Un proceso isotérmico es aquel en el que la temperatura de un sistema permanece constante a lo
largo de todo el proceso. Para que esto sea posible, deben cumplirse varias condiciones
específicas:
Equilibrio térmico con un entorno o baño térmico:
El sistema debe estar en contacto con un entorno que tenga una capacidad calorífica muy alta,
llamado "baño térmico" o "foco caliente". Este entorno debe mantener una temperatura
constante durante todo el proceso. La razón detrás de esto es que, si el entorno no mantiene una
temperatura estable, el sistema podría experimentar cambios de temperatura.
Proceso cuasiestático o muy lento:
El proceso debe realizarse de manera cuasiestática, es decir, debe ser muy lento. Esto permite
que el sistema pase de un estado de equilibrio térmico a otro, manteniendo la temperatura
constante en cada momento. Si el proceso es muy rápido, no se alcanzaría el equilibrio térmico
en cada instante y, por lo tanto, no se mantendría una temperatura constante.
Contacto con el termostato o foco térmico (para gases ideales):
En el caso de un gas ideal, el sistema debe estar en contacto constante con el baño térmico o el
foco térmico a lo largo de todo el proceso de expansión o compresión. De esta manera, el gas
podrá intercambiar calor con el entorno de manera suficiente para mantener su temperatura
constante.
Estas condiciones aseguran que el sistema no experimente variaciones de temperatura,
permitiendo que el proceso sea efectivamente isotérmico.
Trabajo Termodinámico en un Proceso Isotérmico
El trabajo termodinámico realizado en un proceso isotérmico, donde la temperatura del sistema
permanece constante, se calcula considerando que para un gas ideal la presión y el volumen
están relacionados por la ecuación
pV = nRT, con T constante.
¿Qué pasa con la ecuación cuando la temperatura es constante?
1. Relación entre presión y volumen:
Si la temperatura TTT es constante en un proceso isotérmico, la ecuación
pV=nRT nos dice que la presión p y el volumen V del gas están relacionados
de forma inversa. En otras palabras, si el volumen aumenta, la presión debe
disminuir, y si el volumen disminuye, la presión debe aumentar.
Esta relación inversa se debe a que la temperatura T se mantiene constante, y
para que la ecuación siga siendo válida, cualquier cambio en el volumen debe ir
acompañado de un cambio proporcional en la presión para equilibrar la
ecuación.
2. Ejemplo de expansión:
Imagina que un gas se expande, lo que significa que el volumen V aumenta.
Según la ecuación pV=nRT, si el volumen aumenta, la presión p debe disminuir
para que el producto pV siga siendo igual a nRT, ya que T (la temperatura) y n
(la cantidad de gas) son constantes. Esto asegura que la temperatura no suba ni
baje durante el proceso de expansión.
3. Ejemplo de compresión:
Ahora, si el gas se comprime, el volumen V disminuye. En este caso, la presión
p debe aumentar para que el producto pV siga siendo constante (ya que T sigue
siendo constante).
¿Por qué la temperatura no cambia?
El hecho de que la temperatura no cambie en un proceso isotérmico se debe a que el gas
está en contacto constante con un baño térmico o una fuente de calor que le permite
intercambiar calor de forma que, a pesar de los cambios en el volumen, la temperatura
se mantenga constante.
Si el gas se expande, el sistema debe absorber calor del baño térmico para que la
temperatura no disminuya. Si el gas se comprime, el sistema debe liberar calor al baño
térmico para que la temperatura no aumente. Así, el proceso se realiza a temperatura
constante, y la ecuación de los gases ideales sigue funcionando porque se asegura de
que cualquier cambio en el volumen del gas implique un cambio proporcional en la
presión, manteniendo la temperatura constante.
En resumen:
Cuando el gas se expande (aumenta el volumen), la presión disminuye.
Cuando el gas se comprime (disminuye el volumen), la presión aumenta.
Todo esto sucede sin cambiar la temperatura, ya que el sistema está en contacto con un
baño térmico que permite el intercambio de calor necesario para mantener esa
temperatura constante.
