experiencia en las perforaciones óseas sobre la
sínfisis, cuando hay imágenes de geodas. Se deberá hacer siempre tratamiento quirúrgico
bilateral, aunque la sintomatología del otro lado sea más leve. El postoperatorio será con caderas
en abducción durante 48 horas, si se trata de una tenotomía de aductores, autorizando
rápidamente la deambulación. En las hernioplastias, el postoperatorio será el común a estas
operaciones, teniendo la precaución de que no se reintegre a la práctica deportiva antes del mes
de operado. En general, alrededor del segundo mes se reintegran a la práctica activa del deporte
que realizaban previamente, con la misma aptitud física y técnica. Entre las complicaciones
postoperatorias figuran los hematomas y la persistencia de la sintomatología cuando la tenotomía
es incompleta.

8.- RESULTADOS

Se trata de una patología relativamente frecuente en algunos deportistas a los cuales incapacita
totalmente para realizar a pleno su actividad. Su etiopatogenia es poco clara, pero la
comprendimos mejor a partir de un minucioso examen físico de los deportistas afectados,
encontrando alteraciones anatómicas que, agregadas a un hábito asténico, a un deporte agresivo
para la sínfisis (fútbol), agravado por intensos y prolongados entrenamientos, muchas veces en
terrenos inadecuados, con músculos no adecuados ni preparados para ello, y casi siempre a punto
de partida de una lesión aguda muscular peripubiana, que en conjunto producirían la pubialgia. Se
trata de una patología de evolución innecesariamente penosa y prolongada, muchas veces por
culpa del paciente y otras del médico, ya que a la luz de los conocimientos que adquirimos en la
práctica diaria sobre ella,.actualmente no dudamos en su tratamiento quirúrgico precoz, sencillo,
prácticamente exento de complicaciones y con excelentes resultados finales. Por último, y
haciendo honor al fundamento de la traumatología deportiva que es la prevención, diremos que
muchos de los deportistas profesionales que tratamos llegan a este nivel de competencia con
músculos abdominales y aductores no desarrollados en potencia, fuerza y trofismo durante su
inicio en la práctica deportiva en su niñez. El intercambio didáctico e informativo con los
preparadores físicos y entrenadores deportivos sobre el perjuicio ocasionado por el exceso de
ejercicios abdominales en anteversión pelviana ha colaborado sensiblemente para que
disminuyeran las consultas por esta patología.
9- CANTIDAD DE PACIENTES

se evaluaron 76 pacientes, todos ellos deportistas de nivel competitivo, de los cuales sólo dos eran
mujeres, asistidos en el Departamento de Medicina Deportiva de la Asociación del Fútbol
Argentino, en la División Ortopedia y Traumatología del Hospital Carlos G. Durand, en el
Departamento Médico del Club Atlético Boca Juniors y en la práctica privada. De los 76 pacientes,
70 practicaban fútbol, 3 rugby, uno tenis y las dos mujeres atletismo. Las edades oscilaban entre
los 17 y 35 años, con un promedio de 23,7. Correspondían a 20 pubialgias bajas unilaterales, 6
bajas bilaterales, 8 altas unilaterales, 9 altas bilaterales, 22 mixtas unilaterales y 11 mixtas
bilaterales. El tiempo de evolución varió de 1 mes a 24 meses, con un promedio de 4 meses. De
todas ellas, 36 comenzaron con un desgarro localizado en el músculo aductor mediano; 15 con una
tendinitis del mismo músculo; 10 con una inguinocruralgia; 10 con dolor localizado sobre los rectos
anteriores; 3 con lumbalgia; 1 con sacroilialgia y 1 con dolor en periné. Treinta y siete deportistas
concurrieron a la consulta en la fase osteocondral de esta patología, es decir, con lesiones óseas
en el pubis. Previo a la cirugía fueron infiltrados 34 de ellos. En 20 casos encontramos
acortamiento de un miembro, en 13 hiperlordosis con anteversión pelviana, 10 casos con pie
plano, 8 con genu varo, 11 con antecedentes de operaciones abdominales como apendicectomía,
varicocele, hernioplastia e hidrocele, 8 con hipotonía de los rectos anteriores abdominales y 10
con patología del trayecto inguinal, como hernias, pilares dolorosos, anillo superficial dilatado, y
por último, 27 con el signo de Malgaigne, es decir, debilidad de los músculos oblicuos con
protrusión sobre el pliegue inguinal. En cuanto al puesto que ocupaban en la cancha, 24 eran
defensores, 30 eran volantes y 20 delanteros. En 15 casos el dolor se irradiaba al periné y
testículos, en 10 por la cara interna del músculo y en 5 por los bordes de los rectos anteriores del
abdomen. De los 76 deportistas evaluados, 29 fueron operados. Se realizaron 5 tenotomías
unilaterales del aductor mediano, agregándosele en 3 casos la neurotomía de la rama sensitiva del
nervio obturador externo. En 8 casos se realizó la tenotomía bilateral de los aductores con
neurotomía en 2 casos. En 4 casos se realizó la tenotomía bilateral de rectos anteriores del
abdomen y aductores. En 3 casos, hernioplastia unilateral, y en 6 bilateral. En 3 casos se realizó la
tenotomía bilateral de los rectos anteriores. Entre las complicaciones postoperatorias, tuvimos 5
hematomas en la región de los aductores, 2 adherencias de los mismos, una dehiscencia de la
herida sobre el pliegue inguinal y 4 dolores residuales. Todos se reintegraron a la práctica activa
del deporte en un promedio de 50 días de postoperatorio. El tiempo de seguimiento fue mayor de
3 años en 20 casos y de 1 a 2 años en 9 casos.

10.- BIBLIOGRAFÍA

PUBIALGIA, Dr. RICARDO GUILLERMO DENARY


PUBIALGIA. Dr,RICARDO
GUILLERMO DENARY
ARTICULO N°3

PUBALGIA EN FUTBOLISTAS Y ATLETAS: FACTORES DE RIESGO Y APLICABILIDAD EN ESTRATEGIAS


DE PREVENCIÓN. REVISIÓN DE LA LITERATURA

1.- DEFINICIÓN

Pubalgia atlética: lesión de la inserción del músculo aductor largo en la sínfisis del pubis,
habitualmente acompañada por una lesión de la inserción del músculo recto abdominal en el
hueso pélvico.20 La pubalgia relacionada con una lesión de aductor, la entidad clínica más
involucrada y en la que más nos vamos a centrar, se define habitualmente como una lesión en la
unión miotendinosa del músculo aductor que produce dolor a la palpación del tendón y de la
inserción del mismo en el hueso púbico, y dolor a la aducción de cadera activa
contrarresistencia.4,18-21 Se han propuesto 5 síntomas y signos en la literatura como los más
indicativos para esta condición, de gran ayuda para su diagnóstico: dolor inguinal o abdominal
inferior profundo, dolor aumentado con actividad física y que remite con descanso, dolor a la
palpación del tubérculo púbico anterior, dolor a una aducción resistida, dolor al realizar un
abdominal (curl) resistido. Hernia del deportista (Sport´sman hernia): se define como un bulto o
una hernia incipiente en la pared inguinal posterior, refiriendo dolor en la parte inferior del
abdomen y/o en la zona inguinal; por ello se pierde la integridad del canal inguinal, pero sin la
presencia de una hernia real en la mayoría de casos.

