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El 13 de mayo de 1846, el presidente estadounidense James Polk declaró la guerra a México con el objetivo de expandir territorios, lo que llevó a un conflicto armado tras la anexión de Texas y el rechazo de México a la oferta de compra de Alta California y Nuevo México. Las batallas culminaron en la ocupación de la Ciudad de México, destacando la heroica defensa del Castillo de Chapultepec por el Batallón de San Blas y los cadetes del Colegio Militar, quienes enfrentaron a fuerzas estadounidenses superiores. A pesar de su valentía, la resistencia fue aplastada y muchos de los defensores fueron ejecutados, simbolizando el sacrificio por la patria.

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El 13 de mayo de 1846, el presidente estadounidense James Polk declaró la guerra a México con el objetivo de expandir territorios, lo que llevó a un conflicto armado tras la anexión de Texas y el rechazo de México a la oferta de compra de Alta California y Nuevo México. Las batallas culminaron en la ocupación de la Ciudad de México, destacando la heroica defensa del Castillo de Chapultepec por el Batallón de San Blas y los cadetes del Colegio Militar, quienes enfrentaron a fuerzas estadounidenses superiores. A pesar de su valentía, la resistencia fue aplastada y muchos de los defensores fueron ejecutados, simbolizando el sacrificio por la patria.

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El día 13 de mayo de 1846, siendo en aquel entonces presidente de los Estados

Unidos James Polk declaró la guerra a México; con el objetivo de apoderarse de


Nuevo México, Alta California, y otros territorios del norte del país. Los intentos
expansionistas del vecino país del norte se empezaron a gestar desde la
independencia de los paises de América Latina, y en particular en el caso de
México, poco a poco los pretextos para generar tensiones fueron creciendo, y las
confrontaciones se volvieron más agresivas por parte de los estadounidenses,
esto alrededor de un clima interno donde los conflictos sociales y políticos que
imperaban en el México de la época facilitaron las condiciones para reclamos de
supuestos agravios, ruptura de acuerdos y tratados que fueron moviendo los
límites de las fronteras despojando al país de territorios llevando hacia el siguiente
paso la declaración de guerra.

La ruptura más cercana para esta invasión se pude llevar al momento que Texas
solicita ingresar en los Estados Unidos, petición que fue aprobada por el Congreso
estadounidense. A partir de ese momento la tensión entre México y Estados
Unidos aumenta. Después se Estados Unidos hace una oferta a México para
comprar Alta California y Nuevo México por 15 millones de dólares, pero la oferta
fue rechazada y conllevo a la ruptura de relaciones diplomáticas. Esto provocó un
enfrentamiento entre ambos bandos el 25 de abril: las del general Taylor y las del
general Mariano Arista, este hecho sirvió de pretexto para que el Congreso de
Estados Unidos declarara la guerra a México, el 11 de mayo de 1846.

Para 1947 la invasión ya era un hecho, desde la frontera norte, las costas y
pasando por el centro del país, las batallas se suscitaban día con día, la avanzaba
hacia la Ciudad de México era cada vez màs contundente, al Mando del General
Scott, a su paso dejaba derrotas en San Ángel, Churubusco, Padierna, Molino del
Rey y la batalla del Castillo de Chapultepec, que fue la última de estas. Llegando
posteriormente las tropas estadounidenses; sin problema al Zocalo, elevando la
badera de Estados Unidos en el Palacio Nacional.

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En la Batalla de Chapultepec, el Teniente Coronel Santiago F. Xicoténcatl, fue


acribillado por treinta balas y casi al borde de la muerte, con supremo esfuerzo,
alcanza la bandera de su Batallón de San Blas y para protegerla de no caer en
manos del enemigo, envuelve su cuerpo en ella y muere con el lienzo patrio en su
poder. Casi todo su batallón es aniquilado en Chapultepec por las fuerzas
enemigas, por las órdenes contradictorias que Santana había dado al teniente. El
dia anterior al iniciar el ataque al Castillo le comunicó que al frente de su batallón
refuerce a los defensores del Castillo, inexplicablemente se le ordena retirarse la
noche del mismo día. Orden y luego contra orden se convierte en desorden. Así a
la mañana del día siguiente, cuando la situación era ya muy complicada pues el
invasor ya estaba subiendo las faldas del cerro, se le ordena nuevamente que
marche en auxilio de los defensores del Castillo. La orden fue acatada, no
obstante sabían que marchaban a una muerte segura. A paso veloz penetró
Xicoténcatl al frente de su batallón en el bosque de Chapultepec, chocando de
inmediato con el enemigo con el que entabló una lucha cuerpo a cuerpo, y tras
heroica pero inútil resistencia, debido al número de soldados estadounidenses, es
derrotado quedando tendidos en el campo de batalla casi la totalidad de los
valientes integrantes del Batallón de San Blas. Mientras los niños y jóvenes
mexicanos mueren en defensa de su patria en Chapultepec, otro grupo de jóvenes
migrantes de origen irlandés, alemán, polacos de religión católica, entre otros, se
hacian llamar los San Patricios y aí se les conocía, también ese mismo día fueron
algunos de ellos ejecutados en Tacubaya. Las fuerzas norteamericanas invasoras
ahorcaron a treinta soldados estadounidenses-irlandeses que desertaron y
luchaban a favor de México.

