TEMA: AUTORRETRATO
NOCIONES GENERALES
El autorretrato inicia con las manifestaciones artísticas de la antigüedad, específicamente en Egipto y lo hacen con una forma muy
particular: el autorretrato de firma.
Esta forma de auto-representación implica la inclusión de la imagen del autor de una obra de arte de manera discreta con una doble
función: marcar la obra como creación propia y como una auto-representación.
“Los autorretratos se remontan en el antiguo Egipto al período Amarna (ca. 1365 a.C). Bak, escultor en jefe del faraón Akhenatón
grabó su
autorretrato y el de su esposa Theri.”(1)
Akenatón (1353–1336 aC) y Nefertiti (ca. 1370 aC – ca. 1330 aC)
En Grecia, Fidias -quien realizó esculturas para el Partenón- fue encarcelado en el año 438 a.C. por dejar su firma en “…un pequeño
autorretrato en el escudo de Atenea. Su calva y arrugas fácilmente reconocible contrastaba con las idealizadas figuras de los héroes
helénicos. El crimen era doble: el Partenón no era sitio para representaciones humanas y el escultor no podía recibir el crédito por
una obra divina.”(2)
Otro autorretrato de firma famoso es el realizado por el orfebre Lorenzo Ghiberti en 1401 en las puertas del baptisterio de la Catedral
de Florencia (3)
Lorenzo Ghiberti. Baptisterio en la Catedral de Florencia (1401)
Una de las costumbres que se impuso en el Renacimiento y el Barroco fue que el artista se autorretrató dentro de un gran cuadro
para reafirmar su autoría, pero también como forma de ser conocido. El autorretrato del artista podía aparecer de tres formas
diferentes: podría estar este incluido en una obra más grande (en pinturas de tipo religioso, histórico o mitológico); retratarse
acompañado, de sus herramientas o elementos de su oficio (en relación con el prestigio social derivado de su actividad); o en los
que, simplemente, se retrata.
El autorretrato evolucionó de forma significativa a finales del Renacimiento y se extendió rápidamente por toda Europa gracias al
desarrollo del concepto humanista del individuo y la aparición de nuevas técnicas pictóricas (pintura al óleo de secado más lento que
al fresco, lo que permite la realización con más detalle consiguiendo más realismo) y la perspectiva.
Se considera que el primer autorretrato elaborado con la conciencia renacentista del individuo y del pintor como artista lo realiza
Jean Fouquet en 1450.
Jean Fouquet - Autorretrato – 1450
Pero ya antes, Jan van Eyck va a realizar en 1434 su famoso Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa, donde en un rasgo de
modernidad sorprendente su figura aparecerá reflejada en el espejo pintado en el lienzo (algo que imitará Velázquez en Las Meninas
en 1656).
Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa - Jan van Eyck Detalle autorretrato del artista en la escena
La práctica del autorretrato ha subsistido a lo largo de la historia de la pintura hasta la actualidad tanto desde la perspectiva
fisionómica, psicológica como artística, bien observándose frente a un espejo como prescindiendo de la realidad. Estos pueden
mostrar al artista realizando su oficio, mostrando una circunstancia de su vida, parte de su historia o sus visiones y preocupaciones
más íntimas.
Este privilegio del autorretrato quedó, sin embargo, casi exclusivamente reducido a los hombres, apareciendo los primeros
autorretratos femeninos en el Renacimiento, aunque las artistas rara vez utilizaban la técnica del espejo para autorretratarse por
considerarla un símbolo negativo de la vanidad femenina.
Está comúnmente aceptado que una de las primeras autorepresentaciones de una artista femenina fue el autorretrato de Catharina
Van Hemessen en 1548. Pero muchas han sido las mujeres artistas que han trabajado este género, entre ellas, las primeras: Lavinia
Fontana, Sofonisba Anguissola, Artemisia Gentileschi, Elizabeth Vigée-Lebrun o Adèlaide Labille-Guiard.
Catharina Van Hemessen – Autorretrato
Después de Durero inicia un nuevo momento en el autorretrato donde ya no se trata de una idealización ni una proyección, sino una
mímesis: Se trata del autorretrato como auto-estudio donde su autor dice “este soy yo, así soy yo.” Se trata de un “…mapa del
envejecimiento y una exploración del cambio psicológico o una expresión de variados estados de ánimo”(4)
Sin embargo, aunque casi todos los artistas han recurrido al autorretrato en algún momento de su vida, no todos han tomado la
autorrepresentación como un genuino leitmotiv. Algunos autores, por otro lado, sí recurrieron a su propia imagen: Durero,
Rembrandt, Van Gogh, Schiele o Khalo son algunos ejemplos.
