Universidad continental
Maestría en Derecho Penal.
Materia: dogmatismo juridico.
Tema : interpretación constitucional
Docente: Claudia Mónica calderón
Alumno: Jorge Dámaso Ramírez
INDICE
INTRODUCCION………………………………………………………………………………………… 1
LA NATURALEZA DE LAS NORMAS CONSTITUCIONALES…………………………. 2
EL PROBLEMA DE LA INTERPRETACIÓN…………………………………………………… 2
ORIGEN DE LA INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL……………………………… 4
LOS PRINCIPIOS DE INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL……………………… 4
LÍMITES A LA HORA DE INTERPRETAR……………………………………………………. 5
LA COMPLEJIDAD DE LA INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL………………… 6
MÉTODOS DE INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL…………………………………. 7
LA INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL UN SENTIDO MAS AMPLIO…………. 8
OBSERVACIONES FINALES………………………………………..………………………………. 14
BIBLIOGRAFIA…………………………………………………………………………………………. 15
INTRODUCCION
La expresión interpretación constitucional conduce a diferentes significados
debido a su indeterminación.
El Derecho regula la vida en sociedad aplicándose a los hechos producidos o
derivados de las relaciones intersubjetivas con trascendencia jurídica. Esta
regulación se realiza a través de la aplicación del conjunto de normas jurídicas que
constituyen el derecho objetivo y positivo. La aplicación del Derecho debe consistir
entonces en la culminación de un proceso lógico mental que se da desde una regla
general hasta la adopción de una decisión particular. La aplicación de las normas
jurídicas se caracteriza, de este modo, como manifestación de la vigencia del
derecho. Pero el supuesto de hecho de la norma es siempre de carácter general en
relación a la descripción del hecho al cual habrá de ser aplicado, surge entonces la
necesidad de subsumir adecuadamente este último dentro de aquél, lo que se
consigue a través de la interpretación.
La interpretación de las normas jurídicas implica otorgarles un sentido. En el caso
de la –Constitución, su interpretación adquiere especial importancia pues a través
de ella se busca dar un sentido a las normas fundamentales que organizan la
convivencia política de un país. Además, dada su peculiar característica de norma
suprema del ordenamiento jurídico, de su interpretación depende la vigencia de
las demás normas, las cuales pueden quedar expulsadas de aquel ordenamiento
debido a su inconstitucionalidad.
El presente trabajo tiene por objeto acreditar que una Corte Suprema de Justicia, o
en su caso un Tribunal Constitucional, cuenta por lo común con un arsenal de
pautas interpretativas, en particular en cuanto las llamadas reglas de preferencia,
que resultan: a) Contrapuestas y b) de Vigencia muchas veces simultánea. Como
consecuencia de esto con relación a una norma constitucional concreta, según cuál
herramienta sea empleada, el Tribunal está habilitado para arribar a productos y
resultados interpretativos distintos.
LA INTERPRETACION CONSTITUCIONAL
LA CONSTITUCION, LA SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL Y LA NATURALEZA DE
LAS NORMAS CONSTITUCIONALES
La Constitución es el documento o documentos expedidos por un poder
constituyente, que expresan las normas reguladoras de la organización del Estado,
los derechos fundamentales de la persona humana y los procedimientos de
creación de las leyes.
A este conjunto de normas se agregan aquellas que se considere pertinente
otorgarles la categoría de constitucionales. En ese sentido, se considera como
normas constitucionales todas aquellas que se encuentren contenidas en el texto
constitucional, sean o no materialmente constitucionales, creadas por un poder
constituyente primario o incorporadas a la Carta Magna por el poder revisor de la
Constitución.
EL PROBLEMA DE LA INTERPRETACIÓN
La interpretación constituye el elemento esencial a través del cual el derecho cobra
vida y se materializa. Partiendo de la base de que el derecho no produce efectos
por sí mismo, éste requiere de alguien que lo interprete y lo aplique a los casos
concretos. En otras palabras, el derecho es un instrumento a través del cual una
multitud de sujetos y operadores lo interpretan partiendo de diversos métodos
para producir distintos efectos y cumplir específicos objetivos. Vale advertir que el
ejercicio de interpretación es en sí mismo problemático, pues no existe consenso
en la comunidad jurídica acerca de cómo y cuándo debe interpretarse el derecho, y
en especial acerca del alcance de la interpretación. Por eso, mientras unos afirman
que la interpretación debe realizarse únicamente en casos de oscuridad y
ambigüedad de la ley y debe ser lo más restrictiva posible para evitar
incertidumbre y desorden al interior del sistema jurídico, otros por el contrario,
sostienen que la interpretación es inevitable pues la claridad de la ley no es más
que una ficción insostenible en la práctica y por tanto todo ejercicio de
interpretación implica creación del derecho.
