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Milei

Javier Milei, presidente de Argentina, ha implementado decisiones radicales en su primer semestre, incluyendo un ajuste fiscal severo para alcanzar el 'déficit cero', lo que ha llevado a una caída significativa en la actividad económica y un aumento de la pobreza. A pesar de la controversia y las críticas, su enfoque ha logrado reducir la inflación y generar superávits fiscales, aunque muchos economistas cuestionan la sostenibilidad de estas medidas. Las consecuencias sociales han sido graves, con millones de argentinos cayendo en la pobreza, pero Milei sostiene que la situación mejorará a medida que la inflación continúe disminuyendo.

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Javier Milei, presidente de Argentina, ha implementado decisiones radicales en su primer semestre, incluyendo un ajuste fiscal severo para alcanzar el 'déficit cero', lo que ha llevado a una caída significativa en la actividad económica y un aumento de la pobreza. A pesar de la controversia y las críticas, su enfoque ha logrado reducir la inflación y generar superávits fiscales, aunque muchos economistas cuestionan la sostenibilidad de estas medidas. Las consecuencias sociales han sido graves, con millones de argentinos cayendo en la pobreza, pero Milei sostiene que la situación mejorará a medida que la inflación continúe disminuyendo.

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5 de las decisiones más radicales de Milei en

su primer semestre como presidente de


Argentina (y qué efecto tuvieron)
Veronica Smink
BBC News Mundo, Argentina
7 junio 2024

Cuando el economista Javier Milei se convirtió en el primer “libertario” en la historia


mundial en llegar a la presidencia, el pasado 10 de diciembre, muchos se preguntaron -
dentro y fuera de Argentina- qué esperar de este outsider de la política.
Su campaña había estado plagada de declaraciones controvertidas, como las que hizo sobre la
creación de un “mercado de órganos” humanos o la libre portación de armas.
Seis meses más tarde, nada de eso ha ocurrido. Tampoco se han hecho realidad varias de las
propuestas que formaban parte de la plataforma electoral de La Libertad Avanza, el partido de
Milei.
Por ejemplo, su compromiso de quitar los controles de capitales (conocidos localmente como
"cepo al dólar"), cerrar el Banco Central (que prometió "dinamitar") y dolarizar la economía.
Según explicó el mandatario, todas esas propuestas siguen en pie pero, para implementarlas,
primero debe sanear la economía, empezando por bajar la inflación, cercana al 290% anual, la
más alta del mundo.

