Esi Primaria 2018
Esi Primaria 2018
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Estos testimonios pertenecen a docentes que recuerdan situaciones escolares vividas en la infancia. Nos
pareció oportuno recuperarlos, pues creemos que nuestra manera de ejercer la profesión suele tener algún vín-
culo con lo vivido en las aulas de nuestra niñez.
Solemos escuchar que los derechos de niños y niñas son nuestra obligación: ¿Somos siempre conscientes de
nuestra responsabilidad en estos temas? ¿Dedicamos algún tiempo a generar en el aula condiciones para que
se cumplan derechos como la participación, la escucha, el respeto por uno mismo y por el otro? ¿Puede ser la
escuela un lugar donde se promueven los derechos, o por el contrario, puede ser un escenario donde se vulne-
ran? ¿Cuáles son los derechos específicos que podemos promover para contribuir a la configuración de una
sexualidad plena y responsable? ¿Promovemos esos derechos de manera equitativa para varones y mujeres?
¿Qué apoyos necesitamos en el ejercicio de nuestra profesión para lograrlo?
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Propósitos formativos 1
• Ofrecer oportunidades de ampliar el horizonte cultural desde el cual cada niño, niña o adolescente de-
sarrolla plenamente su subjetividad reconociendo sus derechos y responsabilidades y respetando y
reconociendo los derechos y responsabilidades de las otras personas.
• Estimular la apropiación del enfoque de los derechos humanos como orientación para la convivencia
social y la integración a la vida institucional y comunitaria, respetando, a la vez, la libertad de enseñan-
za, en el marco del cumplimiento de los preceptos constitucionales.
• Promover aprendizajes de prácticas relacionadas con la prevención de las diversas formas de vulnera-
ción de derechos: maltrato infantil, abuso sexual, trata de niños.
1 Estos propósitos formativos forman parte del documento Lineamientos Curriculares para la Educación Sexual Integral,
aprobado por el Consejo Federal de Educación en mayo de 2008.
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acb Lengua: La disposición de las mujeres y los varones para argumentar, defender sus propios puntos de
vista, considerar ideas y opiniones de otros, debatirlas y elaborar conclusiones (Primer y Segundo Ciclo).
Actividades sugeridas
En las siguientes propuestas, las intervenciones docentes se orientan a que los niños y las niñas puedan
reconocer y ejercitar sus derechos en contextos o situaciones en los que se ponga en juego la sexualidad: los
vínculos, los afectos, la relación con el propio cuerpo y el cuerpo de los demás, la identidad. Y también, que pue-
dan desarrollar la capacidad de autoprotección —y, en consecuencia, de protección hacia otros/as— en rela-
ción a situaciones de maltrato o abuso.
El objetivo es que los niños y las niñas puedan expresar sus propias opiniones (ideas, valoraciones) y que
estas sean tenidas en cuenta; escuchar respetuosamente las opiniones y puntos de vista de los demás, sin dis-
criminaciones de ninguna índole; llegar a acuerdos o consenso, atendiendo al bien común, y diferenciando
entre opiniones y conocimiento; reconocer formas de discriminación y malos tratos en el aula y en la escuela;
incorporar actitudes y prácticas de colaboración grupal; tomar decisiones informadas o sobre la base de argu-
mentaciones de puntos de vista y posiciones diferentes; fortalecer su autonomía y su autoestima.
2 Estos contenidos fueron extraídos del apartado de Educación Primaria del documento Lineamientos Curriculares para la
Educación Sexual Integral, ya citado.
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diferentes a uno/a, para fomentar la comprensión y evitar que realicen acciones que puedan humillar a los demás.
Al igual que entre los adultos, podemos encontrar entre los niños y las niñas actitudes de discriminación o de
rechazo hacia las personas, las costumbres o las ideas que reconocen como diferentes. Estas acciones pueden
expresar o bien modos de percibir y pensar de los distintos sectores sociales o bien influencias de los medios de
comunicación masiva, entre otros factores que influyen en la socialización de los niños y las niñas.
Sugerimos comenzar la actividad con la lectura del siguiente fragmento de un texto literario:
Y empezó (la historia) en día jueves y en la segunda hora, en el preciso momento en que Santiago Berón, el más
petiso, vio entrar por la puerta del aula de tercer año a Teresita Yoon, la nueva. A partir del recreo de las diez, Teresita
Yoon, la nueva, también empezaría a llamarse Teresita Yoon, la china, pero, para decir verdad, era coreana.
