Atención plena
Atento a tu respiración
Otro de los ejercicios que por más simple que pueda parecer es
de los más efectivos para tu atención plena es el de la atención en
la respiración. Dedica un minuto de tu tiempo en escuchar a tu
cuerpo, cómo respira, cómo se hincha el vientre al hacerlo y
expulsa el aire por la boca. Presta también atención al sonido que
hace tu respiración y al ritmo que sigues. La respiración y la
atención plena en ella es una técnica básica del mindfulness.
Contar hasta diez
Cierra los ojos y concéntrate en contar lentamente hasta diez. Si
te das cuenta de que has perdido la concentración en tu cuenta,
vuelve a empezar con tu cuenta. Es normal que entre los números
te aparezcan ideas como “debo ir a comprar el pan” o “creo que
me está saliendo”. Elimina todos estos pensamientos externos,
vuelve a empezar hasta que tu concentración no se rompa por
nada.
Observación consciente
Elige un objeto cotidiano o no para centrar tu atención en él. Puede ser
la taza que tengas en la oficina, el bolígrafo con el que escribes tus
anotaciones o cualquier otro. Mantén tu mirada sobre él y haz que tu
mente sólo esté pendiente del mismo. Intenta descubrir en el cosas en
las que jamás te habías fijado y consigue mantener tu atención
centrada en él durante un rato.