Osteítis de pubis: se caracteriza por dolor agudo a la palpación del hueso púbico, concretamente a
nivel del tubérculo púbico y ramas isquiopubianas, e inflamación de la sínfisis púbica. En
ocasiones, el dolor refiere al aductor largo, a pesar de ello, en las pruebas de imagen solo se
aprecian alteraciones en la sínfisis. También lo catalogan como una patología tensional de la
musculatura aductora sobre el hueso púbico que reúne entidades etiológicas en o cerca de la
sínfisis del pubis; y añaden que tiene signos, síntomas, entidades involucradas y un mecanismo
lesional similar a la pubalgia clásica.7 En la actualidad, se considera que el dolor en la sínfisis del
pubis se debe a una multipatología que afecta al complejo hueso-tendón; por lo tanto, va a
coexistir una osteítis púbica y una entesitis de aductores.

Entidades extrapúbicas: Existe una diferenciación entre patologías y estructuras asociadas a la


pelvis o que se insertan en ella (todas las anteriores), y entre otras extrapúbicas y no
musculoesqueléticas, como tumores, trastornos genitourinarios, trastornos digestivos, infecciones,
enfermedad Perthes, fractura del cuello femoral, bursitis y fracturas por estrés, entre otras.
2.- ANTECEDENTES

El dolor inguinal o púbico relacionado con entidades musculoesqueléticas lleva siendo un


problema para el deporte en general, y para el fútbol en particular, muchos años. Su causa exacta
no se conoce y la eficacia de los programas de diagnóstico, prevención y tratamiento aún están
por demostrar.

3.- EPIDEMIOLOGÍA

Nos encontramos ante un reto terapéutico que afecta generalmente a atletas que participan en
diversos deportes, ya sea a nivel amateur, como a nivel profesional o de alto rendimiento.8 Los
deportes con mayor prevalencia de esta lesión son el fútbol, el hockey sobre hielo y el fútbol
Australiano. Decimos reto puesto que la exactitud de la incidencia es desconocida debido a que
habitualmente los jugadores continúan con la práctica deportiva a pesar de dolores leves y no se
anota el total de lesiones en esta zona.20 La incidencia de lesión en la región inguinal representa
entre el 5-18% del total de lesiones deportivas registradas. De todas formas los datos varían entre
autores, ya que los estudios tienen características poblacionales diferentes y el no tener una
definición universal, hace difícil definir el grupo demográfico que sufre realmente la afección.8 En
lo que respecta al nivel profesional, la incidencia estimada de dolor inguinal es de 0.5 a 6.2% del
total de lesiones y cerca del 5% si nos centramos en futbolistas con un diagnóstico inespecífico de
dolor inguinal. Entre los futbolistas masculinos la incidencia de dolor inguinal crónico es del 1018%
de lesiones al año. Aunque otros autores apuntan que la incidencia se sitúa entre el 10-11% del
total de lesiones al año en deportes como el fútbol y hockey sobre hielo.20 Es una lesión que
puede cronificarse y truncar una carrera deportiva; como ejemplo, tenemos un estudio sobre la
eficacia del entrenamiento físico activo como terapia de rehabilitación para pubalgia, en el que el
72% de los atletas que realizaron el estudio habían cesado en su actividad física y deporte a causa
del dolor inguinal o púbico.6 En cambio, en otro estudio que evaluaba la fuerza isométrica y
excéntrica en atletas con pubalgia, solamente el 33% de los pacientes habían dejado de practicar
deporte a causa de la afección. De modo que se necesitan muestras mayores para realizar
afirmaciones más acordes a la realidad. En lo que al género se refiere, la incidencia en varones es
mayor que en mujeres. Esto puede ser debido a la práctica de los primeros en deportes que
exponen la zona a sufrir lesión en la zona inguinal y púbica (fútbol, rugby, hockey hielo, carrera de
fondo, etc.). Por otro lado, es posible que las diferencias anatómicas del hueso pélvico y las
inserciones en la zona, predispongan más a un sexo que al otro.22De todos modos, en los últimos
años, la incidencia en mujeres va en aumento, y en la actualidad se sitúa en torno a un 12% del
total de lesiones.
4.- CUADRO CLÍNICO

En la actualidad, no existe un consenso unánime sobre las pruebas exploratorias más eficaces para
lograr el diagnóstico más acertado posible para el dolor inguinal o púbico. De todas formas, en el
año 2004, Hölmich et al.8 publicaron un estudio comparativo intraobservador e interobservador
para validar ciertas técnicas manuales de examinación clínica o diagnóstico para el dolor inguinal o
púbico de origen musculoesquelético. Para ello, se realizó previamente un estudio piloto, en el
que 2 médicos y 2 fisioterapeutas fueron educados y entrenados tanto para la correcta realización
de las pruebas, como para dar las consignas adecuadas a los atletas. La muestra fue de 18
pacientes varones, 9 con dolor inguinal o púbico crónico (más de 3 meses de evolución), mientras
que la otra mitad era asintomática y sin historial de afección reciente en la zona (mínimo 3 años
sin presentar sintomatología). Se realizaron 3 sesiones de examinación en total en orden aleatorio.
En cada sesión participaban 6 deportistas de los cuales 3 eran sujetos aquejados de dolor en la
zona. Se examinaron ambas extremidades inferiores, si procedía en el test. Los examinadores solo
podían ver de cintura hacia distal, puesto que los atletas estaban ocultos tras una sábana para
poder realizar el ciego. Además, para menor riesgo de sesgo los examinadores desconocían la
identidad de los pacientes y todos ellos vestían el mismo uniforme o pijama de paciente
hospitalario. Una secretaria ajena al proyecto, anotaba los datos que los examinadores le
reportaban y era la encargada de aleatorizar la posición de los pacientes, para que cada uno de los
deportistas fuese testado dos veces por cada clínico. Al analizar los resultados se observó que en
general, tanto a nivel interobservador como intraobservador, la fiabilidad de las pruebas era
aceptable. Para ello utilizaron el porcentaje de acuerdo (que se obtiene calculando el numero de
test fiables dividido entre el total de test realizados) y el coeficiente estadístico kappa (el cual tiene
en cuenta el grado de relación intraobservador e interobservador, y corrige el porcentaje de
acuerdo que pueda deberse al azar) comprendido entre 0 (suerte o azar) y 1 (correlación
perfecta); en caso de ser negativo, indica desacuerdo completo entre los observadores. El valor K
mínimo aceptado como fiable fue >0,40; entre 0.41-0.60 indicaba acuerdo moderado, valores
situados entre 0.61-0.80 indicaba buena concordancia y valores entre 0.81-1.00 muy buena
concordancia. En cuanto a la fiabilidad intraobservador, los valores K rondaban sobre 0.60 en 11
de los 14 test realizados, y por superior a 0.80 en 6 de ellos. El porcentaje de acuerdo alcanzó
valores entre 85.4 y 96.5%. En 3 de los test hubo discrepancias entre el valor K y el porcentaje de
acuerdo. Por otro lado, centrándonos en la fiabilidad interobservadora, los test mostraron buena
concordancia entre observadores. Los valores K se situaron superiores a 0.60 en 8 test, y de ellos 5
superaron 0.80. En cuanto al porcentaje de acuerdo, su situaron por encima del 80% en 10 test.
Hubo discrepancias entre el porcentaje de acuerdo y el coeficiente kappa en solamente 2 test. Se
llego a la conclusión que el único test que no era valido según las estadísticas fue el que media la
fuerza del iliopsoas (8B); el cual daba bajos valores tanto para el porcentaje de acuerdo como para
el valor K. El resto de pruebas pueden ser validas, a pesar de que se deberían realizar en una
muestra mayor para agregar mayor firmeza a su fiabilidad. Además, la fuerza fue medida
subjetivamente por los clínicos, pudiendo mejorarse mediante la utilización de un dinamómetro
manual (HHD).

