Oraciones Por Los Difuntos - Final
Oraciones Por Los Difuntos - Final
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Instrumento de trabajo 1 para celebradores/as de la palabra
y referentes de barrios/comunidades
Parroquia de Villa Atamisqui, noviembre 2024
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Oraciones por los difuntos
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Oraciones por los difuntos
“Rogar por los difuntos es, sobre todo, un signo de reconocimiento por el
testimonio que nos han dejado y el bien que han hecho. Es un agradecimiento al
Señor por habérnoslos donado y por su amor y su amistad.
La Iglesia ruega por los difuntos en modo particular durante la Santa Misa. Dice
el sacerdote: «Acuérdate también, Señor, de tus hijos, que nos han precedido con
el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. Á ellos, Señor, y a cuantos
descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz» (Canon
romano I). Un recuerdo simple, eficaz, lleno de significado, porque encomienda a
nuestros seres queridos a la misericordia de Dios. Oremos con esperanza cristiana
que estén con Él en el paraíso, en la espera de encontrarnos juntos en ese misterio
de amor que no comprendemos, pero que sabemos que es verdad porque es una
promesa que Jesús ha hecho. Todos resucitaremos y todos permaneceremos por
siempre con Jesús, con Él.
El recuerdo de los fieles difuntos no debe hacernos olvidar también de rogar por
los vivos, que junto a nosotros cada día enfrentan las pruebas de la vida. La
necesidad de esta oración es todavía más evidente si la ponemos a la luz de la
profesión de fe que dice: «Creo en la comunión de los santos». Es el misterio que
expresa la belleza de la misericordia que Jesús nos ha revelado. La comunión de
los santos, de hecho, indica que todos estamos inmersos en la vida de Dios y vivimos
en su amor. Todos, vivos y difuntos, estamos en la comunión, es decir, unidos todos,
¿no?, como una unión; unidos en la comunidad de cuantos han recibido el Bautismo,
y de aquellos que se han nutrido del Cuerpo de Cristo y forman parte de la gran
familia de Dios. Todos somos de la misma familia, unidos. Y por esto oramos los
unos por los otros.”
1680 Todos los sacramentos, principalmente los de la iniciación cristiana, tienen como fin
último la Pascua definitiva del cristiano, es decir, la que a través de la muerte hace entrar al
creyente en la vida del Reino. Entonces se cumple en él lo que la fe y la esperanza han
confesado: "Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro" (Símbolo de
Niceno-Constantinopolitano).
1681 El sentido cristiano de la muerte es revelado a la luz del Misterio Pascual de la muerte y
de la resurrección de Cristo, en quien radica nuestra única esperanza. El cristiano que muere
en Cristo Jesús "sale de este cuerpo para vivir con el Señor" (2 Co 5,8).
1683 La Iglesia que, como Madre, ha llevado sacramentalmente en su seno al cristiano durante
su peregrinación terrena, lo acompaña al término de su caminar para entregarlo "en las manos
del Padre". La Iglesia ofrece al Padre, en Cristo, al hijo de su gracia, y deposita en la tierra, con
esperanza, el germen del cuerpo que resucitará en la gloria (cf 1 Co 15,42-44). Esta ofrenda es
plenamente celebrada en el Sacrificio eucarístico; las bendiciones que preceden y que siguen
son sacramentales.
1684 Las exequias cristianas son una celebración litúrgica de la Iglesia. El ministerio de la Iglesia
pretende expresar también aquí la comunión eficaz con el difunto, hacer participar en esa
comunión a la asamblea reunida para las exequias y anunciarle la vida eterna.
1685 Los diferentes ritos de las exequias expresan el carácter pascual de la muerte cristiana y
responden a las situaciones y a las tradiciones de cada región, aun en lo referente al color
litúrgico (cf SC 81).
1686 El Ordo exequiarum o Ritual de los funerales de la liturgia romana propone tres tipos de
celebración de las exequias, correspondientes a tres lugares de su desarrollo (la casa, la iglesia,
el cementerio), y según la importancia que les presten la familia, las costumbres locales, la
cultura y la piedad popular. Por otra parte, este desarrollo es común a todas las tradiciones
litúrgicas y comprende cuatro momentos principales:
1687 La acogida de la comunidad. El saludo de fe abre la celebración. Los familiares del difunto
son acogidos con una palabra de "consolación" (en el sentido del Nuevo Testamento: la fuerza
del Espíritu Santo en la esperanza [cf 1 Ts 4,18]). La comunidad orante que se reúne espera
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Oraciones por los difuntos
1690 El adiós ("a Dios") al difunto es "su recomendación a Dios" por la Iglesia. Es el "último
adiós [...] por el que la comunidad cristiana despide a uno de sus miembros antes que su
cuerpo sea llevado a su sepulcro" (cf. Ritual de exequias, Prenotandos, 10). La tradición
bizantina lo expresa con el beso de adiós al difunto:
Con este saludo final «se canta por su partida de esta vida y por su separación, pero también
porque existe una comunión y una reunión. En efecto, una vez muertos no estamos en
absoluto separados unos de otros, pues todos recorremos el mismo camino y nos volveremos
a encontrar en un mismo lugar. No nos separaremos jamás, porque vivimos para Cristo y ahora
estamos unidos a Cristo, yendo hacia Él [...] estaremos todos juntos en Cristo» (San Simeón de
Tesalónica, De ordine sepulturae, 367).
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Oraciones por los difuntos
I. EN EL LUGAR DE LA MUERTE
Padre nuestro…
Oremos:
Señor te encomendamos el alma de tu hijo/a …. Para que viva unido/a a ti después de haber
muerto para el mundo.
Por tu inmensa piedad, en el juicio den piedad de él/ella, perdónale los pecados que ha
cometido por su humana fragilidad.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
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Oraciones por los difuntos
Oremos:
Señor, ante tus ojos todo lo que es perecedero vive y nuestros cuerpos,
al morir, no desaparecen para siempre, sino que se transforman.
Te pedimos, humildemente, que recibas el alma de tu hijo/a …
En la morada del cielo, para que resucite el día del gran juicio.
Si ha pecado durante esta vida, por tu amor purifícalo/a
y perdónalo/a por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Padre nuestro …
Amén.
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Oraciones por los difuntos
II. EN EL VELATORIO
1. Primera opción
Queridos Hermanos:
Bendito sea el Dios y Padre
de nuestro Señor Jesucristo,
Padre de las misericordias
y Dios de todo consuelo,
que nos reconforta
en todas nuestras penas y dolores,
y que su paz esté con todos ustedes.