1. El acto de interpretación es un acto creativo y por tanto supone la voluntad y la
comprensión del intérprete. Esto significa que la interpretación jurídica no es ni
puede ser un ejercicio objetivo
2. Todos los operadores jurídicos crean derecho al interpretarlo (incluyendo
jueces, litigantes y estudiantes). Las palabras contenidas en el derecho sólo cobran
vida en la medida en que alguien las reproduce. La reproducción de las palabras
equivale a interpretarlas y en consecuencia el sentido de las mismas es aquel que
les fije el intérprete. Por tanto, la interpretación es un fenómeno omnipresente e
inevitable en el derecho.
3. Los textos jurídicos contienen varios significados lingüísticos. Por consiguiente
existen múltiples significados que se encuentran a disposición del intérprete.
4. Las razones que inspiran al intérprete a la hora de establecer un significado
específico son diversas y dependen de las circunstancias espacio-temporales en las
que él se encuentre. Por tanto, no sólo pueden presentarse razones políticas
morales o filosóficas que impulsen al intérprete a escoger un significado
determinado, sino también razones eminentemente personales, o si se quiere
psicológicas. Los métodos de interpretación pretenden a mi juicio someter el acto
interpretativo a ciertas reglas determinadas y de esta manera no hacen más que
limitar la libertad del intérprete. Considero que esto se debe principalmente a la
preocupación y al temor por las consecuencias a las que podría conducir una
absoluta libertad interpretativa. En conclusión, la razón de ser de los métodos
interpretativos es eminentemente política. Esto se puede ver más claro en el caso
del elemento gramatical, el cual fue privilegiado por la teoría liberal del siglo XIX,
pues permitía someter a los hombres al imperio de las leyes y evitar los caprichos
de los jueces por medio de la discrecionalidad en la aplicación del derecho, de tal
forma que la libertad y la propiedad del individuo estuvieran aseguradas.
ORIGEN DE LA INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL
Allí donde una norma ha sido prevista para ser aplicada, necesariamente habrá
interpretación. De ahí que habiéndose inspirado nuestro derecho constitucional en
la doctrina española, para la cual la Constitución es derecho, es norma jurídica que
debe ser aplicada; entonces debemos concluir que existe obviamente, con mayor
razón, una interpretación constitucional.
Bien relaciona en el tiempo César Landa el desarrollo de los derechos
fundamentales con la interpretación, pero no debemos pasar por alto que ello se
debió a que tal desarrollo se plasmó en normas jurídicas, en la incorporación de
derechos constitucionales subjetivos que quedaban sujetos a aplicación por los
órganos encargados de administrar justicia constitucional.
LOS PRINCIPIOS DE INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL.
Estos Principios que, entre otros autores cita el Dr. Aníbal Torres Vásquez,
comúnmente son aceptados como los siguientes:
1. Principio de unidad de la Constitución
Por este Principio, la Constitución se interpreta como un todo o una unidad, sin
considerar sus disposiciones como normas aisladas.
2. Principio de la coherencia
Principio éste por el cual no deberían tener cabida las contradicciones entre las
normas constitucionales. Postula la concordancia entre las distintas normas
constitucionales que protejan diferentes bienes jurídicos.
3. Principio de la funcionalidad
Por el que se busca el respeto a las competencias de los distintos órganos,
conforme al diseño preestablecido por la Constitución. Así, ningún órgano estatal
invadirá el ámbito competencial de otro, lográndose de esta manera un trabajo
coordinado y en armonía.
4. Principio de la eficacia
La interpretación debe estar orientada a que se optimice la eficacia de las normas
constitucionales, persiguiéndose así que sus fines se realicen con la mayor eficacia
posible.
5. Principio in dubio pro libértate
Dado que la libertad pertenece a ser humano, también se utiliza la denominación
"in dubio pro homine" para referirse a este principio. Por este principio, en caso de
duda, ésta se dilucidará a favor de la libertad del ser humano, como garantía de la
efectiva vigencia de los derechos (subjetivos) fundamentales.