Teresita Yoon, la nueva, era linda. O, por lo menos, linda lo que se dice linda le pareció a Santiago cuando la vio
entrar con el delantal muy blanco y el pelo muy negro por la puerta del aula. Tenía mejillas redondas como bizco-
chos tostados, ojos largos como hojas de laurel salvaje y una sonrisa tan pero tan sonrisa [...]. Teresita Yoon, la nueva,
entró un poco asustada, mirando tímidamente a todos con sus ojos de laurel salvaje.
—¡Adelante! —dijo la señorita [...].
Entonces, Teresita Yoon hizo una pequeña reverencia y dijo como quien canta:
—An nienj.
Y ahí estalló la primera carcajada. Una sola [...], y después un montón de carcajadas.
—¿Qué decís? —chilló Gualberto.
—¿En qué hablás? —rugió Damián. Y se oyeron los cuchicheos y las risitas de dos chicas de por ahí cerca [...].
A Teresita Yoon los bizcochos se le pusieron rosados y las hojas de laurel salvaje se llenaron de agua.
La señorita [...] se dio cuenta de que ya era tiempo de dejar la tiza y de acercarse a Teresita. Le rodeó los hombros
con el brazo, miró muy enojada hacia el rincón de las carcajadas y dijo:
—Teresita Yoon es coreana y nos saludó como se saludan todos en Corea. Ahora se va a quedar a vivir acá y va
a aprender a saludar como nosotros.
La señorita sabía mucho de esas cosas porque tenía un novio italiano.
Graciela Montes
Buenos Aires, Colihue, 1997 (fragmento).
Después de leer el cuento, podemos iniciar un diálogo con los niños y las niñas a través del planteo de pre-
guntas como las siguientes: ¿Por qué les parece que los chicos y las chicas se reían? ¿Por qué a Teresita le decían “la
china”? ¿Tendría ella que abandonar su propio saludo o podría aprender el nuestro y nosotros el de ella? ¿A alguno
de ustedes le pasó alguna vez algo parecido a lo que le ocurrió a Teresita? ¿Qué sintió en ese momento? ¿Cómo se
sentirían ustedes si les sucediera lo que le pasó a Teresita? ¿A alguno le pasó encontrarse con alguien “diferente”? ¿En
qué era diferente esa persona? ¿Qué nos pasa cuando nos encontramos con alguien “diferente”? ¿Nos gusta o... sen-
timos miedo? ¿Nos enoja tener que hacer esfuerzos para entendernos? ¿Qué otros sentimientos nos provoca? ¿Por
qué les parece que nos pasa esto?
Aproximarse de una manera positiva a la diversidad sociocultural de un grupo escolar es una actitud que
requiere un proceso de aprendizaje y posiciones sustentadas en la igualdad de los derechos. El simple inter-
cambio entre alumnos y alumnas pertenecientes a contextos socioculturales diferentes puede no resultar sufi-
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ciente para incentivar actitudes y conductas respetuosas y de integración positiva. Pero tampoco es posible
lograr una convivencia enriquecedora desde la imposición de un “deber ser” de tolerancia que encubra los sen-
timientos de rechazo. Es preciso que día a día se concrete dentro del aula la valorización de cada niño y cada
niña, y que se le brinde el respeto que merece, como elementos básicos para su desarrollo y como condición
indispensable para la construcción de una convivencia ciudadana.
Esta actividad puede concluir con una reflexión sobre las semejanzas y las diferencias que presentan los
chicos y las chicas del grupo. A través de esta tarea conjunta se acercarán a descubrir que todos y todas tienen
algo en común, generando así un sentimiento de lo compartido, de lo colectivo. Por ejemplo, ciertas necesida-
des básicas y los derechos que se vinculan con el desarrollo de una vida digna como niños y niñas: necesidad
y derecho a recibir afecto, a una buena alimentación, al cuidado de la salud, a ser tratados con respeto, a apren-
der, a tener un nombre, una familia y un hogar. Además, les permitirá contemplar aquello que los diferencia de
los demás y que los enriquece y hace únicos: sus características personales, sus fortalezas y debilidades, sus
habilidades, sus gustos, sus formas de ser y de hablar, sus costumbres y sus historias familiares, entre otras cosas.
En todos los casos, corresponde al docente destacar y valorar la legitimidad de las diferencias, tanto persona-
les como socioculturales, teniendo cuidado en que, si esas diferencias están sustentadas en procesos de des-
igualdad social, tienen que ser puestas en discusión desde, justamente, la igualdad que proponen los derechos
sociales.
