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Lana Del Rey

Lana Del Rey, nacida Elizabeth Woolridge Grant, es una influyente artista del siglo XXI conocida por su estilo melancólico y cinematográfico. Su carrera despegó con el álbum 'Born to Die' en 2012, y desde entonces ha explorado temas de amor y tristeza a través de una estética nostálgica. A lo largo de su trayectoria, ha mantenido una conexión única con sus fans y ha dejado una huella significativa en la música y la cultura pop.

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Lana Del Rey

Lana Del Rey, nacida Elizabeth Woolridge Grant, es una influyente artista del siglo XXI conocida por su estilo melancólico y cinematográfico. Su carrera despegó con el álbum 'Born to Die' en 2012, y desde entonces ha explorado temas de amor y tristeza a través de una estética nostálgica. A lo largo de su trayectoria, ha mantenido una conexión única con sus fans y ha dejado una huella significativa en la música y la cultura pop.

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Lana Del Rey, nacida Elizabeth Woolridge Grant el 21 de junio de 1985 en Nueva

York, se ha convertido en una de las artistas más influyentes del siglo XXI. Su
estilo cinematográfico, con una mezcla de melancolía, romance y crítica social, la
ha llevado a la cima de la industria musical. En 2012, su álbum "Born to Die" marcó
un antes y un después en su carrera con éxitos como "Video Games" y "Summertime
Sadness". Con una estética vintage y letras cargadas de nostalgia, Lana ha sabido
construir un universo musical único, influenciado por artistas como Nancy Sinatra y
Elvis Presley. En 2021, lanzó "Blue Banisters", su octavo álbum de estudio,
consolidando aún más su estatus como una de las voces más poéticas y distintivas de
su generación.

El 23 de marzo de 2022, Lana Del Rey compartió una selfie en Instagram, enamorando
a sus seguidores con su belleza natural y su estilo característico. A lo largo de
los años, la artista ha mantenido una conexión única con sus fans, quienes siguen
cada uno de sus movimientos con devoción. Sus publicaciones suelen estar cargadas
de simbolismo y referencias a su música, haciendo que cada imagen o mensaje sea
analizado en profundidad. La cantante, quien ha explorado temas como el amor, la
tristeza y el sueño americano en su música, se ha convertido en un ícono no solo
musical sino también estético y cultural. Su imagen ha sido adoptada en movimientos
como el "sad girl aesthetic", influyendo en la moda y la fotografía contemporánea.

Desde sus inicios con "Lana Del Ray A.K.A. Lizzy Grant" hasta sus obras más
recientes, su evolución ha sido constante y sorprendente. Su disco "Did You Know
That There’s a Tunnel Under Ocean Blvd" (2023) continuó explorando su introspección
poética y su visión del mundo. Con giras internacionales y colaboraciones con
artistas como Taylor Swift y The Weeknd, Lana sigue reinventándose. Su legado sigue
creciendo, y cada publicación en redes sociales es un recordatorio de su impacto en
la música y en la cultura pop.

Antes de ser Lana, fue Lizzy Grant.


Una chica de Nueva York con un sueño frágil, una voz lenta y una tristeza que
parecía no tener origen.
Cantaba en bares vacíos, dormía en sofás, grababa maquetas con su laptop.
Tenía el rostro de una estrella, pero el corazón de una carta no enviada.

Y entonces, desapareció.

Lana Del Rey no nació, se inventó.

Una figura sin tiempo.


Un personaje de cine de los 60, una amante rota de los 90, una Billie Holiday
digital.
Era todo y nada.
Una mujer que hablaba del deseo y la destrucción como si fueran lo mismo.
Y de hecho, para ella lo eran.

“I’m your national anthem… god, you’re so handsome.”

Así empezó.

Su salto al mundo fue tan fulminante como violento.


Video Games se volvió viral.
La voz, los labios, los visuales, el aura… todo era irresistible.
Y al mismo tiempo, incomprensible.

“¿Es real?”
“¿Está fingiendo?”
“¿Se burla de nosotras?”

Los medios la destrozaron.


La llamaron artificial, depresiva, peligrosa, antifeminista.

Pero ella no se defendió.


Solo siguió cantando.

Los discos que vinieron no fueron intentos de agradar.


Fueron diarios íntimos.

Born to Die.
Ultraviolence.
Honeymoon.
Norman Fucking Rockwell.

Cada álbum era un espejo roto.


Historias de relaciones obsesivas, abandono, tristeza glamurosa, ansiedad
disfrazada de deseo.

Y cada vez más, Lana dejaba de ser una estrella…


y se convertía en una herida abierta con lentejuelas.

Vivió momentos oscuros.


Fue internada por la bebida a los 20.
Estuvo al borde del colapso en medio de giras.
Perdió amigos.
Fue acosada por fans.
Desapareció por temporadas enteras.

Pero nunca dejó de escribir.

Porque Lana no hace música para los charts.


Hace música para los que sienten demasiado.
Para quienes idealizan lo que los destruye.
Para quienes aman lo que los deja vacíos.

“It takes getting everything you ever wanted… and then losing it… to know what true
freedom is.”

Hoy, Lana Del Rey no es solo una artista.


Es una era.
Una estética.
Una forma de mirar el mundo con ojos nostálgicos y labios rotos.

No grita.
No suplica.
Solo canta bajito, como si nos contara un secreto al oído, mientras afuera el mundo
arde.

Y por eso, la escuchamos.


Porque en un tiempo de ruido, su silencio duele más que mil discursos.

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