DISCUSIÓN
Previo a una discusión de las arqueofaunas identificadas para estas estructuras en La
Fortaleza-Kuélap, hay que ubicar el sitio en su marco geográfico y ecológico, lo cual permitirá
discutir y responder algunas interrogantes sobre la presencia de algunas especies de arqueofaunas
que se han identificado en el sitio.
La Fortaleza-Kuélap (3010msnm, tomado in situ con GPS por la autora) se ubica en lo
que se denomina como “ceja de selva”, cuyos rangos altitudinales oscilan entre los 800 hasta los
3800 msnm, ocupando las vertientes orientales de los Andes. Esta ecoregión se halla influenciada
por fauna de la puna y de la Selva Baja. Especialmente en el norte del Perú (donde se encuentra
Kuélap), esta eco región de ceja de selva se encuentra influenciada por la puna, la selva baja y el
bosque seco en el noroeste, lo cual permite la captación –en cierta forma–de los recursos de ambas
ecoregiones. Precisamente en el norte de Perú, la ceja de selva es la ecoregión donde alcanza la
mayor extensión y penetra profundamente en ambas laderas del valle del Marañón, luego pasa a
las vertientes occidentales de los Andes desde los 7º20’ LS, y hacia el norte en las cuencas altas de
los ríos Jequetepeque, Zaña, La Leche, Piura y Chira, siguiendo al norte por el lado oriental de los
Andes de Ecuador. Por el lado occidental, ocupa parte de Ancash, Huánuco, La Libertad, San
Martín, Cajamarca y Amazonas (Aguilar, 1997).
En general, la característica importante de esta ecoregión es tener una orografía muy
complicada, existiendo numerosos endemismos en lo que se refiere a fauna, dado que las cadenas
montañosas separadas por los ríos y por áreas de conformación ecológica muy variadas,
determinan una zonación compleja, especialmente en el norte donde se distinguen cinco zonas,
una de las cuales corresponde a las selvas altas de Cajamarca y Amazonas, donde se halla ubicada
Kuélap, y que es la vertiente oriental, separada por el páramo y por los bosques secos del
Marañón, muy pobremente conocida, pero con varias especies endémicas de picaflores.
En lo que se refiere a los restos de fauna de sitios andinos no han sido estudiados a
detalle. En el caso de sitios arqueológicos del área geográfica de ceja de selva que concierne al
departamento de Amazonas, y aun cuando se han realizado algunas investigaciones arqueológicas,
estos no presentan información zooarqueológica que permita hacer comparaciones, siendo en este
caso Kuélap, el primer sitio donde se ha iniciado una investigación de esta categoría. En este
sentido y considerando que los estudios zooarqueológicos son casi desconocidos para la ceja de
selva, trataremos en base a los resultados y a los estudios obtenidos por investigadores de otras
regiones similares y de diversas épocas (desde el precerámico hasta períodos tardíos), discutir
aspectos sobre la interacción del hombre y su ecosistema, en este caso con la fauna.
Las características excepcionales de la fauna representada en Kuélap y en otros sitios
andinos, siempre presentan una abundancia de camélidos, venados y cuyes, especialmente para
sitios tardíos (Wing, 1972; Miller, 1979). Kuélap es un sitio cronológicamente tardío y en una
ubicación geográfica especial, y la composición de las arqueofaunas sigue el mismo patrón de
otros sitios andinos (abundancia de camélidos, venado y cuyes), sin embargo, a partir de las
investigaciones realizadas en el área se ha encontrado un grupo zoológico que llama la atención y
permite hacer un comentario sobre su presencia en el sitio, sus connotaciones culturales y otras
que se pasará a discutir.
Se han analizado un total de 14.756 fragmentos de huesos de fauna, que provienen de tres
sectores, Pueblo Alto, con un total de 11.988 huesos, Templo Mayor con un total de 1.992 huesos
y Sector Sur Sub-Plataforma II con 776 huesos. De esta muestra se han identificado dos grupos
faunísticos para los mencionados tres sitios de Kuélap. Aves, con cuatro especies (Buteo sp.,
Gallus gallus, Anas platyrhynchos y Leptotila sp.) y una familia (Columbidae), y mamíferos,
nueve especies (Cavia porcellus, Agouti sp., Lagidium peruanum, Philander sp., Canis lupus
familiaris, Felis cf. tigrina, Dasypus sp., Odocoileus virginianus y Lama sp.), dos familias
(Muridae y Felidae) y un orden (Carnívora). Este último grupo (mamíferos) son los que
predominan en la muestra (Figura N° 1).