- Y con tu espíritu.
Oremos:
Recibe, Señor a tu hijo/a ……………. a quien llamaste de este mundo
a tu presencia; concédele que, libre de todas sus faltas,
alcance la felicidad del descanso y de la luz eterna y merezca unirse
a tus santos y amados en la gloria de la resurrección.
Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Amén.
N.N. ………… por el agua y el Espíritu Santo nació como hijo/a de Dios
en el bautismo, y ese día fue revestido/a de blanco, signo de la santidad,
ahora también lo hemos vestido de blanco como aquel día.
Que el Señor complete ahora aquello que un día comenzó,
haciéndolo gozar como hijo/a suyo/a en el cielo.
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Oraciones por los difuntos
Oremos:
Ten misericordia, Señor, de nuestro/a hermano/a …………
así como estuvo unido/a a tu pueblo fiel, por el sacramento del bautismo,
concédele ahora asociarse en el cielo a tus Santos y Amigos.
Por Jesucristo nuestro Señor,
Amén.
La Virgen María lo/la ayude a ingresar en el cielo con su poderosa intercesión, por eso
nosotros la invocamos:
Dios te salve Reina y Madre de misericordia…
+++++
2. Segunda opción
Queridos hermanos:
Que la paz y el consuelo de Dios nuestro Padre
Y el amor de Cristo el Señor
por la fuerza del Espíritu Santo esté con ustedes.
Oremos:
Escucha, señor, la súplica que te hacemos implorando tu misericordia,
Por nuestro/a querido/a hermano/a ……… a quien llamaste
de este mundo a tu presencia; concédele la luz y la paz que no tienen fin
y permítele participar en la comunión gloriosa de tus santos en el cielo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
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Oraciones por los difuntos
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Oraciones por los difuntos
Oremos:
Padre de bondad, encomendamos a tu cuidado, a …………….
sostenidos con la esperanza cierta de que en el último día
resucitará con Cristo,
junto con todos los que han muerto con El.
Por eso, Señor, abre para tu hijo/a ………. las puertas del paraíso,
para que goce de tu paz y de tu felicidad.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
N.N. …………….
de la tierra saliste y a la tierra vuelves,
pero el Señor Jesús, Dios de la vida, te levantará glorioso
para la resurrección.
Que los ángeles te acompañen,
que los santos te reciban en el cielo,
y que la Virgen María, nuestra Madre, te presente delante
de su Hijo Jesús Resucitado.
+++++
3. Tercera opción
Queridos hermanos:
que la gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo,
el amor de Dios Padre,
y la comunión del Espíritu Santo, esté con ustedes.
- Y con tu espíritu.
Oremos:
Señor, tú eres Padre rico en misericordia,
creemos que tu Hijo Jesucristo es la resurrección y la vida.
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Oraciones por los difuntos
Ahora que nuestro/a hermano/a ………… está muerto/a ante nuestros ojos;
sin embargo, sabemos que él/ella está vivo/a en tu presencia,
por eso te pedimos que lo/la purifiques de todas sus faltas y pueda así
compartir contigo y todos los santos de la gloria de la resurrección.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Marta dijo a Jesús: «Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
22 Pero, aun así, yo sé que puedes pedir a Dios cualquier cosa,
¿Crees esto?» 27 Ella contestó: «Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo,
el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»
Palabra del Señor
Gloria a ti Señor Jesús
Salmo 118
Con Jesús que con su muerte y resurrección nos hizo hijos de Dios
rezamos por nuestro/a hermano/a difunto/a: Padre nuestro …
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Oraciones por los difuntos
+++++
4. Cuarta opción
Queridos hermanos:
que la gracia, el consuelo y la paz de Dios, nuestro Padre,
y de Jesucristo, el Señor,
esté con cada uno de ustedes.
- Y con tu espíritu.
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Oraciones por los difuntos
Oremos:
Dios Padre misericordioso, que nos salvaste por la muerte de tu Hijo Jesucristo,
y asociaste nuestras vidas a su resurrección,
concede a nuestro/a hermano/a querido/a ……………
que comparte ahora la muerte de tu Hijo se asocie también con El
a la gloria de la resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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Oraciones por los difuntos
Que los ángeles te acompañen, que santo/a ……. (el santo/santa del difunto/a)
y todos los santos en el cielo te reciban y que la Virgen, nuestra Madre
(cuyo nombre llevas – en el caso que se llame maría o algún otro nombre
evocativo de la Virgen) te presente delante de su Hijo Jesús, el Resucitado.
+++++
5. Quinta opción
Queridos hermanos:
que el Dios del amor y de la paz los acompañe y mucho más ahora
que vamos a rezar por el eterno descanso de N.N. ……….
y que su gracia esté con cada uno de ustedes.
- Y con tu espíritu.
Oremos:
Padre bueno del cielo, apoyados en la fe, confesamos que Jesús
murió y resucitó para que también nosotros pudiéramos resucitar como Él.
Por eso te pedimos por nuestro/a querido/a hermano/a ……….
que se ha dormido en el Señor, para que también él/ella alcance
la alegría de la resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
los sorprendan;
porque el que camina en las tinieblas no sabe a dónde va.
Mientras tengan luz, crean en la luz y serán hijos de la luz.
Yo soy la luz, y he venido al mundo para que
todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
Yo no vine a condenar al mundo, sino a salvarlo.
Y resucitarlo en el último día.”
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Oraciones por los difuntos
6. Sexta opción
Queridos hermanos:
Que el amor de Cristo Jesús, nuestro buen Pastor resucitado,
les dé el consuelo y la paz que solo Él puede conceder.
Y que su amor esté con todos ustedes.
- Y con tu espíritu.
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Oraciones por los difuntos
Que la bendición de Dios + Padre, Hijo y Espíritu Santo los acompañe en este día de dolor y
permanezca para siempre.
Amén.
+++++
Queridos hermanos,
ahora vamos a rezar, sabiendo que no es N.N. …….
el que necesita de nuestra oración,
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Oraciones por los difuntos
N.N. ………
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Oraciones por los difuntos
Que la bendición de Dios + Padre, Hijo y Espíritu Santo los acompañe, los consuele en este
día de gran dolor y permanezca para siempre.
Amén.