6. Principio de duración de la Constitución
Esta interpretación persigue como objetivo esencial una Carta que tenga duración
como texto normativo y como programa político.
7. Principio de respeto al régimen político consagrado en la Constitución
Implica que cada régimen político significa una especial concepción de la sociedad
y el Estado. La interpretación constitucional tenderá así a afianzar el régimen
político adoptado por la sociedad a través de la propia Constitución.
LÍMITES A LA HORA DE INTERPRETAR
Las normas cobran vida en cuanto se aplican a un caso concreto. En esta medida, el
intérprete se ve enfrentado a interpretar tanto la norma como los hechos que la
misma pretende regular. Ya he dicho que la norma no habla por sí sola y que ésta
es lo que el intérprete considera. Lo mismo ocurre con los hechos de un caso
concreto. Éstos no hablan por sí solos y por tanto sólo el intérprete dice lo que son.
Ahora bien, no hay que olvidar que la interpretación de los hechos es mucho más
compleja que la interpretación de la norma. Lo anterior se debe principalmente a
que la norma se encuentra generalmente escrita. Indudablemente el intérprete
deberá conocer el contexto espacio-temporal en el cual fue creada la norma. De
esta forma sabrá en qué medida se encuentra condicionada por la cultura, las
costumbres, la religión, el sistema político y por las condiciones climáticas de un
determinado Estado.
Los hechos de un caso, por ser situaciones fácticas concretas, hacen que su
determinación sea aún más difícil. El comportamiento humano es de por sí
problemático. Las sutilezas del mismo hacen que un mínimo detalle adquiera
mucha importancia. Piénsese tan sólo en la dificultad que se presenta en materia
penal para determinar lo que es hurto, homicidio, violación, etc. Asimismo, los
hechos poseen el problema de su comprobación. La norma, por ser escrita, puede
ser consultada las veces que uno quiera. Los hechos en cambio se presentan sólo
una vez y por tanto no hay forma de reproducirlos de nuevo, salvo que se hallan
grabado en algún aparato audiovisual.
Ahora bien, las normas son creadas para que puedan abarcar todos los posibles
casos que las mismas pretenden regular. Esto debe entenderse como una
aspiración, como un mero deseo, pues es imposible prever la infinidad de casos
que puede abarcar una norma.
LA COMPLEJIDAD DE LA INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL
En resumen, de los dos límites que se interponen en la libertad del intérprete, el
segundo resulta más complejo. Y esto se debe a que la Constitución es una norma
completamente distinta a las demás normas del ordenamiento jurídico y por tanto
requiere de una interpretación especial. RODRIGO UPRIMNY describe las
características principales de los textos constitucionales de la siguiente forma:
“1. Las constituciones están integradas en buena parte por nociones muy abiertas y
elásticas, que no tienen contornos definidos, como las expresiones “dignidad
humana”, “igualdad” o “libre desarrollo de la personalidad... basta comparar la
definición civilista de servidumbre o usufructo, con la cláusula constitucional sobre
el derecho al libre desarrollo de la personalidad del constitucionalismo alemán o
colombiano, y podemos comprender que existe una diferencia profunda entre el
grado de determinación de los conceptos constitucionales, y aquél que presentan
las categorías legales.
2. Las constituciones contemporáneas son “principalistas”, pues sus normas, en
especial aquéllas relativas al reconocimiento y protección de los derechos
fundamentales, no suelen tener la estructura clásica de la regla jurídica, en donde a
una cierta hipótesis fáctica se adscribe una consecuencia normativa determinada,
sino que un determinado valor debe ser protegido en la mayor medida posible,
pero sin especificar las condiciones de aplicación de ese mandato, ni las
consecuencias que derivan de su incumplimiento.
3. Las distintas ramas del ordenamiento jurídico tienen tensiones normativas
indudables, pero suelen estar estructuradas en torno a algunos pocos principios
que le confieren una cierta coherencia axiológica. Por ejemplo, el derecho privado,
a pesar de la importancia creciente de la función social de la propiedad y de los
principios de solidaridad y de buena fe, sigue confiriendo un peso preponderante a
la autonomía de la voluntad... lo propio de las constituciones contemporáneas es
que éstas se encuentran atravesadas por tensiones normativas permanentes y
profundas, como aquella que existe entre la autonomía individual y los deberes de
solidaridad, y sin que la propia norma fundamental establezca jerarquías o
preferencias entre estos principios”
El hecho de que las constituciones posean las características anteriormente
descritas, es lo que a mi juicio hace tan apasionante la interpretación
constitucional.
