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Inteligencia Artificial

La inteligencia artificial (IA) es una disciplina de las ciencias de la computación que busca crear máquinas que imiten la inteligencia humana para realizar tareas específicas y mejorar con la experiencia. Se divide en inteligencia artificial débil, que realiza tareas concretas, e inteligencia artificial general, que superaría las capacidades humanas. La IA está en constante evolución y se aplica en diversos campos, generando nuevas áreas de estudio como la roboética y la ética de las máquinas.
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La inteligencia artificial (IA) es una disciplina de las ciencias de la computación que busca crear máquinas que imiten la inteligencia humana para realizar tareas específicas y mejorar con la experiencia. Se divide en inteligencia artificial débil, que realiza tareas concretas, e inteligencia artificial general, que superaría las capacidades humanas. La IA está en constante evolución y se aplica en diversos campos, generando nuevas áreas de estudio como la roboética y la ética de las máquinas.
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Inteligencia artificial

La inteligencia artificial (abreviado: IA), en el contexto de las ciencias de la


computación, es una disciplina y un conjunto de capacidades cognoscitivas e
intelectuales expresadas por sistemas informáticos o combinaciones de algoritmos
cuyo propósito es la creación de máquinas que imiten la inteligencia humana para
realizar tareas, y que pueden mejorar conforme recopilen información.

Estas tecnologías permiten que las máquinas aprendan de la experiencia, se


adapten a nuevas entradas y realicen tareas humanas como el reconocimiento de
voz, la toma de decisiones, la traducción de idiomas o la visión por computadora.

En la actualidad, la inteligencia artificial abarca una gran variedad de subcampos.


Éstos van desde áreas de propósito general, aprendizaje y percepción, a otras más
específicas como el reconocimiento de voz, el juego de ajedrez, la demostración de
teoremas matemáticos, la escritura de poesía y el diagnóstico de enfermedades. La
inteligencia artificial sintetiza y automatiza tareas que en principio son intelectuales
y, por lo tanto, es potencialmente relevante para cualquier ámbito de actividades
intelectuales humanas. En este sentido, es un campo genuinamente universal,
además, la IA se encuentra en constante evolución gracias al desarrollo de
tecnologías como el aprendizaje profundo, redes neuronales y procesamiento del
lenguaje natural, lo cual permite un avance acelerado en su capacidad para resolver
problemas complejos.[3]

La arquitectura de las inteligencias artificiales y los procesos por los cuales


aprenden, se mejoran y se implementan en algún área de interés que varía según el
enfoque de utilidad que se les quiera dar, pero de manera general, estos van desde
la ejecución de sencillos algoritmos hasta la interconexión de complejas redes
neuronales artificiales que intentan replicar los circuitos neuronales del cerebro
humano y que aprenden mediante diferentes modelos de aprendizaje tales como el
aprendizaje automático, el aprendizaje por refuerzo, el aprendizaje profundo y el
aprendizaje supervisado.[4]

Por otro lado, el desarrollo y aplicación de la inteligencia artificial en muchos


aspectos de la vida cotidiana también ha propiciado la creación de nuevos campos
de estudio como la roboética y la ética de las máquinas, que abordan aspectos
relacionados con la ética en la inteligencia artificial y que se encargan de analizar
cómo los avances en este tipo de tecnologías impactarían en diversos ámbitos de la
vida, así como el manejo responsable y ético que se les debería dar a los mismos,
además de establecer cuál debería ser la manera correcta de proceder de las
máquinas y las reglas que deberían cumplir.[5]

En cuanto a su clasificación, tradicionalmente se divide a la inteligencia artificial en


inteligencia artificial débil, la cual es la única que existe en la actualidad y que se
ocupa de realizar tareas específicas, e inteligencia artificial general, que sería una
IA que excediese las capacidades humanas. Algunos expertos creen que si alguna
vez se alcanza este nivel, se podría dar lugar a la aparición de una singularidad
tecnológica, es decir, una entidad tecnológica superior que se mejoraría a sí misma
constantemente, volviéndose incontrolable para los humanos, dando pie a teorías
como el basilisco de Roko.[6]
Algunas de las inteligencias artificiales más conocidas y utilizadas en la actualidad
alrededor del mundo incluyen inteligencia artificial en el campo de la salud,
asistentes virtuales como Alexa, el asistente de Google o Siri, traductores
automáticos como el traductor de Google y DeepL, sistemas de recomendación
como el de la plataforma digital de YouTube, motores de ajedrez y otros juegos
como Stockfish y AlphaZero, chatbots como ChatGPT, creadores de arte de
inteligencia artificial como Midjourney, Dall-e, Leonardo y Stable Diffusion, e incluso
la conducción de vehículos autónomos como Tesla Autopilot.