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Oraciones por los difuntos
III. EN LA IGLESIA
Oremos:
Señor, humildemente apelamos a tu misericordia para que recibas
con bondad el alma de tu servidor/a ……;
sé misericordioso con él/ella y así merezca ingresar en la vida eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
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Oraciones por los difuntos
- Por este hermano/a nuestro/a que vivió en la fe, para que el Señor lo/a resucite
en el día final. Oremos:
- Por nuestros familiares y amigos difuntos, para que Jesús les permita
Contemplar su rostro. Oremos:
- Por todos los difuntos de nuestra comunidad cristiana, para que podamos
reencontrarnos con ellos en la gloria del Reino celestial. Oremos:
Padre nuestro ….
Señor, te pedimos
que escuches la oración que hacemos por el alma de N.N. …….
para que perdonadas todas sus faltas pueda vivir para siempre
en la eternidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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Oraciones por los difuntos
Te rogamos, Señor y Dios nuestro que recibas el alma de este/a hermano/a nuestro,
por quien Cristo derramó su sangre en la cruz.
Oremos:
Padre de bondad,
encomendamos a tu cuidado el alma de N.N. …….
sostenidos por la esperanza de que en el último día resucitará con Cristo,
junto con todos los que han muerto con El.
(Te damos gracias por los beneficios con que lo/a favoreciste en esta vida mortal;
beneficios que para nosotros se convierten en signos de tu bondad.)
Por eso Señor escucha con misericordia nuestros ruegos:
abre para tu hijo/a N.N. las puertas del Cielo;
concédenos a nosotros la gracia de poder consolarnos mutuamente,
y así podamos vivir siempre contigo y reencontrarnos con N.N. ……..
para siempre en tu Reino.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Luego el/a celebrador/a imparte la bendición final como de costumbre y se procede al traslado
al Cementero.
+++++
1. Monición inicial
El que preside dice:
Queridos hermanos:
En estos momentos en que la muerte deja de ser algo lejano y se convierte en
una realidad que nos golpea y duele muy hondo, surgen seguramente en nosotros
muchos interrogantes. Por eso, como familia creyente nos ponemos en oración
y apelamos a nuestra fe cristiana.
Justamente, por nuestra fe creemos que la muerte no es el fin, sino un paso
hacia la plenitud de la vida. Y esto porque Jesús ha dicho: «Yo soy la resurrección
y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí,
no morirá jamás».
Creemos así, que la muerte ha sido vencida por la resurrección de Jesús y por
eso celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte, al orar y poner en las manos
misericordiosas de Dios a nuestro (abuelo(a)-papá-mamá-hermano(a)-amigo(a)) N.
2. Saludo
En nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. R/. Amén.
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Oraciones por los difuntos
Oremos.
Palabra de Dios.
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Oraciones por los difuntos
5. SALMO RESPONSORIAL.
Del salmo 24
6. EVANGELIO
Quien preside u otro puede hacer una breve reflexión sobre la Palabra de Dios – o da un
testimonio de la vida del difunto(a).
Queridos hermanos: elevemos juntos nuestra oración confiada a Dios, que es Padre
omnipotente y ha resucitado a Jesucristo de la muerte.
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Oraciones por los difuntos
- Para que nuestro(a) querido(a) N., que ha traspasado las barreras de la muerte,
sea recibido(a) en la gran familia de los santos. Oremos.
- Para que nuestras familias encuentren el consuelo y la esperanza que nos da el Evangelio de
Jesús. Oremos.
- Para que todos nosotros, aquí presentes, crezcamos en la fe y nos ayudemos unos a otros
mediante la caridad. Oremos.
8. Padre Nuestro
Se invita a rezar la Oración del Señor con esta u otras palabras:
El Señor nos enseñó a rezar y confiar. Hagámoslo como verdaderos hijos de Dios:
9. Ritos conclusivos
Oración
Luego concluye con una de las siguientes oraciones:
Oremos:
Dios, Padre todopoderoso, nuestra fe confiesa que tu Hijo murió y resucitó; por este
misterio, concede a tu servidor(a) N., que se ha dormido en el Señor, alcanzar la alegría de la
resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Oremos:
Recibe, Señor, el alma de tu servidor(a) N.,
a quien te has dignado llamar de este mundo a tu presencia
para que, libre de todo vínculo de pecado,
le concedas el gozo del descanso y la luz que no tiene fin,
y, entre tus santos y elegidos,
merezca participar de la gloria de la resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Señor, ten piedad de su alma – Todos: Señor, ten piedad de su alma
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Oraciones por los difuntos
Se acompaña la comunidad hacia fuera del templo con un canto, p.e. “Santa María del
Camino”
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1. SALUDO
Celebrador(a):
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén
Celebrador(a)
Estamos reunidos en el nombre del Señor Jesucristo vivo y resucitado,
vencedor de la muerte para darle el último adiós a nuestro(a) hermano(a) N.
2. ACTO PENITENCIAL
Celebrador(a):
Es conveniente que, para obtener mayor fruto de nuestra oración, pidamos
perdón de nuestros pecados.
Todos:
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
Celebrador(a):
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Oraciones por los difuntos
3. Oración:
Celebrador(a):
Oremos.
Te pedimos Señor que le concedas el descanso eterno a nuestro(a)
hermano(a) NN. que hoy encomendamos a tu misericordia y a nosotros
danos el consuelo de la esperanza de la Resurrección.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Todos: Amen
4. LITURGIA DE LA PALABRA
Quien preside invita a los presentes a escuchar la Palabra de Dios con estas o similares
palabras.
Celebrador(a):
Hermanos no quiero que ignoren el destino de los difuntos, para que no estén tristes como
los demás que no tienen esperanza. Porque, si creemos que Jesús murió y resucitó, de la
misma manera Dios, llevará con Jesús, a los que murieron con él. Esto se lo decimos
apoyados en la Palabra del Señor: los que quedemos vivos hasta la venida del Señor no nos
adelantaremos a los ya muertos; porque el Señor mismo, al sonar una orden, a la voz del
arcángel y al toque de la trompeta divina, bajará del cielo; entonces resucitarán primero
los que murieron en Cristo; después nosotros, los que quedemos vivos, seremos llevados
juntamente con ellos al cielo sobre las nubes, al encuentro del Señor; y así estaremos
siempre con el Señor. Consuélense mutuamente con estas palabras.
Salmo responsorial
Lector:
El Señor es mi luz y mi salvación.
Todos: El Señor es mi luz y mi salvación.
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Oraciones por los difuntos
Evangelio
Quien preside puede emplear uno de los dos Evangelios que se presentan
a continuación. Invita a los presentes a ponerse de pie y escuchar.
