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La Mentira Como Argumento

El artículo de Alberto Acosta critica las mentiras y desinformaciones que rodean a la Constitución de Montecristi, destacando su proceso democrático de creación y participación ciudadana. Se refuta la idea de que esta Constitución fue impuesta o diseñada para beneficiar a Rafael Correa, así como la acusación de que es responsable del narcotráfico en Ecuador. Acosta concluye que es esencial leer y comprender la Constitución para defender sus principios fundamentales frente a intentos de reforma o enmienda.
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La Mentira Como Argumento

El artículo de Alberto Acosta critica las mentiras y desinformaciones que rodean a la Constitución de Montecristi, destacando su proceso democrático de creación y participación ciudadana. Se refuta la idea de que esta Constitución fue impuesta o diseñada para beneficiar a Rafael Correa, así como la acusación de que es responsable del narcotráfico en Ecuador. Acosta concluye que es esencial leer y comprender la Constitución para defender sus principios fundamentales frente a intentos de reforma o enmienda.
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La mentira como argumento «constitucional»

Por Alberto Acosta | 23/05/2025 | Ecuador

Fuentes: Rebelión - Imagen: "Nueva Asamblea Constituyente" de la artista gráfica


Vilmatraca

“Una mentira mil veces dicha,


se transforma en una gran verdad”
Joseph Göbbels (Ministro de Propaganda de Hitler)

Vaya que hay practicantes de las enseñanzas del maestro de la mentira del régimen nazi.
No se cansan de repetir una serie de infundios, medias verdades o falsedades completas
en relación a la Constitución de Montecristi y al proceso democrático que permitió su
cristalización. Estos personajes definitivamente están convencidos de que una mentira
repetida con insistencia se convertirá en una verdad. Y en ese empeño no dudan en
calificar a la Constitución del año 2008 de la forma más burda posible, sea como una
payasada, fraudulenta, caduca… y así por el estilo.

De esta manera, cobijada con este tipo de epítetos, la mentira, en la actualidad, se ha


convertido en una suerte de “argumento constitucional” destinado a forzar el cambio de la
Constitución vigente; mentira que, gracias al eco de la gran prensa mercantil, posee una
significativa eficacia. Este empeño no es nuevo, arrancó desde que el pueblo aprobó en las
urnas dicha carta magna en septiembre del 2008. Por lo tanto, a juzgar por la manera en
que es tratada y maltratada la verdad, conviene desmenuzar algunos de las narrativas más
repetidas.

Ahora, aún cuando el presidente Daniel Noboa ha reculado en su intento de avanzar hacia
una Asamblea Constituyente, esperando que su mayoría en la Asamblea Nacional pueda
introducir los cambios buscados, es preciso desmontar tanta falacia. Concentremos la
atención en tres puntos: la de Montecristi fue una Constitución aprobada sin debate
alguno, configuró un traje a la medida para Correa, abrió la puerta al narco-tráfico.

«LA CONSTITUCIÓN DE MONTECRISTI, APROBADA POR UN GRUPO DE ALZAMANOS…»

De los infundios más repetidos es aquel que quiere convencernos de que la Constitución
manabita fue un acto impuesto desde arriba, en el que, sin debate alguno, un grupo de
alzamanos aprobó el texto constitucional. Esta mentira se complementa con otra
igualmente reiterada, que afirma que el texto fue elaborado por un grupo de españoles.
Falsedades fácilmente desmontables.

Bastaría con revisar la prensa de esa época para constatar cómo se fue construyendo la
Constitución de Montecristi, artículo por artículo. Con debates largos e intensos. El texto
fue el resultado de una verdadera minga democrática, logrado con una gran participación
ciudadana.

A diferencia de la anterior Constitución, la del año 1998, que fue una Asamblea
acuartelada -en la Academia del Ejército en Sangolqui-, la de Montecristi fue una
Asamblea ciudadanizada. En ese pequeño pueblo manabita, de gente generosa y valiente,
se dieron cita más de 300 mil personas. Llegaron a título individual o en grupo
representantes de los sectores laborales, empresariales, cooperativistas, artesanales,
religiosos, bancarios, campesinos, indígenas, feministas, estudiantiles, juveniles,
artísticos, periodísticos, incluso de la niñez. Se receptaron unas 6 mil propuestas de
artículos e inclusive de constituciones completas, que sirvieron para enriquecer los
debates.