El primer grupo zoológico identificado lo constituyen las aves, y aunque la muestra ósea
no es significativa porcentualmente en los tres sectores de Kuélap, son muy bajos, así en el Sector
Pueblo Alto tienen un 0.03% de representación por NISP, donde se identificaron tres huesos de
tres taxones, Leptotila sp., una paloma silvestre, Columbidae, un hueso identificado a nivel de esta
familia que agrupa palomas, y un hueso de Gallus gallus “gallina doméstica” un ave que no es
nativa, y que se reporta para el Acceso 3, Cabecera de Muro 5, en superficie (Tabla N° 4). Por
tanto, al encontrarse en superficie, es una evidencia contaminante posterior a la ocupación
prehispánica. Los primeros restos arqueológicos indiscutidos de pollos domésticos corresponden a
unos huesos de aproximadamente 5.400 años a. C. asociados a un yacimiento en Chishan, en la
provincia China de Hebei (China). En la región del Ganges, en la India, los gallos bankiva eran
usados por los humanos ya hace 7000 años (Erikson et al, 2008).
En el sector Templo Mayor, tienen un 0.85% de representación por NISP, aquí se han
identificado dos especies, Buteo sp. “aguilucho” y Anas platyrhynchos “pato doméstico”, otro
taxón a nivel de familia Columbidae, y ocho restos de aves no identificadas (Tabla N° 10). La
primera ave es una rapaz que habita esa ecoregión y no tiene ningún valor económico,
posiblemente fue eventualmente capturada. El caso de Anas platyrhynchos “pato doméstico”, es
otro ejemplar de un ave hispánica, es decir, fue depositada en el sitio, posterior a la ocupación
prehispánica, por lo tanto, es un elemento contaminante. Sus restos se encontraron en la estructura
39 (Tabla N° 7), Unidad -IXV, nivel 1 (Tabla 4), esta posición estratigráfica superficial, convalida
el origen no nativo de esta ave.
El origen de la especie Anas platyrhynchos, según las secuencias de su ADN
mitocondrial de los bucles de desplazamiento, se encontraría en una región de Siberia y
alrededores donde habría evolucionado. Además, aparece repentinamente entre los restos fósiles
de Europa sin tener un candidato claro para ser su ancestro en la zona. La paleoespecie de gran
tamaño que formaban al menos las poblaciones europeas y del oeste de Asia durante
el Pleistoceno se ha denominado Anas platyrhynchos palaeo boschas. Por lo tanto, el origen de
esta especie tendría varios centros, uno en Siberia y otro en Europa (Kulikova et al., 2004). Por lo
tanto, queda corroborado que se trata de una evidencia no nativa y contaminante. En el otro sector
denominado Sub-Plataforma II, no se reportaron ninguna evidencia de huesos de aves (Tabla N°
10). La presencia de restos en este sector lo predominan los restos de camélidos y cérvidos, y la
diversidad es muy baja en este sector.
A B
Figura N° 3.- (A) Buteo sp. “aguilucho”. (B) Leptotila sp. “paloma silvestre”
El grupo que predomina porcentualmente en la muestra ósea son los mamíferos y dentro
de este grupo hemos identificado en el orden de los marsupiales la especie, Philander sp.
“zarigüeya gris””. Esta especie Neotropical se extiende desde la parte Este-central de México
hasta el noreste de la Argentina. En la parte norte de Suramérica ocupa las tierras bajas del norte y
meridional de Venezuela, norte de Colombia y región nor-oriental de Perú. En general se reporta
que su distribución altitudinal en la región Neotropical va desde generalmente el nivel del mar a
1650 msnm (Emmons, 1990). Sus restos están presentes en el sector Templo Mayor, en mínima
cantidad (Tabla N° 10). Es posible que su presencia sea casual y en algún momento de la historia
del sitio fue capturado de manera ocasional.
B
A
Figura N° 4.- (A) Mandíbula izquierda de Philander sp. (B) Espécimen moderno, típico de los Andes nororientales de
Perú.