Puesto que las constituciones están compuestas de normas, principios y valores,
los cuales por su naturaleza política y moral son altamente indeterminados, el
intérprete deberá tener presente que sólo las circunstancias del caso, es decir, sólo
los hechos, son los que determinan el significado de una determinada cláusula
constitucional.
Esto significa que no existen reglas generales ni soluciones únicas, pues un derecho
puede ser una cosa en un caso específico, pero en otro puede tener un significado
completamente distinto. Este relativismo conceptual permite que el derecho sea
dinámico y se pueda enriquecer en virtud de múltiples interpretaciones a medida
que pase el tiempo. En esa medida, la Constitución se presenta al público como un
documento que recoge las aspiraciones de distintos grupos políticos con diferentes
ideologías y creencias.
De este modo, la interpretación constitucional se convierte en un instrumento
político por medio del cual un sinnúmero de sujetos política e ideológicamente
heterogéneos, busca tener un espacio dentro de la comunidad jurídica. Dicho
espacio está garantizado por la indeterminación y por la amplitud de las cláusulas
constitucionales. Por tanto, entre mayor sea la indeterminación de la Constitución,
mayor será el grado de participación política de los distintos individuos de la
sociedad, en la medida en que los diferentes actores pueden interpretarla de
acuerdo con sus necesidades, intereses y anhelos y de esta forma identificarse con
la misma, pues la Constitución no es un texto acabado sino que por el contrario, se
construye día a día por medio de la interpretación que hacen de la misma y por
medio de la decisión judicial. En este caso, indeterminación y pluralismo van de la
mano. En cambio, entre mayor sea la concreción y delimitación de las cláusulas
constitucionales, mayor será la exclusión política y social dentro de la sociedad. En
este caso, restricción conceptual y autoritarismo van de la mano
MÉTODOS DE INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL.
En la Constitución se establece que los jueces preferirán la aplicación de la norma
constitucional frente a cualquier otra norma en caso de incompatibilidad.
El método de interpretación constitucional presupone, entonces, que toda
interpretación implementada conforme a los criterios y teorías ya desarrollados, se
somete a lo establecido en la Constitución, es decir, deberá siempre preferirse la
interpretación que sea conforme o más conforme a la Constitución. Así, si por su
alcance (ya sea por ser restrictiva o extensiva) o por su fuente o por su método, se
llega a una interpretación que termine transgrediendo alguna norma del texto
constitucional, no quedará más remedio que recurrir a la interpretación que en
cada caso quede como alternativa, siempre, claro está, que la elegida se someta a lo
previsto en la Constitución.
Víctor García Toma señala que desde el punto de vista doctrinario es posible
establecer cuatro tipos de interpretación constitucional, que son:
1. Interpretación de la Constitución.–
Es la que consiste en asignar un sentido a la Constitución a fin de ayudar a su
correcta aplicación en la realidad.
2. Interpretación desde la Constitución.–
Consiste en que obtenida una respuesta hermenéutica "desde la Constitución", se
desciende a la legislación infraconstitucional a fin de que esta última guarde
coherencia y armonía con las normas del texto constitucional.
3. Interpretación abstracta y conceptual genérica.–
Es aquélla que parte de comprender teóricamente el texto constitucional, sin
necesidad de 7ligarlo a una contingencia real en la vida política. Su utilización se
lleva a cabo con un mero fin especulativo de conocimiento.
4. Interpretación específica y concreta.–
Es aquélla consistente en comprender su aplicabilidad en una situación o
contingencia real, emanada de la vida política. Su utilización se lleva a cabo con un
fin práctico de aplicación de las normas.