1
Celebrador(a): Escuchemos hermanos el Santo Evangelio según San Lucas.
En aquel tiempo Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naín, acompañado de los discípulos y
de un gran gentío. Justo cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a un muerto,
hijo único de una viuda; la acompañaba un grupo considerable de vecinos. Al verla, el Señor
sintió compasión y le dijo: —No llores. Se acercó, tocó el féretro, y los portadores se
detuvieron. Entonces dijo: —Muchacho, yo te lo ordeno, levántate. El muerto se incorporó y
empezó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre. Todos quedaron atónitos y daban gloria a
Dios diciendo: —Un gran profeta ha surgido entre nosotros; Dios se ha compadecido de su
pueblo. La noticia de lo que había hecho se divulgó por toda la región y por Judea.
Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti Señor Jesús.
2
Celebrador(a): Escuchemos hermanos el Santo Evangelio según San Juan:
Les aseguro que quien oye mi palabra y cree en aquel que me ha enviado tiene vida eterna y
no es sometido a juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida. Les aseguro que se acerca
la hora, ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan
vivirán. Así como el Padre posee vida en sí, del mismo modo hace que el Hijo posea
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Oraciones por los difuntos
vida en sí; y, puesto que es el Hijo del Hombre, le ha confiado el poder de juzgar.
No se extrañen de esto: llega la hora en que todos los que están en el sepulcro oirán su voz:
los que hicieron el bien resucitarán para vivir, los que hicieron el mal resucitarán para ser
juzgados.
Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti Señor Jesús.
Celebradora:
Unidos a todos los que sufren por la muerte de sus seres queridos, acerquémonos al Señor
de la misericordia, para encontrar luz en la oscuridad y fe en nuestra duda.
Lector:
Por nuestro(a) hermano(a) N., por quien Jesús, nuestro Salvador, entregó su vida; para que
alcance el perdón y la misericordia del Padre, roguemos al Señor.
Todos: Escúchanos Señor.
Lector:
Por sus familiares y amigos, desconcertados ante esta muerte, para que vivan apoyados en
Jesús, manso y humilde de corazón, y encuentren en Él el consuelo prometido, roguemos al
Señor.
Todos: Escúchanos Señor.
Lector:
Por todos nosotros que lloramos la partida de nuestro(a) hermano(a) N., para que
consigamos consuelo en la esperanza de la resurrección, roguemos al Señor.
Todos: Escúchanos Señor.
Celebrador(a):
Escucha, Señor, nuestra oración y ten piedad de N. que fue hecho(a) hijo(a) tuyo(a) por el
bautismo; acepta el bien que hizo en su vida y perdona sus culpas y debilidades.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
6. RESPONSO FINAL
Celebrador(a):
Acuérdate de Jesucristo resucitado de entre los muertos, Él es nuestra
salvación nuestra gloria para siempre:
Si con Él morimos, viviremos en Él.
Si con Él sufrimos, reinaremos con Él.
En Él nuestras penas, en Él nuestro gozo.
En Él la esperanza, en Él nuestro amor.
En Él toda la gracia, en Él nuestra paz.
En Él nuestra gloria, en Él la salvación.
Celebrador(a):
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Oraciones por los difuntos
7. Oración
Celebrador(a):
Oremos:
Oh, Dios, gloria de los fieles y vida de los justos, los redimidos por la muerte y resurrección
de tu Hijo te pedimos que acojas con bondad a tu siervo(a) N. difunto(a), para que quien
profesó el misterio de la resurrección merezca alcanzar los gozos de la eterna
bienaventuranza. Por Jesucristo nuestro Señor.
Celebrador(a):
A nuestra Madre, la Virgen María, a quien él(ella) y nosotros tantas veces invocamos
pidiendo que ruegue por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte, hoy acudimos a ella
para que lo(la) presente ante su Hijo Jesucristo, diciendo todos junto:
Todos:
Dios te salve Reina y Madre...
Celebrador(a):
Descanse en paz.
Todos: Amén.
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Oraciones por los difuntos
1.
Dios de la vida,
tú has querido que naciéramos y nos diste la luz de nuestros ojos.
Tú no nos has creado para la muerte, sino para la vida en Ti.
Da a nuestro/a hermano/a ………
la vida nueva y eterna y condúcelo/a a tu Reino.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
2.
Dios de la vida,
no comprendemos por qué nuestro/a querido/a hermano/a ………
se ha ido de nosotros.
Estamos dolidos porque ya no puede hablar con nosotros.
No puede ser que nos hayamos amado en vano,
no puede ser que el amor que nos une aquí en la tierra,
se pierde con la muerte.
Ayúdanos a creer que él/ella vive ahora cerca de Ti,
en la alegría de tu amistad.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
3.
Señor Dios nuestro,
no puede ser que la muerte sea el fin y que vivamos para morir.
Al contrario, para todos los que esperan de ti,
tú eres un Dios bueno y digno de confianza.
No nos abandones en la hora de la muerte y danos vida eterna.
Haz que nuestro/a querido/a hermano/a ………….
pase de esta vida a la eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
4.
Señor Dios nuestro,
tú nos has hecho a imagen tuya.
Nuestro corazón estará intranquilo hasta que te encuentre en ti,
que eres el Dios de la paz y el amor.
Haznos comprender que este mundo,
por rico que sea, es demasiado pobre para satisfacer
todos nuestros deseos.
Colma con tu presencia nuestras ansias más profundas
y danos un día a todos, la vida eterna, para que podamos
gozar de tu cariño junto con nuestro/a hermano/a …
que hoy estamos despidiendo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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Oraciones por los difuntos
5.
Señor, Dios nuestro,
tú nos has creado a todos para que, encontrándonos,
vivamos en la amistad y el amor.
Te damos gracias por esta maravilla, que es el regalo más grande
que nos pudiste dar.
No puede ser que nos amemos en vano y que el amor,
que nos une, desaparezca con la muerte.
Ayúdanos a creer que, más allá de la muerte, quedamos unidos
en tu mismo amor.
Ahora te pedimos por nuestro/a querido/a hermano/a …
para que le des tu misericordia, tu amor y tu paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
6.
Dios bueno y misericordioso,
tú eres nuestro padre, nos amas y nos proteges.
No queremos romper contigo,
aun cuando nuestra fidelidad esta puesta a prueba
con la muerte de nuestro/a querido/a hermano/a ……………
porque ser infiel a Ti es destruirnos.
Te pedimos muéstranos tu fidelidad
ahora que con dolor nos dirigimos a Ti.