En ese sentido, en sus primeros meses como presidente, Milei ha sorprendido por el pragmatismo
de algunas de sus medidas.
Lejos de cerrar el Banco Central -que heredó con reservas negativas- lo ha dotado de fondos (lleva
comprados unos US$17.000 millones), y, en vez de eliminar el peso, ha fortalecido su valor en
más de un 70%.
Pero otras decisiones -como un ajuste sin precedentes del gasto público y constantes
confrontaciones en el plano externo y en el ámbito interno- han sumido al país en un estado de
conflicto permanente que ratifica la condición de "radical" del presidente, como lo resumió la
revista Time en su portada.
Durante estos seis meses, el nombre del presidente no dejó de ser mencionado un solo día en
Argentina, sea por su comportamiento, sus declaraciones públicas, su actividad en las redes
sociales o por las crisis que han sacudido a su gobierno, que no han sido pocas.
Los aumentos de casos de dengue en el verano, la falta de gas natural al inicio del invierno, y la
última que involucra la no distribución de alimentos a comedores populares, que incluyó
allanamientos ordenados por la Justicia contra depósitos de comida estatales, son algunos
ejemplos.
Aquí te contamos cinco de las decisiones más controvertidas que ha tomado Milei en su primer
semestre como presidente, y qué efecto han tenido.
Déficit cero
Si bien Milei ha mostrado flexibilidad con algunas de las propuestas más controvertidas de su
campaña, hay una sobre la que ha sido absolutamente tajante, respetándola a rajatabla en su primer
semestre al mando: el llamado "déficit cero".
Dicho en términos sencillos, se trata de garantizar que el Estado tenga más ingresos que egresos.
El mandatario ha dicho que el déficit cero es algo "que no se negocia de ninguna manera" porque
lo considera la única forma de bajar los precios, el problema más acuciante de los argentinos.
"Si el Estado no gasta más de lo que recauda y no recurre a la emisión, no hay inflación. No
es magia", explicó el economista.
Se trata de "un mandato" que ha mantenido desde el día uno. Incluso a pesar de que ha tenido un
costo social sin precedentes en este país.
Y es que para lograr el preciado déficit cero Milei debió aplicar el ajuste más fuerte del que se
tenga recuerdo, reduciendo de un saque un 35% del gasto del Estado, con respecto a 2023.
Como remarcó al abrir las sesiones del Congreso, el 1 de marzo, "en los últimos 123 años, la
Argentina tuvo déficit en 112 de ellos", una cifra que muestra lo desafiante que es mantener las
cuentas argentinas fuera del rojo.
Sin embargo, Milei parece haberlo logrado: en sus primeros seis meses no sólo no tuvo déficit,
sino que incluso reportó “superávits gemelos” (excesos de ingresos sobre gastos en materia
fiscal y comercial), algo que ha ocurrido apenas un puñado de veces en toda la historia argentina.
Y, tal como predijo, la inflación -que se había disparado arriba del 25% mensual en diciembre,
cuando asumió y devaluó la moneda a la mitad- ha bajado, hasta llegar al 8,8% en abril, la última
cifra oficial que se conoce. Muchas consultoras privadas auguran que seguirá bajando en mayo y
junio.
Sin embargo, más allá de las controversias sobre el ajuste -que veremos más adelante- hay quienes
cuestionan que el superávit tan festejado por el gobierno realmente exista.
"Resulta que no pagaste a Cammesa (encargada de operar el mercado eléctrico mayorista), no
pagaste las obras públicas, no pagaste lo que le debés a las provincias, no pagaste lo que le debés a
las universidades…", señaló Cristina Fernandéz de Kirchner en un discurso a finales de abril.
