LA DIGNIDAD CONECTADA CON PODER DE RESURRECCION y el resultado
de una acción:
No es algo que se da sí, no que se gana.
expresión profunda del respeto por los seres humanos, de la empatía que existe
entre todas y todos nosotros y del valor de cada individuo. Es la excelencia o
realce, que le dan al nombre digno únicamente los hijos del rey.
No es obligación más bien, es un deber que cada persona asume por
sí misma.
Concepto de digno: Este término se refiere al valor, excelencia o nobleza de una
persona, que la hace merecedora de respeto y consideración En griego es:
merito. Credibilidad.
En la Biblia, "digno" se refiere a:
La grandeza y merecida alabanza de Dios:
Salmos 145:3 declara que Dios es grande y digno de ser alabado en gran
manera.
Apocalipsis 4:11 declara que Dios es digno de recibir la gloria, la honra y el
poder.
Apocalipsis 5:12 afirma que el Cordero es digno de recibir poder, riqueza,
sabiduría, fortaleza, honra, gloria y alabanza.
LA dignidad está conectada con las cicatrices de Jesús. Tú, cicatriz de la
vida al encontrarte a Jesús te hace digno. Tus heridas o circunstancias
definen una vida indigna sin Jesús, pero te hace digno cuando te conectas
con Jesús y eso te da un más alto valor.
Las heridas no son para sangrar toda la vida, si, no para cambiarte el
nombre y hacer de ti una persona de honra y de valor. Las heridas con
Jesús se cicatrizan sin Jesús permanecen abierta.
La cicatriz es un testimonio de dignidad.
El buen vino para las bodas es dulce después de ser procesado en el odre,
el amargo no califica. El buen vino cicatrizo el proceso y se volvió dulce.
¿Qué simboliza una cicatriz en la Biblia?
Dios, a través de Cristo, usa nuestras heridas para Su propósito, porque las
“heridas” que causó el pecado son las mismas cosas que el diablo usa para
“marcarnos”, para mal, pero Dios las usa para “marcarnos” para Su gloria
El diablo usa las heridas para pretender hacernos indignos y seamos
olvidados pero las cicatrices Dios las establece para dignificarnos.
Cambiarnos posición, status, nombre.
COMO SE APLICA LA DIGNIDAD EN LA BIBLIA:
La merecida recompensa del obrero: 1 Timoteo 5:18 cita el principio de que
"digno es el obrero de su salario". Primero debes ser obrero o servidor.
La vida digna de una vocación: Efesios 4:1 exhorta a vivir de manera digna de
la vocación con que fueron llamados.
Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la
vocación con que fuisteis llamados, 2 con toda humildad y
mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en
amor, 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la
paz; 4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una
misma esperanza de vuestra vocación; 5 un Señor, una fe, un
bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos,
y en todos. 7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a
la medida del don de Cristo. 8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó
cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.
Colosenses 1:10-11 menciona andar como es digno del Señor.
Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado
de orar por vosotros y de rogar que seáis llenos del conocimiento de su voluntad
en toda sabiduría y comprensión espiritual, 10para que andéis como es digno del
Señor, agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el
conocimiento de Dios; 11fortalecidos con todo poder según la potencia de su
gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo
La dignidad de las personas: Mateo 10:11 se refiere a encontrar a alguien digno
en una ciudad o aldea.
»En cualquier pueblo o aldea donde entren, busquen a alguien que merezca
recibirlos y quédense en su casa hasta que se vayan de ese lugar. Al entrar,
digan: “Paz a esta casa”. Si el hogar se lo merece, que la paz de ustedes reine en
él; más si no lo merece, que la paz regrese a ustedes. Si alguno no los recibe bien
ni escucha sus palabras, salgan de esa casa o de ese pueblo y sacúdanse el
polvo de los pies.
La dignidad de la casa: Mateo 10:13 menciona que la paz de los apóstoles debe
ir a la casa digna.