LA INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL UN SENTIDO MAS AMPLIO
A. Generalidades
La inclusión de este tema dentro de la teoría de la Constitución obedece a la
importancia que reviste la fijación del sentido normativo de las disposiciones
jurídicas básicas del Estado, principalmente de las que postulan las declaraciones
fundamentales que integran el contexto esencial del ordenamiento supremo. En el
terreno del Derecho, bien se sabe que "interpretar" denota una operación
intelectual consistente en determinar el alcance, la extensión, el sentido o el
significado de cualquier norma jurídica, bien sea ésta general, abstracta e
impersonal, o particular, concreta e individualizada. En el primer caso se trata de la
interpretación de las leyes en su amplia o lata acepción, independientemente de su
rango formal, o sea, de las normas constitucionales, de las legales ordinarias o
secundarias y de las reglamentarias. En el segundo, la interpretación puede versar
sobre los contratos, los convenios, los testamentos, las sentencias judiciales, las
resoluciones administrativas y, en general, sobre decisiones unilaterales o
bilaterales de carácter público, social o privado e incluso sobre actos de índole
jurisdiccional. Desde el punto de vista de su consistencia esencial, la interpretación
implica una acción unilateral del intelecto humano que tiene como finalidad
sustancial, propia e inherente establecer o declarar el sentido, alcance, extensión o
significado de cualquier norma jurídica, según dijimos, con prescindencia de la
fuente en que ésta se contenga. Por consiguiente, es la naturaleza de la norma lo
que determina las diferentes especies de interpretaciones, sin que esta variedad
altere la esencia de la labor interpretativa.
Fácilmente se advierte que la interpretación es una condictio sine qua non de la
vida misma del Derecho. Sin ella la dinámica jurídica sería imposible, pues para
invocar y aplicar cualquier norma hay que precisar o, al menos, indicar su sentido,
alcance, comprensión o significado. Es más, el principio de juridicidad sería
inoperante sin la interpretación de las disposiciones de derecho que subordinan
los diferentes actos del poder público del Estado. La interpretación e, por tanto, la
operación imprescindiblemente previa de la aplicación de la norma jurídica a los
casos concretos que la realidad social plantea constantemente.
Sería absurdo que, sin establecer o declarar el sentido regulador de la norma de
derecho, ésta pudiese proyectarse al mundo de la casuística para determinar, en él,
la solución que dicha norma brinde para la variadísima gama de la problemática
social. A nadie puede escapar la importancia ingente que tiene la interpretación
jurídica para la vida y operatividad del Derecho en sus múltiples y distintas
manifestaciones, pudiendo afirmarse que sin ella éste carecería de objeto
pragmático principalmente.
La trascendencia de la interpretación jurídica se acrecienta cuando se trata de su
máxima especie, cual es la interpretación constitucional. Esta, como su adjetivo lo
indica, consiste en la fijación, declaración o determinación del sentido, alcance,
extensión o significado de las disposiciones que integran el ordenamiento supremo
del país, cual es la Constitución. Puede aseverarse que el principio de supremacía
con que está revestida se hace extensivo a la interpretación de sus mandamientos,
en cuanto que ésta prevalece sobre la interpretación de cualesquiera disposiciones
pertenecientes a normas jurídicas ordinarias o secundarias, en el supuesto de que
exista contrariedad, divergencia o contradicción entre una y otra. Esa prevalencia
se finca en la circunstancia de que la interpretación constitucional queda
reservada, en último grado, a los tribunales máximos del Estado, cuya
jurisprudencia, en que tal interpretación se sustente, sea obligatoria para todas las
autoridades estatales, pues es evidente que sin esta obligatoriedad se provocaría la
anarquía aplicativa del Derecho.
B. Métodos de interpretación
La fijación del sentido del alcance, de la extensión y del significado de toda norma
jurídica se obtiene mediante la utilización de diferentes métodos de interpretación.
Según Savigny, los primordiales métodos interpretativos son el gramatical, el
lógico, el sistemático y el histórico que nosotros llamamos causal-teleológico. Estos
métodos pueden emplearse simultáneamente, si conducen a las mismas
conclusiones acerca del contenido de la norma interpretada; pero si a través de
ellos se obtienen resultados contrarios o contradictorios, debe aplicarse el de
mayor jerarquía, ya que entre ellos existe una gradación en cuanto a validez y
prevalencia. Aludiremos brevemente a cada uno de tales métodos con referencia a
la interpretación constitucional.
a) Método gramatical. Este consiste, según su nombre lo indica, en tomar en cuenta
el significado de las palabras empleadas por el legislador en la redacción de la
norma jurídica escrita, pudiendo también llamarse método literal, pues atiende a la
letra en que el precepto materia de la interpretación está contenido. El método
gramatical es el menos adecuado para lograr la interpretación hermenéutica del
Derecho, y sólo es aconsejable cuando la literalidad de los preceptos normativos es
lo suficientemente clara que no deje lugar a duda alguna acerca de su ratio legis.
