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La Oración

El documento enfatiza la importancia de la oración persistente y la confianza en Dios, recordando que Él siempre está dispuesto a responder a quienes le buscan sinceramente. Se anima a los creyentes a no dejarse dominar por la ansiedad, ya que Dios cuida de ellos como lo hace con las aves del cielo, y se les exhorta a confiar en Su provisión. Finalmente, se hace un llamado a orar sin cesar y a buscar la intervención divina en todas las áreas de la vida.

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Margarita Lopez
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La Oración

El documento enfatiza la importancia de la oración persistente y la confianza en Dios, recordando que Él siempre está dispuesto a responder a quienes le buscan sinceramente. Se anima a los creyentes a no dejarse dominar por la ansiedad, ya que Dios cuida de ellos como lo hace con las aves del cielo, y se les exhorta a confiar en Su provisión. Finalmente, se hace un llamado a orar sin cesar y a buscar la intervención divina en todas las áreas de la vida.

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MIÉRCOLES DE PODER

¡Llamen a la puerta!
“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les
abrirá”
MATEO 7:7
“La única preocupación del diablo es mantener a los cristianos alejados de la
oración. Él no les teme a los estudios bíblicos, programas, obras o religión sin
oración. Él se ríe de nuestro trabajo, se burla de nuestra sabiduría, pero tiembla
cuando oramos.” Samuel Chadwick
¡Nuestra oración debe ser, persistente y abundante! Ninguna otra actividad bajo el cielo
produce mejores dividendos que la oración persistente. Quien posee poder en la oración
tiene a la mano todas las cosas. (C. H. Spourgeon)

Pida en oración cualquier cosa que necesite, sin importar lo que sea. Si esta es buena y
correcta si está de acuerdo con la voluntad de Dios, Él prometió una respuesta afirmativa
a quienes Piden con sinceridad. Pidan dice Él, pidan en mi nombre, Para que el padre
sea Glorificado (Jn. 14:13) Pidan todo lo que quieran y os será os será hecho, y así
sabréis que estáis en mi palabra (Jn 14:14; 15:7) Pida para que el Padre os lo dé y así
sabréis que yo os elegí para que llevéis frutos, (Jn. 15:16) Pidan en mi nombre y el padre
os dará, porque hasta ahora no habéis pedido, pida y recibirán para que vuestro gozo
sea cumplido.

Busque lo que perdió por la caída de Adán, y lo que ha perdido por su propio descuido,
su extravío, o su falta de oración. Busque la gracia o la bendición personal que necesita.
Busque el rostro de Dios (Sal 27:8) Busque y viva (Amos 5:4). Busque Si le falta ánimo,
si carece de conocimiento, de esperanza, si necesita la intervención personal del Señor. El
dice: Me buscareis y me hallareis (Jer29:13)

Luego, llame a la puerta. El Señor le abrirá. Aquí necesita la intervención divina solo él
puede abrir la puerta (Apoc 3:8). Usted puede pedir y recibir; buscar y encontrar; pero
usted no puede tocar a la puerta y abrirla, el Señor mismo tiene que abrirle, o se quedará
afuera para siempre. Dios está listo para abrir la puerta. No hay un querubín con una
espada fiera para guardar esta entrada. Por el contrario, el mismo Señor Jesús abre, y
nadie puede cerrar. ¿Teme que su pecado ha cerrado y trancado la puerta de la gracia
divina? ¿Piensa que sus sentimientos de desaliento, desánimo y condenación son los que
la han cerrado con seguro? Pues bien, eso no es cierto. David se describe a sí mismo
como hundido en el lodo cenagoso, cada vez más bajo hasta que, desde la profundidad,
clamó al Señor y finalmente fue sacado de ese horrible pozo de la desesperación y sus
pies fueron puestos sobre peña. La puerta de la provisión y la gracia de nuestro Dios no
tiene el cerrojo puesto, como usted cree. Aunque se habla de ella a veces como si
estuviera cerrada, en cierto sentido jamás lo ha estado. En cualquier caso, ella se abre
fácilmente; sus bisagras no están oxidadas, no hay pasadores ni cerrojos bloqueándola. El
Señor la abre gustoso a cualquier alma que llama. Está cerrada más en la percepción suya
que en la realidad. Tenga fe, y con coraje divino entre por ella en este mismo momento. Y
si le clamamos a Dios durante un tiempo, sin éxito aparente, eso nos debe hacer más
fervientes. La traducción más exacta de este texto lo sugiere “Seguid pidiendo hasta que
se os de; Seguid buscando hasta que encontréis; seguid llamando hasta que se os abran,
porque el que pide de esta manera recibe; el que busca, allá; y el que llama, se le abre.