En este mismo sector se identificaron restos de dos roedores, uno Cavia porcellus “cuy” y
Lagidium peruanum “vizcacha”, ambos identificados también en el sector Pueblo Alto (Tabla N°
10).
Uno de los roedores más importantes a través de la prehistoria andina, es indudablemente
el “cuy”, Cavia porcellus, y su presencia para Kuélap esta destacada para las tres estructuras
analizadas (Tabla N°5). Sus restos representan el 4,9% por NISP, 7% por NMI para la E-1, 2,2%
por NISP, 5,7% por NMI para la E-2, y 1,5% por NISP, 7,9% por NMI para la E-3 (Tabla N° 6,
Figura 1).
B
A
Figura N°5.- Cavia porcellus (A) molares braquiodontos de relieve sencillo, (B) vista ventral de cráneo presentando
arco zigomático fuerte y foramen infra-orbital muy grande, la fórmula dental del 1/1 - C 0/0 – P 1/1 – M 3/3 = 20.
Los restos que permiten asegurar su identificación son las características de su dentición
(Figura 5A) y cráneo (Figura 5B). La importante cantidad de restos, indica una cría local que se
desarrolló en algunos recintos circulares que están en Pueblo Alto y Templo Mayor (Tablas N°7 y
8). Sus restos están representados en 3.28% para el sector Pueblo Alto y 1.56% en el Templo
Mayor (Tabla N° 10).
Cavia porcellus “cuy” es uno de los animales andinos cuya presencia en los yacimientos
arqueológicos de los Andes es muy representativa desde épocas tempranas en que fueron
domesticados hasta tiempos tardíos donde la aparición de este animal se hace más abundante,
juntamente con los camélidos (Wing, 1972). Su alto contenido calórico y nutritivo de su carne lo
convierte actualmente en uno de los platos favoritos para habitantes de los Andes sudamericanos y
también son utilizados en aspectos sociales y religiosos.
Otro roedor identificado diversos restos óseos que incluyen mandíbulas, fragmentos de
cráneos, y huesos largos de un roedor grande que habita los Andes, se trata de Lagidium
peruanum “vizcacha”. Sus restos están presentes en los dos sectores: Pueblo Alto, con 0.09% y
Templo Mayor con 1.31% (Tabla N° 10).
C
A B
Figura
N° 6.-
Lagidium peruanum “vizcacha” (A)
mandíbula con proyección posterior aguda, el ángulo vertical coincide con el plano de la rama horizontal, (B)
premolar y molares de crecimiento continuo, braquiodontos y con crestas muy juntas unas con otras, fórmula dentaria:
I 1/1- C 0/0 – P 1/1 – M 3/3 = 20, y (C) Lagidium peruanum.
La identificación de sus restos es básicamente por los huesos craneales, dentición y
huesos post-craneales, así en la Figura 6A podemos observar la morfología típica de una
mandíbula y en la Figura 6B los molares braquiodontos con crestas muy juntas y de crecimiento
continuo.
Actualmente con el nombre de “vizcacha” podemos encontrar las siguientes especies:
“vizcacha montesa del norte” (Lagidium peruanum) en Perú, y “vizcacha montesa del sur.
(Lagidium viscacia), del extremo sur de Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Lagidium peruanum,
habita en los andes peruanos en elevaciones que fluctúan entre 3000 a 5000 msnm,
aproximadamente. Esta especie es de hábitos nocturnos; vive en grupos de hasta 50 individuos en
túneles que cava en lomas de terreno firme. Se alimenta de todo tipo de vegetales y también ataca
los cultivos. La carne de la vizcacha es muy apreciada en las localidades andinas, de tal forma que
se consume hasta la actualidad. Sus restos arqueológicos están presentes en diversas épocas en los
andes centrales (Wing, 1972).