En el caso de que haya una presencia importante de chicos y chicas migrantes, o una especial dificultad para
su integración, este ciclo es propicio para profundizar el tema a través de diferentes actividades. Por ejemplo,
podemos pedirles a estos niños o niñas que relaten cómo fue su llegada al país, la provincia o la ciudad, cuáles
eran y son sus expectativas y deseos, los motivos que impulsaron a sus familias a tomar esa decisión, cómo es el
lugar de donde provienen, cómo era su vida cotidiana allí, etcétera. También pueden ubicar estos lugares en un
mapa y contar qué cosas trajeron, qué otras tuvieron que dejar y por qué, qué les gusta de vivir aquí y qué no,
qué extrañan. Para reforzar este intercambio cultural (que será un mutuo descubrimiento), podemos proponer-
les compartir algunas costumbres, fiestas y tradiciones y mostrar objetos; invitarlos a que compartan con el
grupo la música que se canta o se baila en sus casas (puede organizarse un momento para escucharla todos jun-
tos), entre otros múltiples puntos de interés que despertarán la curiosidad de todos los chicos y las chicas.
Es posible que durante el tratamiento de este tema se pongan de manifiesto algunos conflictos reales que
existen en el grupo y que implican malestar y sufrimiento para algunos de sus miembros. Si esto ocurre, no evi-
temos su consideración porque, precisamente, esta actividad se dirige a trabajar sobre situaciones concretas
en las que los chicos y las chicas estén involucrados.
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Las siguientes escenas nos permitirán reflexionar sobre algunos de los rasgos que caracterizan a la discri-
minación y al maltrato en el ámbito de las relaciones afectivas y en los vínculos entre pares3. Se trata de brin-
dar una oportunidad para discutir los prejuicios que justifican esos modos interpersonales de relación y para
pensar normas básicas de convivencia social (tanto para la escuela como fuera de ella), basadas en el respeto
y el diálogo.
Para llevar adelante esta actividad, organizamos a los chicos y las chicas en pequeños grupos y les entrega-
mos copias de las escenas, invitándolos a que las lean juntos. Si en la clase hay niños o niñas cuyos nombres
coinciden con los de las situaciones presentadas, sugerimos modificar esos nombres en los textos de las esce-
nas, para evitar generar incomodidad.
Escena A. Carmen nació en la zona rural de una provincia del norte argentino. A principios de año se mudó
a la ciudad de Rosario. Cuando comenzaron las clases, ingresó a sexto grado de una escuela de la ciudad. Desde
el primer momento, algunos compañeros empezaron a burlarse de ella, entre otras cosas le decían “negra”. Un
día, un grupo compuesto por chicos y chicas la sujetó, impidiéndole el movimiento, y entre varios le cortaron el
pelo. La madre de Carmen fue a hablar a la escuela para saber qué había sucedido y sus compañeras y compa-
ñeros decían no haber visto nada.
Escena B. A Claudio, Antonio y Julio les gusta leer y escribir poesía. No les gusta mucho el fútbol. Ellos están
en sexto grado y en la escuela no la están pasando bien, ya que un grupo de compañeros los convirtió en blan-
cos de burlas constantes. Les pusieron apodos, a pesar de que ellos pidieron que no los llamaran así. La mayor
parte de las bromas y de las burlas ponen en duda si a ellos les gustan las chicas o los chicos.
Escena C. En una escuela de contexto urbano un grupo de chicos y chicas que estaban jugando a las car-
tas en el recreo se pelearon por una regla del juego, y como no se pusieron de acuerdo empezaron a insultar-
se. Después, las chicas comenzaron a empujarse y se pegaban cada vez más fuerte. Mientras tanto, uno de los
chicos, que había llevado su celular, empezó a filmar la pelea. Él y el resto de los compañeros y compañeras que
estaban mirando alentaban a las chicas a seguir peleando.
Escena D. Celeste y Lucía están en quinto grado. Les gusta mucho escuchar música, estar con sus amigas y
bailar. Siempre fueron más robustas que el resto de sus compañeras; tienen algunos kilos más que las chicas de
su misma edad, pero antes no les preocupaba. Este año, un grupo de chicas del grado empezó a decirles “gor-
das”. Ya no las trataban de la misma manera que antes. Celeste y Lucía trataron de no darle importancia a la
cuestión, hasta que un día, una de las chicas no las invitó a su cumpleaños. Poco a poco comenzaron a sentir-
se incómodas y con pocas ganas de ir a la escuela.