5.- FISIOPATOLOGÍA

La pubalgia es una afección común en deportistas que practican deportes que requieren esprines
repetidos, chuts a balón, cambios repentinos de ritmo, velocidad o dirección como fintar, contacto
físico y movimientos de giro bruscos. Esta variabilidad de situaciones de juego son componentes
estresantes para la musculatura implicada. Por lo tanto estamos ante una patología por sobre uso
en el que microtraumatismos repetidos desencadenan un dolor inguinal y/o púbico que puede
llegar a ser incapacitante para la práctica deportiva. La función principal del grupo muscular
aductor está descrita como la aducción del muslo en cadena cinética abierta y la estabilización del
miembro inferior en cadena cinética cerrada. Los movimientos específicos de estos deportes,
requieren repetidos estiramientos de la musculatura hiperactivada de forma excéntrica, lo que
puede desencadenar lesión por estrés. Como ejemplo de esto, podemos citar la biomecánica de
tiro o chut a balón: ocurre una hiperextensión de tronco asociado a una hiperabducción de cadera,
lo que requiere una fuerte contracción excéntrica de aductores, y crea una fuerza tipo cizalla sobre
la sínfisis del pubis y la pelvis anterior, especialmente si existe un desbalance muscular entre la
musculatura abdominal debilitada y la aductora, muy potente. Una carga mecánica anormal en la
pelvis anterior, también podría deberse a una dismetría en la longitud de los miembros inferiores
o a una pobre biomecánica del pie. Además, un funcionamiento anormal de los músculos de la
pelvis puede alterar la distribución de las fuerzas a través de las superficies articulares de la
articulación, causando potencialmente, o al menos predisponiendo, cambios degenerativos en el
cartílago articular, el hueso y los tejidos conectivos circundantes. En resumen, un desbalance entre
la fuerza muscular propulsiva y la estabilizadora de cadera y pelvis se ha propuesto como
mecanismo de lesión para la pubalgia de origen aductor en atletas. Gran porcentaje de pubalgias
en la actualidad se deben a la incapacidad de transferir la carga correctamente de las piernas y
tronco a la pelvis.

6.- COMPLICACIONES

Diversos estudios habían especulado sobre la posibilidad de que las lesiones inguinales o púbicas
tuviesen un origen multifactorial con diferentes entidades anatómicas involucradas en tu
fisiopatología.15 De todas formas, en cuanto a las intervenciones se refiere, se continua centrando
la atención individualmente en las diferentes entidades involucradas, en vez de abordarlo de
forma global.15 Actualmente se ha demostrado la coexistencia de diferentes estructuras
anatómicas en la zona púbica que provocan diversas patologías, afecciones multifactoriales,
estando interrelacionadas entre ellas.15,22 En esta revisión, nos centraremos en las alteraciones
de origen musculo-esquelético, las que predominan en las lesiones inguinales o púbicas;15 y que
se pueden abordar mediante fisioterapia. Es decir, si el deportista refiere molestia o se agravan sus
síntomas al realizar ejercicio físico, y si estos remiten al finalizar la sesión.15 En lo que se refiere al
grupo de entidades musculo-esqueléticas involucradas, habría que destacar el grupo muscular
aductor de cadera (principalmente el aductor largo), el iliopsoas y el recto del abdomen. Siendo
generalmente las entidades con mayor relevancia por su común afección en la pubalgia clásica, de
origen musculoesquelético.15 También, habría que nombrar a otras entidades clínicas
involucradas en menor proporción como el transverso del abdomen, el oblicuo interno o la sínfisis
del pubis.15 Todos ellos, asociados mediante sinergias musculares, son los responsables de la
mayoría de manifestaciones de dolor inguinal o púbico, tanto agudo como crónico.
Aductor largo: Considerado como la primera causa de dolor inguinal o púbico, en una cifra en
torno al 58% de deportistas con afectación puramente musculo-esquelética; y a un total del 69%
de futbolistas. Recientemente, se ha observado mediante análisis anatómicos tanto por imagen,
como en cadáveres, que un elevado número de sujetos tiene una inserción de este músculo en el
hueso púbico mayoritariamente muscular, en detrimento de lo que otros afirman como
puramente tendinosa. La afección suele darse cerca de la inserción en el hueso púbico, por lo
tanto, se recomienda cambiar la manera de enfocar la patología, de una tendinopatía a una
entesopatía de aductores: trastorno que afecta el lugar en el que cápsulas, músculos y ligamentos
se unen a los huesos y articulaciones. Por otro lado, según diversos estudios anatómicos, se
demostró que el aductor largo inserta en los tejidos capsulares de la sínfisis del pubis; lugar en el
que inserta también el recto abdominal. Estos hallazgos parecen confirmar una estrecha relación
entre ambas musculaturas y los tejidos capsulares de la parte anterior de la sínfisis del pubis
(cartílago articular y disco interpúbico). Esto nos lleva innegablemente a la conclusión de que la
pubalgia relacionada con el aductor largo y la osteítis pubis, al mostrar una sintomatología tan
similar, podrían tratarse de patologías solapadas. El grupo muscular aductor de cadera está
compuesto por 6 músculos: el mencionado aductor largo, el aductor mayor, el aductor menor, el
grácil, el obturador externo y el pectíneo. Actúan en el plano frontal de movimiento. Sin embargo,
recientes estudios han demostrado que actúan como importantes extensores y flexores de cadera:

1. A partir de 40º-70º de flexión de cadera, realizan acción extensora.

2. En extensión completa de cadera, acción flexora. En consecuencia, al poseer este potencial de


movimiento bidireccional en el plano sagital, la mayoría de los músculos aductores son efectivos
en actividades cíclicas tales como esprintar o descender y recuperar la posición desde una
sentadilla. En flexión, los aductores están preparados mecánicamente para ayudar a los
extensores, y por el contrario, en extensión, ayudan a los flexores. Esta demanda o solicitación
biomecánica triplanar constante de los aductores en un amplio rango de posiciones puede
explicar, parcialmente, su alta susceptibilidad a lesiones por tensión excesiva y sobre uso.