A modo de botón de muestra se podría revisar los artículos relacionados al agua, que
fueron escritos con la participación de muchas organizaciones indígenas, campesinas y de
pobladores urbanos. A similar conclusión se puede llegar en otros temas cruciales como
los relacionados a la cuestión de la migración y de las relaciones internacionales, así
como a la descentralización y las autonomías, los derechos ambientales y los Derechos de
la Naturaleza, los derechos colectivos y la plurinacionalidad. Inclusive los temas
económicos fueron el resultado de una lectura realizada desde la realidad, plural en
esencia.

Aquello de que la Constitución fue escrita por un grupo de asesores extranjeros es otra de
aquellas leyendas urbanas más repetidas desde el fin del debate constituyente. Aquellas
élites contrarias a la Constitución -contrarias porque saben bien que sus privilegios están
en grave riesgo, si se aplica a cabalidad lo que el pueblo aprobó-, incapaces de enfrentar la
fuerza del mandato constituyente, trataron de desviar la atención con este embuste. El
aporte de los tres asesores españoles -había más de 300 asesores nacionales- tuvo
relevancia por su experiencia constitucional en otros procesos, pero es falso, totalmente
falso que ellos escribieron la Constitución. Muchos puntos ni los entendían, por ejemplo,
los Derechos de la Naturaleza o el Buen Vivir, y a otros se oponían, por ejemplo, a las
autonomías y la descentralización.

«LA CONSTITUCIÓN DE MONTECRISTI, UN TRAJE A LA MEDIDA DE CORREA…»

Aquello de que la Constitución de Montecristi fue un traje a la medida del presidente


Rafael Correa no se sostiene ante la realidad. Claro, en la actualidad, cuando se ha
exacerbado la obtusa dicotomía: correismo – anticorreismo, esta entrada atrae a algunos
incautos. Es cierto que Correa alentó la aprobación de la esta Constitución, afirmando que
duraría 300 años y diciendo que es la mejor Constitución del mundo, pero no es menos
cierto también que él fue el primer violador de dicha Constitución cuando toleró la
metamorfosis del Tribunal Constitucional en Corte Constitucional de Transición, sin que
exista ninguna disposición en las transitorias aprobadas; con eso lo que si consiguió
Correa es la sumisión de dicha Corte para avanzar en la senda de irrespetar y desmontar la
Constitución.

Recordemos las regresivas reformas logradas por la consulta popular del año 2011: con
ellas se restringieron los derechos de las personas procesadas penalmente y se cambió la
Función Judicial para que el Gobierno integre el órgano rector y disciplinario, es decir para
que el presidente “meta la mano en la justicia”, tal como sucedía antes y sucede en la
actualidad. A la postre se multiplicó la población carcelaria sin ninguna posibilidad de
rehabilitación, mientras a los jueces se les prohibía resolver en contra de los intereses del
gobierno, so pena de sufrir sanciones administrativas. A fin de cuentas, la justicia sigue
atrapada en un ambiente donde la corrupción y las influencias de los grupos de poder
campean.
Luego vendrían las “enmieRdas” constitucionales del 2015 [2], que posteriormente fueron
derogadas por la Corte Constitucional. Correa quería que se permita la reelección
indefinida. El pretendía introducir restricciones a la consulta popular, para debilitar el
derecho a la participación ciudadana y a la democracia directa, afectando incluso el
derecho de los gobiernos autónomos descentralizados. A la comunicación establecida
constitucionalmente como un derecho se la quiso convertir en servicio público, para
completar el control de la comunicación por parte del gobierno nacional. Los obreros del
sector público perdían derechos a la sindicalización, la huelga y la negociación colectiva:
una norma regresiva que evidenciaba el miedo del gobierno a la organización social y sus
luchas. Correa contradijo lo que estableció la Constitución del 2008, que decidió terminar
definitivamente con el tutelaje de la democracia por parte de las Fuerzas Armadas, a las
que se les quiso entregar tareas de seguridad interna. Se pretendió incluso echar por los
suelos el plazo de ocho años para conformar las regiones autónomas, entre otros puntos
que incomodaban a Correa, quien finalizó su gestión despotricando en contra de la
Constitución de Montecristi, la que, según él, está llena de novelerías. [3]

«LA CONSTITUCIÓN DE MONTECRISTI, UN PACTO CON EL NARCO-TRÁFICO…»

En el colmo de su paranoia los detractores de la Constitución de Montecristi han llegado a


afirmar que la presencia del narco tráfico en Ecuador es producto de la carta magna, por
eso, sin pudor alguno y sin argumentos, hablan de una Narco-Constitución [4]. Bien
sabemos que la calentura nunca está en las sábanas, pero eso poco les importa. Para
necios y malintencionados vale cualquier argumento, con el fin de ocultar los orígenes de
los problemas que atraviesa el país.