Escena E. En 4° grado los varones se burlan de las chicas diciéndoles: “Ustedes lo único que hacen es fijar-
se en los peinados y la ropa que se van a poner. No hacen otra cosa que hablar estupideces de los chicos que
les gustan.”
Luego de la lectura, les proponemos a los chicos y las chicas que, en los mismos grupos, analicen cada caso,
guiándose por preguntas como estas: ¿Quién ha sido dañado o se siente mal por lo que sucede? ¿Consideran que se
trata de situaciones de malos tratos o de discriminación? ¿Por qué? ¿Qué actitudes y comportamientos indican, en
cada situación, que se trata de una situación de malos tratos o de discriminación? ¿Qué puede llevar a que los chicos
y las chicas actúen así? ¿Les parece que frente a situaciones como estas se puede recurrir a algún adulto de la escue-
3 Las relaciones conflictivas de género se trabajan específicamente en el eje “Respetar la diversidad” de este material.
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la para que los ayude? ¿A quién? ¿Creen que ser varón o ser mujer influye en las posibilidades de ser agredido o agre-
dida en una relación? ¿Por qué? ¿Qué se podría hacer para modificar estas situaciones? Seguramente estos interro-
gantes generarán nuevas opiniones, que se pueden discutir incorporando otros aspectos de la temática.
Seguidamente, invitamos a los grupos a poner en común sus producciones y reconstruimos las manifesta-
ciones de las situaciones que denotan el maltrato y la discriminación. Reflexionamos sobre ellas y buscamos
alternativas basadas en el respeto a los derechos de la niñez.
Es conveniente que se haya trabajado previamente con la Convención sobre los Derechos del Niño, para
identificar aquellos derechos que están siendo vulnerados en cada situación. Será necesario trabajar sobre la
diferencia entre reconocer y respetar los derechos, es decir, entre su aprobación e inclusión en instrumentos
legales (como la misma Convención sobre los Derechos del Niño o la Ley de Protección Integral de Niños, Niñas
y Adolescentes), y su aceptación y cumplimiento en la vida cotidiana.
Como cierre de la actividad, proponemos a los grupos un diálogo en el que las situaciones planteadas se
resuelvan positivamente, donde los compañeros o compañeras que padecieron el daño puedan ejercer su
derecho a participar, a no ser discriminados, a ser escuchados. Se puede proponer que trabajen también sobre
otros derechos de niños, niñas y adolescentes, entre ellos: a ser cuidados, alimentados, a recibir educación y
atención de la salud, a ser escuchados, a expresar los propios sentimientos, a formarse una opinión propia, a ser
tratados con respeto y dignidad, a la propia identidad, a la participación, al juego, a la recreación.
Los más pequeños y pequeñas se pueden organizar en grupos de cinco integrantes, y observar dibujos o
leer frases simples en las que se describan distintas acciones o situaciones, tanto de respeto como de no res-
peto de derechos de los niños y las niñas en el contexto escolar. Estas últimas —las de no respeto— pueden
hacer referencia a distintos niveles de conflicto, pero siempre es conveniente analizarlas y que los chicos y las
chicas puedan expresar sus inquietudes y puntos de vista con respecto a situaciones como las trabajadas. En
este sentido, la propuesta está orientada a que identifiquen con cuáles de esas acciones se sienten bien y con
cuáles no; qué sentimientos les generan y por qué. Las situaciones pueden ser las siguientes u otras similares:
Situación 1. Entran dos alumnos nuevos al grado y, en la clase, el grupo les hace preguntas para que se sientan
bienvenidos: cómo se llaman, cómo están constituidas sus familias, de qué escuela provienen…
Situación 2. Dos varones empezaron jugando a que peleaban y fueron pegándose cada vez más fuerte hasta
que uno se cayó al piso; entonces, el otro se le tiró encima y le pidió que le devolviera el auto que le habían regalado
para su cumpleaños.
Situación 3. En la clase de Educación Física, cuando hacen juego libre, los chicos y las chicas siempre piensan en
cómo integrar a Ana, quien tiene una discapacidad física.
Situación 4. Un nene de primer grado está en el baño y es presionado por dos chicos más grandes para que les
muestre su ropa interior.
