Principio de amor y la compasión
Considero que, en este capítulo, el autor quiso dar a conocer a relación entre el
amor y las finanzas, dando a entender que el amor es lo que nos provee del balance
adecuado en la sociedad de consumo que nos toca vivir. Nos permite tener la
actitud correcta frente a un sístema económico basado en el consumismo, nos
permite saber esperar y entender claramente la razón por la cual comprar, nos da la
capacidad de reaccionar correctamente frente a la injustica y frente a la estafa, nos
permite poner en práctica el perdón; mientras que la envidia, la presunción, el
orgullo y el egoísmo son torpedos financieros en nuestra vida económica. Puede
que estemos haciendo todo lo demás correctamente y estemos luchando
exitosamente la batalla, en la superficie financieras de nuestras vidas, pero estos
torpedos se acercan silenciosamente por debajo de la superficie y destrozarán todo
el trabajo de nuestras vidas.
El enojarse y guardar rencor son una carga emocional que debemos llevar a cuestas
cada día desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir. Nadie puede
ser 100% exitoso y efectivo con una carga emocional como esa, pero si no
aprendemos a perdonar y a dejar esas cargas en el pasado nunca podremos
disfrutar de la prosperidad integral, porque ella implica no solamente el éxito en lo
financiero, sino también el éxito en la vida personal, la vida familiar y la vida interior.
Aprende a compartir
Considero que una de las principales razones por las que logramos y podemos
obtener prosperidad es para poder compartirla. Compartir con los demás es un
importante principio de la prosperidad; fundamental para desarrollar la actitud
correcta frente a la vida.
Es por eso que la tradición occidental ha generado una innumerable cantidad de
organizaciones de beneficencia que nos han impactado socialmente a través de los
síglos. Creo importantísimo que aprendamos a compartir de nuestras bendiciones.
Sí no lo hacemos, morímos un poco como persona. Hemos sido diseñados para
compartir lo poco o lo mucho que tengamos, las alegrías y las tristezas. El egoísmo
o la avarícia no nos caen muy bien en el espiritu.
Existen varios principios para tener en cuenta al momento de dar:
• Debemos dar por convicción.
• Debemos dar desinteresadamente.
•