Iliopsoas y musculatura abdominal: El dolor inguinal o púbico relacionado con el psoas ilíaco es la
segunda entidad principal de mayor relevancia afectando a un 35,5% de los deportistas (26% de
futbolistas).7 Además, se trata del actor secundario de lujo (tras el papel del aductor largo) en este
tipo de lesiones, siendo la principal entidad clínica secundaria en un 55% de deportistas (60%)
futbolistas.7 Suele ser causa principal en corredores, generalmente de larga distancia (67,5%).
Biomecanicamente hablando, el psoas es un flexor de cadera (y en menor medida de tronco), por
lo que actúa en el plano sagital y eje transversal, produciendo su fuerza máxima a 90ª de flexión;
además, ayuda a la musculatura abdominal a estabilizar la columna lumbar, especialmente con la
cadera en extensión completa, cuando la tensión pasiva del musculo es mayor.14 Por otro lado
tenemos el recto abdominal (RA). Un importante y potente estabilizador de cadera y flexor de
tronco. Es considerado junto con otros músculos abdominales la tercera entidad clínica más
importante relacionada con el dolor inguinal y púbico; representando el 19% de este tipo de
afecciones.9 En la estabilización de la pelvis, durante los movimientos de la cadera, también
participan el músculo oblicuo interno (IO) y el transverso del abdomen (TrA). La composición e
inserción púbica de ambos está descrita de manera ambigua en los textos modernos. Algunos lo
describen como una fusión entre ambos que forma un tendón conjunto, el cual se curva hacia
abajo para insertar en la cresta púbica y línea pectínea.15 Otros en cambio, describen unas fibras
mediales desde el tendón conjunto extendiéndose medialmente para decusarse y fusionarse con
la línea alba. La orientación transversa del TrA sugiere que tiene potencial de actuación durante la
estabilidad lumbo-pelvica en diferentes posturas y movimientos de la cadera.15 De manera
sinérgica, ante una flexión repentina de cadera, ocurre una activación anticipatoria de la
musculatura abdominal (transverso del abdomen) que precede a la flexión de cadera, para así
estabilizar la pelvis (en sujetos sanos).14,15En sujetos

7.- TRATAMIENTOS

Factores de riesgo modificables: Durante el análisis de la literatura científica, se han encontrado


diversos factores de riesgo que pueden ser disminuidos con un correcto entrenamiento. Los más
repetidos han sido una disminución del rango de movimiento de abducción de cadera, una
debilidad muscular (principalmente en aductores de cadera y musculatura abdominal), masa
corporal demasiado alta o demasiado baja y un ratio de fuerza de aducción/abducción de cadera
menor de 80%.. Por lo tanto, parece obvio que los programas de prevención de este tipo de
lesiones deberían centrar su actuación en normalizar estos aspectos, para ver si realmente
conducen a una disminución de la incidencia.
Prevención: La mayoría de lesiones musculares ocurren durante las contracciones excéntricas
dentro de un rango articular normal. En general, el test en excéntrico produce un estrés mecánico
mayor en el complejo miotendinoso y su integridad.19 Por lo tanto, sería adecuado introducir
ejercicios de fortalecimiento excéntrico de aductores de cadera en los programas de prevención
futuros. Algunos autores ya los han incluido pero sin tener en cuenta la intensidad a la que se
somete la musculatura en cada ejercicio (Hölmich et al 20105 , Yuill et al. 201222). Para aclarar
esto, Serner et al. 201317 realizaron un estudio de EMG en el que valoraban el porcentaje de
activación de los diferentes músculos involucrados en ejercicios de fortalecimiento de aductores y
complejo lumbo-pélvico. De esta forma, desarrollaron 8 ejercicios, unos de baja intensidad para
las primeras etapas de prevención o tratamiento, y otros de mayor intensidad para fases más
avanzadas. Además, encontraron ciertos ejercicios que potenciaban de diferente forma la
extremidad dominante y la no-dominante. Esto podría interesarnos si buscamos fortalecer un lado
y no de forma bilateral. Por otro lado, Jansen et al. 201211 comprobaron la eficacia de un
entrenamiento de aductores utilizando bandas elásticas (TheraBand®) de diferentes resistencias
según la etapa en la que se encuentra el sujeto. La fuerza excéntrica se ve rápidamente afectada
de forma negativa (desacondicionamiento) en los períodos de cese de actividad física o
disminución drástica de la carga de entrenamiento (vacaciones, lesión, etc.). Para evitar esto,
realizaron un programa de fortalecimiento excéntrico de aductores mediante bandas elásticas,
fácil de realizar que podrá implementarse durante los periodos de baja carga de entrenamiento
para evitar lesiones por sobrecarga a la vuelta a la competición. En definitiva, los ejercicios
dinámicos parecen ser superiores a los isométricos, al incluir contracciones en un mayor recurrido,
recreando la situación en la que las estructuras miotendinosas están en mayor riesgo y
aumentando la activación muscular de cara a prevenir una posible lesión.17 Un entrenamiento
específico durante la pretemporada y ciertos recuerdos durante la temporada podrían ayudar a
mejorar las contracciones musculares y incrementar el reclutamiento funcional específico de estos
músculos, mejorando la eficacia de su utilización y previniendo la fatiga durante la temporada.
Puesto que la fatiga se ha comprobado en la literatura como factor contribuyente a la lesión
muscular.12 De todas formas, ninguno de los estudios incluidos en la presente revisión analiza la
fatiga como factor de riesgo. Por otro lado, hasta hace no demasiado tiempo, se consideraba que
los estiramientos de aductores eran efectivos tanto para la prevención como para el tratamiento
de pubalgias. 10Sin embargo, estudios recientes han encontrado que el estiramiento no es
estadísticamente significativo a la hora de reducir el índice total de lesiones, y tampoco ayuda
directamente a aumentar el rango de movimiento en aductores.Hölmich et al. 19996 realizaron un
ensayo clínico aleatorio para comparar la eficacia de un tratamiento basado en ejercicios activos, y
otro de terapia convencional. El primero, a pesar de no realizar estiramientos, obtuvo una mejora
en el rango de movimiento similar a la del segundo grupo, que sí los realizaban. Es posible que el
dolor limite el movimiento y que en la medida que se gana fuerza y coordinación en la
musculatura, el dolor remite, y la capacidad de carga y rango funcional aumentan. De todas
formas, en las demandas específicas del deporte, los estiramientos funcionales van ganando
consistencia. En deportes explosivos, los estiramientos pueden incrementar la capacidad del
tendón de absorber energía, convirtiéndolo así en un trabajo potencialmente preventivo. De todas
formas, el entrenamiento excéntrico se ha comprobado que genera una mayor ganancia en este
apartado. Para finalizar, añadir que nuestra hipótesis ha salido respaldada tras la consecución de la
presente revisión, puesto que tanto la edad, lesiones previas y debilidad muscular son factores de
riesgo para desarrollar una lesión inguinal o púbica. Además, el nivel de exigencia competitiva lo
hemos considerado un factor de riesgo potencial, puesto que únicamente un estudio obtiene
cifras estadísticamente relevantes para confirmarlo. Únicamente la posición de juego es el factor
de riesgo potencial que todavía no ha sido comprobado debidamente.