Sin embargo, como el autor de la ley (lato sensu) no debe ser considerado como un
gramático, filólogo o lingüista, en muchas ocasiones el texto normativo no traduce
fielmente esa "ratio". Es más, la sola utilización del mencionado método conduce a
conclusiones no sólo inexactas, sino en muchas ocasiones ridículas o absurdas.
Tratándose de la interpretación de la Constitución, estimamos que el aludido
método no es el correctamente indicado para poder declarar o establecer el
verdadero sentido de sus disposiciones, principalmente cuando éstas manifiestan
alguna declaración fundamental de contenido político, social, económico o cultural
que exprese el espíritu del ordenamiento supremo. Lo deleznable del método
gramatical, en lo que a dicha interpretación concierne, radica en que los debates y
las discusiones surgidas al calor de las pasiones en el seno del Congreso
Constituyente, impiden determinar, con la debida serenidad, el verdadero
significado de las palabras que se vayan a emplear en la formulación de algún
precepto constitucional.
b) Método lógico. Este método, que también suele denominarse conceptual, se
basa, ya no en los vocablos que componen el texto normativo, sino en las ideas que
el contenido del precepto por interpretar involucra. El método lógico puede
coincidir con el gramatical en cuanto que las palabras traduzcan los conceptos
correctos que integren el contenido normativo, pero puede apartarse de él en el
supuesto contrario, lo que sucede cuando el legislador no emplea el léxico
adecuado para expresar la verdadera conceptuación de la norma jurídica. Nadie
duda de la equivocidad de los vocablos, es decir, de que éstos pueden traducir
ideas diferentes que se apartan del origen etimológico de los términos usados en la
redacción de un precepto legal, para adquirir semánticamente nuevos significados.
Es precisamente en atención a dicha equivocidad, como se impone la utilización del
método lógico para interpretar las disposiciones constitucionales según los
conceptos adecuados que formen su contexto preceptivo.
e) Método sistemático. Este método estriba en relacionar diversos preceptos entre
sí tomando en consideración que todos ellos forman un sistema normativo, de cuya
circunstancia deriva su denominación. Esa interrelación abre el camino para
descubrir el sentido y alcance de las disposiciones objeto de la interpretación,
demarcando, respecto de cada una de ellas, su ámbito regulador, para poder
determinar cuáles proclaman reglas generales y cuáles establecen reglas de
excepción. El método sistemático es el adecuado para poder disipar las aparentes
contradicciones que pudieren ostentar dos o más preceptos integrantes de un
mismo ordenamiento, con el objeto de concebir a éste como un todo armónico y
facilitar así su debida observancia en la realidad. La utilización del citado método
interpretativo precave de los errores que comúnmente suelen cometerse al tomar
en cuenta un solo precepto de un cierto ordenamiento jurídico, sin relacionarlo con
otros que componen su articulado, como si éstos no existieran. El empleo del
método sistemático reviste mayor importancia cuando se trata de la interpretación
constitucional, pues los despropósitos en que se pueda incurrir al fijar el sentido y
alcance de las normas que integran la Constitución, suelen repercutir gravemente
en la realidad social y agravar su problemática, imposibilitando o, al menos,
dificultando la implantación de las soluciones y medidas atingentes para
resolverla.
d) Método causal-teleológico. Este método, que en la terminología de Savigny
equivale al "histórico", es el más idóneo para poder determinar el sentido, alcance
y comprensión normativos de los preceptos constitucionales. La denominación de
dicho método obedece a lo que los escolásticos llamaban la "causa final" de todo
acto humano, es decir, el conjunto de motivos inspiradores o determinantes de la
conducta del hombre y el cúmulo de objetivos a los que ésta propende. Es
innegable que toda leyes un acto humano y que, por ende, tiene una causa final,
cuyos elementos integradores pueden obedecer a una multitud de circunstancias
que sería prolijo siquiera enunciar. Es en la causa final de todo ordenamiento
jurídico donde descubrimos su verdadero y auténtico sentido normativo, que
recoge en su contenido una gran variedad de factores sociales, económicos,
políticos y culturales de distinta índole, y adopta una diversidad de tendencias
ideológicas de diferente tipo.