Otro roedor identificado es Agouti sp. “sacha cuy” identificado para el Templo Mayor,
hay en total 9 restos (0.45%). Estas evidencias óseas están constituidas por dientes, humero y
pelvis. Está presencia, indicaría por lo menos que en alguna oportunidad los habitantes de Kuélap
capturaron este roedor y fue consumido, en virtud que su carne es de
alto valor alimenticio. Es posible que los restos de “sacha cuy” del
Templo Mayor correspondan a la especie Agouti taczanowskii, que es
la especie que vive entre los 2000 y 3000 msnm,
principalmente en las zonas andinas nubladas
(ecosistema de ceja de selva). Esta especie tiene
unas manchas conspicuas en la espalda y parte lateral
de su cuerpo (Figura 7C). Actualmente se evalúa su
hábitat para el diseño de áreas de reserva y planes de
manejo sobre esta especie,
teniendo en cuenta el alto
valor alimenticio que
aporta su carne (Emmons,
1990).
Figura N° 7.- Agouti sp. “sachacuy” (A) molar, (B) izquierda: pelvis arqueológica, derecha: pelvis moderna de
Agouti taczanowskii, y (C) Agouti taczanowskii.
Las especies del género Agouti son consideradas también como plagas para los cultivos
agrícolas, en virtud de los daños que causan a los cultivos de maíz, de caña de azúcar y de otras
cosechas.
En la muestra ósea de Pueblo Alto y Templo Mayor se identificaron restos óseos de un
armadillo, Dasypus sp., su representación es muy baja de 0.02% para Pueblo Alto, asimismo en
Templo Mayor es solo de 0.20% (Tabla N° 10). Este armadillo es de cuerpo pequeño y a pesar de
sus patas cortas se mueve con rapidez (Figura 8); estas últimas poseen garras que le permiten
excavar la tierra y crear madrigueras. Mide 50-60 cm. aproximadamente y pesa entre 4 a 8 kg.
Tiene dientes, pero no pueden morder o masticar. Su característica más asombrosa es que posee
placas dérmicas cubiertas de placas epidérmicas muy parecidas a las escamas de los reptiles. Vive
desde el sur de Estados Unidos hasta Uruguay y centro de Argentina; es el armadillo con la
distribución más amplia. Este animal fue traído de la selva baja, donde habita, lo cual indica que
los pobladores de Kuélap tuvieron contactos con estas ecoregiones adyacentes.
FiguraN°8.- Dasypus sp. “armadillo”.
Otros restos identificados, son los restos de Carnívoros, se han reconocido restos que
corresponden a huesos de cráneo y mandíbulas de Canis lupus familiaris “perro doméstico”
reportados entre los restos óseos de los sectores Pueblo Alto y Templo Mayor. Su representación
es muy baja, con 0.11% en Pueblo Alto y 0.05% en Templo Mayor (Tabla N° 10). Los huesos no
tienen indicios de carnicería, por lo que hasta el momento no podríamos afirmar si fueron
consumidos.
Otros restos de carnívoros que corresponden a felinos, como posiblemente Felis cf.
Tigrina “tigrillo”, fueron encontrados únicamente en Pueblo Alto, con un 0.02% (Tabla N° 10).
Hay tres restos en el Templo Mayor pero identificados a nivel de familia (Felidae), porque los
restos no son diagnósticos, pero tienen características de esta familia.
El “tigrillo” Felis tigrina, es una especie de mamífero carnívoro de la familia de
los felinos y del género Felis, que se distribuye en selvas subtropicales del centro-este de América
del Sur. Al llegar la noche sale a recorrer su territorio en busca de los animales que constituyen su
alimento: aves y roedores. Se pueden encontrar en varios hábitats, en los que se encuentran
bosques de pino, bosques tropicales, sabanas y en la vegetación cerca de las costas. No suelen
vivir en pantanos. En ocasiones también se pueden encontrar cerca de campos de cultivo, sobre
todo cuando hay abundancia de roedores en dicho lugar (Emmons, 1990).
Figura N° 9.- Felis tigrina “tigrillo”.
Finalmente tenemos que discutir
los dos artiodáctilos más comunes y
abundantes en la muestra ósea de
Kuélap. Primero comenzaremos con la especie Odocoileus virginianus “venado de cola blanca”,
cuyos restos (astas, fragmentos de cráneos, mandíbulas, falanges y diversos huesos largos, se han
identificado para los tres sectores, constituyendo después de los camélidos, los mamíferos con
mayor aporte de carne para la población de estos sectores y de Kuélap en general.