LIMITACIONES

En primer lugar, al no haberse consultado todas las bases de datos disponibles, es posible que no
hayamos incluido algún estudio importante para la presente revisión. Por otro lado, ante la falta
de estudios de primer nivel de evidencia, los datos finales de la presente revisión puede que no
sean del todo acordes con la realidad. Por eso se hace manifiesto de la necesidad de más estudios
bien diseñados para la obtención de datos con mayor fiabilidad. Una de las limitaciones principales
observadas durante el análisis de la literatura seleccionada ha sido la falta de diferenciación de la
lesión en aguda o crónica. La literatura proporciona definiciones diferenciadas para ambas, y
puede que sus signos, evolución y programas de prevención y tratamiento deban de enfocarse de
diferente manera. De todas formas, la mayoría se centra en lesiones crónicas, al ser una patología
generalmente persistente, generada por sobreuso. Muchos estudios previos en futbolistas y
atletas con dolor inguinal, no han utilizado un evaluador ciego, lo que puede ser fuente de error al
estar influenciado por factores como el dolor, la condición clínica y la manipulación inconsciente
de la fuerza ejercida durante los test con dinamómetro manual. Por eso, parece necesario el
diseño de estudios con doble ciego en la medida de lo posible para garantizar una mayor evidencia
en los resultados obtenidos durante las pruebas de medición. Además, no todas las mediciones y
seguimientos fueron realizados bajo supervisión de fisioterapeutas experimentados. Esto puede
dar lugar a sesgos a la hora recoger la información o de realizar las pruebas. La presente revisión
se centra en población deportista, concretamente futbolistas y atletas masculinos Europeos. Por lo
tanto, es posible que los datos no puedan extrapolarse a otros deportes, o a otros niveles dentro
de los mismos, o a otro género o incluso a poblaciones de otras áreas geográficas. Por otro lado,
basar el éxito de los tratamientos únicamente en el tiempo para volver a la competición o práctica
deportiva es algo limitado. A pesar de ello, es la medida que utilizan la mayoría de los estudios
para valorar la eficacia de los tratamientos.

En cuanto a las estrategias de prevención se refiere, basándonos en la evidencia consultada,


podemos afirmar que un programa eficaz debería tener en cuenta estos parámetros:
 En primer lugar, es necesario realizar un correcto “screening” o valoración inicial de los sujetos,
para identificar aquellos que estén en mayor riesgo. Esto suele realizarse en pretemporada, pero
deberían realizarse recuerdos durante la temporada.

 Antes de realizar los ejercicios, es necesario un calentamiento adecuado.

 las principales técnicas para el tratamiento del dolor inguinal o púbico son:

• Ejercicios para incrementar la fuerza y coordinación neuromuscular de la musculatura del CORE,


puesto que disminuye el dolor y aumenta la fuerza.

• Trabajo excéntrico para fortalecer aductores, y protegerlos del sobreuso.

• Trabajo específico para recuperar el ratio de fuerza aductor/abductor y mantenerlo por encima
de 1,00.

• Trabajo específico de cada deporte.

8.- RESULTADOS

se obtuvieron 12 estudios. 3 de ellos revisiones sistemáticas, 2 series de casos, 3 estudios de


cohortes, 3 ensayos clínicos aleatorios y 1 estudio de diagnóstico

9- CANTIDAD DE PACIENTES
• 306 futbolistas profesionales del país Islandia en 2004
• 508 futbolistas amateur en el país de noruega en 2010
• 998 futbolistas amateur en el país de Dinamarca 2013
• 700 futbolistas de 40 clubes en el pis de Dinamarca 2014

10.- BIBLIOGRAFÍA

PUBALGIA EN FUTBOLISTAS Y ATLETAS: FACTORES DE RIESGO Y APLICABILIDAD EN ESTRATEGIAS


DE PREVENCIÓN. REVISIÓN DE LA LITERATURA. FERNANDO URTASUN ARRICABERRI (14-20) 2020
PUBALGIA EN FUTBOLISTAS Y
ATLETAS: FACTORES DE RIESGO
Y APLICABILIDAD EN
ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN.
REVISIÓN DE LA LITERATURA.

ARTICULO N°4

PUBALGIA: DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

1.- DEFINICIÓN

Pubalgia significa literalmente dolor en la zona inguinal y púbica (alrededor de las ramas púbicas)
que puede irradiar a la región de los aductores y a la región abdominal baja . Según la bibliografía
la pubalgia se presenta con mucha más frecuencia en el género masculino, en una proporción de
5:1. Esto no es debido a las diferencias morfológicas existentes entre ambos sexos, sino a la
práctica de actividad deportiva, tradicionalmente asociada al sexo masculino. Existen muchas
lesiones derivadas de la práctica deportiva que son descritas como las principales fuentes de dolor
inguinal y púbico . En este sentido la pubalgia es considerada una manifestación de un exceso de
solicitación mecánica de diferentes estructuras músculo-esqueléticas localizadas en la cintura
pélvica, sobrepasando su capacidad de regeneración y predisponiéndolas a lesionarse (lesión por
exceso de uso). Renström ya estableció una clasificación de los diferentes deportes en los que la
pubalgia se manifiesta con más frecuencia. En ella el futbol aparecía en primer lugar seguido por
las carreras de larga distancia, el rugby, la halterofilia y el ciclismo2 . En cualquier caso la mayoría
de estudios demuestran la gran incidencia de dolor inguinal en deportistas sometidos a un
entrenamiento intensivo y diario en deportes que requieren movimientos explosivos de las
extremidades inferiores, aceleraciones rápidas, movimientos de rotación de la columna y la
cadera, cambios bruscos de dirección, el gesto repetitivo del chut y los desplazamientos laterales3,
4. Es importante remarcar que dentro del ámbito deportivo la pubalgia se presenta especialmente
en los meses en los que hay un aumento importante del numero de competiciones, de la carga y el
volumen de entrenamiento, y un disminución de los periodos de recuperación5 . La pubalgia
entendida como dolor inguinal/púbico forma parte de la presentación clínica de una gran variedad
de lesiones. Entre un 27-90% de los pacientes con dolor inguinal presenta más de una lesión que
puede afectar al sistema músculo-esquelético, nervioso, genitourinario, digestivo. Este trabajo
pretende revisar la bibliografía reciente en la que se han estudiado las diferentes lesiones
músculo-esqueléticas que cursan con dolor inguinal. Posteriormente se han establecido las
relaciones existentes entre ellas en un diagrama de diagnóstico diferencial, en el que también se
han recopilado otras patologías de tipo visceral o autoinmune que deben tenerse en cuenta. Con
este diagrama pretendemos sintetizar y facilitar la realización del diagnóstico diferencial de la
pubalgia.

