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CRÁNEO GRAVE
Algoritmo basado en el consenso 2019 de la Brain
Trauma Foundation
Dr. Pablo Reyes
Especialista en Terapia Intensiva Pediátrica
Médico Intensivista Pediátrico de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, Hospital Universitario Austral, Pilar, Provincia
de Buenos Aires
Miembro de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva
Jefe de trabajos prácticos del Curso Superior de Terapia Intensiva Pediátrica (SATI-UBA)
Introducción
En esta Unidad didáctica haremos referencia al manejo del traumatismo de cráneo grave
centrándonos en el algoritmo basado en el Consenso 2019 de la Brain Trauma Foundation.
Comenzaremos con un caso clínico y algunas preguntas que se irán respondiendo a lo largo del
texto.
Objetivos
Analizar el algoritmo basado en el Consenso 2019 para el manejo de traumatismo de cráneo grave.
ATENCIÓN INICIAL
Caso clínico
Un niño de 8 años es trasladado al sector de emergencias de un hospital por haber sufrido una
colisión vehicular mientras viajaba en moto junto a su padre sin casco y ser embestido por un
automóvil. El servicio de emergencias refiere que, al concurrir a la escena del siniestro, el
paciente se encontraba tendido en el piso a un metro de la moto con pérdida de la conciencia
en la escena por un tiempo estimado de 15 a 25 minutos. Durante el traslado el paciente
comenzó a despertar, no fue posible colocarle un acceso venoso periférico, pero sí se realizó
la inmovilización cervical con collar de Filadelfia. En la evaluación inicial el paciente se
encuentra quejoso, sin apertura ocular y retira al dolor. Su frecuencia respiratoria es de 12
respiraciones por minuto, la frecuencia cardíaca es de 68 latidos por minuto y la presión
arterial es de 131/84 mm Hg. No presenta en el examen físico signos de lesión, excepto un
cefalohematoma parietoocipital.
Ejercicio de aplicación
¿Cómo cataloga la situación clínica del paciente?
¿Cuáles serían las primeras medidas que debe realizar con este paciente al iniciar la atención?
La actualización de 2019 también utiliza la PIC para guiar el tratamiento. Aborda temas de monitoreo
incluidos los umbrales de la PIC y la PPC, junto con 10 categorías de tratamiento para el TCE grave en
lactantes, niños y adolescentes. En esta tercera edición no hay dentro de la revisión bibliográfica sustento
para realizar recomendaciones con nivel de evidencia I (alta calidad de la evidencia), existen solo tres
recomendaciones de nivel II (moderada calidad de la evidencia) y la mayoría de las recomendaciones
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pertenecen a un nivel III, lo cual constituye un bajo nivel de evidencia.
Con el conocimiento de los protocolos revisados en dicho consenso, el comité de expertos (el comité)
desarrolló un algoritmo basado en la evidencia actual que intenta brindar directrices para innovar y
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mejorar la atención de los pacientes, así como estandarizar futuras investigaciones.
Guiar la terapéutica, dado el bajo nivel de evidencia para la mayoría de las recomendaciones basadas en
la evidencia incluidas en las guías.
El punto de partida supone que el paciente está comatoso en el examen neurológico y se cumplen las
siguientes condiciones:
Se realizó tomografía computarizada de cráneo (para evaluar el alcance de la lesión cerebral y la posible
necesidad de una intervención neuroquirúrgica).
Se colocó un monitor de presión intracraneal, con el propósito específico de guiar la terapéutica con base
en la PIC y la PPC.
La revisión de los consensos se realizó con la idea de que se necesitaba un algoritmo capaz de abordar y
aclarar algunos matices complejos en la atención. Los problemas que se pueden encontrar de forma
frecuente en el tratamiento de los pacientes pediátricos con TCE grave incluyen:
Las variaciones en el tiempo durante el cual las terapéuticas son instauradas en contextos clínicos dados.
Para esto es necesario individualizar las necesidades de los pacientes no siendo siempre fácil seguir un
enfoque lineal para el tratamiento.
En segundo lugar, pueden surgir nuevas opciones terapéuticas en tiempo real a partir de la información
presentada integrando o combinando una gama de modalidades de monitoreo, por ejemplo, combinando
PIC con presión tisular de oxígeno cerebral (PtiO2) si se dispone de dichos tipos de monitoreo, o
utilizando metodologías de monitoreo multimodal en la toma de decisiones.
La guía se basa en una serie de recomendaciones para la atención del TCE con objetivos mínimos de PIC y PPC. Pero es
importante que los profesionales encargados de la atención comprendan que las pautas reflejan los valores umbrales inferiores y
pueden no reflejar el nivel óptimo para una variable dada en un paciente individual.
Aunque existe evidencia para mantener estos valores, el profesional encargado de la atención puede
establecer objetivos sustancialmente superiores para garantizar que el umbral no sea alcanzado.