Interpretación gráfica en diagramas P-V (presión-volumen)
En un proceso isotérmico, la curva que representa la relación entre presión y volumen es
una hipérbola equilátera, conocida como isoterma (curva isotérmica). Esto se debe a que
para un gas ideal se cumple la ecuación PV=constante, donde la constante depende de la
temperatura constante del proceso.
El trabajo realizado por el gas durante el proceso isotérmico es igual al área bajo la
curva en el diagrama P-V. La curva isotérmica muestra cómo el sistema intercambia
energía con el entorno para mantener la temperatura constante mientras cambia de
volumen y presión. En una expansión isotérmica, el gas realiza trabajo sobre el entorno
y absorbe calor; en una compresión, el entorno realiza trabajo sobre el gas y este cede
calor.
Transferencia de Calor en Procesos Isotérmicos
En un proceso isotérmico, la temperatura del sistema se mantiene constante durante toda
la transformación. Este tipo de proceso es característico en gases ideales cuando están
en contacto con una fuente térmica que permite compensar cualquier intercambio de
energía mediante calor (Q), de forma que la energía interna (ΔU) permanece constante.
Dado que para un gas ideal la energía interna depende solo de la temperatura, entonces:
ΔU = 0 (proceso isotérmico)
Aplicando la Primera Ley de la Termodinámica:
ΔU = Q − W
Como ΔU = 0, se tiene: Q = W
Esto significa que todo el calor que se transfiere al sistema se convierte en trabajo
realizado por el gas (si se expande), o que todo el trabajo realizado sobre el gas se
convierte en calor liberado (si se comprime).
Cuando el gas se expande:
Absorbe calor del entorno (el calor entra al sistema).
El gas realiza trabajo al empujar un pistón o realizar alguna otra acción que requiera
trabajo. Este trabajo proviene completamente del calor absorbido, por lo que toda la
energía que entra como calor se convierte en trabajo.
Cuando el gas se comprime:
El entorno realiza trabajo sobre el gas (por ejemplo, empujando el pistón hacia adentro).
Como el gas no experimenta un cambio en su energía interna (su temperatura se
mantiene constante), el trabajo realizado sobre el gas se convierte en calor que el gas
cede al entorno.
En los sistemas de refrigeración, el trabajo isotérmico está involucrado principalmente
en los procesos de compresión y expansión de un fluido refrigerante, que se lleva a cabo
a temperatura constante. Estos sistemas suelen seguir el ciclo Carnot o el ciclo Rankine,
y el proceso isotérmico ocurre durante la expansión (cuando el fluido refrigerante se
expande a temperatura constante) o la compresión (cuando el fluido se comprime a
temperatura constante).
Principales procesos isotérmicos en sistemas de refrigeración:
1. Comprensión isotérmica: En la compresión isotérmica, el fluido refrigerante se
comprime a temperatura constante, lo que aumenta su presión y temperatura. Durante
este proceso, el gas realiza trabajo sobre el compresor para aumentar su presión, y el
calor Q se transfiere al entorno. El trabajo isotérmico realizado en el compresor es igual
al calor absorbido por el fluido refrigerante.
2. Expansión isotérmica: En la válvula de expansión, el fluido refrigerante se expande a
través de una válvula de estrangulación, a temperatura constante (bajo un proceso
adiabático). En este proceso, el refrigerante pierde presión y temperatura, pero la
entropía del sistema aumenta. Aunque el proceso en sí mismo no realiza trabajo útil (es
más un proceso de transferencia de energía en forma de calor), el fluido puede absorber
calor del ambiente durante el proceso de expansión. El trabajo en la expansión
isotérmica no es directamente relevante en los sistemas de refrigeración porque el
proceso es adiabático (sin intercambio de calor directo con el entorno), pero si estuviera
acompañado de un intercambio térmico, el calor absorbido podría relacionarse con el
trabajo realizado de manera similar a la compresión isotérmica.