2.- ANTECEDENTES

1. Pubalgia es un término que describe la presencia de dolor en la zona inguinal y púbica que
puede extenderse a la región abdominal baja y de los aductores de cadera.

2. Este término como tal no define ninguna entidad patológica porque forma parte de la
manifestación clínica de múltiples lesiones del aparato locomotor (localizadas en pelvis, cadera,
muslo y columna), de patologías del sistema nervioso periférico, genitourinario y digestivo, y de
enfermedades reumáticas.
3. En la literatura médica se proponen y se tratan diferentes entidades patológicas, centradas
cada una de ellas en la lesión de estructuras muy concretas. En la mayoría de los pacientes
coexisten dos o más lesiones, lo que explicaría, en parte, el mal resultado de diferentes
intervenciones realizadas a los pacientes diagnosticados de pubalgia.
4. No se debe valorar, diagnosticar ni tratar la pubalgia unificando las lesiones en una misma
categoría, por lo que es necesario realizar un buen diagnóstico diferencial para elegir el
tratamiento adecuado.

5.- FISIOPATOLOGÍA

• FRACTURAS POR ESTRÉS DEL PUBIS Y EL CUELLO FEMORAL


• ARTROSIS COXOFEMORAL
• SÍNDORME HOCKEY GOALIE-BASEBALL PITCHER
• NEUROPATÍA DE NERVIO FEMORAL Y OBTURADOR
• APOFISITIS Y FRACTURAS POR AVULSIÓN

6.- COMPLICACIONES

• LESIÓN DE LA APONEUROSIS CONJUNTA Y PUBALGIA


• OSTEOMIELITIS DE PUBIS
• TENDINOPATÍA DEL PSOAS ILÍACO, BURSITIS ILEOPECTÍNEA Y CADERA EN RESORTE 
CHOQUE FEMOROACETABULAR Y LESIÓN DEL RODETE ACETABULAR

7.- TRATAMIENTOS

8.- RESULTADOS
Las lesiones de estructuras inguinales representan entre el 2 y el 5% de todas las lesiones
padecidas por deportistas y atletas de élite8 . En el ámbito deportivo las lesiones
músculotendinosas de rectos abdominales y aductores de muslo, la debilidad de las paredes
inguinales, las hernias inguinales y la osteoartropatía de la sínfisis son propuestas como las
principales fuentes locales de pubalgia o dolor inguinal9 . Debido a que las estructuras articulares y
los refuerzos ligamentosos resultan insuficientes para estabilizar la sínfisis, los aductores de cadera
(aductor largo mayormente) y los rectos del abdomen juegan un papel fundamental en la
estabilización dinámica de la sínfisis púbica. Anatómicamente estos grupos musculares poseen
inserciones cercanas en el pubis que se encuentran íntimamente relacionadas, mostrando
continuidad anatómica a través de fibras tendinosas y aponeuróticas. Esta estructura, denominada
aponeurosis conjunta u origen común de los rectos abdominales y os aductores largos, es el eje de
estabilización dinámica de la sínfisis del pubis7,10. La aponeurosis conjunta ofrece también un
soporte estructural a la pared posterior del canal inguinal y se encuentra en íntima relación
aponeurótica con el anillo inguinal externo.

OSTEOMIELITIS DE PUBIS:Entidad clínica poco descrita en la literatura médica. Infección ósea


causada por bacterias u hongos característica de niños. Puede aparecer también por inoculación
directa después de intervenciones urológicas y ginecológicas, en partos vaginales y por abuso de
drogas vía parenteral. Se ha descrito también la aparición espontánea y no traumática directa sin
origen identificable en atletas sanos, siendo la principal hipótesis la predisposición a infecciones
secundaría a microtraumatismos de repetición17,18. Los estudios radiológicos muestran un patrón
similar al de la osteoartropatía púbica, de la que se diferencia por la presentación clínica (no
traumática y con episodios de fiebre) y por los resultados obtenidos en los exámenes de
laboratorio y la realización de cultivos del contenido de la sínfisis púbica, en los que se confirma la
etiología infecciosa

TENDINOPATÍA DEL PSOAS ILÍACO, BURSITIS ILEOPECTÍNEA Y CADERA EN RESORTE:

Las tendinopatías del psoas ilíaco y la bursitis ileopectínea son entidades asociadas a
microtraumatismos de repetición en relación a la práctica deportiva. La solicitación repetitiva del
psoas en contracción (flexión y rotación externa de la cadera) y en estiramiento (extensión de
cadera), característica de la gran mayoría de deportes, genera una gran tensión en la zona de
transición músculo-tendinosa, donde se instauran comúnmente las tendinopatías de tipo
degenerativo. Las lesiones agudas aparecen típicamente por contracción excéntrica del músculo o
por traumatismo directo sobre el vértice superior del triángulo femoral. Es necesario remarcar la
tendencia a la retracción muscular relativa de los flexores de cadera durante los brotes de
crecimiento del adolescente, situación que de por si aumenta la tensión en la zona de transición
músculo-tendinosa y explica muchos cuadros de dolor inguinal descritos en jóvenes deportistas.

APOFISITIS Y FRACTURAS POR AVULSIÓN: Este tipo de lesiones son características de atletas i
deportistas jóvenes esqueléticamente inmaduros, en los que las placas de crecimiento de las
apófisis dónde se insertan los músculos son el punto más débil de la cadena funcional
huesotendón-músculo. El 14-40% de los jóvenes que realizan actividad física intensa tienen
muchas posibilidades de desarrollar estas lesiones, y dentro de este grupo, un 90% de los
afectados tienen entre 14 y 17 años19. Las localizaciones más características descritas en estudios
son la tuberosidad isquiática (53%) por tracción de isquio-tibiales y aductor mayor (típica en
esprinters y saltadores de vallas), la EIAI (22%) por tracción del recto femoral (típica en
futbolistas), la EIAI (11%) por acción del sartorio (deportes que requieren saltos), trocánter menor
(11%) por acción del psoas, y otras localizaciones menos frecuentes como la cresta ilíaca por
acción de la musculatura abdominal y la sínfisis púbica por tracción de rectos del abdomen o
aductores15,19. Todas ellas cursan con dolor local en la región inguinal, correspondiente al relieve
óseo afectado y sus alrededores26. Finalizado el proceso de osificación de estas apófisis, entre los
20-25 años, son más comunes las lesiones músculo-tendinosas.