Frida Kahlo - Autorretrato con bonito Egon Schiele - Self Portrait Young
Un autorretrato es mucho más que una representación visual mimética del artista, “Históricamente el autorretrato […] se ha
entendido como una representación de las emociones, una actualización externa de los sentimientos internos, un penetrante auto-
análisis y una auto contemplación que otorgan inmortalidad al artista.” (5)
Realmente es una narrativa abierta a la interpretación del observador donde el artista propone su propia auto-revelación, auto-
preservación y en última instancia auto-creación. Es decir, estamos viendo la invención que hace de sí mismo el autor. Aunque
podría parecer que estamos viendo su imagen, más bien contemplamos una suerte de “doble” inventado por el artista.
EL AUTORRETRATO BIOGRÁFICO
En el autorretrato como auto-estudio surge necesariamente una consecuencia: el autorretrato biográfico. Si se puede plasmar el
aspecto físico (icónico) del ser así como una parte (accidental o deseada) del “yo simbólico”, no es extraño que a lo largo del tiempo
esto se convierta en una crónica, una autobiografía visual del artista.
Probablemente uno de los mejores ejemplos de esta posibilidad auto-biográfica es Vincent Willem van Gogh (Países Bajos, 1853-
1890).
Los autorretratos de Van Gogh pueden ser leídos como un catálogo de su inestable estado mental, y convertirse en un ritual de
purificación, en un poderoso mecanismo de liberación y transformación interior o una eliminación de perturbadores recuerdos.
Vincent Van Gogh - Autorretratos
Para los inicios del siglo XIX había emergido el arquetipo del artista portador de una penetrante visión, capaz de ver las verdades
más recónditas del ser. Esta idea creció hasta convertirse en el siglo XX en un fenómeno que dotaba al artista con una singular
capacidad de estudiar y expresar sus estados psicológicos.
“La popularización de la diseminación del lenguaje psicológico afectó el cómo los artistas se aproximaron al autorretrato y las
maneras de ser interpretadas por el observador contemporáneo. Usando la terminología freudiana, Erika Billeter apunta que, todo
autorretrato es un diálogo con el ego.» […] la psique humana se basa en una constante negociación entre los instintos, el súper-ego
(la conciencia) y el ego (el sentido del ser).” (6)
Otros autorretratos que siguen ésta línea autobiográfica son los de Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón (México, 1907-
1954).
Un tercio de la obra de Frida Kahlo gira en torno al autorretrato con tintes tanto autobiográficos como psicoanalíticos. En los
autorretratos de Kahlo, calificados por Jeann Ivy como “trágicos y triunfantes”(7) son un auténtico relato biográfico pero también una
compleja urdimbre donde se entrelazan los eventos reales, las metáforas, lo fantástico, lo físico y lo psicológico, con una constante
tintura de dolor.
AUTORRETRATO Y METÁFORA
El siglo XX tuvo una vertiente adicional para el autorretrato en lo referente a las artes visuales. Una vez que la fotografía mostró ser
el medio mimético par excellence, la búsqueda plástica se encaminó hacia le expresión, la abstracción y la metáfora. Esto, por
supuesto, tuvo una gran importancia para el autorretrato.
Con el modernismo las vanguardias ofrecieron a los artistas una enorme riqueza en términos formales y conceptuales. La expresión
abstracta de mediados del siglo XX llegó a la representación no figurativa, es decir no había representaciones humanas. Entonces
surge la pregunta ¿Cómo realizar un autorretrato sin la presencia de la figura humana? El expresionismo abstracto nos acerca a la
noción de que toda obra de arte es, de una u otra manera, un autorretrato.
Cuando se observa el trabajo de los artistas actuales que se aproximan a la exploración del ser desde el autorretrato, recordamos
las palabras de Laura Cumming: “…el autorretrato no representa tanto el rostro del artista como su pensamiento.”(8)
En un autorretrato parece imprescindible la presencia del cuerpo, busto o rostro del modelo, Sin embargo, hay autorretratos de
espaldas, con la cara invisible, o en los que el personaje está por completo ausente.
