Consejos Evangélicos. Unidad 2.
Roa Duque María Leonor
1. Exhortación Apostólica Vita Consecrata y reflexión personal.
(VC 16) Mediante la profesión de los consejos evangélicos la persona consagrada
no sólo hace de Cristo el centro de la propia vida, sino que se preocupa de
reproducir en sí mismo, en cuanto es posible, «aquella forma de vida que escogió el
Hijo de Dios al venir al mundo». Abrazando la virginidad, hace suyo el amor
virginal de Cristo y lo confiesa al mundo como Hijo unigénito, uno con el Padre
(cf. Jn 10, 30; 14, 11)
(VC 17) Este es el sentido de la vocación a la vida consagrada: una iniciativa
enteramente del Padre (cf. Jn 15, 16), que exige de aquellos que ha elegido la
respuesta de una entrega total y exclusiva.
(VC 18) Los consejos evangélicos, con los que Cristo invita a algunos a compartir
su experiencia de virgen, pobre y obediente, exigen y manifiestan, en quien los
acoge, el deseo explícito de una total conformación con Él.
(VC 20) Primer objetivo de la vida consagrada es el de hacer visibles las
maravillas que Dios realiza en la frágil humanidad de las personas llamadas.
(VC 21) La castidad de los célibes y de las vírgenes, en cuanto manifestación de
la entrega a Dios con corazón indiviso (cf. 1 Co 7, 32-34), es el reflejo del amor
infinito que une a las tres Personas divinas en la profundidad misteriosa de la vida
trinitaria; amor testimoniado por el Verbo encarnado hasta la entrega de su vida;
amor «derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo» (Rm 5, 5), que anima
a una respuesta de amor total hacia Dios y hacia los hermanos.
(VC 22) Acogiendo la consagración del Padre, el Hijo a su vez se consagra a Él
por la humanidad (cf. Jn 17, 19): su vida de virginidad, obediencia y pobreza
manifiesta su filial y total adhesión al designio del Padre (cf. Jn 10, 30; 14, 11). Su
perfecta oblación confiere un significado de consagración a todos los
acontecimientos de su existencia terrena.
(VC 87) Los consejos evangélicos no han de ser considerados como una negación
de los valores inherentes a la sexualidad, al legítimo deseo de disponer de los bienes
materiales y de decidir autónomamente de sí mismo. Aun afirmando el valor de los
bienes creados, los relativiza, presentando a Dios como el bien absoluto.
(VC 88) La respuesta de la vida consagrada consiste ante todo en la práctica
gozosa de la castidad perfecta, como testimonio de la fuerza del amor de Dios en la
fragilidad de la condición humana. ¡en Cristo es posible amar a Dios con todo el
corazón, poniéndolo por encima de cualquier otro amor, y amar así con la libertad
de Dios a todas las criaturas! Es necesario que la vida consagrada presente al
mundo de hoy ejemplos de una castidad vivida por hombres y mujeres que
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demuestren equilibrio, dominio de sí mismos, iniciativa, madurez psicológica y
afectiva.
Todos los números citados de la Exhortación Vita Consecrata, me parecen muy
importantes en cuanto al tema de la castidad. Como bien está explicado allí, considero
que la castidad consagrada sólo tiene sentido desde el amor del Señor, el deseo de
configurar totalmente la propia vida a la de Cristo, la intención de amar como él ama,
hasta la donación total de sí mismo en la cruz.
Optar por el seguimiento de Cristo en la vida consagrada es hacer visible (con su
gracia) que se puede amar al Señor con todo el corazón, con todas las fuerzas y al
prójimo como Cristo ama. Y cuando hacemos esta opción es porque hemos
descubierto y queremos poner de relieve que Dios es nuestro bien absoluto, que no
hay nada ni nadie fuera de Él.
La castidad consagrada exige de nosotros la totalidad y exclusividad de la entrega;
un corazón indiviso. Y esto ¡sólo es posible por pura gracia!