La utilización del método causal-teleológico, en lo que a la interpretación
constitucional atañe, obliga a inquirir sobre los motivos y los fines inspiradores de
las disposiciones de la Constitución, primordialmente si se trata de las que
expresan declaraciones fundamentales de diverso substratum. Ya hemos afirmado
en páginas precedentes, y nunca nos cansaremos de repetirlo, que la Constitución
jurídica de un país debe reflejar lo que Lasalle denominaba "constitución real" de
un pueblo, concepto al que hemos agregado el de "constitución teleológica". Los
motivos y los fines de los preceptos constitucionales, según el método de que
hablamos, hay que encontrarlos en esa Constitución real y teleológica donde están
inmersos. Es mediante el análisis del ser, del modo de ser y del querer ser
populares como se pueden establecer el sentido y el alcance auténticos de las
disposiciones de la Constitución y como se pueden criticar éstas para procurar su
enmienda o su sustitución. No debemos olvidar que la asamblea constituyente no
es sino un órgano extraordinario que en nombre de las mayorías populares ejerce
el poder constituyente que corresponde al pueblo como faceta inescindible de su
soberanía; y que ese órgano, para producir una obra duradera, debe tomar en
cuenta una multitud de factores negativos o positivos que se dan en los diferentes
ámbitos de la realidad social, para estructurar la Constitución. Por ende, el método
causal-teleológico de interpretación constitucional consiste en la averiguación y
determinación de todos los factores, elementos, circunstancias, causas o fines que
en un momento dado de la vida de un pueblo hayan originado la proclamación de
postulados o de principios básicos que forman el contexto esencial del
ordenamiento constitucional. En otras palabras, el método a que nos referimos
debe emplearse para responder a las preguntas del por qué y del para qué de
cualquier disposición de la Constitución, ubicándola dentro del contexto político,
social, económico o cultural en que se haya elaborado, bien por la asamblea
constituyente propiamente dicha o por los órganos encargados jurídicamente de
retornar y adicionar la Ley fundamental del país.
Por otra parte, es muy importante enfatizar que el aludido método interpretativo
también debe utilizarse para acoplar las disposiciones constitucionales, en su
contenido esencial, a los cambios que se operen en la diversificada realidad vital
del pueblo, procurando evadir la necesidad de modificar constantemente las
disposiciones de la Constitución. Es precisamente en este aspecto en donde
descubrimos la ingente utilidad del método causal-teleológico, pues si a través de
él se determina el espíritu sustancial de un conjunto de normas constitucionales,
éstas, sin requerir ninguna enmienda, pueden conservar su vigencia positiva
dentro del marco donde incidan las transformaciones sociales, económicas,
culturales o políticas de la colectividad como elemento humano del Estado y de sus
diferentes grupos componentes.
C. Órganos estatales de interpretación constitucional
La cuestión que plantea este rubro consiste en determinar cuáles son los órganos
del Estado, dentro del orden constitucional mexicano, que tienen como facultad
jurídica interpretar la Constitución. No aludimos, evidentemente, a la mera
operación intelectual en que, según hemos dicho, estriba la interpretación in
genere, pues de acuerdo con esta denotación, es evidente que no solamente todas
las autoridades estatales deben fijar el alcance y el sentido de cualquier norma de
derecho antes de aplicarla, sino que también los particulares, de cualquier especie
que sean, deben hacerlo al invocarla.
Al referirnos a la interpretación constitucional como facultad jurídica y no
simplemente intelectual o psicológica, pretendemos destacar la obligatoriedad de
las conclusiones interpretativas a que conduzca su desempeño, obligatoriedad que,
según lo afirmamos con antelación, es una condición sine qua non para la armonía
y coordinada vivencia y aplicación del Derecho.
Hecha la anterior advertencia, debemos recordar que conforme al sistema de
nuestra Constitución de 1917, son únicamente dos los tipos de órganos del Estado
que gozan de la aludida facultad jurídica de interpretación constitucional. Nos
referimos al Congreso de la Unión y a los Tribunales de la Federación, encabezados
estos últimos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
a) Interpretación legislativa. El aludido órgano legislativo federal tiene
atribuciones implícitas conforme a los artículos 72, inciso F y 73, fracción XXX de la
Ley Fundamental, para expedir lo que suele denominarse "leyes interpretativas",
tanto de la Constitución como de los ordenamientos legales secundarios. Ahora
bien, a propósito de tales "leyes interpretativas" debemos formular algunas
interesantes reflexiones en lo que respecta a diferentes hipótesis que suelen
registrarse en la realidad. Así, si el Congreso de la Unión expide una ley que
"interprete directamente" algún precepto de la Constitución, esa ley puede no
coincidir con el verdadero sentido y el correcto alcance normativo del precepto de
que se trate, circunstancia que provocará la inconstitucionalidad de tal ley, la que,
por este vicio, puede ser enjuiciada en vía de amparo ante los Tribunales Federales
competentes, debiendo la Suprema Corte emitir la decisión definitiva y última que
declare o establezca la correcta interpretación constitucional. Por otro lado,
cuando dicho Congreso elabora una ley que interprete a otra anterior, si entre
ambas hay contrariedad, divergencia o contradicción, la segunda surtirá efecto
derogatorios de la primera, teniendo obviamente prevalencia aplicativa en cuanto
al tiempo.