Estas metas mínimas pueden ser insuficientes e inferiores a los valores fisiológicos en algunos pacientes
individuales. Es responsabilidad del médico tratante integrar toda la información disponible para orientar las
La herniación del foramen magnum conduce a nistagmo, bradicardia y bradicardia con hipertensión.
Las respuestas motoras inapropiadas a un estímulo doloroso significarán el nivel de lesión del tronco
encefálico:
Rigidez decorticada: refleja la actividad alterada del tronco encefálico hasta el nivel del núcleo rojo
(involucra las vías corticoespinales en la cápsula interna, el hemisferio cerebral o el pedúnculo cerebral
rostral).
Postura extensora: refleja la actividad alterada del tronco encefálico entre el mesencéfalo rostral y la
protuberancia media y se observa con hernia transtentorial.
Rigidez en los brazos combinada con flacidez o con respuestas flexoras débiles en las piernas se
observa con un daño extenso en el tronco encefálico que se extiende hasta la protuberancia en el
nacimiento del V par craneal o nervio trigémino..
Ante la presencia de los hallazgos descritos y con independencia de la presencia de aumento de la PIC (en
algunos casos puede no contarse con este monitoreo), el médico tratante debe considerar este evento
como una emergencia médica. Sin embargo, no hay consenso sobre cómo revertir la hernia cerebral en el
trauma de cráneo grave. El comité de expertos acordó que mientras se espera el resultado de la tomografía
y la evaluación neuroquirúrgica, el tratamiento de emergencia debe incluir lo siguiente:
Hiperventilación manual con fracción inspirada de oxígeno (FiO2) de 1,0 orientada a revertir la dilatación
pupilar.
Administración de manitol (0,5-1 g/kg) durante 10 minutos, o solución salina hipertónica (3%, 1-3 mL/kg,
hasta una dosis máxima de 250 mL, o 23,4%, 0,5 mL/kg, dosis máxima de 30 mL) durante un período
similar.
Finalmente, si el paciente presenta un drenaje ventricular externo, considerar abrirlo para un drenaje
continuo o bajarlo hasta el nivel 0 (trago) si ya estaba abierto.
Atención inicial
La atención inicial o atención basal debe lograrse independientemente de si ya se ha producido
hipertensión intracraneal. Será necesario considerar cada uno de los ocho componentes del tratamiento
basal:
7. Posición neutra de la cabeza con elevación de la cabecera. La posición neutra de la cabeza está
bien descrita en los protocolos más antiguos y se da en la práctica moderna. Con anterioridad se
describieron ángulos de elevación de la cabecera de la cama desde 0° a 45°. El comité sugiere el
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posicionamiento neutro de la cabeza con una elevación inicial de la cabecera de la cama a 30°.
Con respecto al umbral en el cual se debe intervenir más allá de la atención basal, con frecuencia se
considera tanto el nivel de PIC como el tiempo en que ese nivel es superado. Las guías apoyan el
objetivo inicial de la PIC menor de 20?mm?Hg en todos los grupos de edad y también respaldan la
necesidad de una intervención cuando la PIC se mantiene por encima de ese valor de forma sostenida
durante al menos 5 minutos.
El nivel de la PIC y el ritmo de la progresión pueden influir de manera importante para el enfoque
terapéutico. Por ejemplo, una elevación de la PIC entre 20 y 25 mm?Hg garantiza una progresión gradual
en las opciones. En este caso, la intervención terapéutica inicial debe ser el drenaje del LCR cuando se usa
un drenaje ventricular. Si dicha terapéutica no es efectiva o no se dispone de esta opción, se debe
administrar un bolo o infusión de solución salina hipertónica (excepto que haya contraindicaciones para su
uso: plaquetopenia, RIN mayor de 1,4 o aumento de creatinina mayor al doble del valor basal). Como
alternativa a la solución salina hipertónica, puede considerarse una dosis de manitol . En caso de
persistencia de la hipertensión intracraneal, se siguen bolos adicionales de terapia hiperosmolar o
aumentos en la velocidad de infusión de solución salina hipertónica, controlando el balance de líquidos y la
osmolaridad plasmática. Se ha sugerido un límite superior de 360 mOsm/L para la solución hipertónica y
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de 320 mOsm/L para el manitol .
Si la terapia hiperosmolar resulta ineficaz, se debe considerar la analgesia o sedación adicional, junto con el
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inicio del bloqueo neuromuscular.
El monitoreo de la terapéutica guiada por la PIC debe considerar mediciones seriadas de:
gasometría arterial
ionograma
osmolaridad
urea en sangre
creatininemia
hemoglobina y hematocrito
temperatura
PaCO2
Cuando se considera que la atención dirigida por PIC es refractaria a las terapias de primer nivel, se debe
dar paso a las terapias de segundo nivel.