Mientras los grupos trabajan, el docente escribirá en el pizarrón una breve descripción de los derechos de
la Convención sobre los Derechos del Niño relacionados con las situaciones analizadas. Una vez realizada la
puesta en común de todos los grupos, podemos conversar vinculando cada derecho con esas situaciones. Esta
actividad puede ser trabajada en más de una clase.
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Mi casa:
La escuela:
(diagramar cuadro)
El barrio:
Luego, podemos compartir en el grupo estas producciones individuales, identificando y nombrando aque-
llas actitudes, acciones, comportamientos, usos del lenguaje y/o gestos, manifestados por las personas adultas,
que los hacen sentir bien. Se puede ir haciendo un listado de los modos de cuidado y protección de la integri-
dad física y emocional que sean beneficiosos para los niños y las niñas, y que estos puedan recibir de parte de
los adultos. Es importante que entre todos vayan encontrando expresiones en común que constituyan la base
para acuerdos sobre los que deba asentarse el cuidado colectivo. Por ejemplo:
• Darles espacio para la comunicación y la escucha acerca de lo que les sucede, de lo que viven en la
escuela, con sus amigos o en la calle, para conocer qué piensan y sienten, y poder ayudarlos en caso de
que lo requieran.
• Hablarles sin gritar ni maltratarlos física y/o verbalmente.
• Brindarles cariño y contención afectiva, acompañándolos en el crecimiento.
• Posibilitar espacios y tiempos para el juego, la recreación y el descanso.
También se pueden identificar los Derechos del Niño que están siendo respetados en cada uno de esos casos.
A continuación, proponemos a los chicos y chicas que observen los siguientes dibujos, en los cuales se repre-
sentan distintas situaciones donde se muestran vínculos entre personas adultas y niños o niñas. Los invitamos a
identificar en las ilustraciones en qué casos se producen o no situaciones de protección y cuidado.
4 Esta temática ha sido abordada en profundidad en Maltrato Infantil: orientaciones para actuar desde la escuela, del
Programa Nacional por los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, elaborado por el Ministerio de Educación de la Nación
(2007). Se puede solicitar escribiendo a [email protected].
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Los factores protectores5 pueden identificarse a medida que se va trabajando en plenario sobre las distin-
tas situaciones: ¿Qué está pasando en cada situación? ¿Qué estará sintiendo el niño/ la niña? ¿En qué situaciones
ellos/as se sienten bien, contentos, alegres y en cuáles están tristes, inquietos, temerosos, enojados? ¿Qué contactos
les parece que pueden resultar agradables y cuáles no? ¿Qué podemos hacer cuando una caricia o contacto no nos
gusta o nos hace sentir mal?
En este punto, podemos trabajar sobre algunas herramientas de autocuidado, como por ejemplo: el reco-
nocimiento de los propios sentimientos; la capacidad de expresarlos, particularmente en situaciones en las que
no se sienten cuidados; el cuidado del propio cuerpo, la capacidad de buscar ayuda en otra persona adulta y
contar lo que les pasa; la capacidad de decir “no” frente a situaciones que incomodan o hacen sentir mal, espe-
cialmente entre las niñas y adolescentes porque la cultura patriarcal aún vigente en nuestra sociedad limita sus
capacidades de expresión y autonomía”. Se pondrá énfasis en cinco herramientas de protección:
• Conocer el propio cuerpo: los chicos y las chicas deben saber nombrar e identificar las distintas partes
de su cuerpo, y, especialmente, las partes íntimas, y conocer las distintas formas de cuidarlo6.
• Respetar y proteger el cuerpo: trabajar con los chicos y las chicas la idea de que el cuerpo de cada uno
es su “territorio” y nadie puede tocar su cuerpo y sus partes íntimas si eso los pone incómodos o incó-
modas, o los hace sentir mal. El mensaje que podemos transmitir en este caso sería el siguiente: Las par-
tes íntimas se llaman así porque son las que sólo podés tocar y ver vos o tus padres / cuidadores, por razones
de higiene o de salud; también los médicos para revisarte… Nadie —ni siquiera tus padres— tiene derecho
a tocarlas o pedir que las muestres por otros motivos, y si alguien lo hace, contáselo a otra persona adulta
para que te pueda ayudar.
• Aprender a decir “no” frente a caricias, palabras o peticiones que los hacen sentir mal, incómodos o
confundidos.
• Conocer el significado de los secretos: nadie puede obligarlos a guardar secretos de situaciones que
los hacen sentir mal, incómodos o confundidos.