Conclusión
Nuestros corazones necesitan ensancharse así. La pala de la agonía está cavando las
zanjas en donde se depositará el agua de vida. Si las barcas de la oración no regresan a
casa rápidamente es porque vienen muy cargadas de bendiciones. Si su corazón está
cargado y agobiado, aun así, usted puede cantar con gozo en el espíritu.
¡Jamás se deje dominar por el desánimo! “Pidan (como se debe), y se les
dará; busquen (con diligencia), y encontrarán; llamen (con
Perseverancia), y se les abrirá”

Llamado:
Todos estos verbos sugieren una acción continua hasta encontrar la respuesta, por eso
Pablo exhorta “orad sin cesar” (1 Tes 5:17) y Jesús no enseña “La necesidad de orar
siempre sin desmayar” (Luc 18:1) exactamente eso es lo que vamos a hacer a partir de
hoy en cada oración personal, en cada oración familiar, en cada oración grupal y cada
miércoles reunido en este lugar, vamos a insistir hasta encontrar la respuesta, como
Jacob en Peniel diremos “NO TE SOLTARE SI NO ME BENDICES” (Gen 32:26) y podamos
declarar al final “He visto a Dios cara a cara, y ha sido preservada mi vida.”
Motivos de Oración
1. Por el avivamiento del Espíritu Santo en mi iglesia.
2. Por los Estudios Bíblicos (Familiares, amigos, vecinos o contactos).
3. Por mi compañero de oración y sus necesidades.
MIÉRCOLES DE PODER
No se preocupen
“Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué
comerán o qué beberán; ni por su cuerpo, cómo se
vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el
cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no
siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin
embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen
ustedes mucho más que ellas?
MATEO 6:25-26
La ansiedad es uno de los males más comunes nuestro siglo. Preocupados por el qué
dirán, o por el mañana, o por cosas que todavía no ocurren, Algunos nerviosos,
tímidos, inclinados a la duda y propensos al temor. Existe una infinidad de pesimistas,

si bien algunos difícilmente reconocen que lo son. Para ellos el mal siempre
amenaza, siempre estamos a punto de dar un
salto en el vacío. Todas las aves que ven son aves de mal agüero. Todos sus cisnes son
negros. Si llovió
hoy, lloverá mañana, y pasado mañana, y con toda posibilidad habrá diluvio. O si el
día es soleado y
hermoso, será seco también mañana y los meses siguientes hasta que la tierra con
todas sus praderas
perezcan de sequía. Supongo que no pueden evitar ser así, pero los cristianos sí deben
evitar actuar de
esa manera, porque la Palabra del Señor es clara y obligante: “No se preocupen por su
vida.”
La ansiedad agobiante le está prohibida al creyente y además es
innecesaria. Si tiene un Padre en los cielos que cuida de usted, ¿no
siente vergüenza cuando ve al pajarillo que se posa en la rama a cantar,
aunque no sea dueño ni de dos granos de cebada del mundo? Dios
cuida de las aves del cielo y por eso viven libres de ansiedad alguna.
¿Por qué no confiamos en Él y nos liberamos de la preocupación?
Nuestro Señor también enseñó que tal ansiedad es inútil, porque con
todo nuestro afán y preocupación “no podemos añadir ni una sola hora
a nuestra vida” (Mateo 6:27). ¿Podemos hacer algo preocupándonos?
¿Logra alguna cosa nuestra ansiedad? ¿Qué tal si el granjero se lamenta
por la falta de lluvia? ¿Pueden sus temores destapar los depósitos de
agua de los cielos? Es infinitamente sabio hacer lo mejor que podamos
en cada situación, y luego “echar todas nuestras inquietudes sobre
nuestro Dios” (1 Pedro 5:7 RVR). La prudencia es sabia porque adapta
los medios a los fines; pero la ansiedad es tonta porque se lamenta, se
preocupa, y no consigue nada.
Además, “los paganos andan tras todas estas cosas” (Mateo 6:32).
Dejar que el heredero del cielo actúe de mejor manera que el hombre
mundano. Nuestra desconfianza de Dios es infantil y deshonrosa. Si no
pudiéramos confiar en Él, ¿podríamos nosotros manejar mejor las
cosas? ¿Podemos hacer algo mejor: conocer que todas las cosas que
Dios hace, son para el bien de quienes lo aman”?

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