Aunque bastaría leer el texto constitucional para no comer tales cuentos, vale la pena
preguntarnos de dónde emerge con tanta fuerza el crimen organizado en los últimos años,
en particular desde el año 2020, doce años después de la entrada en vigencia de la
Constitución de Montecristi.

Ecuador se transformó en poco tiempo en un polvorín en llamas. De ser uno de los países
más seguros en la región, el año 2023 concluyó a la cabeza de la lista de las naciones más
violentas, con 47 homicidios por cada cien mil habitantes.

Aquí cabe preguntarnos cómo llegamos a esta dolorosa realidad. Sin pretender fijar un
punto indiscutible y menos caer en aquellas lecturas obtusas que quieren endilgar el
problema a uno o a otro grupo político, bien podemos decir que la pandemia y su manejo,
así como la política económica de los últimos años -que busca reducir el tamaño del
Estado-, incluyendo los cambios en el negocio transnacional de la droga, aceleraron el
deterioro.
Así este pequeño país andino, en relativamente poco tiempo, se transformó en una suerte
de centro logístico y plataforma del crimen organizado, gracias también a su economía
dolarizada. Este país ubicado entre Colombia y Perú dejó de cumplir un papel
relativamente secundario en la narco-economía internacional. Ecuador, incluso, pasó a
ser otro productor y suministrador de droga, al tiempo que adquirió relevancia
internacional por la presencia de grupos mafiosos transnacionales, especialmente de
México y Europa. Particularmente, el puerto de Guayaquil se convirtió en el punto de
partida de la mayor cantidad de cargamentos de droga a Europa, sobre todo mezclados
con el banano (conocido como narco-banano), el principal producto de agro-exportación
ecuatoriano a ese continente.

En este proceso jugó un papel determinante, no el único, el desmantelamiento del Estado.


Por ejemplo, para mencionar apenas un punto, al desaparecer el Ministerio de Justicia se
perdió en gran medida el control de las cárceles. Incluso el intento de poner “la casa en
orden” en lo relativo a las cuentas fiscales pasa factura: por el afán de reducir a como de
lugar el déficit fiscal no se ejecutaron los presupuestos destinados a enfrentar la
desbocada inseguridad. Y esta austeridad fiscal a ultranza, transformada en un
austericidio, es la responsable del acelerado deterioro de las condiciones sociales en
Ecuador.

Como se puede comprobar, la calentura no está en la Constitución de Montecristi.

*****

En conclusión, lo primero que hay que hacer es leer la Constitución [5] para no comer
cuento. Y estar conscientes de que si bien Noboa, por lo pronto, no intentará avanzar hacia
una Asamblea Constituyente, tendrá que hacerlo vía enmiendas y/o reformas parciales. Es
decir que a la postre tendrán que resolverse directamente en las urnas, en donde
tendremos la oportunidad de defender unitariamente los elementos fundamentales de la
Constitución de Montecristi, la única que en nuestra larga y compleja historia
constitucional, luego de un proceso constituyente, fue aprobada en un reférendum por el
pueblo ecuatoriano.-

Notas:

[1] Alberto Acosta. Economista. Presidente de la Asamblea Constituyente de Montecristi


(2007-2008).
[2] Montecristi Vive, “Las ‘enmieRdas’ a la Constitución propuestas por el correismo,
2.02.2015. https://lalineadefuego.info/las-enmiendas-a-la-constitucion-propuestas-por-
el-correismo-por-montecristi-vive/
[3] Julián Quito; “Puras novelerías” llama Correa a los derechos y garantías establecidos en
la Constitución de la República elaborada en
Montecristi…” https://revistarupturas.com/puras-novelerias.html
[4] Simón Espinosa Cordero; “Señor Noboa: Deshágase, por favor, de la Narco-
Constitución”, 16.05.2025. https://primicias.ec/opinion/simon-espinosa-cordero/daniel-
noboa-gobierno-eliminacion-narcoestado-constitucion-
96305/?utm_source=twitter&utm_medium=social
[5] Constitución de la República del Ecuador: https://lexis.com.ec/biblioteca/constitucion-
republica-ecuador

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de
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