Me llama la atención en el número 88 de la exhortación, que habla de la madurez,
el equilibrio, el dominio de sí mismos como aspectos necesarios en la vivencia de la
castidad consagrada. Pienso que estos indicadores son muy importantes. Difícilmente
una persona que sea inmadura afectiva y psicológicamente, o, con poco equilibrio –
dominio de sí, podrá vivir gozosamente su consagración. Creo que este progreso lo
buscamos desde la formación inicial: que la persona se conozca y vaya creciendo en
donación, gratitud… que el Señor vaya llenando su corazón, que vaya creciendo en
tolerancia, en integración de afectos y vaya ordenando su vida hacia el centro que es
Cristo. También me parece fundamental que los consagrados no descuidemos estos
aspectos a lo largo de nuestra vida y que comunitariamente nos acompañemos en la
vivencia de nuestra consagración.
2. Contenido y motivaciones del voto de castidad según las Constituciones de las
Misioneras del Divino Maestro (N° del 12 al 19)
Contenido:
Don precioso de Dios. Un valor sobrenatural.
Exige un corazón indiviso.
Expresa un amor preferencial.
Lleva consigo la observancia del celibato y de la continencia perfecta.
Comunica especial fecundidad a nuestro apostolado.
Requiere una gran fe y un amor apasionado a Jesucristo que se nutre en la
familiaridad con Él y con los sacramentos.
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Hemos de pedirlo humildemente, amarlo y defenderlo con esmero.
Motivaciones:
Cristo nos elige y nosotras nos entregamos totalmente a Él.
Nuestra oblación y entrega a Dios es incompatible con ninguna reserva
para sí y para los demás.
El amor con el que el Señor nos capacita tiene para nosotras su expresión
en el encuentro con los más pobres.
3. El voto de castidad es una forma de vivir el amor interpersonal. Señalo algunas
características que distinguen la vivencia del amor casto de los célibes por el reino
de Dios. (Para ello me fijo en el documento con el número 4. de la Unidad)
* Tiende a la totalidad de la entrega. No se conforma con mínimos. Ama con todo
el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.
* Se deja guiar por el Señor, por su misericordia entrañable.
* Es un signo y testimonio del amor universal de Dios; no excluye a nadie;
reconoce y vive que todos somos hijos y hermanos.
* Lleva al contacto con los oprimidos y se vuelve esperanza en medio del pueblo.
4. Doy una respuesta a una persona que vive en el clima de desvalorización actual
de la castidad y, sin embargo, me pregunta, ¿qué razones tienes tú para vivir el voto
de castidad en la comunidad religiosa?
La primera razón que tengo es que me siento profundamente amada, perdonada
por el Señor y este amor me impulsa a corresponderle con todo lo que soy. Aunque
no me siento digna de tan Gran Amor, el Señor me lo ha querido regalar y mi
respuesta es amarle con todo mi ser, eso implica la castidad consagrada.
Otra razón, como yo, hay otras hermanas que se han sentido llamadas a vivir en
una Congregación concreta con un carisma específico. Es decir, también me sentí
llamada por el Señor a ser MIDIMA para cristificar la sociedad, para evangelizar a
los más pobres desde la educación. En comunidad, aprendemos a estar con el Señor.
En comunidad, aprendemos a dar la vida por la misión, por la comunión. En
comunidad, vamos haciendo el camino de configuración con Jesús (aprendemos sus
mismos sentimientos y actitudes)
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Finalmente, para mí, es la mejor manera de vivir mi vocación cristiana. Es la
mejor manera de vivir en radicalidad el evangelio. Es la mejor manera de entregarme
totalmente al servicio de los hermanos.
5. Abro el documento que figura en otro archivo de la Unidad (documento de
ayuda para realizar las actividades) y añado aquí alguna característica de cada uno
de los dos modelos
Modelo I Modelo II
* Hay que mantener la distancia con las * La amistad verdadera ayuda a vivir la
personas. Romper con apegos y castidad. Los apegos (en el sentido
amistades. psicológico, no ignaciano) son
importantes en la vida de una persona,
le dan arraigo, seguridad.
* “Lo que no hace daño a nadie no lo * Conocer, dar nombre y comunicar
digas” (casos de atracción sexual, (prudentemente a un acompañante) las
deseos sexuales, masturbación) propias pulsiones, necesidades afectivas
– sexuales, ayudan a crecer en libertad,
madurez, dominio de sí.