"Es como si ustedes en su casa, después de no haber pagado la luz, el gas, el agua, las expensas, el
alquiler, la señora que trabaja, la niñera, digan 'tengo superávit'. No hermano, no tenés
superávit", añadió la expresidenta.
Más allá de los cruces políticos, muchos economistas dudan de que esta obsesión del mandatario
pueda ser sostenible en el tiempo, sobre todo por la tolerancia social que requeriría mantener este
nivel de ajuste.

Motosierra
Para lograr su objetivo de déficit cero Milei llevó a cabo lo que él definió como "un ajuste fiscal
sin precedentes en la historia de la humanidad".
De los casi 17 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) de déficit que heredó -si se suman el fiscal,
el comercial y el del Banco Central-, en apenas tres meses recortó 13 puntos.
Para ello, sacó a relucir la famosa motosierra que blandió en algunos actos partidarios y, apenas
dos días después de haber asumido, anunció fuertes medidas de recorte que incluyeron:
• la reducción a la mitad de ministerios y secretarías
• el recorte de empleados públicos con menos de un año de antigüedad
• la suspensión de la obra pública por un año
• la reducción de subsidios a la energía y al transporte
• la suspensión de la publicidad del gobierno en medios por un año
• la reducción "al mínimo" de las transferencias discrecionales del Estado nacional a las
provincias
Si bien las medidas contribuyeron a generar el superávit que buscaba el gobierno, también tuvieron
consecuencias muy graves para muchos argentinos.
En particular, el freno a la obra pública provocó un desplome de la construcción, que cayó un
32% en el primer cuatrimestre del año, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El índice de producción industrial retrocedió un 15,4% en el mismo período.
El derrumbe fue incluso peor que durante la pandemia de coronavirus, con caídas que no se
veían desde la crisis de 2001/2, hasta ahora la peor en la historia de Argentina.
A su vez, los estimados 25.000 despidos en el Estado -Milei ya advirtió que echará a 50.000
funcionarios más-, en un país en el que el trabajo público se convirtió en los últimos años en el
principal motor del empleo, también contribuyeron a que en los primeros cuatro meses se
registrara la mayor reducción de puestos asalariados desde 2002, con una contracción
interanual del 1,4%, según datos de la Secretaría del Trabajo.
El Indec informó que en el primer trimestre del año, el nivel de actividad económica cayó un
5,3%. En marzo la caída interanual fue del 8,4%.
Desde el gobierno sostienen que la caída económica llegará a su piso en el primer semestre del año
y que luego habrá un “fuerte rebote” en forma de “V” cuando se abra el “cepo” cambiario que
pesa sobre el dólar.
El ministro de Economía, Luis Caputo, incluso señaló hace unos días que el país ya está "en
franca recuperación" ya que, a pesar de la fuerte caída interanual de la industria y la
construcción, en abril ambos sectores mostraron un pequeño crecimiento con respecto al mes
anterior, un indicio -afirman- de que la tendencia está cambiando.
Como señal positiva de que el ajuste ya está dando sus frutos, remarcan que los bancos han vuelto
a ofrecer créditos hipotecarios a 20 y 30 años, algo que ha ocurrido pocas veces en este país.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) parece compartir el optimismo de las autoridades
argentinas por el futuro: estimó que en 2025 el país crecerá un 5%.
No obstante, su panorama para este año no es muy alentador: tras el ajustazo anunciado por Milei,
el FMI revirtió su pronóstico de que el país crecería un 2,8% en 2024, estimando en vez que se
contraerá un 2,8%, antes de volver a crecer el año próximo.