Termina el trabajo de tus manos en el tiempo y la eternidad.
Danos la riqueza de tu Vida, de tu amor y tu paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
7.
Dios de la vida, que eres Padre rico en misericordia,
cuando tú nos lleves a tu casa después de esta vida de preocupaciones,
búsquedas y sueños, nosotros gozaremos de tu eterno amor
y te daremos gracias por todo lo que Tú has realizado
en cada uno de nosotros.
Danos la paz de tu Reino y muestra tu gran cariño
a nuestro/ querido/a hermano/a ……… que hoy vamos a sepultar,
para que pueda gozar de tu gran amor.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.
8.
Señor Dios nuestro,
tú tienes el mundo en tus manos, porque eres el Dios de la Vida.
Tú formaste el firmamento y colocaste las estrellas, la luna y el sol.
Pero más que todo esto te preocupas por cada uno de nosotros que somos tus hijos,
cuyos nombres están escritos en las palmas de tus manos.
Muéstrate, pues, en toda tu grandeza,
con nuestro/a querido/a hermano/a ………
porque tu amor no tiene límite.
Tómalo/a de tu mano y condúcelo/a a tu casa. Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.
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Oraciones por los difuntos
9.
Dios de la vida,
desde siempre Tú nos acompañas a cada uno de nosotros, tus hijos,
a través del tiempo y nuestra historia.
En la fe, hemos experimentado tu presencia.
En días buenos y en días malos nos hemos dirigido hacia Ti.
Y Tú te nos has mostrado como un Dios rico en misericordia que quiere
lo mejor para nosotros.
Te pedimos ahora: quédate con nosotros en este momento de dolor por la partida
de nuestro/a querido/a hermano/a ….
Danos el consuelo de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
10.
Dios nuestro,
te damos gracias por todo lo que ha significado y hoy representa para nosotros
nuestro/a querido/a hermano/a ……
Tú no permites que se pierda nada de lo que es ahora para nosotros.
Dale la gracia de tu misma vida.
A nosotros danos el valor y la fuerza para amarnos con un corazón nuevo
a pesar de esta herida que estamos sufriendo.
Por Jesucristo nuestro Señor,
Amén.
11.
Padre misericordioso,
Dios del perdón y el amor.
Tú eres más grande que nuestros pecados.
Te pedimos: ayúdanos a ser misericordiosos entre nosotros y, sobre todo
con nuestro/a querido/a hermano/a ……… a quién despedimos en este momento.
Entonces Tú nos perdonarás nuestras faltas y podremos llamarte “Padre Nuestro”,
cuyo amor permanece para siempre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
12.
Dios,
la vida se hace pesada sobre cuando se nos viene encima
el dolor de la muerte.
También tu Hijo Jesús ha sufrido en la cruz,
para que ningún sufrimiento sea en vano y sin sentido.
Te pedimos que nuestro/a querido/a hermano/a ………….
siga gozando de tu mismo amor para siempre en el cielo,
con todos tus santos y elegidos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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Oraciones por los difuntos
13.
Dios, Padre Santo,
tu Hijo Jesús en la cruz gritó, lloró y rezó, y luego dijo:
“Padre, en tus manos encomiendo mi vida” para luego dormirse en la cruz.
Ahora que nuestro/a querido/a hermano/a …………. también se ha
dormido como tu Hijo en la esperanza de la resurrección,
lo encomendamos a tu cariño.
Y a nosotros Padre, fortalécenos en la fe de la vida eterna,
y en la caridad que nos une a todos en tu mismo amor.
Por Jesucristo nuestro Señor,
Amén.
14.
"Señor Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación,
concédeles el descanso eterno a todos los fieles difuntos,
especialmente a aquellos que han muerto en la fe y en tu amistad.
Que encuentren la paz y la felicidad en tu presencia,
y que sus faltas y pecados sean perdonados.
Guíalos hacia la vida eterna junto a ti, y derrama tu gracia sobre sus almas
para que puedan gozar de tu amor infinito.
Amén"
(Oración por los difuntos del Papa Francisco)
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Oraciones por los difuntos
Estas celebraciones son para cuando en un aniversario u otra conmemoración se solicita una
oración por los difuntos (que popularmente se llama responso) y en ese lugar no está el
cadáver.
1. Por un difunto
Oremos:
Señor Dios de la vida,
tu palabra es potente como el fuego y a la vez suave como la brisa de la mañana.
Te pedimos por N.N. ………….
que partió de este mundo a tu presencia,
para que, por la gracia de tu misericordia,
pueda estar de pie delante tuyo,
y su corazón ardiente de amor
se una a la alabanza, la gloria y honor
en la casa del cielo que nos has preparado.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Hermanos,
3 Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús, nuestro Señor, por su gran misericordia. Al resucitar
a Cristo Jesús de entre los muertos, nos dio una vida nueva y una esperanza viva. 4 Reservaba
para ustedes la herencia celestial, ese tesoro que no perece ni se echa a perder y que no se
deshace con el tiempo. 5 Y los protege el poder de Dios, por medio de la fe, con miras a la
salvación que nos tiene preparada para los últimos tiempos.
6 Por esto estén alegres, aunque por un tiempo tengan que ser afligidos con diversas
pruebas. 7 Si el oro debe ser probado pasando por el fuego, y es sólo cosa pasajera, con
mayor razón su fe, que vale mucho más. Esta prueba les merecerá alabanza, honor y gloria el
día en que se manifieste Cristo Jesús.
8 Ustedes lo aman sin haberlo visto; ahora creen en él sin verlo, y ahora se sienten llenos de
una alegría inefable y celestial 9 al tener ya ahora eso mismo que pretende la fe, la salvación
de sus almas.
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Oraciones por los difuntos
Oremos:
Padre bueno del Cielo,
te pedimos por N.N. ……
que lo/a llamaste de este mundo a tu presencia,
para pueda compartir la luz eterna de la resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
+++++
- Que la luz de Cristo ilumine sus corazones y su paz esté con ustedes.
- Y con tu espíritu.
Oremos:
Padre del cielo que en tu gran misericordia
nos llamas para que salgamos a tu encuentro.
Te pedimos por nuestros hermanos difuntos,
para que purificados por el fuego de tu amor,
puedan subir a la montaña santa
y contemplar tu gloria cara a cara,
junto con tus ángeles y santos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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Oraciones por los difuntos
25 En aquella ocasión Jesús exclamó: «Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra,
porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la
gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado.