Es evidente que reconocemos a una persona por detrás -muchas veces ocurre en la calle-, y que su contextura corporal y actitudes
la siguen identificando siempre que la conozcamos muy bien. La cumbre es cuando una obra titulada "autorretrato" no incluye la
menor referencia corporal de la persona. Es un llegar a la nada, como lo son esos cuadros que sólo presentan una superficie
uniforme pintada de negro o de blanco. Aunque parece una petición de principio, hay rastros indirectos: los muebles favoritos,
prendas de vestir habituales, objetos de uso personal, evocan a su dueño. La habitación y lo que contiene, la manera de dejar las
cosas, son una huella de nuestra existencia particular, aunque
sólo significativa para el que nos conoce bien y que extinguida la vida, desaparece. Eduardo Úrculo (1938 – 2003) ofrece un ejemplo
en su "Autorretrato del sillón" (1981),
simple rincón de una habitación dominado por un sillón sobre el que ha quedado su chaqueta y su sombrero. Es frecuente que cada
persona tenga su sillón preferido, casi un símbolo que nadie más utiliza; y si se añaden las prendas y el modo de dejarlas con
descuido, falta el personaje, pero todo lo evoca.
En el arte contemporáneo aparecen manifestaciones ligadas al arte objetual que parecieran estar vinculadas con el autorretrato pero
cuyos despliegues textuales ponen en duda su dimensión genérica. En lugar del rostro y gestos que pretenden mostrar la
autorrepresentación del artista, objetos invaden la escena; los óleos y el cincel han sido abandonados por cosas, ensambles,
realidades heterogéneas que combinan palabras y objetos.
“Un autorretrato no tiene yo” declaraba el cineasta Jean Luc Godard en una entrevista al explicitar que el yo queda reducido a un
lenguaje, a un soporte –léase pintura, literatura, objetos. Es por ello que decide trazar su autorretrato fílmico con objetos y
situaciones en lugar de imágenes de él mismo o de su rostro.
Entonces podemos decir que los objetos, son rastros de una individualidad, no presente pero sugerida.
“My bed”, de la artista británica Tracey Emin es una instalación fruto de un colapso y una crisis emocional que sufrió en 1993. Llegó
un momento en el que sólo estaba en la cama y sólo se movía para ir al baño, porque no podía lidiar con la realidad. Así estuvo
durante varios días seguidos. Cuando por fin se levantó, observó su cama y vio, literalmente: “el absoluto desastre y decadencia de
mi vida”. Colillas, condones, ropa interior, botellas de alcohol, pañuelos de papel usados, pastillas… Un retrato orgánico de la artista
en ese momento. Al lado, dos maletas cerradas, encadenadas: el equipaje emocional que Emin llevaba en aquel momento.
NOTAS FINALES
El concepto de autorretrato desde una perspectiva abierta, como la creación de una obra, ya sea fotografía, pintura, dibujo o
escultura, en la que el artista representa su propia imagen, como así también el autorretrato simbólico o metafórico que proviene del
diario íntimo, y a través del cual el artista intenta ordenar sus emociones, nos habla no sólo de la representación física del artista,
sino cualquier proyección de los conflictos internos que el artista representa en su obra.
El autorretrato no es lineal, es orgánico, su historia y sus estilos se ramifican y entreveran. Se va de ida y se regresa. Y en este viaje
lo único que nos queda claro es que todo autorretrato es un prisma ilusorio que arroja distintas realidades e irrealidades, fantasías e
idealizaciones, supuestas formas de autovaloración o posibilidades de conexión ínter-personal, reflejos y distorsiones de cómo
pensamos los seres humanos y cómo nos auto-representamos.
Al final del día mucho se puede elucubrar sobre el autorretrato, sus funciones, etapas y caminos. Tal vez hay un único punto de
acuerdo claro: ineludiblemente todo autorretrato refleja la manera en la que su autor quiere ser visto por el mundo.
NOTAS WEBGRAFICAS
1. Ivy Jeanne, The Exploration of Self: What Artists Find When They Search in the Mirror. 2. Background, Disponible en
[Link]
2. Ivy Jeanne. [Link].
3. West Shearer, Portraiture, (Kindle Edition) Edit. Oxford University Press, Oxford, 2004, Pág. 163
4. West Shearer, Portraiture, (Kindle Edition) Edit. Oxford University Press, Oxford, 2004, Pág. 164
5. (Traducida) Bright Susan, Autofocus, the Self-portrait in Contemporary Photography, Edit. Thames and Hudson, London,
2010, Pág. 8
6. Ivy Jeanne, The Exploration of Self: What Artists Find When They Search in the Mirror. 5. The Self-Portrait as Self-Study.
7. Ivy Jeanne, The Exploration of Self: What Artists Find When They Search in the Mirror. 7. The Narrative Self-Portrait.
8. Subtitles Portal. Ego: The Strange and Wonderful World of Self-Portraits (Subtitles Preview). Disponible en
[Link]