FRACTURAS POR ESTRÉS DEL PUBIS Y EL CUELLO FEMORAL: Las fracturas por estrés, o fracturas por
fatiga, son resultado de la aplicación reiterada de cargas mecánicas excesivas sobre huesos sanos
hasta sobrepasar el umbral de su resistencia mecánica y su capacidad de regeneración. Son
características en ámbito deportivo y militar (corredores de larga distancia). Wachsmith describió
por primera vez en 1937 la fractura por estrés de la rama inferior del pubis27. En el caso del pubis,
la rama inferior sufre más fracturas por estrés que la superior, y en un estudio realizado en
jugadores de futbol australiano de élite se demostró que la fractura por estrés de la rama superior
era la principal entidad responsable de dolor inguinal crónico en este grupo28. Clínicamente
aparece dolor local en región púbica, inguinal y aductora de carácter insidioso durante el esfuerzo
que se calma con el reposo, aunque si se continua con la actividad física la fractura puede ser
completa y el dolor constante. Las fracturas por estrés del cuello femoral representan el 11% del
total de fracturas en deportistas y el 5% de la población general. El dolor se localiza a nivel inguinal
profundo, siguiendo el mismo patrón que las fracturas de pubis, con la diferencia de que si no son
tratadas a tiempo el riesgo de fractura completa y su desplazamiento pueden acabar en un
proceso necrótico avascular de la cabeza femoral.

ARTROSIS COXOFEMORAL: Proceso degenerativo articular. La artrosis coxofemoral primaria es una


enfermedad relativamente frecuente a partir de los 50 años, afectando en este grupo de edad un
20-30% de la población. La artrosis coxofemoral es secundaria a otras patologías o defectos
articulares previos como la enfermedad de Legg-Calve-Pertes, la displasia de cadera o la
osteonecrosis séptica de la cabeza femoral. El dolor, de instauración progresiva, se localiza
mayoritariamente en la ingle y sus alrededores, y con menos frecuencia en la región trocantérea,
la cara anterior del muslo y la rodilla. La limitación de la movilidad afecta especialmente a la
flexión y las rotaciones de cadera.

SÍNDORME HOCKEY GOALIE-BASEBALL PITCHER Síndrome poco frecuente descrito en deportistas


que ocupan el lugar que le ha dado nombre. El dolor inguinal aparece como consecuencia de la
herniación miofascial y/o del epimisio del aductor largo, apreciable en RMN, a pocos centímetros
de su inserción en el pubis. Su etiología no es bien conocida; algunos autores proponen que el
estrés repetitivo en las zonas de paso del paquete vascular y nervioso a través de la fascia
muscular es uno de los principales factores En ocasiones se asocia a avulsiones parciales del
aductor mayor y largo.
EUROPATÍA DE NERVIO FEMORAL Y OBTURADOR: La neuropatía compresiva del nervio obturador
está siendo cada vez más investigada como fuente de dolor inguinal crónico en atletas32. La lesión
suele ser secundaria a intervenciones quirúrgicas, compresiones tumorales o hemorragias, aunque
en el ámbito deportivo se han descrito otras causas como la compresión del nervio en su salida del
canal obturador, o en su entrada al compartimento de los aductores del muslo por la gruesa fascia
que recubre el aductor corto32. El dolor inducido por el ejercicio comienza en la zona de origen de
la musculatura aductora, pudiendo irradiar hasta la parte más distal del muslo. Otras
manifestaciones son las parestesias y la pérdida de sensibilidad en la ingle y la cara interna del
muslo. En estadios avanzados aparece la debilidad de aductores19,32. La lesión del nervio femoral
es una posible complicación posquirúrgica de intervenciones urogenitales, pélvicas y abdominales
en general. En pacientes hemofílicos con tratamiento anticoagulante la formación espontánea de
un hematoma retroperitoneal o en el psoas ilíaco es también un cuadro conocido de compresión
del nervio femoral19. En el ámbito deportivo existen pocos casos, siendo documentados en danza
y gimnasia artística, disciplinas en las que la extensión de cadera y la flexión de rodilla provocan un
estiramiento del nervio y una compresión cerca de su salida de la pelvis por debajo del ligamento
inguinal.

10.- BIBLIOGRAFÍA

PUBALGIA: DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL. TARIN NARANJO, BAYO TALLÓN, FERNANDEZ GORGOJO Y


SALAS GOMEZ. (10-20)2020

PUBALGIA:
DIAGNÓSTICO
DIFERENCIAL. ARTICULO
N°5

PUBALGIA, RELACIÓN ENTRE LA CONDICIÓN FÍSICA Y SU INCIDENCIA EN GRUPOS DE ALTO


RIESGO

1.- DEFINICIÓN

La osteopatía dinámica de pubis, también conocida por los nombres de pubalgia, entesistis
pubiana y pubalgia, no es más que la inflamación de los tendones de inserción de los músculos del
pubis (hueso ubicado en el bajo vientre). Esta inflamación provoca al paciente un dolor difuso pero
persistente que habitualmente le lleva a pasar por la consulta médica. El dolor se presenta
esencialmente como una molestia, que se instala en forma progresiva en el transcurso de semanas
o meses. Luego se vuelve constante durante el ejercicio, persistiendo en ciertas actividades de la
vida cotidiana. Finalmente está presente en todos los movimientos1.

2.- ANTECEDENTES

Osteoartropatía pubiana microtraumática (pubalgia traumática)

Pubalgia crónica: Que presenta dos variedades según la zona afectada

3.- EPIDEMIOLOGÍA
5.- FISIOPATOLOGÍA

LAS PUBALGIAS TRAUMÁTICAS: Aparece como consecuencia de una agresión en la sínfisis del
pubis, en base a esto se registran dos posibilidades: En primer lugar a consecuencia de una caída
sobre los pies, ya que las fuerzas de recepción en el suelo pueden ser desiguales, una rama
pubiana puede elevarse más que la otra ocasionando un cizallamiento del pubis con estiramiento
de los ligamentos púbicos asociado o no con un bloqueo de la rama pubiana en la parte superior.
En segundo lugar la pérdida de apoyo en el suelo o un movimiento de oposición sobre la
extremidad inferior provocará una tensión súbita de los adductores. Este estrés puede deteriorar
los ligamentos o las inserciones musculares que se localizan en el pubis.
LAS PUBALGIAS CRÓNICAS: En lo que respecta a la pubalgia crónica, si las causas de la pubalgia
traumática asientan en y alrededor del pubis, la pubalgia crónica presenta un pubis víctima de un
esquema funcional alterado. El pubis no es en absoluto la causa de la pubalgia sino que las
cadenas musculares del tronco y de las extremidades inferiores nos proporcionarán el hilo
conductor del análisis respecto a la pubalgia crónica. La pelvis está sometida a tracciones
musculares en diferentes direcciones, la articulación mueve y afecta, de arriba hacia abajo, los
músculos adductores, muy solicitados en los deportistas y de abajo hacia arriba, los músculos
abdominales y oblicuos del abdomen.