26 Mi Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. 27 Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y
nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo se lo quiera dar a conocer.
28 Vengan a mí los que van cansados, llevando pesadas cargas, y yo los aliviaré. 29 Carguen
con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas
encontrarán descanso. 30 Pues mi yugo es suave y mi carga liviana.»
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor
Oremos:
Padre del cielo,
tu Hijo Jesucristo vino a traer fuego sobre nuestra tierra
para que toda arda.
Nuestros hermanos por quienes hoy rezamos
Fueron bautizados por el agua y el fuego de tu Espíritu.
Apelamos a tu misericordia
para que, purificados de sus faltas,
sus corazones ardan de amor a Ti
y puedan compartir el pan de la alegría
en el banquete del reino de los cielos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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Oraciones por los difuntos
Introducción
El Rosario es la oración que la Santísima Virgen María pide con insistencia que recemos a
diario, para alcanzar nuestra conversión, nuestra salvación y la de toda la humanidad. Por
ello, rezarlo pidiendo por la salvación del alma de nuestro (a) hermano (a) N.N. traerá
también para nosotros la paz, fortaleciendo a la vez nuestra fe y esperanza en su
resurrección y la nuestra.
Al disponer nuestro espíritu para orar, confiemos en las palabras de Jesús y en su promesa:
“Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Jn 11, 25).
Invitación a la oración
Santo Rosario
“¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí. Resucitó.” (Lc 24,6)
Pongamos en las manos de Dios, Padre bondadoso, a su hijo (a) N.N., sabiendo que
resucitará como Jesús resucitó.
“En la casa de mi Padre hay muchas mansiones… Después que yo haya ido a prepararles un
lugar, volveré a buscarlos para que donde yo estoy, estén también ustedes.”
(Jn 14,2-3)
Estas palabras de Jesús vienen a traernos hoy esperanza y consuelo. Estamos invitados a
reunirnos como hermanos en la casa del Padre, donde viviremos felices para siempre.
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Oraciones por los difuntos
“Conviértanse y háganse bautizar cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo, para que
sus pecados sean perdonados. Y Dios les dará el Espíritu Santo.” (Hch 2,38)
Pidamos por nosotros para que sepamos oír hoy el mensaje del Señor y por nuestro (a)
hermano (a) N.N. para que el Señor misericordioso, lo (a) juzgue con bondad.
“El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá y el que vive y cree en mí, no morirá para
siempre.” (Jn 11,25)
“Los atletas se imponen una disciplina muy estricta, por una corona de laureles que se
marchita. ¡Cuánto más nosotros por una corona que no se marchita!” (1 Cor 9, 25).
Pidamos, unidos a María, por nuestro (a) hermano (a) N.N., para que alcance el gozo y la
gloria que la Virgen ya posee.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este
valle de lágrimas. ¡Ea! pues, Señora, Abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos
misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu
vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro
Señor Jesucristo. Amén.
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Oraciones por los difuntos
“[Jesús] llamando a la gente a la vez que, a sus discípulos, les dijo: «Si alguno quiere venir en
pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar
su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de
qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre
a cambio de su vida? Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación
adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la
gloria de su Padre con los santos ángeles».”
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor
Oremos:
Padre de bondad, en tus manos encomendamos el alma de nuestro (a) hermano (a) N.N.;
dígnate llevarlo (a) al lugar de la luz y de la paz, para que tenga parte en la Asamblea de tus
Santos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
+++++
Introducción:
El Rosario es la oración que la Santísima Virgen María pide con insistencia que recemos a
diario, para alcanzar nuestra conversión, nuestra salvación y la de toda la humanidad. Por
ello, rezarlo pidiendo por la salvación del alma de nuestro (a) hermano (a) N.N. traerá
también para nosotros la paz, fortaleciendo a la vez nuestra fe y esperanza en su
resurrección y la nuestra. Al disponer nuestro espíritu para orar, confiemos en las palabras
de Jesús y en su promesa: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque
muera, vivirá” (Jn 11, 25).
Invitación a la oración
+ En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Estamos reunidos junto a los restos mortales de N.N., nuestro (a) hermano (a) en la fe.
Vamos a pedir a Dios, nuestro Padre, por este hijo (a) suyo que ha fallecido y también
tendremos presente en nuestra oración a los que más sufren en este momento de dolor,
pidiendo para ellos el consuelo y la paz.
+ Primer misterio:
En esta hora de dolor que vivimos, Jesús nos recuerda que, en el huerto de los olivos, él
aceptó libremente, su dolorosa pasión y muerte.
cayó con el rostro entierra, orando así: «Padre mío, si es posible, aleja de mí este cáliz, pero
que no se cumpla mi voluntad, sino la tuya».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Reflexión: Mantengamos grabada en nuestra mente esta imagen de Jesús lleno de amargura,
pero que, con inmensa confianza en Dios, dice: «Padre, que no se cumpla mi voluntad, sino
la tuya». Pidamos a Dios, por intercesión de la Virgen dolorosa, que nos ayude a estar
siempre dispuestos a aceptar la voluntad de Dios por amarga que a veces nos parezca.
Padre nuestro:
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
Diez Ave Marías: Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú
eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
R: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. ¡Amén!
+ Segundo misterio:
Jesús es humillado y azotado cruelmente para merecer a través de la humillación y del dolor
una vida de triunfo y felicidad eterna.
Reflexión:
Con la santa mortificación reprimimos nuestros malos deseos, resistimos las tentaciones,
para ser auténticos seguidores de Cristo. San Pablo nos lo recuerda en 2 Tim. 2, 12: «Si
padecemos con Él, también con él viviremos, si sufrimos con Él, con Él reinaremos». Pidamos
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Oraciones por los difuntos
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
+ Tercer misterio
Jesús es coronado de espinas antes de ser coronado como Señor de la gloria.
Reflexión: Miremos un poco nuestra vida. Tal vez hemos llenado nuestra cabeza de
pensamientos y deseos de envidia y odio, de sensualidad. Pidamos al Señor que nos perdone
dichas faltas y que nos ayude a ponernos en la cabeza una verdadera corona de
mortificación. Sólo así seremos coronados de gloria en el cielo.
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
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Oraciones por los difuntos
+ Cuarto misterio
En estas tristes circunstancias que vivimos, contemplemos a Jesús que sube cargando la cruz
al Monte del Calvario. Hoy nos invita a seguir sus pasos diciéndonos: «Toma tu cruz y
sígueme».