La dignidad de la resurrección: Lucas 20:35 menciona que los que son tenidos
por dignos de alcanzar el futuro siglo y la resurrección no se casan ni se dan en
matrimonio.
LLAMADO A LA DIGNIDAD:
Y el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. Mateo
10:38, Reconozca quien ha sido y donde ha caído.
Condiciones para ser digno: Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se
humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé
desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra. 2 Crónicas
7:14 La dignidad se refiere a la restitución de derechos.
¿A quiénes Dios llama dignos?:
Y el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. Mateo 10:38
Este mensaje es digno de crédito: Si morimos con él,
también viviremos con él. 2 Timoteo 2:11
Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo
lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo
digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca
elogio. Filipenses 4:8
Enseña a los esclavos a someterse en todo a sus amos, a procurar
agradarles y a no ser respondones. No deben robarles, sino
demostrar que son dignos de toda confianza, para que en todo
hagan honor a la enseñanza de Dios nuestro Salvador. Tito 2:9-10
Jesús dignificó a las personas a través de su ministerio, mostrando amor y respeto
a todos, especialmente a aquellos que eran marginados o rechazados por la
sociedad. En sus enseñanzas y acciones, Jesús demostró que todas las personas,
sin importar su género, clase social, origen étnico o religión, son iguales ante Dios
y merecen el mismo respeto y consideración.
Cada vez que tuvo un encuentro con una mujer, Jesús rompió alguna de
las reglas sociales de Su tiempo. Predicó en lugares donde las mujeres
estaban presentes; ya fuera en la ladera de una colina, en las calles, el
mercado, junto a un río, al lado de un pozo, o en el atrio de las mujeres
del templo en Jerusalén.
• Jesús tuvo compasión de María Magdalena, liberándola de su
esclavitud demoníaca e invitándola a unirse a Su equipo de ministerio
(Lucas 8:1-3).
• Cambió la vida de la mujer samaritana junto al pozo de Jacob —la
conversación más larga registrada en el Nuevo Testamento que Él tuvo
con una sola persona (Juan 4:1-30).
• Elogió a María de Betania por haber escogido sentarse a escuchar de
Él y preferir “la mejor parte” (Lucas 10:38-42).
• Aceptó y perdonó a la mujer pecadora en una habitación llena de
hombres mientras ella ungía Sus pies con perfume (Lucas 7: 36-50).
• Reconoció públicamente la fe de una mujer a la que sanó de una
enfermedad que la había afligido por 12 años (Lucas 8: 42-48).
• Además, Jesús confió a las mujeres que fueron a verlo al sepulcro, el
mensaje más importante de toda la historia: que anunciaran a Sus
discípulos que Él había resucitado de los muertos (Mateo 28:1-10).
Jesús, el Hijo de Dios, estuvo dispuesto a romper cualquier tradición
cultural y religiosa de los hombres, y aun arriesgar Su reputación, para
dignificar la de ellas.
No solo sanó y liberó a muchas mujeres de sus enfermedades y azotes,
sino que las sacó del oscurantismo espiritual en el que se hallaban. Le
dio esperanza a las temerosas y olvidadas, transformándolas en mujeres
determinadas, que luego serían usadas para cambiar otras vidas, y
recordadas donde quiera que se predicara el Evangelio.
Así lo dijo Jesús con respecto a María de Betania, que ungió Su cabeza
con un perfume de mucho precio: «Les digo la verdad, en cualquier lugar
del mundo donde se predique la Buena Noticia, se recordará y se
hablará de lo que hizo esta mujer» (Mateo 26:13, NTV).
El testimonio del Evangelio es muy claro, ¡Jesús vino a dignificar a la
mujer! El valor único y singular que Dios le dio a la mujer, al cerrar con
broche de oro Su creación y luego a través de la redención en Cristo
Jesús, es absolutamente incuestionable.