• Solicitar ayuda: acudir a una persona adulta cuando se enfrentan a situaciones que dañan a la propia
persona o a otros u otras.
Lo importante es que habilitemos oportunidades para conversar y pensar situaciones que pueden llegar a
vivenciar los niños y las niñas, haciendo referencia permanentemente a los derechos de los niños y las niñas
que enfatizan la protección integral.
En el caso de que una chica o un chico nos confíe alguna experiencia vivida en relación a maltrato o abuso,
debemos realizar las interconsultas necesarias para garantizar que esa niña o niño se sienta escuchado y que
sea atendido. Entonces, le haremos saber que sólo compartiremos la confidencia con alguien que pueda ayu-
dar a resolver el problema.
Si un niño o una niña nos confía otras situaciones en tono de confidencia —por ejemplo, que se está lle-
vando mal con un amigo o amiga—, es importante que respetemos su privacidad y no divulguemos esta
información.
5 Llamamos factores protectores a “…los aspectos del entorno o habilidades de las personas que favorecen el desarrollo
integral de individuos o grupos y pueden, en muchos casos, ayudar a transitar circunstancias desfavorables”. En este sen-
tido, algunos factores protectores pueden ser el reconocimiento y respeto por las diferencias, el desarrollo de la capaci-
dad de escuchar al otro, la valoración de lo propio. En: Actuar a tiempo. Estrategias educativas para prevenir la violencia.
Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. OEI, 2005: p. 20.
6 Ver en este material el eje “Cuidar el cuerpo y la salud”.
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“El maltrato o abuso ejercidos contra niños, niñas y adolescentes están sancionados por la Constitución
Nacional y por Leyes Nacionales y Provinciales: constituyen una vulneración de sus derechos. Es un tema de
interés público, que trasciende la esfera de lo privado. Estamos obligados legal y éticamente a actuar.”
Para cerrar la actividad, propondremos a las chicas y los chicos la siguiente consigna: Dibujen un recuerdo
lindo vivido con adultos, sean o no de su familia, y en el que se sientan respetados. Colóquenle un título y anoten los
derechos respetados en cada caso.
El siguiente es un ejemplo de cómo pueden llevar adelante esta actividad:
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Según la Organización Mundial de la Salud, “el maltrato hacia niños o adolescentes abarca toda forma de
maltrato físico y/o emocional, abuso sexual, abandono o trato negligente, explotación comercial o de otro tipo,
de la que resulte un daño real o potencial para la salud, la supervivencia, el desarrollo o la dignidad del niño en
el contacto de una relación de responsabilidad, confianza o poder”8. Es decir que el maltrato puede ser clasifi-
cado como físico, psicológico o emocional, sexual, explotación y negligencia-abandono. Es importante consi-
derar que, en general, las niñas y los niños que viven diversas formas de maltrato consideran que los
comportamientos abusivos de los que son objeto constituyen un modo de enseñanza conveniente y natural,
y explican los motivos de los adultos desde el supuesto “mal comportamiento de los niños/as”. Es muy difícil
que una niña o un niño pueda evaluar negativamente una práctica de maltrato, cuando la persona que lo ejer-
ce es sumamente importante, desde lo afectivo, para él o ella, y especialmente cuando no se poseen otros
patrones de relación como referencia.
• Maltrato físico: acción no accidental de algún adulto, que provoca daño físico o enfermedad en niños,
niñas o jóvenes, o que los coloca en grave riesgo de padecerlo como consecuencia de alguna negligencia
intencionada.
• Maltrato emocional: conductas reiteradas de los padres, madres o cuidadores —tales como insultos, des-
precios, burlas, críticas o aislamiento—, que causen o puedan causar deterioro en el desarrollo emocional,
social y/o intelectual del niño o de la niña.
7 Desnaturalizar un evento, proceso o situación que se repite supone someter a crítica, revisión, discusión y análisis el asun-
to en cuestión, revelando los mecanismos de poder que han fijado ese modo de vincularse, de comunicarse, de hacer y
de comprender y que han llevado a creer que se trata de algo “normal”, porque “así se hizo siempre” o porque “así son las
cosas” (cfr. “Procesos psicosociales. ¿Cómo nos impacta la sociedad?”, en: Promoción Comunitaria de la Salud. Un diálogo
entre la teoría y la experiencia. Grupo Surco, 2007: pp. 108-111).