En la Tabla N° 10 y Figura 2, podemos observar que los porcentajes según NISP lo
ubican en segundo lugar después de los camélidos. Así para Pueblo Alto su porcentaje según NISP
es 0.93%, en el Templo Mayor es de 5.32% y para la Plataforma II es 3.48% (Tabla N° 10, Figura
2).
El “venado de cola blanca” es una especie de cérvido mediano, caracterizado por un
cuello largo y relativamente grueso, patas largas, hocico alargado y orejas grandes. Los juveniles
presentan manchas blancas (moteados). Las astas se encuentran en la parte superior de la cabeza, a
la altura de las orejas, con una rama principal que se dobla hacia el frente y alrededor de cinco
puntas verticales. Su distribución es amplia en el continente americano y abarca desde Canadá
hasta Bolivia (Emmons, 1990).
Como especie nativa, esta se puede encontrar en una gran variedad de ecosistemas, pero
prefiere áreas boscosas para refugiarse, aunque no muy densamente arboladas. Los tipos de
vegetación ocupados por esta especie pueden ser: bosques templados y tropicales, pastizales
templados, chaparrales, desiertos, bosque tropical caducifolio y matorral. Son sexualmente
maduros cuando alcanzan un año, generalmente ninguno de los dos sexos se aparea antes de los
dos años de edad.
Los restos de cérvidos y en especial de Odocoileus virginianus se reportan para todos los
sitios andinos desde el precerámico hasta tiempos tardíos, y sus huesos y astas han servido
también en la utilización de materia prima para la fabricación de una diversidad de herramientas
óseas, desde punzones hasta espátulas bien elaboradas.
4.1. LOS CAMÉLIDOS
En lo que se refiere para el ecosistema de ceja de selva, son escasos los estudios sobre
zooarqueología, especialmente los referidos a camélidos. Para el Período Intermedio Tardío, hay
referencias para el sitio Patrón Samana, situado en las montañas que dan hacia el este del río
Marañón, a una altura de 3750 m.s.n.m. En una de las casas se halló huesos identificados como
“llamas” y que presentaban incisiones, cuya ocupación corresponde al siglo XIII (Bonavía, 1996).
Para el Horizonte Tardío, el único sitio de ceja de selva que reporta datos sobre camélidos
es Pajatén, sobre la presencia de estos animales existen investigaciones desde 1968, cuando
Macedo reporta la existencia de camélidos grandes: Lama guanicoe "guanaco" o Lama glama
"llama" (Bonavía, 1996).
De los antecedentes citados, se puede afirmar que hasta ahora no hay estudios detallados
sobre la zooarqueología de estos herbívoros y es cuestionada la crianza local en Pajatén, pero la
utilización de los camélidos como parte de la dieta de los pobladores de esta región es
incuestionable.
Los restos óseos estudiados de los sectores analizados de Kuélap han proporcionado
valiosa información. La identidad de los camélidos que vivieron y fueron consumidos en Kuélap,
están en función a los análisis de la morfología de los incisivos, y se indica que existen “llamas”
con esmalte a ambos lados de los incisivos y “alpacas”, con esmalte solo en lado lingual (Wheeler,
1982). Por lo tanto, hay muchas posibilidades de que haya existido una fuerte presencia tanto de
“llamas” y “alpacas” como de posibles híbridos dentro de la muestra de Kuélap, lo cual indicaría
una manera de pastoreo con rebaños mixtos (llamas, alpacas e híbridos).
La presencia de restos de camélidos es predominante en los tres sectores, así en el sector
Pueblo Alto tiene un 68.49% por NISP, en el Templo Mayor con un 80.12%, y en la Sub-
Plataforma II con 93.81% (Tabla N° 10, Figura 2).
Por lo tanto, se tiene una interesante diversidad de fauna, especialmente en el Templo
Mayor, pero el principal aporte de proteína animal, lo aportan los camélidos, luego los cérvidos y
en menor proporción los cuyes. Este es un patrón que se repite en todos los yacimientos
arqueológicos andinos, tal como lo ha remarcado Miller (1979). Por ende, en Kuélap, el manejo de
la fauna estuvo principalmente dirigido a la crianza y manejo de camélidos domésticos, crianza de
cuyes y cacería de venados, lo cual estuvo complementado con cacería de fauna adyacente al sitio,
como aves y otros mamíferos silvestres eventuales.