Reflexión: Rezando este misterio pensemos en todas las dificultades que a diario
encontramos en nuestra familia, en nuestro barrio/paraje, en nuestro trabajo. Esa es la cruz
de cada día que debemos llevar generosamente tras las huellas de Cristo. Pidamos al Señor
que nos ayude a sobrellevar las dificultades de la vida presente. Que la cruz de cada día nos
ayude a nosotros a merecer la gloria.
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
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Oraciones por los difuntos
+ Quinto misterio:
Así como nuestro hermano difunto, así como todos los hombres, Jesús muere. Sin embargo,
gracias a él su muerte y la muerte de todos aquellos que le siguen, se convierte en el camino
que lleva a la gloria.
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
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Oraciones por los difuntos
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Oraciones por los difuntos
Cuando un ser querido nos deja, nos sentimos como en medio del mar, en una tormenta
donde el viento sopla tan fuerte que no sabemos cómo llevar el timón…parece que lo que
hay que hacer es agarrarlo fuerte para mantenerse a flote, y esto es muy cansado y sentimos
que no vamos a tener fuerzas. Resulta que, para mantenerse a flote, en una tormenta, hay
que dejarse llevar por el viento y aprovechar las corrientes…. y de este modo somos capaces
de mantenernos a flote, poder vivir la calma y llegar a la orilla.
“CUANDO LOS QUE AMAMOS PARTEN, PASAN DE VIVIR ENTRE NOSOTROS PARA VIVIR EN
NOSOTROS.”
+ Día 1
SÍMBOLO: Pensamos en la persona o las personas cercanas a nosotros que hayan fallecido.
En estos nueve días nuestra oración va a ir dedicada a ellos. Cerramos los ojos, respiramos
tranquilo pensando en esa persona/s, dejémonos sentir la pena y si experimentamos ganas
de llorar lo haremos con libertad.
REFLEXIÓN BIBLÍCA: “Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas. Se remontarán
con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán” Is 40,31.
ORACIÓN:
Señor Dios: enséñame a comprender mi pena para que pueda tener la verdadera sanación
que viene de ti. Amén.
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Oraciones por los difuntos
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
Oración final:
"Señor Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, concédele el descanso
eterno a todos los fieles difuntos, especialmente a nuestro/a hermano/a …que ha muerto en
la fe y en tu amistad. Que encuentre la paz y la felicidad en tu presencia, y que sus faltas y
pecados sean perdonados. Guíalo hacia la vida eterna junto a ti, y derrama tu gracia sobre su
alma para que puedan gozar de tu amor infinito. Amén"(Oración del Papa Francisco)
+ Día 2
SÍMBOLO: Prepara un “lugar de oración y recuerdo” para estos días sobre una mesita o algún
mueble. Coloca en ese espacio una imagen o figura de Jesús o una cruz. Preséntale a las
personas por las que estás ofreciendo estos días de oración.
REFLEXIÓN BÍBLICA:
“Porque en él vivimos, nos movemos y existimos, así como algunos de los profetas han
dicho: porque también nosotros somos linaje suyo”. Hch 17, 28
ORACIÓN: Dios de la vida eterna: te necesito. Necesito que me ayudes a entender que mis
seres queridos viven felices a tu lado. Ayúdame a ponerte en primer lugar para entender
todas las dudas que sobre su muerte me surgen. Amén.
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
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Oraciones por los difuntos
R: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. ¡Amén!
Oración final:
"Señor Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, concédele el descanso
eterno a todos los fieles difuntos, especialmente a nuestro/a hermano/a ………………. que ha
muerto en la fe y en tu amistad. Que encuentre la paz y la felicidad en tu presencia, y que sus
faltas y pecados sean perdonados. Guíalo hacia la vida eterna junto a ti, y derrama tu gracia
sobre su alma para que puedan gozar de tu amor infinito. Amén"(Oración del Papa Francisco)
+ Día 3
SÍMBOLO:
Coloca en el “lugar de oración y recuerdo” que creaste ayer una foto de tu ser querido. Mira
la foto, recuerda todos los momentos buenos que has vivido junto a esa persona.
REFLEXIÓN BÍBLICA:
“En verdad, en verdad les digo: el que oye mi palabratiene vida eterna” Jn 5, 24- 25.
ORACIÓN:
Gracias Señor por la vida de (nombre), por haberlo puesto en mi camino, por el tiempo que
caminamos juntos, por todo lo que compartimos. Ayúdame a sentir que, aunque físicamente
yo no pueda estar con él, continúa vivoen mi corazón. Amén.
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
Oración final:
"Señor Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, concédele el descanso
eterno a todos los fieles difuntos, especialmente a nuestro/a hermano/a ………………. que ha
muerto en la fe y en tu amistad. Que encuentre la paz y la felicidad en tu presencia, y que sus
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Oraciones por los difuntos
faltas y pecados sean perdonados. Guíalo hacia la vida eterna junto a ti, y derrama tu gracia
sobre su alma para que puedan gozar de tu amor infinito. Amén"(Oración del Papa Francisco)
+ Día 4
SÍMBOLO:
Coloca un paño blanco en el “lugar de oración y recuerdo” que estamos haciendo durante
estos días como símbolo del bautismo que nos hace hijos de Dios.
REFLEXIÓN BÍBLICA:
“Jesús se acercó y les habló así: «Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra.
Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he
encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia. »Mt
28,19-20
ORACIÓN:
Gracias Señor por mi fe, que me hace sentir a (nombre/s del fallecido) que siguen comunión
conmigo. Qué bueno saber que está aquí y allí; que no me deja, aunque me haya dejado; que
por más que intente olvidarme para no sufrir, es parte de mi ser. Gracias por la fe que me
sostiene y me alimenta.
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
Oración final:
"Señor Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, concédele el descanso
eterno a todos los fieles difuntos, especialmente a nuestro/a hermano/a ………………. que ha
muerto en la fe y en tu amistad. Que encuentre la paz y la felicidad en tu presencia, y que sus
faltas y pecados sean perdonados. Guíalo hacia la vida eterna junto a ti, y derrama tu gracia
sobre su alma para que puedan gozar de tu amor infinito. Amén"(Oración del Papa Francisco)
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Oraciones por los difuntos
+ Día 5
SÍMBOLO:
Coloca una vela encendida en el “lugar de oración y recuerdo” como símbolo de la luz de
Cristo y de esperanza en la resurrección. Y de que algún día todos volveremos a encontrarnos
en Cristo Resucitado.
REFLEXIÓN BÍBLICA:
“Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la
Vida.” Jn 8, 12.