8 Cfr. http://www.paho.org/spanish/ad/fch/ca/si-maltrato1.pdf
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• Abandono: situación en la cual las necesidades básicas de la niña o el niño —como alimentación, higie-
ne, seguridad, atención médica, vestimenta, educación y esparcimiento, entre otras—, no son atendidas ade-
cuadamente, por motivos diferentes a la pobreza, por ningún adulto del grupo que convive con él o ella.
• Abuso sexual: cualquier clase de búsqueda y obtención de placer sexual con un niño, niña o joven por
parte de un adulto. No es necesario que exista contacto físico; se estipula también como abuso cuando se uti-
liza al niño o la niña como objeto de estimulación sexual (por ejemplo, seducción verbal, solicitudes indecen-
tes, exposición de órganos sexuales a ellas o ellos para obtener gratificación sexual, realización del acto sexual
en presencia de un menor, uso de pornografía, etcétera).
Invitaremos a los niños y niñas a que, en pequeños grupos, comenten las siguientes expresiones de chicos
y chicas, señalando si están o no de acuerdo con lo que aquellos opinan (cada docente tendrá que adaptar
estas expresiones a las características, representaciones y prácticas locales). En estas expresiones se describen
distintas situaciones que los chicos y las chicas enuncian como ejemplificaciones de modos de vínculo y comu-
nicación entre adultos o adolescentes y ellas/ellos y muestran sus opiniones acerca de si constituyen formas
de buen o mal trato. Es importante considerar que, en dichas expresiones, las niñas y los niños pueden estar
calificando como “buen trato” algunas formas de vínculo o lenguaje que ellos y ellas han aceptado como natu-
rales en su vida cotidiana, aunque en realidad se trata de “malos tratos”. En estos casos, si en el plenario poste-
rior el docente percibe que sus propios alumnos y alumnas también comentan formas de mal trato como si
fueran de buen trato y las consideran adecuadas, tendrá señales para seguir profundizando en el tema.
Es necesario estar atentos a las preguntas y los comentarios espontáneos de los chicos y las chicas, a fines
de considerar si estamos frente a un posible caso de maltrato o de abuso, para trabajar con alguno de ellos en
forma individual y realizar la intervención correspondiente (ver ANEXO 2, página 93 de este material). Por otra
parte, algunos de estos enunciados entretejen el maltrato con la perpetuación de estereotipos de género9. En
este sentido, ponen de manifiesto ciertas representaciones sociales que es conveniente trabajar.
En las siguientes tarjetas, junto a cada expresión incluimos algunas preguntas que el o la docente puede
tomar como guía para orientar la discusión en el plenario, a medida que los grupos vayan compartiendo lo que
trabajaron.
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Una vez que los grupos hayan expuesto sus trabajos y que, ayudados por las preguntas, hayan problema-
tizado entre todos las situaciones, podemos proponerles que realicen una clasificación separando los modos
de vínculo y comunicación que implican “buenos tratos” y aquellos que implican “malos tratos”; pueden hacer
un cuadro de dos columnas en el pizarrón. Por ejemplo: en la columna de malos tratos se podrá escribir: bur-
lar, criticar, tirar del brazo o empujar a los niños y niñas, gritarles sin razón, no llamarlos a comer, no ocuparse de
saber dónde están, no dejarles tiempo para jugar o para estudiar, no ocuparse de saber cómo se sienten los
niños y niñas en la escuela, no abrazarlos nunca o no brindarles cariño. En la columna de buenos tratos, podrán
escribir: escuchar, preguntar, acariciar a las niñas y niños, enseñarles con ejemplos, enseñarles conversando,
aceptarlos y respetar su cuerpo, permitirles que tengan un tiempo para jugar, etc. Es importante que el o la
docente tenga en cuenta que los comportamientos de abandono no sean confundidos con condiciones de
pobreza.
Como cierre de la actividad, los niños y las niñas pueden elaborar un afiche —en forma individual o bien
en los grupos—, a partir de este título:“A nosotros y nosotras nos cuidan cuando…”. Pueden hacer un lista-
do con todo lo que se les ocurra, y hacer un collage, un dibujo, una representación o una canción que muestre
las formas de cuidado o buen trato hacia ellos y ellas.
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Una vez que hayan dibujado las caritas, los chicos y las chicas realizarán una puesta en común. Entre todos,
irán diferenciando aquellas situaciones que fueron clasificadas como inadecuadas o como adecuadas, como
malas o buenas, desagradables o agradables, y comentarán por qué las calificaron de esa manera. Esta activi-
dad ayudará a los niños y las niñas a identificar aspectos del contexto y de las emociones que hacen que una
situación sea o no riesgosa y por qué. Es importante que, si los chicos y chicas clasifican alguna situación de cui-
dado como inadecuada, el o la docente pueda explicar qué condiciones hacen que no sea mala o inapropiada.