Pubalgia Alta: Cuando se produce la inflamación del músculo recto anterior del abdomen

Pubalgia Baja: Cuando el daño es a nivel de los músculos adductores.

6.- COMPLICACIONES

los grupos de población. Su incidencia es mucho mayor en los varones, (en proporción de cinco a
uno). Esta desproporción no es debida a las diferencias morfológicas entre sexos, sino por las
actividades “tradicionalmente” ligadas al género masculino. En este sentido, ha de tenerse en
cuenta que se trata de una enfermedad ocupacional. Así, de igual forma que las personas que
trabajan con ordenadores padecen de Sindrome de Quervain (Tendinitis de los dos primeros
dedos debido al uso del “ratón”) y los tenistas de Epicondilitis, la pubalgia va asociada casi
exclusivamente a la práctica deportiva del fútbol, ciclismo, rugby, hockey y otros. De esta manera,
según se concluye en estudios4 de otros investigadores, la osteopatía de pubis no es más que una
inflamación por sobreuso asociada a algunos deportes, ya que los abdominales y adductores son
músculos que intervienen en acciones muy específicas, como el acto de “chutar” en el fútbol , en
mover los muslos durante el patinaje o ejercicios de contracción mantenida en los delanteros de
rugby

Según demuestra Renström6 los deportes en los que mayor porcentaje de casos se dan son:

El fútbol en primer lugar (en un 50 % de los casos).

Le siguen los corredores de larga distancia (maratonianos).

Los jugadores de rugby Levantadores de pesas Ciclistas.

Nótese que no se puede inferir de estos datos que la práctica de estos deportes implique
necesariamente el desarrollo de la patología, (Apenas un 12% de los futbolistas profesionales
padecen o han padecido pubalgia), sino que los deportistas constituyen el grupo de riesgo más
significativo. 160 Es importante señalar que los estudios realizados hasta la fecha apuntan a una
serie de factores desencadenantes, o cuando menos coadyudantes, en el desarrollo de la pubalgia.
Usualmente, se clasifican esos factores desencadenantes en dos grandes grupos:

Factores intrínsecos

Acortamiento de los miembros inferiores

Displasia de cadera

Hiperlordosis lumbar

Espóndilolisis

Deficiencias de la pared abdominal y/o el trayecto inguinal.

Factores extrínsecos

Calidad del terreno deportivo (terreno pesado y resbaladizo)

Agotamiento deportivo o sobreentrenamiento

Error en la programación del entrenamiento

Práctica de ciertos movimientos peligrosos

Este estudio se centra en la determinación de la influencia de los factores de riesgo asociados a la


práctica deportiva. El análisis se ha aplicado a los factores extrínsecos anteriormente descritos,
determinando la correlación entre el desarrollo de la patología y el adecuado acondicionamiento
físico. Con el objeto de aislar el factor “calidad del terreno deportivo”, se ha elegido una muestra
tal que desarrolla su actividad en un mismo terreno (campo de rugby de la Universidad
Complutense de Madrid).

8.- RESULTADOS

La primera conclusión que se extrae de este estudio es que la incidencia de la patología, incluso en
un grupo de alto riesgo como el considerado, es muy baja, inferior al 5%. Así pues, se puede
concluir que es una enfermedad muy poco frecuente. Asimismo, a raíz de los resultados
obtenidos, cabe confirmar el carácter ocupacional de la patología, es decir, la pubalgia está clara e
indivisiblemente asociada a la práctica deportiva. En este sentido, no se puede inferir que la
práctica de alguno de los citados “deportes de alto riesgo” implique necesariamente el desarrollo
de la enfermedad, sino que será en el conjunto de estos deportistas donde encontraremos un
mayor porcentaje de afectados. También se ha comprobado que la correlación entre los casos
diagnosticados de osteopatía dinámica de pubis y los meses de competición del deporte es
moderadamente fuerte, viendo que los meses donde el entrenamiento alcanza niveles más altos
de volumen e intensidad, es donde se producen la mayor incidencia de la lesión. Al carácter
ocupacional de la patología hay que añadir una serie de factores coadyudantes en su desarrollo,
entre los que cabe destacar el grado de preparación física. Queda demostrado en el análisis
anterior cómo el sobreentrenamiento y el incorrecto acondicionamiento físico serán los elementos
desencadenantes de la patología. Por último, el estudio revela cómo aquellos individuos que
realizan unos simples ejercicios preventivos (estiramientos de adductores, fortalecimiento de
abdominales e isquiotibiales), reducen enormemente las probabilidades de padecer osteopatía
dinámica de pubis, por lo que se puede concluir que se trata de ejercicios que deberían estar
presentes en las rutinas de entrenamiento de todos aquellos individuos que practiquen un
deporte considerado de “alto riesgo” para la pubalgia. A la vista de los resultados obtenidos en el
estudio, se puede establecer que un elemento clave en la recuperación y prevención de la
patología, es la determinación correcta del origen, teniendo en cuenta que se trata de una
enfermedad compleja en la que intervienen varias cadenas musculares y en la que la observación
de los factores de riesgo presentes en el paciente nos permitirá realizar un diagnóstico más
preciso. Finalmente, reseñar que el éxito o fracaso del tratamiento dependerá en gran medida de
dos factores:

1. El correcto diagnóstico del origen de la patología.

2. La correcta combinación de técnicas según sea pubalgia crónica o aguda.

9- CANTIDAD DE PACIENTES

Según se indica, se ha tomado un espacio muestral de 300 jugadores amateurs de rugby, puesto
que dicho deporte constituye uno de los grupos de riesgo más significativos a la hora de
desarrollar la pubalgia.

10.- BIBLIOGRAFÍA
PUBALGIA, RELACIÓN ENTRE LA CONDICIÓN FÍSICA Y SU INCIDENCIA EN GRUPOS DE ALTO RIESGO,
MONTES GONZALEZ (02-20) 2020.

PUBALGIA, RELACIÓN ENTRE


LA CONDICIÓN FÍSICA Y SU
INCIDENCIA EN GRUPOS DE
ALTO RIESGO. ARTICULO N° 6

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