Durante la ocupación de Monterrey, por ejemplo, por tropas de Estados Unidos,


observaron una importantente deserción, lo que fue un serio problema, para el
ejército estadounidense, el mayor Luther Giddings, citaría que más de 50 soldados
regulares habían abandonado el servicio diciendo… “A estos el enemigo los recibió
con alegría y alistó rápidamente en sus filas, sirvieron con coraje y fidelidad que
nunca habían exhibido en las nuestras”.

En abril de 1847, cuando ya habían formado dos compañías el Batallòn de San


Patricio, fue reconocido como elementos oficiales del ejército mexicano, en las
batallas, se les reconocía por la bandera blanca y verde, bajo la cual peleaban,
confeccionada por monjas de San Luis Potosí, llevaba por un lado una imagen de
San Patricio, santo patrono de Irlanda y por el otro su escudo, “Los colorados”
como los llamaba el pueblo, por el color de su piel quemada por el sol, quienes
lucharon con heroísmo en las más importantes batallas libradas durante la guerra,
especialmente en la de Monterrey y en la de La Angostura solo por nombrar
algunas.

La mayoría murió en combate. Setenta y dos fueron hechos prisioneros después


de la batalla del convento de Churubusco, el 9 de septiembre, se cumple la
sentencia en San Ángel y dieciséis de ellos son ahorcados; al día siguiente, serán
ajusticiados cuatro en Mixcoac, luego treinta; los demás en Tacubaya el 13 de
septiembre; para juzgarlos, el ejército norteamericano estableció dos consejos de
guerra, uno en Tacubaya y otro en San Ángel. Se encargó del castigo y ejecución
del mismo al coronel William Harney, descendiente de irlandeses.

Es aquí; en los días 12 y 13 de septiembre, donde nos encontramos con la batalla


del Castillo de Chapultepec, sede de la escuela de formación del Colegio Militar,
durando un par de días, comenzó en la madrugada del 12 de septiembre de 1847
cuando los soldados estadunidenses iniciaron un fuerte bombardeo sobre el
bosque y Castillo de Chapultepec. Más de siete mil soldados estadounidenses al
mando del general Winfield Scott, asaltan el Castillo de Chapultepec, defendido
por Nicolás Bravo, Mariano Monterde como segundo mando y Santiago Felipe
Xicotécantl, jefe del Batallón de San Blas, al que se agregan los alumnos del
Colegio Militar, entre ellos: Juan de la Barrera, Agustín Melgar, Vicente Suárez,
Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca y Juan Escutia, suman sólo un poco
más de ochocientos efectivos los jóvenes mexicanos defensores del castillo. El
general Santa-Anna, que en la noche anterior había, hecho entrar a México toda la
reserva, los había dejado solos. El día 13, al amanecer, nuevamente se realizaron
bombardeos al Castillo, mucho más vivos que el día anterior, pero
misteriosamente a las nueve de la mañana el fuego cesó, debido a que los
soldados estadunidenses habían comenzado el ascenso del cerro. El general
Bravo en cuanto observó el movimiento de las tropas enemigas, mandó aviso al
general Santa-Anna, pidió parque y refuerzos; Santana juzgó que Chapultepec no
sería asaltado, y no lo reforzó, considerando mejor, defender el desemboque de
las calzadas de Anzures y la Condesa. Se dio una lucha feroz entre los soldados
estadounidenses y los mexicanos del Batallón de San Blas, lamentablemente a
pesar de los grandes esfuerzos, los invasores con el paso de la batalla ganaban
terreno y lograron llegar al Castillo. Al lograr arribar los norteamericanos al Castillo
sólo unos pocos soldados y cadetes permanecían en el edificio.

Al término de la jornada las cifras eran escalofriantes: cerca de 400 soldados


habían desertado; alrededor de 600 murieron y de los cadetes 6 perdieron la vida.
Cada 13 de septiembre cuando en la ceremonia cívica se escucha el grito: “¡Murió
por la Patria!”, habría que pensar en todos los caídos y no sólo en los “niños
héroes”.

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