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Conclusiones

El informe destaca el aumento de la inseguridad en las ciudades del Perú, con San Juan de Lurigancho, Comas y Villa El Salvador como los distritos más afectados. A pesar de las políticas de seguridad, más del 60% de los ciudadanos tiene una opinión negativa sobre su efectividad, lo que genera desconfianza en las instituciones. Se recomiendan medidas como fortalecer la inteligencia policial, mejorar programas de seguridad, fomentar la participación ciudadana y abordar las causas sociales de la delincuencia.

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Conclusiones

El informe destaca el aumento de la inseguridad en las ciudades del Perú, con San Juan de Lurigancho, Comas y Villa El Salvador como los distritos más afectados. A pesar de las políticas de seguridad, más del 60% de los ciudadanos tiene una opinión negativa sobre su efectividad, lo que genera desconfianza en las instituciones. Se recomiendan medidas como fortalecer la inteligencia policial, mejorar programas de seguridad, fomentar la participación ciudadana y abordar las causas sociales de la delincuencia.

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Conclusiones:

Nuestro informe realizado señala que la inseguridad en las ciudades


del Perú es un problema serio y va en aumento, afectando de manera directa la
calidad de vida de los habitantes. Mediante el examen de diferentes factores,
se evidencian tendencias alarmantes tanto en la frecuencia de delitos como en
la percepción pública sobre los programas de seguridad.

Uno de los descubrimientos más significativos es que San Juan de


Lurigancho es el distrito con más delitos, teniendo el 30% de los casos
reportados, Comas con un 22. 5% y Villa El Salvador con un 20%. Esto
demuestra que ciertas áreas urbanas necesitan atención urgente.

En relación a la satisfacción con los programas de seguridad pública, un 32.5%


de los ciudadanos evaluaron el servicio como "Malo", mientras que un 27.5%
lo consideraron "Regular". Esto indica que más del 60% de los encuestados
tiene una opinión negativa o neutral sobre la efectividad de las iniciativas
puestas en marcha.

Sobre la frecuencia de los delitos, se nota que las semanas con 15 y 20


denuncias son las más usuales (14.29% para ambas) mientras que el 50% de
los distritos reporta 23 o menos denuncias por semana. Esto sugiere una
distribución desigual en la delincuencia y la necesidad de intervenciones
específicas.

Los robos se registran con mayor frecuencia entre las 6:00 y las 9:00 a.m.
Periodo que representa el 39.47% de los delitos, seguido del intervalo de 3:00
a 6:00 p.m. con un 18.42%, y el turno nocturno (de 6:00 a 12:00 p.m.) con un
31.58% acumulado. Este patrón indica que la mayoría de los robos se
producen durante el día, lo que contradice la creencia frecuente de que
solo ocurren en la noche.

Asimismo, las estadísticas revelan un promedio de 22.83 denuncias por


semana, con una desviación estándar de 5.74, lo que demuestra una alta
variabilidad en la cantidad de delitos según la zona y la semana. En términos
de horario, el promedio de robos ocurre alrededor de la 1:45 p.m. Lo que
también resalta la necesidad de considerar los horarios de patrullaje y
vigilancia.

Por último, los resultados indican que, a pesar de las políticas públicas
implementadas, persiste una desconfianza general hacia las instituciones de
seguridad. Esto nos da a entender una baja satisfacción entre los
ciudadanos, aumento del temor colectivo y un mayor uso de medidas de
protección privadas.
Recomendaciones:

1. Fortalecer la inteligencia policial y la planificación territorial:


Establecer patrullas estratégicas fundamentadas en el análisis
de datos reales, como los horarios y áreas con
mayor actividad delictiva, para optimizar el uso de recursos.

2. Mejorar la calidad de los programas de seguridad ciudadana:


Realizar evaluaciones continuas sobre la percepción y
efectividad de estos programas para ajustarlos según las
necesidades de la comunidad, priorizando la prevención en
lugar de la reacción.

3. Fomentar la participación ciudadana:


Impulsar sistemas de denuncia, formar comités vecinales
y desarrollar actividades comunitarias que refuercen la confianza
entre los habitantes y las autoridades.

4. Actualizar y centralizar los sistemas de información delictiva:


Tener una base de datos nacional unificada, precisa y
actualizada, accesible para los gobiernos locales, permitirá
tomar decisiones más oportunas y fundamentadas.

5. Reforzar las políticas sociales y de empleo:


Atender las causas fundamentales de la delincuencia como la
pobreza, el desempleo y la exclusión social mediante políticas
públicas integrales que ofrezcan oportunidades reales de
desarrollo, especialmente para los jóvenes.

6. Capacitación constante a las fuerzas del orden:


Inversión en capacitación ética, técnica y operativa para la
Policía Nacional, además de mejorar las condiciones laborales y
los mecanismos de supervisión interna.

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