Las intervenciones dirigidas a mantener adecuada la PPC se basan en asegurar el volumen intravascular
con una PVC adecuada manteniendo la TA al menos en el percentil 50 para la edad. El objetivo de TA se
logra garantizando la normovolemia antes de utilizar vasopresores como noradrenalina. Cualquier
intervención dirigida a normalizar una PIC elevada puede mejorar la PPC, pero no siempre. Por ejemplo, un
bolo de solución salina puede mejorar ambos valores, pero la utilización de fentanilo o barbitúricos puede
producir una reducción en la PIC, pero también caída de la TA sin mejorar la PPC. Por otro lado, un
aumento de la TA puede mejorar la PPC, pero si hay pérdida de la autorregulación del flujo sanguíneo
cerebral el aumento de la TA podrá ir acoplado a un aumento de la PIC sin mejorar la PPC. La ruta de la
PPC puede utilizarse como una alternativa previa al inicio de las terapias de segundo nivel.
Es importante reconocer que un enfoque que se centre exclusivamente en la PPC es inaceptable, ya que la herniación cerebral
puede ocurrir en el contexto de una PIC elevada, incluso cuando se ha mantenido la PPC.
elevar la FiO2
A menudo, dadas las relaciones entre PIC, PPC y PtiO2, las intervenciones dirigidas a optimizar PIC y PPC
darán lugar a una mejora en los valores de PtiO2. En otras situaciones puede haber valores de PIC y PPC
adecuados, pero el valor de PtiO2 resultar bajo.
Fig. 1
Algoritmo basado en la evidencia y consenso de terapias de primer nivel para el tratamiento del
traumatismo de cráneo grave en infantes, niños y adolescentes. El algoritmo incluye varios
componentes que incluyen la atención basal, una vía de presión intracraneal (PIC), una vía de
herniación, una vía de presión de perfusión cerebral (PPC) y una vía de presión tisular de oxígeno
cerebral (PtiO2). Como se indica en el texto, el profesional tratante debe integrar toda la información
disponible para elaborar el régimen de tratamiento más adecuado. Además, aunque se proporciona un
enfoque lineal en cada vía, las variaciones en el "tempo" y el tiempo durante el cual se implementan o
destetan/retiran las terapias dependerán de cada contexto clínico dado. Por ejemplo, en algunas
situaciones, una sola intervención para PIC elevada puede ser suficiente, mientras que, en otras, se
pueden requerir múltiples intervenciones simultáneas. El enfoque a menudo deberá individualizarse
según las necesidades del paciente. Si la atención basal es insuficiente para controlar la presión
intracraneal, se indica la progresión hacia la vía de PIC Y PPC.
electroencefalografía continua
Si bien las guías recomiendan su utilización para los casos de hipertensión refractaria que requieren mayor
intervención, se pueden utilizar durante el primer nivel de tratamiento si están disponibles. La integración de
la información derivada de estas mediciones contribuye a individualizar el tratamiento. El monitoreo de PtiO2
o SvyO2 puede contribuir a detectar si la hiperventilación está produciendo caídas preocupantes en la
oxigenación cerebral. El EEG continuo puede informar sobre la presencia de un estado epiléptico subclínico
no identificado que, a su vez, puede contribuir al desarrollo de hipertensión intracraneal. La ecografía
Doppler puede mostrar variaciones en la velocidad y resistencia del flujo sanguíneo cerebral ante cambios
clínicos o modificaciones del tratamiento. El índice de reactividad de presión puede evaluar la
autorregulación y detectar valores ideales de PPC a nivel cerebral global.
Tratamiento quirúrgico
La craniectomía descompresiva incluye diferentes opciones de acuerdo con las características de la
lesión. La hemicraniectomía unilateral suele utilizarse para el tratamiento de lesiones focales como para
la evacuación de un hematoma subdural, extradural o intraparenquimatoso. Por otro lado, la craniectomía
frontotemporal bilateral , con duroplastia o no suele utilizarse para lesiones difusas. El momento y las
indicaciones para la craniectomía descompresiva para la hipertensión intracraneal varían y deben
consensuarse entre el equipo quirúrgico y el equipo de la UCIP.
Tratamiento médico
El tratamiento médico consiste en:
infusión de barbitúricos
hiperventilación inducida
Los pacientes deben ser evaluados meticulosamente para definir los beneficios de cada una de estas
terapéuticas, así como la presencia de contraindicaciones para recibirlas.
Dado que la inestabilidad hemodinámica es frecuente durante el tratamiento con barbitúricos, debe monitorearse la TA en forma
continua y ofrecer soporte cardiovascular para mantener una PPC adecuada.
Hipotermia moderada
La hipotermia moderada temprana se ha probado en ensayos clínicos y no se recomienda. Sin embargo, el
comité considera que la aplicación tardía de hipotermia moderada durante el segundo nivel de tratamiento
es una opción y existen algunos protocolos en la literatura que describen su uso para controlar la
hipertensión intracraneal refractaria. Los informes más recientes utilizaron una temperatura objetivo de 32-
4,20
33 °C o 34-35 °C.
Actividad
Ante un caso de traumatismo de cráneo graveo, por ejemplo, en un niño de 12 años, ¿cuál sería su forma
de actuar?, ¿Coincide con lo expuesto en esta Unidad didáctica? ¿Por qué?
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FIN