Licuadora
Uno de los debates más acalorados que se dieron durante el primer semestre del gobierno fue sobre
cuánto del ajuste de Milei se logró pasándole la motosierra al gasto de la "casta política" -como
había prometido durante su campaña- y cuánto en realidad lo pagó la gente común.
Como ya vimos, los recortes en la obra pública y el empleo estatal tuvieron un impacto mucho más
allá del mundo político. Lo mismo ocurrió con la suspensión de la publicidad gubernamental en
medios, que llevó a despidos en empresas periodísticas que dependían de ese aporte (la agencia
estatal Télam directamente fue cerrada).
En tanto, la reducción de subsidios a la energía y al transporte pegaron directamente sobre el
bolsillo de los argentinos.
Pero eso no fue todo. Una gran parte del ajuste se dio a través de lo que los economistas llaman
"licuación del gasto". Es algo que ocurre cuando hay inflación alta, que se va "comiendo" el
valor del dinero.
Si, por ejemplo, tienes un ingreso determinado y este se mantiene igual en el tiempo, cada mes que
haya inflación se irá reduciendo cuánto puedes comprar con ese dinero.
Cuando asumió, Milei dispuso por decreto que se prorrogue el presupuesto nacional de 2023 para
el año 2024. En otras palabras, aprobó las mismas partidas que el año pasado, a pesar de que
entre un año y otro hubo una inflación cercana al 300%.
De esta forma, ahorró mucho dinero para el Estado. Pero, la contracara fue que muchos sectores
quedaron desfinanciados.
Es lo que ocurrió, por ejemplo, con las universidades públicas, como la prestigiosa Universidad de
Buenos Aires (UBA), que en abril pasado declaró la "emergencia presupuestaria", advirtiendo que
no podría seguir funcionando en la segunda mitad del año.
La parálisis se evitó con un acuerdo para aumentar la transferencia de fondos del Estado, aunque el
gobierno debió enfrentar una masiva marcha universitaria que convocó a decenas de miles de
personas a la emblemática Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, el pasado 23 de abril, en
defensa de la educación pública.
Pero la principal "licuación" no la padecieron los estudiantes y docentes universitarios, sino el
grupo que representa el mayor gasto para el Estado: los jubilados.
Hace muchos años que las jubilaciones venían perdiendo contra la inflación. Según un informe del
Instituto de Investigaciones Económicas para la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), en
2023 perdieron el 32% de su valor, lo que hasta ahora era un récord.
Sin embargo, lo peor estaba por venir. Con el ajuste de Milei, esa licuación se acentuó. La
aceleración de la inflación, que entre diciembre y enero superó el 46%, hizo que para marzo los
jubilados perdieran entre el 28,5% y 43,7% interanual de su poder de compra -según su nivel
de ingresos- informó la periodista económica del diario La Nación Silvia Stang.
A pesar de esta caída, el presidente defendió su decisión de no aumentar los bonos que se venían
dando desde 2022 para achicar un poco la pérdida del poder adquisitivo de los adultos mayores.
"No hay plata, y son el sector que tiene el menor porcentaje de pobreza", justificó en febrero,
en una entrevista con el canal Todo Noticias (TN), explicando que, mientras que el 15% de los
jubilados eran pobres, entre los niños esa cifra ascendía por encima del 60%.
No obstante, Milei ha negado que cerca de un tercio de su ajuste se haya logrado gracias a la
licuación de jubilaciones.
Consultado sobre el tema por la periodista de la BBC Ione Wells, a finales de abril, el mandatario
aseguró que el recorte en jubilaciones y pensiones representó apenas el 0,4% del PIB.
"Es decir, que el 90% del ajuste recae en la casta y solamente recayó el 10% del ajuste sobre las
pensiones", afirmó a este medio.
Un análisis realizado sobre esos dichos por el sitio de verificación del discurso público Chequeado
determinó que esa frase del presidente fue "falsa".
Citando trabajos de las consultoras económicas Ledesma y Eco Go, Chequeado confirmó que el
recorte de las jubilaciones representó, respectivamente, un 36,6% de la reducción del gasto en el
primer trimestre, y un 32,2%, proyectando las cifras de forma anualizada.
Otro grupo que sufrió una gran licuación de ingresos fueron los asalariados, que ya tenían uno de
los haberes más bajos de América Latina cuando llegó Milei (US$494 según el índice de
Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables -Ripte- que elabora la Secretaría
de Trabajo).
Los datos del Ripte, que solo mide el sector formal -cerca de la mitad del universo de
trabajadores-, muestran que en los primeros cuatro meses de gobierno los salarios promedio
cayeron un 17% (en marzo la caída interanual fue del 24%).
Un informe del Centro de Investigación y Formación de la Central de Trabajadores de la Argentina
(Cifra-CTA) estimó que el poder adquisitivo del salario mínimo cayó aún más: 34,1% desde que
asumió Milei, hasta abril.
Los bolsillos de los trabajadores no solo se achicaron por la decisión del gobierno “libertario” de
no autorizar aumentos salariales por encima de la inflación para contener la llamada “espiral
inflacionaria”, sino también por la desregulación de muchos sectores económicos, donde regían
controles de precios.
Como resultado, el consumo masivo se desplomó. En abril cayó por quinto mes consecutivo,
registrando una baja del 20,4% interanual, según la consultora Focus Market.
Las consecuencias sociales de estas medidas son graves: un informe de la Universidad Torcuato Di
Tella, estimó que 3,2 millones de argentinos cayeron en la pobreza durante el primer trimestre
del año.
En tanto, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina
(ODSA-UCA) calculó que el nivel de pobreza aumentó del 44,7% en el tercer trimestre del 2023
al 55,5% en el primer trimestre de este año, mientras que la indigencia pasó del 9,6% a 17,5%
en el mismo período, un veloz incremento nunca antes visto.
Sin embargo, el director del Observatorio, Agustín Salvia, señaló a radio Rivadavia que ya “pasó
lo peor” y que el nivel de pobreza “habría llegado a su techo”, gracias a “una recuperación
parcial de los ingresos".
En ese sentido, en la entrevista con la BBC, Milei resaltó que, gracias a la baja de la inflación, a
partir de marzo los sueldos y las jubilaciones empezaron a ganar poder adquisitivo (según el
Ripte, el salario real aumentó un 2,7% ese mes), una tendencia que se mantendría a medida que
sigan bajando los precios.
La esperanza de que las cosas mejoren -que muchos medios locales resumen con la frase "estamos
mal, pero vamos bien"- explicaría por qué, a pesar de que Argentina atraviesa caídas históricas de
la actividad económica, el consumo y el empleo, muchos argentinos dicen sentir optimismo por el
futuro, según recogen varias encuestas.

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