b) Interpretación jurisdiccional. En lo que re pecta a la interpretación
jurisdiccional de la Con titución, las conclusiones que mediante ella se establezcan
o declaren, son las únicas prevalente y conforme a ellas debe entenderse y
aplicarse el precepto constitucional interpretado, a pesar del criterio opuesto o di
tinto que se u tente en cualquier "ley interpretativa" que hubiese emitido el
mencionado Congreso Federal. Esta aseveraciones tienen su justificación en la
esencia misma del régimen democrático a través del más importante principio que
lo caracteriza, cual es el de juridicidad. En efecto, según e te principio, todos los
actos del poder público, independientemente de su índole intrínseca y de u aspecto
formal, deben subordinarse al Derecho, primordialmente al que se expresa en la
Constitución como Ley Suprema y Fundamental del país. Por consiguiente, si son
los órganos jurisdiccionales federales los encargados de velar por la observancia
de dicho principio, invalidando los actos de autoridad que lo quebranten, esa
trascendental misión no la podrían cumplir sin interpretar los preceptos
constitucionales que tales actos hayan violado. En esta virtud, y sin mengua del
consabido principio, no puede sostenerse, para dejar in tocado un acto de
autoridad, que éste no infringe la Constitución, porque este ordenamiento haya
sido interpretado por el Congreso de la Unión en la ley respectiva, con criterio
opuesto al sustentado por la Corte.
Como corolario de las consideraciones que anteceden debemos concluir que la
interpretación constitucional en último grado y en instancia definitiva corresponde
a la Suprema Corte dentro del sistema implantado por nuestra Ley Fundamental.
Observaciones finales
De las someras consideraciones que hemos expuesto, podemos inferir las
conclusiones siguientes:
a) La interpretación constitucional consiste en establecer o declarar el sentido, el
alcance, la extensión o el significado de las disposiciones que integran la Ley
Fundamental del país.
b) Para lograr el anterior objetivo, se deben utilizar los métodos gramatical o
literal, lógico o conceptual, sistemático y causal-teleológico, cuya implicación
hemos brevemente expuesto.
e) La interpretación constitucional incumbe, por modo definitivo o en grado
máximo, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
d) Siendo la interpretación una operación intelectual, tanto los gobernados como
los gobernantes, al aplicar o invocar cualquier disposición constitucional, deben
previamente fijar su sentido o alcance normativo.
e) La interpretación constitucional, como mera operación intelectual, no debe
confundirse con la facultad jurídica de interpretar la Constitución, que dentro del
sistema mexicano sólo compete al Congreso de la Unión y a la Suprema Corte en
los términos que ya expusimos.
f) Cuando se habla de interpretación extensiva o restrictiva de la Constitución,
sustancialmente no se trata de dos especies distintas y diferenciadas de
interpretación constitucional, sino de diversas conclusiones o resultados que al
través de cualquiera de los métodos ya señalados se pueden obtener, para referir
los preceptos constitucionales interpretados a los variadísimos casos que plantea
la realidad social, política, económica o cultural.
g) Contrariamente a lo que sostienen Jorge Carpizo y Héctor Fix Zamudio, no
existen, como especies diferenciadas, la interpretación "política", la "económica" y
la "jurídica" de la Constitución, ya que en sustancia se trata de una sola facultad
jurídica que tiene como finalidad esencial la declaración o el establecimiento del
sentido, alcance, extensión y significado de las disposiciones constitucionales. En
otras palabras, si éstas tienen un contenido económico, social, político o cultural, la
función interpretativa lo determinará a través del empleo de los métodos que ya
hemos mencionado. Dicho de otra manera, debe hablarse no de las diferentes
especies de interpretación que indican dichos autores, o sea, de criterios subjetivos
del intérprete para proyectarlos a las normas constitucionales, sino de analizar
éstas para declarar o establecer su contenido, que puede implicarse en algunas o
en todas las materias ya aludidas
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