En 2019 la Comisión Mundial de Ética del Conocimiento Científico y la Tecnología


(COMEST) de la UNESCO definió la inteligencia artificial como un campo que implica
máquinas capaces de imitar determinadas funcionalidades de la inteligencia
humana, incluidas características como la percepción, el aprendizaje, el
razonamiento, la resolución de problemas, la interacción lingüística e incluso la
producción de trabajos creativos.Coloquialmente, la locución «inteligencia artificial»
se aplica cuando una máquina imita las funciones «cognitivas» que los humanos
asocian como competencias humanas; por ejemplo: «percibir», «razonar»,
«aprender» y «resolver problemas».[9] Andreas Kaplan y Michael Haenlein definen
la inteligencia artificial como «la capacidad de un sistema para interpretar
correctamente datos externos, y así aprender y emplear esos conocimientos para
lograr tareas y metas concretas a través de la adaptación flexible».[10] A medida
que las máquinas se vuelven cada vez más capaces, se elimina de la definición la
tecnología que alguna vez se pensó que requería de inteligencia. Marvin Minsky,
uno de los ideadores de la IA, hablaba del término inteligencia artificial como una
palabra maleta porque en él se pueden meter una diversidad de elementos.[11][12]

Por ejemplo, el reconocimiento óptico de caracteres ya no se percibe como un


ejemplo de la «inteligencia artificial», habiéndose convertido en una tecnología
común.[13] Avances tecnológicos todavía clasificados como inteligencia artificial
son los sistemas de conducción autónomos o los capaces de jugar al ajedrez o Go.
La inteligencia artificial es una nueva forma de resolver problemas dentro de los
cuales se incluyen los sistemas expertos, el manejo y control de robots y los
procesadores, que intenta integrar el conocimiento en tales sistemas; en otras
palabras, un sistema inteligente capaz de escribir su propio programa. Un sistema
experto definido como una estructura de programación capaz de almacenar y
utilizar un conocimiento sobre un área determinada que se traduce en su capacidad
de aprendizaje.De igual manera, se puede considerar a la IA como la capacidad de
las máquinas para usar algoritmos, aprender de los datos y utilizar lo aprendido en
la toma de decisiones tal y como lo haría un ser humano.

Según Takeyas (2007), la IA es una rama de las ciencias computacionales


encargada de estudiar modelos de cómputo capaces de realizar actividades propias
de los seres humanos con base en dos de sus características primordiales: el
razonamiento y la conducta.En 1956, John McCarthy acuñó la expresión
«inteligencia artificial», y la definió como «la ciencia e ingenio de hacer máquinas
inteligentes, especialmente programas de cómputo inteligentes».

Grau-Luque contrasta diferentes definiciones desde diversas fuentes y autores,


destacando que difieren dependiendo de «en qué campo específico se usen».Esto
lleva al autor a definir «inteligencia artificial» como «sistemas que llevan a cabo
tareas consideradas inteligentes», para luego asociar conceptos como
«aprendizaje» y «razonamiento» con el aprendizaje automático como una
subdisciplina de la inteligencia artificial.

También existen distintos tipos de percepciones y acciones, que pueden ser


obtenidas y producidas, respectivamente, por sensores físicos y sensores mecánicos
en máquinas, pulsos eléctricos u ópticos en computadoras, tanto como por entradas
y salidas de bits de un software y su entorno hardware.
Varios ejemplos se encuentran en el área de control de sistemas, planificación
automática, la capacidad de responder a diagnósticos y a consultas de los
consumidores, reconocimiento de escritura, reconocimiento del habla y
reconocimiento de patrones. Los sistemas de IA actualmente son parte de la rutina
en campos como economía, medicina, ingeniería, el transporte, las comunicaciones
y la milicia, y se ha usado en gran variedad de programas informáticos, juegos de
estrategia, como ajedrez de computador, y otros videojuegos.

Asimismo la inteligencia artificial se está desarrollando en la plataforma digital cada


vez más, evolucionando y creando nuevas herramientas, como la plataforma laboral
que existe desde el año 2023 llamada SIVIUM, una herramienta por la cual una
persona postula en forma automatizada a todas las ofertas laborales de todos los
portales de trabajo, sin necesidad de estar revisando cada oferta laboral que se
presente y enviar su CV uno por uno.[20]

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