Por ejemplo: si a la situación relacionada con el médico los niños y las niñas le colocan una carita triste, el o la
docente ayudará a definirla como segura, explicando qué elementos hacen que sea así, como la presencia de
la madre, el hecho de que la revisación médica se realiza por motivos de salud, etc.
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El abuso sexual es un tipo de contacto o conducta que hace que un niño o una niña se sienta incómodo
o mal. Algunos ejemplos de abuso sexual son 10:
• Tocar las partes íntimas de un niño o una niña. Estas son partes del cuerpo que normalmente no mos-
tramos a otra persona.
• Hacer que una niña o un niño se toque sus partes íntimas o las partes íntimas de otra persona.
• Mostrarle a un niño o una niña revistas o películas con imágenes de personas con poca ropa o sin ella.
Es importante que introduzcamos la idea de los secretos y la importancia de no guardar secretos sobre
cosas que los puedan hacer sentir mal o confundidos con respecto a experiencias con su cuerpo. Tenemos que
explicar que no deben aceptar chantajes o amenazas, por ejemplo, que alguien les diga:“Si no me das un beso,
no soy más tu amigo”.
Es importante explicar que muchos adultos que abusan de niños o de niñas los chantajean para que no
cuenten estas cosas y les piden, mediante amenazas, que guarden el secreto. Debemos ayudar a los niños y
niñas a no temer ante estas situaciones, a aprender a decir “no” y a pedir rápidamente ayuda a un adulto de con-
fianza. Enfatizaremos que es importante aprender a reconocer, escuchar y confiar en las propias emociones y
sensaciones. La escasa confianza en uno mismo y la baja autoestima son características que pueden ponernos
en riesgo frente a personas que pueden molestarnos sexualmente. Los docentes debemos explicar que, frente
a estas situaciones, los niños y las niñas deben sentirse capaces y autorizados a decir “no”. El chico o la chica
que ha adquirido seguridad en sí mismo/a percibe también su cuerpo como un valor y una propiedad a defen-
der y, por lo tanto, difícilmente sea víctima de abuso.
Es importante también dejar en claro que, muchas veces, los adultos pueden equivocarse y pedir cosas
equivocadas y, por más que los niños y las niñas los quieran mucho, si les sucede algo de lo mencionado no
deben sentir temor de pedir ayuda a otro adulto de confianza. Debemos ayudar a los chicos y las chicas a iden-
tificar a las personas de confianza a las cuales dirigirse y poder contar las propias experiencias, tanto positivas
como negativas. Para finalizar la actividad, los niños y las niñas pueden confeccionar un cartel de síntesis de los
temas conversados y exponerlo en un lugar visible del aula. Puede titularse “De esta manera, niños y niñas nos
protegemos”.
10 Adaptado de Protégete y protégeme. Save the children Suecia. Oficina Regional para América Latina y el Caribe, 2006, p. 23.
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Recursos
Cuentos sobre los derechos de los niños, las niñas y adolescentes. Plan Nacional de Acción por los Derechos
de Niños, Niñas y Adolescentes. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología y Educ.ar:
http://derechos.educ.ar/alumno/cuentos/cuentos.htm
Cuentos, canciones y dibujos sobre los derechos seleccionados para el Concurso “Somos todos diferentes,
tenemos los mismos derechos”:
http://www.educared.org.ar/saludar/sitio_concurso/index.html
Por ejemplo:“Los tres astronautas”, cuento de Umberto Eco, y “Derechos torcidos”, canción de Hugo Midón.
http://www.educared.org.ar/saludar/sitio_concurso/cuento.htm y
http://www.educared.org.ar/saludar/sitio_concurso/guia4.htm
Convención sobre los Derechos del Niño. Versión adaptada para jóvenes. UNICEF:
http://www.unicef.es/documentacion/documentos_ampliado.htm?iddocumento=61
Rayuela. Sitio web sobre los derechos de los niños y las niñas, sobre las cosas que necesitan
para tener una vida sana y feliz. La página está dirigida a los niños y las niñas y presenta juegos.
La Convención para niños: cómo se “cocina” la Convención.
http://www.rayuela.org/
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