Puntos de la crítica de Nietzsche:
1. La muerte de Dios como muerte de toda metafísica
2. Crítica de la antropología cristiana
3. Crítica de la moralidad cristiana
—¿Dónde está Dios?—, exclamó, ¡se los voy a decir! ¡Nosotros lo hemos
matado, ustedes y yo! ¡Todos somos unos asesinos! Pero, ¿cómo lo
hemos hecho? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Quién nos ha dado
la esponja para borrar completamente el horizonte? ¿Qué hemos hecho
para desencadenar a esta tierra de su sol? ¿Hacia dónde rueda ésta
ahora? ¿Hacia qué nos lleva su movimiento? ¿Lejos de todo sol? ¿No nos
precipitamos en una constante caída, hacia atrás, de costado, hacia
delante, en todas direcciones? ¿Sigue habiendo un arriba y un abajo?
¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No sentimos el
aliento del vacío? ¿No hace ya frío? ¿No anochece continuamente y se
hace cada vez más oscuro? ¿No hay que encender las linternas desde la
mañana? ¿No seguimos oyendo el ruido de los sepultureros que han
enterrado a Dios? ¿No seguimos oliendo la putrefacción divina? ¡Los
dioses también se corrompen! ¡Dios ha muerto! ¡Dios está muerto! ¡Y lo
hemos matado nosotros! ¿Cómo vamos a consolamos los asesinos de
los asesinos? Lo que en el mundo había hasta ahora de más sagrado y
más poderoso ha perdido su sangre bajo nuestros cuchillos, y ¿quién nos
quitará esta sangre de las manos? ¿Qué agua podrá purificamos? ¿Qué
solemnes expiaciones, qué juegos sagrados habremos de inventar? ¿No
es demasiado grande para nosotros la magnitud de este hecho? ¿No }
convertimos en dioses para resultar dignos de semejante acción? Nunca
hubo un hecho mayor, ¡y todo el que nazca después de nosotros
pertenecerá, en virtud de esta acción, a una historia superior a todo lo
que la historia ha sido hasta ahora! Al llegar aquí, el loco se calló y
observó de nuevo a sus oyentes, quienes también se habían callado y lo
miraban perplejos. Por último, tiró la linterna al suelo, que se rompió y
se apagó. "Llego demasiado pronto, dijo luego, mi tiempo no ha llegado
aún. Este formidable acontecimiento está todavía en camino, avanza,
pero aún no ha llegado a los oídos de los hombres. Para ser vistos y
oídos, los actos necesitan tiempo después de su realización, como lo
necesitan el relámpago y el trueno, y la luz de los astros. Esa acción es
para ellos más lejana que los astros más distantes, ¡aunque son ellos
quienes la han realizado!" Cuentan también que ese mismo día el loco
entró en varias iglesias en las que entonó su Requiem aeternam Deo.
Cuando lo echaban de ellas y le pedían que aclarara sus dichos, no
dejaba de repetir: "¿Qué son estas iglesias sino las tumbas y los
monumentos funerarios de Dios?" Friedrich Nietzsche, La gaya ciencia.
“Cuando uno abandona la fe cristiana, con ello se quita a sí mismo de
debajo de los pies el derecho a la moral cristiana. (…) El cristianismo es
un sistema, una visión de las cosas pensada en su conjunto y de una
pieza. Si se arranca de él un concepto principal, la fe en Dios, con ello se
quiebra también el todo: ya no se tiene nada necesario entre los dedos.
El cristianismo presupone que el hombre no sabe, no puede saber qué
es bueno y qué es malo para él: cree en Dios, quien es el único que lo
sabe. La moral cristiana es un mandato; su origen es trascendente; está
más allá de toda crítica, de todo derecho a la crítica: tiene verdad solo
en el caso de que Dios sea la verdad: se mantiene en pie y cae con la fe
en Dios.”
Friedrich Nietzsche, El crepúsculo de los ídolos.
Muerto Dios, “sólo quedaba un abismo, en el que sólo los más fuertes
podían resistir la tentación de desesperarse y los individuos heroicos
podían hacerlo a fuerza de pura voluntad.”
¿Qué es lo bueno? Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de
poder, la voluntad de poder, el poder mismo. ¿Qué es lo malo? Todo lo
que proviene de la debilidad. ¿Qué es la felicidad? El sentimiento de lo
que acrece el poder; el sentimiento de haber superado una resistencia.
No contento, sino mayor poderío; no paz en general, sino guerra: no
virtud, sino habilidad (virtud en el estilo del Renacimiento, virtud libre de
moralina). Los débiles y los fracasados deben perecer; esta es la
primera proposición de nuestro amor a los hombres. Y hay que
ayudarlos a perecer. ¿Qué es lo más perjudicial que cualquier vicio? La
acción compasiva hacia todos los fracasados y los débiles: el
cristianismo.
Friedrich Nietzsche, El Anticristo.
Para Nietzsche, el cristianismo demonizó la idea de hombres fuertes y
elevados; ha hecho a la humanidad profundamente débil y enclenque.
La vida del ser humano se debe construir con lo que él llama “voluntad
de poder” o “poderío” (concepto deudor del “conatus” spinoziano) es
decir, la fuerza vital que lleva a todo ser humano a autodeterminarse, a
existir por sí mismo e imponer los valores que nacen de su condición.
Sólo aquellos más fuertes pueden y deben imponer lo que emane de su
voluntad de poder.
Identifica al cristianismo con lo que llama “moralidad de esclavo”, que
busca el bien de toda la comunidad y no sólo de los más fuertes. Busca
“hacer a todos esclavos” y que reine la voluntad de los más débiles, lo
que se transforma en mediocridad generalizada. Los síntomas de la
“moralidad de esclavos” según Nietzsche son todos aquellos valores
predicados en el Evangelio: humildad, caridad, compasión y piedad.
Según él, la moralidad del esclavo se basa en el “resentimiento”. La
moral del amo se basa en la obtención de “consecuencias buenas”
mientras que la del esclavo existe con base en las “intenciones”. La
moral de los amos, de los héroes fuertes y de voluntad decidida, que
Nietzsche nostálgicamente relaciona con la sociedad griega y los valores
mostrados en los grandes poemas épicos como la Ilíada y la Odisea, fue
derrotada por la moralidad de los esclavos universalizada por el
cristianismo.
El ”superhombre” de Nietzsche es la negación de toda cristiandad y
valor cristiano: es aquel que genera su propio sistema de valores, cuyo
reconocimiento de “lo bueno y lo malo” procede de su voluntad de
poder. Posee completa autonomía sobre sí mismo, lo que se traduce en
autosuficiencia y desprecio de la “comunidad” como concepto. No
busca lo supraterrenal, lo sobrenatural ni lo trascendente, solo aquello
que “puede ver”.
El superhombre es el sentido de la tierra. Diga vuestra voluntad: ¡sea el
superhombre el sentido de la tierra! ¡Yo os conjuro, hermanos
míos, permaneced fieles a la tierra y no creáis a quienes os hablan de
esperanzas sobreterrenales! Son envenenadores, lo sepan o no. Son
despreciadores de la vida, son moribundos y están, ellos también,
envenenados, la tierra está cansada de ellos: ¡ojalá desaparezcan!
Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra
Los principios sociales del cristianismo predican la cobardía, el desprecio
de sí mismo, la humillación, la sumisión, el desaliento; en una palabra,
todas las cualidades de la canaille. Y el proletariado, que no quiere ser
tratado como una canaille, necesita su valentía, su sentimiento de sí
mismo, su orgullo y su sentido de independencia, mucho más que su
pan.
Karl Marx, 1847.