ORACIÓN:
Señor, hay días que lo veo todo negro... no hallo Tu Luz por ninguna parte, por más velas que
encienda. Te pido que me sostengas Tú, que me abraces fuerte, queseas Tú mi farol. Quiero
ver, quiero seguir viviendo y sé que contigo vuelve a salir el sol cada día.
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
Oración final:
"Señor Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, concédele el descanso
eterno a todos los fieles difuntos, especialmente a nuestro/a hermano/a ………………. que ha
muerto en la fe y en tu amistad. Que encuentre la paz y la felicidad en tu presencia, y que sus
faltas y pecados sean perdonados. Guíalo hacia la vida eterna junto a ti, y derrama tu gracia
sobre su alma para que pueda gozar de tu amor infinito. Amén"(Oración del Papa Francisco)
+ Día 6
SÍMBOLO:
Coloca unas flores en el “lugar de oración y recuerdo” como símbolo de la belleza que ha
sembrado a su alrededor durante su vida. Agradece lo que a ti te ha regalado
REFLEXIÓN BÍBLICA:
“Bendice, alma mía al Señor: ¡Dios mío qué grande eres! Te vistes de belleza y majestad la luz
te envuelve como un manto”. Salmo 104
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Oraciones por los difuntos
ORACIÓN:
Señor, cuánto bello dejó sembrado........(nombre/s del fallecido/s). Dejó sembrado:……(decir
en alto qué herencia bella dejó la persona difunta: ej. Dejó sembrada una sonrisa en los
momentos difíciles, dejó sembrado un su buen humor, dejó sembrado como árbol
floreciente una familia llena de proyectos e ilusiones). Señor que el aroma de su siembra esté
presente en mi vida, que no olvide lo bello que viví a su lado.
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
Oración final:
"Señor Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, concédele el descanso
eterno a todos los fieles difuntos, especialmente a nuestro/a hermano/a ………………. que ha
muerto en la fe y en tu amistad. Que encuentre la paz y la felicidad en tu presencia, y que sus
faltas y pecados sean perdonados. Guíalo hacia la vida eterna junto a ti, y derrama tu gracia
sobre su alma para que pueda gozar de tu amor infinito. Amén"
(Oración del Papa Francisco)
+ Día 7
SÍMBOLO:
Coloca en el “lugar de oración y recuerdo” un recipiente con sal como símbolo de los frutos
que de esa persona han nacido.
REFLEXIÓN BÍBLICA:
“Ustedes son la sal de la Tierra” - Mt 5,13
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Oraciones por los difuntos
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
Oración final:
"Señor Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, concédele el descanso
eterno a todos los fieles difuntos, especialmente a nuestro/a hermano/a ………………. que ha
muerto en la fe y en tu amistad. Que encuentre la paz y la felicidad en tu presencia, y que sus
faltas y pecados sean perdonados. Guíalo hacia la vida eterna junto a ti, y derrama tu gracia
sobre su alma para que pueda gozar de tu amor infinito. Amén"(Oración del Papa Francisco)
+ Día 8
SÍMBOLO:
Escuchamos una melodía que le gustara a esa persona e intentamos poner en el “lugar de
oración y recuerdo” algo de comer que le gustara recordando y agradeciendo los momentos
felices que has vivido con ella.
REFLEXIÓN BÍBLICA:
“Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi Rey” - Salmo 144
ORACIÓN:
Señor, acompásame al ritmo de la vida. Que sepa llorar y que sepa reir, que sepa extrañar y
que sepa bailar feliz. Su música me recuerda que era una persona única, con su sensibilidad,
su gusto, su ser especial...Bendito sea a tu nombre Señor por haberme dado la oportunidad
de conocer a ..............(nombre/s del fallecido/s).
Padre nuestro
L: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
¡Amén!
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Oraciones por los difuntos
Oración final:
"Señor Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, concédele el descanso
eterno a todos los fieles difuntos, especialmente a nuestro/a hermano/a ………………. que ha
muerto en la fe y en tu amistad. Que encuentre la paz y la felicidad en tu presencia, y que sus
faltas y pecados sean perdonados. Guíalo hacia la vida eterna junto a ti, y derrama tu gracia
sobre su alma para que pueda gozar de tu amor infinito. Amén"(Oración del Papa Francisco)
+ Día 9
SÍMBOLO: Escribe una carta a la persona a la que estás dedicando esta novena, dale gracias,
dile lo que te quedó por decir, agradécele, pídele perdón…Después ponla al lado de su foto
en “lugar de oración y recuerdo” que le has dedicado.
REFELXIÓN BÍBLICA:
“Yo soy la Resurrección y la Vida, el que cree en mí, aunque muera vivirá.” Jn 11,25.
ORACIÓN:
Señor, Dios del universo y de esta tierra, gracias por los regalos de la vida, gracias por
dejarme ver lo que me amas, gracias por ..........(nombre/s del fallecido/s). Gracias a el/ ella
puedo vislumbrar lo grande que es tu corazón y tu misericordia, nadie pudo imaginar un ser
como él. Gracias por la vida, gracias por la muerte.
Oración final:
"Señor Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, concédele el descanso
eterno a todos los fieles difuntos, especialmente a nuestro/a hermano/a ………………. que ha
muerto en la fe y en tu amistad. Que encuentre la paz y la felicidad en tu presencia, y que sus
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faltas y pecados sean perdonados. Guíalo hacia la vida eterna junto a ti, y derrama tu gracia
sobre su alma para que pueda gozar de tu amor infinito. Amén"(Oración del Papa Francisco)
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Conclusión:
La muerte no es nada.
Yo sólo me he ido a la habitación de al lado.
Yo soy yo, tú eres tú.
Lo que éramos el uno para el otro, lo seguimos siendo.
Llámame por el nombre que me has llamado siempre, háblame como siempre lo has
hecho.
No lo hagas con un tono diferente, de manera solemne o triste.
Sigue riéndote de lo que nos hacía reír juntos.
Que se pronuncie mi nombre en casa como siempre lo ha sido, sin énfasis ninguno,
sin rastro de sombra.
La vida es lo que es, lo que siempre ha sido.
El hilo no está cortado.
¿Por qué estaría yo fuera de tu mente, simplemente porque estoy fuera de tu
vista?
Te espero…No estoy lejos, justo del otro lado del camino…
Ves, todo va bien.
Volverás a encontrar mi corazón.
Volverás a encontrar mi ternura acentuada.
Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas.
(San Agustín)
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